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Detrás de una buena expatriación, hay una gran mujer

Detrás de una buena expatriación, hay una gran mujer

Nuestra colaboradora Anna Fargas se adentra de nuevo hoy en el mundo de la expatriación, de las mujeres que deciden apostar por irse a vivir fuera de su país de origen y experimentan un vaivén de emociones y de sensaciones contradictorias. Tienen que adaptarse a distintos lugares y aprender de sociedades distintas con la incertidumbre de volver a cambiar de destino, Además, nos habla de un síndrome muy curioso, el ‘Síndrome del impostor’. Esperamos que os guste y que dejéis vuestras experiencias como malasmadres expatriadas. Hoy ilustramos este post con las maravillosas frases que usa Anna en sus posts, que siempre nos inspiran tanto, no dejéis de seguirla.

Malasmadres_AnnaFargas

*Podéis seguirla en Twitter en @annafargas.

¿Cuántas veces habremos oído la mítica frase de: detrás de un gran hombre, hay una gran mujer? Aunque, a bote pronto, resulte un poco machista, creo que muchas veces no se reconoce el papel de la mujer en la sociedad. Se da por hecho que la mujer tiene que cuidar a sus hijos, con todo lo que conlleva, que tiene que estar siempre estupenda, tiene que llevar bien la casa y, encima, triunfar a nivel profesional.

Y aunque, por suerte, este argumento empieza a estar obsoleto, aún queda mucho camino por recorrer.

Hoy en día muchos hombres sólo trabajan en una empresa y, aún así, parece que tienen mucho estrés. Muchas mujeres, por otro lado, también trabajan por su cuenta, se ocupan de la casa y de los niños, si los hay. Sin más tapujos hoy estoy aquí para hacer un reconocimiento a todas aquellas mujeres que por voluntad propia han decidido apostar por la carrera de su marido, convertirse en expatriadas y sobrevivir a este vaivén de idas y venidas tan gratificante y estresante a partes iguales.

Tengo que reconocer que últimamente estoy en un plan muy reivindicativo y me siento con la necesidad de dar la cara por las mujeres expatriadas (o no) y decirles: ¡Ole, ole y ole!

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No reivindico a modo de queja, eh. Que quede claro. Todas elegimos nuestro camino y somos responsables de ello pero, de vez en cuando, haces un análisis objetivo de la situación y dices: pues oye, puedo estar muy orgullosa de quién soy y todo lo que estoy haciendo y consiguiendo por mi familia y por mi.

Empezaré hablándote de Cris, y de cómo pasó de ser una mujer normal a una expatriada famosa. Conocí a Cris en París hace más de un año. Estaba tomando un café con una amiga que vino a visitarme en una cafetería a la que nunca voy. Nos poníamos al día e intentábamos decidir en qué restaurante cenar. Nosotros aquí no tenemos una vida social muy activa en lo que a salir de noche se refiere y yo no sabía muy bien dónde ir.

Cuando nos íbamos una chica que estaba sentada en una mesa de al lado se acercó y nos recomendó un restaurante para esa noche. Anotamos nuestros teléfonos y dijimos que quedaríamos. El año pasado fue un poco complicado para las dos y nunca conseguimos quedar. A principios de este año lo volvimos a intentar y ahora puedo decir que Cris se ha convertido en una persona muy importante en mi vida.

Con ella compartimos un montón de momentos, conversamos, cenamos, salimos, aprendemos cosas nuevas y, lo mejor de todo, que nos entendemos a la perfección y nos reímos muchísimo juntas. Además es una fiel seguidora de mi blog y me da ánimos constantemente.

Hace poco me explicaba que a su marido le habían hecho una entrevista para una publicación interna en el trabajo. La idea era ver cómo habían sido estos años de integración a la nueva vida en París en condición de expatriado. A cada pregunta su marido respondía haciendo alusiones a su mujer, hasta tal punto que al final le dijeron si podían entrevistar a su mujer. Cris me lo contó como una simple anécdota y yo no paraba de decirle, es que ¿lo ves? ¡Tienes mucho de lo que estar orgullosa de ti misma!

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El mismo patrón de Cris lo veo en mis clientas expatriadas, e incluso a mi también me ha pasado. Me refiero al hecho de no reconocer nuestros méritos y nuestros logros y colgarlos una medallita de vez en cuando. Recuerdo al principio, cuando llegué aquí y decidí quedarme cuidando de mi hija sin trabajar, mucha gente me decía: “ojo no te estanques”. Yo, reconozco que me sentaba fatal porque pensaba: ¿pero cómo me voy a estancar si nunca en mi vida me he sentido más activa? Con el tiempo fui entendiendo que no necesitaba el “apoyo” de los demás y que, al fin y al cabo, no hacían más que proyectar sus miedos en mi.

El caso es que pienso que hay dos tipos (llevado al extremo, que nadie se me ofenda) de expatriadas o dos maneras de encarar la situación: la que tiene dificultades para adaptarse y todo el día ve ‘peros’ en su día a día y la que tiene ganas de comerse el mundo, busca el lado positivo y ve ‘oportunidades’ en todo. Este segundo perfil, además, tiene una característica importante y es que no valora todo el esfuerzo que ha hecho. Piensa que es normal y que cualquier persona en su lugar se hubiese adaptado igual de bien y se hubiese sabido sobreponer a todo de la misma manera. Pero eso no es así y hay que reconocer el mérito que tienen o tenemos porque el camino no ha sido fácil.

En relación a esto quería hablarte del ‘Síndrome del impostor’. En clave de Wikipedia (cito textualmente) te diré que se trata de un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros. ¿Te suena? Quizás a estas alturas te sientes identificada con esto y estás empezando a darle vueltas a si puedes padecerlo. ¿Cómo detectar el Síndrome del impostor?

