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Trabajo autónomo y conciliación, ¿es esto posible?

Trabajo autónomo y conciliación, ¿es esto posible?

Poder conciliar la vida familiar, laboral y personal se convierte en un reto para muchas familias. La demanda del mercado laboral y la rigidez de las jornadas complica equilibrar el tiempo que pasamos ejerciendo nuestra profesión y el que pasamos en casa. Por este motivo muchas mujeres al convertirse en madres emprenden proyectos profesionales de forma autónoma en busca de la flexibilidad horaria, que les permita compaginar su jornada laboral con la jornada del cuidado de sus hijos o hijas

Sin embargo, después de cinco años escuchando la voz de muchas mujeres autónomas que nos acompañan en el Club de Malasmadres, detectamos que existe frustración, no solo porque te das cuenta que tu proyecto de emprendimiento requiere mucha dedicación y que sin el apoyo de familiares o de un equipo cuesta mucho seguir adelante, sino también porque las ayudas a las personas autónomas no son suficientes ni eficaces.

La realidad es que las mujeres autónomas con hijos e hijas se ven atrapadas en unas condiciones laborales que no son las óptimas para conciliar y no cuentan con medidas que las protejan. En consecuencia, muchas se ven obligadas a abandonar.

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Entrevista a Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de ATA

Hoy entrevistamos a Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de ATA, con la que queremos profundizar sobre las barreras y dificultades con las que se encuentran las mujeres autónomas y en cómo superarlas.

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*Podéis encontrar más información en la web de ATA, Facebook, Twitter, Instagram y Youtube.

En nuestro primer estudio Concilia13F recogimos un dato sobre los motivos que empujan a las mujeres a trabajar como autónomas. El 30% de las autónomas lo hicieron para poder tener flexibilidad horaria y conciliar el tiempo de trabajo con el cuidado. ¿Crees que esto es un mito? ¿Tenemos más flexibilidad cuando trabajamos como autónomas?

No es un mito. Es cierto que muchas mujeres buscan en el trabajo
autónomo mayor flexibilidad. Ahora bien, todo depende de la capacidad posterior de organización de su trabajo y de la carga del mismo. No se puede entender la flexibilidad como trabajar menos sino como una forma de organización propia y flexible del trabajo fuera de los tiempos y lugares tradicionales del trabajo asalariado. Así que sí el trabajo autónomo significa más flexibilidad pero no menos trabajo.

En vuestro informe del año pasado analizabais la jornada laboral de un autónomo o autónoma y la primera conclusión fue que el 78% trabaja 9 horas diarias o más. Para una madre o un padre que tienen una segunda jornada (la del cuidado), ¿crees que la conciliación de la vida familiar y personal es compatible con un proyecto autónomo?

Depende de su capacidad organizativa. Ser autónomo/a no tiene porque
significar estar sólo/a. Es esencial crear un cierto entorno de trabajo y alianzas con personas en la misma situación y entorno, con las que coordinar dicho trabajo y también la propia conciliación, puesto que el cuidado y cargas familiares no tienen porqué recaer en una sola persona y desaconsejaría que se optase por el trabajo autónomo sólo con dicho fin y no por el convencimiento e ilusión de desarrollar un proyecto empresarial. El trabajo autónomo no modifica
el tiempo de trabajo, de hecho tiende a ampliarlo, pero sí que dicho tiempo no está sometido a jornadas u horarios rígidos, lo que me permite organizar mi tiempo en función de mis otras “jornadas”.

A menudo nos encontramos con el discurso de “si quieres puedes” y mucha gente se ha lanzado a emprender pensando que podía llevarle a un buen camino profesional. Sin embargo, muchos proyectos acaban fracasando. ¿Qué porcentaje de emprendedores/as acaban fracasando?

Debemos empezar a entender que el fracaso es algo natural en el ciclo de vida de un emprendedor, incluso necesario para su aprendizaje, por ello es esencial medir los riesgos y controlarlos de antemano. Si emprender fuera garantía de éxito, no habría sólo 3 millones de autónomos sino el doble.
Actualmente un poco menos de la mitad de los nuevos emprendedores abandonan la actividad en los primeros 3 años, pero no hay datos de seguimiento de sus trayectorias y sería interesante saber si vuelven a intentarlo. En España carecemos de sistemas efectivos de acompañamiento hacia el reemprendimiento y de otorgar una segunda oportunidad y todo ese talento y conocimiento se pierde, cuando es sin duda, clave para garantizar éxitos futuros.

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¿Cuál es la principal barrera para que los proyectos salgan adelante?

No emprender con el conocimiento y la preparación suficientes. Ser emprendedor o emprendedora no puede significar lanzarse con los ojos cerrados. Se debe estar preparado, tener un plan A,B y C. Saber que gran parte de nuestro trabajo estará más vinculado a la gestión económica y administrativa de nuestro negocio que a la propia idea. Entender que no se puede incurrir en gastos estructurales elevados de inicio que pongan en riesgo la viabilidad de un negocio que no dará beneficios de primeras. Ser conscientes que tendremos en frente a las administraciones (algo que es un gran problema en nuestro país) en cuanto a requisitos formales y fiscalización, autorizaciones y licencias.

