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Ya no hay excusas: cómo educar en la corresponsabilidad

Ya no hay excusas: cómo educar en la corresponsabilidad

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A diario recibo el comentario de “qué suerte tienes”, refiriéndose a mi pareja por “ayudar”, por “cuidar de las niñas” cuando yo no puedo, por “hacer la compra”, por preparar las cenas y mil cosas más. Ante esto podría quedarme callada, respirar y pensar: “qué más da lo que piensen, lo importante es lo que nosotros sabemos, somos un gran equipo”, pero no. Mi compromiso con la corresponsabilidad va más allá de mi vida, de yo disfrutarla, implica también concienciar a mi entorno y transmitir los valores que impulsan el cambio social. En este sentido, mi experiencia personal se basa en tres aspectos fundamentales:

  1. La negociación. Poder decir a día de hoy “somos equipo” no ha sido fácil. Somos la generación puente. Hemos tenido que romper con los modelos aprendidos en nuestra infancia y adolescencia, con lo que veíamos en casa. Nuestras madres renunciaron a su carrera profesional, asumiendo el rol del cuidado y de las tareas doméstico-familiares. Pero a su vez nos educaron en feminismo. En mi caso en ser independientes, conseguir nuestras metas profesionales y entender la igualdad como un derecho de todos y todas. En el caso del buenpadre, teniendo una hermana, le educaron en igualdad, él no disfrutó de privilegios por ser “el chico de la casa”. Así es que teníamos una buena base, pero llegó la relación de pareja y dividir las tareas doméstico-familiares se hizo cuesta arriba. Este problema de equilibrar y repartir se hizo más visible con la maternidad, que destapó aún más los roles tradicionales. Yo intenté luchar por ser esa superwoman y llegar a todo. Pero me caí. Y cuando me caí, a él se le cayó la venda de los ojos. Y nos sentamos y hablamos y negociamos y planteamos un futuro para los dos, donde ninguno tuviera que renunciar, aunque sí priorizar.
  1. El equipo. “Él no me ayuda”. Él es responsable del cuidado de las niñas y de las tareas doméstico-familiares al igual que yo. La carga mental la tenemos por igual, la hemos repartido, según las habilidades de cada uno. A él no le gusta limpiar, le gusta cocinar. VALE. A mí no me gusta ir a hacer la compra. Pero no cargo con hacer la lista de la compra. “Hacer la compra”, por poneros un ejemplo, tiene una parte visible y social: ir a hacer la compra. Pero otra invisible: hacer la lista de la compra. Él asume las dos. VALE. A él no le gusta poner lavadoras. Yo me encargo, de ponerlas y de seleccionar la ropa. Asumo la carga visible y la invisible. VALE. Pero si no estoy, él es suficientemente autónomo como para hacerlo. Somos equipo de verdad, nos sentamos, compartimos agendas, responsabilidades y sobre todo y más importante “no nos lo echamos en cara”. Hemos llegado a un punto en el que todo fluye, en el que nos adelantamos al otro y cuando tengo una semana mal en la que el trabajo pesa más, él me dice: “no te preocupes, que yo te apoyo” y entonces mentalmente respiro y sé que puedo conseguirlo. Y os digo que somos “unos bichos raros” en nuestro entorno familiar y personal. Él es un referente, un héroe y yo…Yo soy una Malamadre. Esto aún no está de moda, pero lo iremos consiguiendo.
  1. El ejemplo. Hace unos meses en la Universidad me dieron al azar un papel con un mensaje que decía así: “el mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión”. Y el ejemplo es el mejor aprendizaje que le podemos dar a nuestras hijas. Ellas tienen muy interiorizado que su padre cocina, que su madre a veces trabaja en casa mientras ellas juegan, que su padre a veces llega tarde, que su madre les lleva al cole, y su padre va con ellas a hacer la compra. Para ellas la igualdad es un hecho. Pero no es fácil. Porque entra en juego el colegio, la calle, los amigos, la familia… otros modelos con los que conviven y que les hacen dudar. La buenahija1 hace unos días le preguntaba al buenaabuelo “¿por qué no tiras la basura?”. Y decía orgullosa: “mi padre siempre cocina, mamá no sabe”. Se cuestionan el mundo a su alrededor cuando se da el caso, más de lo que me gustaría, que va en contra del ejemplo que tienen en casa.