– ¿Sientes que los éxitos que consigues podría haberlos conseguido otra persona en tu lugar?

– ¿Piensas que si las cosas te van bien es porque has tenido un golpe de suerte?

– ¿Qué respondes cuando alguien te alaba?

Es verdad que está muy vinculado al entorno profesional pero yo me lo llevo al terreno personal puesto que para mi la vida es un equilibrio entre varios espacios y los logros se pueden conseguir en diferentes ámbitos, no sólo el profesional.

Sois muchas las que me escribís y me contáis vuestra historia y, no a ninguna nos gusta hablar claramente, el sentimiento se lee entre líneas. Quizás le sacamos mérito porque sentimos que es nuestra obligación, pero no es así.

No es sólo que hay que reconocerse los logros, es que hay que celebrarlos porque así serán más fáciles de recordar y recordar lo que se hace bien es imprescindible para confiar en tus posibilidades. Lo cuenta Sergio Fernández en su maravilloso libro Vivir sin miedos.

Yo siempre animo a salir de la zona de confort y creo firmemente en que es la mejor manera de avanzar pero no siempre es fácil. Cuando vives de expatriada tienes que salir ella constantemente, haga buen o mal tiempo, tengas más o menos ganas, etc. Hay cosas que se tienen que hacer y que te toca a ti hacerlas, sin más opción.

Y hay otras veces que sin querer te complicas la vida, como el día que fui a buscar a mi hija a la guarde con los dos patinetes y mi hija no había dormido y ni patinete ni ná. Tardamos más de 2 horas en llegar a casa pero, llegamos. Salir de la zona de confort no siempre implica dejar tu trabajo y reinventarte a nivel profesional, hay muchas pequeñas maneras de salir de ella. Y, a la conclusión a la que llego es que aunque no siempre sea agradable el resultado es siempre el mismo: que puedes. ¿Por qué puedes? Porque no tienes otra.

Y en eso estoy hoy, en recordaros que si quieres puedes. Que todas tenemos los recursos internos y la capacidad de salir delante de cualquier situación que se nos plantee. Cuando me sorprendo a mi misma diciendo que no voy a ser capaz de algo pienso: ¿y si la vida te lo trae? Entonces siempre digo: pues saldría adelante porque no tendría otra. Y eso es lo que realmente es importante, que poder, ¡podemos todas!

¿Qué te ha parecido el post de hoy sobre expatriación?, ¿habías oído hablar del síndrome del impostor? Y ahora que lo conoces, ¿te has sentido identificada? Y para terminar, ¿te apetece compartir todo aquello de lo que te sientes orgullosa? ¡Te espero en los comentarios!

Y antes de irnos, os recordamos que esta semana la dichosa operación bikini os invita a malamadrear, a aprender a preparar ensaladas ricas con Demos la vuelta al día en los próximos talleres del jueves 21 de mayo y del viernes 22 de mayo. Apúntate aquí:

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Han comentado...

  1. Ay Anna, no sabes cómo me ha gustado. Acabo de dar un giro a mi vida, y entre mis planes a medio plazo está ser expat. Hasta tal punto lo tenemos claro que sabemos cuando pero hay varias alternativas de destino. Ya lo he sido, expatriada, pero con trabajo y sin hijos. Ahora seria diferente, pero estoy convencida de que sería activa, loca y disfrutona. Espero poder contarlo de manera positiva.

    un beso

    1. ¡Muchísimas gracias! La verdad es que nada tiene que ver con niños que sin ellos pero es cuestión de centrarse en lo que Sí se puede hacer. Seguro que será una experiencia maravillosa! Un besazo!

  2. Yo lo he sido durante 12 años en dos países diferentes. Estás hablando de mí. El tema del síndrome del impostor lo toqué hace poco en mi blog, auque como sentimiento mío, sin ponerle nombre al síndrome (pero es tal cual lo describes).

    A raíz de ese post, hablé con amigas y amigos. Muchas de mis amigas (por no decir todas) afirmaron sin tapujos, sentirse o haberse sentido así en algún momento de su vida. Hombres, ninguno. Alguno explícitamente afirmó desconocer absolutamente ese sentimiento.

    Yo no sé. Realente sí necesito reinventarme profesionalmente, además de todo lo otro que no me lo quita nadie. Y definitivamente, no es que me falte energía o ganas. Las tengo, todas! pero estoy en una especie de bucle del que no logro salir.

    Y miro atrás y veo mis progresos y avances a nivel personal. De eso no me cabe duda. Lo que me falta es canalizar todo eso hacia lo profesional. Siento que estoy en busqueda permanente y eso me resulta agotador.

    Gracias por escribir sobre el tema 🙂

    1. Hola Nuria,

      Tienes razón, creo que es más habitual entre mujeres, aunque alguno también habrá.

      Nuria por lo que me cuentas tienes claro que quieres hacer algo con tu vida pero no sabes el qué. Esto nos ha pasado o pasa a todas en algún momento. Te aseguro que yo también he estado en tu situación. Vocalízate en ver qué es aquello que más te gusta y cuál sería tu situación profesional ideal, sin tapujos, sin pensar en “peros”. Piensa que si crees que puedes, ya has recorrido medio camino!

