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Qué deben saber los niños y niñas para ser capaces de cuidar su salud mental

Qué deben saber los niños y niñas para ser capaces de cuidar su salud mental

Se llama Juan y tiene 9 años. Es diabético desde los 4, desde bien pequeño. Sus padres le han ido entrenando en reconocer las sensaciones físicas que implican las subidas y bajadas de azúcar para que sepa pedir ayuda si no está con ellos. Pero no solo para eso, sino para que, con el tiempo, consiga él solo hacer lo que debe hacer para volver a estar bien.

Preparar a los hijos e hijas para que aprendan habilidades y estrategias con las que puedan enfrentarse a los peligros que entraña la vida es una tarea difícil pero vital. La vida les puede deparar cosas maravillosas, pero también hay que hacer que conozcan  aquellos aspectos no tan luminosos. Así podrán evitarlos o, en otros casos enfrentarse a ellos con éxito, como Juan. La salud mental es justo eso: saber enfrentarse a los retos, gestionándolos bien para poder seguir con una vida plena desarrollando todo el potencial personal.

Se puede conseguir, respetando la edad del niño y sus características, que sea capaz de actuar en beneficio de su salud mental. Así vivirá más protegido y más feliz.

¿Qué hay que enseñarles para conseguirlo? ¿Qué deben saber para ser capaces de cuidarse, hasta donde puedan, a sí mismos?

1.Formar una autoestima fuerte. Valorarse a uno mismo es un seguro de salud mental que los padres deben fomentar desde que el niño es muy pequeño. Para conseguirlo es esencial proporcionarles situaciones que puedan manejar por ellos mismos desde la primera infancia. De los 2 a los 4 años son capaces de llevar su ropa sucia a un cesto o ayudar a poner la mesa. Se sentirán capaces de hacer tareas con éxito y eso les infundirá valor hacia sí mismos. A medida que van creciendo podemos hacerles consciente de lo importante que es que se pongan retos que probablemente vayan a conseguir y lo que implica eso para su valoración de sí mismo.

2. Conocer la naturaleza de los pensamientos. No exagero si contabilizo en un 70 el porcentaje de personas que veo en consulta y sufren debido a sus pensamientos, sean o no conscientes de ello. Pacientes (niños, adolescentes y adultos) a los que les asusta lo que piensan, les cansa ese ruido constante que es su voz, o su pensamiento no está estructurado de manera que le ayude a resolver problemas, cometiendo muchos errores por ello. Precisamente por eso hay que familiarizar a  los niños con la gestión de esta voz que tenemos cada uno, que es la propia, para que sea su amiga y no su enemiga.

  • Antes de los 6 años, aproximadamente, los niños y niñas piensan en forma de imágenes pero no con palabras y frases como hacemos los adultos. Cuando dan ese salto cognitivo el pensamiento les acompañará siempre, saltando de tema en tema como es su costumbre, sin que podamos elegir en qué pensar en muchas de las ocasiones.
  • A partir de los 9 años pueden comprender estas tres características esenciales del pensamiento: que siempre está activo, que cambia constantemente de foco de atención y que no decidimos en qué pensar muchas veces, simplemente aparece. Así que el pensamiento, que en gran parte no está bajo su control, le va a hacer propuestas de todo tipo: extrañas, divertidas, razonables, ilógicas, como nos ocurre a los adultos. Por lo tanto, no todo lo que aparece en forma de pensamiento es cierto. A los pensamientos hay que tratarlos como hipótesis a comprobar, no como verdades absolutas. Si lo hace así se evitará mucho sufrimiento.
  • Y es que puede encontrarse, por ejemplo, pensando que es tonto o tonta por sacar una mala nota en un examen. ¿Es eso cierto solo por pensarlo? Ser tonto es una idea a cuestionar haciéndose buenas preguntas para llegar a la verdad: ¿qué es ser tonto? ¿Uno es tonto por suspender un examen? Si la respuesta es no (que lo es, obviamente, ya que se puede suspender un examen por motivos ajenos a la capacidad intelectual) el pensamiento está equivocado y no hay que creer lo que dice, en esta ocasión. Seguramente el niño que haya pensado así sobre sí mismo al suspender un examen se habrá sentido triste si se  ha creído que es tonto y lo que eso significa. Y es que otro asunto que tienen que saber para entender y cuidar su salud mental, es que los pensamientos y las emociones están conectados. Que las palabras o las imágenes con las que pensamos generan emociones.
  • Un buen ejercicio para que entienda esto es el siguiente: pedirle que imagine con viveza, cerrando los ojos, una tarta de chocolate recién hecha  o cualquier comida que le guste mucho. Enseguida verá como su boca se llena de saliva y tiene sensaciones agradables en cuerpo. Por eso es tan poderoso el pensamiento, porque nos hace sentir muchas cosas, nos gusten o no. Igual ocurre con otras imágenes o con palabras, todas generan emociones más o menos intensas. Y las emociones piden que hagamos, nos mueven a la acción.
  • Si el niño o la niña comienza a conocer la naturaleza de sus pensamientos y, más adelante, cómo domesticarlos, estará más protegido ante los problemas psicológicos en los que él pensamiento está involucrado como la ansiedad, la depresión o una baja autoestima.

3. Conocer el poder de las emociones.

Afortunadamente, en los últimos tiempos se han editado cuentos fantásticos que ayudan a los padres a enseñar a los niños cómo sus cuerpos cambian cuando las emociones aparecen. Como, por ejemplo, el cuento titulado “Monstruo de las emociones”, que puede usarse desde los 3 años para explicarles qué son y cómo se manifiestan en el organismo. Las emociones las sentirá en el estómago, en la cabeza, en los brazos, en muchos sitios, y tienen la función de movernos a la acción. La alegría impulsa a saltar y a compartir con los demás aquello que nos ha pasado; la tristeza a llorar y a refugiarnos para pensar en aquello que hemos perdido; la ira a defendernos de aquel que nos ha hecho daño. El cuerpo nos manda mensajes para que tengamos información de lo que ocurre a nuestro alrededor y actuemos. Lo más difícil es comprender que a veces las emociones piden actuar y no es adecuado hacerlo. Sí, por ejemplo, un día el niño está muy enfadado porque un plan que le apetecía mucho se cancela, tiene que saber qué hacer con ese enfado en el cuerpo que le puede pedir pegar, tirar cosas o gritar para aliviarse.

Lo más fácil es empezar a conocer el cuerpo y sus reacciones cuando está tranquilo: cómo late el corazón, de qué manera respira, el grado de tensión de sus músculos. Si le hacemos correr por la habitación notará que respira diferente y su corazón late rápido como cuando siente con intensidad en contraste a cuando está tranquilo. Si le pedimos que apriete los puños y luego los abra y relaje verá lo que significa tener tensión muscular.

Por último, es importante contarle que la mayoría de las emociones (y los pensamientos también) duran unos pocos minutos si no les prestamos demasiada atención. Tanto las agradables como las desagradables; porque ellos no saben, sobre todo cuando se sienten mal, que en algún momento dejaran de sentirse mal. Ellos creen que las emociones pueden ser eternas.

Lo que pensamos y sentimos son fenómenos privados que podemos compartir con los demás, si queremos. Junto con lo que hacemos conforman la manera que tenemos de responder al mundo. Muchos problemas de salud mental vienen por no saber gestionar lo que pensamos y sentimos.

4. Tener un grupo social fuerte. No tienen que ser muchos, pero tienen que ser buenos. Desde los 6 años comienzan a tener amistades intensas y después, aún más intensas, en la etapa adolescente. Hay que trasladarle al pequeño la importancia de que posea buenas relaciones, con personas con la que tenga una comunicación de calidad, ya en la pubertad. Poder contar los problemas a gente que escucha, comprende y da soluciones razonables evita muchas visitas al psicólogo. Hay que buscar esas amistades.