 

Las niñas y los niños de hoy son las madres y los padres del futuro. Si viven en una sociedad corresponsable no tendrán que renunciar, lo vivirán con la naturalidad de su realidad. Ese es sin duda el gran reto de nuestra generación. Pero en estos temas y a raíz del spot “Ya no hay excusas”, que incide en que hay muchas formas de repartir las tareas pero ninguna debería tener en cuenta si eres hombre o mujer, quería escuchar la voz de las expertas, así que os dejo con ellas y no dejéis de contarnos vuestra experiencia. Porque de este tema estamos aprendiendo todas a marchas forzadas.

Los tips de Noelia López-Cheda

¿Cómo estoy educando yo para que mis hijos sean en un futuro corresponsables y piensen en esa igualdad? ¿Qué tips podría aportar?

  1. Da ejemplo. Ser corresponsable es hacer más y decir menos. Da ejemplo mostrando cómo es eso de la corresponsabilidad. Nuestros hijos e hijas no recordarán muchos discursos que les dimos pero sí recordarán lo que vieron en casa. Las tareas familiares en nuestro caso se dividen. Cuando estamos los dos, a partes iguales. Cuando uno está más que otro, en esa proporción. Los domingos organizamos la semana, qué viajes hay, quién está, qué hay que hacer, quién puede y cómo…y eso ellos lo ven, parecemos dos generales dirigiendo y organizando las necesidades familiares. Nosotros lo llamamos distribución de recursos 😉 y eso es hacer equipo. Además tenemos un calendario compartido en la nube (soy un poco friki sí..) con eventos, reuniones, citas y tareas familiares por persona y familia organizados por colores. 😉 y tenemos otro en la cocina que todos rellenamos con responsabilidades y eventos varios.
  1. Da a los niños tareas del equipo para que sepan que contribuyen. Mis hijos tienen tareas. Cuando eran más pequeños tareas de pequeños y ahora que son más mayores, tareas de más mayores. Saben que si no aportan y se responsabilizan, este equipo familiar no funciona. Están viendo a sus padres viajar y moverse desde hace años, con lo que no podemos asumir todo y ellos asumen lo que les toca, en casa y fuera de casa. En este sentido Lavadoras Samsung ha puesto también en marcha el repartidor de tareas online yanohayexcusas.com para que cada miembro de la familia tenga claro qué tareas son las que les corresponde y hacer equipo sea más fácil. En nuestro caso, David tiene un cuadro en su habitación de qué cosas debe meter en la mochila cada día teniendo en cuenta no sólo los deberes, sino también las extraescolares. Es un cuadro que se hizo él y lo cumple a la perfección. Enma se encarga de la mayoría de las gestiones del cole ella sola porque además que ya tiene la edad, le encanta esa independencia que refuerza esa necesidad de la adolescecencia que tiene. ;). Y no, no voy mucho al colegio, no hago muchas cosas de ellos que sí hacen otras madres…y sé que me han llamado malamadre por ello, pero considero que es fundamental para ellos. Ser autónomo y contribuir a la familia…es clave para crecer con autoestima.
  1. Da importancia al trabajo de ambos padres y en caso de duda, más al de mamá (porque a día de hoy todavía nosotras salimos perdiendo). Reforzar desde casa que todos somos importantes es clave. Muchas veces en la calle se escuchan mensajes de desigualdad y mis dos hijos los comentan, así que en ese caso, su padre refuerza mi rol para que comprendan que son importantes ambos.
  1. Habla y habla en familia, mucha conversación de la pareja y mucha conversación con ellos de este tema y de todos. No siempre sale todo a la primera, a veces se desequilibra todo de nuevo, pero hablamos, debatimos, pedimos, expresamos lo que nos preocupa y volvemos a empezar. La comunicación es fundamental porque las cosas nunca son ideales y todo es muy cambiante. Pero si nos implicamos todos y hablamos, puede funcionar muy bien.

