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Por un proceso de adaptación real

Por un proceso de adaptación real

Hace tan solo unas semanas que nuestros buenoshijos y buenashijas empezaron el colegio o la escuela infantil, y hemos de admitir que la etapa de adaptación se hace cuesta arriba en muchas ocasiones, no solo para ellas y ellos sino también para nosotras y nosotros mismos.
Habrá niñas y niños que ya se habrán adaptado a la escuela y otros que aún estén en proceso y esto se debe a que cada uno necesita un tiempo diferente al otro y es algo totalmente normal que debemos aprender a respetar y acompañar como se merece.

Pero, ¿qué es el proceso de adaptación?

¿Hay un tiempo mínimo o máximo para el proceso? 
La adaptación debe ser entendida como el tiempo que necesita cada niño o niña en hacer frente a un cambio, asimilándolo e integrándolo en su rutina de manera gradual y paulatina hasta hacerlo exitoso.

El tiempo depende de cada uno/a, y en este proceso entran muchos factores individuales, como es el desarrollo emocional, las herramientas que cada uno posea, el acompañamiento que reciba y sobre todo cómo se lleve a cabo el proceso.

Y ¿cómo sería efectivo un proceso real de adaptación?

En la actualidad se llama adaptación a un método que no está centrado en las necesidades de los niños y las niñas, ya que la mayoría de los centros llevan a cabo unos días de adaptación al inicio escolar, pero centrados en aspectos que poco tienen que ver con lo que los niños y las niñas necesitan en este momento.

La mayoría de los centros simplemente reducen la jornada escolar, con lo que en lugar de acudir 4-6 horas al colegio o a la escuela infantil, las niñas y los niños acuden 1-3 horas. Y esto parece suficiente en la mayoría de los casos para hablar de proceso de adaptación.

Pero los niños y niñas a esta edad aún no tienen conciencia temporal y esto no les supone una gran ayuda en su adaptación.

Pero, ¿realmente esto es efectivo? ¿Es esto lo que necesitan los niños? 

Se ha hablado mucho durante estos días de la capacidad de los niños y niñas de afrontar los cambios de manera rápida, incluso había telediarios que afirmaban que los niños y las niñas son todoterrenos, porque en pocos días asimilan un cambio y lo integran sin mayor problema.

No debemos olvidar que es real que muchos niños y niñas asumen su realidad y la integran, aunque no se sientan a gusto con ella, y sus emociones no sean positivas, pero su capacidad de adaptación al medio es muy grande, ya que sienten la necesidad de pertenecer a la sociedad y hacer grupo, como os contaba en el post ‘El sentido y la necesidad de pertenencia en la infancia‘.

Es por eso que muchos pasan desapercibidos aunque realmente sientan miedos, estén incómodos o no se sientan a gusto en esta nueva situación.
Es importante acompañar las emociones, hablar sobre el día a día con ellos, ofrecer mucho contacto, dedicarles tiempo y sobre todo mucho cariño.

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Debemos ser conscientes de que la adaptación real parte de una sociedad concienciada, donde se incluyan leyes que aborden este aspecto tan importante para nuestra sociedad. Nuestros hijos e hijas son el presente y el futuro y cuidar de sus valores, acompañar sus emociones y aprender a respetar sus necesidades, es parte esencial del cambio.

El principal obstáculo está en la mayor parte de los puestos de trabajo, donde no se permite acompañar este proceso de adaptación como merece, haciéndolo de manera individualizada, respetando a cada niño y niña en sus tiempos, acompañando sus emociones y haciendo que la sociedad esté más concienciada en las necesidades de los niños y las niñas en lugar de las de las empresas y los trabajadores.

Y además en la mayor parte de los centros educativos no se permite el acceso de las madres y los padres a la adaptación. Es decir, está adaptación parte del centro y no de la familia, por lo que se no se respetan las necesidades de los niños y las niñas a hacer una separación gradual, donde adquieran seguridad y confianza en el nuevo espacio, con los nuevos profesionales y compañeros.

Un espacio nuevo rodeado de gente nueva

El niño o la niña se encuentra en un espacio nuevo, rodeado de gente nueva, donde no conoce la rutina, todos sus sentidos solo ofrecen experiencias nuevas y además se siente inseguro ante la separación de sus personas de referencia.

