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Los buenoshijos, ¿unen o desunen?

Los buenoshijos, ¿unen o desunen?

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Si la maternidad suele edulcorarse en demasía, la vivencia en pareja tras el nacimiento de un hijo también. Todos tenemos una idea preconcebida de cómo será el deseado  momento, las expectativas chocan entonces con la realidad y el cansancio pone su granito de arena. Flechazo absoluto por nuestro bebé y armonía familiar en grandes dosis. Decir lo contrario está mal visto. ¿Cómo no vais a estar felices y plenos si sois padres? La experiencia sobra decir que es maravillosa pero también está teñida de sueño, de adaptación a una nueva situación y de menos tiempo libre. Y esto a la pareja también le repercute. Somos humanos.

El aterrizaje en casa con el buenhijo vino con una maleta llena de ilusiones, inexperiencia y su poquito de hipocondría a cargo del buenpadre y mía. Adaptación y supervivencia. Sueño y pocas tiempo libre son el cóctel perfecto. Un niño que no dormía mucho por la noche y dos visiones para un mismo tema. La diferencia de opiniones nos acompañará en la educación de los buenoshijos y entendernos y comprendernos resulta fundamental. Es parte de la vida, ¿o no?

Si hay algo que más nos costó asumir era la falta de tiempo libre y la dificultad para repartirnos tareas. Brindarnos el uno al otro un tiempo para cada uno tuvo su proceso. En ese momento las prioridades pasaban por el buenhijo. Muy importante es tener un tiempo a solas sin niños. ¿Cómo lo habéis llevado vosotras? Hoy contamos con Arancha Gómez, experta y sexóloga que nos va a hablar del porqué de la situación y de las herramientas que podemos tener para adaptarnos a la nueva situación.

El tsunami de los buenoshijos por Arancha Gómez

Tener hijos es la repanocha, la leche, la repera… la duda es si para bien o para mal y creo que es cierto en ambos sentidos. La vivencia de tener hijos no es algo tibio, por lo que se pasa de puntillas, es un tsunami en toda regla, intenso a tope. Te da la vuelta como a un calcetín. Te obliga a plantearte quién eres. Además, físicamente, te lleva al límite, porque el bebé, sobre todo los primeros meses, no entiende de horarios, no sabe que la paciencia es una virtud, cuando necesita algo, lo quiere ya y se lo hace saber al mundo en general, y a su malamadre en particular, a llanto vivo.

1. De pareja a familia

Al inicio de la convivencia en pareja necesitamos hacer ajustes. Cada uno somos un mundo y cuando nos juntamos hacemos un universo propio, conseguir ser “tú” y “yo” y también “nosotros” no es baladí. La llegada de un bebé, del primero sobre todo, requiere obligatoriamente un nuevo equilibrio en el sistema: “tú”, “yo”, “nosotros-pareja”, “nosotros-familia”. Es probable que la idea que tenías de ti misma siendo madre no coincida con la realidad de esa malamadre que eres, lo cual complica un poco más el proceso. También puede pasar que la idea que tenías de cómo iba a ser tu pareja en esto de la crianza no se parezca del todo a la realidad. Y esto también le puede estar pasando al buenpadre o a la malamadre2. ¿Ya dije que esto iba a ser intenso? Pista: No hace falta ser perfecto. Aunque los anuncios se empeñan en mostrarnos al hombre y la mujer ideales, al padre y la madre perfecto es bueno recordar que… no existen.

2. Crianza, reglas básicas

La crianza de los niños trae consigo nuevas cuestiones y es bastante frecuente que cada uno de los miembros de la pareja (y del resto de la familia) tenga su idea acerca de cómo hacer las cosas… ideas que no siempre coinciden. Pista: Establecer unas reglas básicas de consenso entre los miembros de la pareja, a ser posible antes de que tengan lugar los líos, puede ser una muy buena manera de evitar algunos.

