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Serás lo que quieras ser, si no eres madre

Serás lo que quieras ser, si no eres madre

Somos un generación de mujeres engañadas por mensajes como:

“Llegarás donde quieras llegar”

“Serás lo que quieras ser”

“Somos iguales y tenemos las mismas oportunidades”

¡Ja!

La tranquilidad que te da saber que esto NO es verdad es infinita. Cuando te das cuentas, y no solo cuando te das cuenta porque eso en el fondo, en el fondo del fondo de nuestro ser, lo sabíamos, sino cuando lo asumes y a partir de esa verdad construyes, todo comienza a tener sentido a tu alrededor. En ese momento abandonas la capa de “superwoman” que tanto te pesaba y que encima ni volaba la muy impostora. En ese momento asumes que a todo no llegas y empiezas a vivir de otra manera, conociendo los límites, tus límites.

Menos mal que de esto una se da cuenta rápido, el tiempo que tardas en optar a un puesto de responsabilidad y enterarte de que tu colega hombre gana más, el tiempo que tardas en que en una entrevista te pregunten: “¿quieres ser madre?”, el tiempo que tardas en quedarte embarazada y darte cuenta de que todo a tu alrededor comienza a cambiar, el tiempo que tardas en tener tu primer hijo y que te digan claramente: “tu situación va a cambiar”, así sin anestesia, rápido pero con dolor, directo al corazón.

En los años de Universidad yo me fui creyendo todos esos mensajes, que no se verbalizaban cada día, pero que ahí estaban. Yo los borraba sin ser consciente si quiera de que existían porque yo por supuesto llegaría donde quisiera llegar o si no “para qué me iba a ir a Madrid a estudiar y trabajar en un futuro prometedor”. Yo por supuesto sería lo que quería ser, sino “para qué iba a seguir estudiando y creyendo en mis sueños de creativa publicitaria con pasión por dibujar, pensar ideas y cambiar el mundo”.

Cambiar el mundo, ahí es nada

Eso pensé la noche antes de irme a Madrid. La noche antes cuando mi madre entraba aterrada a mi cuarto, pensando “por qué diantres tendré una hija con tantos sueños”. La noche antes cuando mi madre, en el fondo, sabía que me iría y no le quedaba otra que apoyarme y decirme que si no salía bien allí estaría. La noche antes cuando mi madre, en el fondo, pensaba “es mujer y no lo va a tener tan fácil como cree”. Pero eso lo pensó, no lo dijo. Y mejor, porque yo en ese momento no lo hubiera entendido y me hubiera rebelado contra el mundo y lo que es peor… contra ella.

Me creí tanto esos mensajes intrínsecos a mi generación… La primera generación en la que la mayoría de las mujeres estudiábamos una carrera y teníamos un futuro prometedor. La primera generación educada en igualdad o eso creíamos. Tanto lo creía que el “feminismo” no había sido necesario en mi vida y no tenía por qué considerarme “feminista”. Un absurdo propio de la inmadurez, que ahora reconozco con la tranquilidad, menos mal, de entenderlo de otra manera, de la única manera que es posible y con la tranquilidad de saber que hay que educar en el feminismo y que “todos deberíamos ser feministas”.

Así que, sin saber nada de esto, hice mi camino. Me dejé la piel estudiando en Madrid. Me dejé la salud preparando la tesis y poco a poco fui haciendo realidad mi sueño, trabajando en algo que me apasionaba y me sigue apasionando, pero de otra manera. Porque ahora sé dos cosas: la publicidad no es mundo para mujeres madres y la publicidad no era la meta, sino el camino.

No es país para madres que no quieren renunciar

Alguien un día me dijo: “llegarás donde quieras llegar”, pero olvidó añadir: “si no eres madres o si no eres mujer”.

Y ahora, hoy, en este preciso momento le doy las gracias por no habérmelo dicho porque quizás hubiera esperado o quizás nunca hubiera llegado. Y ser mujer, ser madre es un plus, como decía aquel vídeo emocionante, porque te hace superarte a ti misma, porque te hace creer más en ti y saber que no todo son esas metas que te quitaban el sueño, que llegar allí sigue siendo el fin, pero que el camino es distinto, más lento, más real y nos toca luchar porque lo que sí somos es la generación de mujeres que tenemos que luchar para que el día de mañana nuestras hijas no tengan que renunciar y sí puedan elegir. Y eso es una razón de peso, la más importante, para seguir creyendo en nosotras mismas, poniéndonos retos y mejorando cada día porque “usted será lo bueno que quiera ser”, siempre que sepa quién es usted.

A veces me pongo filosófica, intensa y activista, pero no me lo tengan en cuenta, en el fondo soy una Malamadre cualquiera a la que un día me cortaron las alas y fue el mayor regalo que me pudieron hacer.

Y por supuesto, vamos a cambiar el mundo, sin capa pero con razón.

¿Y vosotras Malasmadres cuándo os distéis cuenta de esta realidad? Os espero con vuestras experiencia en los comentarios.

52 Comentarios
  • Mireia Bartomeus

    5 Abril, 2017 a 7:28 am Responder

    Me di cuenta d todo esto cuando fui madre y entendí q educar niños requiere tiempo. Pienso q hace falta más empatía hacia las madres pq podemos aportar muchíssimo si nos permiten compaginarlo todo.

  • Juana María

    5 Abril, 2017 a 8:17 am Responder

    Mi realidad fue esperar hasta conseguir el trabajo donde pude conciliar, eso atrasó mi maternidad hasta los 35 años. Para llegar donde estoy tuve que pasar por empleos donde que sabes seguro que te van a despedir en cuanto te quedes embarazada, o con horarios infames, o por entrevistas horrorosas donde te preguntan por tu futuro para que les digas que quieres tener hijos.
    En fin, ni en la empresa pública es oro todo lo que reluce, aqui estoy yo luchando por nuestros derechos, pero por lo menos no se pueden permitir según que “licencias” como en la empresa privada.
    Desde mi maternidad hasta ahora,va hacer ya 7 años, hemos conseguido muchos avances y por eso no tiro la toalla, a ver si poco a poco conseguimos un futuro igualitario para nuestras hijas.
    Besos!

    • sandra córdova

      5 Abril, 2017 a 7:26 pm Responder

      Me ha tocado el texto. En serio, antes de se madre no me había percatado que la realidad laboral no está diseñada para mujeres que eventualmente tendrán hijos. Soy publicista y pero en mi “liberal profesión” me toca enfrentar a personas cuyos roles en su casa son el marido al trabajo y la madre a la crianza de los hijos. Tras siete años después de nacido mi hijo, me siguen diciendo que no es una profesión para ser madre. Trabajo una jornada de 8.30 a 6 de la tarde ( sin salir a comer) con una extraordinaria gestión de tiempo, pero mis compañeros señalan que me voy muy temprano.

