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Lo que nos falta a los hombres

Si hay algo que tenemos claro es que la corresponsabilidad es la llave para lograr una conciliación real y una igualdad entre mujeres y hombres. Implicar a ellos en las tareas del hogar es la base del proyecto de Óscar Berruezo, un joven de 23 años empeñado en conseguirlo. ‘Elava, barriendo la masculinidad’ nace de una realidad social: los hombres dedican de media tres horas diarias menos que las mujeres a las tareas del hogar. Lo que está claro es que el hombre debe barrer…

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*Podéis seguir su proyecto en facebook, twitter e instagram.

Toc toc… ¿Puedo pasar?

Pico la puerta, aunque está abierta. “¿Puedo pasar?”. Siento mezcla de vergüenza y miedo, y no porque nadie me lo haya infundado, ni porque nadie me haya demostrado que debo tenerlo. Llamarémosle empatía. O conciencia. O gafas moradas. Yo qué sé. El caso es que tengo la sensación de que me están invitando a entrar en un lugar demasiado estrecho como para meterme todo yo. Así que me palpo a mí mismo. Y decido dejar el ego, el traje y la seguridad en mí mismo en el colgador de la entrada. Y paso.

“Buenos días”, digo, entonando un gallo que evidencia mi desconcierto. Estoy entrando, con mis palabras, en un texto del espacio Malasmadres, y yo de madre sólo tengo un instinto maternal que me persigue desde los 3 años. Pero ninguna de las excesivas responsabilidades que se les atribuye a las madres pesa sobre mis hombros. Y ya no sé dónde meterme. Leí en el Twitter de Kelley Temple que los hombres que quieren aliarse con el feminismo no tienen que ocupar los espacios feministas, sino convertir sus espacios en espacios feministas. Carraspeo. Quizá estoy a tiempo de irme. Pero supongo que no soy tan valiente como ellas. E intento acomodarme como puedo. No será porque ellas no se esfuercen en que me sienta a gusto.

Desigualdad

“¿Y a esto le llamáis desigualdad?”, dirán muchos, indignados porque un hombre como yo esté sintiéndose mal por el simple hecho de escribir un texto sobre la desigualdad. Porque esto es así, los hombres nos preocupamos tanto de que no nos roben nuestro espacio que a veces nos olvidamos de que nos hemos apoderado de todos los espacios. Excepto algunos puntuales, que cedemos a las mujeres por cortesía, como el de las responsabilidades domésticas, el del cuidado de las personas, el de la precariedad laboral por razón de género, el de ser acosadas por la calle cuando no van acompañadas de un hombre que las proteja,…

Y empiezo a encontrarle algo de sentido al hecho de estar escribiendo este texto. Ya sé a qué he venido yo aquí. He venido a aprender de ellas. A aprender el arte del trueque de espacios. A entender qué espacios reclaman las mujeres, sean madres o no. Y a entender también qué espacios se les quedan grandes, tan grandes que se sienten solas ahí dentro. En definitiva, he venido a aprender qué tengo que destruir en mí, qué sobra en mí. Y de rebote, qué tenemos que destruir en nosotros, los hombres. Y sobre todo, qué nos falta.

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Nos falta tiempo

Para empezar, nos faltan horas. Y no en el reloj, sino en las tareas domésticas. Que no lo digo yo, lo dice el Instituto Nacional de Estadística español, que asegura que en los hogares donde convive una pareja heterosexual, la mujer dedica de media 3 horas diarias más que el hombre a las faenas del hogar. Y cuidado, porque saltará el típico que dice que él dedica más tiempo que su mujer a ello. Pues majo, si tú estás por encima de la media, eso significa que hay hombres que están muy por debajo. Así que deja de mirarte el ombligo y entiende que esto va del conjunto de la sociedad, no de ti.