      Y si me necesitas, aquí me tienes 😉 Sólo una cosa más: no dejes de buscar! 😉

      Un abrazo enorme
      Anna

  3. A mí me pilló que aún no estaba definida a nivel profesional.. no tenía nada claro lo que quería hacer en la vida en general.. mi novio era italiano, él tenía todo clarísimo y allá que me fui con él. Llevo nueve años en Italia. La ciudad la conocía porque había estado de Erasmus y ME ENCANTA, afortunadamente. Ahora me estoy definiendo a nivel profesional… a trancas y a barrancas, desde casa, esperando a que crezcan un poco para coger carrerilla y quemar la ciudad!!!! jajajaja. Al final me dedicaré a lo que quiero. Lo sé!!!

    PD: Me ha gustado que recuerdes que adaptarse no es fácil, porque cuando dices siempre que estás contenta se acaban dando demasiadas cosas por descontado y parece que adaptarse ha tenido valor cero. Esto se lo recuerdo muuuuuucho a mi pareja.

    1. ¡Hola Cristina!

      La verdad es que tienes razón, y a raíz de un comentario de una de las chicas creo que voy a escribir un post con ese lado más oscuro. En parte, por ese motivo escribí también este email porque hay muchas cosas que no se ven y sólo sabemos nosotras 😉 Simplemente pienso que es mejor localizarse en lo positivo y en aquello que sí podemos hacer.

      Estoy segura de que conseguirás lo que desees!

      Un abrazo enorme y gracias por comentar!
      Anna

  4. Que bien me parece tu trabajo ! ayudar à otras mujeres à ser expatriadas ! me hubiera ayudado mucho en mi llegada ! , soy chilena tengo 30 y hace 6 anios vivo en Grenoble, llegué embarazada de 3 meses de mi primer hijo y con mi marido no sabíamos ni una palabra de francés, pues sufrimos mucho y hoy después de 3 hijos, habiendo trabajado entre medio y con una red maravillosa de amigos franceses creo que hemos alcanzado la “adaptación” que todo expatriado anhela pero es muy cierto El síndrome del impostor es palpable, pienso que todos hubieran sido capaces de hacer tal como nosotros hemos hecho. ..un gran abrazo !

    1. ¡Hola Paola!

      Gracias por tus palabras! Yo también pienso como tu, dejando de lado que hay países más o menos difíciles, todo es cuestión de actitud. La alternativa a salir adelante es hundirte, así que.. mejor seguir nadando, ¿verdad? Enhorabuena por haberlo conseguido!

      Un abrazo enorme!
      Anna

  5. Me ha encantado este articulo.

    Estoy hace ya 3 años y un poco mas viviendo en Francia. Apostando a un proyecto familia y personal de mi esposo. La verdad es que la adaptación no fue muy difícil (o quizás si y ni me lo cuestione). Habían días malos claro, por el idioma…pero siempre veía lo positivo de todo y debo decir que mis hijos fueron de gran ayuda…no había tiempo para no estar bien…verlos tan realizados, adaptados y felices me llenaba de un sentimiento indescriptible de plenitud máxima.
    Yo en lo personal hice muchas cosas, un Master en Astronomía (todo en Frances, no se como lo logré) y varios trabajos pequeños, formaciones, etc….Logré trabajar en un colegio como animadora y me sentía realmente genial. Conocía a todos, a los padres del colegio, a la señora de la farmacia, de la panadería, tenia mi grupo de amigas, mi danza africana, mi curso de Frances….mi mundo…y ya toda una bilingüe!!

    Hace un poco mas de un mes…todo lo anterior se dejó atrás, porque mi esposo se titulo de Doctorado y consiguió un puesto en Ginebra. Seguimos viviendo en Francia, muy cerquita de la frontera. Yo sabia que esto sucedería, no fue una sorpresa….pero esta vez me ha sido mas difícil la adaptación…estoy atrapada en una especie de “que hago ahora”…Donde vivo es pequeñísimo…no hay nada…mis hijos van a su colegio, sus actividades, mi esposo parte al trabajo y yo me quedo en casa…Miro para atrás y me siento orgullosa de mi,de todo lo que he hecho…hay días en que me canso de siempre tener las energías para estar bien…simplemente esta vez se me hace mas difícil…
    Infinitas gracias por compartir esto!…..=)

    1. ¡Hola Daphnea!

      Muchísimas gracias por tu comentario! Me encanta cuando dices: no se como lo logré! Parece mentira lo que te llegas a sorprender a ti misma cuando vives fuera, ¿verdad?

      Daphnea lo que ya conseguiste fue muy difícil, conecta con esa energía e intenta centrarte en lo que sí puedes hacer y en lo que te apetecería hacer con tu vida. Ahora que los niños van al cole es un buen momento.

      De todos modos, siempre hay momentos de altos y bajos, yo ahora tampoco me veo haciendo lo que hice al principio, pero hago otras cosas ,)

      Un besazo enorme!
      Anna

    1. Inés, no es fácil definir bien las diferencias entre expatriada o inmigrante. Se suele asociar inmigrante a ir a otro país con una mano delante y otra detrás, sin trabajo ni dinero, cierto. pero eso no significa que las expatriadas seamos ricas, ni de lejos vamos. O al menos en mi caso no.

    2. No, al menos tal y como yo lo entiendo.Significa que te vas con un contrato de trabajo generalmente de tu empresa en España. En gran parte de los casos con posibilidades de vuelta (en mi caso concreto me voy con fecha cerrada de vuelta a los 3 años)

      1. Efectivamente, la expatriación es un estado laboral. Tu empresa en España te tiene que declarar como expatriado y tiene unas condiciones específicas tanto en el país de origen como en el destino. En mi caso, yo soy la expatriada y el buenpadre el que ha decidido “aparcar” su carrera temporalmente para cuidar del peque. Ser malamadre en el extranjero (expatriada o emigrante) es muy dicifil. Con la familia lejos, criando a tu hijo en una cultura diferente, liándote con los idiomas,… Ánimo a todas!

