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Una Malamadre en una discoteca

Una Malamadre en una discoteca

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¿Recuerdas ese momento cuando eráis jóvenes y lozanas y salías de fiesta? Entrábamos en un bar y si veíamos “personas mayores” de más de 30, que bailaban arrítmicamente, solo hablaban apoyados en la barra del bar, copa de gin en mano, nos íbamos espantadas pensando “¿qué diantres hacen con esa edad en este bar con una ginebra en la mano? ¿No tienen vida?”.
Ahora que nos acercamos peligrosamente a los 40, somos “mayores” hasta para esos de recién cumplidos 30, que eran “mayores” en su momento, y buscamos bares con sofás cómodos porque estar de pie toda la noche es muy cansado. El caso que el salir ya no es lo que era o yo estoy demodé o fuera del mercado de las salidas nocturnas. Todo puede ser.

¡Por fin ha llegado el día!

Voy a salir, aunque me parezca mentira a mí y a la humanidad entera. Llevo semanas y meses pensando en la GRAN NOCHE, esa salida de Malasmadres, con ojeras profundas, cansancio infinito pero ganas de quemar la ciudad. Yeahhh! Porque las buenasmadres van al cielo, pero las Malasmadres nos vamos de fiesta.
Pero, ¿qué es fiesta? Hasta el sábado pasado para mí FIESTA era igual a ponerse mona, juntarse con amigas, reír, charlar, beber, escuchar música, sentada claro y poco más.
No ha sido fácil. Conseguir esa noche de asueto me ha costado, he sudado la gota gorda hasta llegar aquí. Que de lo cansada que estoy, cambiaría la noche de fiesta por una noche de hotel SOLA durmiendo a pierna suelta, pero esto es una hazaña más improbable aún en mi vida. Así que me animo, me pongo a Raphael y su “gran noche” a todo trapo, saco el vestido de terciopelo azul, las medias de fantasía, los tacones de hace 10 años… Y me pongo unos pendientes tan grandes que siento que se me va a rajar el agujero. Pero chica, estoy mona, he tapado las ojeras como nunca, los pelos son los que son y he hecho lo que he podido y la raya del ojo me la he pintado a conciencia.

“¿Por qué te vas mamá? ¿Adónde vas tan guapa?”

Organizo todo lo necesario para salir esta noche, que no es poco. Convenzo al buenpadre de que no hay mejor plan que ver una peli y comer pizza con sus buenashijas, que hoy no son mías. Como Murphy me ama esta noche las niñas están más intensas que nunca. Una amiga me recoge en la puerta a lo Reina Letizia. Me arreglo en los 5 minutos que las buenashijas me han dejado mientras gritan: “¿Por qué te vas mamá? ¿A dónde vas tan guapa?”. Consigo despegar las zarpas de la buenahija2 de mis medias de fantasía sin tener que lamentar ninguna carrera, ¡he tenido suerte! Le digo a la buenahija1 lo importante que es que mamá salga, que el día de mañana lo entenderá, me pone cara de “mamá, estás muy loca”. Le quito dinero al buenpadre de la cartera y salgo como alma que lleva el diablo, siento que estoy huyendo de un banco extranjero y solo tengo 30 segundos para alejarme del lugar de los hechos y borrar todas las pruebas.
Estoy fuera. ¡Prueba superada! Pillamos un atasco monumental. Sí, en Madrid es lo normal, pero es que justo es La Noche en Blanco y llegamos casi una hora tarde, después de dos cabezadas en el taxi. No pasa nada. Ya estamos en la mesa sentada. Miro a mi alrededor y todas se han pedido “aguas”. ¿Agua? “O me tomo una cerveza o me echo a dormir en la silla del restaurante”.

*Ilustración de @belengmh.

Una cerveza, por favor

Y tan ricamente pasamos la velada charlando de la vida, los hijos, los maridos, los errores de Malamadre. Nos hacemos alguna foto de esas de postureo porque lo importante no es salir de fiesta, no, lo importante es poderlo contar y nos marchamos porque ahora toca lo que toca. A lo que hemos venido, ¿no? ¡FIESTAAAAAAA!
¿Pero qué clase de fiesta es esta? Me veo en una discoteca, la discoteca más chula de Madrid, el lugar de moda del momento. No, si yo quería venir, pero creía que era un poquito “más tranquilo”, “más de mi edad”. Con la música tan alta no puedo hablar con la de al lado, aunque veo que nadie quiere hablar. Con las copas tan cargadas temo por mi estado de resacón del día siguiente. Y comienza la locura. Mis amigas Malasmadres comienzan a bailar con un ritmazo y unas ganas que me paralizan. ¿Solo con agua? Yo empiezo a moverme arrítmicamente, meneando las caderas con poco estilo, intentando no llamar la atención. Echo la mirada atrás y no recuerdo la última vez que tuve que bailar… ¡Ah sí! En la actuación de 8º de EGB. ¡No! Ya está, en la boda de mi hermana. Hace 3 años. Lo di todo. Pero es que las bodas son las nuevas juergas de Malamadre. Eso no cuenta.
Comienza un espectáculo. ¡Bien! La gente deja de bailar y mira al señor cantar y contonearse al ritmo de Raphael. Me siento más integrada. La misma canción que me puse para animarme. Pero el muchacho acaba su performance, por llamarla de alguna manera, y empiezan a poner todos los temazos de nuestra época. Y más baile. Yo me aferro a mi copa, dándole sorbitos lentamente, para tener un poco de seguridad y una mano/brazo al menos paralizada. Respiro profundo, me veo desde fuera y me siento literalmente como un pulpo en un garaje.

