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Cómo lograr el equilibrio en la pareja

Cómo lograr el equilibrio en la pareja

Las relaciones de pareja plantean a veces desafíos, buscar el equilibrio, ponernos en el lugar del otro a veces es complicado pero es la base del buen funcionamiento de aquello que hemos ido construyendo. Hoy nuestra colaboradora y coach, Leonor Cabrera, aborda esta cuestión después de que recibiéramos algunas consultas al respecto por parte de algunas Malasmadres. ¡Esperamos que os guste este post!

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* Podéis seguirla en FacebookTwitter y en su BLOG.

Ay, la pareja. Ese gran espejo en el que nos miramos cada día y que no siempre, por fortuna, nos devuelve eso que esperamos. La pareja, por muy duro y por muy difícil que nos resulte aceptarlo, es el espejo en el que mirarnos de forma diaria, en el que conocernos un poco mejor y quien nos pone por delante nuestras dificultades, esas piedras que llevamos en los zapatos sin tener conciencia de ello.

No sé si alguna vez te has preguntado para qué tener pareja. Yo sí lo he hecho. Para mí la vida en pareja es muy importante y, he de confesarlo, es la forma de vida que prefiero. Sí que he estado alguna temporada de mi vida sin estar con nadie, pero yo soy una de esas personas que se encuentran más cómodas en la relación uno a uno, en el grado de confianza que se genera cuando estás con alguien con quien puedes compartir una parte de tu vida y con quien tienes un proyecto de futuro.

La pareja es el espejo en quien mirarte

Yo sí que me he planteado más de una vez para qué tener pareja y al final mi conclusión es siempre la misma: la pareja es el espejo en quien mirarte, quien te pone por delante tus dificultades y quien te da multitud de oportunidades para crecer día a día. Es un maestro o una maestra. También está la alegría de compartir un proyecto de futuro, un proyecto de vida, unos valores comunes forjados entre los dos que poner en acción en la vida.

Hasta aquí, todo puede resultar muy bonito. El problema surge cuando surgen las dificultades y cuando, por ejemplo, cada miembro de la pareja quiere algo diferente o cuando el otro o la otra hace algo que no entendemos, que no aceptamos o que nos cabrea lo más grande. Ahí aparecen los miedos, las dudas, las dificultades, el quién me manda estar con esta persona malgastando mi vida…

¿Cómo lograré entonces el equilibrio en la pareja?

Cuando esto sucede resulta vital entender lo que denominamos la intención positiva del otro. Y ver la intención positiva del otro significa ponerse por un momento en sus zapatos, ver la vida como si fueras la otra persona y así poder entender porqué ese comportamiento, porqué esa respuesta o porqué esa manera de estar en el mundo.

Sé que es difícil pero, créeme, cuando logras hacerlo la película cambia e incluso es posible que sientas alivio al entender qué mueve a esa persona a hacer lo que está haciendo en ese momento. Se trata simplemente de ponerse en su punto de vista y preguntarte qué le puede estar sucediendo, qué emoción es la que se le está moviendo en ese momento para hacer lo que hace.

Es posible que tu queja sea que tu pareja no para de trabajar y que sólo tiene pensamiento para el trabajo, no para ti ni para la familia. Quizás estés harta de su estrés, de ese estrés que tal vez se transforma en enfado cuando llega gritando y despotricando de todo lo que le ha sucedido durante el día. Pregúntate para qué esa actitud de no parar de trabajar y para qué ese enfado. Quizás lo que haya detrás sea una cuestión de supervivencia, de sentir que si para de trabajar la economía familiar se va desmoronar y todo rodará por los suelos.

¿Qué emoción hay detrás?

Una buena manera de hallar esta intención positiva es preguntarte o preguntarle -si hay confianza y disposición para ello- qué emoción hay, por ejemplo, detrás de esa adicción al trabajo. Tal vez haya miedo. Y volver a preguntarle qué emoción hay detrás de esa emoción, de ese miedo. Algunas personas tienen debajo del miedo tristeza, tal vez tristeza a verse pobres o a sentirse incapaces.

