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Ellas Opinan: cómo vivir sin miedo

Ellas Opinan: cómo vivir sin miedo

La depresión apareció en la vida de Alicia Gómez Benito como una pesadilla de la que logró salir con mucha fortaleza y que trajo consigo el nacimiento de ‘Cuidando en femenino’, su proyecto más personal. Un año y medio sufriendo esta enfermedad mental que le llevó a una situación límite. Hoy como paciente se ve en la obligación de hablar de su experiencia y ayudar a “salir del armario” a muchas pacientes que se avergüenzan de su enfermedad, tal y como ella nos cuenta. ¡No os perdáis su experiencia!

*Podéis seguirla en Facebook, Instagram y en su web.

Son las 7 y media de la mañana. Me acabo de duchar, vestir y maquillar. Estoy lista para un día más de trabajo hasta que todo cambia en un instante. Empiezo a temblar, no puedo respirar, me asusto, me asusto mucho… Comienzo a llorar y a pensar que así no podré salir de casa, que ya no puedo más y que no sé cómo ni cuándo volveré a coger el ritmo. Así empezó todo. Aquel fue el principio del final de una pesadilla. Una pesadilla con nombres propios: Depresión y ansiedad.

No tenía ganas de vivir

Llevaba tiempo sabiendo que no estaba bien. Llevaba tiempo notando mi desconexión con la vida. Pocas cosas tenían sentido. Y mi día a día se limitaba a ir a trabajar, volver a casa y querer dormir para que el tiempo pasara y poder dejar de sentir ese vacío. No tenía ganas de vivir. No sabía cómo había llegado a ese punto pero la realidad es que el hecho de salir todos los días a trabajar, mantener la atención en mis tareas y sonreír delante de mis pacientes y compañeras de trabajo era lo más similar que he vivido a subir al Himalaya. Un esfuerzo titánico.

Cuando estoy bien llevar ciertas rutinas es muy natural, cuando estoy lidiando con una recaída esas mismas rutinas se vuelven en prácticamente un imposible. De hecho, ahora mismo estoy atravesando la que es hasta el momento mi última recaída. Amelia me ha mandado las directrices para escribir este post y yo he respirado hondo antes de sentarme en el ordenador.

Las recaídas

Después de varios años de terapia las recaídas no vienen sin previo aviso. Reconozco los síntomas desde muy al inicio y tomo precauciones antes de que la recaída sea tan fuerte que me tumbe en la cama. Y es que la depresión te deja literalmente fundida con el edredón. Yo que la típica persona que sacaba tiempo de debajo de las piedras para hacer de todo, me quedé más de un año tumbada y casi sin fuerzas ni para ducharme.

Y explicar lo que es vivir una depresión así, de primeras, es muy difícil. Porque yo misma no lo entendía. Porque creía que “si quieres, puedes” y para mí aquello era más falta de fuerza de voluntad, miedo, pereza y mil cosas más que lo que realmente es: una enfermedad.

A día de hoy hago de mi enfermedad mi bandera. Porque creo que los que lo vivimos en primera persona tenemos la responsabilidad y el poder para acabar con el estigma social que existe alrededor de la enfermedad mental. Porque a día de hoy si eres mujer y superas una enfermedad física eres una luchadora y una valiente. Pero si eres mujer y superas una depresión hay un halo de vulnerabilidad, fracaso y vergüenza alrededor de ti. No luce nada decir que lidias con una enfermedad mental. Y creo que si todos los que la vivimos lo nombráramos nos ayudaríamos muchísimo a nosotros mismos y a todas aquellas personas que ahora mismo lo estén sufriendo en silencio.

Desde esta necesidad de compartir y visibilizar la importancia de cuidar nuestra salud mental es desde donde a día de hoy acompaño a mujeres profesionales a superar sus miedos, cuidar sus emociones y atender sus necesidades para conseguir la vida profesional que quieren.

El nacimiento de ‘Cuidado en Femenino’

El ritmo de Cuidando en Femenino va al ritmo de mi recuperación. Cuando estoy en una buena fase, todo fluye y organizo eventos y mantengo mis redes sociales al día. Cuando estoy en una recaída, paro para tomar aire y confío en volver con más fuerza. Porque si algo he aprendido de esta enfermedad es que lo que más nos sana es la coherencia. Y coherencia, para mí, es dar cuando tengo fuerza para ello y recibir cuando necesito ayuda, es decir “sí” cuando es eso lo que quiero y es dar un “no” a tiempo, es pasar tiempo conmigo para saber quién soy, qué quiero y qué necesito a cada paso y es permitir a las personas que quieren estar cerca, cuidarme.

Soy plenamente consciente de que si hubiera parado a tiempo quizás la depresión no habría llegado con tanta fuerza a mi vida como aquel año y medio que me pasé en la cama. Por eso, creo que no hace falta llegar a estar grave para pedir ayuda y no hace falta tener un diagnóstico de ningún tipo de enfermedad para empezar a mirarnos a nosotras mismas. Hay muchas cosas importantes en esta vida pero creo que es urgente tomarnos nuestro tiempo y no dejarnos para más tarde, cuidar nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros cuerpos y acompañarnos unas a otras en cada reto que tengamos a nuestros pies.

