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Aún no soy un padre corresponsable

Aún no soy un padre corresponsable

Hasta el momento hemos hablado de la corresponsabilidad desde nuestra perspectiva como Malasmadres. Hoy contamos con Álvaro Merino, un buenpadre que reflexiona de por qué él aún no es un padre corresponsable y de cuáles son las barreras que los hombres se encuentran en este camino. Álvaro es experto en gestión del talento y junto a su mujer, Elena Huarte, directora de ‘Uno entre cien mil’, imparten cursos y talleres de ‘Disciplina Positiva’.  ¡No te pierdas el post y como Álvaro nos recuerda la clave está en formar un equipo sólido!

*Podéis seguirle en Twitter, Youtube, en Instagram y en su Web.

Nunca he respondido a un patrón de hombre masculino. Nunca he encajado en el estereotipo machista de una sociedad en la que el hombre sigue alargando su jornada para llegar a casa cuando los niños ya están durmiendo. Si bien es verdad que esto está cambiando, no creo que cambie tan rápido como sería deseable.

No puedo considerarme aún un padre corresponsable. Mentiría si lo dijera. Podría quedar muy bonito y dar mil y una explicaciones que argumentaran cómo llegué a conseguirlo. Pero no. Aún sigo en el camino.

Me dedico a ayudar a profesionales en el mundo del deporte y en la empresa a gestionar equipos para que lleguen a ser equipos de élite. Y cada día estoy más convencido de que una familia necesita ser tratada como un equipo y el reto está en convertirla en un equipo de alto rendimiento.

Responsabilidad y proactividad

Los equipos de élite se diferencian del resto en el hecho de que sus miembros destacan por su responsabilidad, su proactividad y por la protección de la vulnerabilidad del resto de miembros del equipo. Y no solo eso. Son equipos que aprenden juntos y desarrollan una poderosa inteligencia colectiva. Lo mismo sucede en una familia corresponsable.

Una familia es un sistema maravillosamente imperfecto que se construye desde la vulnerabilidad. Este concepto poco o nada tiene que ver con la debilidad, sino más bien con todo lo contrario. La vulnerabilidad es la puerta de entrada al aprendizaje. Solo cuando me percibo vulnerable y lo muestro, es cuando estoy preparado para aprender.

Y muchos hombres aún piensan que mostrarse vulnerable es peligroso. Siguen sin comprender que para aprender a hacer cosas nuevas es necesario pedir ayuda. Muchos de ellos invierten grandes cantidades de dinero en hacer posgrados en prestigiosas escuelas de negocio para ser mejores profesionales, pero ni llegan a plantearse la posibilidad de formarse como padres corresponsables.

Entiendo que es mucho menos glamuroso y no te aporta el networking de una Business School. Y quizá ahí esté también el problema. Hasta en los casos de las familias con padres participativos, el hombre realiza las tareas más glamurosas.

“Nadie te enseña a ser padre”. Odio esta frase. Si quieres ser padre, fórmate. Ser padre también es técnica. Imparto junto a mi mujer Elena muchos talleres para padres y desgraciadamente seguimos viendo como el 80% de los alumnos son mujeres.

Pero regresemos al concepto de familia como equipo. En el caso de nuestra familia el planteamiento desde el principio fue muy claro: ¿Qué tipo de vida queremos tener?, ¿Cuál es el orden de prioridades?, ¿Qué y cuánto necesitamos para llevar la vida que deseamos vivir?

Fueron tres preguntas básicas que necesitaron ser debatidas en profundidad hasta llegar a acuerdos y consensos imperfectos. Tratar de llegar a una solución perfecta es un error de partida. ¿Podemos vivir con un 20% de desacuerdo de las decisiones familiares que tomamos? ¿Si? Pues adelante.

Los acuerdos generan compromisos que es necesario cumplir. De no ser así la desconfianza aparece para quedarse, y ningún equipo llega a la excelencia cuando la desconfianza se instala en la cotidianeidad.

