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Apego sin velcro: enseñame a no depender siempre de ti

Apego sin velcro: enseñame a no depender siempre de ti

¿Cómo podemos construir un vínculo de apego sano con nuestros buenoshijos? Hoy nuestra colaboradora y experta Ana Kovacs nos ha preparado un post en el que nos da la receta con los ingredientes perfectos para que esto ocurra. La confianza de los padres, nuestro cariño y dedicación así como los límites que pongamos serán decisivos para que ellos cojan confianza y se puedan alejar creando nuevos lazos. ¡No os perdáis este post con tanto sentimiento!

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La “Teoria del Apego”  hace referencia a la relación entre seres humanos. El principio más destacable es que para que un niño se desarrolle (social y emocionalmente) necesita al menos un cuidador principal. La capacidad para estar disponible y accesible a las necesidades del niño dotará al niño de seguridad.
A grandes rasgos, el tipo de apego que se desarrolle entre el niño y sus padres (o cuidadores principales) es uno de los principales predictores del modo en el que se relacionará de adulto. Aunque no el único.
La “Crianza con Apego” es una corriente (basado en la Teoría del Apego) que se ha desarrollado posteriormente que “promueve prácticas de crianza que crean fuertes y sanos lazos emocionales entre los niños y sus padres para toda la vida”.

 

¿Por qué diferenciarlo?

Más allá de las elecciones en la crianza y la forma de educar, está nuestra manera de relacionarnos.  El vínculo con los hijos siempre existe (en mayor o menor medida). Un apego sano ayuda a nuestros hijos a desarrollarse social y emocionalmente y les proporciona una base sobre la que relacionarse con los otros en el futuro.  Crianza con apego se ha convertido en algo muy leído en internet, en articulos y titulares.

¿Es este “estilo” el único predictor de un relación sana?

Son muchas las mamás que en la consulta se ven angustiadas, temerosas y culpables por no poder atender a todos los mandatos necesarios para que nuestros hijos crezcan con un “apego seguro”. Más allá de las teorías están las necesidades de cada familia, los momentos y las circunstancias de cada uno, la historia personal de cada madre y padre, las características de cada pareja… y lo que cada uno pueda elegir.
  • ¿Se puede construir un vínculo sano dando biberón? Sí
  • ¿Se puede construir un vínculo sano trabajando fuera de casa? Sí.
  • ¿Se puede construir un vínculo sano durmiendo en habitaciones separadas? Sí.
Y unas tantas opciones más siempre que construyamos una relación basada en el amor, el cuidado, la atención, el afecto y el respeto.

 

Ingredientes para un apego sano

  1. Estar disponibles emocionalmente.
  2. Escuchar sus necesidades.
  3. Poner límites y decir que no.
  4. Deja que entre un tercero (papá, abuelos,…).
  5. Disfruta de nuestra relación.

Qué paradoja tan grande se dijo hace tiempo. El amor hacia nuestros hijos, en el que están volcados tantos sueños y esperanzas, donde damos lo mejor que tenemos incondicionalmente tiene como fin último que puedan alejarse y caminar solos como individuos independientes y diferentes.

Un bebé llega al mundo desvalido y, si bien tiene una tendencia innata a crecer y desarrollarse, necesita de otro para existir como ser humano. Unos cuidadores cercanos, afectuosos y disponibles que puedan sostenerlo en brazos y contener su angustia y su llanto.

En esta relación estable y previsible surge el llamado vínculo de apego seguro.

Estas necesidades, las de bebé, entrarán en conflicto a menudo con las nuestras ya que raramente coinciden. Como resultado, cansados y frustrados, caemos en el error de pedir de más a quienes más necesitan: menos “incordio”, más obediencia, menos quejas, menos lloros…

Escucho a las familias y la preocupación por educar en la autonomía y el temor de criar niños cómodos. Y también escucho a los niños, que a menudo cargan con responsabilidades que no entienden o no les corresponden. Si, nuestro reto como madres y padres, tíos, abuelos, profesores es ayudarles a crecer con cierta autonomía. Pero sin perder de vista que los abrazos, la empatía y una escucha amplia a las necesidades de nuestros hijos, siguen siendo necesarios aunque ya no sean bebés.

Un bebé nos cuenta su experiencia como recién nacido y también como niño que, si bien ha crecido, sigue necesitando del amor y la cercanía (sobre todo afectiva) de sus padres.

