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No te metas: una reflexión sobre los límites de lo privado en la crianza

No te metas: una reflexión sobre los límites de lo privado en la crianza

En la crianza sabes dónde están los límites de lo privado. Hoy en el blog nuestra colaboradora y psicóloga infantil, Maribel Gámez, ha querido preparar este post a modo de reflexión sobre este tema. ¿Qué hacer si vemos un comportamiento inapropiado de otros padres y madres hacia sus buenoshijos? ¿Debemos actuar? ¿Cómo nos sentaría que nos lo dijeran a nosotras? Un post que no te dejará indiferente y del que queremos saber tu opinión.
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*Podéis seguir a Maribel Gámez en su página web: www.otrapsicologa.com. En ella encontraréis diferentes temas que os pueden ayudar.
No podía dejar de mirar. Observaba desde un rincón privilegiado y protegido dentro de un vagón de metro de la línea 6, camuflada entre las personas que permanecían de pie esperando pacientemente a que llegara su parada. A través de ese bosque de cuerpos, en el espacio creado entre ellos, vi un hombre de unos 30 años sentado en diagonal a pocos metros de mí. Junto a él un carrito en el que, supuestamente, estaba sentado su hijo.
Calculé que el pequeño tendría unos 2 años más o menos y estaba claro que lo estaba pasando realmente mal. Su padre había iniciado, no sé cuando, una especie de “juego” con el brazo desnudo del niño que consistía en darle pellizcos uno detrás de otro imprimiendo fuerza. El padre se reía, le hacia gracia lo que estaba pasando mientras el pequeño lloraba en silencio, asustado, hipando, con la cara roja. Su angustia aumentaba cada vez que el padre volvía a repetir aquel ritual una y otra vez. Y la mía también.

¿Cómo actuar?

No sabía que hacer, como actuar ante lo que estaba viendo. Me encontraba en una situación en la que claramente un niño está sufriendo porque su propio padre le está infringiendo daño físico. Es una de las situaciones más angustiosas que he podido contemplar y que ha conseguido crearme un conflicto interno.
¿Que me está frenando? ¿Porque no voy y le digo al padre que pare, que le esta haciendo daño? ¿Es que acaso no lo ve? Observo a la gente de alrededor. Creo que algunos están en la misma tesitura que yo mirando incómodamente la escena. No saben como actuar.
Cuando salgo del metro y soy capaz de analizar la situación me doy cuenta de que mi conflicto, el no saber si actuar o no a pesar de querer hacerlo, se basa en una idea. Una de esas ideas sutiles que no sabes muy bien de donde la has sacado pero que influyen irremediablemente en lo que haces. Es más o menos así.
“Lo que acabo de ver es un asunto privado, la gente no se mete en la relación padre- hijo. ¿Qué pretendes hacer?” Y sigo dándole vueltas.
“¿Y que consigo si le digo algo? ¿Acaso voy a hacer que el cambie y trate mejor a su hijo? Improbable. Pero si no actúo, lo estoy naturalizando. Mi no reacción provoca un silencio que permite que eso siga pasando, es un granito de arena más que aumenta las probabilidades de que maltratar a un niño a la vista de todos, porque eres su padre o su madre, este permitido. No soy ajena a esto.
Ese padre vive en sociedad y ese niño también. Ese pequeño será en el futuro el marido de alguien, el jefe de alguien, el compañero de alguien, el amigo de alguien ¿Cómo que no me incumbe a mí? Por lo menos, aunque no consiga que ese padre cambie de actitud, quiero que sepa que lo que está haciendo es intolerable, que se sienta abochornado, avergonzado delante de todos, cuestionado como mínimo. Que tenga un toque de atención de alguien”.
Y al final, el tema de fondo tiene que ver con: ¿es un asunto privado ver que a un niño le maltratan, sea quien sea, a la vista de todos? ¿Es un asunto “familiar” en el que gente ajena no debe intervenir? ¿Cuántas veces hemos presenciado situaciones similares sin actuar?
La idea de que las cosas que pasan dentro de la familia se quedan en familia implica que los demás nos mantenemos al margen porque sino estamos interfiriendo en algo que no nos incumbe, que no es asunto nuestro, en un tema privado que a veces se manifiesta públicamente.
crianza

¿Pero que ocurre cuando estos comportamientos los sufren los niños?

