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La preadolescencia, cómo afrontarla

La preadolescencia, cómo afrontarla

“Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro” (Graham Greene)

Me ha parecido buena idea empezar el post con esta cita porque hace referencia al futuro. Y la idea de futuro es maravillosa, ya que engloba todo lo que es posible que ocurra. Greene hace alusión a ese momento en la infancia en el que se abre una etapa, que bien podría ser la preadolescencia y todo lo que vendrá después, caracterizada por un proceso de constante cambio, de posibilidades, que pueden ser de lo más
emocionantes.
Y es que una cuestión importante, que no se debe perder de vista, tiene que ver con cómo los padres y las madres, interpretan y se enfrentan a esta etapa de la vida de sus hijos. La forma en que unos padres interpretan este período marca inevitablemente la manera de experimentarla en los niños.

La preadolescencia y todo lo que viene después: ¿es un problema?, ¿un desafío?; o, por el contrario, ¿un descubrimiento?

Voy a intentar dar algunas ideas para entender mejor este momento en la vida de cualquier niño. Para empezar creo que existe una confusión bastante extendida sobre las etapas que conforman el periodo entre la infancia y la etapa adulta. Es importante saber distinguir entre 3 momentos cruciales en esta transición ya que ese conocimiento ayudará a los padres a guiar a sus hijos por este proceso.

Los 3 momentos cruciales

  1. La infancia se abandona relativamente pronto. Sobre los 8 años pueden comenzar a experimentar los cambios que la preadolescencia, la primera etapa, demanda. Son, sobre todo, cambios musculo-esquelético, es decir, comienzan a crecer y hacerse más fuertes pero, psicológicamente, siguen siendo niños con intereses y actitudes de niños. Algunos experimentan modificaciones en su cuerpo propias de edades más tardías, antes de los 8 años, como el desarrollo de los pechos y la aparición del vello púbico. Cuando esto ocurre estamos hablando de una condición llamada “pubertad precoz” que requiere consejo médico.
  2. La segunda etapa es la pubertad, repleta de cambios físicos que van conformando el cuerpo del niño o niña que se convertirá en adulto.
  3. La pubertad no debe confundirse con la adolescencia, última etapa antes de la adultez, donde el niño tiene que ir aceptando psicológicamente lo que significan esos cambios corporales, es decir: cómo ser hombre o mujer en sociedad, enfrentarte a cambios internos en la forma de pensar, sentir, ver el mundo y, por supuesto, también afrontar la tarea de construir una identidad propia, entre otras. Con tantos hitos importantes que cumplir no debe extrañarnos que estén todo el día en tensión, lidiando con conflictos internos y externos. Vamos, insoportables.

Pongámonos en la piel de un niño preadolescente

Los cambios físicos y psicológicos

No sabe que va a experimentar cambios físicos y psicológicos cruciales y, ni mucho menos, qué hacer con ellos. Cuando comienzan a darse el grado de incertidumbre que puede sentir es máximo. Un día se levanta y ha crecido medio metro, otro día tienen granos en la cara, una mañana se encuentran con que les sale un pelo no sé dónde. Es un caos.

Lo primero que recomiendo a las madres y a los padres para ayudarles a afrontar esta etapa es hablar con ellos, contarles acerca de los cambios físicos que están experimentando en esta etapa preadolescente y los que están por venir. Y es que relaja mucho que alguien te diga lo que va a pasar. Especialmente importante es esta información para las niñas, cuyos cambios corporales pueden ser poco aceptados por ellas y, como resultado de esa falta de aceptación, intentar cambiar su cuerpo a través de restricciones en la comida o por medio de cualquier otro método rápido que les lleva a situaciones perjudiciales.

La importancia del grupo de amigos

Otro asunto importante a tener en cuenta en la preadolescencia es que comienza a tener mucha importancia y, cada vez la tendrá más, el grupo de amigos. Las madres y padres se preocupan cuando ven a sus hijos iniciar una separación del grupo familiar a favor del grupo de amigos porque dejan de tener tanta comunicación con ellos.

¿Dé que hablan los jóvenes?

  • Para que cuenten sus secretillos a las madres y padres, sus miedos, los planes que el grupo propone y que no saben bien como valorar, la confianza en que sus padres son personas a las que recurrir en caso de necesidad es esencial. Esto se consigue, y lo comento cada vez que tengo ocasión, trabajando la escucha activa ante todo lo que el niño quiera comunicar: sus miedos, sus deseos, sus ilusiones o simplemente compartiendo cómo vive su día a día, sin asustarnos por lo que cuenta o censurarle determinados temas.
  • El niño tiene que tener la certeza de que puede contar cualquier cosa a sus padres que, de entrada, le prestaran su atención y le ayudaran a entender y valorar lo que les dice. La confianza es una expectativa que se va gestando con el paso del tiempo y para crearla, requiere cuidados, mimos y mucha atención a esos momentos donde el niño busca a sus padres para recabar información, estar apoyado, contar su día a día, etc. Vamos, estar ahí para ellos y ellas.