Tener un buen plan de empresa en el que más vale desarrollar una política de caja que un balance, porque uno de nuestros principales problemas será la tesorería y la gestión contable diaria. Y sobretodo, que la comercialización y sus canales son igual o más importantes que la idea o el producto.

Debemos saber de antemano en qué mercado nos movemos y si nuestros potenciales clientes nos necesitan, o basamos nuestra idea en sólo lo que creemos. Así que preparación, mucha preparación, asesoramiento y búsqueda de apoyo antes de lanzarnos.

La buena noticia, es que los negocios que inician las mujeres tienen mayor probabilidad de subsistir en el tiempo, ya sea porque naturalmente tenemos más aversión al riesgo y lo medimos y nos preparamos mejor, o por la capacidad organizativa y de resolutiva ante el caos que nos confiere ser “malas madres”.

Hay mucha insatisfacción en cuanto a las condiciones de los autónomos y autónomas. ¿Cuál crees que es la principal fuente de insatisfacción?

Creo que la insatisfacción viene de la falta de esquemas de apoyo y
acompañamiento, de sentirse desprotegido y solo ante una administración que sólo pone trabas y nos obliga a estar siempre preocupados por si no llegaremos a pagar la cuota de la SS, o el IVA. Al final, parece que nadie reconoce el esfuerzo que supone arriesgarlo todo, trabajar a destajo porque creemos en algo
y queremos aportar algo a la sociedad. La falta de reciprocidad y
reconocimiento de lo que los autónomos y autónomas aportan a la sociedad, su abandono es lo que genera la mayor frustración.

En el Club de Malasmadres muchas madres autónomas reivindican mejores condiciones durante la baja y permiso por maternidad. ¿Podemos mejorar estas condiciones? ¿de qué depende?

Se ha avanzado muchísimo en este aspecto, aunque queda mucho por
hacer. Actualmente estamos exentas de pagar la cuota de autónomos estando de baja por maternidad, y autónomos y autónomas están exentos también durante un año por el cuidado de menores de 12 años, tenemos ayudas a la contratación durante la baja y nos podemos reincorporar con tarifa plana tras la baja y también.

Pero se puede hacer muchísimo más y depende de la voluntad política de entender no sólo la importancia que tiene para nuestra economía y el empleo el trabajo autónomo, sino de entender el emprendimiento femenino como una de nuestras principales bazas para el progreso de nuestra sociedad.

Tiene que haber un cambio cultural en el que éste se vincule a valores como la emancipación de la mujer, su liderazgo, su capacidad de transformación y de adaptación de los sectores tradicionales, la innovación y su rol en la tecnología para evitar nuevas brechas de género, su desarrollo en entornos rurales para la fijación de población, la puesta en valor de referentes femeninos etc. Apostar por el emprendimiento femenino es apostar por una sociedad más competitiva, inclusiva y de “futuro”.

¿Qué tipo de ayudas son las que más reclaman las mujeres emprendedoras? ¿Qué solución crees que existe para que no se sientan “abandonadas” en cuanto a derechos? 

Creo que la mayoría de las autónomas emprenden solas, y que no tienen ayuda cuando su maternidad y el cuidado de mayores recae sobre ellas. Deberían poder contratar sin cargas y en cualquier momento relacionado con ese cuidado para poder confiar a alguien su negocio cuando deben afrontar otras responsabilidades. Por ejemplo, las ayudas a la contratación deberían extenderse a todo el embarazo, para poder formar a la persona que se hará cargo del mismo, cuando ella no pueda.

Deberían haber ayudas específicas a las familias de autónomos, para tener estructuras (guarderías, ampliación de horario en los centros educativos, transporte etc.) y ayuda a domicilio, cuyas ayudas económicas vinculadas entienden que si trabajas en casa puedes cuidar a tus hijos o mayores a la vez).  Hay que desarrollar centros de negocio y emprendimiento, redes y hubs relacionados con el emprendimiento femenino y sus especificidades.

Y vosotras Malasmadres, ¿sois autónomas?, ¿qué opináis? Esperamos que nos contéis vuestra opinión.

Han comentado...

  1. ¡Aquí malamadre traductora autónoma! Soy autónoma desde bastante antes de ser madre y, viendo las madres de mi entorno, en seguida me di cuenta de que en el futuro ser autónoma me iba a ayudar a conciliar. Es verdad que tengo un trabajo bastante peculiar. La inversión económica es mínima y, cuando llevas años en este mundo, es relativamente fácil controlar la carga de trabajo. Y, además, desde que soy malamadre he mejorado muchísimo en productividad. ¿Cuál es la parte mala? Sobre todo, que si me va mal prácticamente no voy a tener apoyo económico. Y que mis vacaciones no son pagadas, así que en verano no puedo estar con mis buenoshijos todo lo que me gustaría, pero creo que si fuera asalariada tendría más contras que pros.

