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Cómo superar el miedo al cambio con nuestra coach Leonor Cabrera.

Cómo superar el miedo al cambio con nuestra coach Leonor Cabrera.

Precisamente el miércoles hablaba con una #malamadre amiga del miedo al cambio. Ella el año que viene se cambiará de casa, alejándose de su familia y de su “zona de confort”. Los cambios siempre suponen un reto, una mejora y una nueva oportunidad, pero siempre conllevan también miedos a veces que no podemos controlar y que nos paralizan. Antes de ser madres esos cambios tenían menos riesgo porque sólo nos implicaban a nosotras, pero ahora también a la familia, a los buenoshijos… Para mí el mayor cambio que se avecina es pasar de monomadre a bimadre. Ahora que mi vida estaba controlada, las rutinas estaban interiorizadas y todo fluía, se avecina ese cambio en el que intento no pensar, pero que se aproxima peligrosamente. Por eso el post de hoy nos viene fenomenal a mi amiga y a mí, aunque los retos sean distintos. Seguro que tú también tienes un cambio a la vista, así que estad muy atentas a lo que nos cuenta Leonor porque la manera en la que asumamos el cambio es fundamental para que todo vaya bien.

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* Podéis seguirla en @Leonor_Cabrera  y en su BLOG.

Uno de los miedos más extendidos es el miedo al cambio. Por lo general nos encanta pisar tierra firme, saber por dónde vamos, andar por territorio conocido y bien iluminado. Cuando dejamos de ver por donde pisamos, es cuando suele aparecer ese miedo que no es ni bueno ni malo, simplemente es. El problema es cuando ese miedo nos paraliza e impide que demos el siguiente paso.

Ese miedo puede surgir cuando tenemos un buenhijo, por muy deseado que sea; al plantearnos romper con esa pareja con la que llevamos tantos años, ante un despido o en el instante que nos decidimos a emprender algo por nuestra cuenta. El miedo al cambio es normal. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Yo lo pude vivir en mis carnes hace dos años. Por aquel entonces llevaba ocho años trabajando en el mismo periódico, con un buen sueldo, una posición cómoda coordinando su edición digital en Málaga pero con ganas de dar un cambio radical a mi vida, montar algo mío y poder dedicarme a lo que se había convertido desde hacía unos años en mi vocación: acompañar a personas en su desarrollo personal y profesional y en sus procesos de cambio.

Tuve mucha suerte. Justo en ese momento hicieron un expediente de regulación de empleo, lo que permitió que me fuera con una buena indemnización para invertir en reformar la que era una casa de mi familia y montar allí las instalaciones de Viventi, la empresa que creé junto a mis dos socias.

Todo venía de cara. Ese proyecto y ese cambio estaba para mí, no me cabía la menor duda. Todo fluyó hasta que llegó el momento de abrir las puertas de Viventi. Ahí apareció el miedo. Más que miedo diría el vértigo: tenía la sensación de que me estaba asomando a un precipicio muy hondo sin fin por el que  me podía despeñar con todo el equipo. Ahí fue cuando llegó la parálisis. Tenía la sensación de que estaba en una cornisa de un acantilado y que no podía ir hacia delante ni hacia atrás.

¿Qué hacer cuando nos quedamos en ese punto muerto, en el que no somos capaces de dar un paso en ninguna dirección? Estos son los puntos que yo suelo trabajar con los clientes de coaching que llegan con este problema:

