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Los celos con el nacimiento del segundo

Los celos con el nacimiento del segundo

La llegada de un nuevo miembro a la familia, aunque es muy emocionante, puede también ser algo estresante tanto para nosotras, como para nuestro primer buenhijo/a que pasa de la noche a la mañana a un segundo lugar. De celos nos habla hoy Alejandra Melús.

*Podéis seguir a Alejandra en  Twitter , Facebook y en su BLOG.

Con la llegada de un nuevo hermanito o hermanita, debemos tener presentes muchos asuntos, pero uno de los que sin duda más nos preocupan son los celos.

Durante el embarazo ya nos cuestionamos si sabremos o no repartir el amor entre nuestros hijos e hijas de manera justa, si nuestro buenhijo1 o buenahija1 se sentirá destronado, si cumpliremos las expectativas puestas sobre nosotras como Malasmadres o cargaremos con la culpa de no estar haciéndolo todo lo bien que quisiéramos.

Es mucha, por tanto, la presión que se tiene con la llegada de un segundo, tercer o cuarto hijo o hija, ya que las emociones pueden aparecer de muchas maneras y es nuestra misión saber poner cordura y aprender a gestionarlas en equipo y familia.

Y ¿cómo pueden hacerse notar los celos?

Ante todo debemos saber que los celos ante la llegada de un hermano o entre hermanos y hermanas son una emoción natural y totalmente común, por lo que debemos permitir que se expresen y se aprendan a gestionar de manera adecuada.

A veces aparecen de manera camuflada o menos visibles a las habituales rabietas o muestras de enfado. Por ello vamos a estudiar las posibles maneras de mostrar celos por parte de nuestros hijos e hijas, para de este modo aprender a ayudarles, saber identificarlos y entre todos favorecer una buena gestión de las situaciones.

Regresiones en la conducta

A veces al haber alcanzado un nuevo hito madurativo, como puede ser el control de esfínteres o la succión del chupete, ante la llegada de una hermana o un hermano, los niños y niñas comienzan a tener escapes de nuevo, a precisar del chupete o la succión del dedo para calmarse. Estas son conductas habituales y que pueden generar sensación de descontrol o inseguridad a los adultos, ya que nos cuestionamos qué podemos estar haciendo mal. No se trata de buscar culpables ni de poner el foco sobre nadie, sino de buscar la manera de volver a encontrar la rutina, los hábitos y la estabilidad.

Los niños y niñas tienen la necesidad de pertenecer, es decir, sentirse parte de su familia, del mundo, ser parte del entorno en el que viven, buscando su hueco y su función dentro de la familia. Por ello es positivo poderles dar su lugar, su espacio, manteniendo los momentos de atención individualizada, para que se sientan escuchados, queridos y sientan que pertenecen a la familia con sus importantes funciones dentro de ésta.

Este tipo de hábitos y conductas volverán a establecerse cuando la rutina sea de nuevo armoniosa, perciban tranquilidad y mucha seguridad por parte de sus figuras de referencia (padre-madre).

Ante todo, no debemos mostrar enfado, irritabilidad o amenazar con castigos o premios. Se trata de un proceso natural, y por ello, debemos entenderlo así. Acompañar a nuestra hija o hijo en este camino es el mejor regalo y ejemplo que podemos darle.

Falta de apetito

En ocasiones puede que la llegada de una hermana o un hermano pueda hacer que nuestro buenhijo/a deje de comer.

Los niños y niñas saben regular la cantidad de lo que comen mejor que nosotros y a veces tendemos a ponerles mayores cantidades de las que sus cuerpos pueden tomar, y esto nos lleva a presionar y favorecer situaciones incómodas y desagradables ante la mesa y la comida. Es preferible que ante situaciones de este tipo ofrezcamos los mismos alimentos que habitualmente tomemos pero en pequeñas cantidades en su plato o en una fuente en el centro de la mesa para compartir entre todos y que de esta manera pueda coger la cantidad que desee.

No debemos presionar para que coma ni estar continuamente hablando de lo mucho o poco que come, lo mal que nos parece que coma o no, lo preocupados que estamos o lo poco que nos gusta esta situación.

Restarle importancia y tratarlo como una situación natural, nos ayudará a nosotros como padres y a ellos como protagonistas de la situación.

No debemos premiar ni castigar por comer.

Sé que este tema preocupa mucho y aunque puede ser habitual si dura unas semanas, ante cualquier duda debemos consultar con nuestro pediatra o profesional de referencia.