Para seguir, nos faltan responsabilidades. Irantzu Varela contaba, en el curso de Extensión universitaria “Feminismo, masculinidades e Ingeniería”, en la Escuela Politécnica Superior de Córdoba, una anécdota que lo resume muy bien: una mujer, harta de tener que hacer siempre ella todo, le dice a su marido “¡a partir de hoy te encargas tú de la compra!”. A lo que él contesta “vale. ¿Qué hay que comprar?”. Esto, señores, no es responsabilizarse de las tareas. Es ponerse en modo marioneta esperando a que venga la José Luis Moreno de turno, nos meta la mano por el trasero y haga ver que nosotros hacemos todo lo que hace ella.

Así que, en definitiva, uno de los motivos por los cuales todavía no estamos colaborando en la lucha contra la desigualdad es que nos falta apropiarnos de las tareas del hogar. Simplemente dedicando más tiempo a estas tareas ya estaremos cediendo otros espacios que tenemos monopolizados. Es cuestión de asumir que la limpieza del hogar también corresponde al hombre. Una obviedad tan redundante como utópica. Ése es el propósito de Elava, el proyecto que he puesto en marcha. Una iniciativa que persigue el fin de que los hombres sean corresponsables de las tareas domésticas, y que va a poner todos sus medios, cariñosos y no tan cariñosos, para impulsar ese cambio en la masculinidad. ¿Seremos los hombres capaces de crear un nuevo hombre para el hogar? Es más, ¿seremos capaces de ser partícipes de la creación de un nuevo hogar? Entra en nuestra página de Verkami y verás cómo pretendemos hacerlo, y qué necesitamos para conseguirlo.

Antes de irnos…

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Y recuerda…

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30 respuestas a “Lo que nos falta a los hombres”

  1. Yoly dice:

    Me encanta el nuevo fichaje. Es muy JASP: joven aunque sobradamente preparado. Por mi le dejamos quedarse en el club. Espero que su proyecto funcione.

  2. Pilar dice:

    Totalmente de acuerdo, cuando empecé a convivir con mi chico, intentaba hacerle entender esa misma idea que relatáis en el post. No es cuestión de que yo tenga que acordarme de decirte que hay que poner la lavadora, que hay que comprar la cena, y todo lo demás…..debe ser una responsabilidad compartida. Y si un día no hay nada para cenar o no hay uniformes limpios para buenhijo, que no caiga sobre mis hombros todo el peso de la culpa y la responsabilidad.
    Por suerte, día a día vamos construyendo un modelo nuevo de responsabilidad familiar en el que ya no hay que repartir las tareas, porque ambos somos responsables de las mismas, y de los asuntos familiares, reuniones del cole, cumpleaños de buenhijo, etc.
    Lo peor es que nos encontramos en una “isla”, en la que somos los raros de los grupos de amigos……..en la que él es raro por ocuparse de ciertas tareas, y yo soy la madre rara que tiene tiempo para quedar a tomar un café o ir al gimnasio.
    Eso si, somos mucho más felices, disfrutamos más del tiempo juntos en familia y tenemos más tiempo de calidad como pareja.
    RAROS PERO FELICES.

    • Itziar dice:

      Me encanta, nosotros también somos los raros, y a veces muy raros, mi chico plancha, alucina, plancha, jajaja, vamos a tener que hacer un club de los corresponsables para sentirnos menos solos 😉

      • Pilar dice:

        Sería una buena idea!!! Ojalá fuese un club cada vez más numeroso!!Cuando les cuento a mis amigas que hay sábados que me levanto a las 10 y el malpadre madrugador por naturaleza ya ha planchado……….ni te imaginas las caras

  3. Albertwo dice:

    Por fin un hombre serio en el club, que sabe de lo que habla

  4. Sandra dice:

    Me gusta, pero de qué va el proyecto? No me ha quedado nada claro…

  5. Leticia dice:

    GENIAL, SIMPLEMENTE GENIAL!