Así que, celebrando este momento que acabamos de compartir, te dejo con una idea, inspirada en uno de los proverbios que más me han marcado: “Sola llegarás antes pero juntas llegaremos más lejos”.

*Alicia en un momento de una de las sesiones de ‘Cuidando en femenino’.

Y vosotras Malasmadres, ¿habéis atravesado una depresión? Os esperamos en los comentarios donde nuestra protagonista de hoy estará encantada de ayudaros y contestaros.

Antes de irnos…

Cuéntanos tu historia

Recuerda que si te apetece compartir tu historia como nuestra protagonista de hoy puedes hacerlo a través de esta sección de ‘Ellas opinan’. Si te animas a hacerlo escríbenos a hola@clubdemalasmadres.com, estaremos encantadas de compartir tu experiencia.

42 Comentarios
  • Isabel

    3 Septiembre, 2017 a 10:33 am Responder

    Sí, hace ya 4 años de ello, ocasionado por el trabajo, igual como dicen aquí si hubiera frenado antes no habría llegado a eso. El problema fue cuando después del nacimiento del segundo buenhijo me tenía que incorporar a lo que para mí se había convertido en sufrimiento. Y no fui capaz de volver. Un año de ansiedad, psicológos, psiquiatras y medicación, del que solo pude salir al liberarme del trabajo. Es verdad que mucha gente no entiende esto como una enfermedad, pero lo es. A mí me ayudó mucho el deporte, además de familiares y amigos cercanos, pero el hecho de salir a correr, me hacía sentir bien, y no pensar. Se sale, pero para ello, tenemos que reconocer que estamos enfermos. Mucho ánimo a l@s que estéis pasando por ello.

    • Alicia Gómez Benito

      3 Septiembre, 2017 a 12:09 pm Responder

      Muchas gracias por compartir Isabel!

      Coincido contigo en la importancia del deporte…a mí me ayudó mucho a salir de esta situación y cada vez que podía calzarme unas zapatillas y salir a trotar sentía una batalla ganada!

      Un abrazo muy fuerte

  • Mamagnomo

    3 Septiembre, 2017 a 11:35 am Responder

    Tres meses en una cama sin levantarme nada más que para necesidades básicas: comer y ducharme. A veces me imponía salir e iba a la facultad y se me hacía un mundo. No era mi sitio. Ningún sitio era mi sitio, salvo mi dormitorio. Dormía una media de 15 horas al día y el resto hacia pocas cosas. Tenía 20 años y no sabía ni qué me pasaba ni cómo se curaba. Solo deseaba que acabase. Y puse mucho de mi parte y acabó, el día en que dormí 9 horas por primera vez, fue el renacer. Seguía cansada, pero no me dejé vencer. Había pasado un año y medio. No me ha vuelto a pasar jamás, fue producto de una situación concreta y ya sabría cómo afrontarla, porque sé qué me pasó. En aquel momento no tenía ni idea…

    • Alicia Gómez Benito

      4 Septiembre, 2017 a 6:58 pm Responder

      Qué bonito leerte Mamagnomo…

      Una vivencia muy dura para sólo 20 años de edad…de todo lo que has contado me quedo con “ningún sitio era mi sitio, salvo el dormitorio”… Me he sentido tan identificada con ello!

      En plena crisis es el único lugar dónde estaba a gusto y me alegra ser testimonio en primera persona y leer testimonios como el tuyo con los que ojalá podamos ayudar a otras personas que estén pasando por esto a confiar en que con constancia y acompañamiento se sale de esto.

      Te mando un fuerte abrazo

      ¡Muchas gracias por compartir tu historia!

  • Marie Pollard

    3 Septiembre, 2017 a 1:03 pm Responder

    Mi mamá tuvo tres episodios de Depresión durante su vida, el primero como mi hermana y yo éramos unas niñas, significó que nos mudaramos a casa de familiares porque mi mamá no podía hacerse cargo de nosotras. Era realmente impresionante ver como podría decir que su vida se apagaba mientras estaba deprimida. Mi padre fue siempre un apoyo fundamental, entre psiquiatras y medicamentos. Es necesaria la educación del paciente y del grupo familiar. Cuando ya éramos adultas mi hermana y yo, asumimos el rol de vigilar síntomas que podrían anunciar un nuevo episodio depresivo y actuábamos velozmente en lo que podíamos para evitarlo. Sabemos y asumimos que tenemos un riesgo mayor que el resto de la población de tener un episodio depresivo en nuestras vidas por haber tenido un familiar cercano que padeció de depresión, pero esto no nos causa miedo, lo entendemos como una enfermedad, que hay tratamiento, que hay alternativas, que tendríamos apoyo, que sí se puede salir porque mi madre lo hizo tres veces!!

    • Alicia Gómez Benito

      4 Septiembre, 2017 a 6:53 pm Responder

      Muchas gracias por contar la historia de tu madre Marie…

      Como paciente sé lo difícil que es esta enfermedad pero también he visto a personas que me quieren cómo han sufrido viéndome no encontrarle el sentido a la vida y la frustración que les provocaba no poder hacer nada por cambiar esa percepción de mí en ese momento…

      Me ha encantado ver tu fuerza y tu valentía ante la posibilidad de tener esta enfermedad. Sí se puede salir y tu madre y muchas otras personas somos ejemplo de ello!