Grandes dosis de disponibilidad y escucha

Necesito tu disponibilidad constante para cogerme con paciencia, tolerar mi llanto, mi temor e inquietud cuando me despierto de noche. Necesito que me acunes, me abraces y me hables con calma. Estas sensaciones quedarán grabadas en mi mente y en mi cuerpo y me enseñarán después a tener calma cuando yo la necesite también.

Sé que vestirme, cambiarme, bañarme y darme de comer, una y otra vez en bucle es cansado, aburrido y parece no terminar nunca. Pero estos cuidados me dicen que me quieres, me muestran que te importo. Así construimos un apego sano.

Aún no sé hablar pero si estás ahí cuando lo necesito una y otra vez tendré la confianza suficiente para salir a explorar el mundo y separarme de ti. Y cuando crezca esto hará que tenga sentimientos muy positivos en mí. Porque el modo en el que los adultos os ocupáis y la forma que tenéis de hablarme también dejarán huella. Como tú me has visto, así me veré yo.

Necesito tu compañía, tu cercanía, tu mirada y tu sonrisa. Que intentes leer, como cuando era un bebé, qué me está pasando cuando te desafío, me quejo en exceso o soy demasiado obediente.

La disponibilidad existe también aunque tengas mucho por hacer y vuelvas tarde a casa. No siempre será necesario que estés físicamente a mi lado. Cuando estés mírame, préstame atención, escúchame. Responde ante mis gestos, mis miradas, mis llantos y mis sonrisas.

Algunos dicen, quizás con miedo, que esto me hará más dependiente. Saber que sois sensibles a lo que necesito me dará seguridad, sobre mí mismo y al relacionarme con los demás.

Límites: adecuados, claros, firmes

A veces sólo escucho NO. No tengo elección ni decisión. Desde que soy un bebé, soy alguien diferente de ti, con intereses y necesidades distintas a las tuyas.

Necesito que haya límites claros y adecuados en casa, que funcionen de una manera constructiva. Esto me da seguridad y tranquilidad cuando se dice NO con convicción, con firmeza. No es no, aunque no me guste escucharlo y proteste.

No es una tarea muy agradable. Por esa es vuestra tarea como padres. Si llego a tenerlo todo siempre, si no hay nada que me falte no tendré ganas ni motivos para movilizarme, crear y buscar soluciones a los problemas. Si sólo veo en un color no sabré cuál es ni dónde estoy hasta que no conozca otro distinto.

La psicóloga dice que mamá y papá son funciones, más allá de las personas que se encarguen de ese papel. Una función me sostendrá, mi cuerpo y mi emoción y “transformará el hambre en satisfacción, el dolor en placer, la soledad en compañía”. La segunda función tendrá que intervenir en la relación tan estrecha que tenemos los dos: pondrá las reglas, señalará lo obligatorio de lo que puede elegirse, lo permitido y lo prohibido. Estas dos dimensiones, más que de personas, hablan de afectos y relaciones distintas que son imprescindibles que estén presentes. A veces esto lo harán dos personas (mamá y papá, dos papas, dos mamás, una mamá y una abuela,…) y en otros casos ambas funciones las llevará sólo uno.

Poder sentir y relacionarme de modos diferentes me ayudará a desarrollar el sentido de mi identidad. Y si uno falla el otro podrá ofrecerme otras estrategias (a su estilo) pero también eficaces para tener seguir avanzando. Esto es un apego sano, un apego sin velcro.

Papá no sólo es quien te apoya. Deja que intervenga, a su manera. Si lo corriges continuamente, si les quitas el lugar, si te encargas de todo, se vuelve invisible e inútil. También los abuelos, los tíos y profesores nos mostrarán distintos modos de ser y actuar. Así aprenderé a aceptar lo diferente, a ser más flexible y tolerante.

Cuidar, educar y criar puede ser agotador y una tarea que nunca termina. Necesitas apoyo y ayuda para no acabar exhausto y frustrado. Madre, padres, tíos, abuelos, amigos, vecinos… Los vínculos importantes no sólo están en nuestra familia nuclear.

Y a pesar de tu cansancio, de llevarte al límite, de pedirte siempre más. A pesar de las dificultades, los miedos y los errores que cometamos por el camino, disfruta de nuestra relación. Porque también necesito ver alegría y emoción cuando me veas, y en el reflejo de tu mirada sentirme deseado. Esto es un apego sano.

