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Boticaria García vs El moco radiactivo

Boticaria García vs El moco radiactivo

Vivir la maternidad como padres primerizos tiene su aquel. Aún recuerdo las ‘pequeñas meteduras’ de pata cuando nació la buenahija1 y los dilemas existenciales del buenpadre y míos. Como dice la Boticaria García después de la ‘luna de miel’ en el hospital, una vez que te dan el alta todo son dudas. ¿No me digáis que el cordón umbilical o cómo colocar al bebé para dormir no son dos de ellas? Hoy tenemos la solución a todos los ‘enigmas’ y se llama ‘El moco radiactivo’.

‘El moco radiactivo’, una guía para padres primerizos, es tu nuevo libro. ¿Qué nos pasa a los padres que nos estrenamos en la maternidad? ¿Somos carne de cañón?

Somos carne de cañón, pero carne tierna y de la buena. A veces pienso que es como si de pronto recuperásemos la inocencia y nos convirtiéramos en niños pequeños esperando a Papá Noel. Muy ilusionados, dispuestos a tragarnos lo que nos cuenten y mirando catálogos de puericultura en vez de el de juguetes mientras señalamos con el dedito: esto lo necesito, y esto también, y esto por si las moscas… Y esto no es crítica, sino autocrítica. Yo soy madre y a mí también me pasó algo parecido en su día.

No hay que rasgarse las vestiduras ni culpabilizar a nadie porque es normal, nos enfrentamos a una situación desconocida y lo que viene en camino es nuestro hijo, ¡ni más ni menos! Los nervios y la ilusión entran dentro de lo esperable, pero es imporante tener los pies en la tierra. Al fin y al cabo, a todos nos ha parido nuestra madre, y a nuestros vecinos la suya. No estamos inventando nada nuevo.

¿Qué deberíamos saber antes de que nos den el alta en el hospital, lo que tú llamas la luna de miel?

En el hospital contamos con la inestimable ayuda del personal sanitario pero al llegar a casa ¡ay! ¡estamos solos ante el peligro! Por ejemplo: ¿Qué hacer con ese alien llamado cordón umbilical? ¿Los niños deben dormir boca arriba, boca abajo o vuelta y vuelta? ¿Cuál es la forma más segura de bañar a un bebé, sin morir de miedo en el intento? ¿Entre qué rangos “del Pantone” podemos considerar normal el color de una caca? Y esto no es ninguna broma, mí me han llegado a traer pañales a la farmacia, bien empaquetaditos, para ver qué me parecía la tonalidad de mostaza de Dijon de la “obra maestra”…

¿Cuál ha sido la anécdota más divertida que recuerdas al otro lado del mostrador con padres primerizos y/o buenosabuelos preocupados?

Más que divertida fue un poco “bestia” pero como tuvo final feliz, podemos contarla. Una mamá vino preocupada porque el niño se había puesto de color naranja, estilo Donald Trump. Pensamos que podía ser ictericia y la derivamos rápidamente al médico. Hubo que investigar un poco para descubrir que la madre llevaba semanas dando a su bebé zumos comerciales de naranja y zanahoria, porque “he leído que son muy buenos y tienen mucha vitamina”. El niño lo que tenía era una sobredosis de betacarotenos que le habían provocado la pigmentación. El ser humano, en su subespecie padre primerizo, es especialmente sorprendente.

¿Es peor una madre primeriza o un jubilado con mucho tiempo?

Yo trabajé durante 7 años en una farmacia rural de 500 habitantes donde apenas nacían niños. Uno (o ninguno) al año. Podría decirse que los jubilados eran “mi especialidad” y con ese bagaje yo pensaba que ya estaba preparada para todo en la vida. Pero no. Entonces vine a Madrid y empecé a trabajar en un barrio más joven, donde es frecuente que se junten varios carritos en la farmacia. Cambió la película.

Quizá la principal diferencia es que un señor jubilado se preocupa por sus propias enfermedades y, en general, tiene asumidas gran parte de ellas por su edad. Un padre primerizo se preocupa por el bienestar de su hijo, por una criatura indefensa que además es sangre de su sangre. El grado de angustia, de preocupación o de inseguridad no es comparable.

¿Qué papel juega el exceso de información y el Dr. Google como tú dices siempre?

El Dr. Google lo ha cambiado todo, para bien y para mal. Por este motivo escribí el capítulo: “La pregunta del millón” que para mí es uno de los más importantes del libro. En este capítulo doy claves para distinguir páginas web fiables de otras que no lo son y de las que debemos salir huyendo. Además, para ponerlo fácil y que los padres vayan a tiro hecho, doy varios ejemplos de webs con información pediátrica de calidad.

Lo de hace 20 años ya no sirve, todo ha cambiado, ¿la familia ayuda o da consejos equivocados?

Los buenosabuelos (e incluso los buenossuegros) siempre intentan ayudar con su mejor intención. Otro cantar es que la ciencia avance y haya que actualizar algunos conceptos, especialmente en algunos campos como la nutrición. En cualquier caso yo recomiendo un poco de cintura, mano izquierda… y oye, si hay que prestarles el libro a los abuelos primerizos para que se pongan al día, ¡pues se les presta!

¿A qué deberíamos prestarle suficiente atención cuando tenemos un bebé?

Cuando los bebés tienen menos de tres meses, por ejemplo a la fiebre. En este caso habría que acudir a urgencias inmediatamente. También es importante prestar atención si observamos que el bebé no respira correctamente, si hay alguna erupción o reacción alérgica o, por supuesto, si hay algún traumatismo craneal con pérdida de conciencia… Y ahora que empieza el calor, a los vómitos y diarreas, por el elevado riesgo de deshidratación.

Confiésanos la situación más catastrófica que has vivido como primeriza

En un despiste típico de los primeros días (pongamos como excusa la falta de sueño, el cansancio acumulado…) dejé olvidado el limpia tetinas de metal dentro del esterilizador de microondas. Monté un espectáculo pirotécnico con mascletá incluida en mi propia cocina, que ni las fallas de Valencia. No sólo destrocé el esterilizador y encharqué la cocina, sino también se fundieron partes imprescindibles de mi adorado sacaleches eléctrico… Fue un verdadero drama del primer mundo en aquel momento.

¿Nos preocupamos más los padres de esta generación?

Yo creo que sí, y voy a poner un primer ejemplo con algo que realmente no es muy relevante. Cuando yo empecé a trabajar hace doce años y venía un padre buscando un chupete, en la farmacia tenías un par de marcas para darle a elegir. Luego estaba el modelo rosa, el azul y el unisex… y a correr. Nadie se planteaba mucho más. Hoy pones en Amazon la palabra “chupete” y aparecen 17.862 resultados (dato real). Cada resultado con docena y media de comentarios que van desde que el chupete es una maravilla, a que el chupete casi mata a su bebé por asfixia. El padre que viene ahora a la farmacia llega con un doctorado previo en chupetes, e insisto, un chupete no es algo tan importante.

Ahora, imaginemos qué ocurre al consultar en Google cualquier otra cuestión que va más allá de un chupete, como los síntomas de enfermedad. Y ojo porque el Dr. Google no es el único responsable de esta situación. Hay numerosos aspectos que han cambiado en la sociedad y que influyen de un modo u otro. Ahora se tienen hijos a una edad más tardía, y además la tasa de natalidad es menor, por lo que se favorece que concentremos más atención en ellos.

