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Mamá, háblame bajito

Mamá, háblame bajito

Vivimos en una sociedad donde hay poco tiempo para escuchar, para hablar con tranquilidad, para educar desde la calma. Todo es inmediato, fugaz. La vorágine del día a día, las prisas, las cientos de responsabilidades consiguen a menudo sacar nuestra peor versión. Las disputas con nuestros hijos se suceden a diario provocando que alcemos la voz sin sentido, que estemos de mal humor.

Hace falta escuchar más

Nuestro ritmo desaforado provoca que eduquemos desde la impaciencia, que acompañemos a través de la bronca, las amenazas, la falta de coherencia. Nos resulta difícil hablarles con términos positivos, damos pocas oportunidades para rectificar. Mostramos poco entusiasmo por lo que nos cuentan, por saber lo que les preocupa, escuchamos a menudo haciendo mil cosas a la vez.

Maximizamos situaciones con poca importancia, generalizamos sin sentido, repetimos los mismos errores una y otra vez. Muchas de nuestras conversaciones se convierten en interrogatorios llenos de etiquetas, de valoraciones erróneas, de reproches.

Deben sentirse comprendidos

La comunicación debería convertirse en uno de los pilares de la educación de nuestros pequeños. Nuestros buenoshijos/as necesitan poder conversar con nosotros con pausa, expresar todo aquello que sienten, sentirse comprendidos. Tener el tiempo necesario para aprender sin prisas, para errar sin sentir culpa.

Que diferente seria si educásemos sin olvidar el poder que tienen nuestras palabras sobre ellos, esas que les acompañan, les protegen, les hacen más claro el camino.  Nuestros gestos amables que les reconfortan, les abrazan, les empoderan. Esas conversaciones que contagian complicidad, que les alientan a ser valientes, que consiguen que se sientan únicos.

comunicacion-hijos

Busquemos momentos y espacios para hablar con ellos, aprendamos a demandar sin exigir, a escuchar activamente, a mostrar interés por todo aquello que les gusta o preocupa. Gestionemos las desavenencias con cordura, encaucemos correctamente nuestras propias emociones, enseñémosles a ponerle nombre a todo aquello que les pasa.

Hablemos con un tono suave y firme, corrijamos con respeto, utilicemos términos positivos. Vigilemos cómo decimos las cosas, mostremos confianza en sus decisiones, reforcemos todo aquello que hagan bien. Aprendamos a pedir perdón cada vez que no hayamos estado a la altura, a dar las gracias, a escuchar sin interpretar.

Hablemos bajito contagiando calma, eliminemos los gritos que sólo generan miedo, desconfianza y frustración. Los sermones magistrales , los chantajes y los castigos.

Intentemos mirar el mundo desde sus ojos, cumplamos siempre lo que prometemos, expresemos  lo que nos molesta de forma asertiva. Respetemos ritmos, acompañemos sin condición.

Nuestros buenoshijos no siempre nos escuchan pero si nos observan, seamos el mejor de los ejemplos.

¿Cómo hacéis vosotras, Malasmadres, para llegar a ese punto de equilibrio en la comunicación con los buenoshijos?

Han comentado...

  1. Me encanta este post, yo lo intento una y otra vez pero el buenpadre dice que si no le grita no se entera, ayer le dije que no, que no hace falta gritarle ya que sólo conseguimos que él nos conteste a gritos y no quiero eso pero claro yo no estoy todo lo que quisiera con él por trabajo y por circunstancias…tengo que controlar la situación antes de que se me vaya de las manos.

  2. Pues si Sonia, es muy díficil con los ritmos tan acelerados que llevamos. Yo lo intento con todas mis fuerzas y cuando se que no lo he hecho bien me siento taaan mal. Gracias por ese toque de atención, siempre viene bien!!

    1. El ritmo en el que vivimos no nos ayude para nada. De vez en cuando va muy bien reflexionar sobre el tema para ser consciente de las veces que perdemos el control de la situación.

  3. Cuanta verdad, yo lo intento, pero es que a veces parece que te ponen a prueba… sinceramente en mañanas como la de hoy, con no haberla matado, casi me conformo! Eso si, he terminado gritando que no sé si me habréis oído en vuestras casas. Es muy fácil decírlo, pero cuando es un no y otro y otro y todo no, y llegamos tarde al colegio y yo al trabajo y no tengo ni más paciencia ni más tiempo para el diálogo, además, que a lo mejor algo estoy haciendo mal, pero muchas veces entra en una espiral que no quiere hacer caso de nada de lo que le diga y no atiende a razones. Buff! Como dice un amigo, los hijos sacan lo mejor de tí, pero también lo peor.

  4. Maravillosamente explicado, he releído cada frase, todas ellas muy concisas, para interiorizar el peso del mensaje. Soy Malamadre de una peque de 11 meses y se me antoja complicado pero se intentará hacer cada día un poquito mejor! Muchas gracias.