      Gracias por compartir y por darle sentido a que las que nos dedicamos a escribir en redes, sigamos haciéndolo.

      Un fuerte abrazo

  • Mayte Díaz Béjar

    3 Septiembre, 2017 a 2:19 pm Responder

    En 2007 una tarde empecé a estar nerviosa en el trabajo y unos minutos más tarde no podía dejar de llorar sin saber porqué. Al día siguiente a mediodía, tuve q irme/ huir del trabajo y sufrí mi primer ataque de ansiedad. Estuve de baja medio año y medicada casi 2 años.
    Hace cuatro años que tuve una recaída. No es que entre 2007 y 2013 no haya habido momentos de recaída, pero RECAÍDA, así con mayúsculas, hasta ese momento no hubo ninguna. Esta vez fue diferente pues, si bien ya conocía los sintomas, en esta ocasión era madre y no quería que mi niña me viera descontrolada.
    Han pasado cuatro años y sigo medicada. Es curioso cómo funcionan los antidepresivos, tuvieron q pasar 2 años para q mi cuerpo y mi mente empezará a sentirse realmente bien, sin momentos de pánico. Ahora reconozco q tengo cierta dependencia pues, si bien quiero dejar de tomar la medicación, me aterra la idea de hacerlo y volver a pasar x ese infierno.
    Yo no me avergüenzo de lo q me pasa, de hecho creo q es algo tan normal como el q sufre de migrañas. A uno le duele la cabeza y a mi me duele el alma. He aprendido a vivir con ello hasta el punto de q nadie imagina q yo sufra de ansiedad y estados depresivos. Ello me hace pensar en la necesidad que hay de hacer visibles estas dolencias para que dejen de estar estigmatizadas socialmente.
    Odio profundamente el halo de debilidad que subyace alrededor de las enfermedades mentales, si se supiera la fortaleza que hay que tener para superarlas… nadie q no haya pasado por ello es capaz ni siquiera de imaginarlo.

    • Alicia Gómez Benito

      4 Septiembre, 2017 a 7:03 pm Responder

      Muchas gracias Mayte por hablar de tu vivencia…

      Es tan importante que alcemos la voz y contemos lo que nos ocurre! Para mi ha sido terapéutico escribir el post pero sin duda ha sido terapéutico leer a personas como tú que generosamente alzan la voz y cuentan lo que les está ocurriendo.

      Me uno a tu profundo rechazo hacia el halo de debilidad que subyace alrededor de esto.

      ¡Un abrazo enorme de superheroina a superheroina! 😉

  • La Moleskine de Mamá

    3 Septiembre, 2017 a 5:32 pm Responder

    Hola Alicia, un gusto encontrarme con tu testimonio y con tu proyecto. Seguro que ayudará a que poco a poco se quite el estigma que pesa sobre las enfermedades mentales, los psiquiatras y los medicamentos de este tipo.

    Yo he vivido depresión desde muy joven y han sido años muy duros. Mi más reciente depresión fue en el embarazo y el post parto, una verdadera putada recibir a un hijo en esas condiciones.

    Con el apoyo de psiquiatras y terapia psicológica he salido adelante de cada periodo depresivo mayor y hoy puedo decir que, a pesar del sufrimiento de años que me ocasionó, la depresión es una de las cosas más valiosas que he pasado en mi vida porque me enseñó a ser totalmente resiliente, me enseñó a reinventarme las veces que sea necesario. Gracias a la depresión descubrí todo el arsenal de herramientas que tengo para salir adelante. Y con esto no quiero decir que la depresión sea buena, nada de eso, se sufre mucho. Lo que quiero decir es que ese sufrimiento lo podemos transformar en una enorme lección de vida.

    Para compartir de mi depresión y de cómo la he compaginado con mi vida de madre (el binomio maternidad y depresión no se les asocia mucho) decidí abrirme un blog donde, entre otras cosas, hablo de mis depresiones.

    Me encantará seguir tu proyecto y, quizá, hacer colaboraciones mutuas y me animo desde ya para compartir con las Malas Madres mi testimonio de maternidad y depresión.

    Un abrazo grande, Laura

    • Alicia Gómez Benito

      4 Septiembre, 2017 a 7:18 pm Responder

      Hola Laura!

      Muchas gracias por tu comentario…acabo de entrar a tu blog y me he leído de principio a fin tu artículo sobre las razones para no ir a terapia. Me ha encantado tu forma de contar tu experiencia, de darle la vuelta y de contar de forma tan directa y transparente lo que realmente supone pasar por un proceso psicológico.

      Coincido plenamente contigo en que sin ser algo bueno de por sí, pasar por esto nos da herramientas y situaciones que de otra forma no viviríamos. De hecho tu blog,el mío y esta conversación probablemente no existirían si no hubiésemos pasado por esto!

      Gracias por compartir tu vivencia como madre que ha pasado por esta situación….gracias por tu generosidad y gracias por ese blog que desde ya sigo de cerca 🙂

      Un fuerte abrazo!

