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El agua, fundamental en la operación ballenato

El agua, fundamental en la operación ballenato

Por qué es tan importante el agua durante el embarazo fue el tema central que trató nuestra querida Boticaria García en la charla con Solán de Cabras que realizamos en la Malasmadres House. Muchas nos preguntáis cuáles son los cuidados más importantes durante el estado de gestación y hoy os hablamos de la hidratación. ¡No os lo perdáis!

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* Puedes seguirla en @boticariagarcia o en su BLOG.

Mamá y papá suelen ser las dos primeras palabras que los bebés aprenden a pronunciar. Agua suele ser la tercera. En mi caso, como buena malamadre que soy, creo que mi primogénito pronunció antes agua que mamá, pero esa es otra historia.

¿Por qué es tan importante el agua? Porque aproximadamente el 70% de nuestro cuerpo está compuesto de ella y porque las principales reacciones fisiológicas se realizan en medio acuoso. Si nos falta agua, nuestra maquinaria empieza a fallar, empezando por el cerebro (de ahí los famosos mareos y desmayos en las deshidrataciones).

Aunque la hidratación es importante para todos, hay algunas etapas donde aún lo es más: los niños y las personas mayores son especialmente vulnerables y junto a ellos, las embarazadas, que pese a ser grandes y divinas como Lady Ballena, son frágiles ya que su cuerpo está encargado de una misión muy especial: operación ballenato.

Las embarazadas necesitan mayor cantidad de agua por varios motivos, entre ellos:

– Es el canal por el que se transmiten las sustancias al feto.

– Es el medio donde se encuentra el bebé, y es fundamental mantener la cantidad de líquido amniótico.

Previene el estreñimiento, tan frecuente como incómodo en esta etapa.

Mantiene la hidratación de la piel, cuya elasticidad se pone a prueba de bomba (o mejor dicho, de bombo).

Durante la primera etapa del embarazo la ingesta recomendada de agua es de unos 2,5 litros diarios en general, aumentando a 3 litros en la segunda etapa. Esto es lógico ya que el niño pasa de garbancito a muchachito, y el cuerpo de Lady Ballena redobla sus esfuerzos (ojo, esto no quiere decir que Lady Ballena que comer por dos, que ya os veo venir).

Cuando nace la criatura -¡qué bonito todo!- se abren dos posibilidades:

Lactancia materna. Todas sabemos que la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva durante los seis primeros meses y el mantenimiento junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más. Como la materia no se crea ni se destruye, sino que solo se transforma, en este caso también las necesidades de agua están aumentadas hasta 3 litros diarios.

Lactancia artificial. Y aquí llega la pregunta del millón que toda madre primeriza se ha formulado en alguna ocasión: ¿Con qué agua preparo el biberón? El agua del grifo, a pesar de que provenga de canales maravillosos como el de Madrid, no está exento de incorporar partículas indeseables en función del estado de las tuberías de nuestros hogares. Por otro lado, si hervimos el agua, parte de ella se evapora y puede aumentar su concentración en sales minerales. Lo ideal para preparar el agua del biberón es utilizar agua mineral en el que el etiquetado especifique que es baja en sodio.

Sin embargo, beber agua a veces se nos olvida. Sobre todo a Lady Ballena, que en el embarazo anda siempre fatal de memoria.

Los señores de Solán de Cabras, que son conquenses como yo y ya solo por eso me tenían con el ¡hola! (que diría Jerry Maguire), han diseñado una pulsera que evalúa las necesidades de agua en función de varios parámetros: situación fisiológica (semana de embarazo o lactancia), temperatura exterior y actividad física diaria ya que el dispositivo actúa como un podómetro. Si no estás embarazada, también puedes usarla (aquí no se discrimina a ninguna malamadre, todas a una).

La pulsera se sincroniza de forma sencilla (hasta yo he sido capaz de hacerlo, no os digo más) con una app en el teléfono móvil, y a correr. O a andar. El caso es hacer ejercicio, porque una de las cosas que consigue la pulsera es motivarte a dar cada día algún paso más que el anterior. Y esto, tanto si eres Lady Ballena como Pepita Jiménez (o Boticaria García), es algo que tu cuerpo serrano agradece.

La gran jefa Laura y yo llevamos dándonos el parte de pasos diario cada noche desde que nos hicimos con nuestras pulseras. Reconozco que de momento la jefa me va ganando (lo de perseguir a un bebé que gatea, lógicamente juega a su favor), pero a competitiva no me gana nadie y si veo que no remonto soy capaz olvidar el ascensor y subir andando hasta el quinto sólo por darle la vuelta al marcador

Ya os contaremos en qué acaba la película. ¡Hagan sus apuestas, señoras!

Y antes de irnos,

Nos vestimos de rayas, nos pusimos gorra de marine y llenamos la #MalasmadresHouse de pompones azules y conchitas de mar. El ambiente ideal para la presentación de la pulsera #SoMum a nuestras queridas malasmadres. Aprendimos en la genial charla de la Boticaria García, que terminó con un concurso genial para ganar la deseada pulsera. Y luego disfrutamos de un taller de cócteles riquísimos con los refrescos de Solán de Cabras gracias a Oscar Molina, bartender de moda mientras comíamos las delicatesen de nuestra querida cooquita que nos diseñó la mesa de catering marinera con la que toda Lady Ballena sueña.

 

¡Hasta la próxima, marineras!

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