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¿Revolución o renuncia?

¿Revolución o renuncia?

Se ha puesto la vida de tal manera que parece que no hay salida. La renuncia no es una solución. Siempre lo diré. Es el mensaje de lucha que me acompaña desde aquel día de febrero de 2016 en el que yo tuve que renunciar.

En tiempos de pandemia luchamos a diario con nuestro yo interno para no confesarle en bajito que renunciar nos aliviaría tanto, tanto:

  • Que no podemos más.
  • Que estamos agotadas de hacer malabares.
  • Que sudamos solo de pensar que nos llamen del colegio porque toca cuarentena preventiva (otra) por contacto estrecho de uno de nuestros hijos o hijas con un positivo.
  • Que nuestro pequeño control diario se descontrole, que nuestro orden vital se vaya a tomar viento y que perdamos la poca salud mental que nos queda.

La flexibilidad no entendida

El otro día me contaba una periodista que en un conocido medio de comunicación habían activado un sistema que detectaba cuando te levantabas de la silla y te ausentabas de tu puesto de trabajo frente a la pantalla del ordenador. En ese momento me quedó claro que muchas empresas no van a aprender NADA de esta crisis, no quieren entender que los modelos laborales tienen que cambiar y que tenemos que apostar por la flexibilidad.

Al día siguiente recibí mensajes encadenados de mujeres madres que trabajan para la Administración Pública que tienen que ir de manera presencial a trabajar porque se les niega teletrabajar, cuando sus funciones no requieren estar en una oficina. En ese momento me quedó claro que si las instituciones no apuestan y son ejemplo, cómo vamos a pretender que las empresas den un paso hacia delante.

El cierre de los colegios

Después de unas horas, recibo una nota de prensa en la que los sindicatos piden el cierre de los colegios debido a la tercera ola. Ninguna madre o padre de familia quiere poner en riesgo a sus hijos. Pero después de 11 meses de nuevo tenemos que recordar que si cierran los colegios “cómo trabajamos los padres y las madres”. Que la incidencia de contagios en los colegios es baja y que los contagios llegan por los padres o los proferores, no por los niños. ¿No habría otra opción? ¿No se podría haber planteado vacunar a todo el profesorado? ¿No se podría haber aprobado las medidas urgentes de nuestro manifiesto “Esto no es conciliar”?

¿Revolución o renuncia?

La reducciones de jornada y las excedencias tienen nombre de mujer

El viernes por la mañana participaba en una mesa de debate con una mujer de unos 60 años que me decía que teníamos que dar un paso más porque la conciliación no era solo cosa de mujeres. Este mensaje que muchas de primeras podríamos aplaudir y que se asemeja al “si quieres, puedes”, que durante tantos años nos han metido en vena y nos ha llenado de culpabilidad, frustración y renuncia, esconde algo mucho más profundo. Esconde una posición en contra de la mujer. Porque no entiende la necesidad de que haya más mujeres líderes. Porque no entiende la necesidad de que esta lucha, sí o sí, la abanderemos nosotras. Porque si nosotras no nos levantamos, si nosotras no nos limpiamos las lágrimas del agotamiento extremo, que nos está sepultando en el silencio esta pandemia, NADA va a cambiar. Porque a ellos no les interesa, simplemente porque no les afecta. Porque ellos no sufren la desigualdadad ni tienen que verse abocados a la renuncia cuando son padres. NO, ellos cuando son padres ascienden en su carrera profesional. El 95% de las reducciones de jornadas y excedencias tienen nombre de mujer. Cuando un hijo o una hija enferma SOLO un 8% de ellos interrumpe su jornada laboral.

Bendito 8% que tanto necesitamos como referentes que cambien el discurso. Pero es que señora mía los hombres que creen en la igualdad asumen esta discriminación, hablando de la necesidad de dar un paso adelante pero visibilizando la desigualdad que sufre la mujer, no pidiendo sentarse en la mesa y que se hable de ellos cuando reivindicamos la corresponsabilidad. Octavio Salazar es uno de ellos. Merece la pena leerle y escucharle porque entiende que este confinamiento tiene que ser la oportunidad para darnos cuenta de que es una responsabilidad compartida, para entender que la carga mental necesita no tener nombre de mujer y para darnos cuenta de que hay que educar en el cambio.

Así que como decía una Malamadre en Twitter el otro día “nosotras no nos tiramos a la calle porque no tenemos tiempo”, nosotras no cortamos carreteras porque tenemos que poner lavadoras, mientras teletrabajamos, contestamos llamadas fuera de horarios y soportamos cuarentenas preventivas, sin ayudas, intentando al mismo tiempo que esto no pase factura emocional a nuestros hijos y nuestras hijas. Porque nuestra salud ya se quedo por el camino.