Son personas terriblemente desprotegidas, dependen totalmente de los padres y no pueden defenderse, no pueden denunciar, no pueden protestar, están en definitiva solos. Si comportamientos tan evidentes como estos, en los que se viola de manera clara los derechos de un niño indefenso, nos hacen dudar sobre intervenir o no en algo que aún se considera “privado” ¿que ocurre con otros menos obvios pero que también pueden dañarles?
Por poneros un ejemplo: imaginaos que vemos que un amigo o amiga que se ha separado hace poco no para de insultar o despreciar al otro padre delante de su hijo cuando están a solas.
Si su propia madre o padre, que tiene la autoridad y el respeto del niño, insulta constantemente al otro puede acabar por destruir la imagen que tiene el pequeño de esa figura, sentir que tiene que elegir entre ambos, o comenzar a ocultar lo que hace en la otra casa por miedo a que vuelvan los insultos. ¿Podemos acaso considerar que el daño que se le está haciendo al niño es algo privado y no intentar cambiarlo? ¿Y si somos nosotros los que nos comportamos así y recibimos críticas por ello? ¿Nos limitaremos a decirle a esa persona que se meta en sus asuntos, que ya sabemos lo que hacemos?
Estamos en una época en la que nos estamos sacudiendo de encima todas las absurdas exigencias que había sobre la maternidad y ser la madre y mujer perfecta y eso es un paso fantástico. Sin embargo, no todo vale en la crianza, no todo está justificado por el hecho de ser padres y madres.

¿Es posible que una sociedad como esta en la que todo el mundo opina estemos blindados contra la critica en este aspecto?

Con frecuencia podemos saber de padres y madres con comportamientos dañinos hacía sus hijos. ¿Qué hacemos con esa información? ¿Se lo decimos? y ¿Como encajamos nosotros la crítica que viene de los demás sobre lo que hacemos con nuestros hijos? ¿La aceptamos o pensamos que qué  idea van a tener los demás sobre lo que hacemos con la educación de nuestros pequeños?
No podemos olvidarnos que tener hijos es un proyecto emocional a largo plazo en el que necesitamos ayuda de los demás. Dice una famosa frase que para criar un hijo necesitamos de toda una tribu, cosa que es cierta.
Y no hablo de hacer caso de las criticas destructivas o las que dicen que no tienes ni idea de lo que estás haciendo o a los dichosos “deberías” pero si de las constructivas. Estar abierta a las opiniones de los demás y evaluar si esa opinión tiene algo que aportarnos es esencial para reflexionar sobre cómo estamos llevando la crianza de nuestros hijos.
Al final es una forma de afrontar la vida. Si tenemos en cuenta que estamos en un proceso de cambio constante y que necesitamos a los demás para ver aspectos de nosotros mismos que por si solos no podemos vislumbrar, ¿cómo no vamos a necesitar la visión de los demás en algo tan importante como criar a un hijo?
Y vosotras Malasmadres, ¿qué pensáis respecto a este tema? ¿Debemos meternos? ¿Recibiríamos bien nosotras las críticas?
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Han comentado...

