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“Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas”

“Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas”

La corresponsabilidad es una de las claves más importantes para alcanzar la conciliación real. Hacer equipo con la pareja y también con el resto de miembros de la familia si los hay es la única manera de romper la desigualdad existente.

Cuando lanzamos en el año 2017 nuestro estudio ‘Somos Equipo’ pudimos ver el desequilibrio evidente en el reparto de tareas. Nos dimos cuenta de que al analizar las responsabilidades que asume cada miembro de la familia, destacan las mujeres como principales responsables en todas las actividades, excepto las de “llevar las cuentas del hogar”.

La carga mental y las tareas invisibles, piedra de toque

  • Es cierto que hemos avanzado y que los hombres participan más que en la anterior generación pero las tareas que desarrollan son aquellas físicas, previsibles y no simultáneas, que tienen un inicio y un fin, lo que supone una ejecución más concreta y con menor carga psicológica.
  • La mujeres por el contrario son las principales responsables de las tareas invisibles que son las tareas de planificación y organización son las menos visibles debido a sus características:
    • Son tareas mentales, no de ejecución.
    • Es difícil medir y cuantificar el tiempo dedicado a cada tarea.
    • Se realizan de forma simultánea a otras actividades.
    • La gestión de estas tareas es una fuente de estrés importante, es lo que se llama carga mental.

Para hablar de cómo lograr un cambio en este sentido, hoy entrevistamos a Alberto Soler, psicólogo y conferenciante. No te lo pierdas.

Las claves para alcanzar la corresponsabilidad con Alberto Soler

"Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas"

*Podéis seguir a Alberto en Instagram, Facebook, Twitter, en Youtube y en su blog.

1. ¿Por qué sigue siendo una asignatura pendiente la corresponsabilidad?

Porque es algo que afecta a las mujeres. Si saliéramos perdiendo los hombres lo consideraríamos intolerable y exigiríamos medidas al respecto. No voy a decir que no se haya avanzado nada, pero todavía queda trabajo. Yo lo veo cada día en mi consulta y en las redes. Me lo contáis las madres. Pero tampoco hace falta estar en una posición como la mía para verlo. Lo puede ver cualquiera en su día a día: en el parque, en el supermercado, en las reuniones del cole, en las salas de espera del pediatra… quizá un motivo es que nos conformamos con poco: hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas.

Te pongo un ejemplo: en uno de mis talleres muestro una gráfica en la que se ve la cantidad de horas que dedican mujeres y hombres a las tareas domésticas. Cuatro y dos, respectivamente. La reacción suele ser algo así como “oye, pues no está nada mal”. Que ellas dediquen el doble de tiempo a las tareas domésticas todavía se considera que “no está nada mal”. Creo que detrás de este “pues no está mal” está la idea de que “al menos le ayuda con esas dos horas”. Que podía ser peor…

No os perdáis este vídeo en el que se habla de la temida frase “te ayudo en casa”

2. ¿Entendemos mal qué es la corresponsabilidad?

Puede ser, sí… Como decía, creo que todavía funcionamos mucho con este modelo de “ayuda”: se entiende que las tareas domésticas o el cuidado de personas dependientes (hijos o personas mayores) son cosas vuestras, y que los hombres de hoy en día somos muy majos porque os echamos un cable. Y obviamente no es así. O no debería serlo. Si en casa vivimos hombres y mujeres, y tenemos hijos, o padres, o las responsabilidades que sean, estas tareas deberíamos repartirlas de la mejor manera posible; especialmente entre la pareja pero también con los hijos.

Hemos pasado de no llegar ni a pensar en que la lavadora no se pone sola, al “venga, te ayudo y pongo la lavadora”. Creo que en muchas casas falta aún el siguiente paso, el “tengo ojos, me doy cuenta de que hay ropa por lavar, pongo la lavadora, la saco, la tiendo, la recojo…” sin que me lo tenga que decir nadie.

"Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas"

3. ¿Cómo podemos educar a los niños y niñas en este sentido?

De muchas formas, pero quizá la más importante es mediante el ejemplo. En este sentido, una dificultad que tenemos nuestra generación es que nos faltan referentes. Esto lo suelo explicar en las charlas del siguiente modo. Pido que levanten la mano quienes recuerdan a su madre limpiando el retrete, y se levanta un mar de manos. Luego pido que hagan lo mismo los que recuerden a sus padres haciendo esa misma tarea. En este caso solo se levanta alguna tímida mano.

