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Rompiendo mitos de la disciplina positiva

Rompiendo mitos de la disciplina positiva

Cada vez se escucha más hablar de Disciplina Positiva. Lo confieso, cuando Marido y yo lo escuchamos por primera vez pensamos que era una cosa de “hipies” y que teníamos que estar hechos de otra pasta para ponerlo en práctica.

Pero nos equivocamos. Y menos mal.

Ficha técnica: Isabel Cuesta

Nadie nos prepara para ser madres y padres

Parto de una base fundamental: pasamos años y años estudiando para prepararnos para nuestra vida laboral y profesional, pero nadie nos prepara para ser madres y padres. Llegamos al gran estreno con lo básico y la mayoría de las cosas las aprendemos sobre la marcha. Ofrecemos a nuestros hijos/as los cuidados necesarios para su supervivencia: alimento, higiene y sueño. Pero nadie nos enseña a cubrir sus necesidades emocionales. Y es que a la mayoría de nosotros no nos han inculcado educación emocional, ¿cómo leches vamos a enseñar a nuestros buenoshijos/as a entender sus emociones, si ni siquiera nosotros entendemos las nuestras?

Y es entonces, cuando llegan los desbordamientos emocionales como las rabietas, cuando entonamos el ¡Mayday, Mayday, Houston, tenemos un problema!

Yo era de las que pensaba que no hacía falta formación para ser madre. Hasta que llegó mi segundo hijo. Madre del amor hermoso, desde antes de cumplir un año se levantaba llorando, comía llorando, todo lo pedía llorando, se acostaba llorando… de la rabia y la frustración se daba cabezazos contra el suelo, al punto de plantearnos seriamente ponerle un casco. Verídico.

En ese momento de crisis, pensé: “Si el hombre ha llegado a la luna, ¿cómo no va a existir una forma de afrontar estos retos con nuestros hijos?”. Entonces llegó la “Disciplina Positiva”. No esperaba recetas mágicas, solo aprender a actuar en esos retos diarios que se nos presentaban cada día y que agotaban nuestras reservas de paciencia.

La disciplina positiva cambió mi forma de actuar

Gracias a esta filosofía de vida empecé a cambiar mi manera de actuar y mi hijo mediano mejoró notablemente. Las pataletas y los conflictos no desaparecieron, pero disminuyeron en frecuencia y duración. Y así fue como empecé en esto y ya no pude parar, hasta dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a otras madres y padres como nosotros.

Los mitos que existen en torno a la Educación Positiva

Si existe algo que nos ha ayudado tremendamente en la difícil tarea de educar a tres hijos, ¿cómo no lo voy a compartir con todo el Club de Malasmadres? Hoy vengo a romper con esos mitos que existen entorno a la Educación Positiva:

  1. Solo es apta para madres zen que viven en un estado de levitación constante. No es necesario que cojas las maletas y te vayas a convivir con budistas tibetanos (aunque a veces estemos tentadas). Pero sí es necesario que no te dejes en último lugar y que rompas con ese mito de que la madre perfecta es aquella que se sacrifica y no tiene tiempo para ella. Si tú no estás bien, es muy difícil que tu familia esté bien. Así que si no lo quieres hacer por ti, hazlo por ellos.
  2. Es otra moda más para educar dejando que los niños hagan lo que les de la gana “y así salen”. Lo cierto es que, aunque en España cada vez oímos hablar más de esta corriente, su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando Alfred Adler, médico y psiquiatra de origen austríaco, se dio cuenta de que todos los seres humanos buscamos pertenecer. En EEUU, sus teorías y el trabajo posterior realizado por su discípulo Rudolf Dreikurs, empezaron a ponerse en práctica con familias de la mano de Jane Nelsen y Lynn Lot. Eso fue en los años 80, es decir, ya ha habido muchas generaciones educadas con Disciplina Positiva. A nuestro país llegó en el año 2013. Al contrario de lo que muchas personas piensan, en este modelo educativo sí hay normas y límites, pero no los aplicamos a través del miedo, el chantaje, ni la humillación. La familia funciona como un equipo. Trabajando todos a una el ambiente en casa mejora de forma notable.
  3. Bajo esta forma de relacionarnos con nuestros hijos, nos van a salir caprichosos, consentidos y “de cristal”. Falso, cuando educamos en positivo, educamos con seguridad, sabiendo lo que hacemos. Somos firmes y amables a la vez, no sobreprotegemos, ni rescatamos, les preparamos para la vida. Educamos a los buenoshijos/as ayudándoles a ser resolutivos y para que se sientan capaces de hacer frente a cualquier dificultad que les depare la vida. Todo un chute para su autoestima.
  4. “Si es que hoy en día, hagamos lo que hagamos, todo está mal”. Es como todo, la sociedad avanza y la ciencia también. Antes se recetaba un medicamento a las embarazadas para aliviar las nauseas y luego se descubrió que producía malformaciones en el feto. Si algo no funciona, se retira y se busca una nueva fórmula mejorada. Hoy la neurociencia avala la educación positiva, porque hoy sabemos que el cerebro aprende mejor si uno se siente bien.
  5. “Menos contemplaciones y más mano dura, eso es lo que hace falta”. La mano dura solo sirve para actuar condicionados por el miedo, no porque hayamos interiorizado si algo está bien o no. Pero ¿qué harán nuestros hijos cuando salgan de casa, vuelen y ya no tengan a alguien vigilando? Tenemos que educar en la responsabilidad y no en la obediencia. La obediencia ciega es muy peligrosa. La mano dura, además, puede dañar profundamente la autoestima de nuestros hijos.
  6. “A mí me castigaban y me daban con la zapatilla y no he salido tan mal”: tendríamos que analizar muy bien cómo respondemos en momentos de dificultad para saber si realmente tenemos heriditas de nuestro pasado. Vivimos en una sociedad donde la palabra ansiedad y depresión están a la orden del día. ¿Por qué no aprovechar todos los conocimientos actuales para educar en emociones como forma de prevención?
  7. Qué bonita es la teoría… pero qué difícil es la práctica: estoy completamente de acuerdo en este punto. Pero ¿quién dijo que educar sería fácil? Eso sí, aunque es una gran responsabilidad, os aseguro que es mejor aprender y formarse un mínimo, que andar improvisando y arrastrando culpa. Desde la educación positiva sentimos que damos pasos en el camino correcto, incluso cuando nos equivocamos. Transformamos el sentimiento de culpa en responsabilidad.
  8. Si no castigas no aprenden: eso no es cierto. Si solo conocemos el castigo como recurso educativo, no concebimos otra forma de hacerlo. Pero te aseguro que se puede enseñar sin hacer sentir mal al otro. Cuando estás de prácticas en una empresa, eres “el nuevo”, te falta experiencia y conocimientos, ¿verdad? Piénsalo, ¿cómo aprendes mejor?, ¿a través de la humillación o a través del apoyo del otro?, ¿bajo el temor a un jefe tirano o inspirándote en un líder que da ejemplo?
  9. Para educar en emociones hay que ser experto en neurociencia: no es necesario ser científico, médico, psiquiatra o psicólogo para ejercer nuestra labor de educadores. Sí es cierto que tener unos conocimientos mínimos y sencillos de funcionamiento cerebral, nos ayuda enormemente a actuar de forma más efectiva y consciente.
    • (Tenemos una lección gratuita donde lo explicamos de forma amena y sencilla en tan solo ocho minutos: https://formacion.unamadremolona.com/quiero-leccion-gratuita-educa-en-positivo/).
Rompiendo mitos de la disciplina positiva

Malasmadres del mundo, ¡rebajad las expectativas!

Por último, tenemos que aprender a parar y a respirar. Vamos a ser madres y padres toda la vida. Lo importante no es no equivocarse, no fallar, sino saber aprender de cada error. Que nuestros hijos nos conozcan vulnerables no es un signo de debilidad, sino de humildad “mamá también se equivoca y sabe pedir perdón y buscar soluciones”; “cuando mamá siente enfado, en lugar de gritar, bebe agua y respira antes de tomar una decisión”.

La autoridad se gana, el autoritarismo se impone. A mí me ayuda mucho pensar en qué tipo de relación quiero tener con mis hijos el día de mañana. Yo quiero que confíen en mí, que cuando tengan un problema no tengan miedo a contármelo, que sepan que estoy ahí y que no les voy a juzgar. Me gustaría ser para ellos esa persona que les da paz y seguridad. El trabajo que hacemos hoy es la base fundamental sobre la que cimentamos una relación que será para toda la vida.

