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La consulta de la sexóloga

Muchos traducen la profesión de sexólogo como aquel que se encarga de la zona genital y de su manual de uso. Realmente hay mucha leyenda urbana acerca del tema y hoy nuestra sexóloga y colaboradora Arancha Gómez ha querido explicarnos exactamente en que nos puede ayudar. Lo confieso yo también tenía una idea equivocada. ¡Os dejamos con este interesante post!

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* Podéis seguirla en @atajou y en la web de Sexorum. ¡No dejéis de visitarla que estrenan imagen y contenidos!

Es junio, miras el calendario y vas tachando los días que quedan para las vacaciones. Te visualizas en la playa, tumbada en la toalla leyendo un libro, con el buenpadre/malamadre2 descansando cerca de ti mientras los buenoshijos juegan con la arena, sentados a tu lado, bajo la sombrilla, con sus gorritos puestos. Resumiendo los sueños vacacionales de una malamadre en una sola palabra: felicidad.

¿Cuál es la realidad?

Tuviste una ardua negociación con tu pareja para elegir playa o montaña, que acabó en discusión hasta que por fin os decidisteis por un fifty-fifty.

Los buenoshijos han generado momentazos de estrés en algunas ocasiones, cuando la comida o la cena se han retrasado ocupando su momento “sueño”.

Y para rematar has sentido que estos días el buenpadre/malamadre2 y tú estabais en órbitas diferentes. No es que no lo hubieras sentido durante el curso, pero ahora, la convivencia 24×7 durante quince días ha sido una prueba de fuego.

Has vuelto de las vacaciones con doble depre post-vacacional. ¿Y ahora qué?

Mitos sobre la sexología

En el imaginario colectivo una sexóloga es una experta en “funcionamiento, uso y disfrute” de los genitales. Los programas televisivos y radiofónicos donde aparecen sexólog@s van habitualmente por esa línea. A veces la idea incluso es más parecida a la figura que aparece en la película “The sessions” que induce a pensar que la sexólog@ se mete en la cama con sus clientes para ayudarles a superar sus dificultades.

Una sexólog@ es una expert@ en sexo, en el sexo que se es, es decir en hombres y mujeres (porque ya veo a alguna pensando en otras cosas más en la línea del sexo que se hace). Es un campo apasionante:

  • ¿Qué hace que una persona sienta que es un hombre o una mujer?
  • ¿Por qué algun@s se sienten atraídos por hombres y otr@s por mujeres?
  • ¿Qué desean?
  • ¿Cómo se las apañan para poner en práctica eso que desean?
  • ¿Cómo conviven?
  • ¿Cómo se organizan a la hora de tener y criar a sus hij@s?

Es decir que una sexóloga es una experta en hombres y mujeres y en sus relaciones.

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¿Cuándo podemos llamar a la sexóloga?

Habitualmente, cuando las cosas van bien, no solemos necesitar mucho más que disfrutarlas. Cuando aparecen las dificultades, los malestares, las desavenencias y los desencuentros, y no somos capaces de superarlos, es cuando empezamos a interesarnos más por aquello que nos molesta. Aunque Instagram y Pinterest pueden darnos mil y una ideas sobre decoración, DIY y organización (entre otro millón de cosas más), difícilmente encontraremos soluciones que se ajusten a nuestro caso particular en este ámbito.

Y es ahí donde los conocimientos de un sexólog@ pueden resultar útiles. Especialmente en épocas de cambio cuando es inevitable realizar ajustes para acomodarse a la nueva situación: adolescencia, inicio de la convivencia en pareja, embarazo, deseo de hijos que “no llegan”, crianza, aparición de enfermedades, menopausia, jubilación… La sexóloga informa, educa y asesora, a veces de manera individual o en pareja en la consulta, otras, en talleres que agrupan a individuos alrededor de un tema común que suscita su interés y, también, en ciclos de educación sexual en institutos o para otros colectivos.