    3. ¡Hola Inés!

      Me refiero a expatriada porque es así como se refiere a nosotros y el tipo de contrato que tiene mi marido. Concretamente me dirijo a las mujeres que lo han dejado todo para irse con su familia,.. pero ya te digo que de ricos, más bien poco. 🙂

      Un abrazo
      Anna

    1. ¡Hola Sonia!

      Muchas gracias por tu comentario! La verdad que es una experiencia igual de dura que gratificante. Se la recomendaría a todo el mundo 😉

      Un abrazo
      Anna

  6. Uno de mis blogs favoritos es éste!
    Si lo hubiera sabido antes! Bueno ahora lo sé! Pero hace muy poco que he podido ver y aceptar el mérito que tiene ser expat. En mi caso, y quizás en muchos otros, lo vi constantemente como que es normal, no hay elección, lo haría cualquier otra persona. Era campeona en quitarme los logros. Ya es diferente! Tengo 2 niños a quienes cuido la mayor parte del tiempo, estando lejos de la familia y los amigos, éstos años he podido superarme sola, fue por supuesto muy duro y díficil, pero positivo. Ahora solo falta volcar esos logros personales a los profesionales. Salud por la vida y el amor!!! Besos!

    1. Hola Yohana!

      Primero una cosa y después la otra, ¿verdad? Enhorabuena! Con 2 niños mucho más complicado. Te deseo que consigas superarte también a nivel profesional!

      Un abrazo
      Anna

  7. Hola!
    Mi nombre es Elena y llevo casi 5 años en Brasil. Mis hijos de Casi 4 y casi 2 han nacido aquí y no me arrepiento de nada….volvería a repetir la experiencia totalmente….es duro pero cada experiencia vivida, cada lugar y persona conocida vale la pena…….Ahora estamos ante un posible cambio de residencia y estoy emocionada por ver que futuro nos espera!
    La vida es muy corta y se pierde mucho tiempo en la queja…..yo siempre me quedo con lo bueno!
    Besos malasmadres!

    1. ¡Hola Elena!

      Gracias por tu comentario! ¡Qué bonita experiencia! Criar a los dos no habrá sido fácil, ¿verdad? ¡Me encanta tu actitud! A mi me pasa como a ti, han habido momentos difíciles y muy duros pero siempre intento quedarme con lo bueno.

      Espero que haya suerte en la próxima aventura!

      Un abrazo
      Anna

  8. No puedo evitar que, como simple migrante, los expatriados me dan cierta envidia. Cuando te vas de expat vas con condiciones especiales, que si además del sueldo te pagan el aquiler de la casa, o el coche, o la gasolina, o todo lo anterior…

    Yo me vine también a Francia con nada más que un contrato, al terminar mi doctorado, y mi marido (también investigador y también migrante, portugués) y mi hija de un añito vinieron conmigo. Mi francés se limitaba a las clases que di en el insti y unos CDs que compré en el LIDL dos meses antes de venir, cuando me confirmaron por email que el trabajo era para mí. Troyes es una ciudad pequeña, aburrida y fría. Todo era carísimo y no teníamos demasiado dinero.

    Nuestra vida fue muy difícil al principio, pero fue mejorando. Pasamos de vivir los tres en 35 m2 en un tercer piso sin ascensor en el que se oían gritos por todos lados y con la niña de 13 meses y mi marido sólo con ella a, seis meses después, tener un apartamento normal y una cuidadora unas horas por día. Cuando, al acabar el primer año aquí, a mi marido le ofrecieron también trabajo, y también en investigación, fue un subidón y nos pusimos inmediatamente a por el hermanito. Que fue hermanita y nació hace ocho meses aquí en Troyes, tres años después de su hermana la española.

    Creo que ninguno de los dos tenemos síndrome del impostor. Cuando se te revienta una rueda y sabes que cambiarla te trastoca todo el presupuesto del mes… cuando te preguntas si tus sueños merecen que tu familia pase por lo que pasa… no se te olvida que el camino ha sido duro. Aunque justamente aceptes lo que fue pura suerte, lo que has luchado no se desvanece.

    1. ¡Hola Iruska!

      ¡Me alegro mucho de que todo haya salido genial! Siempre digo que se tienen que perseguir los sueños! Tienes razón que la vida como expat es un poco más fácil a nivel económico pero renuncias a tu vida por el sueño de tu marido y esa es la parte que, a veces, cuesta un poco más de digerir. Os deseo muchísima suerte y enhorabuena valiente!

      Un abrazo muy fuerte
      Anna

  9. Va a hacer 4 meses desde que me convertí en expatriada aunque desde mucho antes de ese viaje creo que ya lo soy porque cuando mi marido estaba en proceso de traslado yo me sentía en muchos momentos la leona peleona por la familia. Quizá nosotras nos preocupamos demasiado o quizá ellos no lo exteriorizan tanto pero yo también creo que las mujeres tendríamos que formar parte activa de la carta de expatriación.
    Y en estos meses de investigación sólo he encontrado a un hombre que se haya expatriado por el trabajo de su chica…
    Así que cada día de esta adaptación (a veces dura, a veces muy dura) me digo que en todo esto yo tengo un papel importante, aunque sea la que se queda en casa. Porque somos el motor y no el paquete.
    Así que guerra al síndrome del impostor.
    Hay que sacar todo o bueno que se pueda de la experiencia.

    1. ¡Hola Mamá 2.0!

