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Suspenso general a la clase política en materia de monoparentalidad

Suspenso general a la clase política en materia de monoparentalidad

Hemos pasado el ecuador del año, el curso escolar comienza y las vacaciones (quienes hayan podido permitírselas) empiezan a quedar atrás. Vuelven las rutinas, las prisas, los horarios imposibles de cuadrar, el no llegar a fin de mes con tanto gasto y las familias monoparentales seguimos, como el año pasado, y como todos los que le precedieron, en el olvido del Estado y sus instituciones. Es por ello por lo que en junio suspendimos a toda la clase política en materia de monoparentalidad.

Suspenso general a la clase política en materia de monoparentalidad

Terminábamos 2021 con promesas políticas que mejorarían la situación de las familias monoparentales. Hablamos de casi 2.000.000 de familias discriminadas en múltiples ámbitos, incluido el de la conciliación. El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 condicionaba buena parte de su borrador del anteproyecto de la Ley de Familias a la negociación con otros ministerios, principalmente con Hacienda, Justicia, Igualdad e Inclusión. “Reconocimiento y protección de la diversidad familiar. Elaboraremos una ley que responda y proteja a las diferentes estructuras familiares. En concreto, se protegerá a las familias monomarentales y monoparentales (encabezadas en más de un 82% por mujeres)”, esta era la promesa que nos hacían para principios de este año y que, claramente, no se ha cumplido. En el mes de mayo por el día de las familias, nos emplazaban a septiembre. Y llegó septiembre, por el momento sin noticias, y seguimos en la lucha hasta que lo consigamos.

El INE publicó a finales de junio la estadística anual de Condiciones de Vida, afirmando que, en 2021, el 54,3% de los hogares monoparentales, aquellos compuestos por una persona adulta y uno o más hijos/as dependientes, se encuentra en riesgo de pobreza (Tasa AROPE), aumentando en casi 5 puntos el dato del año anterior. Este dato, como en años anteriores, prácticamente duplica la tasa general referida al total de la población, y también la de los hogares biparentales, con dos adultos y menores.  La conclusión es clara, las ayudas de emergencia no terminan de llegar a nuestras familias, estamos ante la consecuencia directa de la falta de medidas que solventen las causas de la desigualdad, medidas específicas para este modelo familiar que, por otro lado, no para de crecer a pesar de los obstáculos. Ser familia monoparental en España empobrece, así de claro. El sistema que por un lado permite formar una familia en solitario, por el otro la penaliza y la castiga, con normas discriminatorias y con políticas que invisibilizan a estas familias frente al modelo hegemónico.

Suspenso general a la clase política en materia de monoparentalidad

Desde la Federación de familias monomarentales (FAMS), que a su vez impulsa la Red Estatal de Familias Monoparentales (REEFM), y desde la Asociación Madres Solteras por Elección (AMSPE), elaboramos un boletín de notas, como el que reciben nuestros hijos e hijas cada fin de curso, con el fin de evaluar al equipo de gobierno.

El resultado se hizo público a través de una campaña en redes sociales para hacer visible nuestra realidad ante la constante ceguera de las instituciones, que obtienen un suspenso en todas y cada una de las materias que nos afectan como madres que sustentamos una familia monoparental:

  • Permisos igualitarios: los cuidados que reciben nuestros menores están en clara desigualdad respecto a los de familias biparentales. El modelo de familia no puede influir en los derechos de los niños y niñas. Las madres son las grandes olvidadas de las políticas sociales y es que hay que recordar que el permiso de maternidad de 16 semanas sigue sin ampliarse desde 1989. Como madres de familias monoparentales, sufrimos doble discriminación. El ministro José Luis Escrivá reconoció el “problema de equidad”, pero la realidad es que cada madre que sustenta una familia monoparental tiene que recurrir a la justicia a costa de su tiempo, esfuerzo y dinero (ninguna de las tres nos sobra) para reclamar sus derechos, y, aunque de forma mayoritaria los tribunales nos están dando la razón, se están obteniendo resultados desiguales, incluso ante sentencias favorables, muchas de ellas firmes ya, pues el INSS viene retrasando todo lo posible la ejecución, dejando a madres y menores desprotegidos.
  • Consideración de familias numerosas a monoparentales de dos hijos: Seguimos sin entender por qué una mujer o un hombre que enviuda con dos hijos pasa automáticamente a tener la consideración de familia numerosa, mientras que una madre soltera con dos hijos, no. Esta promesa la llevamos esperando 14 años. Las leyes de Presupuestos Generales para 2008, 2009 y 2010 daban un mes de plazo para que las familias monoparentales de dos hijos pasasen a ser, además, familias numerosas. En 2022 seguimos esperando por la modificación de apenas unas palabras en un artículo de una Ley.
  • Bono social: los criterios establecidos para el bono social suponen una clara discriminación a nuestro modelo de familia frente a otros, recordamos que las familias numerosas acceden al bono social con independencia de los ingresos que tengan. Criterios restrictivos para nuestras familias que no guardan coherencia con los gastos mínimos que soporta cualquier familia con independencia del número de adultos que la sostenga, que no consideran nuestros mayores gastos en conciliación, irrenunciables para poder traer un único sueldo a casa.
  • Ley de vivienda: una vez más, el proyecto de ley en tramitación se olvida de las familias monoparentales. No presenta enfoque de género y carece de perspectiva de infancia. Es inadmisible que a estas alturas solo se contemple la realidad de la familia tradicional para una cuestión tan básica como el derecho a la vivienda.
  • Ley de Haciendas Locales: urge la modificación de esta ley para que los ayuntamientos puedan regular las bonificaciones locales para nuestro modelo de familia que, de momento, es invisible.
  • IMV: El Ingreso Mínimo Vital tiene en cuenta todos los ingresos de quienes conviven en la misma vivienda. Esto hace que muchas de las familias monoparentales no pueden siquiera optar a él, ya que tienen que convivir con otros familiares o con otras personas, por no tener lo suficiente para vivir con autonomía, y para contar con apoyos en el cuidado de los hijos, al no poder pagarlo ni poder conciliar la vida familiar y los cuidados con la vida laboral. Muchas de estas madres tienen que asumir también el cuidado de sus mayores con los que lógicamente conviven. Necesitamos que se tenga en cuenta la especificidad de nuestro modelo de familia, considerándonos en todos los casos como unidad familiar independiente respecto del cálculo de los ingresos y del complemento por monoparentalidad. Igualmente deben revisarse los criterios económicos que influyen también en el derecho de acceso al complemento de infancia, para que al menos se igualen a los de las familias biparentales con el mismo número de hijos o hijas.
  • IRPF: Sufrimos una importante penalización frente al modelo biparental. Nuestra presión fiscal es hasta un 12% mayor, superando el 13% en casos de nacimiento, acogida o adopción, por la exención fiscal de la prestación (16 semanas en familias monoparentales frente a 32 en familias biparentales). En la declaración de la renta ni siquiera existe la categoría del modelo de familia monoparental. La reducción por tributación conjunta es de 2.150 € frente a 3.400 € en matrimonios. Nuestros ingresos proceden de un único salario, por lo que la progresividad del impuesto no puede romperse, frente a familias biparentales con ingresos familiares procedentes de dos salarios que pueden tributar de manera individual. El mínimo por descendientes no tiene en cuenta el número de adultos de los que dependen, de manera que, aunque tengamos igual ratio “adulto/descendiente a cargo”, el mínimo por descendientes es inferior en nuestras familias.
  • Conciliación y empleabilidad: Es la clave para poder avanzar, para encontrar un empleo, para mantenerlo, para la formación y el reciclaje, para poder promocionar. Necesitamos servicios públicos de cuidado, de conciliación, apoyo domiciliario, ayudas directas para conciliar, precios bonificados, teletrabajo, flexibilidad horaria, etc. No encontramos corresponsabilidad social, corresponsabilidad desde lo público para el cuidado y la crianza de nuestros hijos.
  • Inclusión en los PGE 2022: La tijera pasó, una vez más, por donde más fácil les resulta recortar a las instituciones. Nuestras familias se volvieron a quedar en el último lugar.
  • Regulación del modelo de familia: Básico y fundamental para corregir urgentemente todas las discriminaciones a las que estamos sometidas. Lo que no se nombra, no existe. Urge definirnos para no estar en el olvido y para garantizar un trato homogéneo en toda España, facilitando el acceso de nuestras familias a políticas específicas, sin tener que estar justificando permanentemente nuestra situación.
Suspenso general a la clase política en materia de monoparentalidad