  • Anna Arauco

    3 Septiembre, 2017 a 5:37 pm Responder

    Yo he tenido anorexia a los 13 y luego una larga etapa de depresión y ansiedad a los finales de mis 20..he logrado de salir de esta oscura etapa pero la ansiedad siempre esta ahi “escondida” esperando una oportunidad para volver a invadir mi vida y tomar el poder. Es un continuo combate para no dejarla que vuelva a tomar las riendas de mi vida. Ahora que estoy ante yna situación de cambio con la vuelta a un nuevo trabajo tras un año en casa con el peque noto que la ansiedad vuelve algo – no le voy a hacer caso, no quiero volver a no poder salir de casa ni estar con gente por culpa de ella! Por suerte tengo a mi marido a quien le cuento todo y me apoya muchísimo, es mi roca quien me cuida y no deja que esto pase. Se que muchas mujeres no hablan de esto en general porque puede resultar vergonzoso admitir algo que es calificado como debilidad o algo que soll tiene “gente rara” – yo intento hablar con naturalidad de mi pasado porque no me avergüenzo de que si, puede que sea debil pero a la vez se que soy fuerte !

    • Alicia Gómez Benito

      5 Septiembre, 2017 a 6:08 pm Responder

      Muchas gracias Anna por compartir tu historia.

      Cada vez que tenemos la ansiedad de vuelta tenemos más herramientas y lo que siento al leerte es una fortaleza enorme.

      Qué importante contar con buenos apoyos…me alegro mucho que tu marido sea tu roca y que tú hables con naturalidad de tu pasado.

      Te mando un abrazo enorme

  • Mónica Ayuso Ortiz

    3 Septiembre, 2017 a 9:25 pm Responder

    Me pregunto como se puede sobrellevar una depresión siendo madre soltera. Yo no puedo acostarme tantos días, apenas unas horas. Creo que sobrevivo gracias a mi hija de 4 años. Si no estuviera..estaría muerta en vida…pero tampoco tengo tiempo para pensar en mi dolor.

    • Alicia Gómez Benito

      5 Septiembre, 2017 a 6:14 pm Responder

      Te mando un abrazo Mónica…

      No me puedo imaginar cómo es vivir esto siendo madre porque no lo soy…para mí sois unas valientes por partida doble.

      Te mando mucha fuerza y espero que poco a poco puedas pasar de sobrevivir a VIVIR. Todas nos lo merecemos. Tú también.

  • Alejandra

    3 Septiembre, 2017 a 9:53 pm Responder

    La descripción es muy similar para todas nosotras, y eso es precisamente debe recordarnos a todas que es una enfermedad, como la hipertensión, y gracias a Dios aunque tengas recaídas, la recuperación es completa en los buenos momentos. En mi caso ya somos 2 generaciones, mi madre y yo. Tanto ella como yo hemos sufrido varios episodios, y aunque todos son muy desagradables, también cada vez tenemos más armas.

    • Mari Carmen F

      3 Septiembre, 2017 a 10:35 pm Responder

      Es una enfermedad, tú lo has dicho aunque hay personas que no entienden el por qué nos pasa,, sé que lo que pase con mi padre fue la chispa. También una de mis recaídas fue cuando empecé la búsqueda de mi segundo hij@; búsqueda q continúa tras 4 años y después de asegurarnos de que todo está bien. Hubo un tiempo que al no quedarme embarazada me vine abajo muchísimo. Días de apatía total, llantos, ansiedad, tristeza..Hay que seguir luchando.

      • Alicia Gómez Benito

        5 Septiembre, 2017 a 6:23 pm Responder

        Seguimos en el camino Mari Carmen!

        Mucha fuerza para esos momentos bajos … Y si lo consideras necesario, pide ayuda. A mí personalmente me salvó comenzar terapia, estar acompañada en cada recaída, aprender a poner límites, conocerme y reconocer mi historia y, poco a poco, poner cada cosa en su sitio y sentirme cada vez mejor.

        Te mando un abrazo enorme

    • Alicia Gómez Benito

      5 Septiembre, 2017 a 6:19 pm Responder

      Me ha encantado leerte Alejandra…

      Efectivamente, cada vez tenemos más armas 💪🏻

      Un abrazo enorme y muchas gracias por compartir tu historia de dos generaciones… mucha fuerza para ambas ❤️

  • Mari Carmen F.

    3 Septiembre, 2017 a 10:12 pm Responder

    Hola. Para mí hubo un antes y un después tras el nacimiento de mi hija. Sufrí depresión post parto hasta que ella tuvo 6 meses. Gracias a una gran psicóloga digamos que salí del agujero donde estaba metida. Cuando todo iba mejor, diagnosticaron a mi padre de cancer de riñón. Lo pasamos muy mal ya que después de poco más de un año viendo cómo se apagaba, murió en noviembre de 2012. A partir de ahí mi depresión volvió más fuerte. Mucha ansiedad y un gran miedo a dicha enfermedad, tanto que si mi hija empezaba con fiebre yo me moría.. tenía q tomar algo para la ansiedad porque solo pensaba en lo mismo. Si alguien próximo a mí se quejaba de algo, mi mente solo pensaba que era cancer. Volví a pedir ayuda profesional y llegue a tomar tratamiento porque mi ánimo estaba por el suelo. A día de hoy tengo también rachas muy buenas que no pienso en ello pero también tengo malas. Sé que estoy “cogida con pinzas” y que cualquier cosa puede hacer que empiece otra vez con mis miedos.

