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Ellas Opinan: Ser mamá por Pilar Martínez

Ellas Opinan: Ser mamá por Pilar Martínez

A menos de 4 semanas para que la buenahija llegue a este mundo tengo una contradicción de sentimientos que me van a volver tarumba. Me siento una morsa andante y cuando veo una cuesta sufro antes de acercarme a ella; tengo el miedo en el cuerpo de pensar cómo me voy a organizar a partir de ahora y lo peor de todo es que tengo las hormonas a flor de piel, así que lo mismo puedo partirme de risa si me cuentas una desgracia o no dejar de llorar si me cuentas algo gracioso.

En esta locura transitoria, os podéis imaginar lo que me emocioné al leer la historia de Pilar de cómo vivió la llegada de su buenahija. Todavía sigo con el corazón “encogío” recordando el precioso vídeo que podéis ver al final del post.

Y antes de dejaros con su historia, OS RECUERDO QUE ESTAMOS CELEBRANDO que ya somos 60.000 en facebook y TODOS LOS PEDIDOS hasta esta noche a las 00:00 van con bolsa #nosoysuperwoman DE REGALO. YEAHHHH! Os esperamos en soymalamadre.com y si tenéis dudas en latienda@clubdemalasmadres.com

 

Ser mamá por Pilar Martínez

Duerme. Duerme felizmente. Y ahora entiendo aquella frase que tantísimas veces decía mi madre, y que yo tantas veces había obviado ‘no se puede querer más a un hijo’.

Y es ese amor, ese amor tan difícil de explicar y de poner en palabras, el que me dice todos los días, todo irá bien. Ella, mi hija, mi pequeña, mi niña, está aquí, conmigo

Vera nació un día gris. Decían que hacia frío, no lo recuerdo, porque aquel día el mundo exterior desapareció y Jan, mi marido, nuestra hija y yo, nos encerramos en nuestro propio mundo. Un lugar extraño cargado de sentimientos contradictorios, felicidad, tristeza, miedo, fe, valentía, impaciencia y mientras las horas parecían avanzar lentas y pesadas, yo sólo podía pensar en ella, quería verla, quería que todo fuera bien.

El embarazo no fue lo que yo esperaba, o mejor dicho, lo que deseaba. Los cinco primeros meses se sucedieron tranquilos… Hasta que en una de las revisiones, detectaron que la niña era pequeña. Que parecía no crecer al ritmo que debía. Y empezaron las pruebas, las analíticas y los controles semanales, los percentiles, las mil y una posibilidades y esas palabrejas difíciles de recordar, nombres extraños que no hacían más que contribuir a esa sensación de estar perdida, a la deriva. Pensaba muy a menudo en lo complejo del lenguaje de los médicos, en cómo una palabra extraña sobre un papel te puede hacer sufrir tanto. Y a la hora de ir a dormir, le hablaba a mi pequeña, intentado olvidar. 

Mi instinto decía que todo estaba bien, que confiara, que tuviera fe en mi hija. Todas nosotras tenemos ese instinto casi animal, puro, muy real y que no suele equivocarse. Sólo hay que escucharlo. Y aunque a veces la desesperación podía conmigo, sobre todo en las horas que pasábamos en la sala de espera del hospital, yo salía a pasear por el pasillo lleno de fotos de bebés recién nacidos, pequeños, frágiles y sólo con ver esas caritas, esas manitas, mi instinto volvía a repetirme que todo estaba bien.

Aquel día gris, Vera no quería salir. Fuimos al hospital con el parto programado, temas de protocolo en casos cómo el mío, nos dijeron. Los médicos no querían esperar más, así que cumplidas las cuarenta semanas hicimos lo que nos dijeron. Te sientes, en estos casos, completamente vendida al criterio de los médicos. Yo sabía, sentía que ella quería esperar unos días más, era ese instinto del que hablaba antes el que me decía que no era el momento, que no era el día. Pero el miedo a que le pudiera pasar algo por esperar, me aterrorizaba, el miedo a que por no creer en la “palabra de la medicina”. Vera pudiera sufrir, fue razón más que suficiente.