5. Protegerse de las sustancias tóxicas. Algunas de ellas son capaces de desencadenar problemas psicológicos, como el cannabis. Hacen que las personas sean más lentas, tengan problemas de memoria y disminuya su capacidad para hacer cosas. Además, si existen genes que predisponen a tener un problema mental serio las drogas pueden desencadenarlo cuando está latente, dormido. A la edad que corresponda, próxima a la adolescencia, hay que tener esa charla sobre las drogas, en la adolescencia, introduciendo las consecuencias negativas que puede tener para la salud mental para que puedan decir que no si alguien se las ofrece.

Todo lo anterior está conectado entre sí. Lo físico y lo psicológico. Lo que pensamos, sentimos y hacemos también. Hay que ayudarles a que tengan el hábito de saber cuidar su salud mental todos los días. Entonces, no solo esta sino la felicidad también estará más cerca de ellos.

Han comentado...

  1. Hola! Hice un convenio regulador de mutuo acuerdo, y he tenido otro hijo del mismo padre sin estar juntos. ¿Que tengo que hacer para meter al segundo hijo en el convenio? .¿Hablar con la abogada que solicitamos de oficio ? o ¿solicitar una modificación de medidas en el juzgado? . Un saludo.

  2. Hola!! Me ha gustado mucho la manera en la que está escrito el artículo; primero con la narrativa introductoria y después con los “pasos” tan bien explicados. Lo que más me ha gustado del artículo ha sido la forma en la que se ha introducido, la narrativa, me ha parecido muy original.
    Creo que es un artículo muy útil y con información valiosa para los padres de los niños, pero también para adolescentes y adultos, ya que a veces se nos olvida observar de una forma adecuada nuestros pensamientos.
    Me ha gustaría hacer una pregunta a la parte de tóxicos del artículo y es la siguiente, se menciona que se tenga una charla con el adolescente sobre estas sustancias y sus consecuencias. Mi pregunta sería: ¿cómo tendría que ser esa charla? Por mi experiencia con adolescentes y según lo que he observado, puede que algunos no se tomen esta charla en serio y lo vean como bueno que más da.
    muchas gracias!

    1. Hola, Eva” Qué ilusión que te haya gustado el artículo. Te agradezco mucho el comentario. Respecto a tu idea me parece que es sobresaliente y me pondré a desarrollarla porque creo que has dado en el clavo con uno de los temas más complicados de abordar.
      Un abrazo!

  3. si es muy importante pero aparte de eso hay que escucharles y intentar entenderles yo tengo dos hijos un de16 años y otro de 11.la de 16 lleva meses con medicación por que cyo en el agujero de la depresión y ansiedad y no sabéis lo que he te nido que discutir si discutir con la médico de cabecera para que la mandara al psicólogo y fut yo la que tuvo que pedir que le mandaran medicación por que no avanzaba y si ahora está algo mejor pero esta sociedad no está preparada para escuchar a los adolescentes .eso sin decir que tuvo 1 intentos de balcón y otro de pastillas y yo fui quien escuchando y con paciencia me lo contó a base de estar y simplemente acompañar y decir quieres hablar estas bien todos los días lo hago con los y si soy mala madre y no soy súper woman ni quiero serlo .espero está txapa sirva para algo .besos

  4. Hola! me ha encantado el artículo y la manera en la que está escrito; primero con la narrativa introductoria del niño y después con los “pasos” a conocer tan bien explicados. Una de las cosas que más me ha gustado de este artículo es la narrativa del principio, me ha parecido una forma original de introducir el artículo. Creo que es un artículo muy útil para niños, adolescentes y adultos, algunas de las cosas que se han expuesto, como la de conocer los pensamientos, se nos olvida a veces, quizás por las prisas.
    Una cosa que me gustaría preguntar y a la que se hace alusión en el artículo, es sobre tener una charla con los adolescentes sobre tóxicos, pero estoy interesada en saber ¿cómo podría ser esa charla? Pienso por experiencia con adolescentes, que quizás haya algunos que se tomen más en serio que otros cuando les expongas las consecuencias y otros pues pasen un poco más y piensen que controlan ellos y no pasa nada. No sé, estaría interesada en eso, en cómo podría ser esa charla, destacando al alcohol como principal sustancia que pueden llegar a consumir antes.
    Muchas gracias!! 🥰

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