    • Alicia Gómez Benito

      5 Septiembre, 2017 a 6:30 pm Responder

      Hola Mari Carmen,

      Me he emocionado leyéndote porque me he sentido muy identificada en esos momentos en los que sientes que “estas cogida con pinzas”

      Y es que hay temporadas que es así, pero también creo que cada recaída y cada vez que volvemos a caer somos un poco más sabias que la anterior y tenemos más herramientas para salir de ello.

      Te mando un abrazo enorme!

      • Mari Carmen F

        5 Septiembre, 2017 a 9:05 pm Responder

        Muchas gracias de verdad. Mi abrazo también para ti. Y tienes toda la razón. Somos más fuertes.

        Beso enorme desde Córdoba.

  • Rosario

    3 Septiembre, 2017 a 10:50 pm Responder

    ¡Gracias, Alicia, por compartir tu experiencia! Eres valiente, sincera y me ha dado mucha fuerza leerte. ¡Un abrazo!

    • Alicia Gómez Benito

      5 Septiembre, 2017 a 6:24 pm Responder

      Muchas gracias por tus palabras Rosario!

      Te mando un abrazo enorme

  • Nieves

    4 Septiembre, 2017 a 9:02 am Responder

    Gracias Alicia por escribir sobre este tema tan estigmatizado. Me siento identificada cuando dices que si tienes una enfermedad física eres una valiente y una luchadora y cuando es una enfermedad mental la gente te mira raro y se aleja. Tuve cancer de mama con 32 años y una niña de casi 3, escribí un blog y tenía un auténtico “ejercito” o club de fans alabando lo valiente que era y lo bien que lo llevaba. La reconstrucción de la mama fue mal, volví a operarme y fue peor… así que después de 3 años de “heroina” mis fuerzas se acaban y no me puedo levantar de la cama. Me voy a casa de mis padres porque no era capaz de cuidar de mi hija. Llevo un par de años en tratamiento y he pasado por fases de euforia desmedida y de profunda depresión y mi “ejercito” desapareció. Tenía que oír comentarios como….”pero bueno si ya no tienes cancer…porque estas triste…anímate”.
    Así que agradezco tu proyecto y me ofrezco a colaborar. Te deseo ilusión para disfrutar de los buenos momentos y mucha fuerza para superar los malos. Besos.

    • Alicia Gómez Benito

      21 Septiembre, 2017 a 8:45 pm Responder

      Buenas noches Nieves…

      Muchas gracias por alzar la voz con tu vivencia personal…es injusto que el ejército desaparezca cuando más lo necesitamos. Porque el cáncer es duro y la depresión también. Así que lo necesitamos en ambas situaciones.

      Siento que te sintieras más sola cuando te quedaste sin fuerza. Y por eso creo que que cada una de nosotras le pongamos nombre, lo contemos y digamos cómo nos sentimos y qué necesitamos es lo más importante.

      Hoy he estado con una persona que me decía “es que cuando oigo hablar que ante la depresión lo que tienes que hacer es salir, maquillarte y divertirte pienso que es igual de lógico que si ante alguien que tiene una pierna rota le decimos que lo tiene que hacer es mucho deporte, salir a bailar y mover esa pierna para que se ponga bien”. Y la verdad, no se me ocurre mejor ejemplo.

      Tuve una amiga que murió con 23 años por fibrosis quística. Tras el trasplante de pulmones todo salió bien y tenía mucho miedo. Porque de repente, tenía futuro. Algo que nunca había tenido. Y una noche me confesó: “Ali, ahora todo el mundo me dice que tengo que estar contenta porque mis largas semanas de hospitalizaciones ha pasado…pero ahora tengo miedo y estoy triste y asustada. Mi vida ha sido en un hospital. Y ahora tengo vida y no sé cómo vivirla” Y a su ejército menos empático le costaba mucho entenderlo.

      Así que Nieves, no estamos solas en esta tarea de educar a nuestro entorno de lo que significa estar triste, vivir ansiedad y no poder con tu vida. Necesitamos verbalizar y decir lo que necesitamos. Y desde luego, un “anímate” no sirve de nada.

      Te mando un abrazo fuerte y mil gracias por esa ilusión y esa fuerza que me transmites en tu mensaje

  • Esther Cofan

    4 Septiembre, 2017 a 10:01 am Responder

    Gracias por compartir Alicia.
    Yo llevo 3 meses con ataques de panico y ansiedad y para mi ha sido muy duro.soy una persona activa.Trabajo para una gran empresa pero a diario convivia con el hecho de llevar al 100×100 a todo lo que requeria mi trabajo.presion,timings ajustados, viajes y por supuesto la presion de que no se notara mi reduccion de 35 h semanales por poder tambien dar los cuidados y atenciones que mis hijos de 4 años y 5 meses se merecian.
    Yo era feliz agradecida con mi vida y mi trabajo aunque a mi vida era un no parar. Con 0 espacio para mi.
    De pronto sin avisar un dia en el trabajo deje de controlar mi cuerpo.Temblores, taquicardia, vision borrosa.no sentia los brazos y apenas me sostenia en pie.pense que moria de un ataque al corazon o algo parecido.todo acababa en ese momento.pense que no volveria a ver a mis hijos…jamas he pasado tanto miedo.
    Al final me diagnosticaron ansiedad.yo no sabia que era eso y no podia entender pq a mi si yo mas a menos me creia feliz andando en esa cuerda de equilibrista a la que me acostumbre a andar.
    Y ese es el problema no se puede andar constantemente en una cuerda.
    Ahora con medicacion creo estar superandolo.
    Ahora tengo que afrontar la vuelta al trabajo con una pizca de inseguridada por no saber si podre gestionar el estres normal de mi trabajo con lo vivido hasta el momento.
    La ansiedad es una enfermedad compleja de entender y explicar si no lo vives no crees de lo que es capaz la cabeza.