  1. Es un tema muy delicado. Obviamente deberiamos actuar. Aún pensando que para el padre es solo un juego y que seguramente no es consciente de las consecuencias negativas que para el niño tiene su actitud. Si se lo decimos podrá reflexionar. Pero es tan dificil meteterte en ese terreno!!! Realmente interesante el articulo. Hace pensar … Pensemos …

    1. Gracias por tu comentario Laura. Desde luego como dices es un tema delicado. Creo que es importante hacer el proceso de reflexión y actuar ( o no ) siendo conscientes de los problemas y dificultades que entraña este tipo de situaciones. Al final subyace una idea de qué es la crianza a nivel social y también personal cuando, por ejemplo, alguien nos señala algo que debemos mejorar. Quería que pensasemos juntos sobre esto.
      Un abrazo

  2. Pues tengo muchas dudas. El caso que cuentas es muy evidente, pero al no tener todos los mismos criterios, como madre tengo que decidir si la crítica es constructiva o se basa en algo como la tradición familiar de la abuela de la señora que me dice cosas. Y eso requiere un criterio por mi parte que, si lo tengo, seguramente me ayude a no cometer errores de bulto como el que describes. Creo que crío bien a mis hijas, y eso lo pensamos todas las madres, pero a mí me han dicho cosas a veces que me han dado ganas de darle un bofetón a la señora que se metía. El ejemplo más claro: mi hija padece un síndrome que hace que siempre tenga calor. Sufre de verdad si le pongo un abrigo gordito en invierno. Pues me he tenido que oír que si no va bien abrigada, que si cogerá una pulmonía por mi culpa, que si esta niña parece que no tiene madre. Y como no hago caso, tengo que aguantar las caras de las señoras sabelotodo durante todo el trayecto en tren. Quizás lo que más me molesta es el tono. Si las formas fueran diferentes, igual yo me lo tomaría mejor.

    1. Está claro que, ante la ignorancia, no se puede hacer nada. Mi hija no tiene ningún síndrome, simplemente es calurosa y yo muy friolera, así que el contraste está servido. Y los comentarios gratuitos, también. Pero seguro que no te tomas de la misma manera que alguien te comente “Jo ¿Y así no pasa frío?”. Con curiosidad, desde el respeto, desde la inseguridad que da el no conocer… Desde ahí, se puede pasar a no ser tan ignorante y no herir al otro con tu actitud sabelotodo.

    2. Efectivamente la situación que cuentas es un ejemplo de una crítica que da por hecho muchas cosas (que te da igual que tu hija coja frio, que no te importa que pille una pulmonía y también que ignoras los comentarios de los demás que intentan indicarte que lo haces mal)
      Quizá lo más sensato sería, si alguien está preocupado por el tema, preguntarte y así poder conocer la realidad de tu pequeña en vez de directamente acusarte de no hacerlo bien.
      Las formas son importantes.
      Gracias por contarnos
      Un abrazo

  3. Ese silencio al no decir nada es el mismo que se aplicaba, y aun a veces se aplica, a la violencia de género. Se piensa que es de ámbito privado, una cuestión familiar y que no hay que meterse por que no nos incumbe. Pero no es así la violencia es siempre violencia ejerza quien la ejerza (pareja, progenitores…) tanto física como psicológica y hay que ayudar a quien esta indefenso/a.

    1. Así es. Hay partes del ámbito privado que necesariamente tienen que pasar ser de ámbito público como la violencia de género y el mal trato a los niños.Me parece un buen símil. Todos vivimos en sociedad y que tenemos que estar vigilantes a que este tipo de comportamientos dañinos(ya sea a nivel físico, psicológico, emocional…) no sé den.

    2. Efectivamente. La violencia de género se consideraba algo del ámbito privado, que incumbía solamente a la pareja. Hasta que una mujer, Ana Orantes, denunció publicamente el maltrato al que era sometida por su marido y este, tres o cuatro días después, la quemó viva. Año 1986. Marcó un punto de inflexión, y ahora es un problema social y de estado. Hay que ayudar a quien está indefenso. Otra cosa es que veamos algún comportamiento que no compartamos, como dar muchas chuches, o dejar la table todo el rato para que le niño o niña no dé el coñazo… Ahí ya no me metería, por mucha pena que me dé ese niño o niña. Es un tema peliagudo, la verdad.