Ningún equipo de élite delega las decisiones importantes en un solo miembro. Todos forman parte del proceso de toma de decisiones en los aspectos de vital importancia y se responsabilizan de esas decisiones haciéndolas suyas.

La importancia del respeto y la honestidad

Una familia corresponsable se caracteriza por abordar sin tapujos los conflictos de manera productiva, siendo profundamente respetuosos con el otro pero directos y honestos. Si no se hace así se genera una “armonía artificial” que destruye cualquier posibilidad de aprender en equipo. Convertirse en una familia corresponsable en ocasiones duele.

Una familia define unas reglas de juego que respeta y no negocia, reparte roles teniendo en cuenta qué es lo mejor para el equipo y por encima de todo, defiende el autocuidado de sus miembros.

Los niños necesitan saber que el mundo es un lugar en el que merece la pena vivir. Y para ello es imprescindible que vean que sus padres se cuidan a si mismos, que se ríen, se divierten y disfrutan de lo que hacen y de su vida en familia.

Para ser padre corresponsable hay que ser valiente y abandonar la comodidad de esperar a que “la otra parte” haga las cosas por ti. Tener el coraje de dejar de ayudar e ir más allá.

Por todo esto y mucho más, aún no puedo decir que soy un padre corresponsable pero estoy en el camino de llegar a serlo. Y cada día más cerca. Tomar conciencia de la corresponsabilidad es un camino sin retorno. Y será el mejor regalo que pueda darle a mi hijo para que también él lo sea.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué pensáis al respecto? ¿hacéis equipo en casa? Contadnos vuestras experiencias hoy en los comentarios.

Educando en positivo con Álvaro Merino y Elena Huarte

Si quieres aprender a educar desde la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. e invitar a los buenoshijos a descubrir sus capacidades y emplearlas de forma constructiva, puedes aprenderlo a través de los cursos y talleres de ‘Educando en positivo’ y que puedes ver aquí.

Han comentado...

  1. Muy interesante tu reflexión. Para mi la corresponsabilidad conlleva “voluntad” y eso es lo que falta. Y esa “voluntad” de dónde nace? De como nos han educado nuestros padres y hay muy pocas parejas que han visto eso en sus progenitires, colegios, la sociedad, etc. Las malasmadres llevamos el 175% de la carga familiar y cuidado del hogar (amén por las que no) porque no nos queda otra, o es eso o se disuelve la unidad familiar. Mientras los padres no tengan la “voluntad” de acabar con eso y colaborar de manera postiva (quiero decir sin quejarse cada dos por tres o hacer las cosas mal para no tener que volver a repetirlas) no podremos llegar a esa corresponsabilidad tan soñada.

    1. Gracias Miris, estoy totalmente de acuerdo con tu aportación. La voluntad debe aparecer cuando la motivación desaparece. Jose Antonio Marina dice que la voluntad es la motivación dirigida con inteligencia. La corresponsabilidad se instalará definitivamente cuando entre todos seamos capaces de generar contextos que la estimulen.

  2. Me alegraría ver que poco a poco todo cambia. Yo elegí muy mal al padre de mis hijos, por la única y fuerte de razón de que nunca fue padre. La corresponsabilidad facilita el funcionamiento del equipo más importante que podemos tener, la familia. Mi equipo ahora somos tres y me alegra saber que soy capaz de aportar mis niños la parte ausente y que sean tan felices

  3. En general el ariiculo me gusta por la sinceridad que expresa al reconocer que sabe lo que es ser padre corresponsable. Peeeeeeero, hay algo que me chirría un poco; veamos,:
    1/ ¿si lo sabe por qué no actúa como padre corresponsable al 100%?
    2/ ¿Es por que en su trabajo le impiden conciliar y/o flexibilizar?
    3/ ¿Es tu pareja quien te lo ha de recordar?