    • Alicia Gómez Benito

      21 Septiembre, 2017 a 8:50 pm Responder

      Gracias Ester por tu mensaje…

      Para todas las personas que hemos sufrido ansiedad es algo así como un abrazo virtual leer a otra persona que ha pasado o está pasando por lo mismo. Yo me siento más comprendida y arropada leyéndoos a cada una de vosotras. Y espero, que de vuelta, tú puedas sentir lo mismo con mis palabras y con las de todas las malasmadres que han contado su historia a partir de este post.

      Mi primera crisis en el trabajo fue exactamente cómo lo cuentas tú…es una sensación tan desagradable y desconocida que asusta mucho. Pero tras vivirla, nunca una crisis vuelve asustarte tantísimo porque ya has estado ahí y ya sabes que puedes salir.

      La inseguridad de la que hablas es normal, pero confía…confía en ti, en tus herramientas y en lo que estás aprendiendo en este camino. Y si además de la medicación, en algún momento necesitas ayuda profesional, no dudes en pedirla. Yo lo hice, y es la mejor decisión que he podido tomar.

      Te mando un abrazo muy fuerte

  • maria

    4 Septiembre, 2017 a 10:44 am Responder

    buenos dias, yo sufro de ansiedad…me adelanto a los acontecimientos y no puedo controlar mi mente, taquicardias, tener que irme de un centro comercial, querer dormir…estoy medicada por segunda vez…hace poco unos cinco meses, y no noto una gran mejoria, cuando pasa algo en mi vida que se sale de la “linea recta” empieza mi ansiedad, mis lloros, mi no poder con la vida.
    tambien voy a terapia psicologica pero no veo que me ayude a solucionar el tema, me ha ayudado en otras cosas, pero con el tema ansiedad sigo igual.
    tengo una buenahija de seis años y me da pena que note mis bajones…

    • Alicia Gómez Benito

      21 Septiembre, 2017 a 8:54 pm Responder

      Hola María…

      Muchas gracias por compartir tu vivencia. A veces lo más duro es verbalizar esa inseguridad que produce no ver grandes avances ni mejoría. Por experiencia propia, me surge contarte que yo he pasado por varios psicólogos antes de dar con la psicóloga actual.

      Confío plenamente en que la terapia es necesaria pero sé que no todos los terapeutas te pueden ayudar. Así que si crees que con la terapia que estás haciendo ahora no te está ayudando para esto, sigue buscando…lo más importante eres tú y tu calidad de vida. Así que busca para vivir de forma plena y para compartir con las personas que más quieres esa vida.

      Te mando un abrazo muy fuerte

  • María Jesús López

    4 Septiembre, 2017 a 1:30 pm Responder

    Hola, Alicia. Te agradezco enormemente tu testimonio, en el cual muestras con valentía un problema que afecta a millones de personas en el mundo, y que se ceba especialmente con las mujeres. Para mí, la depresión y la ansiedad no vienen de la nada, siempre hay un factor desencadenante… Yo tengo 39 años y padezco bulimia nerviosa desde los 30, teniendo además una hija de 8. Todo empezó con ansiedad, tensiones de una familia egoísta y entrometida, y se agravó con una maternidad en soledad. Sé que para la gente de “afuera” es muy difícil de comprender a alguien que tiene su mente enferma. Pero si descubrieran lo fácil que es pasar de ser normal a que tu cerebro se envenene y pudra, quizá aprenderían a ayudar de una forma más productiva. Mi cariño a todas las mujeres deprimidas y un fuerte abrazo a las bulímicas adultas, que son muchas. ¡Superémoslo unidas y alzando la voz!

    • Alicia Gómez Benito

      21 Septiembre, 2017 a 9:05 pm Responder

      Hola María Jesús,

      A todos nos cuesta entender algo que no hemos vivido…de hecho, yo misma no será tan “experta” en ansiedad y depresión ni podría empatizar tan bien si no lo hubiera experimentado. Estoy segura de ello. Por eso, aunque nos salga “enfadarnos” con quien no nos entiende creo que lo que podemos hacer es “enseñarles”, explicarles y detallarles lo más que podamos en qué consiste lo que vivimos, qué nos pasa por la cabeza, cómo nos sentimos y qué necesitamos. Y no es fácil. Al menos para mí era muy difícil explicarle a mi pareja y a las personas cercanas lo que me ocurría. Porque ni yo lo entendía.

      Ir a terapia me ayudó a entender mi historia, a darle un sentido y a poder empezar a expresar cómo me siento, qué necesito, qué quiero y qué no. También he podido tomar decisiones importante sobres quién quiero en mi vida y quién no. Qué quiero en mi vida y qué no. Cómo quiero mi vida y cómo no. Con cada decisión he perdido algo pero he ganado algo mucho más importante: el respeto y el amor hacia mí misma. Y eso es algo que nos merecemos todas.