      No es fácil ,pero claro que se puede tener vida profesional y ser madre. Hay que lucharlo para que haya un cambio.

  • Alejandra

    5 Abril, 2017 a 8:23 am Responder

    UFFF, creo que me di cuenta antes de ser madre, antes casi de conocer incluso al padre de mis hijos.
    Mi trabajo, una profesión de “hombres”. Siempre comparando. Siempre menospreciando. Después preferían que fuera yo, pero tenían que echar una excusa, porque si no mi jefe era herido en su ego…, ya sabéis, el ego masculino, que duele mucho, por lo visto.
    Casi se me saltan las lágrimas hoy al leerte, porque pienso en mi hija. ¿Cómo les inculcas tú? Veo ahora, aterrada casi, que hay más machismo que el que yo viví cuando niña. Veo a mi hija hacer comentarios que se los debe de escuchar a algún amigo del cole, porque en casa no. Ella ve a su padre hacer la comida, ir a la compra, poner lavadoras…, en fin, llevar muchas cosas de la casa, pero, el otro día me soltó “estoy limpiando porque me ha dicho mi marido que limpie”. Me dejó helada, a mí y a la buena abuela. En seguida le dijimos que donde había escuchado eso, que limpiar era cosa de dos, del marido y la mujer, en fin….
    Intento educarla sin roles, pero, me viene a casa con unos estereotipos que no se de donde los saca.
    Quiero que ella elija, como lo hice yo, quiero educarla bien, pero, me da miedo, me da miedo todo lo que tu cuentas, porque, hay tanto que cambiar, hay tanto por lo que luchar, y, a veces, después de tanta batalla ganada, no sabes como, que retrocedemos de nuevo, ¿cómo se cambian las reglas del juego?

  • Cristina Ramos.

    5 Abril, 2017 a 8:29 am Responder

    Me di cuenta cuando tuve que luchar sola por sacar a mi buenahija adelante y se me cerraron todas las puertas profesionales. Aún con carrera, idiomas, etc nunca me daban la oportunidad de demostrar quién soy fuera del mundo de malamadre.
    Tuve que cambiar de ciudad y poner mar por medio entre mi familia y yo. Estar sola con mi buenahija en un lugar en el que la gente del pueblo es mi familia. Hoy en día tengo un trabajo que me gusta pero en el que para no trabajar a turnos he tenido que pedir una reducción de jornada con la consecuente bajada de salario. Pero cada día al abrir los ojos y ver lo que he conseguido me siento con más fuerza para intentar que dejen de decirte: es que eres mujer en edad de procrear, algo muy machista para el mundo actual.

  • Yolanda Jiménez Valdericeda

    5 Abril, 2017 a 8:38 am Responder

    Tuve la inmensa suerte de “caer” en un sitio donde siempre se me ha valorado por mi trabajo y mis resultados y donde, a pesar de pedir reducción de jornada para poder ocuparme de mis hijos, cuando tuve oportunidad de promocionar, promocioné. ¿Cuando me di cuenta de esta realidad? Cuando a pesar de tener un trabajo con mayor responsabilidad y mayor sueldo, la responsabilidad de criarlos cayó en su mayor parte sobre mis espaldas, porque, por desgracia, nuestras madres nos criaron con la perspectiva de hacernos independientes y fuertes, pero no fue así con nuestros compañeros. En nuestras manos está avanzar en la tarea.

  • paloma morales peral

    5 Abril, 2017 a 8:41 am Responder

    Yo me di cuenta cuando acabé la carrera de periodismo y trabajaba en una editorial de revistas técnicas. Me hicieron un contrato de tres meses y al acabar me dijeron que no me lo renovaban porque no sabían si tenía piernas. Siempre iba a trabajar con pantalones

  • Nayra

    5 Abril, 2017 a 8:44 am Responder

    Yo me vine a Alemania pensando que podria hacer todo lo que quisiera y ser todo lo que quisiera, si no, para que me iba de mi pais y para que habia estudiado una ingenieria! Y entonces llego mi preciosa hija, a la que adoro con todo mi corazon, pero que cambio mi carrera profesional como quien le da la vuelta a un calcetin. Si, hay muchas ayudas, y el permiso de maternidad es una maravilla, pero ahora no puedo trabajar a jornada completa porque aqui las guarderias y escuelas cierran muy temprano y no hay buenos-abuelos alrededor. Pero en realidad lo peor es el cambio en tu propia empresa al tener un hijo, o el cambio cuando buscas otro trabajo, ahora eres una mama, da igual lo que hayas sido antes. Puedes ser maestra o secretaria, pero nada mas. Muchas gracias a los que me dijeron que esta era una sociedad feminista JAJAJAJAJA… aunque yo sigo pensando que hacer lo que hacia antes en 40 horas en 20 deberia aprovecharse de otra forma. Las empresas no saben lo que se pierden con las mades en jornada reducida, si es que vamos a 200%!

    • teresa

      5 Abril, 2017 a 12:46 pm Responder

      Nayra, soy secretaria. Ser secretaria te aseguro que no es compatible con ser madre, al menos en España. Un horario normal de oficina es de 9 a 7 (yo, por ejemplo, ni tengo los viernes por la tarde libre ni jornada intensiva en verano), súmale el tiempo de transporte. Y, por supuesto, no hay flexibilidad. La flexibilidad, el teletrabajo es para puestos más altos de la empresa. Yo tengo que coger vacaciones, por ejemplo, para llevar a mi hija a una rehabilitación o para ir a una reunión del cole. En resumen, para todas aquellas cosas que la ley no contempla. En verano no me quedan casi vacaciones y los niños tienen 3 meses. Gracias a Dios tengo buenosabuelos pero para niños adolescentes no es solución, y menos con la cantidad de deberes que tienen aquí.

      Los maestros sí que es verdad que concilian muy bien. Tengo muchas amigas que han decidido ser maestras solo por eso. Pero eso en España tenemos tantos maestros sin vocación y claramente perjudica al sistema educativo. Pero es que con estos horarios en las empresas privadas… comprendo que es la salvación para muchas madres. Si tuvieramos horarios racionales y flexibles, no pasaría.

      Todo el mundo quiere ser maestro y/o funcionario. Me temo que en el futuro solo ellos van a tener hijos.

