¿Qué quieres encontrar?

“La trampa de la crianza respetuosa” que no respeta a las madres.

“La trampa de la crianza respetuosa” que no respeta a las madres.

“Porque en una sociedad profundamente desigual, patriarcal y capitalista, la crianza respetuosa se ha transformado en un nuevo estándar moral, otro listón imposible que vuelve a colocarse, casi en exclusiva, sobre los cuerpos, el tiempo y la salud mental de las mujeres. Especialmente de las madres”.

Dice Maialen Martínez en un reportaje, que se ha viralizado los últimos días.

El propio nombre me ha chirriado siempre. “Respetuosa”. Dando por hecho que “las demás crianzas” no lo son, que “aquellas crianzas” no lo fueron. Y en ese preciso instante de sentirnos en los márgenes de lo que se espera de nosotras, nos sale entonar el “mea culpa”. Porque, claro, a ver quién tiene el arrojo de definir su crianza como respetuosa si no cumple con sus 1.000 mandatos.

Imagino que todo lo que queda fuera nos convierte en una Malamadre de manual, así que ni tan mal, que esto ya lo llevamos a gala. Pero me explico. Cada vez son más las voces que se unen a cuestionar lo que nos “venden” para ser una madre perfecta. Nos bombardean, haciéndonos sentir constantemente que no llegamos, madres insuficientes. Si a la falta de conciliación, a la no corresponsabilidad, a la renuncia y a todos los problemas que arrastramos las madres de esta generación, le sumas todo lo que nos falta por leer, aprender y practicar en nuestro día a día, el colapso está servido. Aliviada leí el artículo completo de Maialen. La misma paz sentí cuando entrevisté en el podcast a la doctora María Velasco y entendí que criar con salud mental no es compatible con la crianza respetuosa que nos “venden”. 

Porque esta crianza pone a veces “tan” en el centro a los niños y a las niñas que se olvida de nosotras: las madres. Y nos hace sentir eternas culpables. Porque es imposible criar sin gritar, criar sin equivocarte, criar sin agotarte y sin sentir culpa si tienes una vida “normal” con los problemas “normales” de la mayoría de las madres. Para ejercer una crianza respetuosa que pone en el centro las necesidades del niño o la niña se necesita TIEMPO. Y para disfrutar de ese tiempo en cantidad y de calidad, necesitas conciliación, necesitas una pareja corresponsable o una red que te sostenga, necesitas un sistema que te proteja, necesitas cuidarte (de verdad), necesitas flexibilidad, necesitas llegar a final de mes, necesitas DINERO para una alimentación saludable, para desarrollar sus capacidades, para cuidar su salud mental y física. Y si es posible, por favor, la tuya también. Y aun teniendo todo esto, puedes querer huir porque eso no te convierte en la peor madre del mundo. Respetarte a ti misma y a lo que sientes es el camino para respetar a tus hijos e hijas y que te respeten.

Por eso, como dice Cindy Peñalver: La crianza respetuosa solo es sostenible cuando la madre también es respetada. Y yo añadiría que respetada es CUIDADA. Por eso siempre insisto en que el cuidado de las madres es una responsabilidad social.

Este año, desde la Asociación Yo no renuncio vamos a luchar para que esto se entienda y comprometa a toda la sociedad. Porque criar no es un acto individual y personal, es un acto público y político. Y lo demás, son expectativas que nada tienen que ver con la realidad que vivimos.

firma laura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *