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Cómo prevenir el abuso sexual infantil

Cómo prevenir el abuso sexual infantil

Hace pocos meses, James Rhodes pianista y escritor de creciente éxito, hablaba en los medios de comunicación sobre la esperanza que sentía hacia la posible aprobación de la nueva Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia en España. Una ley que promete mejoras importantes en la defensa de los niños antes los abusos sexuales que se cometen contra ellos. Eliminar o retrasar el tiempo en el que los delitos sexuales hacia los infantes prescriben, es una de las medidas más importantes de la nueva ley, según Rodhes. Él es consciente de la necesidad de sentirse fuerte para ser capaz de enfrentarse y denunciar este tipo de abusos, un proceso que en muchas ocasiones, solo es posible cuando se llega a la adultez. Y también de que la prevención, como en tantos otros temas, es clave para evitar que la historia se repita. Su objetivo es que nadie tenga que pasar por un infierno como el suyo, narrado con gran maestría en su libro “Instrumental”, que personalmente os recomiendo donde ha sido capaz de contar, con ayuda del sentido del humor, un pasado lleno de dolor y soledad.

Y es que el abuso sexual infantil está, poco a poco, dejando de ser un tema tabú, gracias a personas valientes como Rhodes. Como en cualquier otro asunto en el que es vital avanzar socialmente, evitar hablar sobre él por lo doloroso que es, provoca que no se reciba nueva información y, por lo tanto, queda más lejana la posibilidad de recibir ideas que ayuden a la protección de los menores. Seguir en el oscurantismo nunca ha sido una buena solución para nada.

La necesidad de estar informadas

La información nunca sobra, aún con más razón, si tenemos en cuenta que uno de los logros que se deben perseguir en la educación de los hijos e hijas es enseñarles a protegerse, en cualquier situación potencialmente dañina en la que se encuentren en la vida. Igual que se les ayuda a identificar el daño cuando alguien les pega o insulta y a defenderse de él, también debemos ofrecerles herramientas de auxilio frente a cualquiera que se les acerque con intención de abusar sexualmente de ellos.

A veces no es fácil que los niños se den cuenta de que alguien se está aprovechando de ellos ya que, en la mayoría de los casos, los abusadores no recurren a ejercer daño físico o cualquier otra clase de violencia para conseguir sus fines. No hace falta. A través de juegos el adulto puede ser capaz de imbricar el abuso, haciéndolo pasar por una actividad compartida más. Es importante saber que en un porcentaje muy alto los abusos sexuales en la infancia se dan en el entorno más próximo del niño. No se trata, en absoluto, de que el niño viva preocupado o alerta a que este hecho le ocurra, igual que los niños y las niñas no viven alerta por si les pegan o les insultan pero sí que hay que prepararles para que sepan detectar cuando alguien está intentando abusar de ellos y ellas.

Para ello hay que ayudarles:

  • A ser consciente de los pactos de silencio que muchos abusadores exigen. ¿Desde cuándo las muestras de afecto son algo que hay que esconder?Hay que enseñar al niño que los abrazos, los besos y las caricias son señales de amor que se dan, sin problemas, en público y algo falla si una persona, un adulto o un niño o niña más mayor, le pide que se vaya a un lugar apartado para compartir esas caricias. Exigirle que luego no se lo cuente a nadie, que aquello que hacen tiene que permanecer en secreto porque si no algo muy malo puede pasarle, es otra de las señales que los niños y niñas deben conocer para detectar de estas situaciones y contárselas a un adulto que le pueda ayudar.
  • A diferenciar los tipos de secreto que existen. No es lo mismo el secreto que se le pide guardar sobre la fiesta sorpresa de su hermano o hermana que el secreto que un adulto le exige después de estar a solas con él o ella.
  • A que sepan prestar atención e identificar las emociones que surgen en ellos y ellas cuando alguien tiene algún acercamiento que les incomoda.
  • A conocer su propio cuerpo. A discernir qué partes de él es adecuado que los demás toquen y en qué momentos.
  • A respetar el cuerpo de los demás. Si a un amigo suyo, por ejemplo, no le gusta que le abracen hay que respetarlo, igual que los demás tienen que respetar su forma de ser en este sentido.
  • A tener la absoluta seguridad de que van a ser escuchados, comprendidos y no castigados o juzgados si comunican que alguien ha abusado de ellos.
  • A que no solo los adultos tienen este tipo de comportamientos. El abuso sexual también se puede dar entre niños, aunque con varios años de diferencia. Tarea de los adultos es saber diferenciar entre la mera curiosidad que, a veces entre niños del mismo curso comparten y que siempre ha existido, con el abuso que puede cometer un adolescente, por ejemplo, con un niño más pequeño.
  • A protegerse en la red para evitar que puedan caer en la trampa de algún cibeacosador. A medida que van teniendo un contacto fluido con las nuevas tecnologías hay que educarles para que se protejan en este medio.
  • A saber decir que no, a expresar malestar y a emitir críticas constructivas con los adultos, con otros niños, con cualquiera, tanto fuera como dentro del hogar. No pondrán en marcha estas habilidades fuera de casa si dentro de ella no están entrenados para ello.

