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Placer, deseo y sexo desde el feminismo

Placer, deseo y sexo desde el feminismo

Ana Requena es redactora jefa de Género de eldiario.es y autora del libro ‘Feminismo vibrante’ donde aborda el tema del placer, deseo y sexo desde el feminismo. Su objetivo: “romper con la verguenza, el pudor, como si fuera malo o hiciéramos algo incorrecto o que nos cuestionara por hablar de sexo”. De este tema y de cómo las mujeres debemos romper tabúes, estereotipos y creencias en este sentido hablamos hoy.

Tenemos a las 2 ganadoras del libro ‘Feminismo vibrante’

¡Enhorabuena a Isabel y Ana con los comentarios 18 y 23!

Sorteo

Conversando de sexualidad en la mujer con Ana Requena

Ficha Ana Requena

*Podéis seguirla en Instagram, Facebook y Twitter.

Si no hay placer no es nuestra revolución. ¿Por qué es tan importante hablar del placer, del deseo y del sexo desde el feminismo? 

Por varias razones. Una, porque el sexo y la sexualidad ha sido una de las armas que el patriarcado ha utilizado para someternos. Lo ha hecho a través de la culpa y de la verguenza, de estereotipos y creencias. Ha construído un sistema en el que los hombres son los sujetos sexuales y de placer y las mujeres somos los objetos cuya sexualidad es o debe ser discreta, controlada o al servicio de los otros.

A partir de ahí podemos decir incluso que necesitamos hablar de sexo, placer y deseo porque todos estos conceptos están estrechamente ligados tanto a la violencia sexual como al machismo cotidiano. Porque en buena medida el concepto del sexo o de lo que debe ser el sexo se ha construido, precisamente, sobre nuestra incomodidad, sobre nuestro malestar, sobre ese ‘o putas o estrechas’, o ‘mujer para una noche o mujer para toda la vida’.

También la violencia sexual está marcada por esto: buena parte de las agresiones sexuales tienen que ver con la idea de que está bien insistir o hacernos beber alcohol hasta quebrar nuestra voluntad, o de que si una mujer no pronuncia un ‘no’ es que eso da luz verde a todo, o de que si estás en la cama con alguien ya tienes que aceptar todo porque cómo lo vas a dejar así. Por otro lado, es importante porque necesitamos equilibrar las reivindicaciones y el discurso sobre la violencia sexual con otro que hable de nuestro placer, de lo que queremos, de nuestro derecho a ser y ejercer como sujetos de placeres. 

Dedicas el libro a tus abuelas y hablas precisamente de cómo vivieron nuestras abuelas el sexo y el deseo. ¿Cómo han cambiado los mensajes y creencias que recibimos las mujeres en torno al sexo y nuestro placer? 

Sí, decidí dedicárselo porque mientras lo escribía pensé en alguna ocasión que me daba pudor que mis abuelas fueran a leer algunos pasajes. Y me rebelé contra ese pudor porque esa es precisamente la intención de todo el libro: romper la verguenza, el pudor, como si fuera malo o hiciéramos algo incorrecto o que nos cuestionara por hablar de sexo. Está claro que nuestras generaciones han contado con mucha más libertad en su vida afectivo sexual que la que tuvieron nuestras abuelas. Pero en el libro hablo también de que, sin embargo, algunos mandatos que siguen pesando sobre nosotras no han cambiado tanto respecto a la generación de las abuelas: la espera, la culpa, la supeditación de nuestros deseos a un fin mayor, el gustar, el ser deseada y querida por un hombre.

Como digo en el libro, a nuestras abuelas les dijeron que la espera era hasta el matrimonio. A nosotras nos dicen que no hace falta casarse ni tener una relación ‘estable’ para tener sexo pero la espera es hasta la segunda o la tercera cita o hasta que él sea quien te escriba o dé el primer paso, por ejemplo. Porque cuando ejercemos nuestra libertad sexual nos damos cuenta, bien pronto, de que los valores que hay detrás no han cambiado tanto y de que las etiquetas y los prejuicios que afrontamos son muy parecidos. 

¿Crees que las chicas más jóvenes están viviendo con más libertad el deseo y el placer?

Sí, creo que sí, porque las generaciones más jóvenes están viviendo en un contexto en el que el feminismo es algo más presente y aceptado y eso también está influyendo en su conciencia sobre cómo son o pueden ser las relaciones, los límites etc. Pero, como todo, creo que depende también de otras variables sociales y económicas, no todos los avances son siempre homogéneos ni significa que no sigamos conviviendo con riesgos y con conductas y valores reaccionarios.