Falta de sueño

A veces ante los celos puede suceder que el sueño se altera, y con él cambian los ritmos, los horarios y las rutinas y esto nos desconcierta enormemente, ya que si algo tenemos seguro es que los niños y niñas necesitan descansar para seguir su ritmo habitual.

Y ¿qué puede estar sucediendo? Quizás nuestra hija o hijo esté celoso porque el bebé duerme en nuestra habitación y el no, o quizás sienta que no le dedicamos el mismo tiempo antes de irnos a dormir, como al leer un cuento, realizar un masaje o compartir un ratito de confidencias, o quizás extrañe los tiempos en los que él era quien dormía con mamá y papá y ahora no.

Es por esto que, dialogar, buscar los tiempos para compartir conversación, juegos o secretos, son esenciales. Además a través del juego muchas veces los niños expresan sus miedos y preocupaciones, por lo que debemos buscar los momentos para intercambiar miradas, palabras y caricias y así encontrar la seguridad necesaria ante la nueva situación.

También podemos emplear como herramienta cuentos especializados en este tema, como estos que te comentaba en este post.

Apatía

En otras ocasiones hay niños que no quieren hacer nada. Que no muestran interés por jugar, no les apetece compartir planes, no tienen ganas de lo que antes sí les gustaba, y es aquí donde debemos buscar la manera de reconectar con nuestro hijo e hija para volver a encaminar todo.

A veces es adaptarse a una nueva rutina donde el bebé también tiene presencia, encontrar la manera de que pertenezca, buscando su rol dentro de la familia, o buscando momentos de tiempo en exclusiva como un baño a solas con mamá o papá, un día de cine solo con sus padres o hacer un álbum de cuando era pequeño donde vea y se identifique en las mismas situaciones que su hermano o hermana.

Se trata de buscar el interruptor de la motivación y la ilusión partiendo de nuestra propia motivación e ilusión.

Enfado e irritabilidad

Es muy habitual que ante situaciones de celos nuestro hijo o nuestra hija se enfade y no quiera salir del bucle de la irritabilidad o la ira.

Es normal que ante la llegada de un nuevo miembro a la familia sienta celos y tenga que aprender primero a identificar esta emoción, que quizás nunca antes había experimentado.

Como comentaba en unas líneas anteriores, la necesidad de pertenecer es generalizada para todos dentro de la sociedad. Ante esta nueva situación, cada uno debe volver a encontrar su hueco en la familia y a descubrir su papel. Quizás hasta ahora haya sido el único niño o niña dentro de la familia y ahora tenga que compartir este papel con su hermano o hermana y esto, como mínimo, nos llevará tiempo, y no solo eso, sino que la relación es cambiante, ya que al inicio el bebé no realiza grandes cosas, pero según vaya creciendo irá mostrando nuevas habilidades que irán captando mayor atención de quienes le rodean.

Por eso se trata de un proceso, donde emplear buenas pautas que nos sirvan como herramientas básicas a la hora de gestionar situaciones de celos.

Llamadas de atención

Son muchos los expertos que continúan hablando de llamadas de atención ante la  expresión de los celos.

Los niños y niñas, necesitan hacernos saber cómo se sienten y cómo perciben el exterior y su modo de hacerlo es a través de cambios en sus conductas y ritmos habituales. Si esto no fuera así, deberíamos preocuparnos al respecto, ya que significaría que su entorno no les produce ningún tipo de emoción o sentimiento.

Si en ocasiones ni siquiera los adultos sabemos gestionar de manera adecuada y funcional nuestras emociones y a veces incluso no sabemos ni identificarlas, imaginemos  a los niños y niñas en este papel.

Ante conductas que llaman nuestra atención, no tratemos de culpar a los niños y niñas haciendo que sean herméticos, sino que debemos agradecer su conducta, que nos hace removernos y reaccionar ante lo que no va bien y necesita mejorar.

celos-hijos

Por lo tanto, ante cualquier expresión de celos, debemos poner nuestra atención en nuestros hijos y reaccionar de manera natural, empatizando, dando palabra a sus emociones, validándolas y acompañándolas con cariño y sobre todo seguridad.

Malasmades, ¿alguna que haya vivido alguna de estas situaciones?

Han comentado...

