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Ellas hablan. Postparto: punción dural y postparto

Una accidentada punción dural hizo que Laia Navarra, malamadre del pequeño Leo, pasara un postparto complicado y difícil. Sin poder levantarse e incorporarse y con reposo absoluto como tratamiento se enfrentó a una situación que no esperaba. Hoy en nuestro blog ha querido contar su historia para animar a otras mujeres que estén pasando por lo que ella pasó. ¡No os perdáis el post y esperamos vuestros comentarios!

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Estaba preparada. Me había informado y me habían avisado. “No te preocupes por el parto, lo más duro es el postparto”. Sabía que sería un mes difícil, pero no, no estaba preparada para esto, no para una punción dural. ¿Y eso qué es?

Todo empezó el día después. Desperté en el hospital de buena mañana, con el pequeño Leo junto a mi, en la cama, recién nacido. Me sentía agotada después de un parto muy largo, duro, con todo lo que no queríamos (monitores, oxitocina, rotura de bolsa, pruebas del PH, antibiótico, epidural…) y que acabó en cesárea. Me dolía todo pero estaba feliz, muy feliz. Agotada pero al mismo tiempo llena de energía para disfrutar del primer día de tres, el primer día de nuestra nueva vida. Trajeron el desayuno dos enfermeras que me ayudaron a levantarme para ver cómo estaba todo.

El tratamiento: reposo absoluto

Y ahí mismo lo vimos: era imposible, imposible levantarme. Tan pronto me incorporaba automáticamente sentía como toda la espalda, el cuello y las cervicales se contracturaban y aparecía un dolor de cabeza insoportable. Nunca había sentido un dolor así, era como una presión enorme en toda la zona que te hace encoger y llorar de dolor acompañado de mareo. La cara de la enfermera me transmitió que algo no iba bien y sabía lo que era, pero muy cariñosamente me ayudó a tumbarme de nuevo y me dijo que avisaba al médico. Cuando vino, el diagnóstico fue rápido y claro: es una cefalea postpunción dural accidental, una de las posibles complicaciones que puede tener una epidural. (En este enlace podéis encontrar toda la información técnica al respecto ). El tratamiento: reposo absoluto en la cama, codeína, cafeína y analgésicos.

Estancia larga en el hospital

Sabíamos que la estancia en el hospital sería más larga pero no parecía tan grave, o al menos los médicos no parecían darle demasiada importancia. Se pasará, no se sabe en cuantos días exactamente, pero se pasará. Y los días pasaban y el dolor persistía. Acabamos el tratamiento y nos dieron el alta para seguir con el reposo en casa. Había pasado una semana. Y es entonces cuando después de un breve momento de euforia porque al fin estamos los tres en casa te invade una tristeza máxima al darte cuenta que no puedes hacer nada y que dependes totalmente de los demás.

Un postparto muy duro

Sabíamos que el postparto era duro, pero disfrutar de tu pequeño lo compensa. Pero, ¿qué pasa cuando no puedes disfrutarlo?, ¿cuando no puedes cogerlo, abrazarlo, cambiarlo, pasearlo…?, ¿cuando simplemente no te puedes mover de la cama? Intentas ser positiva, pensar que todo pasa y ofrecerle lo mejor de ti a tu bebé. Por suerte la lactancia funcionó desde el primer minuto y pasábamos mucho tiempo juntos tumbados en la cama. Parecía que lo entendiese, cogido al pecho uno al lado del otro, cara a cara, mirándonos, y las lágrimas se deslizaban por mi mejilla al sentir que no podía ofrecerle todo lo que quería. Las dudas, el miedo, el no saber qué te pasa… Todo te confunde. Miras por internet y la información que encuentras es muy técnica, repetitiva y aparecen nuevos temores al ver las posibles complicaciones que pueden llegar. Y una de ellas apareció: visión borrosa. Afortunadamente, después de realizar una resonancia de urgencia, descartaron daños mayores así que a seguir esperando. Paciencia decían. Pero la paciencia se acaba. Y empiezas a buscar culpables pero ves que no te sirve de nada, que la lucha es interna, contigo misma, que los miedos debes superarlos, pero al mismo tiempo buscas respuestas que no llegan.

