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Árbitro, mi hijo es el mejor

Árbitro, mi hijo es el mejor

Los padres no entienden de deportividad. Al menos, un grupo de padres que dan la nota en los partidos que sus buenoshijos juegan con ilusión cada fin de semana. No es la primera vez que nos llegan noticias sobre los ‘espectáculos’ que se dan desde la grada. Vergonzoso ver cómo unos padres (madres también) se enzarzan en una discusión para posteriormente pegarse. Sucede y sucedió el pasado fin de semana en un partido de infantiles en Alaró ¿Qué clase de ejemplo le estamos dando a los más pequeños?

Pero estos lodos vienen de aquellos polvos. Hemos pasado de una educación en la que nuestros padres, los buenosabuelos, nos inculcaban el valor de la humildad a transmitirles, o es la sensación que tengo, a los buenoshijos que son los mejores y que todo vale. Así que esos padres que piensan que tienen a un Cristiano Ronaldo de solo 4 años se creen con derecho a insultar, gritar e incluso presionar a su propio hijo si no es capaz de meter un gol o hacer el partido de su vida cada domingo. “Paquito, no te das cuenta, que te quitan el balón”, y con frases poco amables van minando la capacidad de su buenhijo en un afán encubierto de convertirse en el manager del mejor deportista de la historia, aquel que al padre le hubiera gustado ser y no fue.

Y si todo quedara ahí, pues mire usted, lo están haciendo rematadamente mal con su buenhijo. En vez de transmitirle el valor de la deportividad, la amistad, la superación y el disfrute del deporte, actividad que puede inculcar tremendos valores, le está diciendo veladamente que es el mejor y que, además, la violencia verbal (menudas cosas se oyen en esos campos de juego) y física están muy bien y es justificable. Fantático.

La educación falla, y los adultos del mañana no pueden tener como referentes a unos padres que pierden los nervios y se comportan como hooligans porque no ha sido fuera de juego, porque ha sido falta, porque en vez de tarjeta amarilla era expulsión. Los padres deben ser los catalizadores, los animadores, los que digan que no pasa nada, que lo importante es participar, que el deporte está por encima de cualquier trifulca y que si te caes, te vuelves a levantar. Cundir con el ejemplo.

Y más medidas, no puede ser que seamos protagonistas de todo esto y que no haya medidas que vayan dirigidas a evitar estos conflictos en la grada. Estoy segura que muchos niños preferirían que sus padres no fueran a verles jugar. Sentirían un tremendo alivio.

No quiero hijos perfectos, que se crean los mejores en todo. Quiero hijos que se esfuercen, sean humildes, compañeros y que disfruten mucho y sean felices con aquello que hagan.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué pensáis? ¿habéis protagonizado algún espectáculo así? Os esperamos en los comentarios.

Antes de irnos…>

Hoy tenemos encuentro en twitter con la coach nutricional Laura Rojas

HOY a las 10.00 horas tenéis una cita con la coach nutricional Laura Rojas  en twitter donde podréis preguntarle todas las dudas que tengáis sobre el establecimiento de hábitos saludables, alimentación, qué pautas hay que seguir y todo lo relacionado con nuestro desafío por recuperar un estilo de vida saludable #55diasaplan #sinautoengaños #yoelijocuidarme by Forté Pharma.

Han comentado...

  1. Y no solo en el fútbol pasa esto. Paula hace atletismo y ya he escuchado algun que otro padre/madre hacer un comentario muy poco apropiado. El deporte de base sirve para educar, para que nuestros hijos aprendan a tener una vida sana, a trabajar en equipo y en mi casa que Paula aprenda a perder y que no pasa nada por eso. Por ahora mi hija ha ido a dos o tres competiciones, la llevo hace sus 600 metros y siepre le pregunto “¿te lo has pasado bien?” El día que yo vea que no disfruta y que el ambiente no es adecuado pues cambiaremos.
    Besos!

  2. Hola,

    A mi me pareció un espectáculo lamentable, penoso… menudo ejemplo para los niños! Lara aun es muy pequeña para competir en ningún deporte, de momento va dos veces al mes a montar en pony y una vez por semana a natación. De todas formas muchas veces jugando o comiendo mismamente, se cabrea si no es la primera, a base de insistir que no pasa nada, ya se lo dice ella misma “mami no fui la primera pero ¿a que no pasa nada?” y de momento creo que vamos bien. Si algún día compite, haremos como lo hacíamos cuando mi hermana competía en tiro al arco, iremos a animarla y apoyarla y ya está.