  2. Hola,
    pues desde mi punto de vista el quid de la cuestión es el tipo de actividad que desarrolles siendo autónomo. Según lo que sea, estoy segura que ya solo la tarea de buscar clientes emplea más tiempo y esfuerzo que ser trabajador por cuenta ajena. Yo la verdad que no tengo valor a emprender por mi cuenta, también es cierto que gozo de condiciones laborales bastante buenas en cuanto a horarios y sumado a la estabilidad de tener un sueldo cada mes, hace que a día de hoy vea muchas pegas a la hora de ser autónomo.
    Un saludo!

  3. El problema fundamental es que tipo de negocio tengas si eres autónoma de hosteleria no hay conciliación posible en mi caso opte por no dar cenas para poder estar con ellos pero después de 12 horas de trabajo. eso conlleva menos facturación y con los impuestos que tenemos que pagar no llega y encima yo soy una privilegiada porque vivo en el mismo que trabajo y puedo tener a los niños aquí sin depender de nadie pero cuando he
    caído enferma he tenido que cerrar y cuesta mucho levantarse para pagar y pagar

    1. Yo hace que soy autónoma unos 5 años, antes de que me llegara la maternidad, soy diseñadora gráfica freelance, no tuve más remedio que hacerme autónoma porque muchos estudios y agencias de publicidad no quieren pagar los seguros sociales de sus empleados (con lo cuál no contratan) y tiran más de freelance, pero aún trabajando así me he encontrado con trabas, la búsqueda constante de trabajo es una losa y luego, mi segunda maternidad decidí ocultársela a mis clientes, las reuniones las hacía todas por videoconferencia, pues en mi primera maternidad me encontré también con el gran obstáculo de que muchos clientes decidieran por mí lo que soy capaz de abarcar laboralmente y empezaron a buscar otros freelance, decidieron sin preguntar que siendo madre no tendría tiempo para trabajar y dedicarme a mis hijas a la vez, habiendo demostrado sobradamente que cumplía con los plazos de entrega sin problemas a costa de trabajar muchas madrugadas… lo que tengo claro es que no quiero seguir el resto de mi vida de autónoma, pues se tiene una jubilación penosa después de todo lo que se paga y trabaja, lo malo ahora es encontrar alguien que quiera contratarte siendo mujer, madre y aunque para mi mis 38 años no me siento mayor y creo que soy joven todavía, si que para los empresarios parece ser que lo soy… mentalizar que si eres bueno en tu trabajo no importa la edad también sería importante, 15 años llevo de diseñadora y jamás he estado sin trabajo, pero ahora me planteo otras salidas, pues no quiero estar con el sin vivir continuo de sacar un sueldo decente al mes para que no les falte nada a mis hijas

  4. Soy una persona que tiene pasión por emprender. Lo he hecho en dos ocasiones. Es muy duro pero sé que efectivamente es parte del proceso de aprendizaje. Hoy trabajo para LimeLife by Alcone, una empresa de venta directa de cosmética natural y maquillaje y veo una solución de carrera y de emprendimiento sin muchos de los “contras” de conlleva (inversión, riesgo, falta de apoyo…) para muchísimas mujeres. Así que, espero llegar a muchas mujeres, Malasmadres y personas que quieren desarrollarse profesional y personalmente con flexibilidad. La buena noticia es que hoy este deseo o necesidad no lo es solo para las mujeres sino también para muchos hombres.

  5. Es una locura. Totalmente. Podemos estar más tiempo con nuestros hijos, sí. A costa de que acabamos trabajando en la madrugada muchas noches. O al final, acabas no teniendo tanto tiempo como hubieses querido para estar con los niños. Y encima te sientes culpable.

    Y arrancar un negocio como decís no es “si quieres puedes” que te meten en la cabeza. O como se está poniendo ahora de moda “si fallas, es problema de tu mente”. Y más toda esta gente, que, a su vez, quiere hacer un negocio ayudando a los demás (o a veces, a costa de ellos). Una porra. Es lo que habéis dicho, hay veces, que no sale. Y punto. Por mucho empeño que le pongas y por mucho que te esfuerces.

    Y cuando sale, el tiempo que le dedicas para lo que ganas muchas veces tampoco van de la mano. Que a ver, muchas veces lo haces con gusto, si te gusta lo que haces… Pero igual quema y vamos estresadas. Pero es que meterse al mundo laboral, y más después de haber estado unos años desconectadas… tampoco es que sea mucho más sencillo.

    Y en casa… El tema igualdad es caso aparte. Yo prácticamente no tengo tiempo libre. Apenas leo un rato a las noches a costa de quitarme horas de sueño. Mientras que mi marido juega al ordenador casi todos los días, se echa la siesta casi a diario, y los fines de semana duerme hasta tarde. Porque por mucho que les digamos a los niños que le despierten a él y no a mí, no hay manera. No tenemos familia cerca.

    El mundo está necesitando un cambio. Y tampoco pienso que poner ayudas o leyes sea la solución. Pero tampoco sé cuál sea. No es mi responsabilidad. Y los que la tienen, o la han tenido, no me tiene pinta de que les importe mucho todo esto.

    Todavía no sé si acabaré en el saco de las emprendedoras fracasadas, o de las que al final, consigue salir adelante. Veremos.

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