Ya llevábamos dos semanas cuando nos plantean una nueva opción: realizar un parche hemático para acelerar la cicatrización y recuperación. Parecía una buena opción pero las complicaciones podían ser la mismas que con la epidural, con lo cual el miedo era inevitable. A pesar de todo decidimos tirar adelante, simplemente por hacer algo, buscar una solución que no fuese simplemente esperar. Y funcionó, sin necesidad de hacer el parche. Ese día, el día que tenía que entrar de nuevo en quirófano, experimenté una mejoría considerable. Conseguí llegar de casa al hospital sin mareo y con un dolor de cabeza mucho más soportable. Era una gran paso y muy importante con lo que la doctora nos aconsejó esperar puesto que la evolución era buena.

Pequeños retos superados

Siguieron pasando los días y poco a poco fui consiguiendo pequeños retos (ducharme, desayunar en la mesa, ver un rato la tele en el sofá…), pequeñas acciones cotidianas que en ese momento parecían auténticas maratones. Cumplimos tres semanas y con la ayuda de un osteópata reducimos la tensión acumulada en toda la espalda y el dolor de cabeza también fue aminorando.

Hoy, 48 días después, puedo decir que por fin hacemos vida normal pero todavía arrastrando dolor de cabeza en algunos momentos del día, especialmente por la noche. Seguimos esperando, pero ahora sí, disfrutando de todos y cada uno de los momentos que vivimos en familia junto a Leo y me siento con fuerzas de explicar mi experiencia porque creo que puede ayudar a otras madres que estén pasando por lo mismo y, sobre todo, informar de los peligros reales que supone optar por la epidural. Cuando te explican las posibles complicaciones que puede producir este tipo de anestesia nombran dolor de cabeza, pero esto no es un dolor de cabeza normal, esto es una pesadilla. Considero que se debería informar más y mejor. Somos una pareja que hemos leído mucho acerca del embarazo, el parto, fuimos a clases de preparación y en ningún momento oímos hablar de la punción dural. Sabiéndolo quizás más de una mujer renunciaría a la epidural, sin duda yo lo haría.

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Algunos consejos

Así que si has llegado a este escrito buscando información sobre la punción dural porque la estás sufriendo, aquí van algunos consejos:

  • Aunque ahora te parezca imposible, llegará un día en que sí, podrás levantarte y salir a pasear con tu pequeño/a. Visualízalo y lucha por ello.
  • Habla, habla y habla. Comparte todos tus sentimientos, sensaciones y miedos con quien creas que mejor puede ayudarte. Tu pareja, tus padres, amigos… Si te lo quedas dentro la bola se hará enorme y será muy difícil de digerir. Ellos también están sufriendo y harán todo lo posible por ayudarte. Déjate cuidar.
  • Llora, todo lo que necesites. Porque sí, porque no era lo que imaginabas, porque tienes todo el derecho a estar triste, a sentir rabia.
  • Pero no te olvides de reír. Aunque todo te parezca horrible cada día te ofrecerá momentos inolvidables y maravillosos al lado de los que más quieres, especialmente tu bebé. Empápate de su energía, de su paz, de su belleza, de todo! Y sonríe! Porque son días muy duros, pero también los más bonitos de tu vida. No los dejes escapar. Haz fotos, vídeos, y cuando estés triste, dale al play!
  • Y ahora que ya has leído esto, deja de buscar por internet. Es normal, no sabes qué te pasa exactamente y buscas respuestas, pero cada cuerpo es un mundo y solo te entrarán más dudas y miedos que no sirven de nada.

Y si estás leyendo esto y has pasado por lo mismo te animo a compartir tu experiencia y ayudar así a otras súper mamis luchadoras e intentar que cada vez sean menos las que pasen por ello. Seguro que si le dabas el pecho a tu bebé durante esos días lo hacías siempre en posición horizontal, no había otra opción. Así que si tienes una foto de ese momento puedes subirla a las redes con el hashtag #mipunciondural y así podremos conocernos y entre todas crear una pequeña campaña informativa.

Tan solo me queda dar las gracias a todos los que habéis estado siempre ahí cuidándome y animándome y especialmente a ti, Leo, porque tu mirada lo cura todo. ¡Bienvenido a la vida!

