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Cuando todo vuelve, pero el colegio no

Cuando todo vuelve, pero el colegio no

Cuando todo vuelve, el despertador suena temprano, pero las niñas duermen. Cuando todo vuelve, las tareas pendientes se acumulan, pero las niñas tienen que desayunar. Cuando todo vuelve, las reuniones se atropellan, pero las niñas se aburren. Cuando todo vuelve, el trabajo no espera, pero las niñas me necesitan. Cuando todo vuelve, las madres seguimos aquí, pero nadie nos ve.

Cuando todo vuelve, porque es septiembre y este mes llega sin pedir permiso, el colegio sigue cerrado y la conciliación se agria, aún más. Y comienza la cuenta atrás agónica para que la rutina nos permita organizarnos mejor porque el tempo de agosto se acaba de repente, sin adaptación. 

Y no se puede decir, así que lo digo bajito, para no generar polémica ni malos entendidos: ¿por qué no abre el colegio en septiembre para así organizarnos mejor? 

Me ha costado despedirme de agosto, mi mes favorito, y eso que me costó acostumbrarme a su falta de prisas y orden. Y cuando conseguí abrazar el caos, soltar y dejarme llevar, se fue, para soltarme en la encrucijada del teletrabajo con niñas en casa y sin menú previsto. 

No voy a ser yo quien quiera que dejen de conciliar otros para yo conciliar. No seré yo quien pretenda que los colegios sean guardaniños/as. Para nada. Solo me planteo si podríamos repensar los pasos de una sociedad veloz, que olvida que las madres en septiembre ya no tenemos más recursos para sobrevivir en este sistema que no nos cuida. No hay campamentos o ya no hay presupuesto. No hay opción de más vacaciones ni permisos. No hay apoyos formales, que nos permitan retomar la obligación laboral sin sentir esta culpa que aprieta fuerte. Así que así vamos tirando, como podemos.

¿Entonces qué? ¿No es posible plantear que los centros escolares estén abiertos, al servicio de las familias? ¿No es posible plantear una red de monitores y cuidadores para estos días hasta que comience el curso? ¿Tan difícil es poner en el centro a las familias y buscar soluciones?

Y en paralelo, las empresas y el Estado, mirando de soslayo, el último que debería velar por los derechos de las familias y apoyar a las empresas para que otros modelos fueran posibles cuando tenemos que compaginar el trabajo con los cuidados. Porque el cuidado no descansa, no se pone en pausa el 1 de septiembre, continúa con su intensidad, que se multiplica en estos últimos días de vacaciones escolares. Mientras el 63% de las empresas no hace nada para facilitar la conciliación durante los periodos no lectivos, las madres seguimos sosteniendo un sistema que no está pensado para cuidar. Porque la maternidad debería ser un derecho disfrutado y las madres deberían poder elegir cómo quieren ejercerla.

Pero seguimos sin un permiso parental de cuidado remunerado. Seguimos sin opciones para acompañar a los más pequeños en su comienzo de curso. Seguimos sin propuestas que piensen en las familias y en la infancia. Seguimos tirando de malabares, a espera de que los políticos nos miren de frente, se comprometan o nos quedemos sin infancia. En 5 años las escuelas habrán perdido decenas de miles de alumnos y alumnas porque esto de traer un hijo a este sistema se está convirtiendo en deporte de riesgo para cualquiera. 

Feliz vuelta, feliz curso, de seguir alzando la voz porque la conciliación sea un derecho, un derecho de vida y cuidado. Por nosotras y por nuestros hijos/as.

firma laura

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