Perdí la noción del tiempo

Deseaba tener en brazos a mi hija. La inducción empezó temprano. Pedimos que como mínimo intentaran respetar al máximo nuestro plan de parto. Las hormonas hicieron bien poco y llegó el momento de empezar con la oxitocina. Dilaté. Demasiado rápido, demasiado intenso, demasiado… Y Vera desaparecía de los monitores, empezó a entrar y salir gente de la sala de partos que hasta entonces no había visto. Algo no andaba bien

Me tumbaron en la cama e hicieron una comprobación y de pronto, alguien dijo “¡a quirófano ya!”. Sin explicaciones, sin pensárselo dos veces me sacaron de allí. Batas, luces, voces… “Todo va bien” decía mi instinto.

¿Y Jan? ¿Dónde está mi marido? Los cirujanos a los suyo. Por suerte la comadrona me lo trajo y su voz me tranquilizó, “todo va a ir bien” me dijo. “Confía en nuestra pequeña” y eso hice.

Vera llegó repleta de vida. Fue tan intenso que me desvanecí. Perdí el conocimiento al minuto de verla. Cuando desperté, no recuerdo nada más que la voz de una niña en el box contiguo, pidiendo por su mamá. Y yo sólo quería ver a mi hija. Me subieron a la habitación y allí estaban, piel con piel, esperándome. Hacía unas horas que esa pequeña personita estaba dentro de mí y ahora, le ponía cara. Era como la había soñado, idéntica. 

Afuera seguía el mundo y ella ya estaba aquí, para siempre. Y que aunque me asaltaran ahora nuevas dudas, nuevas preguntas, surgieran nuevos miedos, el instinto seguiría allí, diciéndome que todo va a estar bien, que lo único que realmente necesita Vera es el amor que sus padres le van a saber dar. Todo el amor del mundo.

Duerme. Duerme felizmente, aquí y ahora. Y sé que la quiero, que aunque sufrimos y lloramos, aunque pasamos noches en vela, aunque tememos, estamos preparadas para ser madres, que aunque las cosas se tuerzan, aunque no vayan como queremos o soñamos, somos capaces de amar incondicionalmente. Que aunque nos asalten dudas, aunque los médicos nos arrebaten el control de nuestro embarazo con sus palabrejas, estamos más que capacitadas para serlo todo para nuestros bebés.

Para siempre, Vera, aquí y ahora, tu mami que ha tardado días en escribir este pequeño artículo porque has estado malita, porque querías estar constantemente en brazos, al pecho, necesitabas mimos, contacto, que te cantara… Te digo que te amo, y que volvería a repetir todo lo que pasé por estar contigo. 

Mamis, sea como sea el embarazo y el parto, no olvidéis que lo más bello que os puede pasar en la vida, está por llegar.

Os dejo un pequeño video que, Jan, mi marido filmó en las primeras horas que compartimos con nuestra niña en el hospital. 

Y para vosotras ¿qué ha significado ser mamá?, ¿cuál fue vuestra experiencia cuando distéis a luz? Contadnos vuestra historia.

Han comentado...

  1. Mi suegra, que tiene el instinto maternal de un piedra de río, o sea, nada,nunca me ha ayudado con el bebé y el primer regalo que le trajo a casa fué un disfraz para poder hacerle fotos y mandarlas a sus familiares. Cuando dejó que al bebé se le cayera la cabeza en plan latigazo cervical casi le arranco la suya…

  2. El video es precioso…nose si he llorado mas cn el video o con la historia.mi parto fue programado tb pero porq ya cumplí y cero dilatada propess y oxitocina hicieron q mi pequeña africa saliera, eso si con ayuda de forceps…yo tb sabia q todo iría bien y ya tiene un año y no puede estar mas guapa…enhorabuena por tu pequeña vera, es realmente preciosa

  3. Muchas felicidades!!! Yo también pase por mis dos partos inducidos, el primero fu muy doloroso y eso que la niña estaba bien….pero u parto inducido no es nada agradable. Y con mi segundo hijo fue inducido también peto fue más llevadero, finalmente acabe con cesáreas. Pero a día de hoy volvería a pasar porcentaje todos los dolores y angustias que pase, no una vez sino mil veces más, es la experiencia más única y fantástica que he vivido nunca.
    Gracias por compartir estas líneas con nosotr@s!!!

