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Sexo: femenina y singular

Sexo: femenina y singular

Las diferencias entre el sexo masculino y femenino se presta a numerosos tópicos que estamos muy acostumbrados a escuchar y que, sin embargo, distan a veces mucho de la realidad. La mujeres cuando son madres y quedan solo hablan de los niños, a los hombres les gusta el fútbol… Estos son solo algunos ejemplos. Hoy nuestra colaboradora y sexóloga Arancha Gómez nos habla de caracteres sexuales, de que la mayoría son de tipo intersexual y de lo importante es ser iguales en oportunidades.

Malasmadres_sexologa* Podéis seguirla en @atajou y en la web de Sexorum.

Esta mañana has parado a tomar un café con los compañeros del trabajo y uno de ellos, para picar, que ya le conoces bien, ha dicho:

-Si es que las mujeres tardáis tres horas en arreglaros, no como nosotros que en 10 minutos estamos listos.

Y te pones mala con esos comentarios y otros mil parecidos. Es como decir que los suecos son todos altos y rubios. ¿Y no los hay morenos y bajitos? Has terminado el café bufando. ¡Qué hartura de tópicos! Porque encima tú eres la primera que terminas de arreglarte en casa, es el buenpadre el que tarda dos horas…

Y es que cada mujer (y cada hombre) es una mezcla única e irrepetible de caracteres sexuales, pero…

¿Qué son los caracteres sexuales?

Los caracteres sexuales son rasgos que pueden ser femeninos o masculinos. ¿De qué tipo de rasgos hablamos? De un abanico muy, muy amplio que va desde el aparato reproductor hasta nuestra manera de sentarnos o de conducir, pasando por el vello corporal o la tonalidad de la voz.

Cuando decimos rasgos femeninos o masculinos, lo primero que se nos viene a la cabeza es pensar en rasgos dicotómicos: femenino o masculino, lo tiene o no lo tiene, es 0 o es 1, sin medias tintas. Pero, precisamente, casi todos los caracteres sexuales son de tipo intersexual. Esto quiere decir que se mueven en un continuo: puede no ser ni 0, ni 1, sino 0,4583. Imaginaos un botón como estos:

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Uno de los extremos sería el polo femenino y otro el polo masculino y el botón puede estar en cualquier punto entre los dos. A eso me refiero con rasgo intersexual.

Pensemos en un rasgo concreto, por ejemplo la tonalidad de la voz. Si colocamos en fila a todas las mujeres y los hombres del mundo, la persona con la voz más grave será un hombre y la persona con la voz más aguda, será una mujer. De hecho, si dividimos esa fila por la mitad, probablemente del lado de las voces agudas, habrá más mujeres que hombres y del lado de las voces graves, habrá más hombres que mujeres. Pero seguro que en el lado de las voces agudas, hay hombres. Y seguro que en el lado de las voces graves, hay mujeres. Seguro. Y este experimento lo podríamos hacer con todos los rasgos sexuales y obtendríamos un resultado muy parecido.

Cuando hablamos de caracteres sexuales “físicos” que se pueden medir o contar, como el vello corporal, la altura o la tonalidad de la voz, y explicamos esto, por regla general, hay un leve murmullo de aquiescencia en la sala, pero cuando hablamos de rasgos que no son físicos, empiezan a enconarse las posturas. Por ejemplo, si hablamos de “predisposición a jugar/ver partidos de fútbol”, “predisposición a ir de compras”, “predilección por las princesas”, “predilección por los coches de bomberos”… Entonces se oyen murmullos de “machista”, “feminista”, “no es verdad”….

Decimos que un carácter sexual es femenino cuando aparece de manera mayoritaria en mujeres. Lo cual no significa que tener un carácter sexual femenino convierta a la persona que lo posee en mujer (y viceversa). Mi abuelo solía decir que el hábito no hace al monje y eso es justamente lo que pasa con los caracteres sexuales. Tener una voz grave o aguda no dice nada acerca de nuestra identidad sexual. No se es más mujer por tener la voz más aguda o menos por tenerla más grave y lo mismo pasa con los caracteres sexuales no físicos.