  • Begoña Alba

    5 Abril, 2017 a 8:45 am Responder

    Soy publicista y también quise cambiar el mundo. En concreto el mundo en la agencia para una madre. Quise demostrar que podía seguir siendo buena profesional con un horario reducido. Quise demostrar que se podía hacer. Que podíamos tener gente en el equipo que saliera antes aunque siguiera “conectada” desde casa. Y la verdad, no les interesaba. No les interesaba que funcionará y que yo tuviera éxito. No fuera a ser que a otras se les ocurriera hacer lo mismo. Así que ahí me dejaron. En el mismo puesto de por vida. Pero creo que algo si he conquistado. Lo he demostrado y lo saben. Tengo un equipo que me apoya, tengo un cliente que me quiere y me valora. Lo que no tengo es un título de “jefa”. Con la crisis tuve que volver a aumentar mis horas. Aunque me sigo yendo antes que el resto. Ha sido duro dejar de estar en casa cuando llegan los niños del colegio. Ahora estoy de baja por maternidad y se me hace muy cuesta arriba volver por no decir que se me rompe un poquito el corazón pensando que me necesitan en casa para contarme sus cosas cuando llegan del colegio y no voy a estar. Tengo la fríolera de cuatro niños y no me queda otra pero no sé cómo voy a compaginarlo, la verdad. Además todo se complica cuando van creciendo y los mayores necesitan más ayuda en casa ahora.
    En fin, si necesitáis una publicista madre aquí me tenéis!! Se hacer casi de todo. Lo que mejor se me dan son los “malabares” para intentar llegar a todo. Llevo capa, pero efectivamente la mía tampoco vuela.
    Un beso.

  • Brujuleando (con peques)

    5 Abril, 2017 a 9:03 am Responder

    Amén… o casi

    Yo también me lo creía y de hecho así fue durante mucho tiempo: igual que mi marido, iguales oportunidades de estudiar, de viajar, iguales oportunidades de trabajo que mis compañeros hombres…Hasta que fui madre.

    Somos la primera generación con la incorporación de la mujer al trabajo en general y no ha salido bien. Porque nadie más se ha implicado y nada más a cambiado. Asi que nos toca apechugar con casi todo y se hace casi imposible. O renuncias de un lado o renuncias del otro. Por eso me gusta tanto lo que intentáis hacer desde el Club.

    Decía “Casi amén” al principio porque no creo que ser madre sea un plus. Para el trabajo no. Para el trabajo resta, porque como dije antes la mujer ha llegado al mundo laboral pero nada ha cambiado y con todo no se puede. No se puede.

    Y al hilo de todo esto os propongo otro tema interesante creo para el blog…a la vista de todo esto, y de otras cosas como la publicidad, los dibujos machistas, los roles en los adolescentes….¿No creeis que quizá nuestra generación seamos sólo un paréntesis en la historia?

    Nuestras madres no trabajaban fuera de casa…y viendo lo que veo…me temo que quizá muchas de nuestras hijas decidan también quedarse en casa.

  • Susana

    5 Abril, 2017 a 9:20 am Responder

    Que bien lo sabes amiga, SIEMPRE hay un antes y un después de ser madre. Ojala el después pudiéramos decir que es bueno, que compaginamos trabajo y vida familiar, que nos dan apoyo y mejoras para criar al futuro del mundo, pero no, te topas de bruces con una muro, a veces lo ves venir y puedes esquivarlo o al menos que el golpe sea menos doloroso, pero otras, te das tal ostia que te dura el mareo meses.
    Mi caso no iba a ser distinto, desde el momento que la frase “reducción de jornada” apareció por el trabajo, ya todo fue cuesta abajo y sin frenos. Cambio de lugar de trabajo, de categoría, de puesto y la mejor frase del mundo que no paras de oír “da las gracias que al menos no te han echado”, ¡¡¡clarooo!!!, totalmente lógico, me denigran en mi cara y encima tengo que dar las gracias, lo que hay que aguantar.

  • Maria

    5 Abril, 2017 a 9:43 am Responder

    A pesar de trabajar en una empresa en la que se habla constantemente de Conciliación y que presenta “Políticas para la vuelta al mundo laboral” de madres que han parado para criar a sus hijos, en estos últimos días, en que comienza un nuevo año fiscal, y están reorganizando todos los departamentos, lo que estoy viendo es que principalmente se mueven hombres y si se mueven mujeres, es porque son jóvenes y solteras. Hay días en los que la desesperanza me mata, otros, en los que pienso que lo mejor que me podría pasar era que me echaran, otros en los que sólo miro las ofertas internas pensando en darle al botón y obligar a mi familia a un cambio de domicilio a la capital de España para intentar crecer laboralmente (sacrificando el empleo del buenpadre). Porque me da pena que los años trabajados en mi empresa y el conocimiento adquirido se vayan a la basura por tener que conformarme o con el puesto actual y esperar a que la desidia me eche o cambiar de trabajo a otra empresa, que no tenga nada que ver con mi formación pero que me permita ver crecer a mis hijas y no destroce la unidad familiar.

  • SARA GRANDA

    5 Abril, 2017 a 9:44 am Responder

    Hola,

    Yo me dí cuenta el primer día de trabajo tras la baja por maternidad, cuando llorando llamé a mi madre por la culpa, por dejar a una bebe de 16 semanas que estaba acostumbrada a su teti y ahora su leche estaba en un biberón y me dijo: “tienes que trabajar para que no le falte de nada, porque te encanta tu trabajo y porque tu eres el mejor ejemplo para tu hija y yo estoy para ayudarte” Ojalá cuando ella sea madre, si quiere claro, tenga las cosas mas fáciles, de momento seguiremos inculcándole que todos somos iguales pq algún día será un hecho.

  • Mar Revuelta

    5 Abril, 2017 a 9:46 am Responder

    Sin palabras, Laura. Ésta es la historia de muchas de nosotras, en ámbitos profesionales muy diferentes. Lo que más me duele es la falta de apoyo entre las propias mujeres: entre las que son o han sido amas de casa y las que trabajan fuera, entre las madres y las que no tienen hijos…en fin.

    • Isabel Alfonso

      5 Abril, 2017 a 11:53 am Responder

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, nosotras somos nuestras peores enemigas…he oído a más mujeres decir barbaridades de otras compañeras de trabajo (madres) que a los hombres…Yo estoy en el momento en el que me acabo de dar cuenta de lo que decís y lo estoy pasando regular, no me puedo quejar porque estoy en un buen trabajo pero siempre hay que renunciar a algo; puesto, sueldo, tiempo, etc. Intento ser optimista pero no es fácil. Muchas gracias por el bolg, es de ayuda ver que muchas tenemos el mismo problema!!