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Un tema tan complejo como el abuso sexual no se puede explicar en una tarde a un niño o niña. Establecer unos primeros contactos con él o ella, introduciéndole poco a poco en el tema y utilizar el diálogo a través de preguntas es esencial. Sin prisa, atendiendo a su progreso. Hay que darse cuenta de que para aprender a defenderse de este tipo de situaciones tienen que conocer su cuerpo, ser capaz de entender los límites físicos adecuados que existen entre él y los demás, aprendiendo a poner en marcha ese conocimiento con los matices que cada situación presenta sin olvidarse, claro está, de estar en contacto con sus emociones sabiendo trasladar el mensaje que éstas le dan a los adultos de su alrededor. El tiempo que cada niño necesite es el tiempo que hay que invertir para que este aprendizaje se consolide.

Por último os recomiendo un par de recursos de apoyo para ayudarles a entender mejor este problema.

“Kiko y la mano”

Ayuda a enseñar a los niños en qué partes de su cuerpo es adecuado que les toquen y donde no. Puedes consultarlo AQUÍ.

“Estela grita muy fuerte”

Para niños más mayores. Les muestra cómo decir que no ante las situaciones desagradables o incómodas. Puedes consultarlo AQUÍ.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo educáis en este sentido en casa? Si tenéis dudas, dejadlas en los comentarios para que Maribel pueda atenderos.

Han comentado...

  1. Buenos días Maribel, tengo una buena hija de 3 años y 5 meses y estoy explicándole poco a poco que partes de su cuerpo no se debe enseñar ni tocar por nadie pero me gustaría saber como explicarle a como diferenciar un secreto, a saber diferenciar sus emociones. La verdad que un tema que me preocupa demasiado como esta la sociedad. Muchas gracias

    1. Hola!
      Yo tengo un niño de 4 años y lo de los secretos se lo he explicado diciéndole que hay secretos buenos, que son los que te hacen sentir bien (preparar una fiesta, comprar un regalo…) y secretos que no te hacen sentir bien (los que te obligan a guardar en caso de abuso, pero, sin irnos a ese extremo, sirve también para cuando han hecho algo malo que no quieren contar). Y le dejamos claro que no nos vamos a enfadar cuando nos cuente esas cosas…
      Espero que te sirva

    2. Hola, Rocío. Los ejemplos que ha puesto Marta sobre cómo diferenciar un secreto “bueno” de uno “malo” creo que son útiles para ayudarles a discriminar entre ambos tipos de situaciones. En cuanto a ayudarles a identificar los tipos de emociones, éstas se reflejan en el cuerpo y desde ahí podemos enseñarles a ponerles un nombre. ¿Cómo está el cuerpo cuando estamos tristes, alegres, enfadados, con miedo? ¿Donde se vive cada emoción en el cuerpo? ¿El estómago se encoge? ¿La garganta se bloquea? ¿Sentimos mariposas en el estómago?

      Un abrazo.

  2. Hola a tod@s, tengo una buenahija de 2 años y su padre tiene la dichosa manía de cuando vemos a un conocido por la calle, decirle a la niña: Dale un besito, di adiós. O: tírale un besito. Y mi buenahija lo suele hacer. A mí me repatea esta situación, incluso con familiares que le aprietan y agarran obligándola a despedirse con un beso cuando la niña muestra rechazo total y no le apetece. Creo que esto no es beneficioso para ella porque se puede sentir obligada y no respetada y tomarlo como algo normal. Qué hacéis ante estas situaciones?

    1. Creo que es un tema que hay que hablar en pareja y llegar a acuerdos. No creo que sea agradable para nadie obligar a la pequeña a dar besos cuando ella lo rechaza de pleno. Evidentemente hay unas formalidades sociales que todos compartimos cuando somos adultos, como dar dos besos a conocidos y familiares, y que seguimos nos apetezca o no, cuando estamos con los demás. Eso es algo que hay que hacerles entender a los niños, pero respetando sus preferencias y sus ritmos, sin forzarles a ello y ayudándoles a diferenciar estas normas sociales con otros tipos de comportamientos con los que se puedan encontrar.

      Un beso, Alicia.

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