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Educar ante la muerte

Educar ante la muerte

  • ¿Qué haces tú cuando le echas tanto de menos?
  • Intento recordar qué era lo que más me gustaba de él.
  • ¿Y eso te hace estar menos triste?
  • Eso me ayuda a saber lo importante que era para mí.
  • No puedo creer que ya no esté con nosotros.

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Sin duda de la peor forma que la pandemia ha castigado a miles de familias en nuestro país ha sido con la muerte. Una cifra espeluznante de fallecidos que ha inundado los hogares españoles de tristeza y desolación.

Educar ante la muerte de un ser querido

Una crisis sanitaria que ha privado a muchas familias de poder acompañar a sus seres queridos hasta el último aliento, de decir adiós de forma consciente. Duelos silenciosos y a distancia que han hecho muy, muy difícil decir adiós.

Pérdidas en un contexto totalmente extraordinario, sin funerales ni velatorios, un duelo sin duelo. Despedidas sin besos, abrazos ni palabras que acompañen, sin seres queridos que sostengan.

La muerte es parte ineludible de la vida pero eso consuela muy poco. Nadie está preparado para perder a alguien al que quiere, al que necesita a su lado, al que admira de esta forma tan inhumana. Miles de niños han perdido a sus queridos abuelos/as sin entender bien como este virus se los arrebataba.

Educar ante la muerte pertenece a la vida, es parte imprescindible de ella. Pero que complejo es hacerlo cuando esa persona que se ha ido era parte de ti. Nuestros hijos/as van a necesitar  que hablemos de la muerte sin rodeos, que les enseñemos a enfrentarse a ella con naturalidad poniéndole nombre a todos los miedos que vayan apareciendo.

La peor forma que la pandemia nos ha castigado ha sido con la muerte

¿Cómo podemos acompañar a nuestros pequeños ante la pérdida de un ser querido ?

  1. Expliquemos a nuestros hijos la muerte de su ser querido sin mentiras o rodeos que confundan, asegurándonos que entienden que la pérdida es irreversible. Utilicemos un lenguaje sencillo que ayude a comprender, mostrémonos disponibles a dar respuesta a todos los interrogantes que les vayan surgiendo.
  2. Acompañemos con grandes dosis de dulzura y comprensión. Creemos un ambiente seguro entendiendo la ira, los silencios, las somatizaciones o posibles retrocesos. Seamos muy conscientes en la fase del duelo por la que transitan nuestros pequeños.
  3. Facilitemos espacios donde compartir todos nuestros sentimientos en familia, donde se de licencia a poder exteriorizar todo lo que nos corre por dentro. Lloremos juntos, compartamos nuestras dudas y desolación, legitimemos cada una de las emociones que vayan apareciendo.
  4. Recordemos a la persona que hemos perdido sin miedo a sentir. Hablemos con naturalidad de lo mucho que le echamos de menos, de todo lo que nos aportaba en nuestra vida.
  5. Organicemos la ceremonia de despedida que el confinamiento nos robó. Un momento para poder compartir con amigos y familiares toda nuestra pena y dolor, para cerrar el duelo.
  6. Creemos en casa el “rincón del recuerdo” que nos permita despedirnos de nuestro ser querido con calma. Animemos a nuestros hijos a elaborar un álbum de fotografías o una caja de recuerdos. A escribir una carta de despedida, a dibujar todo lo que sienten en el corazón.
  7. Aceptemos los ritmos de aceptación de la pérdida, la forma de reaccionar ante ella, la manera elegida para decir adiós.
  8. Pidamos ayuda a profesionales cuando veamos que el proceso de duelo se alarga, cuando no seamos capaces de aceptar lo ocurrido o el sentimiento de culpa no nos deje avanzar.
  9. No dejemos de repetirles que el paso del tiempo nos ayudará a sentirnos mejor, a mitigar el dolor tan intenso que ahora sentimos. Utilicemos cuentos que ayuden a entender, compartamos juegos que les hagan sentir que les acompañamos sin condición.
  10. Aprovechemos esta pérdida para darle más valor si cabe a la vida, para aprender a apreciar lo mucho que tenemos, para ser capaces de disfrutar de la pequeñas cosas.
Se necesita tiempo para enseñar a aceptar la pérdida sin enojo

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo educáis ante la muerte?