  • Monica

    5 Abril, 2017 a 9:58 am Responder

    Yo me dí cuenta el día que fui a una de las primeras entrevistas de trabajo al llegar aquí a España. Me he identificado mucho contigo Laura porque yo también hice las maletas y me marché de casa, muy lejos, a otro continente. Mi madre me dice que ella siempre supo que yo no viviría en Perú (en lugar donde nací), quizás porque buscaba otros horizontes, más abiertos para la mujer. Sin embargo me he topado con que en el “primer mundo” las cosas no son muy distintas. Yo también estudié mucho pensando que eso era suficiente, el título, el conocimiento. Lo creía de verdad. Después de una licenciatura, un máster y un doctorado, estaba segura que encontraría trabajo sí o sí, fuera donde fuera. Pues eso, que en la primera entrevista la pregunta fue “¿piensas ser madre pronto?” (me acababa de casar). Luego pasó que yo misma me corté las alas cuando me ofrecieron un trabajo lejos de mi marido. El ya tenía un puesto fijo y claro, la que tenía que decir que no era yo. En ese momento ni se me ocurrió luchar por llevar yo las riendas. Me faltaba educación feminista. Luego me quedé embarazada y ya la historia la intuiréis. Dos niñas después y la casa a cuestas, pasaron varios años antes de comenzar a buscar trabajo otra vez, en plena crisis. A pesar de los títulos sólo conseguí ser profesora de inglés a tiempo parcial. Aunque tengo un proyecto personal que me da la vida cuando mis peques se van al cole, no genera ingresos, así que ahora me tienes estudiando para unas oposiciones. Por lo menos aquí en España existe esa oportunidad, que aunque muy difícil de conseguir, es menos discriminatoria. Aunque claro, yo, entre limpiar casa, llevar y recoger niñas, etc., poco tiempo me queda para estudiar. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde y yo sigo soñando….

  • Roseta

    5 Abril, 2017 a 10:18 am Responder

    ¡Cuánta razón tienes Laura! En esta sociedad patriarcal en la que vivimos, no somos todos iguales…Un día te caes del burro y te das cuenta que somos nosotras las que nos acabamos sacrificando mucho más que ellos, y en la familia adaptamos roles en los que los hombres están delante y las mujeres en segundo plano, con tareas consideradas “de segunda”. Lo peor es que nos creemos que tiene que ser así, incluso hay quien se atreve a atribuirlo a la biología! Por favor! Me gusta pensar que todo esto va cambiando poco a poco, que en la actualidad sabemos diferenciar y elegir lo mejor, aunque quede fuera de las convenciones… Un saludo y ánimo a todas!!!

  • Twinsecrets

    5 Abril, 2017 a 10:23 am Responder

    Laura Baena, este Club de Malasmadres que has creado con tanto esfuerzo es una prueba de que sí has cumplido sueños. Es un éxito absoluto. Enhorabuena!

    • GLORIA

      5 Abril, 2017 a 1:49 pm Responder

      Totalmente de acuerdo!!!!!

  • Comecuentos Makers

    5 Abril, 2017 a 10:51 am Responder

    Yo estudiaba Literatura y en 4º curso teníamos una asignatura ¡optativa! que era la “Mujer y la novela”, donde leíamos a Simone De Beauvoir, a Mary Wollstonecraft, Carme Riera, Cristina Peri Rossi… en fin, a escritorAs que no habíamos estudiado en el resto de la carrera, ya que ni en el romanticismo, ni en la generación del 27, ni en la del 98, ni cuando estudiamos literatura hispanoamericana, ni en ninguna parte apenas había mujeres escritoras. De forma completamente residual el porcentaje podía ser de 99 autores frente a 1 autora. Desolador. Ahí me di cuenta de que estábamos infrarrepresentadas en todos los ámbitos de la vida, y que la lucha feminista iba a ser una constante el resto de mi vida…

  • Inés

    5 Abril, 2017 a 10:59 am Responder

    Buenísimo post, realista, emotivo y que ’empowerizante’! Olé tú Laura, ese es el camino. Besos y gracias por tu importantísima labor como líder del movimiento de identificar, hacer terapia de grupo y buscar soluciones para las malasbuenasmalasmadresmujeres 🙂

  • Pilar

    5 Abril, 2017 a 11:08 am Responder

    Lo que describes es el cuento postfeminista de finales de los ochenta y principios de los 90 donde se nos vendió la moto de que ya habíamos alcanzado la igualdad y no había que luchar más. No solo eso, sino que el feminismo era un insulto para la mujer liberada. Y si… éramos libres si seguíamos persiguiendo los sueños impuestos por el régimen patriarcal. No había que ser solo trabajadora, sino madre y encima ser femenina… es decir, delgada, comedida, sonriente, bajo control. La férrea auto disciplina de la mujer ideal es la mayor estrategia de control de todos los tiempos: nos pasamos la vida diciéndonos que no somos adecuadas que hay algo que siempre se puede mejorar; adelgaza, maquíllate, cómprate cremas, sal a correr y acaba con la celulitis… Y así se nos pasa la vida y el tiempo y mientras hacemos eso no hacemos otra cosa. Y si Laura… dale caña… porque lo personal en estos temas es muy político y porque más que nunca necesitamos luchar conjuntamente.

  • Marta

    5 Abril, 2017 a 11:09 am Responder

    ¡Gracias, Laura! Necesitaba leer algo así; creo que me he sentido juzgada por haber cambiado mi manera de ver y vivir la vida como madre, como mujer, como trabajadora, como pareja… Efectivamente, en mi generación “ser feminista” parecía innecesario; he hecho, hasta un determinado momento, las mismas cosas que mis amigos y compañeros hombres con total libertad, pero… ¡ay amiga! llega un momento en el que entras en un bucle de trabajo, pañales, biberones, guardería, responsabilidades dentro y fuera de casa, que te anulan (al menos a mí me pasó así). ¿Cómo iba a estar a gusto conmigo misma si no disponía de un segundo en el que pensar en lo que me apetecía? (digo “pensar” porque “hacer” era ciencia ficción). Y entonces llega un parón emocional en el que no sabes ni quien eres, ni lo que te apetece, ni… sólo sabes que debes ir al pediatra a poner vacunas, debes terminar los informes del trabajo, debes comprar yogures, debes… Gracias al buenpadre que está siempre dando ese punto de cordura o locura, según sea necesario, yo tengo la posibilidad de bajarme del mundo, verlo con distancia y delegar, y compartir y… Cierto que siempre recae sobre nuestras espaldas un peso mayor, pero desde que escuché “mamá” por primera vez (hace 11 años), hasta ahora mi chip ha cambiado tanto; ¡menos mal!
    Y a los que nos juzgan y examinan cada día, pues sí, estamos cambiando el mundo desde nuestra parcelita.
    Hoy tu post ha sido una inyección de ganas para mí. GRACIAS

  • Laura Gómez Carrera

    5 Abril, 2017 a 11:41 am Responder

    Me quedo con tu final porque me identifico plenamente con él.
    Enhorabuena por un artículo tan preciso y precioso

  • rosana madariaga ordeñana

    5 Abril, 2017 a 11:46 am Responder

    Siempre he pensado que esto es una batalla a largo plazo. Desde que éramos jovencitas peleando en diferentes ámbitos por la igualdad (bien entendida, siempre hay que remarcar esto, como si fuera necesario), ahora como madre de tres chicos y trabajadora, hija, amiga, mujer, compañera, el día a día te pide estar todo el tiempo con la antena puesta ante las diferentes injusticias. y es taaaaaaaaan agotador, que a veces tiras la toalla por unos segundos. Aunque te falta tiempo después para correr a recogerla, y seguir peleando por lo que es simplemente, justo para todos. Gracias por hacer este blog sobre todo divertido, el humor es un arma muy poderosa y debemos utilizarla sin miedos. Animo y a seguir peleando!!!

