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“Creo que esta situación nos ayudará a construir un mundo en el que las personas nos ocupemos de las personas”

“Creo que esta situación nos ayudará a construir un mundo en el que las personas nos ocupemos de las personas”

Cierro los ojos y estoy sentada en una sala de reunión de Adecco, esperando que ella llegue para ver la nueva acción que hemos preparado en la agencia. A los dos minutos entra y más que una reunión parece una quedada con amigas un día cualquiera. Su risa es tan contagiosa que es imposible ponerse seria para hablar de trabajo.

Y entonces pienso: ¿acaso trabajar y ser feliz y reírse a carcajadas no es posible? Ahí fuera parecía que no, pero con ella todo cambia. Salgo con el subidón que solo ella puede transmitir en un día gris donde empezaba a perder el sentido el aquí y el ahora. Y es que por algo fue Presidenta del Instituto de la Felicidad de Coca-Cola, está claro que nada es casual en Margarita Álvarez. La admiro profundamente por todo lo que ha conseguido, pero sobre todo porque pese a su trayectoria es una mujer como tú y como yo, una Malamadre más, cercana y tan agradecida que abruma. Entrevistarla para mí es un regalo. Y estrenar con ella esta nueva sección “Los viernes con” un auténtico honor.

Quiero pasar por aquí los viernes para compartir con vosotras experiencias personales y personas a las que admiro, que nos pueden ayudar ahora en tiempos de confinamiento y después cuando nos toque reinventarnos y salir adelante. Porque si algo tenemos claro es que esta cuarentena nos cambiará a todas y espero que como sociedad nos de lecciones que nos hagan ganar en empatía y solidaridad. Y ahora os dejo con ella, esperando que os emocionen sus mensajes tanto como a mí.

  • Me quedo con: “muchas veces confundimos a felicidad con la alegría. Y aunque van normalmente unidas, son diferentes. Y confundirlas no es bueno. No es bueno porque la felicidad es compatible con emociones y sentimientos como el miedo, la angustia, la incertidumbre e incluso con la tristeza. Todas ellas, muy presentes en estos días”.
  • Puedes seguirla en: @margaritaalvarezz 
  • No dejes de leer su libro: Deconstruyendo la felicidad, pero pídelo después de la cuarentena

Mi entrevista a Margarita Álvarez

1. ¿Cómo estás viviendo personalmente esta cuarentena?

Muy preocupada, como todos, siendo consciente de que la situación de muchas personas es muy delicada, pero convencida de que esto pasará y deseando que aprendamos muchas cosas como sociedad y como individuos. Este maldito virus nos está enseñando lo que de verdad importa. Nos está haciendo echar de menos cosas tan cotidianas como tomar algo con un amigo, ir al teatro, dar un paseo, salir a cenar con nuestra pareja, ir a visitar a nuestros padres, a nuestros abuelos, las comidas de familias enteras los domingos. Eso que es probablemente uno de los pilares más importantes para ser feliz es precisamente lo que nos está quitando el virus. Como si quisiera explicarnos que volvamos a lo sencillo, a lo básico, a lo esencial. Como si quisiera decirnos que paremos esta carrera que no nos lleva ninguna parte y que volvamos a enfocarnos en lo que de verdad nos hace felices.

2. Ya sabes que nuestra lucha social es la conciliación. Cuando reivindicamos la conciliación no nos referimos a esto porque en esta situación se hace mucho más complicado, ya que las jornadas se hacen eternas por las interrupciones y la carga del hogar. ¿Es posible teletrabajar con hijos/as estando en casa?

Ahora mismo es casi un acto de heroicidad. Para nadie es fácil. Estamos intentando manejar el miedo y la incertidumbre mientras intentamos que nuestros niños/as hagan los deberes, lean, hagan deporte, coman bien, lean, recojan y no discutan mientras intentamos, a la vez, trabajar desde casa. Es una tensión enorme para todos y cada uno de nosotros.

"Creo que esta situación nos ayudará a construir un mundo en el que las personas nos ocupemos de las personas"

3. ¿Qué aprendizajes a nivel de conciliación nos va a dejar esta cuarentena, aunque ahora nos cueste verlo?

Pues estoy segura de que vamos a aprender mucho. SI somos capaces de establecer una cierta rutina, algo de autodisciplina y sobre todo la implicación de todos los miembros de la familia, independientemente de que no sea el mejor escenario para lograrlo ahora mismo, será un master de aprendizaje para cuando las circunstancias vuelvan a ser razonables, que volverán a serlo, estoy segura.

Pero es que además ha acortado enormemente los plazos para que las organizaciones avancemos en conciliación Este maldito bicho ha conseguido en dos semanas lo que llevábamos años debatiendo.

4. Firme defensora de la felicidad como estado de ánimo o estilo de vida, ¿felicidad y confinamiento son una ecuación posible? ¿Cómo se mantiene el estado de felicidad ahora en esta nueva situación donde nos están ganando emociones como el miedo, la confusión, la impotencia…?