Luego pongo otro ejemplo. Pido que levanten la mano quienes recuerdan a su padre, descansando en el sofá, mientras su madre hacía alguna tarea de casa. Nuevamente mar de manos. Luego cambio el ejemplo, y pregunto quién recuerda a su madre descansando en el sofá mientras su padre hacía tareas domésticas o cuidaba un bebé. Ante esta pregunta, la gente no levanta la mano, directamente se ríen. ¡Se ríen! Esta es la falta de referentes.

El caso es que ahora la mujer no solo cuida, sino que también trabaja, por lo que el hombre ahora no debería solo trabajar, sino que también debería cuidar y atender a las tareas domésticas. El problema es que vosotras os habéis incorporado al mercado laboral más rápido que nosotros a las labores de cuidado y domésticas. Y diría más. Incluso en las parejas en las que uno tiene un trabajo remunerado y el otro no, tenemos que entender que el trabajo por cuenta ajena tiene un principio y un fin, una hora de entrada y otra de salida. Pero el trabajo doméstico y de cuidados no, este es infinito.

Así que incluso aunque uno trabaje fuera de casa y el otro no, esto no quiere decir que todo lo de casa sea responsabilidad del que no trabaja fuera. Esto también hay que explicarlo, porque por ejemplo, durante las bajas maternales, es frecuente que ocurra que la mujer se pase el día sola atendiendo al bebé, lo cual es una tarea ya de por si demandante, y que por la tarde llegue su pareja de trabajar, y espere encontrarse una casa arreglada y la cena preparada. Y no, esto con un bebé pequeño, no suele funcionar así.

"Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas"

4. Hay hombres que piensan que son corresponsales y no lo son, y mujeres que piensan que delegan y no lo hacen o les cuesta, ¿cómo podemos superar esto?

Sí, eso ocurre, pero también aquí hay alguna jugarreta interesante. En este punto tendríamos trabajo por ambas partes. A veces a vosotras os cuesta soltar el control. Si hasta ahora hemos funcionado así, esta es la forma que conocemos y hacer un cambio cuesta. Pero a veces no delegáis porque sentís que no podéis hacerlo, porque no os fiáis.

Y a veces con razón, porque hay señores “muy listos” que saben que la mejor forma de evitar hacer algo es hacerlo mal, así la próxima vez no me pedirán que lo haga. Si friego mal los platos, por poner un ejemplo, al final se cansará y dejará de pedirme que lo haga: “mira, deja, ya lo hago yo…”. Pero quizá el principal “agujero negro” de la corresponsabilidad tiene que ver con la carga mental, todas esas tareas invisibles de las que os encargáis básicamente vosotras.

"Hasta que no nos quitemos de la cabeza el modelo del “marido que ayuda a su mujer en casa” no cambiarán mucho las cosas"

5. Las tareas invisibles siguen recayendo sobre la mujer, ¿cómo podemos delegar esta parte que tanto nos pesa?

Para cambiar estas inercias, el primer paso sería que los hombres seamos más conscientes de lo que hay, porque muchas veces ocurre que las mujeres estáis sobrecargadas y los hombres ni siquiera nos estamos enterando de toda esta carga que estáis asumiendo. Para esto, vosotras deberíais sacar estas tareas de la invisibilidad, y nosotros los hombres deberíamos renunciar a nuestra comodidad.

Se vive muy bien no teniendo en la cabeza cuándo es la próxima visita al pediatra, que hay que comprar de regalo para el cumple de un amiguito de clase, si hay que pagar la extraescolar o si mañana hay que buscar canguro porque tenemos un compromiso. Nosotros tendremos que asumir muchas de esas tareas para descargaros a vosotras. Esto es lo que más cuesta, probablemente sea la principal asignatura pendiente de la corresponsabilidad. Pienso que lo primero sería hacer todo esto visible, pero con hacerlo visible no basta, tiene que haber también un compromiso, esfuerzo y mucho diálogo. Y no caer en la trampa que te decía antes de “mira, como yo soy un desastre, ya mejor lo haces tú”.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo vivís la corresponsabilidad en casa, existe o no?

Han comentado...

  1. Efectivamente, las tareas de un hogar son responsabilidad de todos los integrantes del hogar en la medida en que cada integrante sea capaz.
    Por tanto, no hay que hablar de delegación.

  2. He criado a mis hijos casi todo el tiempo sola y aprendímos a manejarme perfectamente con mis hijos mayores ,,después de muchos años, me case y Ufff me cuesta manejar esto con mi marido,, por más que quiero,, no puedo delegar,, siempre termino haciéndolo todo yooo, , y eso al terminar el día me genera insatisfacción,, me siento tonta como que ya no soy yo.. Y cuando menciono equidad, hoy mismo me dijo que eso se daría cuando ambos aportemos económicamente lo mismo.
    🤐🤐,, es de horror..