Como decía al principio, cada mujer es una mezcla única de caracteres sexuales que serán femeninos algunos -y femeninos en mayor o menor medida, acordaos del botón deslizante- y masculinos otros -en mayor o menor medida-, de manera que, el primer sitio donde conviven los sexos, es en el interior de cada una, puesto que cada mujer tiene rasgos de los dos sexos. Y lo mismo podría decirse para los hombres.

Esto es lo que hace que cada una de nosotras sea femenina y singular, por cuanto no hay dos maneras iguales de ser mujer (como tampoco hay dos maneras iguales de ser hombre). Y precisamente la gracia está ahí, en que cada una y cada uno seamos como somos y que no caigamos en la trampa de la igualdad mal entendida. Ni igualdad entre nosotras, ni igualdad con ellos, porque la diversidad se construye con la abundancia de diferentes, siendo cada una y cada uno singulares y únicos y no cayendo en la tiranía de los modelos de hombre y mujer que se manejan a nivel social.

Con esta idea en la cabeza, cuando educamos a nuestros hijos e hijas, el asunto no es no dejar a las niñas ser princesas o no dejar a los niños jugar con el balón, sino, más bien, poner al alcance de ellos y de ellas juguetes de todos los tipos, para que ellas puedan jugar a ser princesas y también a ser médicas, ingenieras, jefas, futbolistas o astronautas y ellos puedan jugar con el balón y también a cocinar, planchar, dar biberones, ser príncipes o peluqueros. Sin que haya juegos prohibidos o que estén penalizados en función del sexo del que juega.

Se trata en definitiva de buscar la igualdad, sí, pero no de sexos, sino de oportunidades.

Malasmadres-sexos

  • Nueve meses y un día después

    26 Abril, 2016 a 8:11 am Responder

    ¡Totalmente de acuerdo! Parece que hay que alejar a las niñas del rosa y acercar a los niños. Y no, que hagan lo que quieran, lo que elijan, sin cortapisas.
    Me ha gustado mucho. ¡Gracias!

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 10:28 am Responder

      Eso es: que puedan elegir y que tengan las mismas oportunidades para hacerlo.

      Gracias por tu comentario.
      Un saludo,
      Arancha

  • gabriela

    26 Abril, 2016 a 8:15 am Responder

    muy buen post!

  • La musa

    26 Abril, 2016 a 9:04 am Responder

    Me encanta por Real y por sentido común. Elegirse al final es el objetivo.

    Besos

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 10:32 am Responder

      Gracias, Musa. Eso es, el asunto es que tengamos opciones donde elegir.

  • Rebeca de Torres

    26 Abril, 2016 a 9:11 am Responder

    Qué interesante Arancha. La clave está precisamente en dejar libertad para elegir, en que cada uno pueda desarrollar su personalidad.
    Besos

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 10:34 am Responder

      Justamente, Rebeca. No es tanto que les quitemos las muñecas a las niñas y las sustituyamos por balones, si no que todos tengan diferentes opciones entre las que puedan elegir.

  • Albertwito

    26 Abril, 2016 a 9:20 am Responder

    Más clarito … Gin!
    Hace poco estuve hablando con la BH2 sobre identidad sexual y le vine a decir que el ser humano está empeñado en clasificarlo todo. Antes era facil pues solo se miraba el género, masculino o femenino; después se incorporó la dicotomía homo/hetero y ya teniamos (simplificando) 4 tipos … Si seguimos incorporando características (y todas dicotómicas, 0 y 1) terminamos teniendo un gran casillero en el que posiblemente nadie esté comodo, o sea, que desde el punto estadístico a alguien le valdrá pero a nivel personal las etiquetas solo sirven para discriminar.
    Buen post Arancha, se lo pasaré a la BH2.
    Un beso.

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 10:40 am Responder

      Hola:

      Esto casi da para otro post.
      En sexología hablamos de modos (masculino y femenino), matices (heterosexual y homosexual, aunque sería más correcto hablar de andrerasta y ginerasta) y peculiaridades.
      Y es que, efectivamente, cuando nos relacionamos con la gente, no podemos evitar clasificar en hombre/mujer. Y esa clasificación es dicotómica, no hay medias tintas. De la misma manera vivimos nuestra identidad sexual: como hombres o como mujeres, sin medias tintas, pero eso no significa que no tengamos caracteres sexuales del otro sexo (en mayor o menor medida) y eso es lo que hace que cada uno sea especial y único.