  3. Sin duda una auténtica vergüenza y se deben tomar medidas serias para que no se vuelva a repetir nunca más. Suspender completamente la liga, expulsar a los equipos problemáticos y sanciones económicas de verdad. Vaya ejemplo e imagen para chavales de 14 años!! Y lo peor de todo es que ayer en una entrevista a varios de estos padres seguían sin arrepentirse y justificando su acción imperdonable. Por favor recapacitemos entre todos. Lo importante es participar!!

  4. Para mi la meta del deporte siempre ha sido los valores que inculca, mantener a los niños activos y con la mente ocupada en esforzarse para superarse (en el caso de los deportes individuales) y en hacer equipo para llegar más lejos y pasarlo bien (en el caso de los deportes de equipo).
    A los padres se nos va de las manos cuando nos implicamos de la manera incorrecta, cuando vamos a verles no para apoyarles, sino para presionarles. Cuando vemos conductas de adultos donde solo hay niños.
    Es cierto que el fútbol por ser ese deporte de masas que enciende a las personas más que la peor injusticia social no ayuda a predicar con el ejemplo, porque son muchos los casos de disturbios y muertes entre seguidores de los equipos de primera.
    Creo que es nuestro trabajo el devolverle al deporte (o cualquier actividad de nuestros hijos) a sus fundamentos y su esencia más pura.
    La competición es buena, pero basada en el respeto y la deportividad

  5. Tema muy complicado… no se usa la misma vara de medir cuando le afecta a mi buen hijo/a a cuando le afecta al buen hijo/a de otro. Mi hija juega al baloncesto y el prisma de las gafas que llevamos no nos deja ver con el mismo criterio las mismas acciones, no sé si me explico.
    Ayer mismo teníamos ese debate con unos padres del equipo de mi hija, ayer ganamos y estábamos todos felices y contentos pero criticando a los padres del otro equipo porque presionaban al arbitro con las faltas, los pasos etc, etc,etc…. cada padre/madre somos unos entrenadores/árbitros en potencia.
    Cuando les quise hacer notar que nosotros (algunos, no todos ni mucho menos) también hacemos eso (habló en plural porque somos un equipo, evidentemente los padres que vocean y critican son unos pocos pero muy intensos). Dieron mil razones y excusas de sus reacciones……. y no pude/supe hacerles entender que la misma frustración que sentimos cuando vemos decisiones que nos parecen injustas, la misma sienten los padres de las niñas del equipo contrario, que lo que hay que hacer es animar a las niñas y punto y no calentar el ambiente en una situación en la que lo importante es que los niños/as hagan deporte y aprendan a trabajar en equipo y a competir de una manera sana y saludable.
    Valorar el trabajo/esfuerzo desde la barrera es muy, muy cómodo.

  6. Mis Bichitos deseando están de apuntarse al fútbol, deporte rey de este país, en fin que yo me niego, lo siento mucho pero no estoy dispuesta a estar todos los viernes recorriendo todos los pueblos de Sevilla, aguantando gritos y mil cosas más de los padres… Yo me voy al parque, que tienen una pista de futbito y allí con otros niños y sin ningún padre gritando tienen sus partidos, se pegan sus carreras, meten unos golazos que ya los quisiera hacer Messi y cuando les toca de portero sus paradas son como si entrenaran todos los días con Iker Casillas… todo esto me entero en la ducha claro, pues mientras están jugando y haciendo deporte están a lo que tienen que estar… y para fomentar algo más el deporte los apunte este año a Taekwondo, la verdad que estoy muy contenta con esta disciplina que desconocía por completo, pero lo primero que les enseña es el respeto a hacía todos.

  7. Estoy muy de acuerdo con el articulo, yo tb lo veo cuando mi hija juega a baloncesto y pasa lo mismo que cuenta TERE. Además está ansia de tener hijos perfectos sin ver las imperfecciones se traslada a todos los ámbitos del niño, se pone una presión sobre sus hombros increíble, olvidando que son niños.