¿Cuáles son los productos más inútiles que solemos comprar y cuál no nos podría faltar?

Para mí imprescindible es el sacaleches. Incluso aunque no vayamos a separarnos de nuestro bebé, cuando la lactancia materna está perfectamente instaurada (más o menos a partir del primer mes) y no hay confusión tetina-pezón, el sacaleches es un buen aliado para poder dormir del tirón alguna noche y que el buenpadre ejerza como tal. Además, comenzar a familiarizarnos con el sacaleches puede ser una buena idea de cara a la reincorporación laboral de aquellas madres que trabajen fuera de casa. De este modo podemos prolongar la lactancia materna. Recordemos que la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva durante seis meses y junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más.

¿Cascarrias inútiles? Me desespera la acumulación de los típicos regalos de recién nacido. La gente se junta con 10 conjuntitos de primera puesta que no llega a estrenar, tres mantitas de estimulación, nosecuántos peluches a los que se les iluminan los ojos y cantan el abecedario en 4 idiomas… Y sin embargo, llega la hora de poner las vacunas no financiadas y a veces hay problemas económicos en la familia. Yo en la farmacia recomiendo a la gente que quiere hacer regalos que pregunte primero a los padres y regale vacunas. Cuando se me ocurrió la idea de hacer “vales regalo” para vacunas al principio me miraban raro, pero la gente lo agradece una barbaridad.

Malamadre y primeriza es el cóctel perfecto, ¿cuál es el truco más valioso que la Boticaria García nos daría?

Informarse. La información es poder, siempre. Y a ser posible durante el embarazo, que en el posparto ya estamos para pocas gaitas. Hay situaciones muy básicas, que generan inquietud, por las que van a pasar todos los primerizos. Si los padres han leído antes que algo es normal, o saben cuál es la mejor manera de resolver una situación, cuando llega el momento actuarán con más seguridad en sí mismos.

A partir de ahí, con una buena información y confianza en nuestros profesionales sanitarios de referencia, confiar en nuestro sentido común. Y como decía Ana Torroja, “y lo que digan los demás, está de más”.

El libro contiene un “Diccionario para padres primerizos” al final, con definiciones en tono de humor. Tu anterior libro también incluía un diccionario de “barbaridades” en la farmacia. ¿Lo del diccionario es marca de la casa?

En el primer blog que abrí, sobre maternidad, gracias al cual por cierto conocí a Laura Baena, había una sección llamada “Diccionario para padres primerizos” en tono de humor. Es un pequeño homenaje a aquel primer blog que tantas alegrías me dio en su día y que fue el comienzo de todo. En estas últimas páginas ya no hay un objetivo de divulgación sino puro entretenimiento… Por ejemplo:

Con la O, Ojeras: Dícese de la tonalidad violácea de carácter permanente e indeleble que adquiere el párpado inferior de los padres primerizos sin necesidad de recurrir al maquillaje debida a la falta de sueño. El look oso panda es tendencia.

Hay un boom de libros para primerizos, ¿por qué “El moco radiactivo” es el manual definitivo?

Desde luego no he descubierto América. Antes de ponerme a escribir me di una vuelta por La Casa del Libro y vi que “algo” había publicado. Pero me vine arriba pensando que había un hueco para uno más por tres motivos:

  1. Es un libro que combina la evidencia científica con el sentido del humor. Lo último que quería es que fuera un ladrillo infumable así que el rigor va de la mano de anécdotas y recomendaciones personales de forma que resulte más ameno y cercano.
  2. Es un libro cuyo mayor objetivo es útil. Las más de doscientas preguntas que contiene me las han formulado alguna vez en el mostrador de la farmacia, en el blog o me las he preguntado yo misma. Va directo al grano.
  3. Es un libro bonito (y lo digo yo, que para eso soy su madre). Para mí era importante que fuera un libro “apetecible” (a pesar de llamarse “El moco radiactivo”) y el ilustrador, @lucreativo ha realizado un trabajo fantástico, con ilustraciones muy divertidas e irónicas. Ha sido un lujo trabajar con él.

¿Quieres ganar un ejemplar de ‘El moco radiactivo’

Si queréis ganar uno de los tres ejemplares firmados que sorteamos hoy del nuevo libro de la Boticaría García, ‘El moco radiactivo’, tienes que:

  • Dejar un comentario en este post con tu anécdota más divertida como Malamadre primeriza.
  • ¡Puedes participar hasta el domingo a las 23.59 horas!

¡¡¡Ya tenemos a las ganadoras!!!

Las afortunadas con los 3 ejemplares dedicados de ‘El moco radiactivo’ son Marta Lominchar (comentario 21), María Jesús López (comentario 22) y Conchi (comentario 45).

¡Muchas gracias a todos por participar!

57 Comentarios
  • María Isabel Cabeza Corroto

    21 Abril, 2017 a 7:48 am Responder

    Con mi buena hija un día estornudó (tendría dos meses) y echó una flemita con un hilito microscópico de sangre… le cogí la flema y me fuí al ambulatorio de urgencias… La pediatra me miraba con cara de… “Primeriza verdad??” y yo iba con los ojos desorbitados de, mi bebé echa sangre con las flemaaaaas!!! se mueeeeeeeeere!!!

    Me sentó y me sentí la madre más idiota de la tierra, pero me dió una lección muy importante… y es que mi bebé no iba a tener nunca dos meses otra vez, así que intentara disfrutarlo y me relajara… pues mano de santo oye. A partir de ahí fué otra historia.

    Aunque hay mil anécdotas más sobre como el bebé nos vaciló con sus gustos culinarios con el bibe durante los primeros meses y como pensábamos, hasta la pediatra, que tenía reflujo y lo que quería era el biberón sin calentar… Esta fué la que cambió mi manera de sentir la maternidad y de vivirla.

  • Alicia Gómez- Cobián Navarro

    21 Abril, 2017 a 8:15 am Responder

    Soy madre de dos niños, con la primera decidimos que el hervidor era un armatoste, así que hervíamos los bibis y chupes en un cazo. Una noche, dandole el bibi a la niña, y con los bibis y chupes hirviendo, estábamos viendo la tele, y nos dormimos los 3. A esto que me despierto por un mal olor y era que se había quedado el cazo sin agua y estaban todos los plásticos quemándose en el fondo del cazo. Una humarea llenaba toda la casa, así que abrimos todas las ventanas y nos fuimos a pasear los 3 en pijama por El Barrio para no respirar el aire tóxico d casa. El cazo hubo que tirarlo, pero es que luego nos pasó varias veces más, aunque la culpable siempre era yo… cosas de malasmadres muertas de sueño. Con El Segundo, pedí prestado un hervidor, obviamente, ya no tenía más cazos que quemar

  • Tanya García

    21 Abril, 2017 a 8:29 am Responder

    Nosotros estamos superando la crisis de lactancia de los 3 meses. Este último mes mi enanillo estaba colgado de la chucha continuamente. Cada hora quería comer y luego se distraia con un mosquito y a la hora otra ves lo mismo. Un día llegó el buenpadre a casa y le dije
    – Papiiiiiii tu hijo es un tetoinomano, se pasa el día enganchado a la teta, creo que es por adicción no por hambre
    Respuesta del buen padre
    – La culpa es tuya, que lo tienes todo el día en chándal, cualquier día me lo encuentro aparcando coches
    Jajajajjajajajajajjajajajaja pensé que me moría a la risa con la reacción del Buenpadre jajajajjajajajajajjajajajaja