¿Y vosotras malasmadres habéis pasado por lo mismo que Laia? ¿Tuvistéis contratiempos en el postparto?

Mi puncion dural



20 respuestas a “Ellas hablan. Postparto: punción dural y postparto”

  1. Anya dice:

    Gracias por el post ayuda tanto a las que habéis pasado por eso como a las que no para ver la suerte que tenemos,un besazo

  2. Cris dice:

    En mi primer parto, mi problema es que la anestesia me durmió demasiado los intestinos y no podía ir al baño. Yo apretaba (o creía apretar) pero no pasaba nada, porque todo estaba dormido. Entre los puntos y las hemorroides solo intentarlo era una pesadilla. Sé que lo que cuento no es muy glamouroso, pero es importante saber que puede ocurrir. Se quitó con el tiempo, pero pasé cuatro o cinco días muy malos.

    • elisenda pujol dice:

      Como anestesista (y malamadre) siento decirte q el anestésico usado en la epidural nu “duerme”los intestinos… Y menos durante 4-5 días. La causa del estreñimiento debió ser otra…

  3. Marisol dice:

    Mi postparto empezó en la ucí, en coma inducido ya q mi cesárea fue una carnicería, incluso me rasgaron el intestino, neumotorax de regalo al hacerme las transfusiones…. una pesadilla. No conocí a mi hijo hasta 10 días después. El primer mes fue un horror. No podía moverme pero lo peor era la impotencia de no recordar nada. Ni contracciones, ni parto, ni primera vez de ver a mi hijo…Pero hay q tirar hacia delante y ser positiva.

  4. Lorena Nuñez dice:

    Hola!! Yo pasé por lo mismo, pero me apareció casi a la semana del parto, después de que me retirasen el suero y me diesen el alta. Como dejé de tener hidratación y yo por mí misma casi no me hidrataba, apareció ese horrible dolor de cabeza. Me habían avisado que cuando me incorporase de la cesárea, podría aparecer un dolor de cabeza, pero en mi caso fué a la semana. Cuando apareció estaba en casa, y pensando que podría ser del cansancio, me acosté y no le dí mucha importancia, pero al ver que al cabo de dos dias iba a peor, fuí por urgencias. Me dijeron que era debido a la epidural y que era cuestión de hidratarse mucho, de hecho allí me pusieron 2 bolsas de suero y algo mejoró. Asi que me fuí para casa con mi bebé y me pasé los días bebiendo mucho suero de sabores de la farmacia, y al cabo de unos 4-5 días pude salir a dar un paseo con mi pareja y el bebé. Son días duros, y cuando el anestesista te dice que puede aparecer un dolor de cabeza, nunca puedes imaginar este dolor de cabeza, es algo horrible, ni acostada con una lámina de almohada podía estar. En mi caso sí que me dijeron que, después de la cesárea, tan pronto como pudiese, bebiera cocacola, por el tema de la cafeína, pero como yo me encontraba bien, no lo hice. La verdad que sobrexesto, en la consulta durante el embarazo de la anestesia, podrían informar más. Aún así, ahora que estoy embarazada del segundo, y sabiendo lo importante que es hidratarse después del parto, volveré a poner la epidural!!! Muchas gracias por este post, la verdad que eres el primer caso como el mío que conozco, aunque, por suerte, el mío no duró tanto tiempo. Un saludo y besos!! Felicidades por el bebé!!

  5. María dice:

    Hola! A mí también me pasó pero al cuarto día me hicieron el parche hemático y fue mi salvación. Sólo unas horas después de hacérmelo los dolores de cabeza desaparecieron por completo. No quiero ni imaginarme por lo que pasaste porque esos cuatro días fueron infernales. Yo también lloré lo que no está escrito por no poder ni coger a mi bebé ni incorporarme ni siquiera para comer. Si os dan la opción del parche valorarlo pero en mi caso funcionó de maravilla. Un saludo!

  6. Isabel dice:

    Hola! A mí me pasó también con la tercera buenahija, el dolor es tremendo, no puedes estar de pie! Pero yo volví al hospital al día siguiente de darme el alta y me hicieron lo que llamaron un bloqueo de la epidural que imagino que es el parche del qué habláis y se me pasó al momento! Fue como un milagro! Me lo hicieron, me dejaron una hora tumbada y cuando me dijeron que me levantase había desaparecido!!! Increíble!!!