  1. Ten presente que el fracaso no existe. Uno de los elementos que hace que nos paralicemos es el creer que vamos  a caernos con todo el equipo, que esa decisión que tanto nos está costando tomar nos va llevar a despeñarnos de forma definitiva por ese precipicio que tanto miedo nos da. La vida consiste en una continua toma de decisiones, unos nos llevan hacia el objetivo que deseamos y otras nos alejan. Piensa que esa decisión que vas a tomar es una más y que, simplemente, te acercará o te alejará de lo que deseas. Si sale bien, te acercará. Si sale mal, te alejará y te tocará reorientar el rumbo.
  2. Recaba el apoyo de gente que quiera lo mejor para ti. Justo en ese momento en el que no sabía hacia donde ir, a mí me ayudó mucho recibir palabras de aliento y de apoyo de personas a las que admiro y que trabajan en el terreno del desarrollo personal, además de recibir la ayuda de los que están más cerca de mí en el día a día. Hay, sin embargo, cambios que mucha gente que te rodea no entenderá, como el hecho de dejar un trabajo bien remunerado para montarte por tu cuenta. Ahí es necesario que confíes en tu brújula interior porque nadie sabe mejor que tú qué necesitas.
  3. Piensa que todo cambia de manera constante. Sí, aunque no queramos la vida es un continuo flujo de cambios. Los budistas hablan de impermanencia. Nuestro mundo cambia de manera continua, al igual que nuestros pensamientos o nuestro cuerpo. No podemos aferrarnos a nada porque eso a lo que intentamos aferrarnos va a cambiar tarde o temprano, al igual que el cielo cambia de un segundo para otro o al igual que las olas hacen que el mar no sea nunca igual.
  4. Enfócate en lo que deseas. Cuando buscamos un cambio es porque deseamos algo. Queremos que algo  nuevo entre en nuestra vida. Enfócate en eso que quieres, no en lo que no quieres. Parece obvio pero un mal extendido es estar más pendiente de lo que tememos que de lo que deseamos. Si te enfocas en lo que quieres, es lo que tendrás presente y para lo que trabajaras.
  5. Si ya no hay vuelta atrás, ¿a qué temes? Una vez tomada la decisión de dejar algo atrás, ya no hay nada que temer. Estás en el camino. De nada te sirve mirar hacia atrás. Sólo queda andar el sendero que se te ha abierto delante.
  6. Ten presente tus valores como brújula de futuro. Si el cambio que has emprendido está alineado con tus valores, sentirás una congruencia interior, una sabiduría interna que te recordará que todo está bien como está.
  7. Sé flexible como el bambú y ten la determinación de un leona. Sí, a la hora de realizar un cambio es importante que seamos flexibles con nosotras mismas. Los resultados obtenidos pueden no ser lo que esperábamos y ahí es importante ser compasivas con nosotras, escucharnos, querernos y tener la flexibilidad necesaria para adaptarnos a lo que surge en cada momento. Ser flexible no está reñido, ni mucho menos, con tener determinación. Ahí te aconsejo que tengas la misma determinación que una leona que va a emprender la caza.

Así es como yo afronto los procesos de cambio. Me encantaría saber cómo lo haces tú y también que me cuentes en los comentarios cuales son tus principales temores a la hora de dar ese paso que te acercará a ese cambio tan deseado. ¿Cuál es ese cambio al que no sabes si enfrentarte o ese cambio que estás a punto de vivir?

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Han comentado...

  1. Mi cambio obligado es nuestro próximo traslado fuera del País y del Continente. Me aterra alejarme de mi familia, vivir en un país con una cultura totalmente diferente, las barreras idiomáticas, la adaptación de mis hijos… voy con mucha ilusión por este cambio, aunque con muchos miedos.

  2. Yo quiero dar un salto. Quiero dejar mi trabajo. Formarme,mirar hacía delante y crecer. Eso supondría menos ingresos,lo incierto del desempleo pero creo que también una gran oportunidad. La gente va a pensae que estoy loca dejar un trabajo seguro con un niño de 13 meses.

  3. Pues nuestro cambio (es a nivel familiar)es para el próximo curso trasladar a nuestro hijo de un instituto de barrio a uno del centro…espero que la decisión que hemos tomado como padres sea la correcta y la mejora para el niño.