      ¡Me encantan las conversaciones que tienes con la BH2!

      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo,
      Arancha

  • Munchi

    26 Abril, 2016 a 9:28 am Responder

    La verdad es que yo pensé que el tema de los tópicos estaba ya pasado y sin embargo me has costado lo mío conseguir unas cocinitas para el buenhijo…ahora está feliz dando vuelvas con la cuchara en su cacerola! Eso sí, tan pronto cocina como organizada una cacerolada jajaja…si es que todos somos únicos…!

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 10:43 am Responder

      Sí, Munchi, estas navidades hubo una campaña de un almacén de juguetes en el que se procuraba evitar enfocar los juguetes por sexos (cocinitas para ellas y grúas para ellos). Espero que el año que viene se sumen más y más a la iniciativa.

      Mi buenhijo es también fan de las cacerolas.

      Gracias por tu comentario.

    • leire

      26 Abril, 2016 a 11:29 am Responder

      Primero, felicidades por el post.

      Segundo, me siento totalmente identificada con Munchi (la cacerolada es pan de todos los días en mi casa).
      En mi caso, lo que ha dado que hablar ha sido una silla de muñecas. La cosa es que todos l@s buenoshij@s de mis amigas tienen una, y el buenhijo mio siempre se las quita y optamos por cogerle una. Cosa que al buenabuelo le sorprendió bastante, pero que ya se ha acostumbrado al ver al enano feliz como una perdiz. lo que no lleva muy bien es los rizos al viento que lleva y que los desconocidos le digan “¡que morenita mas simpática!”. Esto ultimo a mi personalmente no me molesta en absoluto, puesto que no ha pasado únicamente cuando juega con la silla, y eso que no le vestimos de repollin, que es bruto como el que mas. Yo creo que la gente, en general ya no se sorprende de ver a niñas sin pendientes montadas en motos y niños con rizos asilvestrados paseando búhos de peluche en una silla de muñecas.

      un saludo para tod@s

      • @mararsr

        26 Abril, 2016 a 12:30 pm Responder

        Mi buenhijo también pasó por su momento “carrito de muñecas”, y mientras veíamos si era algo temporal o definitivo, para no gastarnos el dinero en un carrito que dejara abandonado a los dos días, una amiga me dejó uno que su buenahija no usaba ya… era rosa con lunares blancos… el buenhijo iba encantado empujando su carrito, pero el buenpadre no hacía más que bufar y quejarse por el color del carrito… a veces los buenospadres son peores que los buenosabuelos!!!! 🙂

        • Gema

          26 Abril, 2016 a 2:01 pm Responder

          El mio también tuvo una temporada de sillitas de muñecas, hicimoslo mismo, observar y esperar y como vimos que se le pasó ues ahí lo dejamos.La cocinita ha venido estos Reyes y está en cantado, al final nos ceba de tanto como cocina, jajajaj.

        • Albertwito

          26 Abril, 2016 a 2:45 pm Responder

          Es que un niño con algo rosa … como si fuera un color más. Desde luego, con Franco esto no pasaba (aunque lo peor es que ahora sigue despertando las mismas reacciones)

  • Aida

    26 Abril, 2016 a 9:40 am Responder

    Solo puedo decir BRAVO!!!

    La imagen de final del post lo resume todo y muy bien. Genial post.

  • Eva

    26 Abril, 2016 a 10:31 am Responder

    Con mi compañero y buenpadre siempre nos reímos del tema, decimos que yo soy la “parte masculina de la relación” y él “la femenina”. Él habla todos los días con su madre, a mi con una vez por semana me basta, yo soy la primera en meterme al mar con agua fresquita mientras él se lo piensa en la orilla (o cuida de los niños), a mi me gusta pescar, ir a por setas, al monte… A él también, pero prefiere quedarse charlando con sus padres. Celebré la última noche antes de ir a vivir juntos pescando con mi padre u cuñado, él de charleta hasta las mil con su mejor amigo… Y así con muchas cosas!!! Respeto los buenoshijos nunca hemos dudado en dejarles escojer los juegos, aunque hay que decir que el buenhijo 1 no tiene mas coches y camiones porque no le caben, también tiene una muñeca, pero la usa para que juegue con él a coches. Y últimamente le encanta pintarse los labios!! El buenhijo2 veremos que maneras apunta, con 3 mesecitos poco se puede decir al respeto!