Si buscamos un cambio en la educación, que parta de una mirada más respetuosa, teniendo más en cuenta a nuestras hijas e hijos, debemos partir de una conciliación real, donde nadie tenga que elegir entre trabajo o hijos, y donde haya cabida para todos, flexibilizando los horarios y teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno.

Pensemos en lo que necesitan nuestros hijos e hijas, y pidamos a las leyes que cambien en lugar de pedirles a ellos que se adapten rápido a algo que es antinatural.

Y tú, ¿has llevado a cabo un proceso de adaptación respetuoso? ¿Has podido acompañar a tu hijo/a como necesitaba?

Han comentado...

  1. Yo he podido acompañarle a costa de gastar vacaciones. Cinco días q podían haberme sido muy útiles en caso de que se ponga enfermo durante el curso. Para mi hijo la adaptación no ha existido, ya que hasta el día anterior fue a la guardería. Ha sido más difícil explicarle todos los días que iba un rato solo y luego a casa, y cada día diferente, que explicarle que ahora come con los otros niños en el cole y luego mami le va a buscar. Porque mi hijo es de rutinas, y para el hubiera sido mejor una rutina desde el primer día. Yo entiendo que haya niños q necesiten de esa adaptación, pero pienso q debería de ser voluntaria. Cada padre conoce a su hijo y sabe perfectamente si va a necesitarla o no.

    1. Tania estoy totalmente de acuerdo contigo…es más fácil que empiecen con su rutina cuanto antes.
      Además es que hay cosas en la vida que son así porque son así y no hay más vuelta de hoja…
      Saludos!

  2. Para nosotras ( niña de todavía 2 años) no ha sido complicado, si es verdad que ha ido con mucho niñ@ de su guardería y eso ayuda, lo hemos pasado peor los padres y abuelos con tanto horario , no olvidemos que la semana que viene se quedan por la tarde también, otro cambio. Por mi genial así la puedo buscar al cole ! Que me muero de ganas!

  3. A mi me queda ya bastante lejos el tema, mi buenhijo tiene ya 12 años, pero fue una experiencia malísima. El periodo de adaptación que marcaba el colegio durante las primeras semanas bien, cuando se quería dar cuenta ya estábamos recogiendolo. El problema llegó cuando tenía que quedarse la jornada completa, lloraba, se me agarraba a la pierna, se hechaba a correr detrás de mí….bueno horroroso. Me iba fatal a trabajar. El cole en ese aspecto tampoco ayudo permitiéndome entrar un ratico o buscarlo antes.
    Con las experiencia de ahora lo plantearía en el cole de otra manera. Estos días me cuestionaba si supe estar a la altura de la situación ,si le dí a mi pequeño en ese momento el suficiente apoyo…no se, creo que en ese aspecto aún me acompaña LA CULPA.
    Este año ha iniciado otra etapa, el instituto. Podría la experta hablar de ese cambio también.
    Gracias por este desahogo 😘

  4. He podido hacer la adaptación a costa de gastar días de vacaciones. Para nosotros ( hija con 2 años aún) no ha sido nada fácil, aún habiendo estado en guardería previa. No conoce el centro, ni a sus compañeros, y lo peor de todo el centro, como la mayoría, no nos ha dejado hacer la adaptación dentro del aula excepto el primer día. Debería haber más flexibilidad en función de las necesidades de cada niño/a.

    1. Sabes? Hay cada vez más familias que eligen el centro escolar por la forma de realizar la adaptación y llevarla a cabo. Por lo que es normal que te sientas frustrada, no es algo raro.
      Date tiempo e intenta dialogar mucho con el centro. Un abrazo

  5. Mi hijo ha empezado 2° de infantil…este año le ha costado menos empezar pero aún así le ha costado, el año pasado era su primer año en el cole y se quedaba llorando todas las mañanas y así estuvo durante un mes, creo q en la guarderia cogió un trauma por la separación, aún a día de hoy, cuando vamos a recoger a su hermano pequeño, no quiere estar mucho tiempo enseguida se quiere ir. Le cuesta mucho separarse de nosotros incluso aún quedandose con sus abuelos, Cómo podemos trabajar este aspecto?