También pregúntate tú qué emoción es la que se te mueve con esa actitud del buenpadre o de la otra buenamadre. Hablar desde lo que sientes en lugar desde lo que piensas es una manera de llevar la conversación con tu pareja a otro nivel porque al hablar desde las emociones, desde lo que siento quitamos mucho de hierro al asunto. Ahí no cabe la acusación, el enfado por el enfado ni la pataleta.

En lugar de acusar y, por ejemplo, decirle un “eres impresentable” pon el foco en ti, en como te hace sentir esa actitud de la persona que está junto a ti y con quien compartes tu vida. “Que hayas hecho tal o cual cosa me produce mucha tristeza”. ¿Ves cómo así cambia la película? Ya no hay acusación, simplemente hay una emoción tuya generada por una actitud.

Equilibrio entre el dar y el recibir

El equilibrio entre el dar y el recibir también es algo muy importante en las parejas. Cuando hablamos de equilibrio entre el dar y el recibir nos referimos a que la cuenta de saldos entre el debe y el haber esté a cero. El otro día me comentaba una cliente con bastante resentimiento que ella se había dedicado a criar a sus buenos hijos cómo sentía que había dado su vida para la familia mientras que su buena pareja se dedicaba a trabajar y a prosperar en su faceta profesional.

Aquí hay que tener muy claro a los acuerdos que llegamos. Si yo decido dedicarme a criar a los buenos hijos y acepto que sea la otra parte de la pareja quien trabaje y traiga el dinero a casa, ahí hay un equilibrio. Yo cubro una parte de las necesidades de la familia y la buenapareja las otras. Por supuesto que este acuerdo es dinámico y llegará un momento en el que pueda revertirse, pero sin acusaciones y sin tener la sensación de que nos hemos dejado la vida en ello porque todo es negociable.

Y sin creernos que nuestra actividad es nuestra identidad. Es decir, si yo durante la jornada laboral me dedico a cuidar a mi buenhijo eso no significa que yo sea una cuidadora. La otra parte de la pareja también puede cuidar cuando es necesario y preciso, así que es conveniente dejarle un espacio para que también lo haga y para yo dejar de identificarme con ese rol.

Piensa que muchas de las dificultades que tenemos relativas a la pareja son propias. Mochilas que ya traemos de la relación con nuestros padres o nuestras madres, pues con ellos es con quienes aprendemos a relacionarnos con el mundo. Así que ante una dificultad que te ponga por delante tu relación de pareja preguntarte qué dificultad mía me está poniendo por delante puede resultar un gran salto.

¿Cómo lo haces tú para lograr el equilibrio en la pareja? ¿Cómo llevas tu relación y qué es lo te saca de tus casillas del otro? ¿Puedes ver qué hay ahí tuyo? Me encantaría leerte abajo, en los comentarios.

Han comentado...