  4. Yo estoy inmersa ahora en uno de esos grandes cambios. Hace 3 semanas que he dejado mi trabajo de hace 8 años, estable, bien remunerado y con un buen horario….muy cómodo, pero que desde hace una gran temporada no me llenaba, no me aportaba ningún aliciente mas que el economico. Es por eso que me lie la manta a la cabeza y tras mucho meditarlo negocie con mi empresa mi salida. Me fui con mucha ilusión por tener tiempo para mi, para formarme, para dedicarme a algo que me gustara con pasión, por aprender, por mejorar…Ahora estoy dando los primeros pasos para emprender un nuevo proyecto profesional por mi cuenta que me apetece mucho…pero al mismo tiempo estoy en ese punto en el que me asaltan las dudas por lo incierto, en el que hay días que no se ni por donde tirar porque mis rutinas de un día a otro han cambiado…Estoy por momentos ese borde del acantilado, pero quiero mirar a otro lado…

    1. Babele, es normal que con un cambio tan grande te asalten las dudas y te sientas desorientada. Yo pasé por el mismo proceso que estás pasando tú y a mí me vino muy bien entrar en el vacío, estar durante varias semanas sin hacer nada. Quizá del vacío pueda surgir esa nueva rutina y esa energía que andas buscando.

    2. Babele, mucho animo. Somos muchas las que estamos en el mismo barco. No sé qué más decirte. Me encantaria saber còmo estás ahora que han pasado unos meses despues de escribir tu comentario.

  5. Yo he cambiado de paìs y de continente por amor, lo he dejado todo, a mi familia principalmente, ahora con mi esposo tenemos dos hijos y soy mamá a tiempo completo, pero quiero ejercer mi profesión y me encantaría emprender pero me da pánico, siento temor de invertir los pequeños ahorros y perderlos o pánico a pedir un crédito y no poder afrontar los pagos, y perder mi casa por ejemplo, me da pánico que hacienda me fria a impuestos cuando aún no empezado a vender nada, pero más pánico me da no intentarlo y vivir permanentemente con la incertidumbre de no saber si mi proyecto habría funcionado o no, pero lanzarte al vacio y poner en riesgo tu economía y la de tus hijos es una desición muy complicada de tomar, no se que hacer.

    1. Hola, Luisa Fernanda. Tienes claro que lo que más pánico te da es no intentarlo. Lo has escrito muy claro en el comentario. Si estuviéramos en una sesión de coaching te preguntaría, ¿cómo puedes intentarlo de una manera ecológica y sostenible para ti?

  6. Pues yo me planteo tener otro buenhijo. Mis gemelas tienen 3 años y hace unos meses decidimos ir a por el tercero. Me quedé embarazada enseguida pero no pudo ser y el embarazo no siguió adelante. Esto me hizo replanteármelo, la salud es importante pero todo se puede controlar. Pero lo que más miedo me da y me daba (pero lo obvié en el primer intento) es la logistica y organización con un bebé y 2 buenashijas que aún me necesitan mucho. Pero pienso ¿acaso soy yo la primera que lo ha hecho? Seguro que muchas malasmadres me animais y hasta yo misma lo hago a pesar de mis muchisimas dudas. Supongo que en cuanto soluciones mis temas de salud (controlar el hipotiroidismo y la anemia) me animaré a intentarlo…o no? jo, es un dilema…supongo que es lo que hablábamos, el miedo al cambio….

  7. Muy instructivas tus 7 mantras…se parecen un poco a las mías, yo soy mas de pueblo y mando a la mierda muchas cosas directamente : me hace daño, me frena, pues fuera.
    Mi gran cambio fue al nacer mi tercer bichito, dejar trabajo, cambiar de casa, cambiar de provincia, irme a un pueblecito…todo nuevo. El tiempo ayuda mucho y respirar también, respirar y seguir caminando con lo tuyo (bueno o malo), mantener lo que te hace feliz a ti y a tu familia, y lo que no, pues eso…a la mierda…(que burra soy oyes)
    Gracias por tu ayuda…
    Un beso Leonor

  8. Yo me encuentro ahora mismo mirando de frente a mi acantilado, tengo una oferta de mejora laboral que me supondrá renunciar a mi reducción de jornada y a pasar todas las tardes con mi buenhijo…llevo días analizando pros y contras, aunque algo dentro de mí me dice que tengo que hacerlo y afrontar lo que venga…(el eterno problema de la conciliación)
    Muchas gracias por tus palabras Leonor!