      Estoy contigo! Recuerdo que yo estaba preocupada porque veía a mi marido muy cansado y con mucho estrés en el trabajo y un buen amigo me dijo: mejor cuídate tu que si tu vas bien todo va bien… Y de alguna manera, cuando estas expatriada con hijos, tienes que estar al pie del cañón porque normalmente el puesto va acompañado de buenas condiciones pero a cambio de interminables horas laborales y viajes 😉

      Un abrazo enorme! A seguir luchando!
      Anna

  10. Según te iba leyendo ,iba anotando ideas.
    Estoy en ello..saliendo de mi zona de confort y emprendiendo.
    Después de dos embarazos, dos partos y muchos meses de crianza, vuelvo a reconquistar mi “espacio”, tanto a nivel emocional como profesional.
    Y cómo yo tb me he levantado reivindicativa, pregunto : dejarían ellos todo por seguirnos?
    Feliz día
    P.D: voy a empezar a seguirte 🙂

    1. ¡Hola Ines!

      Muchas gracias por tu comentario! Te deseo muchísima suerte y cualquier sugerencia de tema que tengas para que pueda tratar será bienvenido 😉

      Es verdad que algunos maridos lo han hecho pero la mayoría de amigos que me han venido a visitar me han dicho que prefieren la opción de mi marido 😉

      Te mando un abrazo muy fuerte!
      Anna

  11. Como expatriada me ha parecido muy interesante este post. Aunque lo de los dos tipos de expats no lo tengo muy claro.. ¿se puede ser de los dos grupos a la vez?

    1. ¡Hola Mamá en Bulgaria!

      Creo que todas hemos pasado por los dos tipos,.. ha sido una manera de hablar para referirme al modo en el que se enfoca la expatriación, a la actitud. Pues aunque yo también lo he pasado mal y me he quejado muchas veces, mi actitud siempre ha sido positiva y con ganas de sacarlo todo adelante. Me he cruzado con algunas mujeres que han convertido la queja en su modo de vida y eso estando expatriada no ayuda mucho.

      Un besazo!
      Anna

  12. Pues yo sí estoy de acuerdo con que hay dos tipos de expatriadas, aunque tb tiene que ver el factor tiempo; no es lo mismo que te vayas con un contrato cerrado de cuatro ańos a un país medianamente habitable, como nos pasa a nosotros, que el que tiene que abandonar su país, su familia por que no hay trabajo.
    Y yo soy del segundo grupo, la de hacer sociales, si no hay un grupo, pues lo hago yo. Que una mamá no habla el idioma, pues la animo a que salgamos y me diga las cosas que ve en la calle. Te puedes imaginar la de idiomas que chapurreo.
    A mi me da mucha rabia la expatriada que nunca se adapta. Y por desgracia me han tocado muchas esposas de compańeros. Para qué aprender el idioma si son sólo cuatro ańos? Para que salirte de tu grupo(llamado el tupper) si afuera la gente es de otro nivel social?. Y así, no. Para darme la tabarra con lo rica que es la comida de tu país y lo mala que es en la de aquí, pues vuelve a tu casa, que a para los demś también es difícil.
    Besos!

    1. No eres el ùnico caso.Mi amiga de la infancia dejó su brillante carrera profesional como periodista en una cadena de TV por el trabajo de su marido, ya que él aquí no tenía posibilidades de promoción.Allá que se fue sin dudarlo con dos niños pequeños y a Dubai.Después de cinco años tuvo que regresar con divorcio de por medio, niños que no se adaptan a la situación y el papi en Dubai con su megatrabajo de la muerte y su promoción.Cuando hablo con ella sobre la apuesta que hizo,siempre me dice lo mismo: no te la juegues a una sola carta, cuando sabes al 100% que si sale mal solo perderás tú.Ella por supuesto en el paro.

      1. ¡Hola Santander!

        Siento mucho lo que le pasó a tu amiga. Desgraciadamente muchas parejas no superan la expatriación. Son muchos los casos como los de tu amiga. Yo también pienso como tu, que tienes que montarte tu plan, no sólo por si tu matrimonio falla, si no por ti misma.

        Un abrazo
        Anna

    2. ¡Hola Gemma!

      ¡Me encanta tu actitud! Sigue así! Hay personas a las que les cuesta un poquito más adaptarse…

      Un abrazo enorme
      Anna

  13. A mí la expatriación me trajo una o varias infidelidades, un divorcio, un atraco con agresión y muchos días de soledad y lágrimas. Pero también me trajo unas amistades y experiencias maravillosas. La vuelta no fue fácil, porque tu vida ya no existe, pero después de los primeros meses, vuelves a encaminar tu vida de nuevo. Una lección que aprendí de la expatriación: nunca volveré a sacrificar mi vida personal y profesional por el crecimiento profesional de un hombre por muchos olés que me digan.

    1. ¡Hola Sonia!

      Siento muchísimo todo lo que te pasó y me alegro que puedas ver aquello que hubo positivo. Gracias por compartir tu experiencia.

      Pienso que es importante que en el momento en el que dedicas si te vas a ir tengas muy claro aquello que vas a sacar en positivo de tu experiencia. Yo siempre digo que para mi fue muy fácil decidir venir porque me moría de ganas y no renunciaba al trabajo de mi vida, como otras compañeras.

      Un abrazo enorme
      Anna

  14. En mi caso el expatriado fue mi chico. Nos conocimos hace ahora 9 años y dejó su país, su familia y su trabajo para empezar una aventura en España. Este post me ha hecho reflexionar sobre lo mucho a lo que ha renunciado por formar una familia conmigo y como en ocasiones no se lo he sabido reconocer. De momento nos ha ido bien, pero en estos momentos de crisis en los que su trabajo no es todo lo estable que desearía me cuestiono si yo sería capaz de expatriarme por él. Desde aquí mi más sincera admiración a los que luchan día a día por adaptarse y sobrevivir en un país que no es el suyo. Sois grandes!

