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Consultorio con Olga Marín: Cómo actuar ante las rabietas del buen hijo

Consultorio con Olga Marín: Cómo actuar ante las rabietas del buen hijo

En el post que tratamos el pasado mes, una malamadre escribía a Olga preocupada con la actitud de su buenhijo de 6 años. Ella le explicaba que a esta edad pasan por un proceso en el que las rabietas son frecuentes y normales en su proceso de desarrollo. Hoy otra malamadre, desesperada con el comportamiento de su pequeño de tan sólo dos años le pide a nuestra experta que le dé unas pautas para no perder los nervios y poder tomar el control en esta situación. Yo tomo nota porque la buenahija, a punto de cumplir los 3 años, me lleva muchas veces al límite. No os perdáis el post, creo que nos ayudará a entenderlo todo un poco mejor y desarrollar estrategias para poder hacer frente a las rabietas.

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Hola Olga,

Mil gracias por tus consejos. Este post del club Malasmadres me viene como anillo al dedo. Ayer por la tarde fue una de las más frustrantes de mi vida.  Mi hijo de 2 años estaba en un plan… ¡¡¡de guerra total!!! Una rabieta tras otra, en el parque, en el ascensor, en casa. Me dio por llorar de la impotencia. Creí que me daba un ataque de ansiedad, no puedo con las situaciones en las que se tira al suelo, y si es en casa, me saca de mis casillas… Cuando estamos fuera, entro en ebullición, me suben unos calores que parece que voy a explotar. 

A todo dice no, se tira al suelo, me pega, empieza a toser para provocarse el vómito… 

¿Cómo puedo hacer para controlar esas situaciones, cómo no perder los nervios?
Gracias y un saludo.

RESPUESTA:

Entre los 2-3 años, tu hijo está descubriendo todo aquello que no puede hacer. Está librando una batalla constante con sus deseos y sus miedos. Tiene sentimientos que aún no sabe gestionar sin recurrir a las rabietas. Es normal si tu hijo es a veces…

Mandón

Algunos niños no soportan sentirse pequeños e indefensos. Se niegan a aceptar que aún hay cosas que no pueden hacer. Ser mandón es una manera de suplir esa indefensión. A veces tu hijo puede sonar tan convincente que llegues a creer que no te necesita. Por supuesto, ese niño mandón necesita tu amor y tu cuidado aunque ahora mismo parezca no quererlo.

Cuando mi hijo tenía 2 años y medio se subía a un columpio para niños algo mayores y yo tenía el corazón en la boca. Me decía: “Apártate. Yo solito puedo”. Lo único que lograba articular era: “Vale. Si quieres ayuda, me avisas”. Y me avisaba, vaya que si me avisaba: “¡Ayudaaaa, por favor, mami, para cruzar el puente!”

Quisquilloso

Algunos niños de estas edades desarrollan rituales que pueden parecerte absurdos. Cuando insista en ponerse algo raro de ropa, o en hacer las cosas en un orden particular, puede que esté intentando que reconozcas que tiene sus preferencias.  Aprende a ceder, porque ya habrá otras tantas veces en que tu hijo quiera hacer algo imposible y tenga que aprender sobre límites.

Lapa

Estos niños preocupan bastante a sus mamás porque parece que estén haciendo una regresión a etapas anteriores, además de que pueda llegar a ser agotador. Cuando tienes la sensación de que nada de lo que haces está bien, seguro que tu hijo también está hecho un lío tremendo. Piensa en ello antes de enfadarte.

Miedoso

Las nuevas situaciones dan miedo. Los niños de dos y tres años se sienten a veces muy asustados ante las nuevas situaciones. Lo mejor es prepararle con antelación (llegada de un hermanito, guardería…) para que no le pille por sorpresa. Y si realmente tu hijo no se siente preparado para afrontarla, tómatelo en serio. En mi caso, mi hijo tuvo un periodo cortito de miedo a la oscuridad, así que de nada servía decirle que no hay bichos, o fuego, o un dragón, o un oso; sencillamente dejaba la luz del pasillo encendida y le iba diciendo de a poco que a los bichos no les gustan las casas, sino los árboles y las plantas y el bosque, que allí viven muy a gustito.