La pregunta para mí es si a las generaciones más jóvenes les estamos ofreciendo herramientas para afrontar su vida afectivo y sexual de otra manera y si la sociedad en su conjunto está poniendo los medios necesarios para cambiar esos valores de fondo. No me gusta el énfasis que se pone a veces en que si los jóvenes ven mucho porno o que las chicas se hipersexualizan en Instagram, como si lo que hicieran los y las adolescentes no tuviera que ver con el contexto en el que viven y no fuéramos todos responsables de cambiarlo.

¿La desigualdad también se disputa en el placer?

Sí, la desigualdad se disputa en la intimidad, es algo que el feminismo lleva décadas sacando a la luz y debatiendo. Y en la intimidad está también el placer, el sexo, el deseo. Quizá muchas veces pensamos que la lucha está siempre afuera, en causas macro, por decirlo así, y eso nos lleva a tratar como asuntos ‘de segunda’ cosas tan importantes como nuestra sexualidad. Parece trivial preguntarnos cómo es posible que las mujeres hayamos interiorizado como una práctica habitual fingir orgasmos pero no lo es. No lo es porque eso que creemos que es un asunto individual es en realidad el síntoma de un problema colectivo: el de los hombres despreocupados del placer de sus compañeras de cama, el del destrato en el sexo, el del miedo que sentimos a que una situación se vuelva violenta y optemos por fingir, el del pudor a mostrarnos sujetos y decir lo que queremos y lo que no, cuándo lo queremos o si queremos parar…

¿Cómo podemos enfocar la educación sexual de nuestras hijas e hijos para evitar caer en el terror o el miedo a ser violada o que abusen de ellas?

Haciendo que esa educación sexual exista, tanto en las aulas como en las familias. Hablando, quitándonos tabúes de encima, haciendo explícitas conversaciones o dudas que a veces damos por hecho o que nos resultan incómodas o que pensamos que no hace falta hablar. Ayudando a que conozcan su cuerpo, también. Dejando de poner el foco solo en ellas, en que ellas tengan cuidado, sean cautas, vigilen su bebida o su camino de vuelta. Es indudable que en el mundo en que vivimos es difícil no dar ciertas consignas como esas a las chicas porque los riesgos existen. La cosa es que lo completemos, primero, poniendo el foco también en ellos, en el respeto a los límites y el espacio de las demás personas, por ejemplo. Y, segundo, que no todo sean mensajes de prevención y cuidado, sino que podamos hablar también de placer, relaciones y deseo desde el lado de lo bueno, de lo que apetece, de lo que hace sentir bien… 

Palabrita Ana Requena

La aceptación de nuestro cuerpo también interfiere en nuestro disfrute y placer. ¿Qué papel juega el patriarcado en este sentido?

Una estrategia muy eficaz del patriarcado es la de hacernos sentir mal con nuestros cuerpos permanentemente. Nos impone cánones de belleza inalcanzables, nos dice que tenemos que ser ‘así’ o ‘asá’ para gustar, para ser deseadas y atraer. Nos hace creer que necesitamos todo el rato cremas, tratamientos, dietas, nos dice que no nos comamos el postre no vaya a ser que te pases de calorías y que la celulitis no sé qué. Y es una estrategia eficaz porque todo es mucho más difícil cuando te sientes mal en tu cuerpo. Si sientes tu cuerpo como un lugar hostil, incómodo, siempre imperfecto es mucho más difícil que te sientas merecedora de placer, de alegría, de felicidad, de amor, de derechos. Es mucho más difícil que tengas energía y tiempo para luchar, para reivindicar y para sentir que tienes derecho a una vida plena, con derechos, con igualdad de oportunidades, libre de violencias, y con muchos postres que sí debes comerte.

¿Un consejo para las Malasmadres para vivir con libertad la sexualidad, el deseo y el placer?

Autoconocernos, cuidarnos, querernos. Es importante que pensemos por qué sentimos verguenza o culpa, por qué nos juzgamos o juzgamos a las otras por hacer esto o lo otro. Detrás, seguramente, haya muchos de estos estereotipos y prejuicios que en realidad nos dañan a todas. De la misma manera que Malas Madres ha hecho consigna de ese ‘Yo no renuncio’ yo diría que lo apliquemos también al placer y al sexo. Está muy bien dejar a los niños para irse a trabajar o para hacer una actividad laboral que te gusta o te realiza, pues también está bien hacerlo para irte a ligar, a bailar, a tener sexo con alguien o contigo misma, si eso es lo que te apetece. No se trata de autoexigirte tener una vida sexual o afectiva concreta, sino de permitirte conocerte, explorar y buscar. Como dice la periodista argentina Luciana Peker, que es una gran inspiración para mi y para este libro, este feminismo del goce se opone a la culpa y al destrato y quiere encuentro, abrazo y que nos comamos el postre. 