  6. Mi caso es un calco al que comenta Tania. Igualito. Se enfadaba cuando íbamos a buscarlo una hora y media después de entrar, había ido a guardería hasta el día anterior, y muchos amigos de la guardería estaban con él en el cole. Mi marido y yo nos turnamos gastando vacaciones, que como bien apunta Tania, nos hubieran venido mejor para no tener que hacerle madrugar y dejarle con los abuelos cuando luego cayó enfermo a primeros de diciembre. Adaptación? Voluntaria debería ser. Mi hijo hizo adaptación a la guardería, claro, pero una vez adaptado a rutinas llamémoslas “escolares”, no ha necesitado más adaptaciones. Aprovecho para añadir que algunos padres amigos salías del trabajo, recogían a los niños, los depositaban en la guardería a la que habían ido hasta el día anterior, y volvían a sus trabajos a terminar la jornada, que se alargaba para compensar la hora que habían estado fuera.

    1. Lau no puedo estar más de acuerdo con vosotras…
      Además se lo comenté a Tania y lo comento más abajo…en la vida las cosas hay que tomarlas como vienen, no tenemos adaptaciones para todo lo que hay que hacer.
      Saludos!

      1. Hola Alba. Siento no estar del todo de acuerdo. Creo que no podemos decir que en la vida debemos acostumbrarnos a todo y no hay adaptaciones para todo, porque los niños y las niñas se merecen más empatía por parte de la sociedad. Entiendo que no estés de acuerdo pero yo siento que es importante pensar en cómo ellos lo procesan, lo viven y lo interiorizan. Para mi es de vital importancia este cambio que está dando la sociedad. Un abrazo

        1. Hola Alejandra,
          por eso digo de manera general…claro que pueden darse cientos de situaciones…por ejemplo, no es lo mismo empezar al colegio con tres años cumplidos en enero que aún sin cumplir…el escenario es bien distinto. Pero por eso digo que no debería ser obligatoria de manera general. A las mias les ha hecho más cambalache que otra cosa…y por supuesto que hay que ser empático con los niños pero también tienen que aprender que hay muchas cosas que son porque sí y no hay más. La vida es muy dura…
          De todas formas reitero, de manera general no debería ser obligatorio y el que necesite adaptación que sea de manera adaptada a sus necesidades.
          Un abrazo!

    2. Creo que si hay peques que no necesitas adaptación de manera real, no tendrían por qué llevarla a cabo, pero no debemos perder de vista que una cosa es estar acostumbrado a un horario escolar, y otra cambiar de profesores, centro, espacio, etc. Esto supone un cambio grande para la mayoría de niños y niñas en la etapa 0-6 años. Y habrá quienes lo manifiesten más y quienes menos, y quienes necesiten unos días y quienes por lo contrario, necesiten semanas. Estamos de acuerdo en que no se puede generalizar. Un abrazo

  7. A mí tampoco me ha valido la adaptación, y mira que he podido acompañar a mi hija todo y más. Pero verme en el aula con ella, pero otros días no, y luego que iba a comer con ella al principio, pero de nuevo luego no, y otros padres sin embargo sí porque cada niño tenía sus ritmos… se hizo un lío y no entendía nada. Estaba convencida de que a la guarde íbamos las dos, y no entendía por qué yo me iba, o por qué el padre de otro iba a comer con su hijo y yo no cuando el día anterior había ido y, como estaba tan contenta, ese día estábamos probando “a ver qué tal”.
    Total, que se puso mala y menos mal: ha vuelto ahora con la adaptación de sus compañeros ya terminada y, como no hay padres entrando y saliendo, ella no se lía ya va FELIZ. Desde que llega hasta que se va.
    La adaptación sí, por supuesto, pero confiando en los padres, que conocemos a nuestros hijos. Y en mi caso, como dije desde el principio a las profesoras, habría sido mucho mejor que se quedara el primer día un ratito, y de ahí a más gradualmente, porque estoy segura de que desde el principio habría entendido el sistema y nos habríamos ahorrado el sufrimiento inicial 🙂