Tu amor, tu cercanía, tu presencia y dedicación será lo que necesite para poder caminar solo, para poder alejarme poco a poco con seguridad y crear nuevos lazos. Quiéreme tanto como para dejarme ir. Entonces habremos logrado un apego más sano.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo entendéis un apego sano con los buenoshijos?, ¿tenéis los ingredientes necesarios?

Han comentado...

  1. Buenas,

    grandes consejos me han encantado, lo de la disponibilidad muchas veces son todas las horas por lo menos con mi peque, sé que con el tiempo se hacen más independientes, pero a veces agobia. Un tema complejo donde los haya, crear a un hijo esperando unas expectativas.

    Me tomo nota buen artículo.

    Besos!

    Anabel

    1. Lo más importante es la disponibilidad emocional. Es decir, que si puedes buscar a alguien que te releve en algunos momentos será muy positivo para no acabar exhausta! Pero sin duda con un bebé es todo un reto. Gracias por tu comentario!

  2. Me ha gustado mucho el artículo, sobre todo por el enfoque “neutro” del mismo.
    Leo mucho relativo a lo normal del apego, lo normal que es que el niño “extrañe”, llore cuando se separa de sus padres, etc. Pero no encuentro mucha información de qué ocurre cuando no es así, cuando el niño no extraña. Lo único que he encontrado es que si no extraña tendrá algún tipo de TEA.
    Tengo una niña de casi 12 meses (nacida de 35 semanas así que serían unos 11 meses de edad corregida) que no ha extrañado nunca. Desde que me incorporé al trabajo al menos una noche por semana por cuestiones laborales la ha pasado con mi madre, todas las mañanas las pasa con su padre mientras yo trabajo y estamos los dos juntos con ella por la tarde. No somos de mucho salir ni ve muchísima gente diferente. Nuestra familia es pequeña. Pero nunca ha extrañado a nadie, ni a las vecinas que le dicen cosas, ella les sonríe encantada, se ríe. Y si la cogen en brazos se extraña un poco más y no nos pierde de vista pero no llora. A veces esconde la carita como “vergonzosa” pero nada más. Si en casa estamos con ella y la dejamos sola y nos vamos a otra habitación sí lloraba pero ya no porque ya gatea y viene donde estés.
    ¿Tengo que preocuparme por un posible TEA? ¿Dónde debo acudir?
    Muchas gracias.

    1. Si te sirve, aunque nos significa nada, mi hijo mayor jamás extrañó. Supongo que depende del niño y de sus circunstancias. Al menos no lo hizo de forma explícita. Ahora con 3 años y medio es un niño cariñoso (cuando quiere), que nos echa de menos a veces, que nos busca mucho, pero independiente también.

    2. Hola Alba, por lo que cuentas tu hija ha estado muy acompañada todo este tiempo (madre, padre, abuela…). Si tampoco ha salido mucho quizás no ha tenido ocasión de extrañar!
      Aunque cada niño es diferente a los demás (también los niños con TEA) suelen mostrar al año algunos signos de alarma como: no balbucear, no responder a su nombre ni reconocerlo, no interesarse por juegos sencillos o no saludar. En las revisiones de pediatria, si hay signos de alarma respecto al desarrollo seguramente te indicarán donde acudir.

    3. Alba no soy experta.ni mucho menos. Pero observo a los niños de mi entorno. En tu relato veo a mi sobrina q siempre he definido como ejemplo de apego seguro y confianza. Yo con mi niño creo q me excedí en algo xq no podia dejarlo un segundo solo ni para buscar agua en la cocina. Creo q debes relajarte. Pero si ves otros rasgos de TEA o sigues con dudas consulta a un profesional.
      Un beso

    1. De eso se trata también: todos en el camino meteremos la pata muchas veces. Si lo reconocemos nos ayudará a poder reparar y resolver de manera distinta para la próxima vez!

  3. No tienes que preocuparte de nada, por lo que escribes parece un comportamiento totalmente normal en todo lo demás. El miedo a los extraños puede empezar más tarde, no siempre es a los 8-9 meses. Mi hija parecía la más sociable del mundo y que se iría con cualquiera y a los 24 meses cuando empezó la guarde..pues estuvimos seis meses de adaptación con eso te digo todo. Es que tu hija siempre ha estado con gente conocida que la quiere, qué es lo que va a extrañar? No te comas el coco cada niño es distinto. Un abrazo. ( Soy psicóloga infantil por si te da más confianza)

  4. Muchas gracias Ana por el artículo. Con esto veo que a pesar de sentirnos a veces culpables porno dedicar a nuestros hijos todo el tiempo que quisiéramos parece que no lo estamos haciendo tan mal. La verdad que aparte de llantos cansancios y demás nuestros hijos crecen felices.

