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¿Puede tener mi hijo/a retraso del lenguaje?, ¿cuándo debo consultar y a quién?

¿Puede tener mi hijo/a retraso del lenguaje?, ¿cuándo debo consultar y a quién?

Una de las consultas más frecuentes que pueden llegar a un gabinete de logopedia es esta: “Mi hijo/a no habla, ¿por qué?”. Para nosotros es habitual esta demanda. Os dibujo el perfil. Familia preocupada porque su primer hijo o hija no está cumpliendo, referido al lenguaje, las expectativas. O bien,  comparándolo con otro de los hermanos o hermanas, su desarrollo está siendo diferente o más lento.

Ficha Sara Florido

*Podéis seguirla en Facebook.

Cuando esto ocurre, siempre pienso en las veces que me he sentado al ‘otro lado de la mesa’ y he consultado con algún especialista sobre algún aspecto de alguno de mis hijos. Partiendo de este punto, mejor dicho, de esta responsabilidad, comienzo a ordenar la situación de cada familia.  Primero, y lo más importante, la individualidad. Las circunstancias de cada uno, sus dificultades, sus preocupaciones, su nombre propio… A partir de este momento, comenzamos a diseñar “un traje a medida”.

El ingrediente principal para el diagnóstico, el sentido común

En estas disciplinas donde el diagnóstico, en la mayor parte de las ocasiones, no tiene una base genética u orgánica conocida, hay que utilizar como ingrediente principal el sentido común. De acuerdo, que un diagnóstico debe de ser un proceso riguroso y estandarizado, pero ¡ojo! nos enfrentamos a un pequeño/a en el que no hay nada estático. Todo está empezando. Por ello, hay que ser prudentes. No hay prisas por la etiqueta.

Es importante situarse, comprender en qué punto estamos y saber hacia dónde nos dirigimos.  Por ello, creo que es necesario que os aclare cuáles son los pilares básicos con los que trabaja un logopeda.  

¿Puede tener mi hijo/a retraso del lenguaje?, ¿cuándo debo consultar y a quién?

¿Cómo trabajamos en logopedia?

1. Pensemos en una mesa. El tablero, donde ponemos todos los objetos que apoyamos en ella, lo vamos a comparar con toda la casuística que llega a una consulta:

  • Casos de dislexia (dificultades en el aprendizaje de la lectura/escritura.
  • Dislalias (mala articulación), dificultades  en la voz.
  • TEA (trastorno del espectro autista).
  • TEL (trastorno específico del lenguaje), etc.

Pero pensad, lo difícil que resultaría trabajar en una mesa desordenada donde hay montañas de papeles, archivos, material de oficina… Por ello, lo primero, orden.

2. Bien, imaginamos la mesa y la llamamos logopedia.

  • Cada pata de la mesa sería un soporte en el que todos los casos del tablero se apoyan. Es decir, todas las consultas que atendemos los logopedas. Pero cada pata soporta casos distintos. Me explico, la primera pata la llamaríamos voz.
  • La segunda pata, habla.
  • La tercera, lenguaje y la cuarta deglución.  Por ello, cuando atendemos una demanda debemos situarnos, en cuál de los pilares estamos. Esto ayuda a comprender cuál es el camino que vamos a seguir en la intervención del niño/adulto.

3. Una vez aquí, nos quedamos con el caso sobre el que trata este post: retraso del lenguaje. 

Volvemos a la mesa. Miramos las patas. Una de ellas se llama lenguaje. Nos situamos ahí. Fijaos bien, habla y lenguaje se suelen considerar un mismo aspecto, y como veis, son patas distintas.  El habla es la capacidad de articular bien las palabras. Es el punto de articulación exacto dónde debe de situarse la lengua para que los sonidos sean correctos. El lenguaje es el mensaje, el contenido. Si una persona dice “toca” en vez de “foca”, es una dificultad de articulación, de habla. Pero si esa persona, es incapaz de trasmitir una idea, o lo hace de forma incompleta, hablamos de lenguaje (ya sea hablado o escrito).

Bien, nuestro niño no habla. No hay mensaje oral. Hablamos de retraso del lenguaje. Pero, el lenguaje no son sólo palabras. Por ello, hay que considerar y valorar la capacidad de comprensión, el lenguaje analógico (gestos, posturas, miradas, etc.). Todos estos aspectos son fundamentales en el criterio de un diagnóstico. Dependiendo de cada caso, el enfoque sería distinto. Si el niño/a no habla, pero comprende, mira, señala, tiene buena memoria, atiende, los prerrequisitos básicos del lenguaje los consideraríamos como maduros e iríamos a por las palabras. La idea la tiene en su cabeza, pero no logra la etiqueta. En el caso contrario, construiríamos los soportes básicos para conseguir lenguaje. 

