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Cómo derribar el muro que te impide exteriorizar tus sentimientos

Cómo derribar el muro que te impide exteriorizar tus sentimientos

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Es una escena que para mí se repite prácticamente cada día. Alguien llega a hacer una sesión conmigo, se emociona al darse cuenta de algo, le paso un pañuelo de papel y de forma inmediata se disculpa por llorar. Y ahí es cuando yo me pregunto: ¿quién nos ha metido en la cabeza eso de que llorar es malo, que no debe hacerse y aún menos en público?
Por mucho que nos pese, eso de llorar delante de alguien sigue estando mal visto. Todas aquellas frases que nos inculcaron cuando estábamos en plena infancia sobre el hecho de que llorar es de débiles o que no soluciona nada fueron calando en toda una generación a la que posiblemente pertenezcas marcada por el analfabetismo emocional.

Cuando gestionar las emociones es taparlas…

Porque, no sé a ti, pero a mí nunca me enseñaron en el colegio a identificar mis emociones y a gestionarlas. Sí que lo que aprendí fue a taparlas, así que cuando hace ya más de diez años empecé a ir a terapia porque sentía un vacío que no rellenaba con nada, fue desvelándose ante mí un vasto mundo interior plagado de emociones a las que jamás les había dado salida y, es más, a las que ni siquiera había visto. ¿Cómo me iba a sentir bien con todo aquello moviéndose dentro de mí, sin mirarlo y sin darle salida?

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Cada día veo a personas en la misma situación en las que yo estaba en aquel momento. Personas, muchas de ellas mujeres, viviendo en una cárcel interior de la que no pueden salir, como si hubiera un muro de contención que impide que salgan sus sentimientos y sus emociones.
Así es casi imposible saber qué necesitamos, qué queremos y hacia dónde queremos ir. Porque en ese esfuerzo por contener esas emociones mal llamadas negativas hay también una pérdida de la conexión con una misma. Porque si paras para mirar y para escuchar qué necesitas, de forma inevitable todas esas emociones contenidas saldrán hacia fuera.
Imagínate que todas esas emociones contenidas son como una tabla de surf que retienes dentro de ti. Imagínate esa tabla debajo del agua del mar. ¿Qué sucede cuando viene una ola más fuerte? Esas emociones salen disparadas hacia la superficie, al igual que esa tabla saldría disparada hacia la superficie del mar.

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Estar abierto a uno mismo, a contestar en toda su dimensión la pregunta "quién soy yo", supone estar abierto a tu fuerza interior, a que surja esa parte tuya que es única, especial y que te hace irrepetible y especial. Y a la vez significa aceptar que no eres tan especial porque es la vida la que manda. Sí, ya sé que es jodido y que la vida no siempre se puede aceptar como viene, sobre todo cuando lo que trae es algo contra natura. No te digo que te resignes, de ninguna manera, sí que te digo que aceptes que hay situaciones cuyo desarrollo no depende de ti, de lo que tú hagas. Imagínate empujando un río para que fluya en sentido contrario al mar. ¿Sería posible? No, ¿verdad? Pues lo mismo sucede con la vida. Hay ocasiones en las que nos empeñamos en empujar la vida en sentido contrario. Eso es un esfuerzo vano, que no te llevará a ningún sitio. La actitud inteligente es la de convertirse en vela de barco que aprovecha la fuerza del viento para ir en la dirección que desea. Imagen de @mofart_photomontages #fuerzainterior #ego #espiritualidad #conciencia #consciencia #alma #aquiyahora #coaching #coachingdevida #lifecoaching #gestalt #transpersonal #desarrollopersonal #desarrolloprofesional #pnl #wingwave #constelacionesfamiliares #coachingsistemico #eneagrama #benalmadena #costadelsol #malaga

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¿Cómo derribar ese muro que te impide exteriorizar tus sentimientos?