  3. Lo primero es visibilizarlo. En casa, además de mamá y papá, hay una adolescente, un niño y una bebé. Se ha hablado mucho de esto desde hace algún tiempo y ha costado lágrimas, discusiones y hasta un intento de separación. He llegado a la conclusión de que juntos somos como una empresa en la cual cada quien debería tener sus actividades bien definidas, tenemos acuerdos, recordatorios visuales y responsabilidades individuales. Vamos poco a poco, aún de vez en cuando, tengo que estar recordando las responsabilidades individuales a los demás (jaja), pero supongo que poco algún día no lo haré más. Es todo un proceso de reeducación, de justicia y un buen e importante ejercicio de comunicación en casa.

    1. Está claro que me siento identificada con todo. Con el ejemplo de la empresa que pones se me ocurre plantear algún tipo de juego en casa con puntos por tarea de manera que si no hacemos lo que toca el barco se hunde. Tal y como lo escribo pienso que ya me estoy echando más trabajo encima inventando para ver si puedo hacer al resto de la familia partícipe del hogar…

    2. Me pasa mucho mi esposo es el que nos “mantiene” y cada que se le pide ayuda dice …..claro cuando paguen uds las cuentas traigan la comida el “dinero” y se sienten a trabajar de 8 a 5 ahí yo hago algo

      1. Nosotras le ponemos un nombre a eso y es irresponsabilidad… Debemos ser más corresponsables los tutores legales de los buenoshijos o de la casa para llevar una mejor vida. ¡Con ayuda todo es mejor!

        ¡No te vengas abajo y a por todas Malamadre! 💪

  4. Soy una mujer de 76 años, y para mí que desde niña aprendí a servir a mis hermanos varones, aunque algo colaboraban, con mi esposo si fue durísimo pedir ayuda, porque él no sabía colaborar, han pasado los años y como mi cuerpo ya no es el fuerte ni ágil de antes, pues he dejado de hacer muchas cosas, en especial las cosas d limpieza, y fuerza en general, mi esposo que es más joven , pues ha comenzado a colaborar , pide consejo, y hace, y yo no digo, nada, ha si no me guste lo que hizo, a veces pienso que los hombres en especial el mío carece de sentido común para hacer ciertas cosas, pienso con mucha frecuencias estoy convencida de eso y le digo a el , que si no fuera por las mujeres, la raza humana hace mucho tiempo que se hubiera extinguido .
    Sus reflexiones son sabias, como me hubiera gustado saberlas años antes,creímos que esos trabajos que hacíamos en casa era únicamente nuestros, y aunque trabajáramos afuera en nuestra profesión , fuera la que fuera, aún a veces más importante y difícil que el cónyuge , no podíamos delegar a él nada, el bebé llora , la mama está en el baño, y nadie mira a ese bebe, y una sale corriendo a medio hacer cualquier necesidad a solucionar ese llanto. Y así es en TODO, , veo a mi madre que dejó su profesión porque tenía 8 hijos con dos años de diferencia, era la primera en levantarse y la última n acostarse , y mi padre regañando la por qué falto algo por hacer.
    Hoy mi hija me reclama que fuimos un mal ejemplo, porque les enseñamos hacer sirvientas de los esposos .

    1. Querida Elena, leo su comentario y siento que leo los pensamientos silenciados de mi abuela durante años. Creo que las mujeres durante siglos “aprendimos” a asumir ese rol porque era la única forma de pertenecer. Y de sobrevivir. Podíamos intuir que algo más debía haber para nosotras ahí afuera, pero quedar excluídas del patrón social era literalmente estar muertas en vida. Aunque es cierto que las últimas generaciones no han sido un ejemplo, pero tampoco lo fueron las generaciones que la precedieron a usted, así que: cómo iban a mostrar un modelo de algo que nunca aprendieron? La responsabilidad es de Nuestra generación, porque estamos despiertas. Con marido, sin marido. Con hijos, sin hijos. Lo que se pone en juego es equilibrar la balanza, al fin, para que lo invisible tenga voz. La abrazo, Elena.

  5. No lo entienden,me veo fielmente reflejada. Hoy he tenido un día horrible en el trabajo y cuando hablo con mi marido me dice, claro que te entiendo… Nada más que el se refería solo al trabajo y yo al trabajo con el resto añadido. El tiene un principio y un fin y yo vivo sin fin…

  6. Yo he tenido mucha suerte. Yo estaba en casa y me ocupaba sobretodo del niño (sus 1000consultas y terapias) y en casa compartiamos tareas. El exterior y yo misma x la educacion supongo veia q era injusto xq pasaba mas hrs en casa y me tocaban las tareas domesticas y tenia el lujo de una,siesta… pero me costaba llegar. Si no fuera x mi pareja me hubiese vuelto loca.