Malasmadres siento la necesidad  de deciros que vamos a tener que alzar la voz de nuevo, que se acerca el 13 de febrero, nuestro día por la conciliación, que vamos a necesitar vuestro apoyo para que se nos escuche. Pero de verdad. Escucha activa que se convierte en medidas. Escucha activa que soluciona problemas. Escucha activa que no deja a las familias abandonadas un año. Un año. Porque ¿a qué estamos esperando? No van a hacer nada porque ya hemos solucionado la papeleta durante casi un año y eso es mucho más barato en esta sociedad que no entiende que nuestros hijos y nuestras hijas son el futuro, que las madres también trabajamos y que la conciliación es un derecho.

¿Revolución o renuncia?

Yo lo tengo claro, ¿y tú?

Han comentado...

  1. Buenos días llevo intentado conciliar desde hace 7 años trabajando de tarde y desde que se implantó el teletrabajo fue como una pequeña piedra en mi camino porque aunque siga en el mismo horario se que ahí lo tengo cada minuto que tengo libre paro a darle un beso, llevo pidiendo el pase a la mañana los 11 años que llevo en la empresa y no ha podido ser, me parece una idea perfecta lo que habéis pensado para los días de febrero ojalá que sirva para algo, cuando tuvisteis el año pasado la entrevista con la ministra Irene Montero supe que esto a ellos le da igual es más el postureo que otra cosa, espero que por todas nosotras y las que vienen futuras malas madres podamos llegar a tener esa conciliación soñada un beso

  2. Estoy embarazada de 20 meses y mi empresa ya está organizando el trabajo extra que voy a tener que hacer a mi vuelta “para compensar” porque “la maternidad no es una baja de las de verdad” (en el sentido de enfermedad)… ¿de verdad tengo que lidiar con esto, y más oirlo de otra mujer (madre de 6 hijos y, por lo visto, superwoman? Mujeres así en las empresas son el mayor problema para otras mujeres… sororidad!!!

  3. Malamadre de 2 buenoshijos. Buenahija1 de 4 años, buenhijo2 de 17 meses. Buenpadre con trabajo presencial y esencial, la que suscribe, con trabajo presencial, esencial y extraexpuesto (farmacia). 12:00am, yo tomándome mi café que me llevo al trabajo en un termo porque TODOS los bares de la zona están cerrados, llamada del colegio, positivo en la clase de la buenahija1, hay que recogerla cuanto antes y nos avisarán para PCR. Buenpadre en casa con el buenahijo2, a punto de comer…sale corriendo a recoger a la buena hija. Llego yo cuando salgo de trabajar y le doy el relevo. Resumen del día, malamadre desquiciada y buenpadre sin comer. Y tenemos suerte que hemos adaptado los horarios para turnarnos y estar siempre uno de los dos en casa, por si hay cuerentenas preventivas o confinamientos varios. A cambio, el buenpadre y yo sólo nos vemos el domingo,porque yo trabajo todos los sábados, tuve que reducirme horario entre semana para que me diera tiempo a llegar antes de que el se vaya a trabajar, así que voy corriendo a todos los sitios para que él no llegue tarde a trabajar, estoy siempre sola con los buenoshijos y cuando el buenpadre llega estamos todos dormidos. Y nos tenemos que sentir afortunados….encima. Esto es vida? NOOO!! Esto es una mierda! Y no sé vosotras pero yo NO PUEDO MÁS!!! A esto sumarle que el buenhijo2 no duerme…🤪🤪🤪🤪🤪

  4. Esta situacion ya toca mucho las narices, yo me considero privilegiada, pero esto es algo de toda la sociedad, no quiero una sociedad así, revolución pero YA

  5. Año horroroso para todos, en mayor o menor grado. Y, sí, las familias abandonadas y sin atisbo de debate al respecto. Si además, como es mi caso, eres madre sola, pues añadele un poquito más de estrés y desequilibrio al desastre.
    A las profesoras que han comentado, solo les pido que se abstengan por favor de insinuar que solo queremos aparcar a nuestros hijos:yo quiero un poquito de rutina para mi hija, que socialice con sus compañeros y que aprenda las vocales y los números que es lo que le toca con 3 años. Y sí, también necesito tranquilidad para poder trabajar y seguir siendo capaz de mantener a mi familia yo sola. Y por todo eso no quiero que cierren el colegio. O terminaremos todos locos…
    Y, Laura, por los comentarios en tú web, ya podemos ver quién continúa “conciliando”: las super mamás que pueden con tó.
    Pol dios que mal vamos…

  6. Vivo en Tenerife, tengo 3 hijos, una de 6 y dos bebés de 20 meses. El Ayuntamiento de La Orotava tiene dos escuelas infantiles municipales que no nos aplican ningún tipo de subvención por ser familia numerosa ni por tener 2 hijos escolarizados al mismo tiempo. Ya me diréis si conciliar es invertir la mitad de mi sueldo para pagar la escuela infantil 🙆🏻‍♀️