Han comentado...

  1. Nosotros hemos perdido dos personas por la pandemia, el fallecimiento de mi suegra se lo conté con toda la naturalidad que pude a mi bhijo de 6 años, su padre no podía articular palabra. El bhijo de 2 años no se ha enterado. Como todo sucedió muy deprisa no quisimos decirle lo de la bisabuela hasta que no volviéramos a la normalidad para que no le generara ansiedad por las perdidas. Se lo hemos comentado después y nos ha dicho que lo sabía. Su forma de afrontarlo es raro entiendo que es pequeño y no es muy consciente, no habla de ella no la nombra nunca ni delante de su abuelo. Sólo cuando me ve llorar me dice que ya he llorado y que no hace falta llorar más. El otro día me dijo que él no hablaba de su abuela pq no se acordaba de ella. Me dejo planchada sólo se me ocurrió contarle cosas que ha vivido con ella. Es triste ver que al ser tan pequeños se olviden de alguien tan importante que formó parte de su vida. Gracias por el post malasmadres.

  2. Mis hijas de 5 y 9 años han crecido sin sus abuelas, la materna y la paterna y aunque en casa siempre les hemos hablado con total naturalidad y recordando las cosas que hacíamos con ellas, sus reacciones no pueden ser más diferentes. La pequeña tiene un mar de dudas, todo lo pregunta, le encanta que le expliques… Mientras que la mayor se enfada mucho y no le gusta nada oír experiencias que hemos vivido con ellas. Es complicado y como bien dices el tiempo y seguir hablando de la muerte con naturalidad y sin mentiras es lo único que, al final, lo hace más llevadero.

  3. Me parece un tema de lo más relevante y necesario para nuestros jóvenes. Podría formar parte del currículum oficial

  4. Yo perdí a mi padre después de una semana en la cama y un mes en la UCI luchando contra el coronavirus. El tiempo que estuvo en casa hablábamos por videoconferencia y mi hijo de tres años preguntaba por qué siempre estaba en la cama el abuelo. Después, cada vez que hablábamos con mi madre insistía en verlo. Todo era demasiaod duro para nosotros. Le decíamos que estaba dormidito y yo era incapaz de hablarle después de él porque me rompía. No quería que le olvidara pero tampoco era capaz de tratar el tema por el miedo irracional que yo misma sentía. Cuando ocurrió finalmente lo peor le explique que se había ido el cielo pero que ahora era mágico y siempre podría estar con nosotros. Al principio se puso hasta contento po tener un abuelo mágico – aunque me pedía que le llamaramos-pero luego me ha visto llorar tanto que no entendía… Y aunque parece que no se enteran de mucho, lleva fatal, pero fatal, separarse de su abuela. El otro día me dejó helada porque me dijo, ‘yo no tengo abuelo porque se marchó al cielo’ . Intenté explicarle que él siempre tendrá un abuelo que le adora desde donde esté pero no sé en el fondo si lo hago bien o mal. Es tremendamente complicado gestionar mi propio duelo y la necesidad de que se recuerde a quienes se fueron así, de repente, tan inesperadamente, con la mente de un niño. Sé que corremos riesgo de vivir un duelo patológico por las condiciones de todo esto y temo que afecte también a mi hijo.

  5. Me ha gustado mucho el artículo y creo que también se debería tratar desde la escuela o instituto, por eso como docente preocupada por septiembre me gustaría recibir apoyo o recursos como cuentos o libros para ayudar a mis alumnos de secundaria. Gracias

  6. Hola,

    gran artículo, la verdad es que es un tema que siempre nos preocupa como padres. Nosotros por suerte no hemos sufrido la perdida de ningún familiar por ahora. Pero siempre hemos tratado con naturalidad el tema, tanto la muerte de personas, familiares, etc, como de animales, mascotas. La mayor de 6 años ya parece ir entendiéndolo, mientras el peque de 2 pues todavía es muy peque y feliz!

    Besos!

