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Cómo ser más corresponsables

Cómo ser más corresponsables

Aunque muchas familias son corresponsables, la realidad es que no es lo mayoritario. En el confinamiento ha aumentado la desigualdad, lo vimos en nuestra encuesta #EstoNoEsConciliar. La carga mental y de tareas ha recaído más aun en la mujer y hemos hablado sobre este tema con Alberto Soler, psicólogo y autor de varios libros, el último ‘Niños sin etiquetas’.

La entrevista

Cómo ser más corresponsables

*Podéis seguirlo en Instagram, Facebook, Twitter, Youtube y en su web.

En marzo nos contabas en una entrevista que “hasta que no nos quitemos el modelo de “el marido que ayuda a su mujer casa” no cambiarán mucho las cosas”. ¿Crees que el escenario del confinamiento ha ayudado a cambiar este modelo?

No, para nada. Vale que durante este tiempo los hombres probablemente habrán puesto más lavadoras o quitado más el polvo porque, oye, algo hay que hacer estando 24/7 en casa, pero si hablamos de corresponsabilidad real, de esa que incluye la carga mental, hijos, deberes, etc. vemos claro que no ha cambiado tanto. O, al menos, no ha cambiado para mejor.

Cómo ser más corresponsables

Por lo que yo veo en redes y en mi consulta, esta situación de confinamiento no ha hecho más que aumentar el desigual reparto de responsabilidades: en ausencia de escuela y forzados a teletrabajar y a la educación a distancia, para varia, sois vosotras las que soportáis en mayor medida la carga de la casa y los hijos. Y lo que viene será peor si no encontramos una fórmula satisfactoria para todOS.

Según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra y Universitat de Barcelona, este periodo de confinamiento el hombre pasa a ser el principal responsable de la compra en el 38% de los hogares. En el 35% se hace de forma igualitaria y en el 28% es la mujer. ¿Crees que es un indicador relevante para hablar de un cambio o necesitamos dar pasos más allá?

¡Qué va, qué va! Ahora los hombres no iban a comprar porque, de repente, hayan entendido que es importante repartir de manera equitativa las tareas domésticas. Lo han hecho, en muchos casos (no todos, claro) porque durante el confinamiento salir a hacer la compra (o a bajar la basura o al perro) se ha convertido en un privilegio. No hemos ido a comprar por responsabilidad. Lo hemos hecho para despejarnos y distraernos mientras vosotras os quedabais en casa con los niños (o sin niños, pero encerradas en casa).

¿Qué tres consejos nos darías a las familias para aprovechar esta crisis a favor de la corresponsabilidad?

Esta crisis, al menos, puede haber servido para visibilizar algunos de los problemas latentes que ya teníamos pero que, en esta situación, han pasado a primer plano. Algo que era obvio ahora además es visible, como que las cosas de casa no se hacen solas mientras estamos fuera trabajando; cuando alguien (habitualmente ella) se queda en casa al cuidado de un menor o mayor dependiente mientras el otro trabaja, no está de vacaciones. Probablemente no de abasto.

Esta situación nos puede haber servido a muchos hombres para darnos cuenta que muchas de vosotras ya vivíais casi “confinadas” mientras el mundo seguía girando, y nosotros no nos dábamos cuenta. Muchas ya estabais parcialmente “confinadas”, sin poder desarrollaros laboralmente, por haceros cargo de las labores de cuidados tan poco valoradas. Quizá ahora, al ser todo un poco más visible lo valoremos todos más. Pero a la vez, debemos exigir a los poderes públicos medidas para evitar que las consecuencias que todo esto va a tener se ceben, nuevamente, en vosotras.

Cómo ser más corresponsables

Pero bueno, me estoy yendo por las ramas. Me habías peguntado tres consejos. No soy muy fan de dar consejos, porque todos tenemos mucho que mejorar, yo el primero, pero como me los pedís, aquí van tres dedicados especialmente a los buenospadres.