¿Expertos en genitales? Sigue leyendo…

Al principio comentaba que en el imaginario colectivo l@s sexólog@s somos expert@s en genitales. Bien, pues la idea no iba tan desencaminada, ya que el crecimiento erótico y las dificultades comunes son también parte de nuestro trabajo, probablemente el más conocido. Para que tod@s nos entendemos, con crecimiento erótico estaríamos respondiendo a “¿qué hacemos para acabar con la rutina en nuestros encuentros amatorios?” y, cuando nos referimos a dificultades comunes, estaríamos hablando de situaciones que popularmente se describen como “vaginismo”, “eyaculación precoz”, “falta de deseo”, etc… Sin embargo, prefiero evitar este tipo de etiquetas porque, precisamente las considero eso: etiquetas. Y tienen las mismas consecuencias perniciosas que las etiquetas que cuelgan a veces de los buenoshijos: “hiperactivo”, “malo”, “desobediente”. Y es que, al final, terminamos creyendo que ese adjetivo, que aparece en el cartelito que nos han puesto, nos define y nos limita.

Del mismo modo que los buenoshijos pueden portarse mal y no por ello ser malos, también un hombre puede tener una falta de erección en un momento dado y no ser un “impotente” o una mujer tener molestias durante una penetración vaginal y no ser una “mujer con vaginismo”. Como decía Havelock Ellis: “Entre los sexos hay más fenómenos cultivables que trastornos curables” y esa es precisamente la labor de la sexólog@, ser capaz de cultivar y hacer crecer lo valioso entre los sexos. A nivel erótico y en su amatoria, por supuesto, y también en su convivencia, en la crianza, en los momentos de cambio y cuando aparecen situaciones especiales.

Café para todos, pero a cada uno el suyo

Ir a la consulta de la sexólog@ es como ir a la cafetería: todo el mundo va a por café, pero no hay dos personas que lo quieran igual: con leche, solo, cortado, en vaso, en taza, frío, caliente, con hielo, cappuccino, arábiga, natural, torrefacto…. Así, la sexólog@ realizará un trabajo a medida de esa persona o esa pareja que requiere de sus conocimientos y de su asesoramiento.

¿Qué problemas encontráis en el día a día con vuestra pareja? ¿Y vosotras habéis tenido que acudir al sexólogo?



15 respuestas a “La consulta de la sexóloga”

  1. Magnífica como siempre Arancha. ¡Qué capacidad de explicar de una manera tan sencilla vuestra labor, que está llena llenita de topicazos y mitos!!! En mi caso hablamos mucho, y es lo que nos soluciona las papeletas a todos lo niveles. Es verdad que hay ocasiones en las que no es un plato de buen gusto, pero hay que afrontar el problema y poner las cartas sober la mesa. NO dudaría en buscar ayuda si eso no fuese suficiente. Por cierto, gracias por el dato en el que aclaras que el sexólogo no se va a meter en tu cama. Mucho más tranquila. Un beso gigante

    • Hola Vanesa:

      En cada pareja funciona una cosa diferente. En algunas es hablar, en otras, hablar sólo genera ruido y más discusiones.

      Me alegro de que el artículo haya servido para aclarar ideas.
      😉

      Un beso,
      Arancha

  2. Montaña dice:

    Pues si que hacéis cosas, ja,ja. Yo tenía una ídea muy limitada de vuestro trabajo, la verdad.
    Yo no he visitado nunca una consulta de vuestra especialidad, pero si tuviera que visitarla me gustaría saber como hacer para no dejarte invadir por la rutina en nuestros encuentros amatorios, cuando se llevan 32 años juntos?

    • Hola Montaña:

      Me alegro de que el artículo te haya dado otras ideas sobre nuestro trabajo y nuestro campo de conocimiento.

      Siempre que hablamos de rutina yo suelo preguntar: “¿pero la que tenéis es buena o mala?”
      Porque si fuéramos millonarias y todos los días nos despertaran con el desayuno en la cama en una casa preciosa… igual la rutina no nos molestaría del mismo modo que si tuviéramos que hacer una gimkana todos las mañanas para salir de casa con los buenos hijos volando como cometas de nuestras manos hasta el cole y luego al curro (uno que además no nos gustara), ¿no crees?
      Como pista te diré que hay que buscar qué se desea realmente… que varía enormemente de unas parejas a otras.

      Un abrazo y gracias por tu comentario,
      Arancha

  3. Interesante artículo, ha abierto mi campo de visión..jeje Besos!

  4. Salud FN dice:

    Pero qué bien se explica esta chica siempre!! Me ha encantado!
    Por aquí andamos tratando de mejorar la comunicación, porque el día a día nos supera.
    Él es muy de “uff” y yo soy muy de “arrrggg” y así no hay manera.
    Hemos vuelto a instaurar las citas para comer los viernes solos en las que está prohibido hablar de niños ni nada relacionado con ellos.
    Un abrazo!!!

