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La depresión postparto

La depresión postparto

Son muchas las Malasmadres que nos han mandado como sugerencia que tratáramos la depresión postparto, Hoy nuestra colaboradora y experta en Psicología perinatal se adentra en este tema abordando las causas y cómo enfrentarnos al problema. Y siempre, sea con depresión postparto o no, pedir ayuda si es necesario. ¡No os perdáis este interesante post!

*Podéis seguirla en facebooktwitter e instagram.

Si pensamos en la maternidad como un viaje, éste sería un trayecto de ida sin vuelta. Un punto y aparte en el que dejamos atrás a la mujer independiente para comenzar, para siempre, una relación irreversible de madre-hijo. Un viaje de gran impacto emocional que nos enfrenta a dejar atrás nuestro papel de hijas para convertirnos en madres, donde se entremezclan nuestras vivencias como niñas y la relación con nuestras figuras más significativas (nuestros padres). Donde será necesario elaborar también algunos duelos como la pérdida del bebé que hemos imaginado frente al que vemos cuando nace. Un duelo que será más complicado si la pérdida es real o ha habido pérdidas anteriores al embarazo.

Sería un viaje de crecimiento y lleno de retos, que puede dar lugar a una mayor madurez o a una depresión si los mecanismos para afrontarlo no funcionan.

¿Qué es la depresión postparto?

Es una alteración del estado de ánimo que se caracteriza por una profunda tristeza, ansiedad, irritabilidad, cambios de humor, sentimientos de inutilidad, culpa, cambios en el apetito, problemas para dormir, angustia, desgana y dificultad para concentrarse.

Durante lo primera semana o diez días después del parto estos síntomas se consideran normales y suele llamarse en el estilo anglosajón “Maternity Blues”. Con el apoyo del entorno suele resolverse.

Sin embargo, si se mantienen durante más tiempo o son muy intensos es recomendable acudir a un profesional que pueda valorar la situación particular de cada madre.

Aunque se habla de “postparto” en realidad estos síntomas pueden aparecen a partir del segundo mes y durante el primer año.

Si no se detecta, si no hay apoyo ni tratamiento adecuados, el impacto de estas enfermedades puede ser devastador en las mujeres, sus parejas y sus familias. Una madre (o un padre) deprimidos no podrá vincularse de una manera sana, cercana y afectuosa.

Es necesario que cuidemos de nuestra salud mental como madres para cuidar la de nuestros hijos.

“Serás la mujer más feliz del mundo”

Son muchas las frases que hacen crecer nuestras expectativas sobre lo que será nuestra maternidad: es lo mejor que te pasará en la vida, serás la mujer más feliz del mundo cuando nazca tu bebé… Y también son muchas las mujeres que después se encuentran con la tristeza, la sensación de ser una mala-madre que no hace las cosas bien, la incomprensión de no estar tan contenta como se esperaban.

Cómo sentir plenitud y felicidad si siento que mi bebé me irrita, si pierdo la paciencia y me siento distante de mi hijo.

No conseguir disfrutar de la maternidad, o no ser esa madre que se había imaginado mientras hay que hacer frente a las nuevas obligaciones, provoca mucho sufrimiento en las madres.

Si sumamos el estigma de la salud mental, no es frecuente que esa mamá pueda expresar abiertamente cómo se siente.

De lo que no se habla no existe, y así contribuimos a que la enfermedad se mantenga escondida.

Las consultas durante la gestación siguen estando muy centradas en los aspectos físicos. Por este motivo, aunque muchos de estos síntomas a veces están presentes durante el embarazo, pasan desapercibidos.

El hecho de preguntar, con una actitud de escucha más activa, podrían dar paso a que la angustia, la ansiedad, los miedos y la incertidumbre puedan empezar a ser visibles; sobre todo para la conciencia.

Ellos también se deprimen

La depresión ha sido tradicionalmente “cosa de mujeres”, así que no abunda la literatura sobre la depresión paterna pero la realidad es que los hombres también se deprimen. Sólo que, al igual que su manera de relacionarse con los hijos no es como lo hacemos las mujeres, tampoco es igual la forma de los síntomas. Tras el parto muchos hombres sufren episodios depresivos y se caracterizan porque se vuelven más agresivos y evitativos. Y tienden a abandonar.

Me pregunto qué pasaría si también hubiese preguntas y escucha para los padres sobre los sentimientos, las dudas y los miedos ante el nacimiento de un hijo…

El hecho de que un padre se involucre, sea cercano y cariñoso tiene un efecto protector sobre los efectos negativos en caso de una madre con depresión.

Durante mi primer embarazo me resultó muy llamativo que en todas las consultas por las que pasé las preguntas sobre “cómo te encuentras”, estaban dirigidas sólo a lo físico. ¿Cómo era posible que no hubiese lugar -ni físico ni psíquico- para preguntarse sobre todos los interrogantes e incertidumbres que afloran en esta etapa?

En los países occidentales los problemas que más frecuentemente encontramos en el posparto son los problemas de salud mental. Sin embargo, el plano psicológico o emocional sigue sin estar presente en las revisiones periódicas del embarazo. Así que las mujeres embarazadas, siendo las más vulnerables a tener problemas de salud mental somos las menos protegidas del sistema sanitario.

Creo que la falta de “espacio” para lo psíquico en el sistema de salud puede entenderse también por la dificultad que a todos los seres humanos se nos presenta ante el sufrimiento y la angustia. Por miedo a no saber qué hacer ni cómo afrontarlo.

Pide ayuda siempre… No sólo ante una depresión postparto

  • Una de cada 5 mujeres experimenta algún trastorno ansioso o del estado de ánimo en el embarazo o el postparto.
  • El suicidio es una de las principales causas de muerte materna durante el primer año después del parto. 

Un recién nacido irrumpe como un tsunami en el plano físico, emocional y social. Es muy frecuente que durante el embarazo y tras el parto puedas sentirte abrumada, con ansiedad, cansancio, estrés y no resulte fácil articular todas las exigencias que se presentan en este nuevo escenario.

  • Nuestra salud mental es necesaria para el desarrollo y el crecimiento de los hijos: pedir ayuda no significa inmadurez o comodidad. Pedir ayuda implica coraje y valentía.
  • Para que podamos cuidar de nuestros bebés necesitamos que otras personas cuiden de nosotras: pide ayuda a tu pareja, habla con amigas, busca a otras madres
  • Cuida de tu mente: descansa en cuanto puedas y ten paciencia. “Puedo con todo” también es una idealización muy alejada de la realidad.
  • Cuida también de tu cuerpo: el ejercicio físico reduce la ansiedad y el estrés.

Y recuerda: no hace falta tener depresión para acudir a un profesional.

Y vosotras Malasmadres, ¿habéis pasado por esta situación? Si tenéis alguna duda Ana os la resolverá.