  8. Desafortunadamente los gritos, insultos y otros espectáculos lamentables que no salen a la luz pública pasan cada semana en multitud de deportes: fútbol, baloncesto, atletismo, ciclismo… Los padres quieren que sus hijos sean lo que ellos no han podido ser. Fui árbitro de ciclismo no hace tanto tiempo y las carreras de infantiles eran las peores, además de los gritos desmoralizantes a hijos propios y ajenos y los insultos a los árbitros, estaba también el dopaje en su forma más prematura. Por favor, un niño de 4 años que se ha hecho una gymkana de 5 metros con una bicicleta con ruedecitas de apoyo no necesita ni una bebida energética ni una barrita para recuperar las fuerzas, solo un bocadillo de salchichón, un vaso de leche y un abrazo por haber sido capaz de hacer la gymkana con tanta gente mirandoy sin ponerse nervioso… Cosas como estas me hicieron abandonar el arbitraje, no merece la pena pasar el fin de semana en esos ambientes y ahora soy más feliz. De momento sacos mis buenoshijos al parque donde la única motivación es saber quién se tira del tobogán más rápido…

  9. Un espectáculo lamentable, sin duda. Hay una parte del artículo que me ha hecho reflexionar más allá del tema en cuestión: los porqués.
    Muchos padres y madres “justifican” las agresiones verbales (y físicas) en deportes (y otros contextos) con simples “porqués” bajo la bandera de que siempre la culpa es del otro, es decir, si el otro no sabe pitar un fuera de juego es su culpa que yo reaccione así.
    Trabajo con buenosadolescentes y siempre en numerosas ocasiones me encuentro con el mismo legado: mis malas conductas se justifican por las acciones de otros que encima legitiman todo aquello que yo haga mal, no vaya a ser que me sienta culpable y me frustre, no vaya ser que no sea tan buenhij@ como me han hecho creer, no vaya a ser que tropiece con la realidad de que no soy perfecto, de que no todos me admiran…Ese modelo de impunidad que a veces les transmitimos ayuda sin duda a que algunos padres,viendo este lamentable espectáculo, aun comenten chascarrillos como “claro, es que hay árbitros que…”, o “si han llegado a las manos, habrá algo más que un simple partido”. Lo más lamentable es que para algunos padres y madres al ver la noticia buscarán alguna ” razón” que los exculpe, por si algún día, conscientes de ello y en su afán de súper proteccionismo o de exaltación de sus Messis, reaccionen de igual manera delante de sus buenoshij@s…La culpa siempre será del otro.

  10. Estoy completamente de acuerdo con el artículo y las opiniones. Mi hijo juega a fútbol y el y su hermana corren con el cole. Al fútbol es una liguilla entre escuelas nada de ligas municipal ni escolar y todo es muy civilizado: niños ,entrenadores, arbitros y padres… En las carreras algunas han ganado y otras se pierde…..Es verdad q lo importante es participar pero dándolo todo, también hay que premiar el esfuerzo que supone superarse a uno mismo, a sus miedos, timideces y si además se recompensa con una medalla pues olé por ti!¡!¡ Y no creo que le haga mal al niño animarle, decirle que lo de todo, que en esta vida hay q esforzarse. Si el niño entra en la pista diciéndole no te preocupes no pasa nada tú Diviértet….pues le estás transmitiendo que no confías en el?¿qué no hace falta qué se esfuerce?¿ qué ya sabemos de antemano que va a fracasar?¿ un fracaso es no esforzarse, Y tampoco es para que te miren mal si el niño gana y tú estás tan contenta…..