  • Alejandra Melús

    21 Abril, 2017 a 8:30 am Responder

    Me encanta! Creo que es súper necesario un mensaje así. De hecho siempre he querido transmitir ese mensaje a través de mi blog, ya que lo importante en la llegada de un bebé no son los mil conjuntos de ropa, complementos, juguetes innecesarios y ruidosos… lo más necesario es un kit básico para el día a día y pedir que te regalen cosas que sí son imprescindibles, como las vacunas, cosa que yo pedí para ambos peques cuando nacieron.
    Este libro se convierte en imprescindible para regalar a padres primerizos!
    Gracias Boti! Muak

  • SARA GRANDA

    21 Abril, 2017 a 8:38 am Responder

    Mi anécdota fue con el sacaleches! el manual era horripili, me cansaba la mano, así que una buena malamadre me dejó el eléctrico. El eléctrico la primera vez que lo enchufe, al primer sitio que encontré, me dio un calambre en la tetilla, menos mal que estaba sola y nadie escucho mi grito

  • Alejandra

    21 Abril, 2017 a 9:08 am Responder

    Supongo que muchas, y no serán sólo mías, como la de despertarme varias veces por la noche para ver si el niño respira, (esto como madre primeriza y como no primeriza, la verdad). De hecho, una vez la desperté porque pensaba que no respiraba, una angustia total, lo malo fue después, que no había quien la durmiera del sofocón que tenía la pobre….
    Y cuando cogió piojos. Por supuesto, los compartió conmigo, con el buen padre no fue tan generosa, oye. Hice tal tratamiento de choque que ni una bomba atómica que cayera sobre nuestras cabezas. Dos tratamientos distintos, el primero, a los 7 días el segundo, a los 7 días el primero de nuevo y el segundo 7 días después. Además de eso, la buena hija se quedaba dormida en la trona porque me pasé durante 4 días una hora o más por la mañana y otra por la tarde despiojándola. y yo a mi misma como podía. No ha vuelto a haber vida en nuestras cabezas (a dios gracias, aunque no hay que bajar la guardia), lo raro es que quedara pelo….
    Para colmo, como era invierno, en el baño con el calefactor enchufado durante horas, el cual, al final, salió ardiendo, y por poco toda la instalación eléctrica, que era antigua, por suerte, quedó en un susto.

  • Maria García Acien

    21 Abril, 2017 a 9:13 am Responder

    Primer despertar del buen hijo en casa después del hospital con 3 días y medio de vida (ahora tiene casi 23 meses). Me dispongo a cambiarle el pañal muy cuca yo. Todo bien ordenadito: pañal preparado, toallitas, crema, una toalla encima del cambiador por el frío en la espalda y como previsión de algún escape… Todo preparado menos mis reflejos, lentos, con ojeras, adaptándose… Nada más abrir el pañal al niño se le escapa un pedete con sorpresa. Con muuuuuchaaa sorpresa!!!! Aquello pareció un aspersor, para qué os voy a contar! Mi pelo, mi cara, mi pijama, el suelo, la pared… ??? El niño salió intacto. Estaba con la barriga “floja” por la mezcla de la leche de los bibis y lo poco que sacaba de mi. Me quedé pensando “La que ha liado el pollitooooo!!!!! Ahora por donde empiezo?! Siguiente movimiento??! Piensa!!!????”. Y le dije: Buenos días pollito!!!!! Parece que te has despertado del todooooo!!??????
    En la vida se me va a olvidar la situación!!!? Se la contaré a sus amigos en la fiesta cuando cumpla 18!!!???

  • Quecanouk

    21 Abril, 2017 a 9:24 am Responder

    ¿Quién habría pensado antes de ser madre que sacar mocos a su hijo fuera a darle tanta satisfacción? Yo desde luego no, buaajj, pero llegó el día en que mi primer hijo de 4 meses empezó, no solo a moquear por la nariz, sino a salirle legañas sin parar por los ojos. Pensando que estaba malo, no, malísimo, nos fuimos volando a Urgencias, y allí nos dijeron que estaba perfectamente, que solo había que sacarle los mocos (qué cara de primerizos se nos quedó…). Eso sí, nos enseñaron la más maravillosa de las técnicas, que sigo poniendo en práctica: cómo sacarle los mocos a base de jeringazos de suero por la nariz… ¡¡no hay nada más satisfactorio que ver cómo salen todos y tu hijo vuelve a respirar!! 😀

  • Rebeca Medina Rufino

    21 Abril, 2017 a 9:40 am Responder

    Tenemos una buenahija de 4 meses y cada mes es una aventura. Tanto el buenpadre como la malamadre somos sanitarios y habremos visto de todo en un hospiral; pero esto no ha sido nada para enfrentarnos a los retos de la buena hija como padres primerizos solos en casa y con el cuerpo como de “saliente de guardia ” desde hace meses. Y es que la buenahija ha pasado por todo, perdida de peso, lactancia mixta con todos los inconvenientes, cólicos del lactante, cordón que no cicatriza bien, malamadre histérica y un largo etc. Pues bien. El caso es que tras días sin asomo de deposiciones hubo que pasar por la farmacia. Cuando llegamos a casa.
    ….. 10 de la noche y a la niña le pusimos un trocito de supositorio de glicerina porque llevaba sin hacer caca 4 días con lo del cambio a leche de formula. Pues nada más ponérselo le dió como un hipo o cosa rara que nos dejó asustados con sentimiento de haber hecho una barbaridad al pequeño ser. Y es que los supositorios son una mala broma se pongan a la edad que se pongan (todos hemos sufrido por ellos en algún momento) y buscado alternativa sin encontrar. Total que la buena hija hizo fuerza hasta quedarse colorada cual tomate y echó ¡¡¡¡¡un tremendo mierdazo!!!!!??
    (perdón por la expresión). Después de ese que fue como un churro gigante de pasta verde, como si hubiera hecho pasta de dientes verde mierda???Mi mano entera cagada!??El buen padre muerto de risa y yo cagada. Mano, camisa y pantalones y el sobrante para el suelo. Faltaban toallitas, pañal, papel, ducha en ese baño. Cuando slucionada la crisis la meto en la bañerita y va y se caga de nuevo ¡en el agua! En un segundo se dió un baño de MIERDA, toda el agua verde y ella riéndose y nosotros ya sin poder más. Asombrados de que en un cuerpo tan chico quepa tanta materia
    ?????
    Total, 4dias y 4mega cacas. Nos llevó un rato limpiando caca de todos lados. ¡Ni en el hospital!Tomará leche pero echa lo mismo que una vaca gallega.
    En vez de papelera vamos a poner una compostera
    ???????? Bien de mierda!
    No le vuelvo a poner un trocito de supositorio en la vida.

  • Rebeca de Torres

    21 Abril, 2017 a 9:46 am Responder

    Pero dónde estabas cuando fui madre primeriza!! Cuánta angustia y dudas me habrías ahorrado…
    El buenpadre, en su afán por esterilizarlo todo todito, metió el aspirador de mocos en el microondas, junto a los biberones. Aquello salió hecho un churro y encima me pone mala cara y me dice: “oye, que sólo quería que estuviera bien limpio”.
    Por cierto, me tocó comprar otro fue uno de los chismes que más usamos.