  5. ains! cuánta razón tienes… esta vida de prisas, relojes … no ayuda. Tenemos que aprender a parar. Nos sabemos la teoría pero la práctica es otra cosa. Cuesta … mucho.
    Yo lo intento cada día, unos días mejor que otros y cuando meto la pata me siento muy mal…

  6. Cuando nos pillan con la guardia baja y gritamos, hay una forma de arreglarlo: pedirles perdón. Eso no “borrará” lo que hayamos hecho, pero se sentirán respetados y aprenderán ellos también a pedir perdón, algo que se estila poco y es tan necesario!!

  7. Hola Sonia!
    Muchas gracias por este post. Me siento muy identificada con la primera parte de tu post “hace falta escuchar mas”. A mi me pasa exactamente todo eso que tu explicas. Y estoy de acuerdo con lo que deberiamos hacer para cambiar, para mejorar nuestra comunicación con nuestros hijos, pero yo me pregunto, como aplicamos tus recomendaciones? De lunes a viernes, como? En mi caso particular, con buenoshijos de 8 y 3 años, y buenpadre que llega a casa entre las 7 y las 7.30 de la tarde, des de que salen del colegio hasta que se van a dormir, no puedo dedicar ese tiempo del que hablas a “escuchar” como se debe. Entre extraescolares de la mayor (3 dias a la semana), baños, hacer lavadoras “obligatorias”, preparar cenas, cenar temprano para que los niños se vayan a dormir temprano, etc…..no se como puedo encontrar esos momentos para “escuchar” con atención plena y hablarles con el tono correcto, etc…..He asistido a varias charlas, talleres de educación, etc….donde han tratado el tema de este post y sobre la cuestión de “no gritar”, etc….me surge otra duda. Yo estoy de acuerdo en no gritar pero realmente yo compruebo, en el caso de mis niños, que, en general, no reaccionan, si no hay un cambio de tono y con el “grito” atienden. No se, por todo esto que te cuento a veces me siento perdida y sin recursos.

  8. Yo lo intento aunque fallo muuuchas veces. Siempre con amor, pero muchas veces nos falta paciencia, y todo por el ritmo taaaaan acelerado de vida que llevamos.
    Firmes si, pero con mucho love.
    Creo que siempre viene bien leer estas cosas. Recordarlas mas que nada, para intentarlo con mas fuerza.
    Gracias.

  9. Me ha encantado el post. Me siento muy identificada. Para mi el problema es encontrar la manera de transformar las prisas en calma y paciencia cuando llego a casa. Podriais dar alguna recomendacion, sugerencia o truco para hacer esta transicion y no perder la calma, mas de lo necesario?
    Muchisimas gracias

  10. Es todo verdad. Desde la primera letra a la ultima. Lo mas triste es no tener ese tiempo tan necesario para poder dedicárselo.
    Muchas gracias.

  11. Realmente hay veces en que consigo eso que escribes, pero son las menos. Yo soy divorciada y me veo sola para casi todo. Oigo muy a menudo el “quiero ir con papá porque mamá es mala y riñe”… Y no sabes cómo sienta eso, claro, él no lo sabe pero su madre sale escaldada muchas veces. Todo se vuelve una odisea, todo es un NO, todo es llevar la contraria, protestar, quejarse… Yo no sé lo que hago mal, estoy totalmente perdida en esto de la maternidad.

  12. Muy interesante post pero más interesantes aún los comentarios que ilustran la realidad más allá de la teoría. Yo tb soy madre, y tb grito alguna vez, pero creo que a la que grito es a mí y no a él. El día que yo estoy más nerviosa, el día en el que no estoy preparada (se me olvidó la colada, no planeé las compras bien, no calculé sus tiempos correctamente…) o cuando tengo un mal día, sale el “dragón “ y él lo sabe, lo intuye y responde de acuerdo a la energía estresante que yo transmito. Mi estrategia es convencerme de que lo que le digo es lo correcto y además, que no hay alternativa para él en ese momento dado, por ejemplo si dice que no quiere dormir, le sonrío y le digo con calma que hay que dormir. Le dejo su tiempo para que procese y valore la situación. Me repito a mi misma que mi hijo no entiende de prisas ni de tiempos ni de obligaciones, y que además no debería. Así que siempre calculo tiempo extra para sus actividades diarias. Respecto a los quehaceres, trato de hacerlos cuando se ha acostado así yo estoy más tranquila y el también y como consecuencia podemos disfrutar más del tiempo juntos y en calma. Si tus mañanas son un caos tal vez puedas alargar los tiempos (si el viaje al cole lo haces en 10’ tienes que calcular 20’) aunque implique levantarse antes. Ánimos a todas!!! (Esto último es un grito;)

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