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Viernes de confesiones de Malamadre

Viernes de confesiones de Malamadre

¿Os acordáis de los viernes de no madre, queridas? Los vellos de punta. Mi hermana y yo, cuando éramos jovensuelas nos tirábamos en el sofá con unos revistones y nos poníamos en encefalograma plano, sin ser conscientes de la carga mental y física de nuestra querida madre. No es que fuéramos unas vagas, pero no éramos conscientes, no.

Luego con 21 años me independicé y aunque ya la comida no crecía en la nevera o la ropa no aparecía planchada en mis cajones, los viernes eran días felices por pensar en que quedaba un fin de semana por delante. Yeah! Los domingos los odiaba, también es verdad.

Ahora, cuando llegan los viernes, tengo ese sentimiento contradictorio de felicidad por parar el ritmo laboral frenético, pero también el miedo en el cuerpo de la actividad sin fin de las buenashijas con ganas de hacer mil planes, sobre todo ahora que la luz no se va hasta casi las 10. ¡Horror! Los viernes han cambiado su esencia desde que somos Malasmadres, ya no son días de soledad, silencio, descanso o malamadreo. Vas arrastrándote por la vida, deseando que se duerman ya.

Con el Confesionario de Malasmadres, que estrené el viernes pasado, queremos darle alegría y humor a los viernes, que a las 21 horas se convierta en nuestro ratito de desahogo, de terapia, de compartir esa anécdota o confesión de Malamadre que nos ha acompañado esta semana.

Viernes de confesiones de Malamadre

He de deciros que esta noche me da que me llevo yo la medalla. El mérito de Malamadre de honor es para mí por haber dormido 3 noches fuera de casa por trabajo. El lunes al alba salí de mi casa con una maleta de viaje, con su poquita de culpa, mis camisetas de Malamadre y ganas de visitar las fábricas donde nacen muchas de nuestras colecciones. Tenéis documentos gráficos en la cuenta de instagram de la tienda “Soy Malamadre”.

Mientras asimilais la envidia que os estoy dando, hay una pregunta en el aire: ¿ has sido capaz de disfrutarlo? Pues a medias compañeras de fatigas. No os negaré que cuando dejé la puerta atrás, respiré profundo pensando: “wow, me quito del bucle mañanero y del bucle baños-cenas tres días” y me pareció lo más cercano al paraíso, si es que existe. Pero en estos momentos estoy como si me hubiera pasado una apisonadora por encima porque han sido días de no parar y encima sigo sin superar mi síndrome de Estocolmo por las noches.

Viernes de confesiones de Malamadre

El vídeo que comparto en redes define perfectamente mi situación absurda. Llegar al hotel, pensar en el momentazo de dormir en soledad. Y luego la realidad… a las 12 de la noche en la cama del hotel, SOLA para mí, con los ojos abiertos como platos y me digo: “lo tuyo es de juzgado de guardia, hija mía”.

Pero ¿sabéis qué? Que la culpa y este síndrome extraño de no dormir porque “demasiado silencio” me afecta solo se supera practicando jajaja.

Malasmadres, pensad vuestro mérito de Malamadre y mandadme un audio al teléfono del confesionario. ¡Os espero!

Gráfica confesionario con teléfono.

Porque mal de muchas, consuelo de Malasmadres.

Han comentado...

  1. Hoy después de 19 meses de ser madre me voy de compras con una amiga.
    La niña se queda con su padre ….puede ser que me sienta hasta culpable por querer ese rato para mi sola….sin hija y sin marido…ropa para mi…o eso creo porque al final siempre me pasa lo mismo solo compro cosas para ella…pero no!!!hoy no!!!hoy solo para mi.

  2. Hoy me corono como Malamadre…nos hemos venido pronto a casa porque llovía mucho, y la buenahija lleva más de media hora pasando la aspiradora por toda la casa… En cuanto veo que se ha dejado media pelusa, voy detrás y le digo : repasa eso, cariño. Ella tan contenta pq le dejo el aspirador, y yo más pq me va a dejar los suelos relucientes 🤣🤣🤣🤣

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