    • Albertwito

      26 Abril, 2016 a 2:46 pm Responder

      Tengo que quedar con tu muchacho para hablar de nuestras cosas!!!

  • Arancha Gómez

    26 Abril, 2016 a 10:52 am Responder

    Hola Eva:

    Todos y todas tenemos mucho del otro sexo dentro y eso es lo que da vidilla a las relaciones.
    😉

    Eso es, que puedan elegir y respetarles en sus decisiones.

    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo,
    Arancha

  • @mararsr

    26 Abril, 2016 a 11:04 am Responder

    No puedo estar más de acuerdo, tanto en lo que a los rasgos se refiere como en lo de educar en igualdad.

    En nuestra casa, quien mejor se orienta es la malamadre… el buenpadre a veces no es capaz de encontrar el coche en un parking ni teniéndolo al lado!!! Yo reconozco que, aún teniendo lo que se dice una voz chillona, o sea, bastante aguda, me gustan los deportes más que a la media de la población femenina (si el buenhijo me dejara, sería capaz de poner teledeporte y tragármelo todo, menos el golf y el curling, con eso no puedo), y hay que reconocer que el buenpadre se depila las cejas más que yo!!!!

    También opino que la igualdad se alcanza ofreciendo las mismas oportunidades a todos, sin importar el sexo, y cada uno debe elegir aquello que le gusta, pero no por querer igualdad voy a obligar a mi buenhijo a jugar con muñecos… si no quiere y prefiere los coches, pues tendrá que jugar con los coches, vamos, digo yo…

    En fin, que estoy TOTALMENTE DE ACUERDO con todo lo que se dice en el artículo.

    • Arancha Gómez

      26 Abril, 2016 a 11:33 am Responder

      Gracias, Mararsr.
      Cada uno somos crisol de caracteres sexuales tanto masculinos como femeninos, ¿verdad?

      Y la igualdad deber ser siempre de oportunidades, pero respetando las decisiones de cada uno y cada una.

  • Belén

    26 Abril, 2016 a 12:31 pm Responder

    Este año mi buenhijo de 6 años se fue de excursión con el Cole y dormían fuera una noche. Tenían que llevar un saco de dormir y como tiene una hermana mayor que en su día tuvo que comprar uno y lo eligió ella pues es de color Rosa. Cual fue mi sorpresa cuando me dijo que se iban a reír de el por llevar ese saco porque es un Color de chicas. Casi me da un pasmo!! Le dije que iba a llevar ese saco porque es para dormir y no existen los colores de chico y de chica. Todos son para todos. Y lo llevó pero yo antes hablé con la profe para explicarle la situación. Pues se lo dijeron unas niñas. Y el les contestó qua no existen los colores para chicas que todos son para todos… Me da pena que se sigan teniendo estereotipos incluso desde los 6años

    • @mararsr

      26 Abril, 2016 a 12:37 pm Responder

      Es una lástima, pero por mucho que te empeñes desde chiquitines en transmitirles igualdad, el entorno muchas veces no está preparado y acaba por solapar lo que intentas inculcar… Yo también le digo al buenhijo que no hay colores ni deportes de niños o de niñas, que todos pueden ser buenos para todo, pero 5 horas de cole dan para revertir todo lo que le cuento… y me viene diciendo también que el rosa es de niña y el azul de niño, y que los niños son más buenos que las niñas en fútbol… y tiene 4 años!!!

      • Albertwito

        26 Abril, 2016 a 2:50 pm Responder

        Y encima no le dejas jugar conmigo, yo que soy una referencia en lo que a desacralización de los colores se refiere …

  • Gema

    26 Abril, 2016 a 1:57 pm Responder

    Me ha gustado mucho el artículo. La verdad es que a mi hijo le encanta el rosa, coge mis gomas y se las pone de pulsera y acto seguido coge sus coches, hace que es un león o le pega sus buenas patadas. A los niños ( y a las niñas) no les hacemos ser, son ellos en sí mismo y con el tiempo cada uno saca lo que lleva dentro, ni más ni menos. El problema son los dichosos estereotipos.
    Y los padres tenemos la responsabilidad y la obligación de darles la oportunidad de ser felices. un saludo.