  • Silvia Elvira

    5 Abril, 2017 a 11:54 am Responder

    Es algo q la propia sociedad sabe .A quien no le han dicho cuando ha comunicado que está embarazada¿Y en el trabajo que te han dicho?¿Y como lo vas hacer?Es triste pero es así .Tenemos arraigado trabajo=despido

  • Elia Jané Giralt

    5 Abril, 2017 a 12:05 pm Responder

    Pues me doy cuenta ahora! cuando ya no puedo más, cuendo los días en los que reina la fatiga y el desánimo son demasiados….pero intento seguir sacando adelante mi casa (o no) mi negocio (o no) y como no superentregada a mi buen hijo. El, con solo dos añitos y medio es el que más me anima a seguir tirando del carro aunque sea a trompicones, asumiendo de una forma loable para su edad que forma parte activa de este equipo de dos que somos, sobre todo cuando me dice “nene también hace faena” y tengo que ahogar un grito cuando le da un porrazo a la tele con la escoba con la que estaba “barriendo”…jajaja…pero sobre todo, cuando se acuesta a dormir a mi lado por las noches y me mira con sus ojitos soñolientos, tiernos y superexpresivos y me dice “mama, te quiero, estoy contento”…..!!!!

  • inma vicente

    5 Abril, 2017 a 12:07 pm Responder

    Un aplauso enorme Laura!!
    Tantas cosas que tenemos inculcadas y en vez de replantearlo seguimos luchando y perdiendo las energías. Y bravo braviiismo el discurso feminista, no nos podemos permitir el lujo de no serlo, ni de no hacer apología, por nuestro presente y por el futuro de nuestras hijas (yo tb tengo dos que no se llevan ni dos años, te leo y me siento identificada total, llega un día que puedes hasta leer un libro mientras ellas juegan juntas, créeme, queda muy poco 😉
    Un abrazo

  • teresa

    5 Abril, 2017 a 12:49 pm Responder

    Ayer salía la noticia de que hay más juezas que jueces. Claro, es que en la empresa pública no hay diferencias. Sacas la oposición en igualdad de condiciones.

    Pero si esas mujeres en lugar de opositar, se hubieran decidido abrir paso en la empresa privada, ¿creeis que estarían mejor que los hombres? Seguro que no

  • G.B.G.

    5 Abril, 2017 a 1:15 pm Responder

    Me doy cuenta a menudo, creo que no tiene que ver con que sea madre, pero si mujer en edad de tener hijos, porque nadie sabe si los tengo o no porque en mi CV no lo dejo dicho.

    La entrevista más machista que me hicieron fue en el BBVA, una chica por cierto, donde me dijeron que no me veían capaz de irme a vivir a otra comunidad debido a que estaba casada, mi marido lo mismo no quería seguirme y si tenía una casa recién comprada. Yo educadamente le contesté, es mi futuro y si mi marido quiere por mí cambia de trabajo y mi casa se puede alquilar, no es algo que condicione. Aún así no me cogieron.

    Para más datos decir que tengo dos carreras y una de ellas me la saqué con mis dos hijos a cuestas, tardes estudiando y gracias a mis padres y suegros que me ayudaron con los niños para conseguir mi sueño. ¿sabéis cuantas empresas me han llamado de los miles de CV que dejo? NINGUNA. Según mi marido es que me vendo mal, según yo es que no se quiere a la mujer en edad de quedarse embarazada, pero no pasa nada, porque mi sueño va más allá, yo quiero ser mi única jefa y dejarme la piel por mis sueños no por los de otro, pero si me diesen la oportunidad de estar en una empresa grande, no habría obstáculo para mí, yo sé que valemos mucho más porque tenemos prioridad de tareas, eficiencia en el tiempo y metas claras.

    Pues esta es mi historia, no tiréis la toalla, pero tampoco os creáis que por estar mejor formadas se tienen más oportunidades.

  • Monica Alonso Garrudo

    5 Abril, 2017 a 4:38 pm Responder

    Me siento identificada con cada palabra, con cada frase, en las que a leerlas expresas que siento y como lo siento, nuestras madres fueron aquellas que nos empujaron a estudiar, a luchar, a creer que podríamos llegar a ser lo que algún día soñamos, nos dieron libertad y alas para volar, para creer que era posible y que si era imposible luchasemos contra eso, en mi caso hasta que llego la maternidad y fue ella misma la que me dijo hasta aquí has llegado, ahora te toca renunciar y sacrificarte por tus hijos, yq tu vida, tus sueños, tus expectativas pasan a un segundo plano, haciendome sentir una mala madre por querer seguir viviendo sin renunciar a ser persona aparte de madre, buscando um día en internet en Google puse la palabra mala madre y aparecio la web del club, de esto hace ya unos años y ya sabes que te sigo fielmente, te admiro y en mi tienes una compañera de lucha que no renuncia, aunque sea criticada y este en el punto de mira siempre, por lo que hago, por como lo hago, porque soy diferente y pienso diferente, mis hijos, en este caso dos varones tendrán en mi el ejemplo de alguien que nunca se rindió al luchar por lo que sentía, en lo que creía y que nunca renunció a ser persona, a ser mujer y sobre todas las cosas a ser madre, o mejor dicho a ser mala madre…

  • Mary

    5 Abril, 2017 a 5:54 pm Responder

    El primer día tras la baja maternal no quise darme cuenta, demasiada pena tenía como para preocuparme de que un cambio de centro, una reduccion de jornada y trabajar con 35 compañeras más iba a significar algo. Y con los meses fui descubriendo que no tenía hueco, que allí donde queria estar ya estaba todo ocupado, que todo lo que quería aprender…ya lo hacian otras, “es que por la mañana ya sois muchas”…y toqué el techo y me di de bruces con la realidad. Me alegro de que otras compañeras, madres tambien en su mayoria, esten ahí…pero me duele de que mi reducción me penalice. Y como llorar no sirve de nada…aquí estoy, buscando opciones, queriendo reinventarme, sacando tiempo para una formación que hace años debia haber buscado, cuando no tenia hijos. Nunca es tarde para avanzar, nunca es tarde para dar un paso atrás y coger carrerilla.
    Mucho queda por arreglar en esta sociedad, pero confio en que la lucha de una generación de madres engañadas consiga que nuestras hijas si sean lo que quieran ser.
    Un abrazo!