Lo son. ¡Claro que lo son! Esta situación de confinamiento nos trae cosas buenas como estar con la gente que queremos, en algunos casos de forma presencial y en otros casos a través de algún dispositivo. Es mucho mejor verse, tocarse, abrazarse, ¡por supuesto!. ¿Pero cuantos de nosotros estamos hablando  a diario con las personas de nuestra familia o amigos a los que en nuestro día a día pocas veces encontramos tiempo para llamarles? ¿Cuántas veces hemos llamado a alguien a decirle simplemente cómo estás o te quiero? Probablemente, si lo hubiéramos hecho, al otro lado del teléfono alguien se habría preocupado prensando que algo raro nos estaba pasando.

Hablar en una situación como la de hoy, de felicidad, un día en el que las emociones más prevalentes en todos nosotros como dices, son la incertidumbre, el miedo, la ansiedad… es raro. Pero es necesario. Hablar del objetivo prioritario del ser humano, como lo definía Aristoteles, es importante. Y en situaciones como estas probablemente más, para que haya básicos que no se nos olviden.

Muchas veces confundimos a felicidad con la alegría. Y aunque van normalmente unidas, son diferentes. Y confundirlas no es bueno. No es bueno porque la felicidad es compatible con emociones y sentimientos como el miedo, la angustia, la incertidumbre e incluso con la tristeza. Todas ellas, muy presentes en estos días.

5. Como madre de tres, cuéntanos ¿cómo le contamos esta situación a nuestros hijos e hijas y además le transmitimos positividad?

Me temo que los que tenemos hijos tenemos una responsabilidad estos días. Ninguno vamos a olvidar lo que estamos viviendo. Ni mayores ni pequeños. Pero los que tenemos niños tenemos que ser conscientes de que lo que nos vean hoy hacer, cómo nos vean afrontar lo que estamos viviendo, les va a marcar para siempre. Ya sabemos que no aprenden por lo que digamos, sino por lo que hagamos. Y en las situaciones más complejas, más emocionales es cuando más huella dejamos en las personas para las que somos un referente. Y esa oportunidad nos la está dando este maldito virus. Enseñarles cómo se afrontan las circunstancias como estas.

Nuestra atención es limitada,, muy limitada. Y si nos preocupamos no podemos ocuparnos. Y si nos ocupamos, nos preocupamos menos. La generosidad también pasa por ser fuertes para que los demás se apoyen. Eso es un héroe hoy. Los niños nos miran y aprenden de nosotros hoy más que nunca. Somos sus héroes, sus referentes y su apoyo. No quiero añadir más presión a la que ya tenemos, que es mucha. Pero esta es muy importante. Y muy bonita. Hay que disfrutarla.

6. Curiosamente además muchas Malasmadres nos escriben contándonos cómo la sobreinformación e hiperconexión les genera además más culpa. Estamos rodeadas de iniciativas y planes online, que nos generan un estrés añadido. ¿Cómo alejarnos del ruido de redes sociales y medios de comunicación para que no nos sobrepase? ¿Cómo lo haces tú personalmente?

Tenemos que relajarnos un poco y tomarnos las cosas con un poco de sentido del humor. Relativizar. ¡Vosotras nos enseñasteis que no pasa nada por no ser las madres o padres perfectos! No pasa nada si no podemos sacar tiempo para las muffins, los cupcakes, los bailes para niños, los puzzles de 1000 piezas o para aprender a tocar un instrumento. Estamos viendo como ya solo con intentar tele trabajar y sacar los deberes adelante nos lleva más tiempo y esfuerzo del que imaginábamos. ¡Cero culpa! Estamos haciendo muchas cosas a la vez y manejando una mezcla de emociones muy intensa y compleja.

Y hay que mantener un poco de cordura con la información. Ya no es solo que estemos sobre informados. Es que además leemos más bulos que información veraz. Hay que ser selectivos y dedicar el tiempo necesario al día a la información y el resto a vivir. Es lo que nos toca.

7. El otro día te escuchaba hablar de cómo gestionar la frustración de no poder ayudar más. Desde casa, aunque tengamos las redes sociales, canalizar toda la ayuda que nos gustaría no se hace fácil, ¿qué le dirías a las Malasmadres que a diario me escriben pidiéndome cómo ayudar? 

Esta situación saca lo mejor de todos nosotros. Estamos viendo gente que se está jugando la vida por nosotros cada día de muchas maneras. Pero también vemos como estamos rodeados de héroes que están llevando a cabo con lo que cada uno puede aportar, actos de generosidad con personas que ni siquiera conocen. Jóvenes que hacen la compra a personas mayores, profesionales de muchas ramas que frecen sus servicios gratuitamente, caseros que se ofrecen a no cobrar los alquileres mensuales a sus inquilinos… Todos queremos ayudar.

Y realmente cada uno de nosotros hoy puede ayudar más de lo que creemos. Cada uno podemos ser un héroe en el día a día de alguien.