Y vosotras Malasmadres, ¿qué opináis?

Han comentado...

  1. Hola! Pues yo he leído, intento seguir los consejos…pero mi hijo de tres años ni me mira cuando le hablo…Y desde que entró al colegio peor…Allí es un encanto pero es estar conmigo y todo es NO, no escuchar, y formar el escándalo en la calle…Lo estoy pasando muy mal porque las buenasmadres del cole no quieren relacionarse con nosotros(dicen que lo tengo mal educado), siento que no me respeta…Intento ponerme a su altura al hablar, le llevo al parque todos los días, le pregunto cómo está…pero está indomable…Estoy muy desperada…Mi entorno también me juzga por esas rabietas …Necesito ánimos 🙁

    1. Hola @Vicsanmes! Te escribo porque te leía y era como si yo hubiera escrito tu comentario jaja. He trabajado con peques unos 8 años, como cuidadora, profesora particular y profe de extraescolares en un cole. Me encantaban los niños y se me daban genial hasta que tuve al mío. En mis 4 años de maternidad siento que tooooooodo lo que aprendi anteriormente no ha servido absolutamente para nada, así que pensé “quizá el problema soy yo”. Así que empecé a ir a terapia hace cuatro meses y de momento he sacado en claro que:
      – Prestarle atención: no vale jugar con él en casa mientras contesto what’s apps, ni ir al parque a sentarme a mirar como juega con los demas, ni “escucharle” estando de espaldas a él mientras hago algo, ni contestar al quinto ‘mamá’…
      -La relación de pareja afecta mucho: si mi pareja no me muestra respeto, cómo lo va a hacer mi hijo? Si los dos no actuamos acorde, o nos hablamos bien, cómo lo va a hacer el peque?
      – Autoestima/autrespeto/ autocompromiso : Si me siento una mierda, si yo no respeto los limites que me pongo a mi misma, cómo los va a respetar mi hijo? (Si no me tomo en serio cuando me comprometo a hacer una dieta por ejemplo, como voy a ser capaz de tomarme en serio cuando le digo que niego algo? ).
      – Gestionar mis emociones: Si me paso el día hablandole bajito y ya cuando me desquicia le grito, ademas de demostrarle que tiene el poder sobre mis emociones, llega un momento en el que los gritos no hacen nada. ‘Si el estado habitual de mamá es enfadada’, pensará él. De hecho, me di cuenta de esto cuando vi que en sus dibujos yo aparecía siempre enfadada. Estoy aprendiendo a gestionar la frustración que me produce, a responsabilizarme de mi maternidad desde el amor y no desde la culpa, a dejar de temer mostrarle cuándo estoy triste con él, a perdonarle cuando me la lía, a decirle NO con una sonrisa, a contar de 200 a 0 (literalmente)…
      – Pasar de la gente: esto es MUY IMPORTANTE, y va de la mano con el autoestima. Lo descubrí al percatarme de que el peque me hacía más caso cuando estabamos los dos solos, y por ultimo me lo confirmó una mamá que llevaba años de trabajo terapeutico con su peque. La gente no está en tu lugar, no tiene ni idea de cómo son las cosas en casa, de tu forma de ver la vida, de tus valores en la crianza, de tus horarios, de absolutamente nada. Y si cuando tienes una situación problematica/vergonzosa con el peque estás más pendiente de “demostrar a la gente que tu hijo no te vacila”, de ” hacer el teatro y el papel que dice la sociedad que debemos tener de mamá autoritaria/comprensiva/asertiva”, de demostrarle a él que mandas tú, o cualquier actuación que implique demostrar algo a cualquier agente externo a tu interior; en vez de actuar con él como harías si estáis solos en casa: sólo consigues confundirte tu y confundirle a él (él pensará ‘¿solos unas normas y acompañados otras?) Confía en ti misma y en tu criterio. Ese peque ha salido de ti y tu sabrás qué es lo más adecuado en cada momento. Y si no lo sabes,ya lo aprenderás. Y a la opinión de la buenabuel@, el buenti@, buenamig@, progenitores del cole/parque/etc que te entre por un oído y te salga por otro. Cada un@ lo hacemos lo mejor que sabemos/podemos.
      Desde que mejora mi autoestima está mejorando la relación con mi hijo porque no ve el miedo que siento a que no me haga ni **** caso cuando le estoy diciendo algo. Puedo mirarle a los ojos sin temerle ni él temerme a mí. A medida que mejoro psicologicamente todo lo aprendido anteriormente como educadora, los detalles de ponerse a su altura, tocarle, hablarle corto y claro, etc. vuelven pasito a pasito a funcionar como funcionaban con los peques con los que trabajaba.