Las rabietas no son más que la manera que tu hijo expresa su enfado, su rabia. Un niño no dispone todavía de las herramientas adecuadas para gestionar sus emociones, y esta es su torpe manera de hacerlo, hasta que tú le enseñes otras más adecuadas. Un niño no puede poner palabra a su emoción de la misma forma que un adulto, así que en lugar de hablar, actúa.

El objetivo de gestionar la rabieta no debería ser que tu hijo deje de tenerlas, sino gestionar el enfado que a ti te produce su rabieta. Menudo cambio de perspectiva, ¿eh? ¿Qué te pasa cuando tu hijo tiene una rabieta, se pone a llorar y a gritar como un poseso, a tirar cosas al suelo? ¿Te enfadas tanto o más que él y tienes ganas de gritar tanto o más que él? Vale, pero recuerda que tú eres la adulta y, por lo tanto, quien debe controlar sus sentimientos cuando los de tu hijo están desbordados. No es que tengas que ser la mamá perfecta ni de lejos, pero sí mantener el control de la situación. Vamos a ver el antes, el durante, y el después de las rabietas.

Antes

Si tu hijo está cansado, aburrido o tiene hambre tienes muchos puntos para que empiece una rabieta. Así que haz un trabajo de prevención. Aprende a observar las señales que te dé tu hijo.

Distrae su atención. Cuando estábamos en la calle, a veces le mosotraba a mi hijo cosas que sabía que le interesaban: “¡Oh, mira, una araña peluda/una hormiguita/una flor/una hoja!” Intentaba distraer su atención el tiempo suficiente para que se olvidara de la rabieta, de esta forma recanalizaba su energía, por así decirlo. ¡Pero tenía que pensar rápido! En casa hay más opciones.

Muchas veces podemos evitar la palabra “No”, que tanto nos gusta a las mamás. Recuerda que, a esta edad, tu hijo está empezando a afirmar su independencia, así que abusar del no puede conducir a una rabieta. No es tan difícil; en lugar de decirle lo que no puede hacer, le dices lo que quieres que haga (Cambia “no corras tanto con la bici”, por “espérame/camina a mi lado”, por ejemplo. Es lo que yo hacía 10.000 veces al día cuando mi hijo tenía 2 años).

Algo que leí hace un tiempo y me pareció interesante es usar transiciones antes de que la rabieta estalle. Por ejemplo, acariciarle la espalda, tararear una canción, convertir tu mano en una marioneta y hacer que hable.

Durante

Estudios recientes demuestran que la eficacia en la gestión de la rabieta depende de la forma en que tú respondas a ella. Y que también determinará que las rabietas aumenten o disminuyan. Así que:

Algo que me parece muy importante recordar, pues muchas mamás me lo preguntan en las consultas personales, es que no puedes razonar con tu hijo cuando ha estallado la rabieta. Diálogo para besugos. Y mucho menos grites, pegues, castigues, amenaces y cosas del estilo. Porque la rabieta escalará. ¿A que te has dado ya cuenta de eso? (El razonamiento vendrá después).

No salgas de su campo de visión. Si no quiere que le abraces o le toques, te apartas, pero que te siga viendo. La rabieta escala cuando te vas, porque para tu hijo es sinónimo de abandono, siempre. Preocúpate de respirar con el abdomen, respiraciones profundas, que no se corte tu energía. Cuando mi hijo tiene una rabieta intento tenerlo en cuenta, ¡porque a veces me observo y parece que casi ni respiro!

Escucha a tu hijo. “No quiero, no quiero, no quiero ir a dormiiiiir”. “Estás enfadado porque quieres quedarte más rato, y ahora es hora de descansar”.  Sentirse escuchado suele desinflar mucho la rabieta. Prueba a practicar escucha activa en el curso Mamá Casi Diez. Me parece una habilidad imprescindible para la vida familiar. Para la vida. No subestimes el poder de la verdadera escucha, que es la que reconoce primero el sentimiento. Con niños pequeños, mantén el número de palabras al mínimo, no formules largas frases.