  7. Es complicado repartir esfuerzos entre educar hijos y reeducar adultos. Creo que, como casi todo, la base es una buena educación y que hay que educar a todos nuestros hijos en las responsabilidades del hogar pero, como bien decís, hay que esforzarse muchísimo en el ejemplo que les damos. Así que en definitiva, repartir esfuerzo, esfuerzo de quién vive peor, porque quienes viven en el placer del sofá, no lo van a hacer solos…vamos que para colmo tenemos una tarea más jajajaja

  8. En casa la mayoría de las tareas las hago yo,trabajo llego a casa,me dicho super rápido,como y me voy a buscar a las niñas al cole y a la guarde,llego a casa y a ponerme a cocinar mientras ellas están entretenidas….vamos que me sentaré media hora al día como mucho,y el llega lava dos platos y a la cama….pero esto es así…creeo que va ser muy difícil cambiarlos a todos!!!! Lo i tentado muchas veces pero!!!

    1. Estoy cansada de oír a mí marido, cómo dice “ahora te ayudo”. No, no me ayudas, esto es responsabilidad de los dos. Tú comes cómo yo, tú ensucias como yo, los niños, son de los dos. Tengo dos niños, y espero poder enseñarles, que todo es de los dos, que no tiene qué “ayudar” a su pareja. Todo, entre todos, es más fácil y llevadero

  9. El otro día hice una reflexión en un curso sobre Igualdad y hoy vuelvo a hacerlo. Creo que en cuanto utilizamos la palabra “delegar” estamos dando por hecho que un responsabilidad nuestra y que como no podemos llegar a todo la pasamos a otra persona. Por lo que desde mi punto de vista es una expresión que debemos desterrar. Las obligaciones son de ambas partes por lo que se reparten pero NO se delegan. Es una reflexión. Quizás me confunda.

    1. Efectivamente!!!! Cómo que delegar??? Delegar el qué?? Otra cosita más a nuestro saco de culpabilidad, no?.

    2. Totalmente de acuerdo contigo. A mi, personalmente, la cabeza no me da para más, entre el trabajo, la casa y la buenahija me faltan horas en el día. Y lo único que recibo como respuesta es: yo lo único que puedo hacer es ayudarte más con las cosas de casa.
      ¿¿¿Ayudarme??? ¿¿¿Perdoooonaaaa??? Ni necesito ayuda, ni tengo que delegar tareas. Si somos un equipo las mismas responsabilidades tenemos que tener los dos…

    3. Efectivamente, las tareas de un hogar son responsabilidad de todos los integrantes del hogar en la medida en que cada integrante sea capaz.
      Por tanto, no hay que hablar de delegación.

  10. Es complicado y mas pq ellos no son conscientes de todo el trabajo mental, de organización q llevamos ( ademas del trabajo, los problemas, el trabajo doméstico)
    Mas cuando uno de los dos tiene un horario comercial q no le permite estar y el otro tiene q asumir las tareas.

  11. A mí lo que le enerva es que para hacer una tarea cotidiana ( para mí, claro) te cosen a preguntas, por ejemplo: para colgar la ropa de la lavadora: dónde está el cubo?, las pinzas,? lo cuelgo dentro o fuera,? pongo los calcetines juntos? Que hago con la ropa que descuelgo? De quien es está camiseta????….. Al final, te pasas el rato describiendo el acto de colgar una simple lavadora…grrrr…y así con todo. Yo hago las tareas y no pregunto a nadie. Las hago y punto.
    Casi me molesta más eso que hacerlo

    1. Totalmente verdad…esto dunciona a veces de prrguntas, respuestas y mandatos.. Y siempre discutir y dkscutir.. Porque no entiende que las cosas decasa, del.cole o de lo que sea…se pueden hacer sin una apuntadora cerca… Digo yo!

    2. Verdad como un templo…yo no sé si es q realmente no saben hacer nada y por eso preguntan tanto o se hacen los tontos para conseguir cansarnos y hacerlo mejor nosotras… 😠

  12. Uff es muy difícil. Lo peor es q mis hijos ven al padre tumbado y a mi haciendo cosas y ya dicen q es normal. Así es muy complicado cambiar el modelo. Mi pareja se cree q por colaborar en algo ya es un super papi. Y si le pides q haga algo eres una mandona. Yo quiero q mis hijos colaboren y así hago cada día cosas para q ayuden en casa pero no se si lo conseguiré q sean autónomos y no dependientes de nadie.

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