    1. ¡Hola Anerol!

      Me alegro de que el post te haya servido de reflexión. Tomar una decisión de este tipo es muy importante, todo depende de lo que se juega cada uno.

      Gracias por compartir tu experiencia!

      Un abrazo enorme
      Anna

  15. Hola, me ha gustado mucho el artículo y me ha dado mucho que pensar…. Llevo ya 10 años viviendo expatriada….y al principio sin hijos lo ves todo como una aventura…. Se pasan buenos y malos momentos….los peores en relación al trabajo ( yo me vine por mi marido que es extranjero) , soy graduada social pero claro es un país extranjero eso es nada… Así que después de mucho buscar me baje de mi trono y aceptaba lo que me ofrecieran, si había que limpiar se limpiaba si había que poner cafés se ponían y si había que trabajar de noche reponiendo en un súper tb, eso me ayudo mucho con el idioma….y me abrió los ojos mucho respecto a amig@s quejándose de que no hay trabajo en España pero le dices que buscan gente en el súper de la esquina y dicen que no…
    Pues así fui subiendo y encontré algo más de oficina ….. y cuando empezaba a disfrutar…… embarazada de buena hija 1 , y vuelta a empezar!! Y todo sola ….
    Por eso este artículo me ha hecho pensar y me voy a dar un homenaje hoy por todo lo que he conseguido!! Ole y ole gracias por abrirme los ojos!! Temo a volver de nuevo en busca de trabajo una vez el buenhijo sea mayor…pero se que todo se consigue si se busca!!
    Besos desde scotland!!

    1. ¡Hola Cuca!

      Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. Muchas veces vamos tirando sin dar importancia a nada de lo que hacemos y, oye, ¿no hay nada malo en colgarnos una medallita, no?

      Seguro que consigues todo lo que te propones! Te deseo mucha suerte!
      Un abrazo
      Anna

  16. Hola Anna, muy bueno el post. Mi marido y yo llevamos 8 años en Estados Unidos, vinimos por mi trabajo, estamos super adaptados, hablamos el idioma, todos nuestros amigos son locales. Hemos tenido una hija. Todo perfecto, pero ahora me encuentro en la situación de que quiero volver y no se como. Hemos trabajado muy duro para llegar aquí, mi marido esta teniendo un momento profesional dulce y tengo miedo a equivocarme en la decisión. Es duro. Es que cómo si hubiera un reloj que me dice que si espero mucho será muy tarde para volver. No quiero que se me escape ese tren. En fin, altos y bajos 🙂 Un abrazo!

    1. ¡Hola Conchi!

      ¿Qué tal estás? Gracias por tu comentario!

      Siempre digo que hay dos maneras de tomar decisiones, desde el amor o desde el miedo. ¿Con cuál te quedas? Quizás te ayude focalizarte en lo que puedes ganar y no en lo que puedes perder.

      Un abrazo enorme!
      Anna

  17. Gran artículo! Muchas gracias!! Me he sentido identificada en muchos párrafos de tu artículo… Cinco años hemos estado expatriados, y tres hijos… Es duro, pero hay que adaptarse, a nuevas situaciones a nuevos retos, no queda otra… En mi caso, lo que mas me ha costado es la vuelta (la repatriación), porque parece que tú vida ya no existe … Y tienes que empezar paso a paso…
    Un fuerte abrazo

    1. ¡Hola Maria!

      Gracias por tu comentario! Muchas veces pienso en la repatriación, ¿cómo será? Da la sensación que el tiempo pasa más rápido cuando estás fuera, ¿o es cosa mía?

      Un abrazo enorme!
      Anna

  18. Me ha encantado el artículo de Anna Fargas, me siento muy identificada. Soy otra de las mamás que se comen el mundo. Y ya lo dice Anna, tenemos dos opciones: reinventarse o reinventarse, verdad?

    1. ¡Hola Mama en Massachusetts!

      Muchísimas gracias por tu comentario 😉 Pues claro que sí: reinventarse sí o sí!

      Un abrazo enorme
      Anna

  19. En mi caso, soy expatriada y repatriada… He vivido ocho años fuera de mi país, siguiendo al marido y su trabajo. Y desde hace casi dos, estoy de vuelta en mi terruño, aunque mi marido sigue siendo expatriado (soy salvadoreña y él es español).
    Al leer el post, obviamente me sentí identificada. Realmente la sensación de ser extranjera la percibí como tal en el segundo país donde vivimos. En el primero no había mucha diferencia con el mío y podía volver a casa (a visitar a mi familia) cada vez que el trabajo me lo permitía. Tomaba un autobús y en cinco hora estaba en casita.
    Sin embargo, el segundo destino fue a miles de kilómetros de distancia, en un país hermoso (geográficamente hablando), pero con gente bastante fría y distante. Y, ojo, eso para mí es de las cosas más importantes, ya que el entorno es sumamente importante a la hora de comenzar a adaptarte y a integrarte. En este caso, el hecho de relacionarme con personas tan frías fue bastante frustrante (intentando aprender de su cultura, de sus raíces, de sus tradiciones, de sus estilos de vida, etc etc) , pues cuando ves que tus intentos por integrarte no tienen eco, entonces te derrumbas. Me pasó tal cual. Fueron cinco años en los que no hallé mi sitio en ese país. Y, lo curioso, es que aun cuando los hombres son más abiertos y dispuestos al cambio (al menos así lo percibo yo), mi marido tampoco logró una adaptación al cien por cien. Tenía trabajo, tenía un sueldo aceptable, crecía profesionalmente, pero tampoco llegó a conectar con la gente. Entonces, llegamos a la conclusión de que no era solo asunto mío, ni solo de él. Es más, mucha gente conocida (expatriada de otros países) compartían la misma sensación que nosotros. Un país hermoso, con un nivel de vida bastante bueno, en comparación al mío, pero con una frialdad que se desborda… Creo que el entorno también influye en los estados de ánimo y en el cómo proyectarse en un lugar al que sientes (casi todo el tiempo) que no perteneces. Si no eres o no te sientes bienvenida, de poco o nada sirven los esfuerzos personales por estar y sentirte bien.
    Lo bueno de esa experiencia puedo resumirlo en que aproveché el tiempo para estudiar y alli nació mi hija.
    Ahora, de vuelta a mi país, valoro tantas cosas, por pequeñas que sean, que sé que forman parte de mí (de mi pasado, de mis raíces, de mi cultura), y me estoy dando el tiempo para pensar y asumir que en un par de años nos vamos de nuevo a continuar la vida en otro lado. Por tanto, esta etapa también es de preparación psicológica (como pareja y también como padres).