El resumen de estas ideas es uno, a mi modo de ver: no pierdas nunca la conexión emocional con tu hijo durante una rabieta. A veces lo conseguirás, otras no, porque no eres ni debieras querer ser la mamá perfecta. ¡Mañana habrá otra oportunidad de hacerlo mejor!

Después

Ayuda a tu hijo a identificar sus sentimientos desde bien pequeño: “Antes estabas enfadado. ¿Sabes por qué? Porque…” De este modo él empezará a entender por qué se enfada y podrá desarrollar maneras de gestionar su enfado.

Ideas para gestionar emociones como la rabia en este post.

Tu hijo aprende con tu ejemplo; aprende que puedes estar enfadada sin tener una rabieta al verte a ti gestionar tu propia frustración y tu enfado de otra manera. Si cuando te enfadas gritas, amenazas, castigas… es muy difícil que tu hijo pueda aprender formas sanas de gestionar su propio enfado. Cuando estés enfadada, díselo con sinceridad. Por ejemplo, cuando me enfadaba con mi hijo cuando tenía 2 años, él me decía: “Mama contenta”. Y le respondía: “No. Estoy enfadada, porque…” Al mismo tiempo, me aseguraba de que supiera que le quiero de forma incondicional a pesar de estar enfadada. “…Pero te quiero igualmente más que a nadie en el mundo entero”. Entonces iba el muy sabio y me repetía “Mama contenta”. Y me daba cuenta de que, en efecto, a veces mi enfado era por una tontería, una expectativa mía no demasiado razonable, demasiado alta.

No quiero despedirme sin recordaros que en el curso Cuando mi hijo me pone al límite os doy toda una serie de pautas para aprender a gestionar nuestro enfado y desesperación cuando nuestro hijo hace una rabieta. Es un curso corto que vale mucho la pena.

Y ahora te toca a ti. ¿Cómo gestionas tú las rabietas de tu hijo? Tu experiencia seguro que ayuda a Olga y a todas nosotras.

Y si queréis que Olga atienda vuestra consulta no tenéis más que escribirle a olga@mamaom.es. De todas las que reciba elegirá una a la que le dará respuesta el próximo mes.

Han comentado...

  1. trato de respirar hondo y pienso que sólo son niños. Lo malo es gestionar al buenpadre cuando pierde los nervios por las rabietas de los niños y tengo que recordarle a él que sólo son niños (de dos y cuatro años) sin quitarle autoridad delante de los buenoshijos. Nos cuesta entender que gritar como locos no sirve de nada… creo

    1. Hola Isa,

      Sí, todo se complica más cuando la pareja no reacciona del mismo modo. Se trata de hablarlo cuando los niños no estén presentes e intentar llegar a acuerdos. ¡No es fácil, pero hay que hacerlo!
      Un abrazo

  2. Super interesante este post de Olga, como siempre!! Uffff, es complicado lo de saber gestionar una misma las rabietas de la buenahija…
    Puedo decir que hay días que me sale casi de manual y consigo que la rabieta sea leve y no vaya a más, pero claro otros días me desborda, me desespera y me frustra tremendamente hasta el punto de que me planteo si lo estoy haciendo bien… Imagino que esto nos pasa a todas, que unos días capeamos mejor el temporal y otros peor, pero yo al menos procuro mantener la calma y no gritarle para eso me ayuda mucho el Yoga!! El yoga es genial malasmadres!! 😉

    Un besín de inicio de semana!

    1. Exacto, Irene, a veces sale bien y otras como un churro. Lo interesante es reconocer que todas estamos en constante aprendizaje. Ninguna nacimos siendo madres.
      Un abrazo!