  4. Q maravilla, q carita, q amorrrr
    Todas las que somos madres recordamos también ese olor a tu hijo , es lo mejor que me ha pasado nunca
    Tener un segundo hijo se vuelve a convertir en otra experiencia tan especial como la primera, irrepetible y única. Y lo vuelves a querer con ese amor que no sabes de donde sale

  5. Argggg no dejo de llorar! Enhorabuena Pilar, por esa preciosidad.

    Yo tuve mucha suerte, mi parto fue genial, creo que cualquier mujer firmaría por uno así, en menos de 6 horas mi pequeña vino al mundo, en un parto respetado, sin dolor, yo la saqué con mis manos, y no nos separamos nada más que 30 minutitos, aunque mientras, ella estaba con su otra mami.
    No olvidaré nunca ese olor, esa sensación tan rara de que “eso” es tuyo, te lo quedas para siempre, no se lo van a llevar ni es un sueño.
    Y, sin darte cuenta, pasa el tiempo, y aquí ya hemos
    Cumplido un añito!

    Un besazo

  6. Me ha encantado. Me has hecho recordar mi primer embarazo, cuando nació mi hijo mayor y pensé “que equivocada estaba, hasta ahora no sabia Qué era querer ” y el segundo, cuando enfrentada a un diagnóstico malo yo estaba tranquila porque en el fondo pensaba que las cosas iban a ir bien, pasase lo que pasase.
    Felicidades, Vera es preciosa

  7. Ooooh!!! Qué bonito!!! Y me a emocionado aun mas porque ese mismo día salió mi niño del nido, que estuvo 23dias por haber nacido con 33 semanas. El video precioso y Vera más!

  8. El vídeo es precioso, me alegro que asl final todo bien, mi parto fue inducido y bueno , puse a la niña traquicardica pero todo fue bien, y ahora tiene casi siete y la quiero con locura

  9. Precioso Pilar! Enhorabuena!
    Ser madre es algo increible.Por mucho que te lo imagines es imposible captar toda su grandeza hasta que lo vives. Cuando tienes a tu bebé en brazos se para el mundo y las emociones se multiplican. Para mi hay un antes y un después de ser madre, mi escala de valores cambió mucho.
    Dentro de un mes, exactamente, mi hijo mayor cumplirá 8 años y todavía recuerdo todo lo que me removió cuando le ví por primera vez.
    Dentro de un mes, exactamente, celebraré el cumpleaños de mi hijo y mi cumpleaños como malamadre.

  10. Yo n soy madre y aun nose cual es esa sensación que describís. Pero mientras lo leía, en el momento me desmaye me recordó el parto de mi sobrino. El parto de mi hermana fue perfecto igual que el embarazo, palabras de mi tía que era una de las enfermeras del parto, pero después de que naciera llego el momento que me desmayo. Y es que tenia una hemorragia enorme, que desembocó en una operación de urgencia con histerectomia. Por suerte esta aquí y disfruta de su hijo, pero vive gracias a un equipo de médicos que no dudo ni 1 minuto, dicho por los médicos, que hoy este aquí es un milagro.

  11. Qué linda es Vera!!!! Cómo he llorado con tu post! A mí me faltan 4 semanas y estoy gorda, pesada, cansada, contenta, desvelada, muerta de miedo, obsesiva por poner lavadoras… Te agradezco mucho tu historia. Mi hija también dicen que es pequeña y preocupa mucho. Espero que pueda nacer cuando quiera ella :-). Besos!

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