 
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¿Cómo impacta el lenguaje en todo esto? Por Maite Egoscozabal

Además de ser ejemplo para los más pequeños y de poner en práctica la corresponsabilidad, no debemos olvidar el papel fundamental que juega el lenguaje en esta cuestión. Los aspectos que determinan el género se construyen socialmente, a diferencia de los aspectos biológicos que determinan el sexo. Esto quiere decir que cuando nacemos aprendemos a ser mujeres o a ser hombres en función de la sociedad en la que vivimos. Asumimos los roles, las cualidades o expectativas estereotipadas de forma inconsciente a partir de los mensajes que nos van transmitiendo y todo esto se hace, generalmente, a través del lenguaje.

“Yo ayudo en casa” vs “yo lo hago”

El lenguaje es el reflejo de la sociedad en que vivimos, es una forma de entender el mundo y así lo transmitimos. Si un hombre dice “yo ayudo en casa” está transmitiendo la creencia de que su participación en las tareas domésticas es secundaria, como mero colaborador. Mientras que si dice “yo lo hago” entendemos que está asumiendo el mismo grado de responsabilidad que su pareja. (Con #YaNoHayExcusas, Lavadoras Samsung ha lanzado un juego creado en su lucha por la equidad que trata de lavar las expresiones nada equitativas que existen aun en la sociedad. Podéis participar aquí).

Por tanto, el lenguaje es una creación cultural a través del cual se reflejan los prejuicios y la visión del mundo normalizada en un contexto social. En este sentido, el lenguaje no sólo nos ofrece la información sobre el tipo de sociedad en la que vivimos, sino que también nos permitirá transformarla gracias a su capacidad de adaptación a los nuevos contextos.

Y esta es precisamente la parte positiva del asunto. Si somos capaces de identificar dónde estamos cayendo en el error de transmitir los estereotipos de género a través del lenguaje (no sólo a través el verbal, sino que también el no verbal, el visual, etc) será más fácil buscar las alternativas para transformar la realidad.

A continuación os dejamos algunas recomendaciones para poner en marcha esta transformación:

  • Lo que no nombramos no existe: “hacer la casa” es muy distinto a “ser responsable del trabajo doméstico y familiar”. Al mencionar la palabra “trabajo” estamos visibilizando el valor social que tienen las tareas doméstico-familiares. Y por tanto dando el mismo valor al trabajo productivo (remunerado) que al trabajo reproductivo (no remunerado).
  • Dejar de usar masculino como neutral, universal: si hablamos de “los padres”, “los niños” o “los abuelos” no estamos siendo inclusivos. Si no mencionamos a las madres, las niñas o las abuelas, no las estamos incluyendo y por tanto, no estamos construyendo la realidad con perspectiva de género, sobre todo cuando los niños y las niñas ya lo tienen interiorizado en su manera de hablar y se está produciendo una falta de entendimiento entre nuestra generación y la suya. Tenemos por tanto que adaptarnos en este sentido.
  • Frases sexistas: “mi niño es un machote” o “mi niña es una princesita” pueden parecer expresiones inocentes, pero son frases que construyen la identidad de género desde que nacemos. Así, se esperará de ellos que sean fuertes y seguros, mientras que se espera de ellas que sean frágiles y dulces. Esto es básico para educar en la diversidad de género y que los niños y las niñas que no respondan a esos esteriotipos no se sientan excluidos de la sociedad.

 
la-importancia-del-lenguaje

* Post en colaboración con Samsung y su campaña “Ya no hay excusas”, comprometida con la corresponsabilidad y el reparto de tareas doméstico-familiares. Puedes encontrar más información aquí.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo educáis en la corresponsabilidad?, ¿qué importancia creéis que tiene el lenguaje? Esperamos que nos contéis cómo hacéis equipo.