    1. Gracias Marta! Siempre habrá fallas, faltas, errores… pero creo que es un buen ejercicio para todos poder disfrutar y aceptar con más satisfacción aquello que hacemos.

  5. una duda, con un ejemplo muy sencillo….
    Niña de 4 años, sabe vestirse pero quiere que lo hagas tú por ella. Por un lado, no les hagas lo que pueden hacer ellos, pero por otro lado, le das afecto al vestirla… no hablo de un día puntual, si no, de una vagancia continua…

  6. Claro que hay muchas cosas que saben hacer pero al pedirnos ayuda también piden: ayuda por estar cansados, cariño y atención, comodidad… Será cuestión de observar de qué se trata y en algún momento poder decir con todo el cariño “ahora no puedo” o “vete empezando solita que tengo otra cosa que hacer…”

  7. Buenas tardes Ana! Aprovecho porque despues de leer este blog y darme cuenta de que muchas cosas creo hacerlas bien y otras no. Te explico: mi hija tiene 3 años y acaba de empezar p3. Sumo que hace 3 meses naci`o su hermanito. Veo que lo esta pasando verdaderamente mal. Decidi apuntarla al comedor 2 dias a la semana porque llevo las riendas del negocio de mi marido y mio y necesito este tiempo para poder trabajar. El ir al comedor se a cpmvertido para ella en un tortura. Me dice diariamente que no quiere quedarse y por eso llora cuando la dejo en el colegio, pues ella cree que volvera a quedarse. Sale llorando y entra llorando desesperadamente. Yo le explico que mama tiene que trabajar y por eso la debo dejar. Pero ella no entienda a razones y cada dia es peor. Me armo de paciencia pero a veces es superior a mi. Pense en desapuntarla pero creo que debe entender que no siempre hara lo que ella quiera y darse cuenta de que no todo el mundo es agradable y que siempre va a vivir en una nube de color de rosa. Os pediria vuestra opinion. Gracias disculpen mis faltas pero el teclado me va fatal.

  8. Hola Tania! Sin duda la llegada del hermanito influye. Cuando se queda en el colegio sabe que el bebé se queda con mamá/papá… El lugar de hija única lo ha perdido y estar más horas fuera de casa “refuerza” esa idea. Así que ahora mismo necesita saber que sigue siendo importante para vosotros 🙂 Atender este momento es importante y no es fácil equilibrarlo con las necesidades vuestras. En algunas cosas se pueden hacer concesiones, otras veces no es posible… eso dependerá de vuestras circunstancias, de vuestra elección, de lo que se pueda hacer. Pero ante todo, paciencia, comprensión y ayudarle a entender que sigue siendo importante a pesar de tener que compartir el amor con un hermanito!

  9. Hola Ana y malasmadres!! Me encanta este post! Me siento identificada en el sentido de compartir opinión en los ingredientes para un vinculo sano, pero en la mayoría de los casos parece que para intentar cumplirlos todo se tiene que unir todos los astros y satélites de galaxia entera.
    En mi caso, tengo un bebé de 20 meses, no es muy dormilón, y es bastante activo y con una personalidad arrolladora en todos los sentidos,cariñoso, alegre, divertido, bastante payasete , pero a la par es muy decidido a hacer cosas nuevas y tiene un espiritu explorador y no ve el peligro en ningun lado, es muy idependiente y observador
    En el momento rabietas siempre intento respirar, coger aire e intento lidiar….ahí! justo ahí! es cuándo los atros y satélites nunca se unen…y la verdad llevamos una época de churros…no quiere carro, solo quiere andas, no quiere ir de la mano, quiere ir solito, y basta que le dirijas para ir por la cera, para que la carretera sea su único objetivo. (Son solo ejemplos)

    Además de todo esto (que supongo que es lo común en un bebé de 20 meses) el apego que tiene hacia mi por las noches es agotador…solo se calma conmigo, y el cansancio al día siguiente es lo que hace que me desquicie rápidamente en el momento rabietas y meta la pata y pierda los nervios…apoderandose de mi un sentimiento de culpa enorme.

    Al fin de cuentas, yo sé que tienen que exisitir las rabietas y las frustraciones, pero algun consejo o pauta para intentar lidiar con ello?? ya que comparto todo lo leído pero me falta aplicar practica..

    1000 gracias!!

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