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El alivio de decir no

El alivio de decir no

Apuesto que a muchas de nosotras una de las palabras que más nos cuesta decir es no. A mí me puede la presión de que la persona a la que le dirijo ese no se sienta decepcionada en el aspecto personal, y en el profesional puede ocurrir como a nuestra colaboradora y coach Leonor Cabrera que le ha costado en un principio decir no a algunas propuestas por no perder la oportunidad. No obstante, últimamente lo estoy practicando y el resultado es un gran alivio.

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* Podéis seguirla en @Leonor_Cabrera  y en su BLOG Puedes leer todos sus posts AQUÍ.

Ya sé que para muchas de las malasmadres no es una de las palabras que más puede costar decir. Es de esas palabras que, por mucho que queramos, nos cuesta horrores que salga de nuestra boca porque tememos las consecuencias. ¿Qué pasará si la otra persona se lo toma mal y deja de contar conmigo?, es una de las ideas, podríamos llamar locas, que pueden surgir en el momento en el que dejamos que el no asome a nuestra mente.

A mí me cuesta mucho decir no en un ámbito: el de mi empresa. Tengo la sensación de que si le digo a alguien que no me estoy cerrando para siempre una puerta que jamás se volverá a abrir. Sí, es una pedazo de idea loca. Pero me he dado cuenta tarde, que conste. Llevo ya casi tres años con mi escuela de comunicación y desarrollo personal, Viventi, y creo que hace sólo unos meses que he empezado a decir no de verdad a proyectos y a proposiciones que no me interesan. Al principio pensaba que iba a ser la hecatombe y que poco a poco esos noes acabarían desintegrando mi empresa. Catastrofista, ¿verdad?

¿Qué he ganado al decir no? Pues he ganado tener más rumbo en Viventi y en mi vida. Antes iba regalando síes por doquier porque no quería dejar pasar ninguna oportunidad y lo que lograba era ir sin rumbo propio, hacia aquellos lugares que proponían los otros pero no hacia donde yo quería.

Poner límites

Detrás de muchos problemas de estrés hay, además, según he podido ver con mis clientes de coaching, una gran incapacidad a la hora de decir no, ya sea a los jefes, a los clientes, a los compañeros, a las personas queridas y, cómo no, a los buenoshijos o al buenpadre o, como decía antes, a una misma. Si siempre decimos sí, nuestro tiempo se acaba llenando de tareas que, en realidad, no nos interesan y no vemos útiles, lo que provoca que nuestra salud mental y física se resienta.

Por no hablar de lo que supone decir siempre ‘sí’ a las buenoshijos. El no les enseña que la frustración existe y también los límites. Con ellos lo más importante es mantener ese no para mandarle una señal congruente, porque si en principio le decimos que no a algo, por ejemplo comprarle una chuchería, y en el momento en el que te dicen que estás siendo mala, tú cedes, ya sabrán qué estrategia seguir para conseguir todo lo que quieran.

Protege tu jardín

Hay un librito, ‘El juego interior del estrés’, que me regaló un cuento inspirador para esto de decir no. Imagínate que tienes una casa con un jardín en el que plantas flores preciosas. Ese jardín está junto a la estación de tren, de modo que desde siempre tus vecinos se han acostumbrado a pasar por él para llegar de forma más directa al apeadero. Por este motivo, las flores, por mucho mimo que tú le pones, jamás llegan a florecer. Tus vecinos acaban pisándolas e impiden que florezcan. Un día, harta ya de que te suceda esto, pones una valla que obliga a tus vecinos a dar una vuelta para ir a la estación de tren. Al principio, se enfadan, hablan mal de ti, se quejan, pero llega un momento en el que se acostumbran a dar ese rodeo y, al cabo de los meses, bellas flores acaban floreciendo en tu jardín.