    • Hola Salud:

      De comunicación entre los sexos también sabemos los sexólogos y las consultas se convierten muchas veces en un espacio privilegiado para que fluya entre la pareja…. aunque tengo la impresión de que en vuestro caso no va a hacer falta.

      ¡Me alegra leer sobre esas citas sin niños ni física ni mentalmente!

      Un beso,
      Arancha

  5. Boo dice:

    Yo he acudido hace poco, a los meses de haberme convertido en madre, a la consulta de una sexóloga. La razón era más que nada por mi falta de deseo…y es el dinero mejor invertido en mucho tiempo! no sólo me ayudó con ese problema sino que primeramente me “arregló” la cabeza. Sólo hablando con ella en la primera sesión ya me hizo darme cuenta del nivel de stress que tenía encima y otros temas en los que ni siquiera había caído. La verdad que siempre digo que entre ella y vuestra página…he interiorizado muchas cosas de la maternidad y he aprendido a vivir mi nueva vida de manera muy pero que muy feliz. Ha sido un cambio increíble. Siempre vas a esos sitios pensando que si valdrá la pena…pues la verdad que yo estoy súper contenta. Primero iba con miedo y un poco escéptica…pero oye! parece que funciona! y el sexo ha mejorado muchísimo! mucho mejor que antes de quedarme embarazada y todo!eso si, lo que no “cura” es el agotamiento 😛

  6. Hola Boo:

    Me alegra leer que acudir a la consulta de una colega te ha ayudado. El campo de la sexología está muy denostado y es una lástima.

    Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotras.

    Un abrazo,
    Arancha

  7. Lorena dice:

    Que bueno saber esto! Yo la verdad es que hay épocas en las que la convivencia me atabala y pienso necesitamos ayuda, porque yo soy muy de estar encima y tenerlo todo controlado y el buenpadre un súper pasota que se cree que con trabajar fuera de casa ya hace todo por la familia, y siempre me he preguntado a quien tendría que ir. Pues no voy a dudarlo más, ahora ya se a quien acudir! Gracias por las aclaraciones y muchos saludos!

  8. Marta dice:

    Buenísimo, Arancha.
    Claro y conciso.
    Me ha encantado y dejado claro la función de profesionales como tú.
    Creo que tod@s en algún momento hemos necesitado, necesitamos o necesitaremos acudir a este tipo de “cafés”; aunque la sociedad aún nos siga limitando con tanto tabú.
    Mil gracias.

  9. Albertwo dice:

    Pues es una pena que renegueis del sambenito que os hemos colgado … Porque unas risas siempre son bienvenidas (aunque sospecho que estaréis hasta el chichi del mismo chiste de siempre: de todo se harta una, hasta de que te traigan toooodos los días el desayuno a la cama).
    Aunque también deberíais asumir parte de culpa (mira que poneros ese nombre cuando relacionólogo parece más adecuado)…
    Gracias Arancha, si con esto no nos queda claro va a ser pa matarnos!
    Un besote!

  10. Pilar dice:

    Me parece que hacéis un trabajo genial, lástima que mi ex no quisiera ir nunca a una de vuestras consultas y todo se lo tragara para sí mismo. Probablemente, ahora nuestra situación sería otra

  11. Gema Romero dice:

    Desde que nació mi hija de 15 meses no he vuelto a hacer nada de lo que me gustaba hacer antes de ella. Mi matrimonio cada vez está mas deteriorado. Yo no he recuperado el deseo sexual, es mas, decrece con el desgaste diario. Creo que ya he sido bastante buenamadre: blw, colecho, lactancia prolongada, etc, etc, etc. Pero no se como retomar mi vida. Tampoco tengo mucha ayuda ni amigas que me comprendan, las que tenía, no tienen hijos aun y han desaparecido porque yo ya «juego en otra liga». El buenpadre tampoco ayuda mucho ya que nunca fue «niñero»  y además se siente desplazado. Tiene un carácter muy negativo ante la nueva situación y no la asume («No vamos a tener mas hijos» «¿Que harías tu ahora si no tuviéramos a la buenahija?»…) Yo estoy felicisima y tengo la impresión de que el que me sobra es el buenpadre. Ambos trabajamos, la buenahija nos consume y no hay tiempo para nada. Necesito creer que esto tiene remedio.

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