16 Comentarios
  • María

    27 Julio, 2018 a 8:19 am Responder

    Yo intento inculcar a mis “niños” (alumnos) que han de ser principeses y principesas. Los chicos y las chicas han de tener los dos roles de género del cuento de hadas. Los dos géneros han de saber ser fuertes y valientes (como el príncipe azul) y delicados y suaves (como las princesas).
    La verdad es que con mis hijos parece que funciona.

  • Laura Prendes

    27 Julio, 2018 a 8:38 am Responder

    No puedo estar más de acuerdo con tu post. A nosotros ser un equipo también nos cuesta esfuerzo cada día, pero para mí, es el tiempo mejor invertido en mejorar siempre nuestro equilibrio como pareja y como familia. Ya no sólo para repartir bien el tiempo entre trabajo y tareas domésticas, sino sobretodo para conseguir ese huequito a solas para cada uno que cada vez me parece más importante, el seguir desarrollando tus hobbies y a ti como persona. Si no, nos haremos desaparecer entre trabajo y niños y ¿qué haremos cuando se hagan mayores? ¿y cuando nos jubilemos?

    Gracias por explicarlo tan bien.

  • Remedios

    27 Julio, 2018 a 8:44 am Responder

    Samsung acaba de distribuir las tareas de los tres de una manera muy simpática, pero creo que todavía le queda un centrifugado….
    Que a la mami le toque tender la ropa, planchar y cocinar me recuerda a un anuncio de detergente de los años 70. 😉

  • Barbara Fernandez

    27 Julio, 2018 a 8:45 am Responder

    No, sinceramente, si que tienes suerte. Mi pareja por mucho que lo hablemos, por mucho que sepa que el cuidado de la casa es cosa de los dos, no lo hace. O lo hace un par de días después de haberlo hablado y después vuelve a las andadas. Simplemente porque no Le gusta y la suciedad y el desorden no le molestan.
    Así que sí tienes suerte de que tú pareja se ponga manos a la obra.

    • BCO

      27 Julio, 2018 a 12:08 pm Responder

      Tienes toda la razón Bárbara. Hay a quien no le molesta la suciedad.

    • BEGOÑA

      27 Julio, 2018 a 12:08 pm Responder

      Tienes toda la razón Bárbara. Hay a quien no le molesta la suciedad.

  • Itziar Crespo Fernandez

    27 Julio, 2018 a 9:17 am Responder

    Nosotros somos bichos raros, también, aunque en nuestro entorno no y eso es genial para los niños. El otro día fuimos a comer 6 familias de amigos, todos con niños, cuando sirvieron el menú infantil, fueron los padres(todos) los que se levantaron por iniciativa propia, nadie les dijo “vete tú”, símplemente se levantaron a cortar el filete a los peques. Echo de menos esa naturalidad siendo equipo en otros entornos, la lucha contra lo que llega a veces del cole es difícil y muy cansada, pero me niego a que aprendan roles que no ven en en casa. Post muy necesario, gracias Malasmadres 😘

  • Rianna

    27 Julio, 2018 a 9:46 am Responder

    Buenos días Malasmadres, leo el artículo y lo que único que quiero es llorar… madre mía, qué pena me doy en este momento.
    Estoy casada y tengo dos hijos maravillosos, una niña de 8 y un niño de 3.
    Yo trabajo por las mañanas y dedico el resto del día, literalmente, a mis niños y a la casa.
    Mi marido es autónomo, trabaja todo el día y lo compagina estupendamente con sus múltiples aficiones.
    De la casa… nada!!!! de los niños… llevarlos al cole!!! de la compra…. nada!!! de las lavadoras… nada!!! de cocinar… nada!!!
    Mmmmm, creo que no voy a seguir porque os hacéis una idea de mi situación verdad?
    A mis hijos les estoy intentando educar en la igualdad, sin “rosas” ni “azules”, sin “machotes” ni “princesitas”, y sobre todo sin “las chicas cocinan” los chicos “se van a tomar café”, todo esto ya me parece tercermundista.
    Yo he llegado hasta este punto por mi malacabeza, y sinceramente, espero poder salir pronto!!!
    Y lo único que pido, es que mis buenoshijos sean mucho más inteligentes que su malamadre a la hora de vivir en pareja.