3. Las familias de origen y otras hierbas

Cuando nace un bebé todo el mundo opina alegremente acerca de cómo hay que darle de comer, dormirle, vestirle, atenderle y cualquier cuestión que se presente. La vecina se convierte en vecina de cabecera, el buentío era en realidad un experto en niños (y tú sin saberlo), las buenasabuelas tienen años de experiencia en el tema… Pista: Puede ser útil recordar quién se queda en casa cuando las visitas se van porque esos son los integrantes de nuestro equipo.

4. Relevos

Durante los primeros años no se puede dejar a los buenoshijos solos. Ni a sol, ni a sombra. Si teníamos por costumbre ir al gimnasio o salir a correr juntos, si nuestros horarios de trabajo coinciden, vamos a tener que realizar cambios o introducir a un tercero que se quede con los peques. Pista: Consensuar un espacio de tiempo que cada miembro de la pareja pueda considerar suyo, para disponer de él a su conveniencia, puede evitar amargas luchas de poder.
5. El núcleo de la familia es la pareja
Cuando estamos en situaciones de mucho trabajo y estrés, tendemos a eliminar lo superfluo. Lo que nos produce placer, suele estar considerado como tal. Pero si eliminamos los pequeños gestos placenteros con nuestra pareja, corremos el riesgo de olvidar qué motivos nos impulsaron a emprender este proyecto y entrar en una espiral que nos aleje el uno del otro. La erótica no sólo se plasma en una noche de pasión, también en besos, caricias, cuidados, miradas, complicidad. Pasar tiempo en pareja no tiene porqué significar irse de escapada un fin de semana. Pista: establecer objetivos modestos para tener tiempo y espacio de pareja hará que no se debilite y nos dará fuerzas para el día a día.

Antes de irnos…

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8 Comentarios
  • Susana Martín

    15 Mayo, 2017 a 9:16 am Responder

    Siempre he estado convencida de que los hijos acarrean circunstancias hostiles para la vida en pareja. Caldo de cultivo para discusiones y decepciones. Y aunque en mi caso he vivido situaciones que han puesto a prueba nuestro matrimonio, he vivido momentos que han reforzado nuestra pareja y el núcleo familiar. Nunca me he sentido más unida al buenpadre que en el nacimiento de nuestros hijos. También hicimos piña frente a la adversidad cuando nuestro pequeñín de 5 meses estuvo en la uci varios días. Ahí hicimos frente común, apoyándonos el uno al otro hasta que peque salió adelante.
    Conclusión: los hijos unen y desunen, haciendo que la relación fluctue en función de las circunstancias.
    Un abrazo a todas las Malasmadres.

  • Viky

    15 Mayo, 2017 a 9:50 am Responder

    Desde que soy madre, pienso que, cuando tienes hijos,o tu relación con el padre,es sólida y buena,o se va a pique sin remedio… No digo más!

  • Cristina

    15 Mayo, 2017 a 10:52 am Responder

    Muy interesante este tema. Los hijos no unen ni desunen, son circunstancias externas las que provocan unión o desunion. Lo que hasta la llegada del buenhijo/a era cuestión de feronomas y poco más, ahora entran otros agentes externos como la educación. Ai, sí, esa cosa! Personalmente, la educación me ha dado muchísimos problemas en mi pareja feromónicamente unida puesto que ver cómo la educación de tu buenhijo/a no sólo corre a cargo tuyo y tu familia de sangre, sino también del buenpadre (con todo lo bueno, y lo malo, y lo malo, repito…) y la buena suegra (que llegas a ver cómo la transmisora de todo lo malo, jajaj), no es tarea fácil.
    Ahora mi buenahija tiene ya 5 años, y tras varias turbulencias con el buenpadre debido fundamentalmente a la educación (y a la intrusión de todos esos seres cercanos y queridos que opinan por doquier sin ser preguntados), nuestra relación ya está lista a prueba de bombas, creo (pues eso nunca se sabe del cierto).
    Recordad siempre este dicho, compañeras: “Después de la tormenta, viene la calma”. Así fue en mi caso, y espero que sea el vuestro también, si es que no es todo calma chicha.
    Saludos,
    Cristina

