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El privilegio de vivir con un adolescente

El privilegio de vivir con un adolescente

Estoy rodeada de Malasmadres con buenoshijos entrando en  la adolescencia o ya en ella y todas me comentan que es una etapa en la que quizá necesitan más de nosotros. En el post de hoy nuestra colaboradora Sonia López incide precisamente en este aspecto, ella lo sabe bien porque uno de sus buenoshijos está en esa etapa. Sonia nos da consejos para saber manejar esta época de sus vidas.

* Podéis seguirla en FacebookTwitter y en su BLOG.

¿Por qué no dejas de mirarme?

– Porque me cuesta creer que hayas crecido tanto.

¿Te gustaba más cuando era pequeño?

– No, me hace realmente feliz verte tan mayor.

¿Aunque discutamos más que antes?

– Aunque en ocasiones nos cueste entendernos.

Tengo la suerte de vivir junto a un adolescente. Un joven con ganas de retar al mundo, de descubrir caminos, de perseguir sus sueños. La adolescencia es para mí la etapa más apasionante, un despertad a la vida lleno de ilusiones, miedos y emociones a máxima intensidad. Una edad en la que parece que todo se tambalea, donde crees que nadie te entiende, donde sientes que a menudo vas a contracorriente, donde te ves extraño al mirarte al espejo.

Es sin duda la etapa en la que siento que mi hijo más necesita de mi ternura, mi serenidad, mi presencia, que estemos en sintonía. Que precisa que le acompañe a cierta distancia, que me muestre confidente, que le deje espacio para probar. Aunque le cueste aceptarlo, aunque aparente que es autosuficiente, aunque rechace mis besos en público, necesita a mamá.

El trayecto donde más le hace falta que le repita que le amo sin condición, que le ayude a poner freno, que le haga creer en su potencial, que celebremos juntos cada pequeño logro conseguido. Que compartamos secreto, busquemos aficiones comunes y tiempo para conversar.

Entenderé sus cambios de humor, su desconcierto, sus dudas e impertinencias. Sus tropiezos, la variabilidad a la hora de opinar, que ría y llore casi a la vez. Que en ocasiones hablemos idiomas distintos, que tenga que poner a prueba los límites, sus salidas de tono, que viva en constante ebullición. Comprenderé sus indecisiones, su fragilidad, su rebeldía y sus deseos de transgredir.

Le daré importancia a sus dudas, a sus intereses, a sus ganas de saber. Sonreiré cuando diga lo contrario a lo que piense, aprenderé a leerle entre líneas, a no perder la compostura, a descifrar sus necesidades. Entenderé que sus amigos sean a veces más importantes que sus padres, que necesite intimidad, que haya espacios que no quiera compartir. Aprenderé a llamar a la puerta de su habitación, a no interrogarlo, a dejar que tome decisiones.

Sabré que sus enfados piden a gritos más paciencia, más tiempo para aprender. Evitaré las etiquetas, las comparaciones, las críticas que destruyen o limitan, le explicaré que yo también fui una joven rebelde.

Le invitaré a que escribamos juntos las normas, pocas y claras, a pactar nuevas condiciones, a reorganizar las responsabilidades, a marcar juntos el ritmo. Aceptaré mis errores, agradeceré que me cuestione, aprovecharé también para crecer. Intentaré no contagiarle mis miedos, mis limitaciones, mis tareas por cumplir.

Pero seré firme cuando toque,  hablaré claro sin discursos, sin debatir lo que no es negociable, mantendré la calma cuando más lo necesite aunque tenga que contar hasta diez. Le recordaré sus obligaciones, no justificaré sus errores, dejaré que se equivoque y se caiga para que aprenda a avanzar. Le haré sentir, pensar, decidir aunque le incomode.

Aceptaré que cada vez necesite menos ir de mi mano, le ayudaré a reconocer sus miedos, a superar sus complejos. Le encorajaré a inventar su mundo, a dibujar como quiere que sean sus pasos, a seguir a su instinto. A no olvidar de sonreír a todo lo que le regale el futuro, con optimismo y mucha dedicación. Le recordaré a diario que los éxitos llegan de la mano del trabajo y la constancia, le animaré a soñar grande y a mirar el futuro con ilusión.

Y vosotras Malasmadres, ¿cuál es vuestra experiencia? Esperamos vuestros comentarios.

Antes de irnos…

¿Cómo sobrevive una Malamadre a la vuelta al cole?

No hemos empezado el verano casi y ya tengo la lista de libros y material escolar en la mano. Vuestros consejos para sobrevivir a la vuelta al cole y la preparación de todo lo necesario tiene premio. Yeahhh!!!

  • Comparte tu experiencia en un comentario en el blog o través de nuestras redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) con el hashtag #MalasmadresDeVuelta
  • En juego 5 cheques regalo de Amazon.es que puedes gastar en material escolar.
  • Podéis participar hasta el 10 de julio a las 23.59 horas.
  • Las más originales se llevarán el premio.
  • Puedes consultar las bases legales aquí.

¡La vuelta al cole empieza ya!

Han comentado...

  1. Suscribo absolutamente todo lo expuesto en el blog. Tengo dos buenoshijos adolescentes y he pasado por ello de forma distinta. Una adolescencia temprana y otra tardía. Y ambas totalmente recomendables para ver como tu hijo descubre, evoluciona y sobre todo se une más a ti.
    No me gusta dar consejos, pero sí contar experiencias. Y mi experiencia en mi caso es que es muy bueno ofrecerle grupos de personas con su mismo interés, ya sea la partoquia, los scouts o grupos de baloncesto. Se trata de llenarles su tiempo con actividades sanas porque las malas están acechando.

  2. Es bonito leerlo. Ponerlo en práctica no siempre. Hay adolescentes con ganas de crecer y avanzar y otros dispuestos a ganar una guerra sin cuartel y sin sentido que les dejará malheridos en el campo de batalla de esa etapa de la vida. Yo tengo dos bandos en casa. Dos adolescentes en plena efervescencia. Uno camina hacia delante, otro da palos de ciego mientras se autodestruye y destroza todo lo que tiene alrededor. Daños colaterales monstruosos que nos cuestan todo lo construido hasta la fecha y que a veces es imposible reconstruir. Sólo siento SOLEDAD.

    1. Lo estás haciendo lo mejor que sabes. Primero debemos sanar nuestra infancia para poder ayudarles. Mucha suerte.

    2. No tengo hijos adolescentes però trabajo con ellos des de hace mas de 10 años y mi experiencia me demuestra que por mucho de se tuerzan en el camino “normal”, con una família que les haga de faro, siempre llegan a puerto. Ánimos e ilumina su camino!

    3. Yo ya no miro que he perdido sino que busco caminos para llegar a él. Mucha paciencia y apoyo incondicional con la esperanza de que ese mantra que le vas repitiendo llegue al fondo de su corazón. A veces surge un beso inesperado después de una guerra de dos años, un abrazo, una confidencia,…pero si que es cierto que es muy difícil compartir esta experiencia y al final se vive con gran soledad. Ánimo!!!!!!

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