Los grandes perjudicados de esta dejadez política son nuestros hijos e hijas, ya que vemos reducidos los recursos para poder atenderlos y ven mermadas sus oportunidades respecto a las que tienen otros modelos de familia (educacionales, de salud, de ocio, de cuidados…). Hay muchísimo trabajo por hacer y, en lo que va de año, no hemos observado avances, más bien retrocesos, considerando que se han puesto en marcha iniciativas legislativas y medidas urgentes dirigidas a los que más sufren por la coyuntura económica sin que se haya adoptado una sola medida específica para nuestras familias que corrija alguna de las desigualdades y discriminaciones mencionadas. Es por ello por lo que otorgamos un rotundo suspenso a toda la clase política en monoparentalidad, a la espera de que, llegado septiembre, retomen la promesa y recuperen esta materia. Es urgente aprobar una normativa en la que se defina y reconozca a la familia monoparental para así poder corregir discriminaciones y poder legislar de acuerdo con otros modelos que no son el biparental y que igualmente aportan a la sociedad.

Convencidas de la necesidad de políticas para la protección de las familias en general y de manera equitativa en función de las circunstancias particulares, reclamamos la urgencia de ocuparse de manera ineludible del modelo más castigado, las familias monoparentales, familias como el resto en las que también ocurren esas circunstancias añadidas (discapacidad, parto múltiple, raza, medio rural, familia numerosa,…).

Pedimos coherencia a nuestros gobernantes, pues es imposible enarbolar la bandera de la diversidad permitiendo y sosteniendo en el tiempo normas que discriminan unos modelos frente a otros. Es imposible enarbolar la bandera de la igualdad, y permitir la penalización a mujeres que deciden que su modelo familiar sea monoparental, sea cual sea la razón que las llevó hasta ahí.  Es imposible enarbolar la bandera de lucha contra la pobreza infantil y no atender las causas del empobrecimiento de familias que vienen encadenando crisis sucesivas en posición de desigualdad.

Agradecemos el apoyo de Malasmadres en esta lucha, así como el de otros colectivos que se van sumando, porque en última instancia, la infancia es cosa de todos.

Han comentado...

  1. Soy una madre divorciada y con la custodia de mis dos hijos menoneres,(familia monoparental).
    Hace unos meses pude entrar en un trabajo del ayuntamiento de Badalona de durada un año,de todo el papeleo que me pedían uno de ellos era tener el carnet de familia mono parental,hice todo el trámite y después de muchos meses me llegó,pero me pregunto yo para que tenerlo si buscando información no tienes ninguna ventaja.Te dicen que tienes rebaja en el Ibi y luego cuando lo vas hacer lo han quitado;no entiendo todas las mentiras que nuestros políticos nos quieren hacer creer.
    Lo que es una realidad es que las familias monoparentales estamos en el fango,con el sufrimiento cada mes de no llegar a todos los pagos y no decir ya de la conciliación.Gracias por el trabajo qué hacéis.

  2. Es de justicia que el Gobierno deje de discriminar a las familias monoparentales con menores tiempos de cuidado a los niños, menores deducciones en el IRPF y a su vez mayor carga fiscal, legislando de manera urgente la equiparación al menos en igualdad de derechos con las familias biparentales y facilitando ayudas como puntuacion mayor para monoparentales para escuelas infantiles para la conciliacion laboral/cuidados/personal.

    Mientras esta legislación que soporte a las familias monoparentales se materializa debería exigirse a Presidencia que apliquen medidas urgentes para que estos derechos apliquen a las monoparentales desde lo antes posible, con independencia del circuito que tiene que pasar la Ley de Familias para su aprobacion.

  3. Estoy totalmente de acuerdo con vuestras observaciones. Ojalá se tenga en cuenta el apartado de las ayudas y la tan manida “conciliación familiar” con la que los políticos se llenan la boca y que a la hora de la verdad brilla por su ausencia.

  4. Me parece importantantisimo todo lo que comentáis
    Es muy injusto todo
    A mi me ayudaría mucho solo el que con 2 hijos me consideraran familia numerosa; no es justo que viuda con 2 hijos pase a serlo y nosotras no

  5. Suspenso general por no poner en práctica la teoría a tiempo! Falta mucho para progresar adecuadamente!

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