53 Comentarios
  • MARIA

    14 Marzo, 2017 a 8:10 am Responder

    Yo viví un infierno particular… Me dí de bruces con una realidad muy alejada de lo que pensaba, con un niño muy exigente que quería estar enganchado 20 horas al día, con un entorno que me decía que tenía que estar feliz porque después de 5 años intentándolo por fin mi hijo estaba aquí… me sentí sola, alejada de la gente, no estaba triste tenía una ansiedad brutal y un estrés horrible no podía dormir ni siquiera cuando el niño estaba dormido de la angustia que sentía. Pasaban los meses y la cosa no mejoraba así que por fin decidí pedir ayuda a la psicóloga y aunque no fue un remedio inmediato sí que poco a poco me ayudó a entender la maternidad… y sobre todo me encontré con el club de las malas madres que fue lo que me ayudó de verdad, entender a otras madres a desmitificar la maternidad y a vivir mi maternidad de una forma mucho más sana y real de lo que yo había imaginado

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 9:42 am Responder

      Hola María! al contrario de lo que se piensa, muchas veces ocurre esto cuando el niño es muy deseado y tarda en llegar. La realidad externa es una cosa y la realidad nuestra, de cada una, muy diferente. Me alegro que hayas ido encontrando lugares donde sentirte mejor con tu maternidad! Un beso!!

    • Mari cruz

      14 Marzo, 2017 a 2:53 pm Responder

      Hola,

      Me ha encantado el artículo. Me he sentido comprendida. Tuve a Bruno, hace casi dos años y desde luego no tenía ni idea de la revolución que ser mamá significaba. Lo único que yo pensaba era que ser madre quería decir, poder con todo, no descansar, ni quejarse y estar todo el día mirando con orgullo y alegría desmedidas al que yo sentía como dueño de mi vida.

      Nada que ver con la realidad oculta, escondida. Cuando Bruno nació me sentí perdida, bloqueada, no llegaban los sentimientos, las miradas y todas esas cosas que más bien parecían para una princesa Disney que para mí. Yo, sentía miedo, inseguridad, culpabilidad, ansiedad, quería huir. No quería pasar ni un segundo sola con mi hijo, tenía miedo, miedo de mi, de hacerle daño de hacerme daño. Estaba triste, lloraba… además, mi cuerpo no me acompañaba, una vaginoplastia y una esfinterectomia anal me alejaban de la mujer que era antes.

      Mi marido me decía que no estaba bien, que necesitaba ayuda que la pidiera y aunque me apoyaba, también me abrumaba. Éramos padres por primera vez, exigentes, inseguros y aconsejados por el entorno, y yo cada vez más agobiada. Así pues, la bomba explotó, empecé a visitar a un psiquiatra y empecé a asumir mi nueva vida y a saber que era una nueva persona, que necesitaba tiempo y adaptación gradual. Hoy, estoy contenta de haber experimentado así la maternidad, de conocerme más, de saber el amor que me tienen los que me rodean y de cuidar de Bruno perfectamente sin miedos ni ansiedades. Como quiere una mamá, no, como quiero yo.

      • Ana Kovacs

        14 Marzo, 2017 a 3:36 pm Responder

        Gracias por contar tu historia… gracias por decir que ese paso de aprendizaje también es maravilloso! Felicidades por esa maternidad

  • Alejandra

    14 Marzo, 2017 a 8:18 am Responder

    Creo que en mi primer embarazo pasé por algo parecido, aunque por suerte no llegó a ser una depresión. Si que te creas ciertas expectativas, piensas que a los dos días vas a estar fenomenal, con tu niño y eso que el mío era un santo (dentro de lo que cabe). El ver a otras madres, ese papel que hemos aceptado de ser superwoman, que pueden con todo, que están dándoles paseos a los peques, las ves tan estupendas, y tú hecha una piltrafa. Para colmo, la buena abuela te dice “pues fulanita que no tiene aquí a nadie está con su bebé recogiendo al mayor en el cole todos los días, y sale a darles paseos, ¿y tú?, o bien “pues en nuestros tiempos….” (frase lapidaria donde las haya). Así que te vas hundiendo cada vez más, y no te puedes quejar, porque si no es que “eres una floja”, “es que la vida es así, ¿o qué pensabas?”, “pues todo el mundo pasa por esto, y no se queja tanto”. Así que te callas, y te comes tus quejas, tu sueño, tu cansancio, tu dolor con el café, bueno, con el café no, que estás dando el pecho y a ver si le va a pasar la cafeína al peque. En fin, que para mí fue una…M…., con mayúsculas, pero de todo se sale.
    Lo que saqué de positivo para mi segundo embarazo fue, que me entraba por un oído y me salía por el otro todo tipo de critica y de comparación que me hicieran con cualquier supermadre. Que, por supuesto, no se me ocurriría compararme yo misma con ninguna supermadre o malamadre, yo era yo con mis circunstancias, y me daba igual si Fulanita no tenía a nadie y no se quejaba (porque a lo mejor si se quejaba la pobre mujer, vaya) y yo que tenía a todo un séquito no paraba de lloriquear, lloriqueo lo que me da la gana, y punto. Y que iba a hacer lo que me saliera de las narices.
    En esos momentos, y sobre todo con el primero, estás muy vulnerable, tienes miedo de todo, sobre todo si algo ha ido no del todo bien, no es el camino de rosas que te habían contado, así que, todo te influye, pierdes hasta tu personalidad.
    Es importante pensar en que de todo se sale, es importante no comparar (esto siempre, pero ahora más aún), y si no puedes, pide ayuda, porque las supermalasmadres también la necesitamos de vez en cuando. (que pena no haberte leído en mi primer embarazo)

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 9:45 am Responder

      Hola Alejandra! Efectivamente, ese miedo a contarlo hace el problema más invisible, y que veamos que “las demás” no se inmutan. La realidad es bien diferente. Pero también es cierto que con los segundos se tiene mucho aprendido!! Gracias por tu relato. Un beso!

  • Arancha Gómez

    14 Marzo, 2017 a 9:20 am Responder

    Muy bueno el artículo. Ana. Estoy completamente de acuerdo. Durante el embarazo todo se centra en el plano físico y en ella. ¿Al resto no le afecta el embarazo? ¿Sólo cambia el cuerpo?
    Me ha hecho gracia que uses la palabra tsunami porque mis compañeras y yo también la empleamos.

    Muy necesario este artículo. La pena es que tengo la impresión de que va a calar poco en los profesionales que rodean a la embarazada.

    Un beso,
    Arancha

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 9:53 am Responder

      Hola Arancha! Muchas gracias por tu comentario. Creo que de a poco más profesionales van interesándose por otros aspectos… Tengo la esperanza que las cosas vayan cambiando por el bien de todos nosotros: madres, padres e hij@s!! Un abrazo Arancha!!

  • SARA

    14 Marzo, 2017 a 9:48 am Responder

    Hola,

    Muy bueno el artículo, yo no pasé por ello pero mucho ánimo a esas mamis que lo estén pasando. Creo que hay que cuidar mas a las mamis en el plano psicológico y no solo en el físico.