Han comentado...

  1. Mi duda es cómo transmitir la sexualidad natural a mi hija, como romper con los cuentos de princesas

  2. Junto con dos amigas fisioterapeutas dimos charlas sobre suelo pélvico durante más de 10 años en aulas de cultura, casas de la mujer etc. El placer femenino era un tema que siempre sacábamos para naturalizarlo, normalizado y sobre todo para compartirnos, como mujeres de todas edades y vivencias. Ahora que no nos podemos juntar a hablar es algo que echo de menos muchísimo.

  3. Después de leer las reflexiones y comentarios de Ana, creo que el libro será muy útil su lectura para abordar los muchos factores que debe valorar la mujer para vivir plenamente su sexo.

  4. Hablar de ello es el primer paso para visibilizar. El cambio ya viene después. Gracias a ambas

  5. Grandes reflexiones… Hoy es un día perfecto para que mi marido sepa de la existencia de mi Satysfier! 😉 #8M #MdemadreYmDeMujer

  6. Pues dejando la vergüenza a un lado, la culpabilidad y todo lo que conlleva. Desde mi punto de vista estos dos factores son los que hacen que no seamos nosotras mismas.

  7. Pues en mi opinión hablando entre nosotras, con ellos, sin tabues… y sobre todo una buena educación sexual

  8. Muy interesante ka exposición de la importancia del sexo y del placer para alcanzar la igualdad que reclamamos las feministas.
    Antes de la lectura pensaba que era un punto más a igualar, gracias al artículo me ha hecho reflexionar sobre si no es el primero y a partir de este desarrollar el resto?
    🤔Interesante

  9. En mi opinión, es una cuestión de dar visibilidad, vale ya de tabúes, de no poder hablar de temas tan absolutamente naturales como es éste…. estamos en el camino afortunadamente, hablando cada vez más con nuestros hijos, educando y hablando con normalidad para anular todas las creencias con las que hemos vivido y crecido.

  10. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer es aceptar nuestro cuerpo tal y como es y conocerlo bien. A partir de ahí, todo será más fácil. Y, por supuesto, hablar con naturalidad, sin tabúes, como una parte más de nuestro desarrollo personal y emocional.

  11. Pienso que es muy importante la educación sexual en ambos sexos, además creo que tenemos una responsabilidad social para con los jóvenes y ofrecerles las herramientas necesarias para entender la sexualidad, desde un enfoque positivo, sano y de respeto mutuo.
    Además veo muy necesarios libros como los de Ana Requena para que podamos leer y quitarnos estereotipos que a veces nos hacen mucho daño.

  12. A veces nosotras mismas somos nuestro peor enemigo, seamos LIBRES, fuera complejos, fuera estereotipos. Basta ya de tabús y de normas ….Disfrutemos, de la vida, del sexo, de los hijos, de la familia, de los amigos , desde la libertad. No nos flagelemos, ser mujer no significa ser PERFECTA.

  13. Muy necesarios estos posts!!!! La divulgación de la sexualidad es muy necesaria para derribar esas barreras. Por mi parte intento tratarlo como si de otro tema fuera, o mejor, con más gusticos… Pero no siempre tengo quien me responda.

  14. Pues yo creo que es fundamental hablar. Poder expresarte en cutáneos ambiente, pero sobre todo con tu pareja. Hablar de lo que te gusta, de lo que no, de lo que querrías probar, de lo que te apetece…y muchas veces ni nos atrevemos

  15. Desde mi punto de vista, creo que es fundamental empezar con una misma: reflexionando, dedicando un tiempo a pensar qué es lo que nos gusta, nuestros tabús y de dónde vienen las ideas preconcebidas que tenemos nosotras mismas. A partir de ahí, puede que sea un poquito más fácil empezar a trabajar para quitarnos nuestros prejuicios y ayudar a que otr@s también lo hagan. Y por supuesto, cuando estamos con otra persona, debemos tener presente algo que muchas veces se nos olvida (porque no siempre nos lo han hecho ver así): que nuestro deseo es importante.