    Anabel

  7. Buenos días ,
    Hablar de naturalidad ante la pérdida de un ser querido es difícil , pero yo creo que es la única manera de afrontar esa situación. Soy viuda desde hace diez años , con tres hijos que tenían 14, 11 y 7 años. Mis hijos acompañaron en la enfermedad a su padre , se despidieron de él y asistieron a su funeral y a su entierro. Aunque hay gente que le parece que es muy duro, ellos eligieron estar y a día de hoy no se arrepienten de nada.
    Su despedida fue preciosa y ellos saben que disfrutaron de su padre muchísimo , que otros niños tienen papás a los que ni ven…..
    Agradecida por la ayuda del servicio de Cuidados Paliativos de La Paz, que no solo lo cuidó a él sino a toda la familia.
    Si, la muerte forma parte de la vida y así hay que transmitirlo, eso es la naturalidad, una naturalidad que se vive con dolor, tristeza…..pero no en soledad, sí en familia con muchisimo amor .

  8. Mis hijos perdieron a su primo de 16 años hace un año, no fue por la pandemia, fue el maldito cáncer, pero todos estos consejos nos ayudan y nos muestran que vamos por el buen camino. Hablamos mucho de él, lloramos juntos, también reímos recordando anécdotas, y también pasamos muchas noches en vela preguntándonos por qué, de todas formas: ¿Cómo podemos saber que el proceso de duelo se está alargando demasiado? ¿Cuál es el plazo correcto para aceptar la muerte de un niño de 16 años?supongo que no hay respuesta….

  9. Mi hija de 7 años perdió a su abuela paterna y lo peor es que ahora es consciente de que todos podemos morir, incluidos sus demás familiares y sus propios padres. Es un pensamiento que le cuesta quitarse de la cabeza y muchos días llora por eso. Sé que estás cosas llevan tiempo y la acompañamos escuchándola y explicándole desde una perspectiva laica, pero me preocupa su sufrimiento.

  10. Por suerte mis hijos no han perdido a nadie demasiado joven. Sí a una bisabuela, cuando aún eran más pequeños. Yo les digo que, aunque se hayan ido, ellos siguen aquí, en nosotros. Ellos viven en nosotros.
    No obstante, es un tema que me inquieta, porque a su vez me asusta la muerte, la de mis seres queridos y la mía propia, y quiero educarles para que sepan afrontar ese miedo intrínseco que se tiene. Una vez mi hija me preguntó si ella también iba a morir, creo que tendría 5 años, y se echó a llorar.
    Necesito saber cómo contestarles, como sosegarles, sin que la opción sea cambiar de tema. Eso no da sosiego, no da respuestas, los niños no son tontos, todo lo guardan en su interior, y es asombroso ver lo que pueden llegar a recordar, para lo bueno y para lo malo.

  11. Que importante es hablar con naturalidad de la muerte, expresar ll que sientes cuando hay una pérdida y/o estas en duelo.
    Nosotros, hemos tenido una pérdida en la familia durante la pandemia. El perrito sel abuelo falleció por mayor y cuando li padre me llamó para decírmelo no pude evitar pasar un día triste, llorando y melancólica. Se lo dije a mis hijas llorando a moco tendido y ellas me estaban consolando a mi. En plan mama tranquila, era mayor y le tocaba. Porque a mis hijas le hablamos de la muerte como algo muy natural y como parte de la vida. La tienen muy interiorizada…

  12. Muchisimas gracias por este post. Nuestro hogar ha perdido al abuelo, una persona de referencia y muy querida. A nuestro hijo de 11 años le está costando mucho transitar por este proceso, seguro que vuestros consejos nos ayudan a que lo canalicemos mejor junto a el

    1. Nos alegra mucho que te haya servido de gran ayuda este post!
      Mucha fuerza Malamadre 😘

      Besoss!!!

  13. Los niños necesitan saber la verdad con palabras adecuadas a cada edad. Yo he perdido a mis padres en tres días, ellos sentían adoración por sus abus, y aún tenemos muchos capítulos que cerrar. Es muy duro y doloroso. Los niños me están dando más cariño que nunca, se dan cuenta de todo a pesar de la edad. Y desde luego que si algo he aprendido después de este golpe que me está dando la vida es a cambiar el chip y darle prioridad a lo más importante.

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