Hablando de normas…

Su flexibilización en la etapa preadolescente y en las siguientes es un asunto a tener en cuenta. Las normas en casa no pueden ser las mismas para un niño de 7 años que para uno de 11, en plena preadolescencia. Ambas edades no conllevan las mismas necesidades y, por lo tanto, mantener unos límites demasiado estrictos y obsoletos en relación a su edad solo puede provocar conflictos innecesarios en casa. Para no pasarse de permisivos será útil, entre otras cosas, hablar con algunas madres y padres de niños de edades similares pasa saber qué normas y límites hay establecidos en otras casas.

A veces los adultos nos olvidamos que fuimos preadolescentes y adolescentes y, que esa vivencia proporciona una información que es muy valiosa a la hora de ayudar a un niño a entender y gestionar todos los cambios que tiene por delante. Ahora como adulto volviendo la vista atrás, ¿qué te dirías si pudieras volver a la adolescencia y hablarte a ti mismo? ¿Qué te hubiera ayudado o sido útil para llevarla mejor?

Desde una confianza hacia los hijos e hijas cultivada muy tempranamente por las madres y padres, estos pueden acompañarlos en esta etapa, transmitiéndoles que, aunque tiene sus dificultades, es de lo más, si no lo más emocionante que van a vivir nunca.

Y vosotras Malasmadres, ¿estáis viviendo esta etapa?, ¿tenéis alguna duda?

Han comentado...

  1. Hola
    El problema que estoy enfrentando con mi hijo es su dificultad para relacionarse con otros niños de su edad, tuvo algunas malas experiencias en el colegio hoy edta cerrado, edta yendo a terapia.

  2. Me encanta que tratéis este tema también, ya que muchas estamos de pleno lidiando con esta etapa. Tengo un hijo de 13 y estoy disfrutando muchísimo esta etapa. A pesar de que cada día es un reto, pues a pesar de que tenemos una relación muy abierta, él va a pasitos como comprobando que es verdad, que aquí está su nido, su apoyo y su seguridad pase lo que pase y haga lo que haga. Que ojo, no es aplaudirle todo lo que hace, sino hablar y analizar las cosas, para que vaya viendo el camino. También digo que gracias a vuestros consejos me he atrevido a abordar temas con él como el sexo y las relaciones, y ha sido genial para él. Después de estas charlas se siente más seguro (me lo ha dicho él mismo), ya que tenía la idea (No tengo ni idea de donde le vendría eso) de que ese nuevo ser en el que se estaba convirtiendo no era el hijo que yo había estado queriendo hasta ese momento. Hablar de todas estas cosas con él ha sido muy positivo, se siente aceptado aunque su cuerpo es distinto, aunque ya no es un niño. Me di cuenta de que a veces lo que es obvio para nosotros no lo es para ellos. Están inseguros y necesitan apoyo continuo , refuerzo , aliento y guía. Solo espero poder ayudarlo lo mejor posible en adquirir las herramientas necesarias para ser un adulto sano por dentro y por fuera, con criterio propio, con todo lo que hace falta para elegir lo que le hace feliz y luchar por ello. A pesar de lo difícil que es a veces, verlo florecer es un espectáculo n___n

  3. Tengo 33 años y una niña de casi 11, y sobre este tema estoy literalmente CA-GA-DA. Soy muy protectora y solo de pensar en que ya quiere ir por libre y hacer cosas ella sola…..intento ser constructiva y tomarme las cosas con un poco de filosofia pero a veces entro en pánico. Mi marido se rie de mi porque dice que ya no tiene edad para que yo la duche pero es que disfruto tanto de ese momento entre las dos…… Miedo al cambio en ellos y miedo a no saber gestionarlo bien como padres, yo creo que ese es el gran quebradero de cabeza de tod@s

    1. Es normal tener miedo ante las cosas que no conocemos y nos provocan incertidumbre. Con sentido común, apoyo de los demás y entendiendo que uno puede equivocarse y aprender de ello, todo irá razonablemente bien.

      Un abrazo!.

    2. Hola soy mama de una niña de 9, la vdd es que no estoy preparada para estos cambios y no se como afrontarlos. No solo lo referente a la sexualidad sino tambien a lo desafiantes y cuestionadores que pueden llegar a ser. Al
      Final hay dias en que respiro y logro contar hasta 10 y fias en que simplemente quiero echarme a llorar. Ha sido
      Lejos lo mas dificil que me esta tocando vivir .
      Necesitaba decirselo a alguien.