  • MAJU

    14 Marzo, 2017 a 10:24 am Responder

    Yo creo que ahora, 5 meses después, es cuando empiezo a salir del hoyo. En mi caso tuvimos primero un aborto espontáneo tras el cual no tuve ningún apoyo (100% culpa mía por hacerme la superwoman y no pedir ayuda). Años después y con ayuda de una in vitro hemos tenido unas mellizas preciosas. El embarazo fue una odisea: hemorragias, visitas mensuales a urgencias, bajas médicas y la recta final postrada en la cama hasta que, en la semana 31 no pudimos más y me hicieron una cesárea de urgencia. Y ahí empezó el verdadero calvario: 35 y 46 días de UCI. La primera vez que vi a mis hijas fue a través de un cristal y cuando por fin pude cogerlas, me entregaron un par de pellejitos envueltos en una maraña de cables. Superado eso pensé “bueno, esto sólo puede mejorar!”… Pues tampoco! Ya con las niñas en casa me vi absolutamente superada por la situación. Lloraba sin descanso, creo que desbordada por las emociones, la responsabilidad, la falta de sueño y por un horrible sentimiento de culpa… “Dios mío, pero cómo se me ha ocurrido meterme en esto?” pensé varias veces. Me tiraba días enteros metida en casa sin salir y evitando las visitas para no oir cosas como “estarás encantada!”, “qué felicidad más grande! Con lo que has pasado para tenerlas”,… Y sí, así es como teóricamente debe sentirse una o eso es lo que te hacen creer pero en mi caso fue todo lo contrario. Y precisamente esa contradicción es lo que hace que te sientas peor… Piensas “jolín, si yo debería ser la mujer más feliz del mundo! Debo estar como un cencerro!”
    Afortunadamente, ahí ha estado la buenabuela, que sólo con su presencia ya me ha hecho sentir mejor. Me ha sacado de paseo, me ha llenado el frigorífico de tuppers, me ha dado cobertura para que yo pudiera dedicarme a otras cosas que no sean dar biberones y cambiar pañales, me ha acompañado, me ha escuchado… Creo que ha sido sin quererlo mi terapeuta particular y, si algo me ha enseñado la maternidad hasta ahora, es a valorarla más, a apreciar más cada uno de sus gestos y detalles, a estarle más agradecida por todos los sacrificios que ha hecho, a quererla más aún si cabe!
    Madre mía! Sólo con haber puesto todo esto por escrito ya me siento mucho mejor! Ánimo a todas las mujeres que estén pasando por esto a que hablen, que pidan ayuda, que nos hacen creer que la maternidad es un estado idílico y no lo es y TODAS, en mayor o menor medida, hemos pasado por esto y sigue siendo un tabú en nuestra sociedad. Muchas gracias por darle un poco de luz!

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 11:14 am Responder

      Gracias Maju por contarlo así de claro… llegar a la maternidad por reproducción asistida es uno de los factores que también esta relacionado con ese estado que tan bien describes. Tan deseado y… no poder sentir esa “felicidad máxima”. Qué bien que hayas tenido el apoyo de una abuela cerca… Y que te sientas mejor ahora para poder seguir adelante con dos!! Animo y fuerza!!

  • MAJU

    14 Marzo, 2017 a 10:27 am Responder

    Yo creo que ahora, 5 meses después, es cuando empiezo a salir del hoyo. En mi caso tuvimos primero un aborto espontáneo tras el cual no tuve ningún apoyo (100% culpa mía por hacerme la superwoman y no pedir ayuda). Años después y con ayuda de una in vitro hemos tenido unas mellizas preciosas. El embarazo fue una odisea: hemorragias, visitas mensuales a urgencias, bajas médicas y la recta final postrada en la cama hasta que, en la semana 31 no pudimos más y me hicieron una cesárea de urgencia. Y ahí empezó el verdadero calvario: 35 y 46 días de UCI. La primera vez que vi a mis hijas fue a través de un cristal y cuando por fin pude cogerlas, me entregaron un par de pellejitos envueltos en una maraña de cables. Superado eso pensé “bueno, esto sólo puede mejorar!”… Pues tampoco! Ya con las niñas en casa me vi absolutamente superada por la situación. Lloraba sin descanso, creo que desbordada por las emociones, la responsabilidad, la falta de sueño y por un horrible sentimiento de culpa… “Dios mío, pero cómo se me ha ocurrido meterme en esto?” pensé varias veces. Me tiraba días enteros metida en casa sin salir y evitando las visitas para no oir cosas como “estarás encantada!”, “qué felicidad más grande! Con lo que has pasado para tenerlas”,… Y sí, así es como teóricamente debe sentirse una o eso es lo que te hacen creer pero en mi caso fue todo lo contrario. Y precisamente esa contradicción es lo que hace que te sientas peor… Piensas “jolín, si yo debería ser la mujer más feliz del mundo! Debo estar como un cencerro!”
    Afortunadamente, ahí ha estado la buenabuela, que sólo con su presencia ya me ha hecho sentir mejor. Me ha sacado de paseo, me ha llenado el frigorífico de tuppers, me ha dado cobertura para que yo pudiera dedicarme a otras cosas que no sean dar biberones y cambiar pañales, me ha acompañado, me ha escuchado… Creo que ha sido sin quererlo mi terapeuta particular y, si algo me ha enseñado la maternidad hasta ahora, es a valorarla más, a apreciar más cada uno de sus gestos y detalles, a estarle más agradecida por todos los sacrificios que ha hecho, a quererla más aún si cabe!
    Madre mía! Sólo con haber puesto todo esto por escrito ya me siento mucho mejor! Ánimo a todas las mujeres que estén pasando por esto a que hablen, que pidan ayuda, que nos hacen creer que la maternidad es un estado idílico y no lo es y TODAS, en mayor o menor medida, hemos pasado por esto y sigue siendo un tabú en nuestra sociedad. Muchas gracias por darle un poco de luz!

  • Helene Oru

    14 Marzo, 2017 a 10:30 am Responder

    En mi caso fue una mezcla de todo lo que contáis en el artículo (con lo que me siento muy identificada) y el darme cuenta de que la relación con mi pareja no funcionaba y no tenía ningún apoyo de él, más bien todo lo contrario.
    De todas maneras, creo que el primer año del bebé está idealizado. Creo que es un proceso de adaptación muy difícil y, yo al menos, me sentía culpable de no ser la madre superfelíz que se suponía que había que ser. Pero he ido aprendiendo con lo años… Me separé, mi ex y yo nos entendemos muy bien y ahora sí que siento que nos apoyamos, y por ello y todo lo que he aprendido disfruto más de la maternidad…. Sobre todo porque me acepto como MALAMADRE (Jeje), ¡que me parece lo más!
    Lo dicho, creo vivimos momentos diferentes en la vida y el del nacimiento de tu bebé es muy importante, sin duda, pero no tiene porqué ser el mejor, ni mucho menos.