      Te mando un abrazo muy fuerte y espero de corazón que encuentres ese respeto y ese amor hacia ti. La depresión, la anorexia, la bulimia… nos hace pensar cosas que distan mucho de amarnos y no nos merecemos eso.

      Así que mucho amor y mucha calma…

  • María Antón

    5 Septiembre, 2017 a 9:43 pm Responder

    Hola malasmadres! Yo estoy ahí, con tres buenoshijos a los que adoro, pero sin ilusión de empezar cada mañana, llorando por los rincones y esperando el momento de poder dormir y olvidarme del mundl. Sé que la solución es empezar una vida sóla con ellos, vivo con un buenpadre que nunca se ha ocupado de nosotros, que ha bebido más de la cuenta y que nunca le gustaba lo que encontraba en casa y así lo hacía saber. Ahora, incapaz de romper una familia, he empezado con fármacos y terapia a descubrir que mis buenos hijos necesitan de vuelta a su malamadre como era antes, feliz y con ganas de todo. Ojalá pueda con esto!

    • Alicia Gómez Benito

      21 Septiembre, 2017 a 9:10 pm Responder

      Mucha fuerza María…

      Cuando los días de lágrimas y de querer desconectar del mundo durmiendo se suceden es muy difícil ver la luz al final del tunel. Pero llega, te prometo que llega. La terapia continuada y la medicación cuando la he necesitado ha sido la combinación que a mí me ha ayudado a volver a vivir. No soy la mujer que era pero soy mucho más consciente, mucho más respetuosa conmigo misma y muy diferente a la mujer que era antes de que esto ocurriera.

      Así que de corazón te deseo un buen proceso de terapia y toda la fuerza del mundo.

      Te mando un abrazo muy fuerte!

  • Maria Anton

    5 Septiembre, 2017 a 10:03 pm Responder

    Hola Alicia,
    Yo soy madre de tres hijos y ahí me encuentro, nunca lo hubiera imaginado. Estoy encantada con mis niños son especiales, nos adoramos. Pero me encuentro cada mañana sin ilusión por levantarme, lloro por los rincones y deseo que se haga la hora de poder meterme ne la cama, con mi lexatin y diazepan. Lo cierto es que sé cuál es el motivo pero no acierto a ver la solución, mi marido se ha pasado la vida despreocupándose de nosotros, bebiendo más de la cuenta y quejándose de todo lo que no están en orden cuando llegaba a casa. Ahora me he dado cuenta de lo que ha hecho conmigo y no lo quiero a mi lado pero no quiero destrozar una familia que, para mí, era para toda la vida. Y ahí andamos, él querido cambiar y mi corazón quw ya ha cambiado. Mientras él sigue feliz yo sigo queriendo escapar sin poder. Quiero Ser la de antes pero tengo que sacrificar creencias y mi mente se bloquea. Espero salir esta poruqe ya no me reconozco, no sonrío, no tengo vitalidad, me he alejado del mundo y yo no era así. Quiero que mis hijos tenganchado de vuelta a su madre pero tengo miedo de truncar su futuro. Espero encontrar el camino y pronto
    Gracias por tu testimonio de superación, es alentador saber que si se quiere se puede.
    Bss

    • María Belén

      9 Septiembre, 2017 a 4:13 pm Responder

      Hola María tus hijos te necesitan y por ellos debes ser feliz. Es muy fácil decirlo claro, pero dejar a tu marido quizá sea lo mejor. Si sientes que te anula demanda de divorcio y a empezar una nueva vida. Por supuesto que te pase una buena pensión porque los hijos no se crían solos. Un abrazo para ti y tus preciosos hijos!

  • sandra martinez

    6 Septiembre, 2017 a 9:17 am Responder

    Hola
    Por fin no me siento sola… llevo desde Marzo con una recaida enorme, solo tengo ganas de meterme en la cama y no pensar. Me paso el día llorando, no tengo ganas de nada, me duele todo el cuerpo y todo es un sobreesfuerzo tremendo, hasta sonreir…
    No es mi primera depresión, tuve la primera a los 17 años, salí reforzada, la segunda fue postparto y conseguí renacer pero esta última no la veo fin, incluso irme de vacaciones ha sido un infierno, he tenido ataques de ansiedad casi todos los días.
    No me gusta estar así sobre todo por mis hijos pero hay días que es imposible disimular.. y lo intento. Mi cabeza me esta destrozando, pienso que mi marido me engaña, porque yo no valgo nada….
    La verdad que se me han juntado varias cosas, abuso sexual y la violencia domestica que viví en casa cuando era pequeña, me están ayudando pero se me hace muy cuesta arriba, cada vez que voy a terapia salen más cosas que como niña no supe gestionar y ahora me destrozan.
    Después de soltar mis vivencias, aquí sigo luchando día a día por no meterme en la cama

    • Rosa

      6 Septiembre, 2017 a 12:36 pm Responder

      Mucho ánimo y fuerza Sandra!, lo conseguirás porque vales muchísimo!. Un beso grande.

    • Alicia Gómez Benito

      30 Septiembre, 2017 a 12:02 pm Responder

      Buenos días Sandra…

      Me ha estremecido leerte porque podría haberlo escrito yo. Muchos de los sucesos que comentas también los he vivido y es duro. Es duro recordar y remover y es dura cada una de las recaídas.