  • Rebeca Rodríguez Aguila

    21 Abril, 2017 a 9:50 am Responder

    Tres semanas tenía el pequeño, cuando una noche dándole el pecho se puso a llorar, empecé a mecerlo, seguia llorando, 30 minutos berreando ni Teta, ni paseo ni cantar…
    Con que digo, ”¿que te pasa, qué hago? A la cuna”
    Yo toda estresada, y el peque en cuanto lo metí en la cuna dejó de llorar y se durmió.
    Me quedé de piedra, todo mi afán era quitarle yo el malestar y yo era su malestar… ¡Qué genio!

  • sonia Montero Santana

    21 Abril, 2017 a 9:51 am Responder

    Yo ansiaba tanto ser madre que cuando se cumplió mi sueño no dudé en nada , siempre me guía mi intuición le daba pecho a demanda, lo bañaba con cuidadito , el ombligo bien curado… lo único que me pasó y me pasará por el resto de mis días (yahora que tengo dos hijos pues me pasa más ) es tener que escuchar y notar su respiración , me levanto en la madrugada para hacerlo , por suerte colechamos y están más cerquita mía. ..

  • LAURA VALLE MOLINUEVO

    21 Abril, 2017 a 9:55 am Responder

    Cuando mi hijo tenía menos de un mes hubo unos días que sólo quiso mamar de un pecho. Yo intentaba darle de cualquier postura que se me ocurría como arrodillada en el suelo y él tumbado en el sofá y nada… mientras me agobiaba pensando que seguro tenía un tumor o algo así en ese pecho y mi hijo lo estaba detectando…. algo que había leído claro y la enfermera de pediatría lógicamente me llamó exagerada… Pero pasó y yo aprendí que si tenía hambre y primero le daba de ese lado lo.aprovechaba claro que sí.

  • Verónica

    21 Abril, 2017 a 10:06 am Responder

    Nosotros casi la liamos nada más darnos el alta del hospital. La buenahija tenía un poco de ictericia y nos dieron el alta a condición de que le diera la claridad y fuésemos a revisarla todos los días. Pues ahí nos ves, 12 de la mañana de 25 de mayo en Sevilla (ahí es ná), paseando con la niña al sol. Todos sudando la gota gorda. Menos mal que pasamos por la farmacia a comprar algunas cosas y la chica Lucía (de cuántas no nos habrá sacado esta Santa) nos preguntó que si le habíamos puesto protección a la niña. La cara de tontos fue espectacular. Con el afán de que le diera el sol casi la quemamos a la pobre con 3 días. Cagadas mil más, pero bueno ahí sobrevive la pobre ?

  • María del Prado Caja

    21 Abril, 2017 a 10:28 am Responder

    Mi anecdota de primeriza vino con los temidos cólicos. Me informé bastante bien de los masajes que podía hacerle y me informaron que debía hacer caca todos los días y si no la hacía, debía estimularle el ano con un poquito de aceite con ayuda de un bastoncillo. Yo dije “va, esto es fácil” y lo fué, lo que no pensaba era que sería tan efectivo y según lo estaba estimulando mi hijo soltaría una explosion de ventosidades con caca incluida que acabó en mi pelo y mis gafas… Así que mi consejo para todas las madres primerizas, si tenéis que estimular no lo hagais de frente!!

  • Concepción Alcalá Martínez

    21 Abril, 2017 a 10:42 am Responder

    Cuando nos tocó introducirle los cereales en la leche, se nos olvidó el pequeño detalle de que también teníamos que cambiar la tetina del biberón; antes de que mi cuñada y malamadre con experiencia se diera cuenta;¡¡¡¡¡ ya pensábamos con angustia que al niño no le gustaban los cereales!!!!!!!!!

  • mapi Rodríguez Vaquero

    21 Abril, 2017 a 10:43 am Responder

    Mi nena se hizo caca en la bolsa antes de nacer, y las aguas salían sucias. Bueno pues al llegar a este mundo llenó de mierda hasta al apuntador. Total que la ginecóloga nos dijo q no nos preocupamos si la niña estaba un par de días sin hacer caca porque por lo visto se había despachado agusto. Los días siguientes en el hospital, a todas horas me preguntaban si había hecho caca y no… Ya empezamos a preocuparnos porque ya tenía tres días de vida y ni rastro del señor potato. Al final, al cuarto día, cuando le estaba cambiando el pañal, un atisbo de mojoncete empezó a asomar por su culito (digo mojoncete xq todavía era medio meconio) y corriendo llamé al buenpadre a gritos y ahí estábamos los dos, embelesados y sonrientes mirando el pastelito de nuestro bombón, q ya más q pastelito era una teta entera. Jamás pensé q una mierda me iba a hacer tan feliz.

  • Jaime Rodriguez F

    21 Abril, 2017 a 11:07 am Responder

    Cuando nos llevaron por primera vez a mi hija a la habitación del hospital donde di a luz, mi mujer y yo comenzamos a revisarlo de pies a cabeza, cuando le vimos sus pequeños pies escuchamos un ruido y resultó que el peque se había hecho caca, empezamos a quitarle el pañal y nos asustamos mucho porque había hecho negro. Llamamos a la enfermera y nos dijo que era normal, ya que en las primeras evacuaciones, los recién nacidos limpian su estómago de residuos de sangre, mucosidad y otros desechos

  • Laura Ortiz

    21 Abril, 2017 a 11:22 am Responder

    Lo nuestro fue pa’ mear y no echar gota. Sorprendentemente cuando eres primerizo no sabes nada, se te olvida de repente cosas básicas! Teníamos en casa a uno de los mellis, el otro seguia en la incubadora y llevo el momento de darle el bibe al q estaba en casa, total q calentamos mucho la leche, y se nos ocurrió echarle leche fría para enfriar, pero claro era un bibe pequeño y no cabia toda así q prepara otro bibe sin calentar tanto. Al día siguiente cuando fuimos a ver al otro melli les preguntamos a las enfermeras q que hacían xra enfriar la leche, lanzamos la pregunta esperando q nos dijeran algo espectacular o algo q no sabíamos, cuál fue nuestra cara de tontos…(x no decir otra cosa) cuando nos dijeron “meterlo bajo el grifo y se enfriara más rápido” . Imaginaros la cara q se nos quedo,????

  • Eva García Sánchez

    21 Abril, 2017 a 11:26 am Responder

    Yo voy a ser en 6 meses una mala madre de libro, y hablando de libros… Este me vendría fabulosamente bien. Como buenaprima mayor tengo mil anécdotas con los otros enanos, como el día que me giré de lo mal que olía la caca de David, de 6 meses, y prometo que para mí fue 1 segundo, sin embargo rodó y cayó al suelo desde el sofá. Y yo con mis dulces 9 años ya supe que madre perfecta perfecta, no sería nunca… ?