  4. Como en todo, hay maneras y “maneras” de decir las cosas. Normalmente, no aceptamos de buen grado las críticas, aunque sea con ánimo constructivo. Pero es intolerable que a un menor se le trate mal y nadie reaccione. Como adultos debemos saber dónde están los límites, hasta dónde debemos hacer partícipes a nuestros hijos de nuestra rabia o dolor y cómo protegerlos de ello. Si no identificamos cuál es la frontera donde comienza el sufrimiento de nuestros hijos, muy difícilmente vamos a saber empatizar con ellos, esa relación de apego seguro se verá dañada y podrá tener consecuencias bastante dolorosas y dañinas, incluso para los demás, en el futuro ¿O qué va a aprender ese niño al que le pegan pellizcos por placer, si no? Pues que el dolor es algo habitual, que se inflige por placer a cualquiera, aunque sea un niño pequeño, que tiene derecho a reírse del dolor ajeno…

    1. Me gusta mucho en enfoque que le das ¿que aprenderá ese niño que vive una situación así y que probablemente se prolongue de diferentes formas en el tiempo? No podemos ser ajenos a esas situaciones y a otras más sútiles. Pienso que hay que estar abierto a la crítica bien hecha, de buenas formas y con fundamento. Al final es construir una red de cuidados que puede ayudarnos a todos.
      Gracias por comentar
      Un abrazo

  5. Buenos días, voy a contar una cosa que me pasó hace años. Estaba cuidando de mi sobrino. Mi sobrino de pequeño era un niño intenso, como diríamos ahora, intenso y dramático ( esto lo ha heredado de la familia). No me acuerdo por qué pero se enfadó y salió corriendo Ramblas arriba un domingo a las seis de la tarde. Lo perdí entre la gente. Me puse a correr en la misma dirección y lo vislumbré en mitad de la calle Pelayo. Como puede le agarré de la chaqueta. Se tiró al suelo llorando desconsoladamente y pataleando como un poseso. Y le grité “no vuelvas a escaparte!!!” Y una señora que paseaba por ahí viendo esta úlima escena me cogió del brazo y me regañó “no trates así al niño.” Me salió del alma el grito del miedo y del susto que había pasado. En ese momento hubiera agradecido más un gesto pacificador que nos hubiera calmado a mi sobrino y a mi, no a alguien señalándome con su dedo inquisidor y mostrándome su superioridad moral.
    Creo en la crianza en comunidad, enriquece y aporta al mundo del niño. Esa comunidad la vamos eligiendo nosotros, y más hoy en día que muchos vivimos fuera de nuestra casa, de donde nos criamos.
    Si veo a alguien que está robando, yo no me callo, no puedo. En el caso que explicas en el post, ¿cómo te hubieras acercado al padre?, ¿de qué manera le dices?
    Me parece un buen tema para reflexionar.

    1. Hola Mentxu. Cada situación es diferente y a veces es complicado interpretar lo que uno ve correctamente. En la situación primera que cuentas probablemente la mujer que te increpó no la entendió y creo que no vió tu nerviosismo ni tu miedo lógico L haber perdido a tu pequeño. Creo que eso es esencial, observar, pensar y luego actuar, si es necesario.
      En cuanto a lo que yo viví con aquel padre, tengo que confesarte que, estoy bastante segura de que él era consciente del sufrimiento de su hijo. Y también de que muy probablemente disfrutaba con su posición de poder sobre él. Cualquier cosa que le hubiera dicho hubiera provocado una respuesta negativa en él. Y es que a veces, no podemos hacer que otra persona cambie. Ahí el objetivo hubiera sido, como digo en el post, que por lo menos se avergonzara, que supiera que los de alrededor desaprobabamos totalmente lo que hacía y que se sintiera mal.
      No era una situación fácil de gestionar.
      Besos Mentxu

  6. ¿Qué deberíamos hacer si vemos a un hombre pellizcando en el brazo a una mujer, ella callada, sufriendo por el dolor? ¿No se nos está venga a decir que no seamos meros espectadores y q debemos actuar ante cualquier tipo de maltrato? ¿Por qué deberíamos callarnos si le pasa un niño, más indefenso aún? Yo no habría podido callarme. Habría salido escaldada, lo sé, pero ese padre también se habría puesto colorado y al menos habría pensado un segundo sobre su comportamiento.
    Idiota.