  3. Son consejos muy útiles, la verdad. Yo he practicado muchos de ellos con mi hijo (ahora 4) y la verdad es que he tenido suerte porque no ha sido de mucha rabietas . De hecho, apenas recuerdo alguna. La pequeña, de casi 2 años, parece diferente. Mucho más carácter y apuntando maneras. Cada niño es diferente, pero voy a tratar de aplicar los mismos trucos que con el mayor. Lo de buscar distracciones cuando la veo entrando en barrena, me funciona. O cuando está de mal humor, hacerla partícipe de decisiones que, aunque nos parezcan tonterías, a ella le hacen sentirse importante: Que elija un cuento, o el color del plato para la cena, o un quesito redondo o triangular… chorraditas que la refuerzan.
    Y siempre alabar sus buenos gestos con su hermano o cuando obedece sin protestar.
    También me ha resultado muy útil con los dos, ayudarles a identificar si están enfadados, tristes, contentos, gamberretes. Su estado emocional, vaya …
    En fin, que esto es un aprendizaje diario!

    1. Muchas gracias, Amaya, por aportar las técnicas que te van bien con tus hijos. Espero que otras mamás aporten más ideas y entre todas saquemos un montón de conclusiones útiles.
      Un abrazo!

  4. Uffff, lo de las rabietas es tremendo. Al mayor le pilló la primera época coincidiendo con el inicio del cole, al cumplir 3 años, y yo reconozco que me desesperé pero en un mes se le pasó y apenas tiene. El segundo, sin embargo, empezó antes de los dos años y me ponía al límite. Aún sigue desesperándome, también porque tiene más carácter. Y todo a punto de nacer el tercero.
    Por si a alguna le sirve, escribí este post hace un mes sobre le tema y he aprendido que gritar no sirve de nada!!

    http://nosoyunadramamama.com/2014/10/29/se-puede-sobrevivir-a-las-rabietas/

    1. De acuerdo totalmente en que gritar no solo no sirve, sino que empeora todo. Es muy difícil no caer en ello, pero no imposible. ¡Ánimo a todas!

  5. Totalmente de acuerdo con Isa. Para mí, superada ya esa etapa de las rabietas, creo que lo más difícil ha sido (y sigue siendo) no acabar yo peleando con el padre. Parece que cuando estamos metidos en faena en discusiones con los niños nos cuesta darnos cuenta de que son niños y de que estamos poniéndonos a su altura, o pasándonos de rosca con ellos. Y luego es tannnn fácil caer en las desautorizaciones con tu pareja… Después los niños aprenden a ir posicionándose, ven buenos y malos… uf es peligroso y todo se complica.

    1. Sí, es bastante común lo de desautorizar a la pareja delante de los niños, pero repito lo que he dicho antes, mejor hablar siempre sin los niños delante.

  6. Tengo un niño de casi tres años, con muchas rabietas.Por todo porque no se quiere levantar, porque no se quiere vestir,porque no quiere ir a la guardería…
    Como no se haga lo que el dice rabieta, que no consigo controlar.
    Yo lo que hago es ignorarlo dejarle que llore, aunque tire de mi para que vaya a hacer lo que el quiere. A veces no puedo más y le llevo a su habitación y le digo que cuando deje de llorar salga y al poco lo voy a buscar. Como debería hacer? La verdad estoy desesperada.

    1. Carmen,
      En el curso Cuando tu hijo te pone al limite, que puedes encontrar aquí, tienes mucha información sobre qué y como hacer en estas situaciones.

  7. Pues hoy me viene genial este post porque mi hijo está entrando en esa fase de coger rabietas y hay días que me superan, trataré de recordar eso de que soy la adulta, aunque a veces cuesta muchooooo…

  8. Sí que cuesta lo de no gritar, sí. El mayor, de 5 años, casi no ha tenido, pero el pequeño de 2 y medio, desde que cumplió los 2 es todo un carácter. No tanto de rabietas si no de hacer las cosas de una manera determinada, colocar los objetos en un orden concreto… si te sales de la rutina, se mosquea. Hay días que respiro hondo, les dices, sé que estás enfadado, triste, etc… lo que sea y gestionas bien la situación, pero hay otros días que te desbordas… es lo que tiene ser humana!

