A diario recibo mensajes muy duros de la realidad que es ser madre en España. Es complicado gestionar emocionalmente esas historias porque reflejan que el sistema falla, que no se reconoce la maternidad y que así no tenemos futuro como sociedad.
Luego, cuando me veo en debates o medios de comunicación, siempre hay voces contrarias, como si estuviera exagerando o me quejara de más. “Ay, ¡ojalá!”, pienso. Pero con cada mujer que hablo, tiene detrás una renuncia, muchas veces callada, silenciada, normalizada y hasta negada. Ellas mismas, muchas veces, piensan que están eligiendo porque el sistema es así de perverso y ha construido una narrativa peligrosa, haciéndonos sentir que las que fallamos somos nosotras. Menos mal que ya estamos hartas y estamos contando nuestro relato, apoyándonos en datos y argumentos que no se pueden rebatir.
La semana pasada en Albacete, en una charla sobre corresponsabilidad que di, una madre me contaba emocionada que ella quiere tener otro hijo, pero que le cuesta dar el paso porque si con uno ya le es difícil, ¿cómo lo hará con dos? Se sentía frustrada y abandonada por la falta de políticas públicas, por la falta de medidas que son derechos que no hemos conquistado aún, como por ejemplo el permiso parental de ocho semanas que tiene que ser retribuido, según la directiva europea. La realidad de esta madre que renuncia a tener otro hijo es la de muchas, que renuncian a su deseo de ser madre o tener un hijo/a más por la falta de apoyos.
Otra madre, también en el coloquio posterior a la charla, me preguntaba si les importa este tema a los políticos y políticas con las que me siento. “Quiero pensar que preocupa, o al menos así les hago saber, pero está claro que no lo están priorizando”. Es una cuestión de Estado. No tenemos futuro, y así lo muestran las historias que escucho a diario, allá donde vaya.
Estas historias me recuerdan los datos del INE sobre el porcentaje de mujeres que no quieren ser madres. Yo siempre pongo el acento en: “¿no quieren ser madres o no pueden ser madres?”. Porque para que llegue el deseo, necesitas que se genere el contexto. Las mujeres antes de ser madres ya están pensando en las renuncias que tendrán que hacer, en el empobrecimiento salarial y la penalización laboral que supone la maternidad.

Una sociedad que no reconoce social y económicamente la maternidad no tiene futuro. Pero tenemos unos gobiernos que hablan mucho de familia, de frenar la caída de la natalidad pero no hacen nada que realmente frene este problema social.
Por eso, de cara al 29N, nos preguntamos “¿dónde está la conciliación?” y hemos lanzado la campaña “Más conciliación, por favor” con las 15 propuestas electorales en materia de conciliación. Son las medidas urgentes, palancas de cambio, que no vienen solas sino que vienen acompañadas del contexto social, de la radiografía de la maternidad que hemos hecho en esta última década, que pone el análisis y las soluciones claras a un problema social que necesita de un compromiso político urgente.
Un documento, que vamos a entregar a los principales partidos políticos, para que tengan en cuenta nuestras propuestas en sus programas electorales.
- Puedes consultarlas ya en yonorenuncio.com
Porque las mujeres y las madres nos merecemos ser escuchadas y contar con políticas públicas que estén a la altura.
Más conciliación, por favor.