  1. Primero, observa qué es lo que hay que hacer. Durante estas semanas habrás tenido muchas oportunidades para observar y aprender lo que hay que hacer. Tip: recuerda, lo que sea que haya que hacerse, no se va a hacer solo, alguien lo tendrá que hacer.
  2. Segundo: ejecuta. Hazlo, toma la iniciativa. No preguntes, hazlo.
  3. Tercero: hazlo bien. Ya sabes lo que es “hacerlo bien”, no vale hacerlo rápido y mal para que luego ella lo acabe haciendo bien.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo lleváis el tema de la corresponsabilidad?, ¿qué os gustaría preguntarle a Alberto Soler?

Han comentado...

  1. Hace unas semanas cuando volvía a casa del trabajo me encontré con la señora que limpia las zonas comunes de donde vivo. Me preguntó por mi hijo y le dije que estaba en casa al cuidado de mi hermano veinteañero (nos pareció una mejor opción que la de los abuelos). Surgió lo de la reincorporación al trabajo y le dije que yo había pasado de teletrabajar a irme a trabajar al despacho para que me cundieran las horas. Continué la conversación porque en ese momento intuía me iba a resultar reveladora. Su hija es profesora de Educación Infantil y, por lo que le contaba, era consciente del trabajo que tenían que estar haciendo los padres al cuidado de los más pequeños. Su hijo, veinteañero, independiente y estudiante universitario, se había vuelto al hogar familiar con el estado de alarma para que estuvieran mejor acompañados. Me confesó que a su hija no se lo hubiera permitido. Me dijo literalmente que su generación se había equivocado. Nos habían “empujado” a nosotras, a sus hijas, a llegar a donde quisiéramos llegar. Pero no habían preparado a sus hijos para el cambio. Pues sí, le tuve que dar la razón. Volvía de mi trabajo de ingeniera y al entrar en casa las circunstancias no eran mejores que las de mi madre (con estudios básicos). Yo, ingeniera en horas laborales y ama de casa en horas no laborales. Que difícil lo tuvieron nuestras madres, intentando cambiar un modelo de mujer sin poder ofrecer a la vez un buen ejemplo de nuevo modelo de hombre. Creo que los padres también se esforzaron en que SUS hijas se superasen, pero no movieron un dedo en casa. Eso les quedó a los hijos: madres sacrificadas, padres no involucrados en el hogar y hermanas, amigas o compañeras que a efectos educativos eran iguales. Crecimos todos. Laboralmente nosotras llegamos hasta donde quisimos y ellos también. En casa, nosotras repetimos lo que vimos en nuestras madres y ellos también, pero lo que vieron en nuestros padres. Clases mixtas, un pupitre al lado del otro y en el hogar la misma diferencia de siempre. “Que cocine papá y tú juegas conmigo” me pide mi hijo de tres años. ¿Cómo le transmito esa necesidad de corresponsabilidad si no puedo darle ejemplo de ello? Es como conseguir que las madres no transmitan una enfermedad genética pero que los padres puedan seguir transmitiéndola. Se reduce la probabilidad de transmitirla, pero no la erradicas. Me hace sentir fracasada estar repitiendo unos patrones totalmente obsoletos y retrógados. Sobre todo ser incapaz de cambiarlos.

  2. No sé cuántas generaciones tendrán que pasar para que haya auténtica corresponsabilidad. Soy muy pesimista con este asunto y eso que en mi casa sí la hay. Motivo por el cual he sido criticada hasta en mi propia familia, motivo por el cual he sido criticada por otras mujeres. Es algo tan tan interiorizado…
    Y cada vez que escucho a una mujer alabar a un hombre porque la “ayuda” con la casa o los hijos se me cae el alma a los pies.
    Tenemos el reto de que las generaciones venideras lleven grabado a fuego la igualdad, el feminismo y el no sexismo.
    Gracias por el post