Y, ¿a qué es debido un retraso del lenguaje?

En algunos casos, tiene una base genética que ya ha sido diagnosticada previamente con una enfermedad orgánica. Pero en otros, son niños/as que pasan los controles de niños sanos y no se detecta ninguna enfermedad identificable que pueda explicar el por qué de su retraso.  En estos casos, es determinante la resistencia al tratamiento. La evolución una vez iniciada la terapia, es un dato que nos arroja mucha información a los logopedas. Todos estos aspectos deberán de ir apoyados con una evaluación rigurosa, en el momento adecuado. De nada sirve evaluar con prisas, y así obtener un diagnóstico erróneo que nos confunda y nos cargue de angustia. Se hará en el momento adecuado cuando el niño/a esté preparado para ello.

¿Puede tener mi hijo/a retraso del lenguaje?, ¿cuándo debo consultar y a quién?

Pero, os preguntaréis, ¿cuándo es el momento de consultar y a quién consulto?

El especialista del diagnóstico y abordaje de las dificultades de voz, habla, lenguaje y deglución es el logopeda.  En algunos casos, necesitamos de un trabajo conjunto con otros especialistas (psicólogos, otorrinos, etc) para que el trabajo sea completo. 

Tened en cuenta, que la adquisición del lenguaje es un proceso progresivo:

  1. Existe una etapa preverbal (comprendida desde el nacimiento hasta el año de vida) donde surgen las protoconversaciones, balbuceo, la intersubjetividad hacia los estados mentales entre comunicantes.
  2. Posteriormente, le sigue la transición hacia la etapa verbal (que oscila entre los 12 y 18 meses) en ella, se registran las primeras produciones, sobreextensiones, seguimiento de consignas, gestos indicativos ,reacción a preguntas simples.
  3. Por último, llega la etapa verbal (comprendida desde  los 18 meses hasta después de los 6 años) donde aparecen las primeras verbalizaciones hasta la consolidación de discurso. Aquí, y de una forma progresiva, se completan las estructuras gramaticales, habilidades narrativas y uso del lenguaje metafórico para, de esta forma, poder expresar pensamientos, argumentos, ideas o sentimientos.  En esta etapa, a los 2 años, el repertorio productivo debe oscilar alrededor de 50 palabras. Este dato puede ayudarnos a considerar cuál sería el momento de consultar con el especialista.    

Os animo, desde el primer momento, a llenaos de ganas y confianza. Apartad el miedo, el pudor. Éstos no valen, estorban. Vuestros hijos, nuestros hijos, cada uno con sus dificultades y circunstancias, tienen muchas capacidades. Confiad en ellos.

Han comentado...

  1. Mi hijo empezó ha hablar con 3 años y desde los 18 meses con otorrino, logopeda y psicólogo, eso sí desde que empezó hasta durmiendo habla

  2. Mi hijo está exactamente igual. Tiene ahora 26 meses y dice alguna palabra más, pero hace medio año estaba exactamente igual que lo que dices. Se dió cuenta la pediatra y en seguida nos derivó a otorrino, atención temprana, logofoniatría, psicología y neurología. ¡Ánimo!

  3. Este tipo de posts siempre son conflictivos. Generalizar es de lobque nos quejamos siempre y resulta que no paramos de hacerlo. A todas estas líneas añadiría que entre niñas y niños hay diferencia y hasta los 5/6años (depende de cuándo cumpla) y si en la casa se hablan mas de un sólo idioma, hay que observar y seguir de cerca pero no asustarnos demasiado.

  4. Gracias, voy a esperar éstos dos meses que le faltan a mí hija para cumplir los dos años y consultaré, hace tiempo que lo vengo observando,se lo plantie a la pediatra pero no obtuve respuesta, así que como buena malamadre tendré que tomar la rienda de la situación, porque apenas llega a diez palabras como mucho, aunque se comunica con gestos y sonidos y se perfectamente que entiende todo mi pequeña Olivia, gracias

  5. Mi hijo tiene 20 meses, siempre ha sido un niño adelantado para todo, gateo muy pronto, camino antes del año… En cuanto al habla nada de nada. Dice agua , mamá y papá pero no para llamarnos y nada más. Se expresa por gestos ruiditos y si no entiendo algo me agarra de la mano y me lleva pero nada de hablar . Ami me tiene muy preocupada, me dicen en cualquier momento se suelta pero yo no lo veo tan claro. La verdad me angustia este tema. Un Saludo y gracias por el post.

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