    Un saludo,
    Helene

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 11:48 am Responder

      Creo que el primer año es lo más difícil… pero a pesar de eso has tomado muchas decisiones que te han hecho sentir mejor!! Por eso creo que somos “malasmadres por naturaleza”, porque no hay forma de poder estar al 100% en todo, siempre hay algo que se queda por hacer, por el camino… Gracias por contar tu historia

  • Leyre Rodríguez

    14 Marzo, 2017 a 10:46 am Responder

    En mi caso fue mi marido el que tuvo la depresión y yo tuve que ser la que tirara de toda la familia para que no acabara todo en desastre. Le recetaron unas pastillas para que durmiera mejor, lo cual tampoco solucionó el problema, porque ni siquiera quería coger a su hijo.
    Desde que tuve a mi hijo me he sentido muy sola, por no tener a otras madres para que me acompañaran (no tengo hermanxs ni amigxs con hijxs), y cada vez que lo comentaba con médicos y matronas, le restaban importancia. Mi solución fue apuntarme a clases de todo tipo (primeros auxilios para bebés, alimentación para bebés, música para bebés…) donde encontrarme con madres y padres y poder charlar con ellxs.
    Los artículos del Club de Malasmadres también me ayudaron a ver el lado divertido de la maternidad y a restarle importancia a las cosas. En definitiva, a no intentar ser superwoman, aunque a veces lo parezca.
    Ahora las cosas están mucho mejor, y ¿quién sabe? Igual pasamos a una nueva fase…

    • Ana K.

      14 Marzo, 2017 a 11:54 am Responder

      Si, los hombres también se deprimen… Actualmente las recomendaciones son “recetar” terapia, y evitar la medicación pero también es cierto que aún queda mucho para llegar a otros profesionales que puedan escuchar desde otro lado. Me alegro que las cosas mejoraran

  • Inés Fernández

    14 Marzo, 2017 a 10:52 am Responder

    Muy interesante este tema, porque no se habla de ello por parecer un tema feo, yo personalmente si pase una depresión postparto muy fuerte, en mi caso fue con el segundo bebé, y empezó en el primer año mas o menos. Tuve que acudir a un profesional porque empezé a sentir que las cosas se me iban de las manos, mi bebé era muy demandante tenia que tenerlo en brazos practicamente todo el día y tenia que cuidar de mi otro bebé de 14 meses.Si y estaba sola sin ayuda de buena abuela o buena hermana o buena amiga, solo el buen padre y el tenia que ir a trabajar por consiguiente yo me quedaba en casa con 2 bebés, cansada de no dormir, porque mi segundo bebé se pasó sus primeros dos años de vida con muchos despertares nocturnos.
    Enfada conmigo misma por no ser buena madre cansada, ojerosa y las frases de mi padre pues tu madre no se quejaba de nada, que si se me olvidaban las cosas, que si como que tenia al bebe todo el día en brazos, que por que no le das un bibi, etc.
    A día de hoy estoy totalmente recuperada y soy super feliz con mis dos retoños son adorables y niños muy felices.
    Este club me ayudo muchísimo leyendo vuestro blog
    Es muy importante tener ayuda o sentirse entendida y con apoyo de la pareja para salir de esas sombras, porque se puede salir poquito a poquito

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:38 pm Responder

      Gracias por tu historia Ines! eso es, con ayuda, de a poco, se sale …

  • Zulema Spinola Valencia

    14 Marzo, 2017 a 10:56 am Responder

    Pues yo en mi caso tengo un hijo con 11 años lo tube con 17 años super joven y siendo mama soltera fue lo mejor que me paso pese a lo duro que fué imaginate sola y adolescente pero lo hice bien aprendi mucho, me enamore de inmediato. Resulta que en septiembre me quede embarazada,esta vez no estaba sola tengo a mi pareja conmigo estubimos buscandolo durante 7 meses y al fin llego, pues bien para mi sorpresa no sentí lo que yo esperaba sentir puesto que ya tenia experiencia me preguntaba que me estaba pasando porque tenia tanto miedo? Porque estaba pasando por todo ese huracam de sentimientos,pensamientos etc..?fue algo que me llevo a un estado de irritabilidad brutal y ansiedad que ni os cuento. Lo intente llevar como pude, pues bien, cuando estaba de 9 semanas por ese estado que tenia, quise ver si el bebe estaba bien, no me tocaba revision ni nada pero yo no estaba bien y se juntaba con la preocupasion que nos entra desde que vemos el positivo. Mi sorpresa fue que el bebe se paro a las 6 semana, tube un aborto retenido y me hicieron un legrado. Imaginate como me sentia, la culpa en mi cabeza no descansaba. Gracias a dios yo tengo mi psicologa desde hace 3 años. No fui antes porque queria hacerlo sola y fui cuando lo perdí pero bueno, ya se que no soy una superwoman y hoy por estoy buscando y seguire buscando hasta que venga cuando el quiera. Lo que si es verdad que nosotras somos las mas vulnerables en este tipo de situaciones y hay muy poco tacto para abordar estos temas por parte de los profesionales de la medicina. Yo me acuerdo que cuando dije como me sentia la respuesta de mi matrona fue ¿que quieres? Si estas embarazada todo eso eso es normal.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:41 pm Responder

      Hola Zulema! es importante no banalizar lo que a una mujer le ocurre en esta etapa. Gracias por comentar tu historia

  • Laura

    14 Marzo, 2017 a 11:11 am Responder

    Pues yo ni os cuento! Aparte de pasarlo fatal ( 2 abortos previos 2 fiv) no tuve nada de apoyo externo, mi madre solo pendiente de traer visitas a ver al bebé pero sin hacer absolutamente nada por mi , el vacío de mis amigas por estar “tan negativa” , las comadronas del centro de salud diciéndome que eso era ser madre, en fin, ahora lo veo con perspectiva y no sé cómo no estaba todavía peor!!!!

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:42 pm Responder

      bueno, las demandas de un bebé a veces no nos dejan ver muchas cosas 😉 Gracias por tu comentario

  • Isabel

    14 Marzo, 2017 a 11:57 am Responder

    Buenos días, no se de que se sorprende nadie, cuando alguien como Samanta Villar que es una persona pública se atreve a decir abiertamente y en un libro que la maternidad te cambia la vida, y muchas veces no a mejor precisamente, las criticas le han caído como un chaparrón. Mucha superwoman y mucho Superman reprimido hay todavía repartido por este mundo que le da vergüenza reconocer estas cosas y se escudan en “menudas blandas”….
    Yo pasé una baja maternal de mi primer hijo terrible, y volví a ser humana cuando me fui a trabajar y comencé a relacionarme con personas con las que los diálogos no eran en exclusiva sobre cambios de pañal, biberones, noches en blanco y lloros.