    Espero que sirva de algo mi texto y que si alguna se encuentra en mi misma situación, que creo que serán bastantes, se de cuenta que la vida no es esto!!!!! Hay HOMBRES, no se dónde, jajajaja, pero los hay!!!! 🙂

  • Tania Sanchez

    27 Julio, 2018 a 10:45 am Responder

    Me encanta tú Post y creo q la base es esa no nos ayudan cada uno, más grande o más pequeño q vive en la casa tiene q tener sus tareas y responsabilidades y estar dispuesto a los cambios q sean necesarios en cada momento! Es cosa de cada hogar, donde y cómo te críes influye pero no puede ser base. Yo nací y me crié en Suiza país muy igualado y nada machista pero de padres españoles donde el rol es el q sabemos y mira q mi padre no es nada machista pero al final era ayuda no corresponsabilidad. Mi marido de madre Belga así q también bien enfocado, PERO 3 hermanos y papá muy machista así q….. pues si lo q os imagináis la mamá ha cargado siempre con TODAS las tareas y el cuidado, muy fuerte! Lo bueno es q lo q ha visto mi buenmarido en su madre, sabe q ella con eso no ha sido nada feliz ni se ha sentido realizada en casi nada. Nosotros tenemos 2 niñas de caracteres muy diferentes, así q lo q hacemos es eso q aprendan de todo, a ser responsables q los dos hacemos casi todo ( la plancha solo es amiga mía eso si jeje) y ellas tienen sus responsabilidades en la casa q van en aumento según van creciendo. No es fácil pero no me canso de recordárselo si hace falta…. Quiero q se sientan seguras y q puedan ser independientes, por lo q es tan importante estudiar y conseguir un trabajo bueno y q te guste y q nunca tengan miedo a independizarse (SOLAS) donde sea lo q haga falta, YO PUEDO!!!

  • ANDREA ORDOÑEZ LEON

    27 Julio, 2018 a 11:12 am Responder

    Creo que el entorno influye mucho, mi marido y o teníamos los roles clásicos, aunque no teníamos hijos yo me hacía cargo de todo lo de la casa y él pues … de nada como era antes. Cuando nació nuestro hijo cambiamos de país y pues no teníamos familia y pocas amistades, todos sin niños, tuve una cesaria que no curó bien y el tuvo que ponerse a cargo de todo mientras estaba delicada.. pues no había nadie más para ayudar.

    Desde la cama le explicaba como hacer sopa, como poner la lavadora, aprendimos a cambiar pañales con you tube y conocimos a padres en el parque… Padres cuidando a los niños sin necesidad de que la madre esté presente y aunque eso aquí sea normal eso en nuestro entorno es poco común, veíamos hombres en el metro con el bebé en la mochila o llevando al bebé al pediatra y pues él dijo yo puedo hacer eso y no pasa nada…. Un día me dijo.. como puede ser tan injusto que mi madre haya criado tres hijos trabajando 8 horas fuera de casa y mi padre trabajara 8 horas fuera de casa y luego en casa solo mirara el fútbol o el periódico….

    Ahora él es el experto en cocinar, cuidar al niño y limpiar la casa… pero el no sabía hacer nada porque nunca le enseñaron y nunca lo vio en su entorno, el y yo aprendimos con el ejemplo de un nuevo entorno y porque nos libramos de la estúpida presión y machismo del entorno..