Decir no sin dolor

Llegadas a este punto quizás te plantees cómo decir no y si hay una forma que sea menos dolorosa de hacerlo. Claro que sí existe:

  • Da una alternativa. Empezar con un no así directo puede resultar muy incómodo. De hecho, quizás sólo el hecho de pensar en esa palabra te genere estrés y haga que el estómago se te encoja o te entre un gran nerviosismo. Para empezar, puedes decir ese no de una manera indirecta, dando una alternativa. Si una amiga, por ejemplo, te pregunta si quieres ir con ella al cine y a ti no te apetece, dale una alternativa que sea para ti sostenible. “A mí no me apetece ir al cine, pero sí que iría a dar un paseo por la playa”.
  • “Ahora mismo estoy hasta arriba, pero quizás más adelante podamos hacerlo”. Hay ocasiones en las que dudas sobre si aceptar o no determinada propuesta. En el ámbito laboral, esta frase te puede ser de gran ayuda porque dejas la puerta abierta a una futura colaboración. De hecho, incluso le puedes decir a esa persona en cuánto tiempo estarás más libre. Si de verdad está interesada, como cuenta el profesor Adam Grant en su blog, volverá a ponerse en contacto contigo.
  • Entrena el no. ¿Tienes mascota?, ¿a ti también te asaltan por la calle para pedirte que te asocies a tal o cuál organización?, ¿al bar al que vas a comer siempre te ofrecen postre cuando tú lo único que quieres es un café? Entrena el no en esas situaciones en las que tu implicación emocional es menor. Así te acabará saliendo en esas situaciones difíciles.
  • “Estoy aprendiendo a decir no”. ¿Qué pasa si, en esas situaciones en las que no tienes salida, simplemente dices que estás aprendiendo a decir no?
  • Si aún así te entran las siete cosas cada vez que piensas en la palabra no, te propongo un ejercicio que te hará más fácil decirla. Si te digo que te imagines la palabra no escrita delante de ti en el aire, ¿cómo la ves?, ¿cómo es la tipografía con la que te la imaginas escrita?, ¿los colores?, ¿la profundidad?, ¿el tamaño?… Cuantos más detalles registres, mejor. Ahora piensa en una palabra que te guste mucho o que te genere alivio. Puede ser la palabra ‘sí’ o cualquier otra que cause en ti buenas vibraciones. Imagínala delante de ti, al igual que has hecho con el no, y registra cómo la ves, su tipografía, los colores, la profundidad… Ahora de lo que se trata es de que cojas papel y lápiz y dibujes ese no que tanto te disgusta como si fuera la palabra que te genera buenas vibraciones y que has imaginado delante de ti. ¿Has logrado así quitarle hierro a ese no?

¿Cómo lo haces tú para decir no?, ¿con quién te resulta más difícil pronunciar esta palabra?, ¿qué consecuencias tiene para ti el dejar de pronunciarla? Me encantaría que compartieras tu testimonio con nosotras ahí abajo, en los comentarios.

Antes de irnos… #MalasmadresinLove

Cuando una malamadre encuentra a un buenpadre todo cambia, como dice la frase de nuestra campaña de febrero. Porque sí, que ya lo sabemos, el amor hay que demostrarlo todos los días, pero no nos da la vida. Con mucha suerte cenamos sentados y juntos. Así que pensando en todas las parejas de malasmadres y buenospadres sin tiempo pero que están deseando malamadrear juntos…

Han comentado...

  1. Pues sí, la verdad es que aprender a decir no es una de esas tareas pendientes.

    A mi también me cuesta decir no en muchas ocasiones y reconozco que debo practicar más este arte, estoy convencida de que al final será beneficioso para mi salud física y mental. Una no puede estar viviendo constantemente bajo la presión de acudir a todas partes donde la reclaman. Todas tenemos un límite que debemos saber marcar de cara a los demás. Decir no no debería significar despreciar oportunidades, quizás es solo posponerlas (tal y como comentas en el artículo).

    Voy a hacerte caso a partir de hoy mismo, a ver si lo consigo!

  2. Pues resulta que yo lo hago mejor de lo que pensaba. Ayer mismo dije un “no”. Se trataba de la típica llamada telefónica, que te invade tu tiempo y tus decisiones. Eso me molesta sobremanera y está todo bien colocadito para decir “Si” y si no lo haces sentirte fatal. LLamada de Cruz roja de la que soy socia y colaboaradora y me reclamaban que incrementara la cantidad porque me lo iba a desgrabar por tanto casi no lo notaría y los niños podrían tomar un bocadillo a media mañana y otros colectivos tomar una comida caliente al dia. Imaginaros decir así en frio a las 7 de la tarde mientras estás haciendo deberes con los bunos hijos, que no tienes intención de pensar (aunque estemos todas concienciadas y además colaborando ya) en ese momento en cuantos niños no han comido ese día. Y con un par y fijaros si es una situación que suena fatal, dije muy amable que “no”, que mi aportación era todo lo que yo podía dar. Que me dejara pensarlo y que si cambiaba de opinió yo misma llamaría a cruz roja y ampliaría mi cuota.
    Yo soy partidaria de colaborar pero cuando yo lo decido, no hay nada que mas me moleste que me invadan mi rutina y me medio chantajeen para tomar una decisión. Os animo a practicar el “no” con este tipo de llamadas…donde no hace falta ver la carita del contrario.