  • Marta Lominchar

    21 Abril, 2017 a 11:32 am Responder

    Después de echar un poco la vista atrás, y recordar que mi peque ya va a hacer 19 meses (como ha pasado de rápido) , y recordar algunas de las anécdotas de primerizos, como mirar si respira cada dos por tres (aun lo sigo haciendo de vez en cuando, jejeje), nuestra mejor anécdota, fue el día que me le lleve a urgencias porque había empezado con fiebre en la guarde. Al llegar al medico, como tenia muchos mocos, le sacaron “casi” todos con el suero se pillo un buen berrinche el pobre. Del cabreo que cogió, en cuanto le cogí en brazos para que se tranquilizara, me vomitó encima, y como no llevaba nada mas de ropa para cambiarme, me tuvieron que dejar un camisón de hospital que me até de forma muy cool, y con toda la dignidad que me quedaba recorrer todo el hospital hasta llegar a mi coche… todavía me río de la cara que puso el el buenpadre cuando me vio llegar a casa en camisón de hospital. jajajajaja

  • María Jesús López

    21 Abril, 2017 a 11:34 am Responder

    Yo, como malamadre primeriza tuve varias graciosas, de esas que contaré cuando sea abuela. Pero una muy buena fue el primer día que sacamos a la buenahija en coche para ir al pediatra. La colocamos con el cinturón y, cuando fuimos a plegar el carrito, ¡ni puñeteras idea! Venga a darle a los botones y no había forma. Lo bueno es que pasaba por la acera una chica (podía ser malamadre experimentada) y nos preguntó si no sabíamos cerrarla. ¡pulsa aquí y allá y la silla plegada en el maletero!

  • Noelia Juan García

    21 Abril, 2017 a 11:51 am Responder

    Buenas!! Yo no soy una malamadre primeriza sino una malatía primeriza. Una enfermedad me privó de ser madre pero lo cierto es que nunca pensé tampoco que sería tía y mira tu por donde que después de los años puedo disfrutar del enano. Un enano que vino al mundo ya peleando (nació seismesino) pero está creciendo precioso y con una inteligencia por encima de lo normal (¿amor de tía?). Como anécdotas graciosas hay muchas solo voy a decir que todos los excesos de preocupación que se puedan tener, después desde la distancia se ven normales. Yo soy del más vale prevenir que curar y ver la manera en cómo le brillan los ojos y su hablar a media lengua compensa todo lo demás. Un saludo y felicidades a Boticaria García que soy muy fan de su blog. Y al club de las malas madres por supuesto

  • Belén Iris

    21 Abril, 2017 a 12:08 pm Responder

    Buenos días:
    Enhorabuena por la entrevista, el libro tiene una pinta muuuy apatecible y divertida.
    Tenemos muy pocas anécdotas de primerizos, he procurado leerme todo lo que he encontrado para estar preparada. Mi niña de casi 9 meses está sana como un roble, apenas un par de resfriados de un par de días y la lactancia la mantenemos muy satisfechas. El caso es que en el primer resfriado alguien nos recomendó sacarle los mocos aspirando para que descansara mejor, así que nos poníamos ambos a la faena en cuanto la notábamos muy congestionada; la niña por supuesto aprendió enseguida a girar la cabeza y a taparse la nariz con las manitas, a quejarse en cuanto nos veía con el cacharrito… Coincidía revisión de la pediatra y se lo comentamos; “-¡¿Pero qué hacéis insensatooooos…?!” A ver, apenas se le irritaron un poco las fosas nasales, tampoco pasó nada grave, aunque claro, era molesto para ella. Así que ya sabemos que hay que usar un poco de suero y ya está, en fin.

  • Nuria López Ruiz

    21 Abril, 2017 a 12:13 pm Responder

    La buenasuegra nos hizo para los buenosmellis unos peleles muy bonitos de lana gorda porque nacían en Febrero. El día que tuvimos que volver a neonatología para revisión se los pusimos y claro…Casi se nos cuecen los niños! La calefacción está siempre a tope en muchos sitios públicos y ahí estaban nuestros polluelos sudando. Pagamos la novatada de “abriga a los niños que seguro que tienen frío”. Leshemos puesto los peleles una vez únicamente…Esa!

  • Sara

    21 Abril, 2017 a 12:39 pm Responder

    Yo tengo dos anécdotas de malamente:
    1- En mi afán de dejarlo todo como los chorros del oro, no se me ocurrió mejor cosa que meter la pinza del chupete a esterilizar… en el microondas. Total, es de plástico (pensé para mis adentros). Claro, lo de fuera si, la pinza NO! Resultado: pinza desintegrada y esterilizador con su cicatriz de recuerdo.
    2- Cuando la enana tenía 1 mes y una semana encadenó 6h seguidas de sueño… cuando desperté (motu propio) fui a ver con tanto ímpetu si respiraba que la pobre se despertó llorando toda asustada ??

  • Mar Verbo

    21 Abril, 2017 a 12:44 pm Responder

    Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y así es. Hace dos años, madre primeriza, obsesionada con esterilizarlo todo, metí el sujetachupetes de la buenahija1 en el esterilizador-microondas y cómo salió?Con toda la pinza chamuscada. Hace dos semanas, tras varios días sólo lavando el chupete en el grifo xq ya la esterilización paso a segundo plano, me entraron los remordimientos y vuelta con la misma operación el sujetachupetes del buenhijo2 junto con todo lo demás (chupetes, biberón…) al esterilizador-microondas. No puede ser!me dije, otra vez chamuscado y todo con un olor a calcinado, todo a tirar…

  • Mª Ángeles Rodríguez Cerezo

    21 Abril, 2017 a 1:11 pm Responder

    Mi pequeño terremoto tiene ahora 10 meses. Cuando tenia 4 lo dejamos por primera vez con mis padres a dormir porque era nuestro aniversario. Accedí con reticencias a separarme de él porque después de 4 meses con colicos y llantos todo el día, necesitabamos un tiempo para descansar, dormir y hablar de algo que no fueran cacas, reflujo, colicos etc. A mitad de la noche me desperté sobresaltada pensando que habia olvidado darle el biberón y que seguro habria llorado hambriento y yo malamadre ni lo habia escuchado. Me asomé a la cuna y no estaba, mire en nuestra cama por si entre sueños lo habia metido con nosotros (colecho por supervivencia) y tampoco estaba. HORROR!!! donde está mi bebé??!!!! desperté a mi marido llorando cual plañidera. El buenpadre abre un ojo y me dice: estas loca perdida duermete que esta noche los colicos los sufren tus padres!
    Que susto me dí! Aunque ahora cuando lo recuerdo me rio y pienso que me dió un brote de locura transitoria. jajaja

  • Teresa Rodriguez

    21 Abril, 2017 a 1:16 pm Responder

    Como anecdota contare la que le paso a mi madre cuando me tuvo a mi ya que yo aun no soy madre (aunque espero serlo en un par de años, por lo que el libro me vendria de perlas). Cuano nací y las enfermeras me llevaron a la habitación del hospital debía tener los parpados de un ojo pegados y no lo abria. Mientras todos los que estaban en la habitación decían que que niña mas maja mi madre no dejaba de mirar el ojo que no abria. Menudo disgusto, ya se estaba haciendo a la idea de que habia salido tuerta.. Cuando ya se fueron las visitas y paso la enfermera se lo comento y pasando una gasita mojada se arreglo el susto

  • Núria Pons

    21 Abril, 2017 a 1:18 pm Responder

    Yo estuve un par de semanas poniéndole el pañal del revés ( es decir, enganchándolo por la espalda en lugar de por delante…) hasta que la enfermera del pediatra se dió cuenta y me quise morir de la vergüenza….