    Muy buen artículo, me ha encantado.-

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:45 pm Responder

      Gracias Isabel! A veces nos posicionamos en extremos y los “sensacionalismos” causan todo tipo de reacciones. Creo que los hijos son maravillosos y nos enseñan grandes cosas pero no significa que sea fácil!!

    • Elena Collado

      27 Abril, 2017 a 9:51 pm Responder

      Buenas noches Isabel,
      Que bien me he sentido al leer tus palabras…..
      Soy madre primeriza, di a luz en febrero, por lo que llevo dos meses en casa con mi bebe y me queda el resto de la baja maternal. Me he sentido tan identificada contigo….. muchos días estoy deseando volver a trabajar para salir de casa y relacionarme con alguien, estoy encantada con mi pequeña pero no puedo evitar esta sensación de agobio que muchos días tengo.

  • Cosmonata

    14 Marzo, 2017 a 12:04 pm Responder

    Mi tsunami tiene ya 14 meses y la adoro con todas mis fuerzas pero sí es cierto que a menudo me sorprendo añorando mi vida anterior, y al momento yo misma me reprendo por pensar en ello, entrando en un bucle de culpabilidad infinito. Estoy en un chat con otras madres en el que se pasan el día cantando las alabanzas de la maternidad, y yo no puedo sentirme más alejada de ellas, y me pregunto qué falla conmigo porque sigo necesitando mi propio espacio. Llevo mucho tiempo con esto en la cabeza, pero es la primera vez que lo verbalizo; ¡gracias por este artículo que me ha permitido sacarlo!

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:47 pm Responder

      Gracias a ti por contarlo… creo que le pasa a muchas mujeres. El amor por un hijo es una cosa y el amor por nosotras otro distinto, no? Por qué tienen que competir ?

  • Maria

    14 Marzo, 2017 a 12:12 pm Responder

    En mi caso ha sido con mi segundo hijo ya
    Empezamos en maternidad que la leche no subia bebe ingresado por perdida de peso mi marido tobillo roto hemorragia postparto y me vi en casa intentando cuidar de todos sin estar yo curada bajon total llantos por no poder dar pecho porque no valia porque estaba todos enfermos y no podia atenderles bufff tremendo tuve que decir basta meterme doa dias cama y recuperarme o hubiese caido en la mas absoluta depresion

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:48 pm Responder

      gracias María! Esa idea de la mama que tiene que cuidar de todo y de todos es apabullante !!!

  • Patricia

    14 Marzo, 2017 a 12:20 pm Responder

    En mi caso, con el nacimiento de mi primer hijo, me preguntaron si era lo mejor que me había ocurrido en la vida y como yo no sentía eso tuve que contestar que no y me miraron como el bicho más raro del mundo. A raíz de ese momento me empecé a sentir fatal: no hacía más que sentirme culpable y llorar. No paraba de llorar. Fue como la pescadilla que se muerde la cola: no sentía una felicidad plena ante la llegada de mi hijo y me sentía fatal por pensar así y seguía llorando. Parece un tópico, pero lo que realmente me ayudó fue el club de las Malas madres. El hecho de saber que había madres que habían sentido lo mismo que yo, me ayudó muchísimo. Hasta el punto que poco a poco fui dejando de llorar.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:49 pm Responder

      Me alegro que esta gran comunidad te haya servido de ayuda! Sentirse acompañadas es fundamental en la maternidad

  • Angie H

    14 Marzo, 2017 a 2:10 pm Responder

    Hola. Cuando mi niño nació todo mi mundo se transformó y efectivamente, nadie me preguntó como me sentía por dentro. No tuve leche, nada, solo unas gotas y ya. Intenté todo y nada funcionó. Por ello, tuve que recurrir a las fórmulas. Lo peor que pude hacer. Mi bebé pasó sus primeros 3 meses llorando noche y día porque su intestino, aún inmaduro, le provocaba unos horribles cólicos. Yo quería huir, morir, por verlo sufrir. Me sentía inútil. Yo lloraba con él todo el tiempo. Pasé los primeros 3 meses más amargos de mi vida.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 3:50 pm Responder

      Siento ese comienzo! espero que haya mejorado … Un beso !