  1. Buenos días,
    Acabo de leer este post y todos los comentarios y me gustaría compartir mi experiencia y visión sobre el tema del equilibrio en la pareja. Llevamos 6 años juntos con mi pareja y tenemos 3 hijas entre 1 y 5 años (sí es posible! Me quedé embarazada nada más conocer a mi pareja). Las cosas iban bien al principio, aprendíamos a conocernos mientras tanto nos iban acostumbrando e ilusionando por convertirnos en padres por primera vez. Trabajábamos los 2, el como autónomo y yo como empresaria. Él se ocupaba principalmente de las tareas de la casa, de cocinar, y hasta de cuidarme (era masajista y me daba masaje diario). Al final, por la necesidad y sin que le pidiera hacerlo, un poco antes de dar a luz, dejó su trabajo para poder dedicarse completamente a la familia. Con el paso del tiempo, llegó la segunda, nos mudamos a una casa y más adelante llegó la tercera. Al aumentar el tamaño de la familia y de la casa, las tensiones de pareja empezaron a ser cada vez más importantes (hay que tener en cuenta que no tenemos ningún tipo de ayuda, ni familia, ni niñera, ni para limpiar la casa). Porqué ? Si tenía la sensación de que estaba dando lo máximo para tener una familia unida y feliz? Porqué no sé nada de lo que cuesta para tener una familia unida y feliz, solo la quiero como un cuento, soy muy idealista mientra tanto mi pareja es una persona más práctica y trabajadora, acabando asumiendo más responsabilidades que yo. Yo sueño de tener una familia feliz, trabajo fuera de casa y cuando llegó a casa, me relajo, disfruto con las nenas sin preocuparme de nada y cuando llega la realidad (hambre, cansancio, hora de cenar, de dormir etc.) me pongo estrés si mi pareja no cumple con “su parte”. Porqué en mi cabeza yo ya he cumplido con la mía: he trabajado, he llevado y buscado las nenas al cole, además les ducho y les pongo a dormir. Creo que el problema, y siempre me lo dice él (la mayoría de las veces con muy mala leche pero de vez en cuando de manera mas calmada), reside en mi forma de ser y de pensar. Yo he crecido y he sido educada para ser individualista como casi todos en Europa (mi pareja es de Tailandia y tiene otra forma de ver las cosas): cada uno ocupa su parte de responsabilidad, sin necesidad de preocuparse por lo que hace el otro. Así era en mi familia: mi padre trabajaba mientras mi madre era ama de casa y cuidaba los niños. Mi padre estaba a menudo de viaje para su negocio, se dedicaba a traer dinero sin preocuparse mucho por los hijos y dejando mi madre sin apoyo real, por lo cual el dinero de mi padre sí que cumplía con su función de mantener a la familia pero de una manera también contribuya a la desunión de la familia. Al final, me doy cuenta a veces con horror, que me he convertido como mi padre, soy yo la machista y mi pareja mi esclavo. El término es un poco duro pero muchas veces es como él se siente y como muchas mujeres hoy en día se sienten porque asumen todo: trabajo, casa, educación de los hijos recibiendo poco o cero reconocimiento de su pareja. Yo soy mujer pero realmente me comporto exactamente como un hombre, así mi testimonio puede servir como si fuera de un hombre.

    En conclusión (podría alargarme mucho más pero os dejo hacer esta reflexión sobre vuestra propia vida), basado en mi propia experiencia y la particularidad de mi modelo de familia donde los roles están a la inversa, el consejo que puedo dar a las buenasmadres es dejar de creer tanto en vuestro papel y actuar para equilibrar la relación. Si hay desequilibrio en vuestra relación de pareja es porqué estáis contribuyendo a ese desequilibrio por vuestra propia forma de ser, que habéis aprendido del modelo de educación que habéis recibido. En realidad, no hay buenasmadres, malasmadres, buenospadres, malospadres, ni buenoshijos o maloshijos. Son las etiquetas que nos perjudican tanto. Nos hacen creer que somos, y que los demás son de una determina forma que no lo és en la realidad.

    Como dejar de ser buenasmadres?

    Reflexionar sobre nuestras creencias alrededor de este concepto. Qué significa ser una buena madre para mí? Extender esta reflexión sobre el concepto de mala madre, buen padre, mal padre, buen hijo, mal hijo.

    Trabajar la empatía y compasión hacia nuestra pareja: porqué se comporta de tal o tal manera, qué tipo de educación ha recibido, que tipo de creencias tiene alrededor de los roles en una familia, se siente valorado como padre, como persona? Y hacia nosotros: somos capaz de comprender a nosotros mismos, de reflexionar sobre nuestro pasado, de expresar nuestras emociones de una manera sana (sin quejar, atacar, humillar, utilizar ironía, ponerse como victima), de decir lo que necesitamos desde el corazón?