  3. Os voy a contar mi maravillosa película de terror…..en casa somos 2 adultos y 2 niños los cuales van a colegios distintos con lo cual….tareas distintas y diferente mecánica. Mi marido trabaja por las noches y duerme por el día, asi que yo toooodos los días hago lo de siempre. Levanto a los niños, preparo desayunos, hacemos las tareas con sus respectivas dudas y mientras tanto voy recogiendo la casa y haciendo lo que puedo. Enfin….que llegan las 6 de la tarde y todavia tengo cosas por hacer, muy muy divertido. El otro dia en una conversación con mi marido me terminó diciendo que soy una exagerada y que a veces hago más cosas de las que debería. Me cabreé y le dije que lo iba a hacer todo el al día siguiente. Ese día fué ayer y yo me lo pasé en la cama tumbada todo el día mientras el se encargaba de todo. Al final de la jornada me terminó diciendo que esto no hay quien lo aguante!!!! NO existe la corresponsabilidad y va a tardar en existir hasta que no cambiemos el término “ayudar en casa”

    1. Muy bien hecho Natalia. Las personas actúan de determinada manera porque se les consiente.
      Más días de irte a tumbar a la cama … a ver si así empezamos a valorar las cosas.
      Un saludo!

  4. Buenos días,

    Las cosas no han mejorado. Se ve claramente y comentamos qué hay que hacer pero parecen que vienen enanitos invisibles para ayudarnos.

    Esto es un calvario. Y tener a los niños en casa no ayuda. Ellos son los grandes perjudicados y serán espejo en un futuro de la situación vivida. Replicarán comportamiento y me da mucha pena pensarlo.

    1. Gracias al Club, al Sr. Soler y me uno a los comentarios de Raquel y Virginia.
      Qué bien tener puestas las gafas moradas, porque ésto nos va a dar sin duda fuerzas para seguir (luchando por la corresponsabilidad y por nuestros hijos)
      Qué bien la visión de Alberto, que supone un soplo de aire fresco al abrir esa ventana que sea capaz de visualizarnos para intentar que nos ayude quien nos quiere de verdad.
      Qué bien subrayar que “ésto es un calvario”, porque aunque una malamadre siempre “lucha y resiste” (LB) , que nos dejen solas en este camino, una sociedad desarrollada y unas parejas que nos quieren, es muy cruel.
      Suerte a tod@s.

    2. Buenos días Virginia, estoy totalmente de acuerdo contigo aunque también tengo un, rayito de esperanza: la casa de mis padres (donde me crié) era Totalmente desigual. Mi madre se encargaba de todas las tareas además de trabajar fuera de casa y mi padre no es capaz ni de hacer la cama o poner una mísera lavadora.
      Yo hoy siendo adulta tengo la “fortuna” de vivir en un hogar corresponsable y he procurado no reproducir los mismos roles que mis padres. Todo con mucha consciencia y conocimiento.

      ¡Un saludo y a seguir luchando!

  5. Muchas gracias por esta entrevista.

    No podéis ni imaginar las personas que me han atacado por mantener esta tesis de la compra.

    Y es que las gafas moradas una vez que te las pones, no se caen y te permiten ver un poquito más allá.

    La corresponsabilidad no llegará hasta que no haya medidas legales que la fomenten. Por este camino no estamos llegando.

    Además, si nuestra generación se crió en hogares desigualitarios, la empatía nos debe hacer cambiar y configurar hogares igualitarios. Y esto es vital, porque son el ejemplo en el que se educaran nuestros hijos e hijas.

    Un ejemplo claro, nuestros hombres todavía no están tomando las excedencias por cuidado de hijo y la carrera de las mujeres se para una y otra vez cada vez que nace o llega un nuevo bebé.
    Hasta cuándo.

    No solo no nos cuestionamos suficiente lo que pasa en cada uno de nuestros hogares sino que además atacamos todavía a quien visibiliza desigualdades.

    Malas madres, seguimos en la lucha.

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