  • Roberto

    21 Abril, 2017 a 1:35 pm Responder

    Esta muy bien este tipo de libros para evitar mas de una novatada. Con mi primer hijo estuvimos haciendo voto de castidad hasta que nacio por miedo a hacerle daño al bebe. En el segundo embarazo (que estamos ahora)ya nos lo hemos tomado de otra manera y mas viendo que no hace mal ninguno jeje

  • Albertwo

    21 Abril, 2017 a 1:44 pm Responder

    Nada más quedarnos embarazados mi farmacéutica favorita (mi amiga Maleni) nos regaló un par de chupetes de silicona (uno rosa y el otro azul) pero, como el alguno de los doscientos manuales que leímos sobre “el tema” decía que no eran adecuados porque CUANDO LE SALIERAN LOS DIENTES podría cortar un trozo y asfixiarse, decidimos “aparcarlos”.

    Albertito lloró y lloró y probó miles de chupetes de latex…hasta que al tropezarme con los que nos regaló su tita boticaria hice la prueba y … MILAGRO!!! Obviamente alternó los dos, que no era plan de que chupara discriminación de género desde tan chico.

    PD. Vaya nivelazo el de los dibujitos de @lucreativo, fan desde YA!!!
    PD2. Felicidades Boti por este retoño 😉

  • Diana Otero Casares

    21 Abril, 2017 a 1:54 pm Responder

    El primer mes de nuestra buena hija nos pasamos las noches soñando que la aplastabamos en la cama (y eso que dormía en una minicuna a nuestro lado..). Un par de anécdotas a raíz de esto, fueron la noche en la que me desperté agarrando con todas mis fuerzas la rodilla del buen padre, y empujándole a él al otro extremo de la cama gritándole que la aplastaba!! Otra de las noches, se despertó él con los brazos como si sostuviese a la peque, pasándomela para que le diera el pecho.. sobra decir que la buena hija estaba durmiendo tan plácidamente en su cuna..

  • Cristina

    21 Abril, 2017 a 2:23 pm Responder

    Yo no tengo ninguna anecdota reseñable, la verdad, pero eso de comprobar si respira mientras está dormido lo he hecho con el primero y con el segundo. Es innato en nosotras.

  • susana@pcfutura.com

    21 Abril, 2017 a 2:30 pm Responder

    Por lo que estoy leyendo, todas las Malasmadres tenemos anécdotas muy similares, lo cual me congratula: mal de muchas, consuelo de Malasmadres, qué buen lema el vuestro, chicas, jajajaa.

    Mi buenahija1, los primeros meses, dormía poco y lloraba mucho. Y cuando dormía más de una hora seguida, el buenpadre y yo ya estábamos al pie de la cuna para ver si respiraba. Una de las veces, cuando la buenahija1 tendría dos meses, el buenpadre salió blanco de la habitación: fue a ver qué tal dormía (y si respiraba) y en ese momento estaba en la cunita con los ojos abiertos. Él la habló pero ella ni se inmutó, empezó a menearla hasta que la despertó. Estaba en una fase de sueño en la que tenía los ojos abiertos pero parecía que estaba despierta; yo nunca he visto a mis buenoshijos así, pero el buenpadre aún lo recuerda con angustia.

    Otra anécdota fue con los piojos. La primera vez que mi buenahija1 cogió piojos estaba yo embarazada del buenhijo2. Se los vi cuando estaba a punto de acostarla; me dio un asco tremendo, porque nunca los había visto, y llamé corriendo al buenpadre para que saliera corriendo de la tienda y fuera a comprar algo en la farmacia que los fulminara. Ignorante de mí, no sabía lo que se me avecinaba con las liendres, todo el fin de semana quitando liendres a una niña de cuatro años que no paraba (ahora ya sabemos que es TDAH). Pero la mejor fue la segunda vez, a los dos meses de haberlos cogido, le cogió gustillo y repitió, y no solo los cogió ella, yo también y ¡embarazada! Volví a llamar a mi marido presa del pánico, ya de noche, para decirle que no se quedara trabajando más de la cuenta, que tenía que ir a la farmacia y asegurarse de traerme algo que me los quitara a mí también sin perjudicar al bebé. Allá que se fue inmediatamente a la farmacia con los deberes hechos, pues se buscó en Google los productos aptos para embarazadas, así es mi chico, jajajaja. Pude echarme un tratamiento sin insecticida, mucha liendrera y la erradicación total fueron las manitas de mi madre, porque el buenpadre decía que no veía nada…, en fin, hombres… jajajaja

    Haciendo balance, mi segundo embarazo estuvo marcado por los parásitos, porque a los piojos también se unieron las lombrices. La primera vez que la buenahija1 cogió lombrices, a los tres años, lloraba muchísimo por la noche y por fin pude ver salir una lombriz de la vagina. Casi me da un pampurrio del asco que me dio, y a las dos de la mañana nos fuimos al hospital. La dieron una dosis y repetir a los 15 días y funcionó. Una semana antes de dar a luz al buenhijo2, volvió a tenerlos y le di una dosis. Al día siguiente, cuando volvió del colegio, se quejaba de que la picaba, y volvía a tener lombrices, pero ya no sabía cómo hacer, porque en teoría le tocaba la otra dosis a los 15 días. Ese día empecé con contracciones y a perder líquido amniótico, el buenhijo2 decidió llegar ya al mundo. De hecho, estaba esperando a que viniera el buenpadre para irnos al hospital a dar a luz, y, mientras tanto, me fui al centro de salud por urgencias para que me dijeran cómo proceder con las lombrices. No me querían atender, me decían que por lombrices volviera al día siguiente por la mañana a su pediatra, pero ya la dije a la señora que me atendió, entre contracción y contracción, que no iba a ser posible, porque me iba a parir después, jajajajaja. La vio una pediatra y me dijo que en el hospital recomiendan una dosis, pero que a veces se quedaba corta, que hay que dar tres días, por la mañana y por la noche antes de las comidas y a los 15 días una más.

    En fin, historias de Malasmadres…, ahora nos reímos, pero en su momento se pasa mal trago.

  • Vanesa García

    21 Abril, 2017 a 2:54 pm Responder

    El primer día que nuestro bebé tosió (tendría una semana de vida) nos fuimos a urgencias. Siete de la mañana de un domingo, para que quedarse durmiendo, pensamos… Ay, si hubiésemos sabido que después con la guardería habría mocos radioactivos de septiembre a junto o lo bien que viene dormir 5 minutos más… Pues eso, que es una anécdota que siempre recordamos.

  • Arancha Gómez

    21 Abril, 2017 a 3:31 pm Responder

    Mi mejor anécdota de madre primeriza fue en la clínica de neonatos donde estaba ingresada la buenahija.
    Recién dada el alta de mi cesárea, vamos el buenpadre y yo para allá. Les explicamos que yo no conozco aún al bebé y nos dejan entrar a coger a la niña (era miércoles y entonces no había método canguro ni cosas similares y que te dejaran coger a tu bebé en brazos era un honor sólo digno de días de fiesta, sábados y domingo -literalmente).
    La enfermera abre uno de los lados de la incubadora y me dice que coja al bebé poniéndole una mano en la espalda y otra en la cabeza. Y yo, ni corta ni perezosa, sigo sus instrucciones al pie de la letra mientras ella va a por una silla para que yo me siente.