  6. Olivia dice:

    Óscar, me han gustado mucho tus palabras. Gracias!

  7. Bienvenido Óscar!!
    En casa nos vamos apañando en el reparto aunque sí, salgo perdiendo… De hecho, esta mañana el buenpadre (que cada día viste a las buenashijas y las lleva al cole) me decía: “que no se te olvide poner los calcetines, que ayer no había”. Porque sí, él las viste, pero yo tengo que dejar toda la ropa, abrigos y mochilas preparadas, meriendas incluidas.
    Hay que seguir trabajando…

  8. Marta dice:

    Me ha encantado. Gracias por tus palabras, claras y directas, y muy necesarias.
    Ahora mismo copio enlace y mando al buenpadre, que este texto hay que difundirlo.
    Encantada de esta lectura fresca. ¡Ojala mis buenashijas encuentren su mundo “de mayores” inundado de la ola de la corresponsabilidad!

  9. Meritxell dice:

    Uau! Casi lloro!! La primera vez que oigo un hombre hablando así. Es tan raro, y me perdonarás, que hasta confieso que me ha creado un sentimiento de desconfianza. Lo tenemos tan asumido que cuesta de creer que alguien del otro sexo piense así sin burlarse. Qué triste! 🙂 . Ánimo y suerte con tu proyecto!

    • Elava dice:

      Muchas gracias Meritxell!!! Es tan triste como cierto lo que dices. Nosotros nos conformamos con conseguir los recursos mínimos para poder hacer que esto cambie, y que haya tantos hombres comprometidos con la corresponsabilidad que ya no tenga sentido desconfiar. Un abrazo!

  10. Lau dice:

    Q verdad tan grande recogen tus palabras.. hay una pequeña señal de ese cambio tan necesario …yo tengo la suerte de tener una pareja q sabe q las mujeres no venimos genéticamente diseñadas para limpiar, cocinar, comprar…

    • Elava dice:

      Lo triste, Lau, es que consideremos “afortunadas” a las mujeres como tú. Espero que toda la verdad que transmiten mis palabras se convierta en un cambio palpable en un tiempo. Trabajaremos al máximo para ello. Muchas gracias!

  11. Muy buen artículo, es un soplo de aire fresco viniendo más de un hombre, poco más que aportar, me ha gustado mucho y a seguir haciéndolo tan bien! Besos!

  12. Anuski dice:

    Madre mía, será verdad que esto está cambiando??? Ay mi madre, que ilusión!!! Gracias Óscar por entrar, y ahora nos toca a todas el adaptar este espacio y otros muchos, porque hay que abandonar el “quita, que ya lo hago yo” que nos hace mucho daño, a ellos y a nosotras.
    Me ha encantado lo del ejemplo del hacer la compra… Yo lo viví en primera persona y recuerdo haber pensado lo mismo de ser un marioneta… Si hecho le dije a mi santo “no querrás que te meta una mano por el culo verdad?” 😉

  13. Noe dice:

    Plas plas plas, no puedo más que aplaudir (y eso que no me puedo quejar!!) Nos unimos al club de los corresponsables 😉

  14. Maria dice:

    Encantada de conocerte Óscar, y bienvenido. Esta claro que la mujeres hemos asumido y entrado en las funciones y responsabilidades del “mundo” masculino, pero, por desgracia, no hay una reciprocidad. Hay que desechar la frase, el buenpadre AYUDA en las tareas. No necesitamos ayuda, necesitamos, como bien se ha dicho corresponsabilidad.