Está claro: “Estoy mayor”

Una amiga me dice: “qué te pasa” y yo no sé qué decir. Porque creo que el “salir de fiesta” para mí ya es otra cosa. Y ella me dice: “a la próxima, buscamos un sitio para sentarnos y charlar”. Lo ha visto claro jajaja. Quizás me falta entrenamiento, pero yo soy feliz saliendo de fiesta con amigas, cenando y tomando una copita, mientras arreglamos el mundo. Lo de bailar ya lo dejé en los 90 y salvo bodas, ferias de Málaga o la cena de Navidad no veo la necesidad de bailar tanto.
Son las 7 de la mañana, abro un ojo, haciendo un esfuerzo sobrehumano y siento una presión en la cabeza indescriptible. ¿Cuánto he dormido? El buenpadre está a los pies de nuestra cama, con dos niñas en brazos. ¿Quiénes son? ¡Ah! Mis hijas, que soy madre, recuerdo y seguidamente escucho: “quieren estar contigo”. *Nota mental: la próxima vez, reservo yo el lugar o me apunto a clases de baile moderno.

¿Cuándo salimos otra vez?

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo lleváis darle ritmo al cuerpo?, ¿cuándo salisteis por última vez?
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Han comentado...

  1. Si, si, si, si….. eso lo he vivido yo…pero yo al final lo veo como una etapa pasada de la vida. No vuelvas donde has sido feliz …ja ja ja… ahora toca disfrutar de otra manera y con otras cosas

  2. Jajajaja! Me veo reflejada al 100%. Con casi 42 añazos y que solo salgo 3 veces al año (en el cumple de 2 amigas y en el mío) hemos ido pasando poco a poco de salir de cena-Copa-bailoteo a buscar una terraza tranquila y reírnos mientras hablamos de lo bien que se nos da ser malasmadres.
    PD: eso sí, el resacón no nos lo quita nadie ????

  3. Ya cuando era joven me sentía como un pulpo en una discoteca. Soy grandulona y torpe, mezclado con una sordera que me impedía socializar en las discotecas con la música estridente, siempre preferí los bares y los botellones donde podía hablar y arreglar nuestro mundo hasta pasadas las 3 de la mañana. Así que ahora, cuando nos juntamos las malamadres , ellas que antes eran la encarnación de Beyoncé, vamos cerrando restaurantes, sitio de tapas y bares donde nos podemos apoltronar aunque sea en un palogallina. Con lo cual me voy quitando un poco el complejo de pulpo y me va llegando el de viejoven. Me gusta esta edad y el plan de fiesta, que anda que no nos reímos…”si no fuera por estos ratitos”

  4. El próximo sábado 18 de noviembre va a ser mi nombre de malamadre. Dejaré al buenhijo con el buenpadre y me voy de fiesta, solo chicas!!!! Después de la friolera de casi 3 años no salgo de fiesta asi que ya es hora de disfrutar un poquito aunque a las 7.30h del día siguiente me tocará a mi despertarme con el buenhijo pero habré disfrutado!!! 🙂

  5. Buenas,
    suele pasar, si se pierde la costumbre se pierde la confianza, yo sé de muchas que siendo madres están todo el día en el bar, yo no puedo por trabajo y no me va estar así todos los días, aunque de vez en cuando…
    Me ha encantado el artículo, has expresado muy bien los sentimientos y creo que todos y todas hemos estado alguna vez así en alguna fiesta, que parecía no ser para nosotros.
    Besos!
    Anabel

  6. Jajaja que bueno! Como bien dices lo de bailar tanto mejor para feria de Málaga, bodas o cena de empresa..estanto taja vaya! No hay necesidad..la última vez fue allá por el 2000 estando de Erasmus, eso si fue apoteósico!????????????

  7. Yo, al límite de los 50 (me falta un poco más de dos meses), y con mis buenos hijos ya con 15 años, intento salir siempre que puedo, que la verdad no son muchas las ocasiones que surgen. Me da lo mismo discoteca, pub, cine o cena. Con mi marido me voy más de comida, por el tema de no dejarles solos por la noche, aún me da cosa. Pero con mis amigas intentamos quedar una vez al mes o dos meses y aunque no trasnochemos mucho, que simplemente sea quedar para darle a la húmeda, eso nos basta. Es la mejor terapia. Lo de las discotecas nunca nos ha atraído mucho, no se puede cotorrear bien. Pero en las terrazas de verano, se está en la gloria.

  8. “…siento que se me va a rajar el agujero…” Luego diréis que el burro soy yo cuando se habla de fiestas locas!!!
    Digamos que cada una tiene sus habilidades … y la nuestra es hablar (y hablar, hablar, y seguir hablando), hablar por los codos … pero no porque nos sintamos viejos (bueno, yo sí) sino porque lo vivimos todo con muchas ganas y queremos compartir esas ganas y esos todos con las amigas, con las de verdad, con las que nos vamos (conseguimos irnos) de fiesta. Si podemos echar una copa o un baile mejor; unas risas también…pero lo importante es saber que “no estamos solos…que sabemos lo que queremos…vive la vida……………”
    Un beso.
    PD. Sí, echamos de menos irnos de Party

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