  • carmen

    14 Marzo, 2017 a 2:48 pm Responder

    Muy buen artículo! En mi caso la maternidad fue un infierno, una pesadilla hasta que la niña cumplió dos añitos y empecé a poder disfrutar de ella y me explico para que no creais que estoy loca o algo así. El embarazo fue genial, todo bien me sentía estupenda, hasta las migrañas que padezco desde hace años se me fueron. En el parto fue cuando comenzó la pesadilla. Tenía placenta baja pero en el hospital se emperraron en hacer “inducción” contra el consejo de mi gine del seguro privado que decía que la placenta ya no subiría que no iba a ser posible dilatar y que recomendaba cesárea programada. Ni caso le hicieron. Afirmaban que había que intentar parto natural y que era posible. Yo confié en ellos, pecando de ignorante. Resultado: tres días de parto, insuflandome cantidades ingentes de oxitocina, sin dilatar por supuesto…y al final cesárea igualmente (como deberían haber hecho desde el principio). Ingresé un Viernes a las nueve de mañana y me practicaron la cesárea el domingo a las once de la noche. Muy divertido y maravilloso todo. No contentos con eso, a los tres días de darme el alta, me sube la fiebre a 40 y me bajan las pulsaciones a 50. No me tenía de pie. Voy a urgencias y tengo que aguantar a la enfermera y médico de guardia de turno (ni siquiera me vio una ginecologa) que me dicen que eso es que estoy cansada de dar pecho que las madres primerizas no aguantamos nada que estoy perfecta y me mandan a casa. Sin hacerme Eco ni nada. Eso si, tuve la “suerte” que me detectaron una bronquitis y me dieron antibiótico que fue lo que me salvó. Al día siguiente duchándome echo en la ducha un coágulo enorme. Llamo a mi gine del privado me dice que vaya enseguida, me hace eco y ve que me han dejado casi toda la placenta dentro tras la cesárea. Vuelta a urgencias. INgreso para legrado de urgencia y mientras mi hija con muchos problemas para agarrar el pecho y ninguna ayuda de nadie, y yo encontrándome fatal, con ingresos, legrados etc etc. Tras el legrado todavía tuvieron que darme mediación para expulsar restos de placenta que no habían eliminado del todo. Tras esa pesadilla a los tres meses mi preciosa hija comienza con crisis epilépticas y tengo que aguantar una vez más a “pediatras” que me dicen que son cólicos, reflujo etc..que la niña está perfecta no tiene nada y que las madres primerizas no ahogamos en un vaso de agua. Bueno a pediatras y miembros de la familia, amigos conocidos etc etc. Pero mi pareja y yo sabíamos q algo no iba bien, así que insistimos que la niña no estaba bien. Lloraba día y noche, no había nada que la calmara, convulsiones y espasmos (que insistían que eran cólicos o reflujo) no comía, vomitaba todo el rato. Nuevamente, muy divertido todo y sin la más mínima ayuda o apoyo de nadie. MI marido tuvo que empezar a trabajar y mi baja de maternidad consitió en eso, hasta que encontarmos a una pediatra que me escuchó de verdad, mandó hacer un electroencefalograma y tuvimos el diagnóstico. Sindrome de West. Encefalopatía epiléptica, muy grave y considerada enfermedad rara, que deja en el 90% de los niños secuelas muy graves a nivel físico y cognitivo, convirtiéndolos en grandes dependientes a la inmensa mayoría. Ese era nuestro pronóstico con cinco meses que tenía la niña. Preparaos para lo peor. Es muy probable que vuestra niña nunca llegue a andar, hablar, que tenga un retraso imporante y que se convierta en dependiente para el resto de su vida. Así como lo cuento. Ahí ya empezó nuestro pergrinaje y nuestra odisea: hospitales, ingresos contínuos, especialistas, terapias, crisis epilépticas día y noche, no dormir absolutamente nada, combinaciones de antiepilépticos varias hasta dar con la adecuada, pruebas constantes, electros, resonancias, analíticas todas las semans (ya no había cuerpecito dónde pincharla). Nos pasábamos la vida en el hospital, en los médicos y con los terapeutas. Pero al fina l se obró el milagro, tuvimos la inmensa suerte que dieron con la combinación acertada de medicación, y de repente, con dos años recién cumplidos el electro salió limpio por primera vez. Como otro niño sin ningún problema o enfermedad. Y consiguieron controlar las crisis. Mi hija empezó a mejorar al instante, a comer, a dormir algo, las terapias obraron el milagro en la hipotonía muscular que tenía…poco a poco comenzó a caminar, a hablar..le retiraron la medicación con tres años y las crisis no han vuelto. Hoy tiene cinco años. Es una niña feliz, acude a un colegio ordinario, tiene amigos está integrada y la pesadilla parece que de momento acabó. Así que mi experiencia desde que nació mi hija y hasta sus dos años, fue horrible, y la de mi marido también. Quedamos muy tocados, y creo que tuvimos depresión los dos. Para nosotros empezó todo de nuevo cuando conseguimos dominar al monstruo y controlarlo. Con dos años, nuestra hija volvió a nacer. NO sabemos que pasará en el futuro, puede haber recaídas y lo sabemos. Pero de momento disfrutamos al máximo de la maternidad y la paternidad, de cada pequeño momento regalado, de cada instante..porque hemos estado en el infierno y hemos vuelto. Con heridas, maltrechos, pero sobrevivimos. Y nuestra hija también y está estupenda y sana. Cuando vas a tener un hijo, nada te prepara para algo así, ni siquiera l piensas. DAs por sentado que nacerá sano, que todo irá bien. Pero a veces las cosas se tuercen…a veces todo sale mal y nadie te prepara para ello, x eso cuando sucede, te sientes increiblemente solo, incomprendido angustiado y deprimido. No hablo solo de nuestra experiencia. Hay muchos padres y madres que pasan por cosa así y peores. Cuyos hijos sufren enfermedades horribles y lo pasan muy mal y reciben muy poca ayuda en general y muy poco apoyo. Lo sé de buena tinta. Nosotros al final tuvimos nuestro final feliz. Y todos esos “padres y madres” que lidian cada día con enfermedades horribles de sus hijos, que pelean desde que se levantan hasta que se acuestan contra monstruos invisibles, que luchan por darles a sus hijos la mejor calidad de vida posible, son auténticos héroes en mi opinión y merecen mucho más apoyo del que tienen. Solo quería contar nuestra experiencia, hablar de que hay muchas maternidades y paternidades muy complicadas,. atípicas y en las que se sufre mucho por las circunstancias que te han tocado… y que nadie te prepara nunca para ello. Saludos y gracias.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 8:53 pm Responder

      gracias Carmen por tu historia. Tienes toda la razón sobre todos los casos tan difíciles y dolorosos que tienen tan poca ayuda a veces.

    • Virquin

      15 Marzo, 2017 a 5:11 pm Responder

      Todo mi apoyo y un abrazo virtual. Tienes toda la razón, cuando te toca vivir situaciones que se salen de “lo normal” te sientes solo, incomprendido y no es fácil encontrar ayuda.

  • Lauri Alicante

    14 Marzo, 2017 a 4:42 pm Responder

    Desaprender, esa es la clave. Durante el embarazo se nos intoxica de ideas que poco o nada tuenen que ver con lo que nos viene a los futuros papis…y esa depresion postparto es un duro choque con la realidad, es la respuesta a algo con lo que no habiamos contado. Desaprender y olvidar esas ideas magicas que alguien nos conto sobre la maternidad…para dar paso a la realidad. Esa realidad que te encuentras con los post de malasmadres y leyendo a otras mamis que estan pasando lo mismo que tu.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 8:55 pm Responder

      Nos toca enfrentar una nueva realidad, que es increíble y que tiene sus dificultades también 😉

  • Barbara

    14 Marzo, 2017 a 5:31 pm Responder

    Yo no se si llegue a tener depresion.. Con el segundo ademas del tsunami del cambio familiar me encontre recien dada a luz organizando una mudanza internacional de logistica complicada de casa, coles, mudanza, trabajo, pediatras en el otro lado del mundo con un bebe que no dormia (y que tras diez meses sigue sin dormir). Y una vez que acabo la organización y me pude relajar un poco, entré en un túnel oscuro… Y cada vez que lo comentaba (fui imbecil de no pedir ayuda profesional) a mi alrededor se le cambiaba la cara y no sabían que decir- desde mi madre, mi suegra y mis amigas. Paso por si solo, aunque fueron unos meses de lágrimas y un “no estar” terrible.
    Como dices en el post parece que es solo lo fisico y no, hay un tema mental que puede llegar a ser complicado.Muchas gracias por el post.

    • Ana Kovacs

      14 Marzo, 2017 a 8:57 pm Responder

      gracias por tu relato. No creo que uno sea “imbecil” por no pedir ayuda, a veces uno no puede… me alegro que te haya gustado !