    Cuando llegó me encontró de pie, al lado de la incubadora, el bebé boca abajo tumbado dentro, mi mano derecha sobre su espalda, mi izquierda sobre su cuello y pensando: “…. ¿y ahora qué? ¿creo vacío succionando con la boca?”.

    Imagino que aún debe reírse cuando se acuerde.
    Me mandó sentar y me la puso ella directamente en los brazos.

  • Laura MP

    21 Abril, 2017 a 3:57 pm Responder

    Creo que una de las cosas más graciosas que me ha pasado no fue como madre primeriza, si no como tía. Cuando nació mi sobrina, que es 4 años mayor que mi hija, al cambiarle el primer pañal con meconio puse el grito en el cielo porque tenía unos cortes en el pecho fruto de la cesárea. Eran sus tetitas!!!! Pero tarde un buen rato en darme cuenta alarmando, de paso, a la buenaabuela que ya estaba con el timbre en la mano dispuesta a llamar a todo el equipo médico del hospital!

  • CamBer

    21 Abril, 2017 a 4:49 pm Responder

    Hola, vivo fuera de España y quisiera saber si existe versión electrónica del libro o si es posible su envío a un país latinoamericano.
    Muchas gracias.

  • Stella alvarez prieto

    21 Abril, 2017 a 5:25 pm Responder

    En el hospital dirante la luna de miel. La buenahija vomito un poco de mocos junto con líquido amniótico q le quedaba en el estomago. Nosotros como locos gritando a lo q pensábamos que era la enfermera q en ese momento entraba por la puerta. No solo no era la enfermera, si no la que arregla la habitación del hospital. Si no que la buena mujer mientras nos ayudaba se pringó de meconio porquw la buenahija, desnuda en ese momento, le dio por hacer la primera caquita. Pobre mujer todo lo q le quedaba de jornada con el uniforme manchado. :0

    P.D. Si me toca el libro a poder ser me gustaría q fuera firmado por la boticaria. Q soy muy fan!!!

  • Esther Jiménez Rey

    21 Abril, 2017 a 6:00 pm Responder

    Decidí no hacerle los agujeros de los pendientes en el Hospital pensando que me horrorizaba lo de que le agujerearan con una aguja los lóbulos y eso, así que dije, mejor en unos días voy a la farmacia y que se lo hagan con pistola que eso es un momento…..pobre ilusa y pobre buenahija!!!! Cuando aquello pegó el pistoletazo la niña no tenía consuelo, se puso lila de tanto llanto y vomitó media farmacia, la pobre boticaria con la cara pagaba y yo me sentí malamadre no, lo siguiente!!! Por suerte fue breve pero muuuuuy intenso, luego supe que lo de la aguja apenas les duele jajajja que petarda

  • Belli Martin

    21 Abril, 2017 a 6:24 pm Responder

    A mi niña no eramos capaz de despegarla del chupete..intentamos con todo hasta huntadoselo en pimienta. Tras muchos intentos fallidos al final una noche se lo cortamos y le djimos que había sido por la noche con los dientes que lo había roto. Así parece que la convencimos. Lo cogia y como no le gustaba por fin lo dejo.

  • Elisa V.

    21 Abril, 2017 a 6:39 pm Responder

    Habitación del hospital, segunda noche de haber nacido el peque. Pues mi criatura no tenía consuelo, no paraba de llorar. Y llorar. Y llorar… Parecía que sólo lloraba él en toda la planta. En el silencio de la noche veíamos pasar los minutos y las horas. Fui a donde las enfermeras y me regañó una señora con cara de pocos amigos porque “hay que darle al botón y vamos nosotras”. Me fui a la habitación y le di al botón, ya que mi nene seguía llorando. Le digo por el interfono a una voz malhumorada “que venga un pediatra o algo que mi niño llora”. De repente se abre la puerta y entra una enfermera espeluznada y con cara de que le debían dinero y no le habían pagado. Cruzada de brazos nos dice que qué pasa, que ella al niño lo ve bien. Miramos a mi retoño y se ve que en los segundos en que se abría la puerta se le debió de quitar todo, porque lo miro y estaba fritico…..

  • Raquel Rodriguez

    21 Abril, 2017 a 7:06 pm Responder

    Los padres primerizos tenemos muchísimas anecdotas que contar,pero a mi la que se me ha ocurrido es una de antes de salir del hospital. La metedura de pata fue que despues de un parto de unas 12h, nuestra buenahija nació sobre media noche,evidentemente estabamos todos agotados asi que nos echamos a dormir.Al día siguiente los pediatras nos vinieron a preguntar que tal habia mamado por la noche, y claro,les miramos como…pero, ¿cuando tiene que comer?(esto lo pensamos,no lo dijimos jaja),contestamos con un si…ha comido muy bien un par de veces. La realidad era que no teniamos ni idea de que tenia que comer cada 2/3h, y esa noche la habiamos pasado todos durmiendo placidamente…

  • Conchi

    21 Abril, 2017 a 7:25 pm Responder

    Pues a mi es que como malamadre sólo se me vienen anécdotas escatológicas a la cabeza… El primer pañal que le cambiamos al niño, lo hicieron entre el buenpadre y el buenabuelo en la habitación del hospital, que por cierto era compartida con otra familia que también acababa de tener un bebé. A todo esto os podéis imaginar como el buenhijo empezó a hacer pipí en todas direcciones demostrando una fantástica puntería para dar en el blanco. El chorrito dorado llegó hasta la pared y alcanzó al buenpadre, al buenabuelo y a la buenaabuela de la familia de al lado, la cual vino corriendo pañal en mano dispuesta a echar una mano.

  • Elena colunga

    21 Abril, 2017 a 7:39 pm Responder

    Yo los primeros meses le limpiaba con un bastoncillos de los oídos la cremita del prepucio y estaba tan concentrada que en un cambio de pañal perdí el tapón de la crema. En el siguiente cambio descubrí que me había dejado el tapón dentro del pañal. Cuando le conté al pediatra como lo limpiaba se rio y me dijo que tenía que seguir más la ley de la limpieza= + suciedad – alergia.

  • María Azuaga

    21 Abril, 2017 a 9:27 pm Responder

    Cuando nuestra niña lloraba (rara vez por suerte), primero jugar, luego la cogíamos,luego teta, con papá,con mamá,¿dormir?¿más teta? Ella lloraba y lloraba sin consuelo, hasta que más de media hora después, nos daba por mírale el pañal y BINGO!!! Tenía Caca
    Pobre mía, así una y otra vez…

  • Laura Díaz Lopez

    21 Abril, 2017 a 10:47 pm Responder

    A mí como madre primeriza que soy me está pasando de todo y tengo mil anécdotas para contar. Una de ellas es que a mi buenhijo le descubren que tiene intolerancia a la proteína de la vaca al mes de nacer y me mandan al pediatra digestivo. Yo como no sabía ni lo que era eso, por si acaso, le hice al niño una foto de la caca hasta que fui al médico para que viera cronológicamente la evolución con su día y hora. El médico (y sus 3 alumnos) tenían una cara entre estupefacta y de terror (por si tenía algún problema mental yo creo). Cuando se las enseñé, me dijo que nunca había visto un trabajo de campo tan exhaustivo y que si pensaba incluir las fotos de las 28 cacas en el álbum de fotos del niño para tenerlas de recuerdo. Ahora mi niño tiene 5 meses y me río solo de recordar cómo fui capaz en ese momento de hacer eso

  • Elena E

    22 Abril, 2017 a 12:16 am Responder

    Cuando me preparaba para ser malamadre leí que el chupete era mejor no usarlo, principalmente para no confundirle con la teta y también porque el bebé lo que quiere es estar con la madre, y el chupete era el sustituto. Ahora tiene casi un año y no lo ha usado nunca, eso si yo soy la oso panda reina. No me deja dormir nunca. Cuando tenga un segundo a la mínima se lo enchufaré!