  9. ¿Y cómo se gestionan las rabietas en un niño de casi tres meses? Su pediatra nos dice que está perfectamente, que simplemente es un niño con mucho carácter, pero… ¿Cómo no desesperarte y ser adulta cuando no hayas consuelo para tu bebé y encima es tan pequeño que es imposible que exprese nada mas que llanto? Para colmo todo lo que busco y leo en internet hace referencia a niños más mayores, rabietas a partir de los seis meses es lo mínimo que he podido encontrar… Entonces, ¿es que le pasa algo a mi bebe?
    Llega un momento en el que ya no es que te sientas mala madre, es que dudas de tu capacidad para serlo…

    1. Carmen,
      Los bebés de 3 meses no tienen “rabietas”. Más bien debe de estar incómodo por alguna otra cosa. Intenta ver en qué momentos del día se producen los llantos. Mi hijo, cuando era bebé, lloraba bastante al anochecer, a última hora de la tarde. Es algo muy habitual.

  10. Gracias, mil gracias Olga por este post. Totalmente identificada. Con niño de 20 meses y rabietas constantes por pequeñeces, hay dias que recuerdo los consejos inmediatamente, hay otros que el desespero puede mas, pero ahi seguimos en la lucha.
    Un fuerte abrazo!

  11. Super interesante el post!Muchas gracias por los consejos.A ver si en el proximo hablas de como gestinar el tema de los escapes de pipi en la cama tras la llegada de un hermanito porque me vendria muy bien 🙂

  12. Hola Olga! La paciencia no es uno de mis fuentes y es verdad que me pongo más o peor que el…ahora bien la cuestión es que mi hijo de dos años aun no habla, dice palabras sueltas y poco entendibles y claro no entiendo muchas veces que es lo que quiere y comienza la rabieta. Como puedo manejar la comunicación en este caso.?

    1. Alexandra,
      ¡Pues precisamente con eso de lo que dices carecer, con paciencia! Los 2 años son duros para muchos niños y muchas mamás, y el lenguaje (o la falta de él) puede causar mucha frustración. Intenta afinar al máximo los sentidos para ver qué es lo que puede estar necesitando tu hijo en un momento dado, y se lo preguntas; ensayo-error. Es normal que el niño se sienta frustrado porque sabe que no puede expresar lo que quiere con palabras.

  13. Acabo de conoceros. Siento llegar tarde, pero ya os digo! 😉
    Mi buenhijo tiene que pasar el la guarde 8 horas, los dos malospadres trabajamos. Cuando lo cojo a las 18:30, se que esta cansado, y procuro no forzarlo mucho a caminar, o a que sea simpático con vecinos y demás. (tiene 18 meses.)
    Parece que es bajar del coche y le da el bajón. Procuro llegar a casa y darle la cena lo más rápidamente posible, pero siempre tardo algo en calentarla, o si nos retrasamos un poco en el camino… (no paro ni para ir al baño, directa a su cena. Pero no me libro del llanto) Se arma la gorda!! Llora, llora, llora a veces es después de cenar, antes del baño, o durante el baño.
    Se que es cansancio o hambre. Le pongo el chupete, y el usa un pañito para dormirse y acariciarse, y le ayuda mucho a relajarse. Le procuro hablar y decirle q voy lo más rápido posible. Que se que tiene hambre/sueño y que cuando se calme seguimos con.. Lo que nos falte. (si llora antes de la cena, obvio que sigo calentandola mientras el llora, no se si se entiende). No había tenido en cuenta lo de no irme de su vista. No es q me vaya y lo deje solo, pero si sigo haciendo cosas de la casa, mientras el se calma.(dobló ropa, voy a echar la ropa sucia, recojo algo, barro el desastre de la cena…)
    Que más puedo hacer? Que puedo corregir? Si viene a mi en medio de la rabieta, procuro no cogerle. Me pongo a su altura, le hablo, le seco las lágrimas y esas cosas, pero no lo cojo hasta que se calma. Se me rompe el corazón, pero creo/creía q esa era la mejor opción. Acepto correcciones.
    Por ahora solo le dan en casa, y no en la calle, pero nunca se sabe…

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