  • Virquin

    15 Marzo, 2017 a 5:03 pm Responder

    A mi me afectó muchísimo el parto y las complicaciones que derivaron de él, restos de placenta, infección, nuevo ingreso, legrado, episiotomía abierta, antibióticos, más medicación para expulsar más restos, anemia, disminución de la leche por el ingreso, gastroenteritis del niño (creo que por la cantidad de antibióticos que llevaba yo en vena y por empeñarme en intentar seguir con la lactancia).
    Primero el miedo a morirme, el sentirme tan mal atendida, sigo pensando que todo lo que pasó fue consecuencia de las prisas que tenía la ginecóloga el día del parto. Y luego la pérdida de autoestima que me supuso no reconocer mi cuerpo, las cicatrices, la incontinencia, no recuperar mi sexualidad, la distancia con mi pareja y con mi hijo al no ser capaz de encontrarme y el peregrinaje en búsqueda de solución a mis problemas físicos y psicológicos que no encontré. Todo esto unido a un bebé demandante, que apenas dormía y que a partir de las 7 de la tarde lloraba desconsoladamente hasta la madrugada sin saber por qué y que no me sentía con fuerzas para atender.
    Además yo misma huía del contacto con otras madres porque sólo quería pasar página y olvidar mi parto, no era capaz de hablar de ello sin llorar, y aún me cuesta.
    Haciendo balance creo que para mi fue más fácil adaptarme a mi nueva vida de madre, ayudó no tener la maternidad nada idealizada y ser muy consciente de lo que se me venía encima, que convivir a la enfermedad, las negligencias médicas y las secuelas físicas que aún arrastro para las que no estaba para nada preparada.

  • Maite Avelino

    16 Marzo, 2017 a 1:15 pm Responder

    Yo no pasé una depresión como tal pero sí que me di de bruces con la realidad y con lo sola que te dejan ante el peligro. Nadie te cuenta la verdad de lo que es ser madre y todos esperan que estés feliz como idiota a pesar de que el bebé te demanda 24×7 y no puedes ni ir al baño sin que se ponga a llorar como si lo estuvieran matando. Menos mal que he dado con otras madres como vosotras porque hay por ahí otras que son auténticas cabronas y te recriminan tu actitud, porque según ellas hay que sufrir hasta las almorranas en silencio. Qué tendrá que ver con querer mucho a un hijo con estar física y emocionalmente destrozada por la demanda de atenciones que requiere. Te quieren hacer encima sentir culpable y por ahí no paso. Así que llamemos a la cosa por su nombre, hay depresiones de tipo hormonal, etc, etc y hay situaciones en las que te tienes que estar agotada y estresada y yo no lo llamaría depresión posparto lo llamaría “La que se te ha avecinado sin que te lo hubieran avisado”

  • Regina Perez

    17 Marzo, 2017 a 12:51 am Responder

    Recien las encuentro, recién me conecto con todas ustedes, mi bebe tiene 10 meses y desde hace un mes empece a sentirme desconectada de ella, tuve un embarazo bueno en cuestion de salud pero los ataques emocionales fueron fuertes por parte del padre de mi hija, mas una mudanza, cesarea de emergencia, se me abrio un poco la herida a los 8 dias a los 10 me internaron por preeclamsia, me dejaron como hipertensa estos ultimos 10 meses recien me dieron de alta, y bueno hace un mes perdi a una mascota muy querida, despues me senti desconectada de mi bebe, lei un articulo de mamas que pensaban en hacerle daño a mi bebe y de ahi empece a tener pensamientos horribles con hacerle daño o tragicos, a perder el control, aunado que mi bebe empezo a hacer berrinches y temia perder la paciencia, pase por muchos estudios medicos y acabe con la psicologa tomando terapia y entendi que era ansiedad y de ahi por toc agarre esa idea y la deje haciendo bucles en mi mente y mas ansiedad, aunque a veces pienso que es postparto, no quiero medicamentos y tengo dias muy buenos y otros donde estoy enganchada a buscar informacion, asi las encontré y me da mucho gusto me siento mas tranquila e identificada, de repente pense en culpar a mi bebe de todo lo que me pasaba y me daba mas miedo! en fin la maternidad no es lo que yo pensaba, pero estoy segura que la amo porque mi bebe esta fenomenal y aunque soy mama soltera y tengo muchos problemas economicos, no le falta nada y todos los dias tengo tiempo para ella, la procuro, le hago sus papillas con emocion, esta sana, va al pediatra etc,! solo quiero saber si de verdad esto es temporal y si sigo con mi terapia ahh y flores de bach. Saludos y gracias por leernos y entendernos!!!

  • María Jesús Rodríguez

    18 Marzo, 2017 a 6:34 pm Responder

    Nunca en mis 33 años había sentido una angustia tan terrible, con un embarazo perfecto, un buen parto y una hija deseada y sana, yo no sentía lo que “debía sentir”. No la sentía como mi hija, era ajena a mí. Y ese sentimiento me mortificaba tanto que lo único que deseaba era cerrar los ojos y desaparecer. No me sentía comprendida por mi entorno por lo que no lo compartía con nadie, pero era evidente que no me encontraba bien. El puerperio es una época de sombras, y gracias a los libros de la psicóloga familiar Laura Gutman, pude enfrentarme a ellas, sanar heridas pasadas, y buscar los apoyos necesarios. Hoy día mi buena hija ha cumplido cuatro años y cuando la miro me siento muy orgullosa de ambas, pues construimos nuestro vínculo desde cero, ella es un ser paciente y comprensivo y yo una malamadre que salió de los infiernos.

  • laura bosch

    2 Abril, 2017 a 11:40 am Responder

    Cuando me preguntan por el peor momento de mi vida, me sale . “El postparto de mi primer hijo”, deseadísimo por mí, sobre todo, y por l@s abuel@s. Me di de bruces contra la realidad: Como yo había sido super independiente, sana, fuerte, autosuficiente, capaz de cualquier cosa que se me pusiera delante, el nacimiento de mi hijo , hace ahora 19 años ,supuso un trauma. Tuve una anemia postparto que no me dejaba apenas andar, puntos por la episiotomía hasta las orejas, y una tristeza profunda por la independencia que había perdido y por constatar que mi pareja no veía que yo necesitaba ayuda. Tuvo que ser el comadrón el que dijera: “tu madre (refiriéndose a mi madre), aquí todas las mañanas para hacer las cosas de la casa, mientras tu descansas y das teta cuando demande, si es lo que más deseas, y si no, no pasa nada y le dais biberón. Y tú(refiriéndose a mi pareja), te pones como perro guardián a proteger la tranquilidad de la casa, se han acabado las visitas de compromiso y quien las elige es tu mujer.Estás aquí para cuidarles a ellos dos, especialmente a ella, que es la que se cuida de tu hijo.” A partir de aquí, remonté, me cuidé la anemia para poder seguir dando teta que era lo que más deseaba, y empecé a disfrutar de la maternidad, asumiendo la pérdida de independencia, pero disfrutando de las nuevas cosas que me aportaba la situación. La gran suerte fue dar con un grupo de postparto, en el que el tema era juntarnos las primerizas para reírnos de nosotras mismas, de lo malas madres que éramos y organizar salidas , comidas y actividades que nos gustaban y que se podían disfrutar con los bebés. A los tres años tuve mi segundo hijo, tuve un postparto estupendo, me hice con otro grupo de madres, algunas repetíamos, y siempre iba por todo con mis dos hijos, aunque eso supuso un progresivo distanciamiento con mi ex-pareja y padre de ambos. Eso sí, la maternidad es un conjunto inacabable de renuncias, y también un camino de maduración personal y asunción de responsabilidades. Eso sí, si volviera a nacer,me plantearía las cosas de manera más sencilla, total, la perfección no existe. Y pediría ayuda, a la tribu familiar y a las amigas, pues la pérdida de la vida tribal es la que nos ha llevado a las depresiones postparto. La soledad ante el bebé es lo peor, desde mi punto de vista. Y situar a la pareja, cuesta, porque ellos se desorientan y nosotras tampoco sabemos qué papel darles.
    Gracias por el artículo. Ojalá me lohubieran explicado en la preparación al parto.