    1. Estoy totalmente de acuerdo, Verónica. A veces hay que armarse de valor o dar parte de lo que está sucediendo para que esa situación deje de producirse.
      Un abrazo.

  7. Díficil cuestión, porque muchas veces a lo mejor puede empeorar de cara al niño si la otra persona es impulsiva, pero si no se hace nada parece que de cara a la moralidad estamos permitiendo algo negativo y que como bien explicas afecta al niño. Yo sería de actuar pero de una forma sosegada, a lo mejor no recriminando al padre sino entrando a consolar al peque de una forma disimulada, porque estos problemas aunque los soluciones ahí, van a seguir en sus casas y otros lugares que nadie puede controlar, es como el maltrato. Difícil solución con un tema así, además la mayoría de la gente pasa ante la mayoría de vándalos, no quieren problemas.
    Así que todo depende de la situación y comos pille en ese momento creo yo.

    1. A veces, en ciertas situaciones, sobre todo en comportamientos mucho más sútiles pero dañinos para los niños, hay que tener mucha mano izquierda y saber decir las cosas dependiendo de la situación y de a quien tenemos delante. Nada fácil!
      Gracias por comentar
      Un abrazo

  8. No voy a defender al padre de los pellizcos (líbreme Satán de ello) pero quizás haya alguna excusa para su comportamiento (ojo, excusa, no razón) como puede ser que el niño tenga pánico al metro (o a lugares cerrados) y lo único que le funcione sea desviar su atención hacia una agresión de menor nivel (insisto, yo tampoco lo veo adecuado). Creo que lo que nos paraliza no es ni el respeto al padre ni a la normalización del maltrato sino a la dilución de responsabilidad: si el resto del vagón no dice nada será por algo (quizás conocen algo que yo no sé) o será que soy yo la que cree que eso que hace es inadecuado.
    Yo tengo fama de meterme en todos los fregados (y por ello ya me he llevado mas de una colleja) pero intento ser discreto, buscando empatizar con el adulto para ver si necesita ayuda (no, no me refiero a sujetarle al niño pa que le dé de hostias). Normalmente te miran y descubres una situación de mucho estrés, permites que se desahoguen, rebajas la tensión y te vas con la sensación de haber hecho tu buena acción del día (y alguna lagrimilla compartida); alguna vez me he encontrado una reacción airada (violenta casi, del tipo “es mi hijo y no pa qué te metes) y en esos casos lo mejor es retirarse y acudir al primer policía que te encuentres (igual meto al adulto en un lío, pero no creo que lo mejor sea no hacer nada) y sea “la autoridad” la que medie.
    Pero una cosa es este tipo de situaciones “evidentes” y otra las increpaciones por ir mas o menos abrigada, por el peinado que lleva, por dar teta o biberón, por no llevar conjuntados los colores, por llevar desplegadas las ojeras o por tantas y tantas cosas por las que solemos ser objeto de críticas en plena calle, en el seno familiar o en las redes sociales.
    La misma “crianza en tribu” que apuntas fue criticada en éste nuestro club, que a dios gracias, aúna tantas formas diferentes de entender las relaciones sociales y de crianza.
    Buen post, Maribel … de los que nos hacen meditar (y reaccionar).
    Un beso.

  9. Deberíamos ponernos en el lugar del papa y como todo aceptar y reflexionar sobre las críticas que nos hacen como padres, muchas veces no nos metemos en esos asuntos privados por miedo a que la otra persona se ofenda . Siempre hay que hacer una mea culpa .