    Identificar los miedos detrás de las creencias y emociones. Qué pasará si dejo de ser siempre tan responsable como debe ser una buena madre? (aquí suelen esconderse miedos al rechazo, al abandono con creencias del tipo “si soy fuerte, si soy responsable, me valorarán, me van a querer” “sí dejo de ser fuerte, si dejo de ser tan responsable, dejarán de quererme” ) Qué pasará si empiezo a tomar más responsabilidades sobre asuntos que no tengo idea, por falta de costumbre, creencias, pereza…como puede ser la limpieza, la cocina, el cuidado y la educación de los niños? que son todos asuntos atribuidos durante siglos a las mujeres pero hoy en día la mujer trabaja también! (aquí se suelen esconder miedos a cometer errores, y por lo tanto medio al rechazo y abandono con creencias del tipo “Si ella (en mi caso él) lo hace tan bien (como puede ser la cocina, la limpieza etc.) porque arriesgarme a hacerlo yo ?” “Y si hago todo lo que me pida que haga y sigue sin aceptarme? mejor que no haga nada!”

    Los 2 miembros de la pareja se involucra realmente a parte igual en la familia? Hay una repartición equilibrada de las responsabilidades entre madre y padre y de forma consensuada? Cada uno realmente valora lo que está haciendo el otro? Hay un interés real por todos los asuntos comunes que son la economía, el cuidado de la casa, de la alimentación, de la educación de los hijos? O cada uno ocupa lo suyo sin prestar mucho interés ni atención a “la parte que corresponde al otro”?

    Reflexionar sobre lo que podemos hacer par cambiar la situación sin pensar en lo que debería hacer el otro. Tomar responsabilidad completa de nuestra situación. Dejar de exigir que el otro empiece a cambiar para cambiar nosotros. Cuando actuamos así, en muchas ocasiones la ruptura llega antes de haber tenido tiempo de actuar.

    Para una persona pasiva como yo, es tiempo de abandonar los miedos, las excusas, justificaciones del porqué no hago las cosas, del eterno “no me daba cuenta, lo siento” para volver a repetir los mismos errores y de pasar a la acción cual sea el resultado e ir aprendiendo de los errores cometidos. Dejar las nubes para empezar a vivir el la tierra, en la realidad.

    Para una persona activa como las buenasmadres, es tiempo de conocer sus propios límites, darse el derecho de descansar, de pedir ayuda a su pareja (si fuera de buen modo mejor) no después de haber sobrepasado el límite pero antes, para que se vaya creando una nueva costumbre de colaboración real, y esto es cuestión de mucho tiempo y paciencia hacia uno mismo y el otro. Qué pasa cuando las beunasmadres siguen haciendo todo cuando saben que ne deberían y que dejan las emociones subir, subir y subir en su interior sin expresarse? Acaban explotando a la cara del malpadre, que acaba enfadándose también. Luego quizá el malpadre se da cuenta de algo, hace un poco de esfuerzo para contentar a su pareja (esto el lo que hago siempre), se reconcilian y vuelve la buenamadre a ocuparse de todo hasta llegar de nuevo al límite. Y así va la historia, se repite en bucle hasta la separación porque nadie quiere cuestionar su propia forma de ser. Cuando empiezas a cambiar tu forma de pensar, de hablar y de actuar, tu pareja cambiará automáticamente. Porque no le quedará remedio! Y si el proceso de cambio se hace con amor, paciencia y tolerancia, mucho mejor!

    Mucho ánimo a todas y todos desde el corazón.

    1. Wow! Un millón de gracias por compartir con nosotras tu experiencia y rascar en nuestras cabezas para reflexionar sobre cada uno. Eres valiente al afrontar tu realidad y situación familiar. Eso no lo hace todo el mundo.

      Esperemos que vuestra conciliación mejore y una más a la familia.

      Un beso desde el equipo del Club de Malasmadres 😊

  2. Tengo dos años con mi pareja,lo amo muchísimo, pero hay algo que me hace en muchas ocasiones sentirme triste y es el hecho de que es muy poco colaborador , ambos tenemos problemas de salud,el un poco más inhabilitante a nivel físico, ambos trabajamos en lo mismo, y nos compartimos de manera igualitaria todas las responsabilidades económicas eso me gusta, pero en la casa prácticamente lo tengo que hacer yo, estoy a cargo en lo doméstico , temas de salud,lo más mínimo me siento agotada y estresada por esta situación,he hablado con el sobre la situación de todas las maneras, a veces me he enojado mucho por qué veo que no hay equilibrio y solo se pone mal, quiere irse a los extremos,pero de verdad siento que si esto no cambia va acabar con nuestra relación, que de verdad es de las pocas quejas que tengo.