  • Rebeca de Torres

    15 Mayo, 2017 a 11:38 am Responder

    Arancha, tienes toda la razón, la vida en pareja es una aventura y, con hijos de por medio, se convierte en una auténtica gymkana.
    Me apunto todas tus pistas, porque creo que son muy acertada. Un cariñito a tiempo puede ser mucho más placentero que la noche más salvaje.
    Besos 🙂

  • Raquel

    15 Mayo, 2017 a 12:52 pm Responder

    Hay gente que tiene hijos para salvar matrimonios…. nadie les ha contado que se duerme menos y que la paciencia se gasta en un minuto???? Creo que la base para que la relación sea buena después de tener hijos es que la base sea solida, si hay problemas, la paternidad los acentúa, y no por los buenoshijos, si no porque tu vida da un giro de 180º….y cuesta en algunos casos asumirlo. Puede que tu vida sea absolutamente plena con su llegada, y puede que se desmorone. La falta de sueño, aun con niños muy mayores, de perdida de tiempo para uno mismo, para hablar de “tus” cosas, no las de los niños, mil actividades relacionadas con ellos, perder independencia, tener un sentido de la responsabilidad no solo contigo… si no comes, te da igual te haces un bocata, pero hay que dar de comer a los chiquillos. EL tema laboral…. no tener un sueldo decente, o trabajar mil horas y llegar a casa y tener que hacer otras mil cosas, problemas en el cole, con los amigos…. pasas de ser TU y tu pareja (pero al final todos somos autonomos…) a que haya personitas que dependan PARA TODO de ti…. es duro y si no hay ayuda, consenso, descanso, paz en casa, si antes te molestabas por una chorrada, con niños las chorradas se convierten en océanos…

  • Marta

    15 Mayo, 2017 a 1:52 pm Responder

    Qué razón más grande!!!!
    Desde que nos embarcamos en la vida en pareja, hasta que llegan los buenoshijos, parece que estemos en continua adaptación, superando pruebas y buenos y peores momentos.
    Buscar un momento para una copa de vino (aunque sea a horas intempestivas), una caricia, un guiño,… es esencial para no convertirse en compañeros de piso.
    Creo que se pasan por mil etapas a las que hay que hacerse… que hay momentos mejores y los hay menos, pero nunca debemos olvidar lo que nos ha llevado hasta aquí, que es el amor, la pasión, la atracción,…

  • Susana

    15 Mayo, 2017 a 3:11 pm Responder

    La maternidad me ha permitido descubrir una nueva forma de amar a mi pareja, pues me enamora el padre qué es, el hombre que ha sabido cuidar a esta malamadre porque entiende el desgaste de energía que para mí supone cuidar de la buenahija. Para nosotros ha sido un redescubrirnos, una oportunidad para desarrollar más que nunca el sentido de equipo que siempre hemos tenido. Tal ha sido nuestra complicidad siempre, que la crianza ha fluido sin discusión alguna, pues las decisiones que hemos adoptado han sido las que hemos asumido como naturales. Eso sí, el agotamiento y la ausencia de momentos tipo escapada o cena romántica brillan por su ausencia y hemos aprendido a que una conversación con una velita en el dormitorio puede ser lo más romántico del día mientras la buenahija sea pequeña.

  • Tania

    17 Mayo, 2017 a 6:17 pm Responder

    Parece que me estuvierais viendo por un agujerito con este post… malamadre y buenpadre recientisimos y en muchos apuros, menudo batacazo se pega uno con esto de la paternidad y eso habiendo sido más o menos realistas en las espectativas; pero lo de ponerse de acuerdo en cómo actuar…ay, eso si que resulta de lo más difícil y ya cuando lo aderezamos con falta y más falta de sueño, y sin un ratito para una mismo ( ni que decir que esto lo sufrimos con mucha más intensidad las malasmadres que los buenospadres) resulta una bomba de relojería que hay que manejar con extrema delicadeza para que no nos explote… ánimo que vendrán tiempos mejores, espero…snif…

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