  • Lina

    5 Abril, 2017 a 9:38 pm Responder

    Gracias Laura por este maravilloso artículo. No estamos solas en esta batalla.
    Yo me di cuenta de que nada volvería a ser como antes durante la baja maternal de mi segundo hijo.
    Justo antes de dar a luz salió una posición para aumentar de categoría. Obviamente pensé, tengo que presentarme.
    A las 3 semanas de dar a luz, ahí estaba yo con mis mejores galas y mis mejores ojeras haciendo una entrevista de 4 horas. Ya sabéis lo que se duerme con un bebé de 3 semanas.
    Por supuesto, no me dieron el puesto, si no a una compañera sin hijos, con menos experiencia y con mucha menos trayectoria que yo. A la vuelta, ignoracion absoluta por haber solicitado reducción de jornada.
    Meses y meses de llegar a casa llorando, de frustración, de impotencia…
    Pero luego te das cuenta de que te han hecho un regalo. Disfrutar de mís dos pequeños que son maravillosos no tiene precio.

  • Maite Avelino

    6 Abril, 2017 a 9:40 am Responder

    Sinceramente no entiendo por qué esta pregunta no se le plantea igual a un hombre. Ellos también tienen hijos y si nosotras renunciáramos sería porque hemos agachado las orejas con nuestros maridos. ¿Por qué nos vamos a reducir nosotras la jornada y ellas no? Me pregunto yo. ¿Es que los hijos nos necesitan más a nosotras que a ellos? Y si fuera así, ¿quién ha creado esa situación? Pues nosotras y el timo de las supuestas medidas de conciliación. A ver por qué el permiso por maternidad es de 16 semanas y el de paternidad ahora es de un mes, antes de sólo dos semanas y hace no mucho eran unos pocos días, lo justo para registrar al hijo. Pensemos en la trampa de las medidas para conciliar. No tenemos que conciliar las madres sino ambos, por lo que todo lo que nos ofrecen a las mujeres son “manzanas envenadas”. Yo no me he reducido la jornada ni pienso, pagamos una pasta de guardería porque por desgracia no tenemos familia a mano salvo esporádicamente ayuda de mi suegra, pero como favor. Si se pone mala a pagar canguros, pero lo siento mucho, no me he machacado a estudiar una carrera y certificaciones profesionales, una oposición de nivel alto, etc para quedarme en casa con mi bebé. Lo siento mucho, bastante que me cogí cuatro meses y casi pierdo el norte del trabajo que hago. Pero creo que cada una debe pensar por qué decide renunciar a su profesión mansamente, o se siente culpable si trabaja mil horas “exactamente como un hombre”. ¿Acaso nuestras parejas tienen cargo de conciencia? Pues no. Pues yo tampoco. Si todas fuéramos así, otro gallo cantaría. Y dicho de paso, creo que hay mujeres que desde niñas planificaron dejar de trabajar en cuanto tuvieran hijos y anduvieron con trabajillos del tres al cuarto para justificar luego que su trabajo era sacrificable. Eso no es renunciar, eso es no tener ninguna motivación profesional. Yo amo mi trabajo, soy la única mujer en un equipo de quince hombre o más, porque la seguridad informática parece que no atrae mujeres, y quiero mucho a mi hija y la cuido todo mi tiempo libre, no voy de compras ni al gimnasio ni a la peluquería ni salgo de copas ni nada pero mi profesión es sagrada.

    • Roseta

      7 Abril, 2017 a 9:51 am Responder

      Me encanta lo que dices, Maite! Bravísima!

  • Planeando ser padres

    6 Abril, 2017 a 10:32 am Responder

    Yo me di cuenta en el momento en que anuncié mi embarazo en el trabajo. De hecho, ya no volví a reincorporarme tras la baja de maternidad por el cambio en las condiciones que me impusieron y lo mal tratada que me sentí por parte de mis superiores. Pero cuando volvía llorando a casa, me paré en un lavadero de coches, llamé al #pspabuelo y le di la noticia de que me había quedado sin trabajo, a lo que me respondió con toda la pachorra del mundo: “Hija, ¿eso no es lo que le pasa a todas las mujeres cuando tienen hijos?”. Al principio, me sentó fatal el comentario: me había formado mucho y había renunciado a mucho por tener aspiraciones profesionales, por lo que me sentí la única madre tonta e inútil incapaz de abandonar a mi bichilla durante 12 horas al día a los 4 meses de nacer. Pero después he visto que no, que no soy la única, ni tampoco una torpona que no haya sido capaz de compaginar esa vida laboral previa con la maternidad. No es que me consuele que sea algo habitual en otras madres, pero al menos me sirve para darme cuenta de que no estoy limitada para criar y trabajar, aunque me lo quieran hacer creer.

    • Maite Avelino

      6 Abril, 2017 a 11:38 am Responder

      Lamento mucho la mala suerte que tuviste, y sí que existe el machismo en las familias, a mí me critican mucho por dejar a la niña (por cierto, no me gusta la palabra que has empleado de “abandonar”) en la guardería durante 9 horas al día desde los 4 meses. No ABANDONO a mi hija y basta ya de sentir mala conciencia y hacérnosla sentir a las que trabajamos a jornada completa. Los hombres trabajan a jornada completa y nadie los acusa de abandonar a sus hijos. También por cierto la palabra guardería es incorrecta, son escuelas infantiles de 0 a 3 años, tienen programas didácticos y para mi hija que es la primera y posiblemente por mi edad hija única, es una experiencia enriquecedora estar con más niños y con cierta disciplina. Desde que va a la escuela, duerme mejor y llora menos en cuanto salgo de su vista aunque sea para lavar su biberón, que antes en cuanto no me veía a dos metros suyo cogía berrinches. Además, ahora valoramos las dos mucho más el tiempo que pasamos juntas y puedo complementar su educación porque la recojo por las tardes y analizo con su profesora lo que ha hecho y no, lo que necesita y qué aptitudes tienes, la mía por ejemplo desde feto destaca por la música, que es mi hobby también.

      • Roseta

        7 Abril, 2017 a 9:55 am Responder

        Totalmente de acuerdo contigo, Maite! Parece que las mujeres, en cuanto parimos, dejamos de ser personas y nos convertimos en exclavas de nuestro bebé y nuestro matrimonio… por favor! Esto era así en la época de nuestras abuelas, pero ahora? Hay que ser valiente y atreverse a delegar, seguir trabajando, etc,…