  16. Es importante hablar de estos temas, vivir el sexo con naturalidad, evitando prejuicios, y estereotipos heredados, eso nos ayuda a empoderarnos, a sentir la fuerza y la belleza de nuestro cuerpo con libertad. Y es fundamental transmitir este mensaje a nuestros hijos, como en todo, la educación es un pilar básico.

  17. La única arma infalible es la educación, se dice que los niñ@ son como esponjas, hagamos que ellos vean el ejemplo en casa. Bastante injusto es el mundo fuera en la jungla de la sociedad. Empecemos la casa por unos buenos cimientos.

  18. Como en casi todo, el mayor problema que tenemos las mujeres somos las propias mujeres: somos las primeras en juzgarnos y criticarnos unas a otras. En mi vida he tratado con muchos machistas, pero las peores, sin lugar a dudas, somos las mujeres. Mientras nuestra mentalidad no cambie, no conseguiremos avanzar. En los tiempos que vivimos todavía hay mujeres que me dicen lo que tengo que hacer para tener a mi marido contento, o los problemas que me va a dar mi buenahija de 4 años cuando sea adolescente porque le gusta jugar con niños mayores. En fin, que está muy bien hablar de generaciones futuras, pero sin perder de vista nuestra propia generación, a fin de cuentas, somos quienes tenemos que educar a la siguiente y lo vamos a hacer con arreglo a nuestras creencias

  19. Culpas fuera…. creo que es una de las claves para vivir la sexualidad con libertad.
    Son décadas de hacernos sentir culpables. Basta ya no?

  20. Aun entre las mujeres de mi edad (48), incluso algo mas jovenes nos da pudor hablar de sexo y sobre todo reconocer la masturbación…y de lo que no se habla no existe. Ese sería un paso importante

    1. Me ha encantado la entrevista,hay que hacer más visible estos temas y que aunque seamos de una generación diferente a nuestras madres y abuelas, creo que tenemos mucho que aprender respecto a la educación sexual hacia nuestros hijos e hijas.

  21. Estoy de acuerdo con la idea de que las nuevas generaciones están por delante en lo que se refiere al sexo: menos culpa, mayor autonomía, etc. Sin embargo creo que queda mucho por andar sobre todo en la construcción de nuestro relato sexual: necesitamos entender qué es lo que nos gusta para poder plantearlo y disfrutar del sexo. El patriarcado que antes nos quería sumisas ahora nos quiere activas, pero con una actitud de peli porno que sigue poniendo el foco en el placer masculino, lo cual sigue generando mucha insatisfacción a muchas mujeres. Eso es lo que hay que cambiar: más sexo no, mejor sexo. Solo cuando consigamos librarnos de esta nueva imposición podremos disfrutar plenamente de nuestra sexualidad.

  22. Me ha gustado mucho la entrevista y tengo ganas de leer el libro! Gracias.

  23. Mi madre me contaba que mi abuela pensaba que con un orgasmo se quedaba embarazada. Tuvo cinco hijos. Siempre me pareció muy triste.
    Por otro lado, mi madre me educó en el catolicismo y la idea de llegar virgen al matrimonio… Pero nunca me casé 😅
    Yo no tengo tapujos al hablar de sexo, pero suele pasar que te pueden tomar por “libertina”, tanto hombres, para intentar algo contigo, como mujeres, para criticarte. Pero la verdad es que he oído cada cosa de chicas que me da pena que haya tanto desconocimiento y tanto prejuicio.

  24. Con sororidad, derribando mitos juntas y hablando sin tapujos y sobretodo queriéndonos mucho y queriéndonos bien 💜

  25. Lo más importante es querernos, valorarnos… eso empodera y te hace no conformarte con cualquier cosa. Y sobre todo, la educación de hombres y mujeres juega un papel fundamental.

  26. Pues una forma de derribar barreras es hablar de estos temas entre nosotras. Entre las amigas casi no se habla de sexo ni de nuestras necesidades.

  27. Después de leer el artículo estoy de acuerdo en muchos aspectos, sobre todo en la importancia de la educación sexual actualmente tanto para hombres como para mujeres. Pero no comparto que el patriarcado nos imponga unos cánones de belleza. Yo al menos nunca lo he sentido así, a los hombres también se les exigen otros aspectos a lo mejor no tan enfocados a la belleza aunque cada vez más…
    yo creo que las mujeres somos más perfeccionistas y a veces nos exigimos más que los hombres. Creo que es un tema de la sociedad, la publicidad, no el patriarcado.
    Es mi opinión.

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