    1. ¡Hola Carmen!

      Tu experiencia debió ser muy dura y más si ninguno de los dos conseguisteis adaptaros. Estoy contigo en que el entorno también influye en los estados de ánimo, y puede hacer que la adaptación sea mucho más complicada. Al final, no hay mal que por bien no venga, ¿verdad? Pudiste estudiar y estar con tu hija.

      Un abrazo enorme! Te deseo mucha suerte en el futuro!
      Anna

  20. Me encanto el artículo! Muy cierto y además muy emotivo. Fui expatriada durante tres años, en ese momento no tenía hijos ahora estoy de vuelta en mi país y tengo un nene de 14 meses. En mi experiencia afuera al principio me costo mucho, pero porque me resistía y negaba a probar cosas diferentes y nuevas. Luego cuando cambie de actitud todo cambio y me sentí muy a gusto en el lugar donde estaba. La verdad hasta me dio pena regresar. Con todo esto solo quiero recalcar que todo depende de nosotras mismas, que cuando quieres puedes! Saludos desde Ecuador 🙂

    1. ¡Hola Patty!

      Gracias por tu comentario! A veces el miedo nos impide disfrutar de la experiencia: hay que lanzarse aunque cueste! 🙂 Cuesta un poco pero después te sientes muy satisfecha, ¿verdad?

      Estoy contigo: cuando quieres, puedes!

      Un abrazo fuerte
      Anna

  21. Hola,
    Una amiga expatriada me ha enviado este enlace, del cual he disfrutado y lo he sentido muy mío. Soy expatriada desde hace 15años, recién acabé mis estudios me fuí a vivir la aventura de mi vida con mi chico. Nunca estuvo en mis sueños ni planes ser expatriada, pero al probarlo la primera vez, no puedo afirmar que fué fácil, pero cuando le he cogido el punto, no hay otra cosa que me guste ser más, después de madre y esposa. La vida de expatriada está llena de emociones, de experiencias que te ayudan a crecer muchísimo como persona. A nivel profesional he descubierto gracias a este modo de vida, cuál es mi verdadera pasión, no es fácil, pero algo sale, siempre, hay que salir de casa y comerse el mundo, que el mundo no te coma a tí. Se lo recomiendo a todo el mundo, familias con niños, a los que más, es tan enriquecedor, que es imposible arrepentirse. Como dice mi marido, de mayor quiero ser mujer expatriada. Ole ole y saludos a todas.

    1. ¡Hola Marivi!

      Muchas gracias por tu comentario! Estoy contigo, si le pillas el puntillo puede ser una experiencia muy enriquecedora. ¡Me alegro de que descubrieses su pasión! Entonces seguro que ha merecido la pena 100%.

      Un abrazo muy fuerte!
      Anna

  22. Ana, me ha gustado tu articulo, creo que tal y como van las cosas cada vez habrá mas exportadas.No es que éstas mujeres no trabajen, por lo que cuentas, lo que no tienen es un empleo, y si bien el empleo no lo es todo y cada cual sabe de sus circunstancias, les deseo toda la suerte del mundo, porque si en tu propio entorno la separación de una mujer que no tenga independencia económica es doblemente difícil, no quiero ni pensar si te ocurre en otro país.No había oído nunca hablar del síndrome del impostor en todo caso¿ no sería impostora?.
    Ayer quede a comer con una amiga que había sido exportada a París por razones políticas cuando la dictadura ( lleva ya aquí mas de 30 años) es interesante hablar con ella porque cuenta con sencillez y elegancia sus vivencias, todo un ejemplo de vida;a pesar de todo me llamo la atención una frase suya ” a nosotras nos utilizaban de camuflaje”,¿ como? le dije yo, si ya sabes, para que ellos pasaran desapercibidos….así era,pero espero y confío que poquito a poco podamos ser nosotras mismas.Felicidades por vuestra iniciativa y mucha suerte

    1. ¡Hola Arantza!

      Yo también lo veo igual, cada vez son más las personas que se van y menos las que vuelven. La mayoría que conozco, si no tienen un empleo, están locas por encontrarlo.

      Gracias por compartir tu experiencia
      Anna

  23. !!! Perdon!!! quería decir expatriación y he dicho exportación.¿ en que estaría pensando?.

  24. !!! Perdon!!! quería decir expatriacción y he dicho exportación.¿ en que estaría pensando?.

  25. Sólo una sugerencia en positivo, nos podremos expatriar por nuestros logros profesionales y no sólo por los de nuestros chicos no???