  8. Hola,
    La verdad que esto de la adaptación así de manera generalizada no lo termino de ver por muchos motivos…por no extenderme demasiado, uno de ellos (y creo que el principal) es que considero que los estamos engañando pues no se están adaptando a un escenario real…el colegio no es un rato al día en el que sales y ahí tienes a alguien esperando para hacer cosas divertidas. La realidad es bien diferente…
    La vida está llena de responsabilidades y situaciones durísimas o no tan duras pero que no queda más remedio que hacerles frente, sin adaptaciones que valgan, por lo que desde mi punto de vista, sobra este período al menos para la mayoría. Otra situación es la del niño que de verdad tiene dificultades, ahí desde luego habría que ver cómo abordar la situación y estudiar una adaptación.
    De verdad que si en casa se les habla con normalidad del asunto, no se hace un drama y si al niño no le llega la onda de que toda una familia está viviendo con estrés la famosa semana de adaptación, el niño lo encajará con naturalidad.
    Aquí todos somos padres que hemos ido al colegio sin adaptación y no ha pasado nada por ello…muchos íbamos en la ruta del autobús ya desde el primer día y a jornada completa y de verdad que no pasaba nada.
    Creo que el problema y trauma de empezar el colegio, lo tenemos más nosotros sus padres, que ellos. Pero insisto, de manera general. Por supuesto cada niño es un mundo.
    Gracias y un saludo a todos.

    1. Buenas tardes Alba, como te decía en una respuesta anterior, no estoy para nada de acuerdo.
      Yo, como profesional de la infancia y la atención temprana, veo niños y niñas cada día y siento decirte que la mayoría necesitan un proceso de adaptación que poquito a poco se está empezando a dar en la mayoría de centros y cada vez de manera más respetuosa y considerada, teniendo en cuenta las necesidades de los niños y las niñas.
      Respeto tu opinión pero no puedo compartirla, habiendo estudiado tanto al respecto de estos procesos, el desarrollo emocional de los pequeños y sus necesidades.
      Que la vida sea dura no quiere decir que la endurezcamos.
      Y respecto a nuestras vivencias en la infancia, realmente habría que valorar sus consecuencias en nuestra edad adulta. Ya que no creo que valga siempre la clásica frase de: “ A nosotros nos lo hicieron de pequeños y no nos ha ido tan mal”.
      Gracias a muchos estudios las cosas van cambiando en toda la sociedad, no solo a nivel educacional, sino también médico, científico o de crianza.
      Gracias por tu opinión. Un abrazo.

  9. Necesario
    Hola,
    En nuestro caso,debido a los peculiares horarios del buenpadre,de la tres semanas de adaptación que duró en el colegio,dos las pudo hacer él y yo cogí mi última semana de vacaciones.No me arrepiento,lo volvería hacer una y mil veces. En el caso de mi hija el periodo fue vital.Venia de estar al cuidado de los buenosabuelos y de sus padres.Y era una niña tímida,al que no le gustan las multitudes ni el ruido y con dos años recién cumplidos, lo pasó muy mal.
    No quería estar en el grupo, quería jugar sola y se apartaba de cualquier actividad con el resto de niños.En nuestro caso,nos dejaron estar presentes dentro del aula,en el patio ,muy respetuosa y teniendo muy en cuenta las necesidades de nuestra hija.Cuando el periodo terminó,nos aconsejaron llevarla lo más tarde posible.El horario de entrada era flexible en una hora , así ella no sentía que estaba tanto tiempo(2 horas y media en total).La profesoras se convirtieron en sus personas de referencia (no puedo estar más agradecida lo que la apoyaron) y al final se fue acostumbrando a su nuevo entorno y ahora ya va feliz.
    Sé que somos afortunados de poder optar a algo así,y además en un colegio público.

  10. Mi empresa tiene políticas mejorables, pero bastante aceptables de conciliación, puedes ir recuperando las horas que vayas necesitando, y disponer de seis horas al año para lo que necesites destinar al cuidado de los niños, como la adaptación. En mi experiencia, creo que el colegio de mi hija tiene una filosofía respetuosa en cuanto a la adaptacion adecuada para los niños y yo tiendo a confiar en lo que ellos estiman oportuno, en cualquier caso, nunca es obligatorio y por tanto uno también elige si quiere hacerlo o entiende que el niño puede empezar jornada completa desde el primer día, no es impuesto… aún con todo esto, la locura de idas y venidas es cansada, pero en mi caso ha merecido la pena

  11. Hace poco escuche que al niño no hay que preguntarle qué tal el día, si no que era lo que mas y lo que menos le había gustado. Mi hija de 3 añosha empezado en el cole y no ha tenido periodo de adaptación, han empezado de 8 a 14 del tirón. Y cuando llegábamos a casa le preguntaba por su día. Su respuesta todos los días ha sido la misma “lo mejor cuando vienes a recogerme y lo peor cuando me dejas en el cole”. Me lo he tomado como algo temporal, pero desde luego me invade la culpa… Sólo espero que con el tiempo se le olvide….

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