  • Isabel Mv

    3 Mayo, 2017 a 10:26 pm Responder

    Yo tambien sufrí este trastorno.
    Las noches eran eternas y maldecia cada dia nuevo que llegaba, mi mente solo pensaba: ¿otro dia mas? No puedo…no quiero…
    Un bebe exigente y una mama con un desgarro importante y muchos puntos, muchisimos, sin apenas globulos blancos en la sangre y con un marido que ni si quiera pudo estar los 3 dias enteros en el hospital y ni si quiera hablar de su permiso de paternidad, el cual fué 0.
    Me molestaba mi marido, mi hija, mi madre, mis amigas…solo queria estar sola, encerrada, en pijama y con mi bebe enganchada las 24horas a la teta…
    Se me pasaron miles de cosas por la cabeza, no queria ayuda, no podia ni andar…mi madre no dormia por las noches solo pensando en mi, incluso por si le hacia algo a mi bebe (algo que jamas se me paso por la cabeza).
    Fue horrible y fue desapareciendo cuando volvi al trabajo y mi niña a su guarderia. Necesitaba “desengancharme” de ella, y ella de mi, y nos vino muy bien a ambas.
    No disfrute de la maternidad hasta pasado un año largo, duro año…
    Pero afortunadamente todo pasa y hoy estoy orgullosa de como soy como mama y sobre todo por como es mi hija; y me encantaria ser de nuevo mama y vivir todo de otra manera.

  • María

    4 Mayo, 2017 a 12:15 pm Responder

    Cómo he llorado leyendo el artículo… Ojalá lo hubiera tenido en las manos aquellos meses. Simplemente GRACIAS.

  • Sara Lida betancourth lozano

    17 Mayo, 2017 a 6:35 pm Responder

    Hola soy sara de 28 años tengo un niño de 8 y una bebe de apenas 2 meses y medio tuve cesárea programada de ella por q ya tenía una anterior no se si fue la mejor o peor opción desde el momento que entre en la clínica sentí ansiedad al momento de entrar a sala de la cesárea me se ti muy mal vanas de llorar ansiedad pero las personas que estaban ahí excepto solo un joven no fueron muy consideradas mi sentí sola y triste aunque sabia que mi pareja no tardaba en llegar esos momentos de espera fueron muy fuertes ansiedad máxima cuando ya paso la cesárea y vi ami niña me sentí feliz pero la recuperación de la anestesia y la llegada ala habitación fueron abrumadoras fue terrible medio crisis no sabia lo que era hasta que me dijeron algo como crisis de panico el ginecólogo me dio salida al día siguiente en casa seguro estaría mejor llegue a casa a solo llorar muy fuerte todos me decían por q llorar non los e al 4 día empezó dolor en la espalda y en el pecho no me dejaba respirar llame al doctor y estaba haciendo una preclansia tardía severa dure casi 20 días hospitalizada gloria a Dios salí de ahí pero fueron difíciles por ahí solo hice q generar miedos angustia ansiedad tristeza desespero y ahí me dijo el doctor que estaba pasando por depresión post parto y como quede con tratamiento del cardiologo pastillas para la hipertencion todo esto me a echo vivir un infierno muy doloroso apenas pasan los días y quisiera que esto desapareciera aunque esto me a servido para cambiar muchas cosas en mi vida y hacer carmen más a Dios que es quien hoy me sostiene por q sin el no podría con este sufrimientos aveces pienso que esto no acabará nunka y aveces creo que si hoy encontré esta página y me ayudo a saber q si pasara aunque aveces pienso ellas no ando sentido algo tan fuerte como lo que yo e sentido y siento miedo pero confío en mi padre amado mujeres ustds antes sido muy valientes y quiero salir de esto ya para ser yo de nuevo pareciera que viniera en otra realidad como en otro yo ??

  • Estefanía

    26 Mayo, 2017 a 10:16 pm Responder

    Yo estoy viviendo el infierno de la depresión post parto. He sentido desapego por mi hijo de dos meses, aunque en las noches recupero la cordura y lo amo y lo cuido pero en el día soy otro ser humano.
    Estoy tomando antidepresivos desde hace poco más de una semana, me he sentido menos ansiosa pero aún tengo la ansiedad, ya no he tenido ataques de llanto, sin embargo sigo con el desapego por hijo.
    Tengo miedo de no recuperar el apego que tenía por el cuando nació, he puesto toda mi fe en este tratamiento y espero llegue el día en el que por fin vea la luz y pueda amar a mí hijo sin miedos ni ansiedades.

    • Regina

      29 Mayo, 2017 a 4:26 pm Responder

      Si,es un infierno,en el cual; solo recuerda algo, no estas sola y estas en tratamiento; que mejor prueba de amor a otro ser humano que curarte y estar bien por él, confia en el tratamiento, desgraciadamente no seras la primera ni la ultima… te abrazo a la distancia y vamos hombro con hombro para superar esto, si podremos!! y espera unos 15 dias veras que ese apego por tu bebe va a salir pfff el triple, solo deja que tu cuerpo se acostumbre al medicamento.

  • […] La depresión postparto […]

  • C.Oli

    11 Septiembre, 2017 a 5:40 pm Responder

    Gracias por el artículo, de verdad. Tengo una nena de un mes y lo estoy pasando muy mal. Tengo miedo de todo, de no estar haciéndolo bien, de no ser la madre que todo el mundo pinta que debes ser, miedo de que mi marido cansado de verme llorar pase de mí (y sé que no lo hará porque es mi mayor apoyo pero igualmente tengo ese miedo) y miedo de no quererla como se debería amar a una hija. Y cansada de sólo hablar de ella, es el único tema en las comidas familiares y estoy hasta los huevos. Desde que nació tengo diarrea y poco apetito, llevo unos días con la sensaión de que no puedo respirar profundamente… y lo peor es que no entiendo el porqué, porque tengo la sensación de que ya no soy yo, antes todo el día reía y decía chorradas para que los otros rieran.. una payasa y ahora al momento me pongo a llorar… es horrible. Ya sé que debería salir, hacer ejercicio, hablar ocn gente… pero es que no tengo ánimos. Vuestros comentarios me han aliviado mucho porque veo que no estoy sola, que es algo real que pasa a más mujeres. Gracias de verdad, de verdad.

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