  26. Conozco bastantes mujeres que han salido de nuestro pais en busca de un futuro mejor: en la google en Alemanis,diseño y moda en Londres,medicina en EEUU,banca en Bruselas etc etc…me alegro por ellas,pero lo siento por nuestro pais!!!’ el esfuerzo de tantos padres y madres,y para rentar en el extranjero, conozco algunas que quieren volver y sus sillas estaban ocupadas.De todo hay,pero las que mas abundan las que vienen,por lo general de paises mas pobres ,engañadas en ocasiones por las mafias,dejando en su pais a los hijos y dedicandose aqui a vaya Vd a saber que .A todas ellas un abrazo

  27. Hola Ana! Me ha encantado este post y bueno todos los que escribes. Mi historia ya la conoces y la verdad q mil gracias x este y los demás posts. La vida de expatriada no es naa fácil xo gracias a ella he podido darme cuenta de lo que soy capaz y he aprendido a valorarme un poquito más xq tengo q decir q yo tengo ese “síndrome del impostor”. Al resto de expatriadas y futuras expatriadas mucho ánimo! Ya vereis como va saliendo todo aunque al principio todo se vea muy negro, xq valemos mucho y más!
    Un besote fuerte!!!!

    1. ¡Hola María José!

      ¡Encantada de verte por aquí! Muchísimas gracias por tus palabras.

      Hay que empezar a reconocerse los méritos y a valorar el esfuerzo que haces 😉 Espero que te sientas muy orgullosa de ti misma!

      Un besazo
      Anna

  28. Yo llevo más de cuatro años en México. Me fui llorando (y volveré llorando seguro). Ha sido duro, no es un país fácil, pero me ha dado tantas cosas (unas amistades extraordinarias, unas experiencias irrepetibles y lo mejor de mi vida: mis tres hijos).

    Voy a volver a trabajar después del verano que mis mellizos pequeños tendrán ya 6 meses, soy también blogger (os lo dejo por si os gusta: http://www.momentips.blogspot.com) y sobre todo, soy súper MALAMADRE!!

    ¿Lo que le diría a una mujer que va a convertirse en expatriada (mujer de expatriado mejor dicho)? Que con el tiempo se dará cuenta de que la oportunidad era para ella, no para él.

    Adiós a todas!! Un abrazo!!
    Leti

    1. ¡Hola Leti!

      Estoy contigo, creo que igual de duro es irse que volver. Gracias por compartir tu blog, le voy a echar un vistazo!

      Me ha gustado mucho tu frase porque yo siempre se la digo a mi marido, que al final la que ha ganado más he sido yo, que me llevo una nueva profesión 😉

      Un abrazo enorme
      Anna

  29. Llevo 10 años expatriada. Deje una ciudad que me gustaba y un trabajo de tiempo completo por mi marido. Vivo bien donde estoy ahora, con muchos logros personales y laborales, pero lo que me pregunto siempre, y quisiera oir opiniones, es ¿por que hacemos esto las mujeres? ¿Cuantos hombres hay siguiendo a sus mujeres?

    1. ¡Hola Sol!

      Yo te puedo decir porque lo hice yo. A parte de apoyar a mi marido con su carrera profesional siempre lo vi una oportunidad para mi porque tenía un trabajo que no me llenaba. Siempre había querido vivir la experiencia de vivir fuera y no lo dudé ni un segundo. ¿Qué habría pasado si hubiese sido al revés? No lo sé. ¿Qué hubiera pasado si hubiese tenido que dejar un trabajo que me llena? Tampoco lo sé. 😉

      Te mando un abrazo fuerte!
      Anna

  30. SOL,aunque no lo parezca llevamos gravado a fuego en nuestro interior,que detras de un gran hombre hay una gran mujer ,pero nadie nos dice quien esta detras de una gran mujer.Te lo digo yo: sangre,sudor,y lagrimas

    1. ¡Hola Arantza!

      Tienes toda la razón! Mucho, muchísimo sacrificio! Pero vale la pena la satisfacción que tenemos luego, ¿no?

      Un besazo!
      Anna

  31. Hola, yo también soy una expat desde hace 5 años. Deje un muy buen trabajo con responsabilidades, que me había costado mucho tesón conseguir, para seguir a mi marido a tierras árabes. Lo hice con mis hijos entonces de 10 y 16 años. Estoy de acuerdo contigo, desde el minuto 1 aunque y estuviese mal, siempre estaba con sonrisas cuando volvían a casa, y poco a poco fui adentrándome en el mundo árabe, y ahora tengo grandes amigos musulmanes, que me enseñan y me hacen participes de su cultura. He aprendido a separarme de mi hija y que estudie alejada de mi (impensable cuando vivía en España), a seguir la andadura con mi marido e hijo, y en focalizar mis esfuerzos en ayudar a otras españolas que vienen a vivir en este país, mediante paginas de facebook de acogida y otros temas. Todo se puede conseguir como digo con una sonrisa.

  32. Yo fui expatriada durante cuatro años en Alemania y la verdad es que es la experiencia personal, familiar y profesional mas enriquecedora que he tenido nunca. Nos cambio profundamente, nos enseñó una manera nueva de vivir, nos hizo más tribu y de todos la que más puso al principio fue la que más gano al final… Yo y los niñas (4) salimos ganando mucho!! A mi me parece una experiencia muy positiva. Y la verdad es que mi síndrome no es posible porque tengo un marido que no deja de recordarme “mi parte”. Creo que tengo suerte de haber sido expatriada en Europa. Me ha gustado mucho leerte y recordar muchas cosas. ¡Gracias!

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