  • jess

    27 Julio, 2018 a 11:13 am Responder

    mi situación es diferente. Me acaban de despedir después de mi segunda buenísimahija. Mi compañero trabaja de noche, así que hay días en los que me despierto calculando más o menos a que hora llega para poder tomar un café con él y hablar de que tal ha ido el día/la noche. Yo también estoy estudiando y el último año me lo he pasado trabajando/en casa/en clase y el cambió sus horarios para que yo pueda seguir estudiando; a raíz de mi nueva situación pues hemos decidido que volviera a su trabajo en la noche; y yo cargo con la mayor parte de las tareas de casa; pero cuando estamos los dos; los dos hacen porque simplemente; la casa es de los dos, y casi que mi “trabajo” consiste en poner lavadoras y cocinar, y cuando el se levanta recogemos.

  • Olga

    27 Julio, 2018 a 11:17 am Responder

    Me encanta el post y yo no lo hubiese escrito mejor… has resumido practicamente al 100% mi familia/equipo.

    Yo estoy contentísima de ver que nosotros hacemos equipo y como poco a poco, el buenhijo va colaborando e integrandose cada día más en nuestro equipo. Pero cuando mis amigas o mujeres de mi familia, me dicen lo bien que vivo con el marido que tengo … uffff …. me las comeria !!!!! Suerte??? nooooo, dialogo, dialogo, y más dialogo (entre otras cosas, muy bien explicadas por vuestra parte.

    Muchas gracias por recordarme con tus palabras que la rara no soy yoooo !!! FELIZ VERANO !!!!!

  • Isa

    27 Julio, 2018 a 11:46 am Responder

    Buenos días,para mí hoy en día planificarse tareas es difícil.Marido con horarios largos que llega tarde a casa ,y aunque haya sido una semana tranquila.para el los fines de semana son para descansar,Al final soy yo la que organiza todo,casa limpieza y orden,comidas/cenas, duchas,compras, colegio, extraescolares…… Trabajo por las mañanas al final del.dia.estoy agotada y nada de decirlo! Siempre el está más cansado.Resumiendo en mi casa es impensable.

  • Mar C

    27 Julio, 2018 a 11:57 pm Responder

    Os voy a contar un secreto: muchos de vuestros maridos/parejas que tienen laaaargas jornadas laborales y llegan exhaustos a casa después de !que casualidad! La hora de baños y cenas, tienen un ritmo de trabajo mucho más relajado que vosotras. Lo sé porque son mis compañeros y en mi entorno, de mayoría masculina todavía, pasa mucho. Mientras las mujeres llevamos un ritmo más alto, gestionamos mejor nuestros horarios, por supuesto no paramos dos horas a comer, ni salimos con los compañeros a tomar una caña en horario laboral, ellos estiran su horario para que al llegar a casa ya esté todo hecho. Que no os den pena. Nosotras seguiremos trabajando de manera más eficiente, para salir antes, tener una vida y ver a nuestros hijos crecer. Ellos seguirán engañándose, convirtiendo a su familia en extraños y, eso sí, ascendiendo, que aquí lo de calentar la silla todavía se lleva mucho

  • Raquel

    30 Julio, 2018 a 11:26 pm Responder

    Nosotros somos un equipo y más todavía desde que nacieron las niñas el problema lo tuve yo por la educación recibida me hacía sentir mala madre por no poder dedicar tiempo a las niñas y que fuera mi marido el que pasara más tiempo con ellas, que cuando se caían iban en busca de papá y la gente como es tan maja encima decían que eso no era normal y que suerte tengo “con todo lo que me ayuda” pero luego entendí que eso es una suerte para las niñas.

  • Chesca Ruiz

    2 Agosto, 2018 a 8:30 am Responder

    Que gran post y cuánta razón. Siempre he sido el bicho raro, desde pequeña. Por qué mi padre me educó para ser independiente, segura de si misma y por perseguir mis sueños y pelearlos. Todo lo de mi alrededor eran niñas que sólo deseaban y soñaban con ser unas princesas y vivir en su castillo y ser señora de…se reían de mi. Pero mi padre insistía que no debía hacerles caso, cuánta razón. Todas conseguimos nuestro sueño, pero ellas so ahora las que me dicen que suerte tu marido te hace la comida, te friega…y yo siempre les contesto no, no “me hace” somos un equipo y “hacemos”.

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