  9. Estoy pasando por un cambio laboral, forzado por la situación. Al no encontrar trabajo fijo, decidí hacer artesanías y venderlas en mercadillos y también on line. No estoy segura de que esto me de una entrada de dinero que me permita vivir. No estoy segura de que las cosas que hago gustan. Mientras tanto sigo en la búsqueda de un empleo estable. Me cuesta aceptar pasar de vivir de una forma urbanita a otra mas bohemia, por decirlo de alguna forma.

  10. Yo estoy en un proceso para dar ese cambio en un futuro, pero me aterra tanto el que pasa si va bien como si fracaso que pasara con mi trabajo, con mi familia, un beso

  11. Voy a cambiar de residencia. Tengo que mover a mi hija que no quiere moverse (mi ex, su padre se queda aquí y no se opone). Dejar un trabajo más o menos estable por, de momento, ningún otro. Tengo pánico y una ansiedad brutal por el gran paso que tengo que dar. Mi pareja no puede venir aquí porque ya estuvo mucho tiempo intentando tener trabajo y no lo consiguió. En la otra ciudad tiene un muy buen trabajo. A mí me hace falta el cambio para pasar página de muchas cosas. Aquí no estoy bien. Allí podremos crear la familia que aquí no hemos podido tener. No puedo dejar de pensar en todo y evaluar los pros y los contras y tengo mil dudas de si hacerlo o no. Estoy aterrada.

  12. Hola,
    A mi no me asustan los cambios, es más soy bastante culo inquieto y siempre estoy probando cosas nuevas…por el trabajo de mi marido nos estamos trasladando constantemente a diferentes ciudades y estoy encantada. El problema empieza cuando los niños son un poco mayores, que cuando ya están habituados a un entorno nos tenemos que trasladar, sé que ellos necesitan una seguridad y una rutina…podéis escribir o dar referencias para leer sobre este tema? La verdad es que me tiene preocupadísima que este ajetreo les vaya a perjudicar.
    Muchas gracias!!

  13. Bueno,bueno…temazo el de hoy.
    Llevo trabajando 12 años en algo q ahora ya no me llena, y sé que mi ciclo allí ya se ha cerrado pero me muero del miedo por cerrar esa puerta y buscar ni camino.
    Tras muuuuuuuuucho pensar Y verlo como la única opción viable en ese momento el pasado marzo empecé a prepararme para un examen que será el próximo enero…y estoy sintiendo un miedo gigantesco.
    Me paso el día cometiendo el error número 5 de tu lista. miro para atrás constantemente, “y si me equivoqué al intentar hacer ésto que es casi imposible?,y si tenía que haberme quedado quieta? Y si mejor habría estado no removerme por dentro?” Así todo el tiempo…
    Ese miedo se traduce en horas y horas de estudio no aprovechado y sintiendo que podría estar con mi buenhijo en vez de estar estudiando, y no sé qué me paraliza más, si no aprobar el examen y que todo siga como ahora, en este estado de ansiedad y hastío que ya conozco y en el que me manejo unas veces bien y otras no tanto, o aprobarlo y cambiar totalmente el ritmo, el trabajo, mi rutina asquerosamente aprendida durante tanto tiempo. Suspender significaría más de lo mismo,aprobar sería ese vértigo del que hablas, ese volverme a poner a prueba,tener que luchar, sentirme insegura,nerviosa y pequeñita… Así que la verdad es que no sabría como responder a tu pregunta de cómo afronto los miedos.
    Desde qué nació el buenhijo me cuesta horrores tomar cualquier decisión, desde las más banales hasta las más importantes. Estudiar lo hice por mi, por encontrarme de nuevo, porque me lo debía a mi misma…pero ahora estoy perdidita y muerta del miedo.
    Creo q la respuesta es que afronto los miedos cuando no puedo más y bajo la premisa del “que sea lo que tenga que ser”…echo de menos la pasión con la que tomaba yo antes las decisiones,la ilusión q se me colaba por cada esquina.
    En fin… Gracias de verdad por el artículo, me ha encantado.
    Besoooos

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