      Espero que te sirva y mucho, mucho , mucho ánimo!! (Y te lo digo mientras estoy sentada en el sofá esperando a que se me pase la mala leche antes de volver a pegarle un grito porque no quiera terminar los deberes xD).

  2. Yo lo llevo intentando desde hace tiempo pero parece que no me sirve, intento explicarle las cosas, a su altura, mirandole a la cara pero el se pone a reirse, a mirar a otro lado,a pegar,a chillar, te da cabezazos o se da cabezazos contra todo lo que pilla, se tira de espaldas…y eso en casa, en la calle se te suelta de la mano y sale corriendo hacia la carretera, se tira al suelo,y ya no se como hacerle entender que es su seguridad asi que al final termino gritando,enfadada y dandole un azote o castigandolo y asi es la unica manera que ha dejado de hacer cosas que no debia…

  3. Es un post muy interesante. La disciplina positiva es fundamental en el día a día, podríais recomendar algún libro para leer sobre el tema. Gracias a Isabel y a vosotras Malasmadres

  4. Desde luego nadie dijo que iba a ser fácil, pero como bien dices, ‘cuanto antes plantemos buenas semillas antes crecerán de la forma correcta…’ Muchas gracias por tu comentario 😉

  5. ¡hola!
    es una filosofía de vida estupenda, y creo que el que “nadie nos prepara para ser madres y padres”, y el que “a la mayoría de nosotros no nos han inculcado educación emocional”, es justo lo que hace se vea como “algo raro”, no apto para el común de los mortales.
    muy interesante la disciplina positiva.

    1. Muchas gracias por darnos tu opinión, Malamadre. ¿Tú la llevas a cabo? ¿Qué tal la experiencia?

  6. Precisamente en el equilibrio entre amabilidad y firmeza radica el secreto de la disciplina positiva. Saber poner límites claros, normas consensuadas, entender el desarrollo cerebral, físico y emocional de nuestros hijos, saber dar amor incondicional y que les llegue, saber traducir esos “malos comportamientos” y bucear para solucionar ese “problema” que los causa, dar autonomía y una pequeña parcela de poder, porque los niños son personas con derechos y obligaciones y a veces se nos olvida…y sobre todo aprender y enseñar que los errores son oportunidades para aprender, no motivos para castigarse o culparse. Es toda una filosofía de vida que te capacita para ser más empaticos y compasivos, no sólo con los hijos, sino con todas las personas que nos rodean. Para mí es una maravilla, pero entiendo que de primeras se tengan dudas, ya que nosotros nos hemos criado bajo otro prisma, y es lo que conocemos. Pero también sé que las cosas no van a cambiar si seguimos haciendo lo mismo, así que si quieres que cambie algo, hay que empezar a cambiar lo que hacemos, y si estás totalmente conforme con lo que haces, no hay razón para cambiar nada.

    1. ¡Muchas gracias, Malamadre! Por lo que vemos tú ya la llevas a cabo y te va muy bien, ¿no? Nos alegramos mucho, a segur así 😉

  7. Super de acuerdo con Isa en este artículo, soy muy fan de su filosofía de crianza y de entender que nuestro trabajo como padres es de verdad sagrado. gracias!

    1. Qué bien que te guste el post y muchas gracias por seguirnos. Intentaremos escribir más sobre la disciplina positiva 😉.

  8. Interesante, pero como todo y como siempre hay que buscar que no se convierta en un doble filo ya que no es sencillo.. el respeto se gana, pero con la confianza se pierde? no tiene porque pero hay que estar muchas veces en una montaña rusa.. lo que yo he notado es que a partir de los 4 o 5 años sí ya dan un buen cambio para bien y se puede razonar más, pero cuanto antes plantemos buenas semillas antes crecerán de la forma correcta..

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