Esto está siendo una prueba difícil para todos. Ayudar es ser ese foco de alegría y optimismo. Ser esa palabra de ánimo que todos antes o después vamos a necesitar. Sé que no es fácil. Pero si lo fuera, hacerlo no sería de héroe.

Para mí un héroe también hoy es el que, estando muy preocupado por las miles de preguntas que muchos nos estamos haciendo sobre qué va a ser de nosotros o de nuestros seres queridos, se levanta cada mañana a poner la mejor cara para no preocupar a los que tiene al lado, a darles ánimos y a hacer que esto sea lo más llevadero posible para todos. El que se mete en la cama y no puede dormir pero cuando llega la mañana entiende que tiene que elegir lo que quiere contagiar. Las emociones se contagian. Y mucho. Y más cuando compartimos tantas horas en unos pocos metros cuadrados. Así que tenemos que elegir qué le vamos a contagiar a las personas con las que vivimos.

8. Una de las cosas que más nos agobia es no saber cuánto tiempo nos queda en casa. ¿Cómo no agobiarnos con el después? Teniendo en cuenta que muchas de las Malasmadres son autónomas, tienen su propio proyecto, otras han perdido el empleo y nos enfrentamos a tiempos inciertos en los que toca reinventarse.

Hoy en día, más que nunca, hay que pensar en el día a día. Es importante que nos preocupemos de lo que podemos ocuparnos, Como bien dices, muchas de nosotras tenemos nuestros pequeños proyectos o estamos preocupadas por perder nuestro empleo. Poner mucho foco en lo que podemos hacer hoy y en cómo podemos prepararnos para cómo continuar cuando todo esto termine, que terminará, es una manera de no tener pensamientos negativos. Es imposible que no nos preocupemos. Pero es fundamental que no nos sobre preocupemos por cosas que probablemente no vayan a ocurrir, que es lo que nos ocurre en el 90% de los casos.

9. Esto nos va a cambiar a todas y todos. Un nuevo escenario se abre ante nuestros ojos. ¿Qué consejos nos das para ese proceso de reinvención que vamos a tener que hacer sí o sí?

Ojalá nos recoloque a todos Laura. Un bicho minúsculo nos está demostrando que lo que importa está a menos de un metro. Y te lo recuerda haciendo que estos días, no puedas acercarte a menos de dos.

"Creo que esta situación nos ayudará a construir un mundo en el que las personas nos ocupemos de las personas"

Nos está mostrando la cantidad de personas a nuestro alrededor que están más solas de lo que pensamos. Nos recuerda escribir, llamar y contactar con toda la gente a la que se nos olvida a diario decirle “hola, estoy aquí”, porque estamos muy ocupados persiguiendo cosas y no momentos.

Creo y espero que esta situación nos ayudará a todos a encontrar lo esencial. A reconectar con los que tenemos cerca y valorar que podemos tocarles. A construir un mundo en el que las personas nos ocupemos de las personas. Y que volvamos a los básicos.

Y si es así, hasta este maldito virus habrá merecido la pena.

10. En tiempos de coronavirus, en algún momento ¿te ha costado mantener esa eterna sonrisa que te caracteriza?

Bueno, intento que no. Quiero transmitir tranquilidad y optimismo en un momento en el que todos estamos preocupados. Y una sonrisa siempre ayuda. Ayer tuve que ir a la compra, y lo que más me impactó, lo que más “tocada” me dejó, no fue solo el silencio. Fue ver cómo las personas evitaban el contacto visual y la sonrisa. Es lo que más tristeza me ha transmitido en estos días.

11. Y para terminar, queremos saber ese momento en el que te sientes Malamadre, un tip inconfesable de Malamadre.

Ufff. ¡Son tantos que si te los contara me haríais honoraria! Pero estos días el que más culpable me hace sentir es que, como odio madrugar, no soy capaz de despertar a los niños antes de las 10. (Madre mía. Lo he puesto por escrito)

Y vosotras Malasmadres, ¿qué estáis aprendiendo de toda esta situación?

Han comentado...

  1. Gracias por esta entrevista, es un momento muy duro para todos. Leerla me ha ayudado a ver que en fondo todas tenemos el mismo sentimiento y que lo poco que estoy haciendo desde casa como estar pendiente de la gente que quiero, es
    Mucho. Espero estar dando buen ejemplo a mis hijas. Gracias. Yo creo que no puedo decir otra cosa. Laura tu haces muchas cosas por lo demás, mucho más de lo que te crees. Podemos estar felices. Un beso y un abrazo que seguro que pronto nos daremos

  2. Que importante lo que se menciona, actualmente el mundo estaba muy egoista y era pocas las personas que nos importaban los demas, ojala todo cambie.

  3. Es muy importante, y ojála cuando termine esto todo sea mejor y hayamos aprendido, pero siempre me queda la duda de la naturaleza del ser humano…

    A ver si lo vemos pronto, porque los peques se suben por las paredes, menos mal que está lloviendo!

    Besos!

    Anabel

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