  7. María José dice:

    Hola! A mí me pasó algo parecido, el día que levantaron empezaron los dolores de cuello y cabeza, pero fue al día siguiente con la visita de las ginecólogas cuando me dijeron lo que tenía, estuve una semana ingresada y de allí ya me fui sin apenas dolerme, en casa una semana más de reposo, bebiendo mucho líquido y mucha Coca Cola.
    Suerte que mi pequeño comía genial en horizontal, de hecho 6 meses después lo sigue haciendo.
    Y una vez superados totalmente los dolores a hacer vida normal.
    No quiero ni imaginar lo que tuvo que ser pasar toda la cuarentena así.
    Mucho ánimo a las que pasen por algo parecido, al final todo pasa.
    Un saludo!!

  8. Lara dice:

    Bufff, se perfectamente de lo que hablas. No hay día desde estos 2 años y 9 meses que tiene mi hija que no me acuerde de mi primera semana de posparto. Y el desconcierto era sobre todo porque yo no hacía más que preguntarme que cómo era posible que lo que se suponía que debían ser los mejores días de mi vida con mi hija recién nacida, se habían convertido en la mayor pesadilla, llorando a todas horas y sin poder ni incorporarme para darle el pecho.
    El problema que yo tuve es que NADIE sabía qué era lo que me pasaba, yo nunca oí hablar de la “cefalea posraquídea”, ni nadie me daba un tratamiento para ello, a mi me “despachaban” con paracetamol. Hasta que justo una semana después del parto, me dio una crisis en la que quedé totalmente rígida y perdi la consciencia (de camino al hospital en la ambulancia me dio otra más fuerte en la que necesité reanimación). Así que una semana más ingresada haciéndome pruebas, en la que tuve que dejar de dar el pecho a mi hija y donde me dijeron por fin qué era lo que me había pasado y el FACILISIMO tratamiento que hubiese tenido si se hubiese cogido a tiempo.
    En fin, con esto no quiero decir que le vaya a pasar a todo el mundo, pero nunca está de más el escuchar experiencias, a mi me hubiera servido de mucho y me lo hubiera pensado 2 veces el ponerme una epidural que al final fue fallida.

    • Laia dice:

      Está claro. El objetivo del post no es dar miedo frente a la epidural pero sí informar y que si, por mala suerte, pasa, al menos sepamos qué es y como actuar. Gracias por compartir tu caso, sin duda unos días muy duros. Un abrazo Lara!

  9. Ana dice:

    Laia, me pasó exactamente lo mismo!! Pasé muchísimo miedo. Sabes lo que me ayudó? Hablar con otra mamá que había pasado por ello. Saber que aunque lento, todo llega. 20 días que para mí fueron un infierno de dolor y de angustia al no ver mejoría. Y de repente un día se acaba y ya estás bien. Mi bebé y mi marido se portaron genial. Y mi otro bebé de 2 añitos, un ejemplo. Y una gran fuerza para mí para tirar adelante. Gracias!!

    • Laia dice:

      Gracias Ana, por eso me decidí a escribir, para informar y encontrar otras madres que hubiesen pasado por lo mismo. Cuando estás en la cama piensa que eres la única “desgraciada” a la que le ha tocado la “lotería”, pero cuando buscas ves que hay montones de casos. Muchas gracias de nuevo por compartir el tuyo. Un abrazo

  10. Vanessa dice:

    Yo pase por lo mismo, con la diferencia que el diagnóstico fue mucho más tardío, al cuarto día de estar hospitalizada. El tratamiento con cafeína y analgésicos sólo funcionó al principio. Al sexto día quisieron hacerme el parche hematico y cuando vinieron a por mi para ir a quirofano tuve un ataque tónico clónico. Cuando desperté no recordaba que había tenido una hija y tuve que estar en la uci varios días. Pero ya estoy totalmente recuperada y pese a todo, merece la pena! Animo a todas las mujeres que quieren ser madres, porque la experiencia no es comparable a nada. Un saludo

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