    En mi caso y unidad familiar soy yo la que lucha por conciliar, mi pareja trabaja en banca y….oh cielos, ¡¿está mal visto?!Ahí es en dónde tenemos nuestra “guerra” particular porque eso implica luchar contra lo establecido n donde apenas hay políticas que lo que apoyen. Pero yo insisto, insistimos. Somos dentro del hogar corresponsables ahora bien todavía nos queda mucho por cambiar y por andar y por supuesto, disfrutar

    1. Hola Rosa, me alegra saber que lo has encontrado interesante. Y como te chirrían ciertas cosas, trato de responderte.
      Hace unos años decidí trabajar para mi. Y eso tiene sus pros y sus contras. En ciertas ocasiones trabajar para uno mismo no significa ser tu propio jefe sino tener que trabajar con tantos jefes como clientes tengas. Pero nunca cambiaría lo que tengo ahora por trabajar para otros.
      No sería capaz de concebirme nunca como un padre ausente, sino todo lo contrario. Es curioso ver que soy el único (o casi el único) papá que baja a la urbanización a estar con los niños a las 5 de la tarde.
      En casa nos recordamos las cosas porque siempre nos podemos despistar. ¿Si Elena me lo recuerda en más ocasiones? Seguro que si. Lo importante de todo esto es que ponemos todo el esfuerzo en hacerlo con profundo respeto y nunca echándonos en cara nada. Sería el peor ejemplo para conseguir que nuestro hijo sea un adulto corresponsable. Lo que tratamos es de no tener que recordar las mismas cosas siempre. Nos ayudamos a aprender y respetamos las dificultades del otro. Igual que lo hacemos con nuestro hijo.
      ¿Por qué no soy aún un padre corresponsable al 100%? Quizá si le preguntas a personas que me conocen te dirían que lo soy, pero quizá es mi nivel de autocrítica y de exigencia. Vete tú a saber….;-)

  4. Me encantan el artículo, ya se ha hablado en otras ocasiones. Yo creo que los nuevos tiempos los hombres en general están más concienciados que antes, ojo concienciados, muchos ayudan en casa y van al parque con los peques, el mío algo aporta en ese sentido. Muchas veces por motivos de trabajo y de tiempo pues se hace díficil, ya que requiere de un gran nivel de energía y paciencia, y esto último es lo que menos noto en los hombres para lidiar con peques y tareas de la casa, sobretodo en el mío, aunque ya digo que habrá de todo y todavía predomina el machismo entre muchos, pero pasito a pasito vamos avanzando.

    Buen artículo.
    Besos!

    Anabel

    1. Muchas gracias Anabel. Cuando los adultos estamos bien, tranquilos y manejando correctamente nuestras emociones, los niños aprenden maravillosamente bien. Si por el contrario, vivimos en permanente estado de estrés, irritables e impacientes, ¿qué aprenden los niños? Lo que ven. Los niños son maravillosos observadores y malísimos interpretadores.
      Un besote!!

  5. Acabo de darme cuenta de lo importante que seria crear el club de los BUENOSPADRES?, Leyendo tu post me doy cuenta de lo irónico de la palabreja. Creo que el mayor porcentaje de lectores que tienes aqui es sexo femenino, las cuales solo ven reflejado en él su realidad diaria , su impotencia y un poco su envidia ante padres como tu dispuestos a esforzarse y a ser 50/50. en fin, Genial articulo pero lo dicho, le hablas a una convencidas

  6. En la gran aventura de ser padre,he de reconocer,que me llevo la parte mas facil y divertida,al mismo tiempo que creo que no es justo para mi maravillosa mujer,esposa y amiga,el llevarse la parte mas dura y dificil,si no fuera por ella,nuestras vidas seria un caos…
    Me parece muy interesante,es mas,necesario que,nosotros los hombres de la casa,borremos ese estupido estatus de nuestra cabeza y empecemos a portarnos como tal,como padres correspobles…..estare atento
    Gracias

  7. Me ha encantado leerte. Fundamental la idea de equipo, imperfecto, si, pero equipo.
    Sin duda aire fresco en estos tiempos de cambio. Gracias.

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