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¡Volvamos a intentarlo!

¡Volvamos a intentarlo!

Fallar no está bien visto. Quizá por la educación recibida o por la sociedad tan competitiva en la que hemos crecido. Pero hoy nuestra colaboradora Sonia López nos invita a darle la vuelta a nuestros errores para sacar el máximo partido de ellos, una enseñanza que debería acompañarnos desde bien pequeños. ¡Esperamos que os guste!

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* Podéis seguirla en FacebookTwitter y en su BLOG.

Nos asusta equivocarnos pero seguramente a lo que más pánico le tenemos es a la reacción de los demás ante nuestro fracaso. Tenemos la necesidad de esconder cada uno de nuestros tropiezos, de intentar maquillar cada una de nuestras malas decisiones, de disimular cada vez que erramos en nuestros objetivos.
Nos avergonzamos absurdamente de nuestra falta de destreza, de no estar a la altura que otros han  marcado por nosotros, de fallar en nuestros intentos. Dejamos que ridiculicen nuestros deseos o intenciones cada vez que las cosas no salen como esperábamos, que sean otros los que marquen nuestro camino. No nos creemos lo suficientemente buenos, cualquier contratiempo limita nuestra confianza.
Leemos de forma incorrecta nuestros errores, nos hacemos pequeños cuando todo empieza a tambalearse. Permitimos que los fallos intoxiquen nuestros sueños, que nos encadenen a la desesperación. Evitamos fallar por miedo al ridículo o a parecer indefensos.
Ojalá que desde pequeños nos enseñasen a FALLAR, a identificar en nuestros errores todo aquello que nos quieren enseñar. A considerarlos parte imprescindible del juego, a no anclarnos a ellos. A invertir nuestra energía en las soluciones, en superarlos con determinación.
Por suerte un día aprendes que el mundo es de aquel que se levanta con más fuerza después de cada fracaso, que es imprescindible aprender a fallar útilmente, que cada fracaso nos enseña algo imprescindible que necesitábamos saber.
Los errores nos permiten practicar nuestra vulnerabilidad, conocer nuestras limitaciones, fortalecer nuestro talento, ejercitar nuestra perseverancia. Sin error no hay evolución, no hay aprendizaje, no hay nuevos caminos por dibujar.

Deberíamos aprender a medirnos en función de nuestras agallas para jugar, para aventurarnos, para apostar a doble o nada sabiendo que podemos errar. Atrevernos a hacer aquello que nos marca nuestra intuición sin tener garantías de éxito, a no encogernos cuando toca remar a contracorriente. A despojarnos de excusas, de lamentos, de arrepentimientos. Dejemos de maximizar las consecuencias de nuestras caídas,  no pidamos permiso a aquellos que no se atrevieron, hagamos las cosas sin la necesidad de controlar todas las variables del juego.

No podemos asegurarnos el triunfo pero si que podemos comprometernos a fuego con lo que deseamos.

Aprendamos a levantarnos minimizando daños, a tener confianza en nosotros mismos, a perder el miedo a mostrar lo que realmente somos. A pedir perdón cuando sea necesario, a admitir que la perfección no nos acerca a lo que realmente necesitamos. El propósito de la vida es crecer aprendiendo, cayendo, volviendo a empezar.

Ojalá fallemos muchas veces, ojalá aprendamos de cada tropiezo.

Y tú Malamadre, ¿cómo te llevas con tus tropiezos?, ¿cuál es el error que más te ha enseñado en la vida? Te esperamos en los comentarios.

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16 Comentarios
  • Nueve meses y un día después

    3 Julio, 2018 a 8:10 am Responder

    De verdad, qué verdades más grandes, Sonia. Estoy totalmente de acuerdo y es lo que intento transmitirles a mis hijos. De boquilla porque luego no me gusta fallar, claro jajaja. El otro día me enfadé con mi marido y el peque mayor nos dio una lección diciendo que “no pasa nada por equivocarse” y nosotros en plan 😵😵😵.

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 8:37 am Responder

      Muchas gracias a fallar también se entrena.

  • NuriaM

    3 Julio, 2018 a 8:14 am Responder

    Realmente no se nos prepara para el error. Estamos acostumbrados a llevar siempre de la mano a nuestros hijos, para evitar la caída, el tropezón, que se hagan daño. Sin darnos cuenta que ese tropiezo le enseñará mucho más de lo que nosotros pensamos.
    Sólo valoramos el llegar a la meta el primero, sin cometer errores. Lamentablemente vivimos en una sociedad muy competitiva.