  10. Durante más de 10 años tuve una vecina con un niño pequeño.Vivieron alli desde los 2 años del niño hasta los 14 seguro.Discusiones diarias con el padre que se cansó y se fue.Luego empezó con el niño.Sobre todo maltrato psicológico, Gritaba mucho así que lo oíamos todo. Era horrible.El niño lloraba mucho.
    Cuando se hizo mayor la cosa empeoró.Luego el niño la pegaba a ella y las broncas eran tremendas.
    Ella era esquizofrénica y no tenían ayuda ni más familia y no se dejaba ayudar tampoco aunque lo intentamos.Algunas veces hasta vino la policia ya que la madre denunciaba al hijo.El hijo al que ella había traumatizado tantos años.
    Mis padres fueron a informar al colegio, por ayudar al crío, también a los servicios sociales en el barrio (vivimos en Barcelona) y no sirvió de nada.Todos lo sabían pero no hicieronnada. Fueron años duros.Mi madre hasta lloraba por el niño.
    Yo que ahora soy madre se me encoge el alma.Todavía me acuerdo de oir al niño llorando durante horas.No tenía ni 5 años.Y la madre viendo la tele.
    Pudimos hacer más?Siempre me quedará esa duda 🙁

    1. Que tristeza lo que cuentas Alicia…No sé si pudisteis hacer más pero lo intentasteís…A veces no está en manos de uno solucionar una situación como esta.
      Gracias por compartirlo
      Un beso Alicia

  11. Yo soy de indignarme y en voz alta…cosa que trae algo loco a mi marido, pero no puedo evitarlo, así que si lo hubiera visto claro seguro que le habría dicho algo, aunque primero habría buscado algo de complicidad en esas personas que comentas que también se estaban sintiendo incómodas con la situación, y si la cosa se vuelve más complicada, una llamadita a las autoridades nunca está de más, sobre todo cuando estamos hablando de una posibilidad de maltrato. Eso sí, en cosas vanales no me metería nunca, cada uno sabe si quiere llevar a su hijo en pijama por la calle o cuando es necesario hablarle en un tono u otro, hay que ser serios con estos temas pero no llegar al ridículo de exagerar situaciones que no provocan ningún daño en el menor porque la sobre protección nos está llevando también por caminos farragosos, cómo el de adolescentes que denuncian a sus padres por falsos malos tratos porque nos les permiten o proporcionan lo que quieren. Usemos el sentido común ante todo.

  12. Considero que es un tema delicado. Vivimos en una comunidad pero aquellas situaciones que se dan en la calle, dependido lo que pasa, creo que se puede decirle algo, eso si con mucho respeto.

    1. Es un tema que da para pensar sobre todo el situaciones más sútiles, menos claras y que podemos observar en personas cercanas a nosotros. Cómo decirlo de manera que llegue el mensaje sin dañar la relación… como tú dices desde el respeto.
      Un beso Oli

  13. Una vez en una terraza junto a un parque,siendo mi hija bebé,en la mesa de en frente había un padre con su hijo, gritándole y golpeando la mesa,el niño de unos 6 años,asustado.Creo que el padre llevaba unas cervezas de más. Llevaba tiempo observándolos y el padre cada vez más violento, me levanté sin pensar y me fui hacia ellos,le dije al padre que dejara de tratar así al niño o llamaba a la policía. No me contestó pero dejó al niño tranquilo. Los he vuelto a ver varias veces durante años en el mismo parque, aunque ya no he visto que lo tratara mal. Quizá me sobrepase,ya os digo que fue sin pensar,pero tampoco podía quedarme parada. Estamos continuamente viendo campañas contra los malos tratos y luego no hacemos nada por no meternos en asuntos privados. Nunca le diré a nadie cómo reaccionar ante una rabieta, o en situaciones menores…pero creo que en la misma situación,reaccionaria igual.

    1. Bravo Ana! Que valiente fuiste! Y además conseguiste que dejara al niño tranquilo que al final es el objetivo.
      Mil gracias por tu ejemplo
      Un abrazo!

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