  4. Creo que es la etapa en donde voy a estar más segura con mi pequeña, ahora tiene 1 añito y la incertidumbre me desarma…. Pero la etapa de la pubertad y adolescencia….la vida se encargo de enseñarme a las malas lo importante que es en cada persona….mi hermano ahora bipolar, a causa del acoso escolar en esa maravillosa etapa, me demostró como gestionar todos estos cambios sin que haya ninguna influencia que haga cambiar para siempre el rumbo de tu propia vida, y solo es dando seguridad a la propia personalidad, no dudar en ningún momento de cualquier pensamiento, angustia, temor que tenga cada uno. Aunque sea la mayor locura, aunque sea el peor fracaso, en aquel momento eso no importa, en aquel momento importa que digamos porsupuesto, si es lo que tu quieres lo conseguiras, el mayor error es no darle importancia, o intentar convencerlo que no es buena idea, que no saldrá bien, que se está equivocando…. Porque esa etapa es de locura, de ilusiones desproporcionadas, de dar el 100% en lo que se te venga a la cabeza por muy alocado que sea…. Y si la actitud de las personas en las que confías y explicas tus deseos, es de burla, de precaucion, de rechazo, se empieza a construir una barrera entre esas dos partes (familia – adolescente) y lo peor de esto, es como transforman y adoptan esos “rechazos” en su vida, actitud perdedora, empiezan a dudar de lo que sienten, ya no expresan sus emociones por vergüenza, por pensar que si lo dijo su familia, el resto lo va a ver mucho peor….. El mejor consejo es estar, estar cuando se equivoquen para levantarles y decirles que no pasa nada solo es un error para seguir creciendo, y estar para compartir la felicidad cuando esa locura se convierta en realidad y éxito! Un saludo malas Madres, no dejemos nunca de malamadrear!! Por el bien de nuestros buenos hijos, y por nuestro bien!

  5. Pues me parece genial el post
    Hay que tener mucha paciencia sobre todo sus cambios de humor y ese querer reafirmar su yo a veces equivocadamente con tonos de voz más alto o esa rebeldía de no querer hacer lo que le decimos. Pero sobre todo hablar escucharles y dar nuestra opinión pero que sean ellos los que tomen sus propias decisiones para bien o para mal.

  6. Con 53 años me toca descubrir la adolescencia de mi hijo pequeño que tiene 14 años. La de sus hermanos mayores la vivi con alegría y sin miedo. Ahora tienen 24 y 22. Lo más importante es la confianza en ellos, hablar mucho y juzgar poco. Dar libertad y apoyo.
    Gracias por vuestras aportaciones para ser mejores malas madres.

  7. Me parece estupe do que nos pongáis estos temas. Tengo una niña que está lejos de la preadolescencia ( 3añitos), pero me viene de perlas todo lo come tado so retodo porque creo que hay que empezar cuanto antes a fomentar los lazos familiares de confianza y respecto mutuo que solo se consigue practicando con una escucha activa.
    Gracias y gracias por los tips

  8. Yo, pasados los 50, con tres hijos, la mayor casi 30 el mediano 24 u la peque(ya no tan peque) de 13, inmersa de lleno en plena adolescencia, pensaba que tener ya dos hijos mayores me ayudaría a controlar el vértigo que me produce “volver a empezar”, pero no.
    Inmersas en ésta vorágine de sentimientos y altibajos propios de esta etapa, sueño con que pase ya, y vuelva mi hijita dulce y cariñosa que, de pronto, desapareció 🤷🏼‍♀️😂😂.
    Y ahi vamos 😉

  9. Tengo un hijo de 11…y estoy menos preparada para la adolescencia que cuando fui madre y me daba miedo todo…. Pues estoy en la misma situación…me da miedo verle crecer…Y no se como afrontar esos cambios. Añado que soy extremadamente protectora… Y el es extremadamente ” espabilao” para haberle tenido tan protegido…debe de llevarlo en los genes…

  10. Hola,

    es una etapa que a los padres y madres nos suele dar miedo o respeto por los cambios, ya que aquí algunos de los cambios pueden afectarles de por vida. Lo mejor es hablarlo todo y mostrarles siempre nuestra confianza y cercanía- Muy buenos consejos nosotros vamos tomando nota la mayor aún tiene 6 años pero crecen a pasos agigantados. Es bueno estar preparados convenientemente.

    Gracias,

    Besos,

    Anabel

  11. Tengo una hija de 8, aún nos quedan un par de añitos pero desde pequeña he trabajado la confianza. No soy su amiga para que me cuente segun que cosas, pero sabe que todo lo que me dice la escucho y le doy mi opinión; le gustará más o menos pero una madre nunca quiere algo malo.
    Tengo muy presente mi adolescencia (tengo 31 años) y no me asusta la suya, al contrario tengo ganas de estar a su lado, de ver sus cambios y apoyarla aunque sé que no será facil!