  • Maite Avelino

    6 Abril, 2017 a 11:46 am Responder

    Creo que no por pasar con los hijos las 24 horas del día se es mejor madre ni se les aporta más beneficios que si, como yo, pasas con tu hijo 13 horas de esa jornada y las otras 11 las dedicas a trabajar y realizarte profesionalmente. Lo importante en mi caso es que no dejo a mi hija en manos de nadie que no sea su padre para salir a hacer recados importantes. Hace más de un año que no sé lo que es salir una tarde de compras o quedar con las amigas para salir a bailar, y me di de baja del gimnasio en cuanto el embarazo se volvió delicado y no he podido volver por ejemplo. Hay madres que renuncian al trabajo porque no les da el dinero (que bueno, lo entiendo) y otras que dicen que así cuidan mejor a sus hijos y luego las veo desayunando tres horas a la puerta del colegio después de dejarlos (tócate los ova…)
    No sé lo que implica ser creativo de publicidad, soy consultora de seguridad de sistemas, pero me imagino que lleva muchas reuniones y muchas horas de trabajo. Hay profesiones más “criminales” que otras con el tema presentismo y con la falta de agilidad en el uso de tecnologías de teletrabajo (uso mucho la videoconf en vez de tirar de viajes o de reuniones presenciales por la tarde a última hora), pensemos que hay que cambiar la forma en la que se trabaja y no sólo porque somos madres sino porque también hay padres que no deben tener excusa para llegar tarde a casa y ocuparse de sus hijos. Conozco a un ex jefe que se inventaba reuniones a las ocho de la tarde para no arrimar el hombro y para obligar a su mujer (de profesión secretaria) a dejar el trabajo y ocuparse de sus retoños. Si la mujer tragó con eso y con semejante caradura es problema de la estupidez humana y no de la conciliación familiar. Me hace a mí eso mi marido y directamente me divorcio.

  • Maite Avelino

    6 Abril, 2017 a 11:52 am Responder

    Por eso me he casado con más de cuarenta años, cuando he encontrado a un hombre que respeta mi profesión, quiere tener hijos y se compromete a ocuparse de ellos cuando sale del trabajo. Antes de eso he visto de todo, pero claro, no he picado. Incluso me planteé invitro soltera porque ciertamente, ¿qué ventaja tiene una mujer que se casa y los hijos le tocan a ella a más del 80%? No digamos tonterías de renuncias, digamos las cosas claras: Machismo de los jefes, machismo de los maridos, machismo de las familias y machismo nuestro que, a la postre, es el peor porque no hacemos nada por arreglarlo y encima nos convencemos de que somo víctimas que no podemos hacer nada más que renunciar y someternos. Si queremos que las cosas cambien, empecemos por nostras mismas. Laura, de verdad, ¿por qué no pudiste seguir con tu trabajo? ¿Te despidieron tus jefes o te fuiste tú voluntariamente? ¿Y por qué? ¿Por tus hijos? ¿El día de mañana cuando sean mayores crees que te lo van a agradecer? Yo sinceramente permíteme que lo ponga en duda

    • Mar Revuelta

      7 Abril, 2017 a 11:27 am Responder

      Lo que tú defiendes es básicamente, priorizar el trabajo y renunciar a los hijos. ¿Empezar a buscar hijos con más de 40? Buena suerte, mucha gente ya no lo consigue a esas edades. Los riesgos de la maternidad tardía es otro tema importante que merece un post en el club.
      Se trata de que las mujeres no tengamos que elegir entre trabajo y familia, de compaginarlo todo, que es la única forma de crear una sociedad igualitaria y sostenible a largo plazo.

      • Maite Avelino

        10 Abril, 2017 a 2:02 pm Responder

        Pues no, a menos que a ti la palabra “Renunciar” a los hijos signifique no estar con ellos las 24 horas del día. Yo no he renunciado a tener hijos, sólo que he sabido elegir el momento. En cuanto a las chorradas de la maternidad tardía, es otro concepto machista, de verdad que las mujeres somos nuestras peores enemigas. Mira, he tenido una hija con 47 que más sana no la puedes encontrar, porque me he procurado de elegir un buen tratamiento y buenos médicos, que he podido pagar trabajando a saco miles de horas cuando tenía treinta y tantos, igual que me he pagado casi entero mi piso así. Ahora puedo dedicarle un tiempo de calidad a mi hija. Y no, las mujeres no tenemos que elegir entre trabajo y familia, tenemos que elegir entre casarnos con hombres que respeten nuestra profesión y machistas que piensan que nuestro sitio natural es la cocina, he ahí la cuestión.

  • marsha

    6 Abril, 2017 a 12:34 pm Responder

    Yo siempre había soñado con ser veterinaria y ejercer como veterinaria clínica. Pero entonces no pensaba que trabajar en una clínica u hospital requiere muchas horas de consulta, guardias, trabajo fin de semana…Cuando tienes un hijo es cuando te das cuenta de que mi trabajo es incompatible con conciliar porque nuestro horario es comercial 10-14h y 17-9h, y la única opción en la reducción de jornada con la reducción de sueldo correspondiente, siempre que tengas suerte de tener un@ jef@ “comprensivo”. En mi profesión o trabajas en la empresa pública o la conciliación es imposible. Nos queda mucho por lo que seguir luchando.

  • ROSA

    6 Abril, 2017 a 2:20 pm Responder

    No somos iguales a los hombres y no tenemos que serlo. Sólo queremos los mismos derechos que ellos, o más. Porque ser madre si es un plus. No es posible que la sociedad nos rechace porque durante un tiempo tengamos que estar con un nuevo ser humano que hemos traído al mundo y que nos necesita. Ser madre debería ser un plus para toda la sociedad

  • Carolina Allende Sepulvedas

    6 Abril, 2017 a 4:27 pm Responder

    Laura, esta frase tuya resume TODA mi opinión “No es país para madres que no quieren renunciar”. Infelizmente es así, yo me di cuenta el día que pise mi 1er empleo en Sevilla, no tenia ninguna compañerA de trabajo mayor de 35 años…..porque será?
    Viniendo de Brasil donde TODAS mis compañeras de trabajo eran madres-ejecutivas-suepr calificadas (algunas hasta con familias numerosas) me sorprendo tremendamente. Después de una temporada trabajando me di cuenta del porque….no vale la pena formar a alguien que se va de licencia maternidad (no voy a decir de quien escuche esta perla).
    Como tu dices #yonorenuncio y me vine a Miami = jornadas de trabajo de 8 horas seguidas + guarderías 12 meses del año (de 7am a 19hs si necesario)….mami feliz con su trabajo y Princesa encantada con su ‘pink livingroom’ (así le llama a su habitación). Ademas de salarios iguales a los masculinos (pero mejor NO entrar en ese asunto).
    No te puedo dar MÁS la razón, en España nos toca a nuestra generación luchar para que la sociedad como un todo entienda que HAY que contar con las mujeres. Que SI se puede ser madre y MUY productiva-profesional-dueña de casa, etc. Ya se que no te gusta la capa de superwoman, pero si eres madre y trabajas fuera la tienes puesta, no hay manera.
    Besos y fuerzas que todas juntas podemos, CarolAS

  • Ivette Chardis

    8 Abril, 2017 a 4:08 pm Responder

    Yo elegí ser madre y elegí reducir mi jornada laboral con la reducción de sueldo que conlleva. Rechacé muy buenas ofertas de trabajo, de esas en las que tienes que hacer mil horas para ser respetada, con el único objetivo de criar yo a mi hija y no la canguro de turno. Y no me arrepiento ni un solo momento, he disfrutado su niñez al máximo y ahora la acompaño en su adolescencia. La excepción radica en que esos trabajos tan bien pagados que rechacé no eran mi pasión, como sí lo es escribir, algo que nunca he dejado de lado. Pero es tan injusto y me llena de rabia que las mujeres tengan que elegir entre sus hijos y su pasión, aquello que las realiza profesional y emocionalmente. Pienso en el futuro y en los sueños de mi hija (quiere entrar en una profesión arriesgada y donde las mujeres son una minoría) y al igual que tu madre, Laura, no me atrevo a contarle lo difícil que va a ser, solo la ánimo y le digo que puede ser lo que ella quiera, y me lo creo con la esperanza de que por fin sea verdad para las de su generación.

