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Amada rutina

Amada rutina

La rutina, volver a ella, retomarla, es en lo que estamos inmersas después del ‘atracón’ de fiestas y encuentros navideños. Toca respirar y acariciar la normalidad. En lo que a encuentros amorosos se refiere la rutina suena a monotonía, aburrimiento y pereza máxima. Bien utilizada se puede convertir en nuestra mejor arma como nos cuenta nuestra colaboradora y sexóloga Arancha Gómez. Planifiquemos nuestros encuentros y venceremos…

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* Podéis seguirla en @atajou y en la web de Sexorum. ¡No dejéis de visitarla que estrenan imagen y contenidos!

Rutina postlotería de Navidad premiada

No lo podías creer cuando viste en internet que tú número era el del gordo y además tenías varios décimos. ¡Qué suerte! Os levantáis para desayunar en familia. Llevas a los niños al colegio y luego, después de una amable charleta con otras malasmadres a la puerta del cole, te vas al gimnasio. Una horita de trote, máquinas y te metes en el spa, para completar, peluquería. Y ya estás lista para….

¡¡¡Ringgggg!!!

Nunca un despertador te pareció tan inoportuno. Lo peor es que te has quedado sin saber el resto de la rutina y el comienzo prometía.

Rutinas buenas

Con el comienzo de año empezamos la lista de propósitos (o antipropósitos) para el 2017 y van apareciendo artículos aquí y allá para que añadamos a nuestra lista de objetivos “acabar con la rutina en la pareja”. Pobre rutina, tiene peor fama que los cuñados en Navidad. Y sin embargo, si nuestro día a día fuera como el sueño de nuestra malamadre protagonista, es probable que tuviéramos muchas ganas de continuar en esa línea, al menos durante varios meses (o años). Es más, rompiendo una lanza a favor de las inercias diarias, para una malamadre con buenoshijos pequeños, la rutina suele ser la mejor de las señales: niños en el cole o la guarde y siguiendo los horarios establecidos.

No tener noticias puede ser la mejor de las noticias. Y es que las vacaciones infantiles son un quebradero de cabeza en forma de búsqueda de campamentos, canguros, buenosabuelos o buenostíos que se quieran quedar amablemente con nuestras criaturas, mientras vuelven otra vez los maravillosos horarios establecidos. Peor aún si el motivo de que el peque no pueda ir al cole es por estar enfermo, que, al fin y al cabo, las vacaciones están marcadas ya desde septiembre y las gripes llegan cuando les viene en gana.

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Arriesgar no es la solución

De modo que bastantes sobresaltos hay ya en la vida de una malamadre como para tener que meter obligatoriamente más presión en forma de “ser original”, “cuidar los más pequeños detalles” o “sorprender” en los encuentros amorosos. Tengo la impresión de que el síndrome “Pinterest” intenta meterse también en este área. Si sacar tiempo para la pareja puede ser una empresa titánica con un bebé por medio, ¿no os parece una pena desaprovecharlo encendiendo 60 velas repartidas estratégicamente por la habitación? Desde luego, mono queda un rato, pero igual para cuando terminemos, lo que nos apetece es apagarlas de un soplido y dormirnos plácidamente.

Sábado, sabadete… No está tan mal

Muchas de vosotras me decís que es complicado sacar tiempo para la pareja. Instaurar la siesta del sábado o el domingo, si hace falta con ayuda de una película -Alejandra sabe que esto es por una buena causa y aquí podéis leer sus indicaciones para que no se nos vaya de las manos- o meter a los buenoshijos en la cama a las 8, para poder disfrutar de un par de horas de conversación de mayores, copita en mano y que sea lo que Dios quiera, puede estar realmente muy bien. Y es que al final el sábado, sabadete tiene la fuerza de los clásicos.

Improvisa… Si puedes

Una de las consignas que más se repiten entre las indicaciones para acabar con la monotonía de una vez por todas es improvisar. Reconozco que puede estar muy bien. Ese “aquí te pillo, aquí te mato” tiene un yo que sé que qué sé yo que no deja indiferente, pero cuando hay buenoshijos por medio es necesaria ya no una alineación planetaria, sino una alineación intergaláctica para que se den las ganas, el momento, energía para dedicar al asunto, por las dos partes además, y no haya criaturas revoloteando por la casa, despiertas o llamándonos… o todo a la vez.

Planifica tus encuentros

Atrás quedaron los tiempos en los que decíamos: “¡Vamos a dar una vuelta!” y agarrabas el bolso, las llaves y, en 10 minutos máximo, estabais saliendo por la puerta. Ahora, con los buenoshijos, las salidas necesitan un poco más de logística y hay que planificarlas, aunque sea mínimamente. Con los encuentros amorosos tal vez sea también necesario un poco de planificación. Muchas malasmadres me dicen que si no surgen espontáneamente no son “de verdad” o “no van a tener ganas”. Antes de ponerse en el “no me va a apetecer”, ¿por qué no probar alguna vez? Como se trata de un encuentro planificado, podéis ir preparando un poco el terreno: comprar un vino especial o preparar alguna serie o película o canción que os guste para ver o escuchar. También podéis evitar daros una sesión maratoniana de gimnasio o correr esos 15 kilómetros que os habíais propuesto para bajar los kilos cogidos en navidad. Y si luego no tenéis ganas de más, tampoco habrá estado tan mal ese ratito de pareja, ¿no os parece?

¿Os habéis propuesto acabar con la rutina en vuestra pareja para el 2017? ¿O por el contrario tenéis rutinas que os van de maravilla? ¿Algún truco os funciona mejor que otro? Esperamos vuestros comentarios.

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