  1. Recupera tu conexión contigo misma. Lo primero es volver a sintonizarte contigo. Como te decía antes, el
    hecho de querer tapar las emociones que no te gustan hace que estas salgan en el momento más inadecuado, como por ejemplo en forma de enfado con tu buenhijo o con tu buenapareja. La meditación puede ser una buena manera de buscar ese espacio. Si eso de meditar es para ti demasiado grande, intenta buscar momentos de silencio y conexión contigo misma en los que
    expresar cualquier emoción esté permitido. Un buen lugar para hacerlo puede ser el coche. Prueba a, en lugar de llevar la radio encendida y estar pendiente de ella, apagarla y simplemente estar pendiente de ti y de la carretera. Hay tareas cotidianas que también puedes hacer con esta filosofía, como cocinar, fregar los platos, ir a correr o caminar. Lo importante es que no haya distracciones, como sonidos o el dichoso móvil, que tenemos la costumbre de llevar a cualquier lado.
  2. Comprende que las emociones no son ni buenas ni malas. Hay emociones, como la ira o la tristeza, que quizás para ti sean ‘malas’ y, por ese motivo, no te permitas expresar. Tienes que saber que las emociones surgen como respuesta a las situaciones que se dan a nuestro alrededor y verlas y expresarlas es lo que hacen que de alguna manera se liberen y desaparezcan. Si por ejemplo en determinado momentos viviste la muerte de un ser querido y no expresaste la ira y la tristeza asociadas a esa pérdida, lo más posible es que esas emociones se queden dentro de ti debilitándote y quitándote energía. La única manera de volver a recuperar tu
    energía es dándole salida a esas emociones, expresándolas y dejando que salgan.
  3. Deja que las emociones sigan su recorrido. Imagínate una ola. Hay un momento determinado en el que esa ola se forma en un mar en calma. Va cogiendo fuerza, alcanza su punto máximo y al tocar la orilla esa ola se desintegra. El recorrido de las emociones es el mismo que el de esa ola. Tienen un punto máximo y una vez alcanzan ese punto máximo, descienden. Para tu tranquilidad, una vez alcanzado ese punto máximo verás cómo esa emoción se va desintegrando, cambiando y, en ocasiones, dejar
    que complete su recorrido hará que surjan nuevos puntos de vista y
    aprendizajes.
  4. Permite que las emociones cumplan su función Las emociones nos señalan algo que no funciona bien. El miedo, por ejemplo, indica que hay algo de lo que debemos protegernos. El asco genera una situación de escape ante situaciones desagradables y la ira nos  prepara para actuar. En cuanto a la tristeza, nos conecta más con nosotros mismos, nos lleva hacia dentro y nos ayuda a procesar experiencias dolorosas que han sucedido a nuestro alrededor. Sin ese procesamiento de la experiencia, nos quedamos fijados en ella y es muy difícil
    que se produzca un crecimiento gracias a esa experiencia porque al permitir que esa curva de las emociones de la que te he hablado antes se complete, lo habitual es que de ahí salga algo nuevo y valioso para tu crecimiento.
  5. Ten en cuenta que todos somos en mayor o menor medida supervivientes del trauma. Y cuando hablo de trauma me refiero a esas situaciones que se han dado en tu vida, mucha de ellas en tu infancia, que no pudiste integrar y que, al recordarlas, generan una sensación de amenaza, de miedo, de angustia… Esto sucede incluso con momentos de la vida que no recuerdas. Porque aunque estén fuera de tu memoria ordinaria hay una memoria corporal, somática y emocional que almacena estas sensaciones, tal y
    como cuenta en esta entrevista la psicoterapeuta Janina Fisher. El resultado es que hay momentos de la vida en los que esas memorias se disparan a consecuencia de ciertos estímulos externos y de golpe vienen todas las emociones que tuviste en aquellos momentos.

Te pongo un ejemplo:
mi especialidad es trabajar con un método que se llama wingwave y que nos permite acceder a estas memorias y repararlas. Hay personas que vienen a trabajar su miedo a hablar en público porque sólo con pensar en
ponerse delante de un auditorio le tiemblan las piernas y sudan. Hay muchos casos en los que estos miedos obedecen a algo que les sucedió en el colegio.
Los compañeros se rieron de ellos al salir de la pizarra o cierto profesor les regañó. Al volver a repetirse una situación parecida, las sensaciones y las emociones son las mismas que en aquel momento. Lo habitual es que la mayoría de nosotros tengamos respuestas de este tipo que obedecen a momentos traumáticos de nuestra vida que no fueron procesados de forma adecuada.

¿Qué emociones son las estás ahora mismo conteniendo? ¿Qué es lo peor que podría sucederte si las expresaras? ¿Qué aprendizajes has obtenido cuando has dejado que las emociones sigan su recorrido? Me encantaría leerte ahí abajo, en los comentarios.

Han comentado...

  1. Muy interesante … algunas veces me sorprendo a mi misma , en situaciones extremas me sale mantener la calma y la compostura por el contrario en situaciones que no tienen importancia salen mis emociones a flote . Por ejemplo : mi padre se murió inesperadamente 4 días antes de mi boda cuando llegue a casa de mis padres estaban allí toda mi familia y cuando entre por la puerta curiosamente algo dentro de mi hizo que estuviera como muy en mi sitio , no sé explicarlo , pero esas 2 horas que tarde en llegar a casa porque vivo en otra ciudad fui llorando sin consuelo . Esa compostura me duro días incluso celebre mi boda con vestido , banquete , baile etc solo cayeron 4 lágrimas cuando ese día brinde por el , soy una persona muy emocional pero no entiendo lo que me paso . Contesto a tus preguntas : me siento enfadada , frustrada porque ayer pude saber que mi maternidad me trae consecuencias le darán a otra persona parte de mi trabajo que llevo años desarrollando con muy buenos resultados y a mi a cambio me darán aún no saben qué pero en otra ciudad seguramente pase días y noches fuera de mi casa , cuando me incorpore mi bebé tendrá 5 meses . Lo peor que me podría pasar ? Que aún tenga peores consecuencias y que pague caro mi expresión. Cuando he dejado llevar por mis emociones algunas veces he solucionado cosas otras no pero me he quedado más tranquila. A mi me cabrea mucho la falta de honestidad y la mala fe . Las emociones supuestamente malas son las que nos cuestan .
    Un brazo

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