  • Marta

    26 Abril, 2016 a 2:04 pm Responder

    Genial Arancha, como siempre!!!
    No te voy a decir q estoy cien por cien de acuerdo porque ya conoces a Emma (ayer jugaba a Spiderman, que ya sabes que es ella “en carne y hueso” maquillada como una puerta…).
    Dejémosles elegir, hombre ya!!!!

  • Lu

    26 Abril, 2016 a 2:42 pm Responder

    Un post genial!!!! Ojala la sociedad deje de crear estereotipos. Yo creo que no solo se trata de los juguetes o colores, se trata también de que ven en la televisión. Hay que evitar que vena esas series sobre “institutos o colegios” donde todos los estereotipos son forzados: la guapa y su club de fans, los feos son frikis, el capitán del equipo el guaperas, las chicas todas quieren se animadoras, los chicos jugar en el equipo del colegio.. Ellos son los que tienen que pedirle a las chicas para salir, ellas esperar desesperadamente la llamada del chico guapo, etc…. Pues estos programas, en mi opinión, son los que fomentan estereotipos en nuestros pequeños pre-adolecentes (cargados de deseos de encajar en la sociedad).
    Una vez mas, bravo por el post!!!!

  • Vanesa Pérez

    26 Abril, 2016 a 2:53 pm Responder

    Eso es, ¡sí señor! Y ahí, precísamente ahí, está el problema en esta sociedad, que no todo está al alcance de todos. Se etiquetan regalos de niños/niñas, hombres/mujeres. Información que nos bombardea y va calando. Como padres, podemos hacer mucho. ¿QUieres unos patines? Mira todos, hasta los de la sección “de chicos” y elige. Y si quieres los de Spiderman tendrás los de Spiderman. Elección, posibilidad de tener la oportunidad de elegir…UN besote

  • M

    26 Abril, 2016 a 3:15 pm Responder

    Me ha encantado!!
    Por fin se plantea con sentido común.
    Hace mucho tiempo que se habla de se les debe dar acceso a los niños a las cocinitas y a las niñas a los coches. Y eso está fenomenal. Pero también es importante que ellos tengan acceso a balones y ellas a muñecas.
    Porque parece que ahora está mal visto si a una niña le gusta el rosa y las princesas Disney. Dejemos un poco de libertad al prójimo, empezando por los pequeños de la casa 🙂

  • julilipelos

    26 Abril, 2016 a 3:39 pm Responder

    Hay mi Arancha que bien lo explica todo.Totalmente de acuerdo. Es bueno que ellos elijan.Yo el mio mayor se pasa el día bailando y me encanta 🙂

  • ana

    26 Abril, 2016 a 4:49 pm Responder

    Pero no solo es que jueguen a muñecas o los niños a coches, a mi me ha pasado en más de una ocasión teniendo que dar explicaciones a la dependienta, para que me saque pijamas que no sean rosas, morados de princesas….si, es una niña, pero el pijama que le gusta es el del capitán américa, que es de niño y a mi que màs me da, si es el que le gusta.

  • marian

    26 Abril, 2016 a 9:41 pm Responder

    Ay…y no os cuento cuando nuestro buenhijo,que ahora tiene 23 años, pidió una “barbie tropical” por Reyes. La hecatombe familiar porque los Reyes se la trajeron. Luego la buenhija 1 fue la única futbolista de su clase y de su equipo. Y la buenahija 2 no quería y sigue sin querer calzado “de señorita” ni vestidos. Aquí todos hemos hecho punto y ganchillo y destripado coches eléctricos para ver el mecanismo, nos hemos disfrazado de Drácula y de nube. La buenahija 2 juega con muñecas a sus 15. Esa también es otra guerra. Lo que hay que hacer o no cuando tienen ésta o aquélla edad. Qué obsesión por no dejar vivir. Qué miedo a las diferencias.
    Gracias Arancha. Has dado en el clavo.

  • María - Pañales y Más

    27 Abril, 2016 a 5:15 pm Responder

    Fantástico post, Arancha!!!

    Hay que dejarles que hagan lo que quieran y que se vistan con los colores que quieran, porque como le digo a #pochotito: los colores son para el que los quiera vestir, son todos de todos!!

    A mi por la voz me tendrías que poner en la voz grave de mujeres jejejeje 😛

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