  1. Los celos puede que aparezcan ya desde el embarazo? He notado varias de las conductas que comentas en mi peque de 2,5 años desde el 4° mes de embarazo. Gracias

    1. Si, en mi caso aparecio’ en el embarazo..y tan fuerte que el doctor dijo que era otra ni~na solo mirando como actuaba la mayor. Y tenia razon.

  2. Hola,
    El post nos viene como anillo al dedo justo en unas semanas difíciles en casa con nuestra buenahija. El problema es que empezamos a pensar q está mostrando celos antes del nacimiento de la buenahija2, al haber ligeros cambios de rutina en casa provocados por mi baja de final de embarazo. Siempre tiene nuestra atención y le respetamos los ritmos, dedicándole aún más tiempo si es posible (es una buenahija ultra intensa de Alta Demanda) pero su relación hacia nosotros es de rabia, ira, provocación… No salimos de una rabieta que ya está entrando en otra, está con continuos despertares por la noche y lo que más nos preocupa es una inestabilidad emocional comparable a una bomba atómica, situación que hace que acabemos agotados y asustados al acabar el día,a pesar de que siempre ha sido, como ya he comentado, una buenahija ultra intensa, pero esto nos empieza a asustar. ¿Es posible que ya haya empezado con los celos a falta de dos meses del nacimiento de su hermana? Muchas gracias por este post!!

  3. Estamos en plena adaptación, la niña aún no tiene 2 meses y he de decir que la primera semana fue muy muy dura. El mayor todavía no tiene ni 3 años y no sabe explicar lo que le ocurre, al principio mostraba rechazo hacia mi cuando antes era adoración… he de decir que me costó mucho gestionarlo en pleno posparto… si le traían regalos no los quería ni abrir, estaba muy irritable… pero a partir del mes e intentando mantener rutinas y “nuestros momentos” empezó todo a volver a la “normalidad” y en ello estamos.

  4. Muy interesante post y muy útil
    Y los celos ante la llegada de un tercero???se destinan igual???

    1. Con el tercero ocurre lo mismo.., aparecen celos del segundo y según su carácter son de mayor o menor intensidad, en mi caso.., mi buenahija2 odia a su hermana..y le hace todo tipo de perrerias…( la buenahija3 tiene ya 1 año) y aunque llevamos desde el nacimiento intentando explicarle que es su hermana…que es pequeña y que la queremos todos igual que a ella y al buenhijo1, ella sigue en sus 13…
      En realidad es normal…, es su “competidora” y una competidora terrible que donde va triunfa…, se gana a todo el mundo con su sonrisa permanente y su lengua de trapo…, aún así, las cosas van mejorando con el tiempo y con una paciencia infinita…
      Que nadie se desanime!!!!

  5. Gracias por el post! Estoy esperando mi segundo hijo y estoy un poco preocupada respecto a la mayor. Ella, tiene 3 años, está muy apegada a mí, ya he oído comentarios del tipo “tienes que desengancharla de ti”, pero ¿realmente es así? ¿Tengo que alejarla de mí? No quiero que ella sufra con la llegada del hermano, así que no sé muy bien cómo gestionar la situación. Gracias!

  6. Ay! Mi buenahija1 está aprendiendo a compartir su espacio con la buenahija2… que duro los 2 primeros meses, pero ahora que satisfactorio, las veo y se me cae la baba, sobretodo cuando me dice que es la que más la quiere, que no entiende la vida sin su hermana. 5 meses de amor puro, con sus llamadas de atención, normal, pero ahora muchísimo mejor. Todo pasa. Aunque se, que cuando la peque empiece hacer más cosas, tendremos que seguir atentos, esto es para siempre.

  7. Ay! Mi buenahija1 está aprendiendo a compartir su espacio con la buenahija2… que duro los 2 primeros meses, pero ahora que satisfactorio, las veo y se me cae la baba, sobretodo cuando me dice que es la que más la quiere, que no entiende la vida sin su hermana. 5 meses de amor puro, con sus llamadas de atención, normal, pero ahora muchísimo mejor. Todo pasa. Aunque se, que cuando la peque empiece hacer más cosas, tendremos que seguir atentos, esto es para siempre.