    Un abrazo de malamadre.

  3. He intentado comentar dos veces desde el móvil pero el muy cabrito me ha dicho NO, jajaja. Esto ya es un reto personal, ahora estoy probando desde el ordenador. Decía que aprender a decir NO es tan importante!!! De hecho yo estuve haciendo prácticas de la carrera en un centro de drogadicción y uno de los pilares bases eran los cursos de asertividad. No es fácil pero tampoco imposible! 😉

  4. Pues a mí se me cumplió el pronóstico: dije “no” y en un grupo de padres se lo tomaron mal y dejaron de contar con los que dijimos que no queríamos participar en una historia. Hay gente que se toma mal el que no pienses como ellos,y como resultado el perjudicado es mi hijo. Creo que es muy complicado ser asertivo, aunque supongo que es lo mejor, también es una realidad que puede tener consecuencias negativas.

      1. Pues vistas las consecuencias, no me ha compensado, la verdad. Aunque igualmente creo que en situaciones normales, es mejor ser asertivo.

  5. Pufff. Dificilísimo me resulta. A veces me he planteado acudir a un coach para que me eche una manita con el tema, jeje.
    Recuerdo que es algo que me viene de pequeña y no sé por qué, quizás por aquello que me decían en casa de: “hay que ser buena persona, hay que ayudar a los demás, no hay que ser egoísta”, yo quería ser buena y para nada quería ser egoísta.
    A quien más me costaba decir no era a mi familia, claro, sobre todo a mi madre, y si alguien le decía que no allá que acudía corriendo para cambiar el no por palabras más suaves o por hacer yo lo que le hubieran negado.
    Hoy día trato de buscar alternativas a los noes, aunque a veces me veo como loca cargada de tareas por exceso de síes.
    Ahora tengo un no muy importante que decir, desde hace años, y nunca me parece el momento,siempre aparecen obstáculos, supongo que algunos los pongo yo misma y otros los magnifico, el caso es que aquí sigo, sin lograr dar el paso, jo.

  6. Acabo de decir no y no os habia leido hoy. No a ir al cumpleaños del buensuegro cuando mi padre ha fallecido recientemente.
    Y mi trabajo me ha costado, encima.
    Malamadre y tontita

  7. Una palabrita tan pequeñita y cortita…. Y lo dificil que es pronunciarla….!!! A mi me cuesta muchisimo… De hecho creo q a veces, no esta en el vocabulario, y que no existe… !!! Jajaaa!!!
    Esta semana he aprendida ha decir que No en el trabajo…. ,, y resulta que No ha pasado nada, que no ha sido una ecatombe!!! Y ese No, a supuesto poder disfrutar mas de mi tiempo y compartirlo cn mis hijas!!!
    Creo que debemos practicarlo mas… A mi me ha encantado!!! Animo No!!!

  8. Una de mis tareas más q pendientes…decir NO a mi ex..No es que no se lo diga….es q pasa de ello..cuando le toca quedarse con su hija y tiene trabajo…te la dejó q tengo trabajo..x más q l digo q cdo l Tola a el tiene q organizarse…No hay manera….esto es un sin vivir…y todo xq a pesar d haber empezado con otra relación..No kiere q se haga cargo d l pke (UFFFF)

  9. Que dos letras tan difícil de pronunciar, creo que en mi vocabulario no existen.

    Vivo a 200 metros de la buena bisabuela y el teléfono suena unas 10 veces al día y jamas puedo decirle que no (me llama hasta porque se le han acabado las pilas al mando de la tele a las 10 de la noche) y ya esta llegando al límite que hasta estoy teniendo problemas de pareja porque dejo todo lo que este haciendo para ir a ver que le ocurre.
    Creo que tendré que ir a que alguien me ayude

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