  7. Hola ! Esta claro que realmente lo que falta es voluntad política . Los polític@s hablan de conciliación pero si no hacen nada para que sea una realidad … a eso en mi tierra se llama “hacer el teorema del vago , lo intento pero no lo hago “.
    La gente habla de lo mal que lo hacen las empresas pero hay alguna medida de motivación ?, de ayuda ? Las cosas tienen que hacerse de manera eficaz , real , contemplando todo tipo de familias y empresas . Tenemos un modelo de economía basada en el sector servicios y eso requiere presencia quizá también se tenga que cambiar ese modelo de economía , también hace falta una modernización digital subvencionada para que las empresas puedan acceder a ellas . Hay muchas familias al límite . Creo que no hay ningún interés real en abordar el tema .

  8. Hola, soy mamá de 3 preciosas niñas, en 3 etapas diferentes, casi 12años, 7años
    y un mes.La cuarentena con el cierre de colegio lo pase muy mal solo disponía de mi teléfono móvil para hacer las tareas de mis dos hijas mayores, con un embarazo algo difícil y estudiando desde mi teléfono, la casa, y menos mal (triste decirlo) que me mandaron al ERTE, por q con los colegios cerrados no se como lo hubiera hecho, no tengo familia aquí. Es una locura y como dice Laura se han acostumbrado a que lo sacamos adelante, pero es hora de saltar. Totalmente contigo.

  9. Espero que en mi comunidad no cierren los colegios… sabemos y esta comprobado que no son foco de contagio… ya bastante con cerrar PARQUES al aire libre donde las mamis hemos respetado distancias y el uso de mascarillas… los niños/@ están pagando los malos datos de covid cuando ellos son más respetuosos y conscientes..
    Debieron cerrar antes bares y terrazas ..

  10. Soy mamá de 2 niños de 5 años y 24 meses soy mamá trabajadora mamá sin descanso mamá conciliadora y con una reducion de jornada que me hace llevar todo a la espalda¡¡¡ mi trabaja es presencial fuera de casa y cuando vuelvo sigo trabajando en casa y abarco yo solita todo hasta las 19y30h que llega el conciliador de PAPA…. y ay estoy ya full sin humor y sin ganas de na…. pero sigo buscándo mi ratito para hacer algo de deporte que antes del confinamiento si tenía hueco y ahora sin extraescolares NOOO lo encuentro¡¡¡ en fin…. aún con todo sigo con la lactancia demi bebé de 24 meses¡¡¡ ay días que me ahogo y otros que me muero de taquicardias… pero es lo que AYY dice el buen PAPA…
    Un saludo desde VALENCIA y yo no RENUNCIO

  11. Totalmente de acuerdo contigo Laura, revolución es lo que hace falta porque ¡basta ya!Después de un año y seguimos sin medidas de conciliación en una época de crisis en la que todos hemos tenido que adaptarnos, todos menos los “encargados”de nuestro mundo laboral, y nadie dice nada, y todos tragamos porque no podemos permitirnos que nos echen…y mientras tanto todo a nuestras espaldas…
    Solo añadir que como maestra que soy, lo de que los colegios son seguros mejor lo comentamos otro día…porque no es cierto. Por no hablar de la reducción de nuestra labor a sitios donde guardar a los niños para que sus padres puedan seguir produciendo…
    En fin, que todo está mal, pero como si tenemos trabajo y estamos sanos no nos podemos quejar….pues aquí seguimos

    1. Cómo tú, yo también soy profe, yo y el Buenpadre que me acompaña. Y poco se habla de la carga emocional y de riesgo a la que nuestro colectivo se enfrenta día a día en una profesión que más que nunca está demostrando que es vocacional. Esto da para hablar mucho más…
      También soy Malamadre de tres chicos preciosos, uno aún bebé (acabando permisos y tramitando excedencia porque quiero mantener lactancia y porque mis hijos necesitan algo de estabilidad en esta situación), y lo de conciliar clama al cielo!!!! Durante este año he sobrevivido tratando de pensar en positivo, viviendo un tercer embarazo y posparto más abandonada que nunca por la Seguridad Social, que todo lo justifica con la pandemia. Ya vale de poner buena cara y conformarnos porque otras están peor que yo. Lo sé, soy una privilegiada en muchos aspectos, pero hay cosas que han ido de mal en peor como la atención a las gestantes y en el puerperio, la nula política de conciliación, la ausencia de debate político sobre los niños y sus necesidades (porque hablar de colegios solo como necesidad de los padres, me parece que no es pensar en ellos y nos convierte a los docentes en aparcabebes). Basta ya!!!! Laura estamos contigo.

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