  8. Hola, estoy embarazada de 38 meses del segundo, y mi otro hijo de 29 meses, ya desde hace dos empezo a tartamudear. Tenia el habla bastante desarrollada como para identificar que de pronto un dia empezo a tartamudear. Lo comente en la guarderia y me dijeron que no habian notado nada, de hecho, 2 meses mas tarde su profesora sigue afirmando que alli no lo hace, o sea es solo en el entorno familiar. Nunca se habla de este tipo de regresion y no se si habra llegado para quedarse. Agradeceria mas info al respecto y que debemos hacer, ya que por ahora lo que hemos hecho es no darle importancia y nunca le he dicho nada.
    Gracias

    1. La mía no tartamudea, pero desde hace también dos o tres meses, habla con la L en vez de con la R, como si fuera un “bebé”. Tampoco lo hace en casa y noté que empezó cuando los buenosabuelos y demás empezaron a atosigarla con el tema de la hermana, cuando avisamos que sólo hablaran del tema si ella lo sacaba…. La mía es más de llamar la atención….

  9. Puff, que te voy a contar, tengo la de 5 años con unos celos y está de irritable, a cualquier cosa llora que le recriminas.. el otro tiene 15 meses lo quiere, pero está muy sensible y si encima juntas las navidades, bomba.. espero que sea sólo una temporada..

    Muy buen artículo me ha encantado, tomaremos nota!

    Besos!

    Anabel

  10. Gracias por el post! Por aquí todo empezó durante el embarazo y ahora que el pequeño tiene 1 año, las cosas están todavía peores. Quizás por esto que dices, que su comportamiento va cambiando y hace cosas nuevas, entonces se siente ‘amenazado’. Teníamos malas rachas, pero pasaba en algunas semanas. Solo que ahora estamos en un plan muy mal: el más grande (3 años y medio) está con dermatitis, duerme fatal (muchas pesadillas gritando ‘mamá’), se niega a comer, pilla una enfermedad detrás otra, quiere a mí (y a nadie más) todo el rato, pide para estar en brazos y yo ya no sé qué hacer para dejarle feliz y tranquilo. Pasamos tiempo a solas, duerme conmigo, pero nada parece ser suficiente. Estoy agotada ya y sin paciencia, tengo ganas de desaparecer a veces. Cómo le puedo ayudar? Hay algo más que no estoy haciendo? Es normal que dure tanto una crisis de celos?

  11. En 12 semanas llegará el segundo..Tengo niña que casi tendrá 4 cuando llegue el segundo que será niño. De momento parece que no la preocupa la situación, le ha preparado una caja con regalos y me da besos en la tripa, pero no las tengo todas conmigo..de hecho casi lo que más me preocupa es como reaccionaré yo, pues las primeras semanas estaré cansada y ajustando todo y temo ser yo la que no maneje bien el entorno. He pensado en integrarla en las actividades de baños, vestidos, etc, lo he hablado con ella y parece muy dispuesta a todo menos a cambiar pañales pero entiendo que una cosa es hablar de ello y otra muy distinta a tener ya al “hermanito” en casa…veremos como nos apañamos.
    Me ha gustado mucho el post y agradecería alguno más en esta línea…

  12. Uffff que mal lo estamos pasando nosotros. Mi buenahija1 tiene 4años y el buenhijo2 15 meses. Llevamos casi 2 meses con vomitos todas las mañanas para no ir al cole. Los expertos me dicen que son llamds de atención y lo sé…. pero me preocupa muchisimo porque por mucho que actuamos como nos dicen, en plan no enfadarnos, continuar como si fuera algo normal , hablar con ella
    , la cosa no va a mejor. Estamos desesperados.

  13. Y por añadir algo más, indicar que los celos no sólo se detectan al principio; de hecho casi podría asegurar que es cuando menos aparecen. En mi caso, los celos aparecieron notablemente cuando el hermano pequeño empieza a ser gracioso y tomar parte en las acciones diarias. En esos momentos, los padres, ya no los esperamos y no entendemos las situaciones acontecidas y he de decir que estoy aprendiendo a comprender y a empatizar. Paciencia siempre!

  14. Como ha dicho alguna mamá, en nuestro caso los celos han aparecido más bien tarde…cuando la hermana ha empezado a ir a su mismo colegio y ya es muy graciosa. Es verdad que en nuestro caso la mayor siempre ha sido muy buena y por eso notamos más las llamadas de atención que han sido por ejemplo no querer comer bien en el comedor, que la profesora le haya tenido que llamar la atención y porque mi hermana hace esto y yo no, porque mi hermana come eso y yo no, porque mi hermana tiene esa ropa y yo no…jejejej
    Yo intento no darle importancia, hablar mucho con ella para que comprenda determinadas situaciones y darle también su espacio diferente al de su hermana…y poco a poco va funcionando.
    Gracias por el post.

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