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 8:38 am Responder

      Sin duda, por eso es tan importante enseñarles también a levantarse después de las caidas

  • Julia Rodríguez

    3 Julio, 2018 a 8:32 am Responder

    Buenos días!!Por aquí intentamos aprender de los errores y con los niños darle una importancia relativa y que al final la vida es una constante aprendizaje con sus equivocaciones,fallos y aciertos.Hoy por hoy hasta yo sigo fallando muchas veces.
    Sonia es una crack 😘

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 4:21 pm Responder

      Muchas gracias me alegro que te haya gustado

  • Inquietissima.com

    3 Julio, 2018 a 8:52 am Responder

    Yo creo que los años, la madurez dan la capacidad de aprender de nuestros fallos y buscar soluciones porque se tiene una visión más amplia de las cosas que cuando eres joven. Y también con la edad ya relativizas tienes más confianza en ti mismo y no te afecta tanto, y más si tienes niños. Ellos te muestran lo que es importante en la vida de verdad. Pero ojo, a nadie le gusta nunca fallar.

    Es normal guiemos a nuestros hijos porque a ellos les queda mucho por aprender. Yo les animo a hacer la cosas por ellos mismos pero supervisándoles, dándoles mi ayuda cuando la necesitan. Así si se equivocan y me piden ayuda buscamos y encontramos una solución con la que aprenden también a superar ese problema en cuestión.

    Esta es la teoría, que yo creo nos sabemos todos. La práctica a veces no es tan perfecta, pero se intenta.

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 3:58 pm Responder

      Yo también creo que la edad nos regala a mirar los errores queriendo aprender de ellos. Es un entrenamiento que debería durar toda nuestra vida

  • sara granda

    3 Julio, 2018 a 9:28 am Responder

    Hola,

    Yo he metido la pata muchas veces, intento aprender siempre de ello… y eso intento transmitirle a la buenahija. Ahora, me da miedo la sociedad que se está creando tan competitiva en la que si no vas por delante no vales… no me gusta y no quiero que mi hija sea así.

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 9:47 am Responder

      Yo también quiero que mis hijos aprendan que el error es parte esencial del aprendizaje

  • Paula sd

    3 Julio, 2018 a 10:15 am Responder

    Ya no sólo es el miedo a fallar, si no el pánico a tomar decisiones, el que a veces me paraliza t me hace suplicar por no tener que decidir. Porque pienso a veces “¿qué pasa si elijo mal”? Yo, la adalid de la posibilidad de elegir. Pero ya se sabe….consejos vendo, para mi no tengo. Es una lucha constante que llevo dentro y que intento esconder para que mis hijos no hagan lo mismo. Porque en realidad, no pasa nada si te equivocas, al menos en la mayor parte de los casos.

    un beso

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 4:00 pm Responder

      Sin duda también debemos entrenar la toma de decisiones. En muchas ocasiones perdemos oportunidades maravillosas por no atrevernos a intentarlo

  • Verónica

    3 Julio, 2018 a 2:43 pm Responder

    Gracias por el post. Me parece muy interesante. Lo que también me gustaría es algún ejemplo. La teoría queda clara, pero ponme una equivocación de ejemplo y ayúdame a sacar el lado bueno. Me suele pasar que si no lo veo en la práctica, no lo sé utilizar. Gracias de antemano

    • Sonia Lopez

      4 Julio, 2018 a 8:17 am Responder

      Gracias a ti por leerlo,
      Un abrazo

  • Anya

    3 Julio, 2018 a 3:24 pm Responder

    Ufff., yp he tenido muchos, ahora opositando y trabajando te puedes imaginar, dar vueltas a si el error es seguir trabajando o seguir estudiando, y dejar que los demas opinen y no tener agallas para que si me equivoco en el camino a seguir decir que no pasa nada, hay en juego mas que dinero, el futuro de mi familia
    Un besazo y gracias por el post y por tu propia lucha

    • Sonia Lopez

      3 Julio, 2018 a 4:01 pm Responder

      Me alegro que te haya gustado. Yo también oposité y recogí el premio a tanto esfuerzo. Muchos ánimos!!

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