    • Maite Avelino

      10 Abril, 2017 a 2:11 pm Responder

      Hay que diferenciar profesión y trabajo. Ocurre que muchas mujeres no sé por qué, están educadas pensando que trabajan pero para aportar dinero a la familia y que profesión sólo es la del hombre, así que cuando no salen las cuentas de dinero o cuando las hormonas maternales les salen por las orejas, sacrifican trabajo=dinero. Cuando una mujer tiene de verdad una profesión=vocación, preparación y esfuerzo, y no un mero “trabajo”, no renuncia a esa profesión, puede variar las condiciones de su trabajo ligeramente pero no poner en peligro su profesión y sí que se puede compaginar profesión y trabajo. Lo de la canguro de turno, pues hay alternativas como la escuela infantil donde dejo a mi hija que la cuidan muy bien y aprende cosas que igual conmigo no aprendería porque no soy educadora de profesión. Además, basta ya de poner palabras y frases despectivas hacia otras mujeres. ¿Qué pasa que no hay buenas canguros? Lo que pasa es que hay que elegirlas bien, si sólo tiras de lista sin mirar nada, claro que debes estar intranquila. Para conciliar hay que saber qué cosas son de madre/padre y cuáles las puedes externalizar puntualmente, y no eres peor madre (o padre) por eso. Basta ya de criminalizar a las madres por ejercer profesiones y de adjudicar roles y estereotipos de género. Las principales culpables de que no se concilie somos nosotras mismas que no queremos compartir la crianza de los hijos al 50% con los padres

  • Paloma Briñas

    10 Abril, 2017 a 8:24 am Responder

    Me di cuenta desde bien pequeña cuando mi
    Padre un día cuando le pregunte porque me exigía más que a mi hermano, porque siempre tenía que dar el doble, seriamente me dijo, porque la sociedad lo hará cuando seas mayor, tu aún no lo sabes, pero yo t estoy preparando para lo que el día de mañana será tu día a día.
    Me di cuenta cuando la varemacion en muchas cosas eran diferentes, cuando trabajando 14 años en Una perfumería cuyo 95 por ciento del personal son mujeres, es más machista que la leche.
    Y desgraciadamente me sigo dando cuenta cuando la semana pasada solicite en una red social un empleo y fui directamente descartada por no tener algo que me cuelga entre las piernas.
    Pero lo mejor de todo es… que me da igual. Porque sigo pensando que algún día lo conseguiré, que seré lo que quiera ser y que lo que no te somete te hace más fuerte, para dentro de 20 años poder educar a mi hija de otra manera, poder dejar que crezca si la presión de ser mujer, poder dejarla ser y sentirse un ser humano extraordinario que definitivamente consiga sus metas sin tener que demostrarle nada al mundo y sin ser una superwoman..

  • Maite Avelino

    10 Abril, 2017 a 2:16 pm Responder

    Animo Paloma, por supuesto que lo conseguirás. Hay que educar con esmero a los hijos diría yo mejor que a las hijas, para que de mayores no sean machistas. Nosotras tenemos la llave del cambio. Tenemos que hacer que nuestras hijas luchen y que no renuncien a sus sueños, porque en serio que se consigue, aunque la sociedad atufe a machismo. En primer lugar hay que enseñarles a elegir parejas que las respeten, a huir de ese machismo sibilino de que el hombre si gana más retira a la mujer o de que el hombre es el que mantiene la familia, o que mira que te ayudo (odio la palabra ayudar). Eduquemos a nuestros hijos para que no tengan prejuicios o estereotipos de género.

  • Brignoni Marcela

    7 Mayo, 2017 a 10:20 pm Responder

    Alejen a esta mala madre!. A la hoy mujer que cumplió con el mandato familiar de ser la primer universitaria de su familia, la misma que salio a trabajar en un hogar uniparental para sustentarlo de la mejor forma posible .. la que se animó a viajar y dejar a su hija 15 días con sus abuelos!! La inquisición de la buenamaternidad ha castigado severamente .. con el mas triste de los castigos.. alejar a tu hija porque sos responsable de su adicción a las drogas .. porque no te distes cuenta..y es mas fácil una culpable que ser todos responsables.
    Los señores inquisidores de mi maternidad (digamos por ejemplo el padre que nunca cumplió con ninguna obligación) y una psicóloga machista hasta el tuétano de las garras que liberare a mi hija porque soy mala madre y no como ella que es perfecta tal como debe ser una mujer de pueblo, mi madre, mi padre y largos todos …. aplauden el castigo. Si no supiste cuidar, como te atrevés a seguir haciéndolo?. Si siempre llegabas tarde a las reuniones de padres después que hacías mil malabarres para simplemente llegar? Vos!! la que priorizaste tu vida profesional sobre los cuidados! Seguí yendo a esas marchas feministas nomás! ..eso si no dejes de trabajar que hay que pagar los psicólogos y las clínicas.

  • SARA SOLANA

    29 Mayo, 2017 a 1:36 pm Responder

    Estudié una carrera de hombres, trabajo en un mundo de hombres y al convertirme en madre…di a luz tres varones!
    Reduje para conciliar y me convertí en un cliché: él llega tarde y progresa en su profesión; yo renuncio.
    Los últimos acontecimientos me han obligado a repetirme con demasiada frecuencia: soy una mujer brillante, soy una mujer brillante…y ser madre no ha cambiado eso, al contrario, lo potencia.
    Porque me ha enseñado más que la física cuántica, me ha reeducado, ha hecho de mí un ser más sensible, más flexible, que excusa más y que juzga menos.
    Y es sólo una pequeña parte de lo que la maternidad me ha aportado. ¡Si quisieran aprovecharse de ello! Ganaríamos todos…un win , win sin duda ninguna.
    He potenciado mi capacidad de negociar en un mil por mil, escucho más, reflexiono más, priorizo mejor, ejecuto con más precisión (así, dicho todo junto, da miedo, pero es real).
    Soy una mujer brillante, soy una mujer brillante….y no voy a regalar más mi talento, el que lo quiera que lo pague…o en un futuro no muy lejano se verán con mi guardia pretoriana personal, mis tres varones.

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