  15. Rosa dice:

    Buenas tardes… Ya!? Me ha gustado mucho tú post de hoy….pero yo afortunadamente tengo a mi marido que es un sol,me ayuda en todo y no pone ningún impedimento o excusa para salir,si hay que salir a barrer el jardín o fregar las ventanas etc…lo malo es qué aún así el trabaja y yo no,así que sí que recae todo el peso de las tareas del hogar y del cuidado de los buenoshijos,así que cuando llega a casa sobre las 7 u 8 de la tarde tampoco le voy a pedir que me tienda una lavadora!! Porque sé que viene muy cansado y es palabrita de honor.y aún así el me ayuda a preparar la cena a darle de comer al buen hijo y a acostarlos que detrás va el en picado.pero si los hombres deben y ha de ser también su obligación en que contribuyan lo más en el hogar,también los horarios de trabajo hace mucha mella en esto….pero bueno ahora que parece que se está planteando cambiarlos espero si es así,que ayude más en todos los sentidos,un beso 😘

  16. Verónica dice:

    Bienvenido!!
    Este domingo estábamos en casa limpiando mi marido y yo mientras nuestra pequeña de 18 meses correteaba alrededor. Él barrió toda la casa en lo que yo me dedicaba a otras tareas.
    Justo en un momento me pare y me puse a pensar. Es verdad que siempre está dispuesto pero que es un poco marioneta. Pero lo más importante de ese momento es que la peque crecerá viendo a su padre barrer, así que el día de mañana no le parecerá un reto que su marido barra, dará por hecho que lo tiene que hacer, igual que ella.
    Quizá sea una tontería, pero me pareció un paso muy importante y me sentí muy orgullosa de que en nuestro hogar estemos colaborando con ese cambio de ver las cosas para futuras generaciones

  17. Tere dice:

    Bueno, como en otras cosas, somos primera generación en este tema: los adultos de hoy han sido creados por la generación “mamá en casa y papá en el trabajo”. Los adultos del mañana habrán sido creados por la generación “papá y/o mamá en casa y/o en el trabajo”. Cuesta mucho cambiar a un adulto, es difícil y requiere mucha paciencia. El mañana es lo que es nuestro, el ayer ya ha sido hecho…

  18. Nerea dice:

    Gracias! Gracias! Por gente como tú, cambiamos las cosas. Gracias por mujeres como malasmadres, que os dejan entrar…y hombres como tú, que queréis entrar. Felicidades por ser así!

  19. Cecilia dice:

    Me ha encantado la definición de “hombre marioneta”. En mi experiencia la cosa era así… no es que tuviese que señalarle la pelusa tamaño cohete espacial que amenazaba con engullirnos… ¡es que además tenía que especificar “esa pelusa hay que limpiarla, coge la escoba”! (lo de “coge la escoba” era necesario pues si no entendía que le estaba contando mis planes para la tarde). Pero él creía que “colaboraba” en casa pues a veces limpiaba, a veces iba a la compra…
    Lo triste es que después de separarnos con dos niñas pequeñas de las que me sigo encargando en exclusiva el 80% del tiempo, no sólo no dedico más tiempo a las tareas en casa sino menos… ¡el tiempo de planchar sus camisas y pantalones lo he recuperado para mí!
    Gracias por poner un poco de “color azul” entre el rosa de la lucha por la conciliación…

  20. Limonerías dice:

    A tus pies, Òscar. Gran labor la tuya, a por todas!

  21. CarMen dice:

    Me encanta este jovenzuelo!! Se nota que vienes de otra generacion que no es la de mi padre o la de mi santo esposo, que aunque intenta hacerse responsable de las tareas del hogar siempre me dice “no te preocupes, si estas agobiada, yo limpio, ¿que hay que limpiar?”. A ver que hacerlo lo hace, pero hay que decirle que hacer… Hace falta muuuuucho mas trabajo. Gracias y a por ellos!!

  22. Miluka dice:

    Hola! Yo no veo que el problema se mantenga tan fuerte como antes, al menos en mi generación (casi 30 años). En las tres parejas en serio que he tenido él siempre ha hecho más que yo… sin forzar ni pedirlo. No creo que sea suerte, es que yo no hubiese estado con un hombre egoísta( el que no hagan cosas en casa lo veo egoísta)

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