  3. Hola, tengo dos hijos de 10 y 3 años. Mi actual pareja es el padre de mi hijo menor. Siento que nunca ha habido equilibrio y no sé cómo solucionarlo, no sé ni por donde comenzar.
    Cuando él llegó a mi vida yo era exitosa en mi trabajo, con vivienda propia, con muchos sueños y planes para el futuro.
    Su aporte en tiempo, dinero, dedicación y esfuerzo es casi inexistente.
    Sigo siendo la proveedora, trabajando jornada completa, ocupandome de las labores del hogar y de los niños, y él… nada.
    Esto genera mucha frustración y un inmenso temor al conflicto de una segunda separación.

  4. Que maravillosa encontrarme este post, soy una buenamadre recién separada con una buenahija preadolescente y que se enamoró inesperadamente, con sueños, con miedos, y con muchas ilusiones de rehacer mi vida y volver a vivir en familia. Gracias a todas por escribir

  5. Buenos días, acabo de leeros a todas y me encanta poder compartir puntos de vista con todas.
    Leonor, de verdad, anímate a escribir un post sobre malasmadres que reacemos nuestra vida sentimental.
    Poneos en situación: malamadre de tres muy buenísimos hijos,divorciada, sin casa, de “okupa” en casa de la superbuenabuela, trabajando a 60km.de casa,embargada,….y que de repente recibe ayuda de quién menos lo espera y se enamora…
    Se implica en dos años, tanto…que el tiempo de calidad con él, hace que me esfuerce cada día porque el espejo en que se mire, le devuelva mi sonrisa.
    Sois las mejores!!!

  6. Hola!!
    Me ha gustado mucho el artículo, yo soy una madre de 36 años casada hace 11 años y con tres niños de entre 10, 6 y 4 años soy ama de casa y mi marido trabaja de autónomo con lo que sé a qué hora se va a trabajar pero no a la que regresa a casa…yo he pasado el día levantando a los niños para llevarlos al cole,haciendo la compra y las cosas de la casa, recogiéndolos a la hora de comer y volviéndolos a llevar otra vez, a la tarde haciendo extra escolares, deberes, baños y cenas…llega mi marido tan cansado como yo de todo el día y muchas son las veces que caemos agotados y sin tiempo para nosotros…pero a mí personalmente me compensa el hecho de que estamos todos juntos y que siempre tiene una mirada o gesto especial hacia mi…

  7. Como malamadre latina con 40 años casada no fue nada fàcil subir la cuesta con 4 hijos y trabajando fuera de casa. Por ello, busqué ayuda para las labores domésticas, ocupando las empresas que cuentan con personal o mecanismos de apoyo: lavanderías, guarderías, etc. Por ello, aconsejo que piensen mas en su salud mental y corporal. Inviertan en pareja, para bien de Ustedes, el dinero que con tanto sacrificio consiguen y permítanse disfrutar mas de los hijos, el esposo y el hogar. Planifiquen con su familia para tener una vida mas saludable física, mental y espiritualmente. Al final del camino lo que quede sean los buenos recuerdos.