  12. Yo estoy de lleno en la adolescencia: mi hijo tiene 16 y mi hija 13. Se que no lo he estado haciendo perfecto… he sido muy estricta y he puesto demasiado énfasis en transmitirles qué está bien oqué está mal para mi. Así q admito q no les escucho sin jusgar: juzgo y les explico lo q pienso. No tendrán plena confianza para contarme todo, eso está claro. Pero como soy su madre y no su amiga, creo q mi deber es también transmitirles una educación, unos valores y un criterio q les ayude a ir por la vida. Tal vez sería más feliz si pudiera ser d otra forma. No me siento “buena madre” y no imaginé ser así como madre. Pero es lo q me ha nacido hacer. Creo q lo tenía grabado a fuego por la educación q me dieron mis padres… Acabamos comportándonos como ellos aunque no queramos??? No se…

    1. Hola, Ana.
      Muy interesante el tema del que hablas en tu comentario. ¿Acabamos los adultos comportándonos irremediablemente como nuestros padres? Creo que hay que hacer una revisión de todo lo heredado, de todo lo aprendido en la infancia y la adolescencia. Habrá cosas que nos sirvan, con las que estemos de acuerdo, y otras no nos serán útiles o lejos de nuestra forma de entender el mundo. Esa revisión requiere atención y conciencia en el día a día, en cómo nos comportamos. En cuanto a que no te sientes buena madre, yo creo, por lo que cuentas, que estás pendiente y preocupada porque tus hijos entiendan lo que es o puede ser correcto en una situación, intentas ayudarles. Otra tema es cómo hacerlo, con la tranquilidad suficiente para no comprometer la relación emocional que tenéis a medida que vas dejando, al ir haciéndose mayores, el margen suficiente entre vosotros para entender que tienen que cometer sus propios errores y estar ahí para cuando necesiten apoyo y ayuda para tomar decisiones diferentes.

      Un abrazo.

  13. A mi me hubiera encantado que estuvieran pendientes de mi, de mis complejos, de mis inseguridades. Que alguien hubiera intentado cuidar mi autoestima( aunque ese es un trabajo previo). Me sentí sola y muy incomprendida. Imagino que era otra epoca…. un apena

    1. Si, es una pena lo que comentas. Es una etapa tan delicada se necesita un guía, un referente adulta en el que podamos sentirnos comprendidos y acompañados. Lo bueno es que ahora, de adultos, podemos buscar personas que nos hagan sentir así, dentro o fuera del entorno familiar.

      Un beso, Cristina.

  14. Tengo dos hijos, niño de 16 y niña de 14. Lo que más me preocupa es lo mal que se llevan y que el niño está totalmente desmotivado con los estudios.

    1. Tengo dos hijas, una de 8 y otra de 5, ambos recién cumplidos. La de 8 lleva está pasando según su pediatra una pubertad precoz. Ya le ha salido vello en axilas, estamos pendientes de resultados de analítica para ver el tema de la tiroides… pero lo que más me llama la atención es su actitud. Es una montaña rusa de emociones, llora cada tarde/noche sin tener motivo y sin saber por qué, llora como si no hubiera un mañana y reconoce que necesita llorar y no encuentra motivo…. está mucho más sensible, cualquier cosa que le dices hace que se enfade…. y lo peor para nosotros está siendo que no descansa. Tiene tal estado de ansiedad que no consigue dormir. Hemos intentado de todo, pero empieza que si le duele la barriga y llora y está muy muy tensionada …. así llevamos unos 8 meses …. esto le está afectando en su rendimiento escolar, siempre ha sido una niña brillante … estamos un poco preocupados, solo espero que pase pronto, necesita descansar.

      1. Hola, Pilar.

        Ya te lo habrán comentado los médicos que esos cambios emocionales pueden estar producidos por un tema de cambio hormonal temprano. Para ella debe ser muy complicado entender y aceptar unos cambios que deberían haber ocurrido más tarde. Espero que la evolución sea buena y podáis descansar todos.

        Un abrazo.

    2. Hola, María.

      Es muy común encontrarse adolescentes desmotivados con los estudios. En esta edad suelen tener la atención en otros aspectos de su vida y sin claridad suficiente para saber como direccionarla. Para ayudarles hay que intentar hablar con ellos sobre cómo ven su futuro, qué les gustaría hacer en un medio o largo plazo. Intentar averiguar, en definitiva, qué es lo que puede ilusionarles. Muchas veces en lo que emplean su tiempo en el día a día nos puede dar pistas.

      Un abrazo.

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