  • Raquel Rojo Chico

    22 Abril, 2017 a 12:46 am Responder

    Yo soy médico, pensaba que lo sabía todo y que la maternidad iba a estar chupada. Pues nada más lejos de la realidad: niña con bajo peso (que sigue hasta hoy), ictericia, inicio de la lactancia un calvario para las dos, llanto a todas horas (hasta la fisio nos dijo a la sexta sesión que ella ya no podía hacer nada más, pero la niña siguió con “cólicos” o lo que fueran varios meses más), crisis de lactancia a los tres meses (ya con LME) que le duró un montón y yo llevándola al pediatra porque me parecía que debía de tener reflujo (creo que fui la madre más pesada de su cupo), angustia a todas horas pensando que la niña pasaba hambre… Mil historias que nunca pensé que me fueran a ocurrir a mí. Pero todo pasa y se queda en anécdota, afortunadamente.

  • Eva rios

    22 Abril, 2017 a 2:26 am Responder

    Yo de la buenahija 1 no recuerdo grandes anécdotas de madre primeriza, pero ahora con la buenahija2 nos lo estamos pasando genial, sobretodo porque ha cogido por costumbre vomitarme en el pelo cada vez que se toma el biberón de antes de ir a dormir, ya llevamos varios días seguidos… la próxima intentaré no olvidar la escafandra,

  • Paula Gómez Talavera

    22 Abril, 2017 a 8:21 am Responder

    La anécdota de las tetinas, porque también por mucho que queramos a veces no es posible la lactancia materna y claro, resulta que cada tetina es un mundo que ni habías investigado, convencida que la lactancia materna iba a funcionar con total normalidad, y con las de una marca que son las que te dieron en el hospital no se acaba el bibe, con otra tira mucho y parece que le sienta mal, al final acabas en la despensa con tres tetinas de distintas marcas, y cuando vuelves del paseo con una tetina de una cuarta marca tu marido te mira mientras le explicas que has tenido una iluminación del tipo que fuera (imposible acordarme) y él asiente porque no hay que llevarle la contraria a las locas, en ese momento, porque otro día insinúa como quien no quiere la cosa que igual es que tira lo que le apetece que la tetina no tiene nada que ver. Y le miras comprendiendo finalmente que así es, que por mucho que le metas la leche con embudo, si al crío le apetecen 60 ml en vez de los 90 ml que le tocan, pues es lo que hay. Como estas 50, y por eso comprendí por fin lo que escuché un día hace años, que en Estados Unidos sólo envían a los primogénitos al espacio, si has conseguido sobrevivir a unos padres primerizos puedes perfectamente sobrevivir en cualquier otra situación, mundo, galaxia o lo que sea. Tiene mucha lógica.

  • Raquel T Rodriguez Martin

    22 Abril, 2017 a 6:38 pm Responder

    Como anecdota graciosa la que me paso un dia mientras estaba haciendo la limpieza. Deje a la niña metida en el parque para que jugara mientras limpiaba como siempre cuando estando en otra habitacion la oigo reir a carcajada limpia. Cuando me asomo a ver que pasaba habia movido el parque de sitio al pasar el aspirado y habia coincidido en frente de un espejo. Se pensaba que habia otra niña y jugaba a esconderse y darle cosas. Menudo juego dieron el espejo y la cria. Se paso unas semanas la mar de entretenida aunque al final ya se enfaba como la amiga del espejo por que le daba juguetes y nunca se los cogia.

  • Maria E.

    22 Abril, 2017 a 8:39 pm Responder

    Cuando nos dieron el alta después de tener al primer buenhijo nos dijeron que lo pusiéramos junto a la ventana para que le diera la claridad que el niño estaba un poco amarillo.
    Era mediados de abril, en Sevilla y allí que ponemos al bebé junto a la ventana en su carrito un rato y cuando lo vamos a coger lo notamos un poco caliente y le ponemos el termómetro ¡casi 38 tenía la criatura! Cogiendolo todo para irnos a urgencias con mis grapas de la cesárea y todo, llama mi madre, que es enfermera, para ver cómo estamos y toda agobiada le digo que nos vamos a urgencias que el niño tenían fiebre y le cuento el episodio, así que me dice: “vamos a ver hija, ¿has destapado al niño o le has puesto al sol vestido y arropado? Anda quítalo de ahí un rato y verás como se le pasa, que lo que el niño tiene es calor” efectivamente, tenía razón, ¡y nosotros casi nos cargamos al niño de una insolación!

  • Pilar Barral Martín

    23 Abril, 2017 a 9:14 am Responder

    La primera vez que mi hijo tuvo fiebre, por reacción a una vacuna, me puse muy nerviosa. Mi marido me preguntó “¿Qué le damos y cuánto?”. No sabía ni qué hacer y mi marido me dijo “pero si eres farmacéutica, algo sabrás de esto”, a lo que le contesté, con mucho cabreo y nervios en el cuerpo, “con mi hijo no soy farmacéutica. Cosas del directo, señores, y de ser una madre primeriza. A día de hoy toda la medicación la controlo yo, obviamente 😛

  • Juan Gordillo Lobato

    23 Abril, 2017 a 12:33 pm Responder

    Participo como malpadre, que también lo habemos.
    A nuestro hijo Pablo, cuando era pequeño, le habíamos comprado un par de zapatos. A la hora de vestirlo un domingo, su abuelo y yo nos encargamos de ponérselos. La sorpresa fue que le dolían los pies, y los zapatos no entraban bien. “En la tienda no te molestaban”
    Llegamis a ponérselos, pero seguían molestándoles. Menos mal que llegó la madre, le quitó los zapatos, sacó los papeles que llevan dentro para que no se deformen y volvió a ponérselos. ¡Desaparecieron las molestias!

  • Tais Ruiz

    23 Abril, 2017 a 6:30 pm Responder

    Me ha encantado la entrevista ? Estoy deseando leer el libro !! A ver si tengo suerte y me toca …
    Bueno, allá va mi anécdota, tendría mi gordita 10 días, cuando fuimos al Osteopata tras recoger el nuevo coche familiar … pues bien tras dos dias sin hacer cacota fue darle el pecho en el coche nuevo y hacer la cacota del siglo … terminamos todos manchados ? El nuevo coche con una fragancia muy muy intensa y no precisamente olor a coche nuevo y para terminar habíamos quedado para comer toda la familia … llegamos todos manchados de cacota y enseñando el coche nuevo con olor a … Jajajajajaja ahora lo recuerdo hasta con humor, pero en ese momento nos queríamos morir !!

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