      Pero confía. Confía porque igual que tú saliste en los 17 de aquella, saldrás de esta. Y siempre un poquito más fuerte. Pero fuerte de verdad…desde dentro.

      Aunque la terapia te este removiendo confía que es para bien. Cuando he tenido sesiones de las que he salido muy mal me ha ayudado pensar que el dolor post terapia era como las agujetas post gimnasio. Dolor pero dolor sano. Dolor para sentirnos mejor.

      Te mando un fortísimo abrazo

  • Rosa

    6 Septiembre, 2017 a 12:28 pm Responder

    Hola Alicia !

    Te envío todo mi cariño, mi ánimo y apoyo como también a todas las madres que han pasado o están pasando por una depresión.
    Yo no supe lo que era una depresión hasta que dí a luz. Tuve un embarazo envidiable. Fui madre con 42 años y no tuve ni un solo problema durante el embarazo, me fui hasta de viaje!. Pero todo se torció en el momento del parto lo que me llevó a una infección (endometritis) terrible que casi no me cuesta la vida y a una luxación de coxis.
    Cuando me dieron el alta, no me podía ni mover, no pude darle el pecho a mi hijo porque había riesgo de que cogiera la infección también. Para colmo, mi hijo no toleraba bien la leche de formula así que no paró de llorar nunca!,lloraba todos los días a todas horas. Y para finalizar, yo me había quedado sin trabajo justo cuando estaba embarazada porque la empresa cerró, así que no podía empezar a buscar otra cosa hasta que no me recuperara. Todo ésto junto, me llevó a una depresión de caballo!.
    Tardé 8 meses en recuperarme físicamente, pero emocionalmente aún estaba hecha polvo!. Pasé de ser una mujer siempre feliz, positiva y alegre a ser una mujer llena de tristeza, frustración, cansada y arrepentida de haber sido madre. La casa se me echó encima y estaba patas arriba siempre, yo no tenía ganas ni de pasar una aspiradora……en fin, metida en mí misma y perdiéndome todo lo que pasaba a mi alrededor.

    Estuve 2 años con la depresión, hasta que un día, después de una gran bronca con una de mis mejores amigas me dí cuenta de que yo no podía seguir así. El sentimiento de ser una mala madre se apoderó de mi. Empecé a llorar de manera que no podía parar!!. Había estado 2 años sin a penas llorar porque pensaba que no tenía derecho, que mi obligación era cuidar a mi hijo y asumir las decisiones.
    Empecé a ponerme metas pequeñas: un día me arreglaba para hacerme la foto para preparar el currículum, otro día me arreglaba para salir de paseo con mi niño, empecé a salir con él a todas partes, me lo llegué a llevar a la oficina del paro, a hacer deporte (muy importante) y así poco a poco a empezar a levantarme el ánimo. Visité a una masajista- terapeuta que me ayudó física y emocionalmente, quedaba con mis amigas para salir y reírme un rato, me quité de otros gastos y pagué a una señora para que me limpiara la casa y algún día le dejé el niño a mi madre para salir con mi marido. Al final, empecé a vivir el día a día y poco a poco a ser más feliz.
    Mi hijo tiene ya 3 años y aunque sigue siendo duro a veces, está todo dentro de la normalidad y he vuelto a vivir. . Lo quiero muchísimo!, es lo mejor que me ha pasado en la vida. Tengo un trabajo que aunque no me llene profesionalmente, no me importa de momento porque me permite estar con mi hijo todas las tardes y fines de semana. Poco a poco voy siendo la persona que era: alegre, feliz e ilusionada por la vida.

    Ánimo y suerte para todas!. Os envío un abrazo con todo mi cariño……….

    • Alicia Gómez Benito

      30 Septiembre, 2017 a 12:04 pm Responder

      Qué bonito leerte Rosa!

      Qué bonito verte resurgir a través de tus palabras.

      Muchísimas gracias por compartir tu experiencia…tan real y tan bonita.

      Te mando un abrazo enorme ✨✨

  • Laura

    7 Septiembre, 2017 a 10:35 am Responder

    Eres una valiente Alicia. Yo lo he vivido (depresión en el embarazo). Mi cuadro fue duro pero no grave … sin embargo, mi hermano también lo está sufriendo y el si que estuvo grave (ahora está mejor) . Con grave me refiero a que el médico temía por su vida. La depresión es una enfermedad que puede ser muy grave, en la que el 40% de los enfermos no están tratados ! Es terrible ! Lo peor es ver que hay gente que cree que con fuerza de voluntad y un coach se puede curar… pues será así en los casos leves. Si mi hermano no hubiera dado con un buen psiquiatra estaría muerto

    • Alicia Gómez Benito

      30 Septiembre, 2017 a 12:08 pm Responder

      Buenos días Laura…

      Es tan real lo que cuentas. Es serio y es muy grave. Yo estoy segura también de que si no hubiera estado rodeada de buenos profesionales, yo tampoco estaba aquí. Llega un momento en que la vida deja de tener sentido cuando está enfermedad se apodera de tus pensamientos.

      Pero me alegra saber que estamos. Que tu hermano está bien acompañado y que tú y yo también.

      Te mando un abrazo muy fuerte y muchísimas gracias de corazón por compartir tu vivencia✨

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