  11. La sociedad nos presiona para que seamos los mejores, a nosotras, malasmadres, para ser la mejor superwoman, para que si esta hace galletas, yo hago galletas y tarta. Si aquella hace las manualidades de su hijo en el cole, la próxima yo le pongo hasta fuegos artificiales, después, vamos fardando, que si mi hijo ya hace pipí sólo, ah? que el tuyo no?, pues el mío ya lee cuentos, y hace raíces cuadradas, y así en el deporte. Y nosotros, hala, venga a presionar, que Fulanito hace el pino con la nariz, tú no vas a ser menos, a hacer el pino con la nariz, y, por supuesto, si el hijo de Menganito es Mesi, el mío es Cristiano.
    En fin, en exagerado, pero no digáis que no os suena. No nos damos cuenta, pero todos, en algún momento, presionamos a nuestros niños para que sean los mejores, para que no se queden atrás, cuando lo que tienen que hacer es disfrutar del camino. Evidentemente, hay que apretarles un poquito, porque, prefieren ver la tele a leer, prefieren jugar a recoger, prefieren el recreo a la hora de mates. Yo procuro decirles cuando se van al cole “pásatelo bien, disfruta”, y cuando llega “¿te lo has pasado bien en el cole?”. Cierto es que aún son muy pequeños, y el cole es un juego, pero, tienen que disfrutar aprendiendo, y nosotros, enseñando, al igual que tienen que disfrutar de sus deportes favoritos, sufriremos si les hacen una falta, si pierden, pero, no podemos perder los papeles. Que clase de personas serán el día de mañana entonces? que clase de padres serán, si deciden serlo?
    A veces, cuando jugamos en casa a un juego de mesa, unas veces gana él (buen hijo 1), otras gano yo, porque tiene que aprender a perder, al principio, se enfadaba, pero ya hasta se ríe. EL buen hijo 2 apunta otras maneras, pero tendrá que aprender a perder, y si quiere ganar, la revancha, a levantarse y seguir, pero con deportividad.
    Un beso.

  12. Como buenhijo tuve la posibilidad de competir, con mi hermano, en competiciones de karate, hace ya mucho tiempo. Siempre me pareció raro que en nuestro gimnasio nos dieran instrucciones de ser limpios y marcar los golpes y por otro lado escuchar padres gritar “mátalo, mátalo” en las gradas. Dejamos de ir a competiciones que ganábamos de calle. Ese buen gimnasio cerró, seguimos con otro arte marcial en el que no hay competiciones. Ahora soy instructor infantil y trabajamos mucho todo lo que es coordinación, agilidad, reflejos y juegos, pero sobretodo trabajamos el interior, trabajamos el aprender que todo lo que vale la pena requiere esfuerzo, que la excelencia se consigue mediante la práctica y que la competición es con uno mismo, día a día.

    A los padres/madres, les digo en el minuto 0 que aprender a pegar es algo que vendrá luego, que ahora formamos de pequeños la base, la actitutd y el método de aprender, que luego vendrán otros temas. Generalmente lo entienden. Otros no. Quieren que su hijo sea Bruce Lee en 3 meses y teniendo 8 años. Y eso no es posible ni es lo que enseñamos.

    La competitividad con uno mismo es buena, ayuda y empuja a mejorar, pero el fanatismo y el todo vale que imperan en el deporte, sobretodo el fútbol, infantil no son buenos, al final la culpa siempre es del árbitro, del entrenador que no saben ver lo crack que es nuestro hijo/a, de los compañeros que le tienen envidia por ser el mejor…nunca nuestra, nunca del buenhijo/a. Estamos creando monstruos, adultos carentes de todo sentido de la responsabilidad.

  13. Mi hijo ya tiene 33 años y lleva jugando al fútbol desde los 9, así que hemos visto de todo, aunque creo que no en la medida actual. Siempre hubo algún padre que se creía que tenia un Hierro, Butragueño etc. y que forzaban a los chicos mas allá de lo meramente deportivo. Ninguno ha llegado a nada, a los 15 años todos dejaron de jugar “hartos”. Nosotros siempre le dijimos a nuestro hijo que jugara mientras se divirtiera y hasta hoy. En cuanto a la violencia yo he visto en un partido de juveniles al abuelo y al padre de un jugador pegándose, mientras el chico miraba desde el campo como los que debían de ser sus referentes en la vida se zurraban. Muy educativo todo.
    En todos los años de futbol, solo tuvimos un incidente cuando el padre de un chaval le dijo a su hijo que le rompiera la pierna a mi hijo. Aun así mi marido tuvo el buen juicio de irse a hablar con él para informarle que ese niño era su hijo y que no le habia hecho nada ni a él ni a su hijo y le pidió explicaciones de porque lo queria dejar invalido. Lo dejo tan chafado que no supo que contestarle; el resto de padres le aplaudió.

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