  8. Totalmente de acuerdo, pero esto no funciona si no hay voluntad por ambas partes. La palabra: equilibrio.

  9. Hola!
    Nosotros llevamos 22 años juntos , tenemos dos hijos con 17 meses de diferencia, dos trabajos( diferentes) a turnos de Lunes a Domingo , horarios difíciles de encajar y una casa.
    Tenemos repartidas las tareas desde que nos conocimos.
    Cuando trabajo tengo la tranquilidad que dejo nuestro proyecto común ( la familia) en sus manos.
    No ha sido un camino de rosas, hemos estado separados por trabajo casi tres años a 600 km de distancia y viéndonos una semana al mes , hemos pasado momentos económicos duros pero siempre , hemos puesto intención en que las dificultades nos superasen.
    Siempre hemos tenido nuestros espacios, con amigos comunes y sin ellos, él monta en bici con sus amigos , sale de cena con compañeros, yo voy de conciertos y con amigas, hago cursos de cocina..
    Nuestros buenoshijos, crecen también con nosotros y nos van dando margen a cosas que antes eran imposibles, hemos pasado momentos de no poder respirar con dos bebes
    casi al mismo tiempo , pañales, sueño …
    Ahora tenemos una etapa dura con la casa llena de hormonas, que llevaremos de la mejor forma posible,siempre fuertes delante de los preasolescentes, que no nos vean dudar , aunque luego dialoguemos sobre su educación,.
    La base de una buena armonía familiar es la unión de las dos partes y el respeto .
    Un abrazo.

  10. Cierto, más difícil aún cuando la buenapareja es nueva y tú llegas con el “equipaje” (léase buenhijo) y con tu vida hecha de una determinada manera. Con tus horarios, tu rutina, tus obligaciones, todo de persona sola, y hacer hueco y tiempo para alguien nuevo y nutrir la relación para que florezca, porque al principio ni vives juntos ni puedes pedir ayuda con tus responsabilidades. Mayor cansancio y mayor ajuste, reorganización, dividir el tiempo que quedaba entre buenhijo y buenapareja.
    Precisamente porque te pones en los zapatos del otro y entiendes que al principio, no puedes pedir nada en ese sentido, pues el buenhijo no es suyo, y que la nueva buenapareja también tenía su vida rutinaria y organizada de persona sola y sin cargas, lo llevas con filosofía y pones todo de tu parte para que se pueda avanzar. Pensando, que no es para siempre, que en algún momento la vida se compartirá a partes iguales; el mismo planteamiento de “un día dejará los pañales”, “un día se vestirá solo”, ” un día sabrá cocinarse la tortilla francesa”… y echar mano del mismo pozo de paciencia y perseverancia del que se saca para el buenhijo.
    Aderezado todo con la alegría, entusiasmo, emoción y mariposas en el estómago, es más fácil sobrellevarlo, por supuesto 🙂

    1. Hola, Tere. Buen tema para escribir un post. Me lo apunto. Ahí es importante que tengas presente que el que está primero es tu hijo. Es bueno que lo sepas tú y tu nueva pareja. Teniendo eso presente y poniendo las cosas en su sitio verás como es más fácil construir esa nueva relación. Un saludo.

  11. Hola !
    A mi me pasa como Alicia. Aunque mi relación de pareja ha mejorado algo porque los dos hemos tenido que poner de nuestra parte sí o sí, es rara la semana que no nos tengamos que sentar a hablar por lo mismo. Yo llevo muchísima carga porque él tiene un trabajo que le ocupa prácticamente el día entero y cuando no, es porque está de viaje. Yo tengo un trabajo a jornada reducida para poder cuidar de mi hijo de 3 años y estoy con él todas las tardes hasta la noche…uff…. es agotador!!!!. Por lo tanto, mi nivel de estrés emocional es considerable, hacerme cargo de hijo, casa, lavadoras, perretas y derivados me lleva al límite, no tengo tiempo ni de pintarme las uñas. Es difícil la verdad………

    1. Hola, Rosa. Siempre puedes echar mano de alguien que te ayude en la casa o con el hijo. A veces tenemos la sensación de que nosotras nos tenemos que ocupar de todo y ahí es importante también saber delegar. Un beso.

  12. Me ha encantado este artículo.
    A mi lo que me supera de mi pareja esque al tener un negocio propio trabaja muchísimas horas..
    Noto que yo llevo mucha carga.. mi trabajo/ niños/ casa.. y luego el poco rato que pasamos juntos me noto alterada por el cansancio y ahí saltan los reproches..

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