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Ellas opinan: cuento de madrastras

Ellas opinan: cuento de madrastras

Berta Capdevila y Aina Buforn, madrastras, madres, hijastras e impulsoras del proyecto SerMadrastra.com, son las protagonistas hoy de nuestro post en el blog. En su web divulgan la realidad de las familias ensambladas, ofrecen acompañamiento personalizado y van tejiendo una red de apoyo de madrastras de todo el mundo. Ambas coinciden en que convertirse en madrastra les cambió la vida. Tuvieron que enfrentarse a retos que no esperaban y hacerlo en solitario, con mucha incomprensión (hasta rechazo) por parte de su entorno. Cada una por su lado empezó un blog para compartir su experiencia, y así fue como se conocieron. Berta es coach especializada en familias ensambladas y apoyo a madrastras. Aina es comunicóloga y autora del blog MadreVirtual.tumblr.com. Son un equipo y lo que las mueve son las ganas de hablar de la experiencia de ser madrastra en primera persona, ayudar a otras madrastras que están luchando por formar una familia y acabar con un estigma social que ya empieza a oler a rancio. ¡No dejéis de leerlo!

*Podéis seguirla en sermadrastra.comen facebook y en twitter.

Si eres una de esas niñas a las que preguntaban si de mayor querría tener una familia y respondía: “¡Por supuesto! Pero quiero esperar a que mi compañero haya tenido antes una relación de la que hayan nacido uno o dos buenoshijos y que se haya separado, así podré disfrutar del divorcio y de la lucha por la custodia compartida.

“Después nos iremos a vivir juntos y sus hijos me mirarán como diciendo: «¿Qué hace esta aquí?» y yo misma me preguntaré: «¿Qué hago yo aquí?», pero será genial porque me quedará taaaaanto camino por delante antes de sentir que tengo un lugar en la familia… (concretamente será un camino de entre 4 y 7 años, según dicen los estudios).

“Una de las cosas que más deseo es que la ex de mi compañero esté para siempre en mi vida y verme afectada por todas sus decisiones. Por supuesto estará dolida por la relación que acabó y desconfiará de mí porque habré aparecido de repente en la vida de sus buenoshijos, así que tendré la oportunidad de soportar su hostilidad cada vez que nos encontremos. 

“También tendré el honor de estar bajo examen constante. Tendré que hacer lo mejor para los niños, así que renunciaré a vivir en mi casa (porque ellos ya estarán acostumbrados vivir en la suya), renunciaré a tiempo con mi pareja para atenderlos, incluiré sus gastos en mi economía y aprenderé a toda pastilla lo que necesita un niño. Todo para conseguir el prestigioso título de Usurpadora y poseer el diploma de «Sobrevenida que Intenta Robar el Lugar de la BuenaMadre» (porque sí, en el diploma la madre siempre es buena). Ahh… será maravilloso. 

“Lo bueno de estar licenciada como Usurpadora es que podré seguir haciendo todas las labores de crianza en casa, pero después en los lugares públicos ocuparé un cómodo último lugar en la vida de los niños mientras me congratulo con el nulo reconocimiento que obtendré por parte de mi entorno social.

“¿Qué más puedo decir? Me muero de ganas de formar una familia ensamblada.”

Ser una malamadrastra

Si este era tu cuento de hadas, es que naciste para ser una malamadrastra (y pido perdón por la redundancia). Pero si tus planes eran diferentes… Hay ciertos temas que tendrás que ir resolviendo sobre la marcha.

  • Renunciar a tener el control. Como madrastra eres la persona de la familia que más se ve afectada por decisiones en las que tiene poca voz. Cambios en la custodia, decisiones sobre la crianza de tus hijastros, finanzas familiares… Por supuesto tu compañero trata de hacerte partícipe dentro de lo posible, pero siempre va a haber una parte de descontrol en tu vida. Por eso aprendes a desconectar de lo que puedes, y a protegerte cuando ese descontrol te afecta de una manera que no deseas.
  • Asumir que no vas a ser una madre (ni buena ni mala) para tus buenoshijastros. Y no es que lo desees específicamente, es que no tienes otro modelo de cómo ser mujer en la familia. Por eso te encuentras comparando lo que sientes con lo que se supone que deberías sentir y dándote cuenta de que no estás a la altura. Es difícil que los niños te quieran, y es difícil quererlos a ellos. Ambas cosas llevan tiempo, y la relación seguramente va a tomar una forma que no esperabas. Por eso aprendes a valorar la relación por lo que es, en vez de sufrir por lo que debería ser.
  • Aceptar sentimientos embarazosos. Durante los años que lleva formar una familia ensamblada que realmente funcione como una familia (en la que todo el mundo se siente seguro) como madrastra experimentas sentimientos muy duros, y lo peor: muy mal vistos. Puedes sentir celos hacia tu compañero porque él es valorado por los niños mientras que tú al principio no, celos hacia la ex por haber compartido con tu compañero la experiencia de tener hijos juntos, celos hacia los niños porque al fin y al cabo ellos son la prioridad de su padre, puedes sentir rechazo hacia tus hijastros, resentimiento hacia tu pareja por haber tenido hijos con otra. Vas a sentir soledad, impotencia y rabia. Vas a sentirte como una extraña en tu propia casa. Por eso es mejor dejarnos de juicios sociales y entender que esos sentimientos no te hacen mala persona, sino que estás pasando por una situación difícil que te hace sentir muy vulnerable y que despierta tus emociones primarias. Esos sentimientos remitirán con el tiempo.
  • Convivir con valores diferentes a los tuyos. Si esto te parece una tontería, te sorprenderá saber que el primer motivo de conflicto entre los buenospadres y las malasmadrastras es la crianza de los niños. Porque nuestros valores, nuestra cultura familiar, son como el aire que respiramos: no nos damos cuenta de cuanto los necesitamos hasta que los perdemos. Y perderlos es una de las primeras clausulas del contrato de malamadrastra. La cuestión es es que no estás formando una familia desde cero, sino que te estás metiendo en una que ya lleva tiempo funcionando y tiene sus propia cultura. Harán falta unas cuantas conversaciones para adaptar esa cultura a tu forma de ver las cosas, y muuuucha flexibilidad por parte de todos.
  • El idilio amoroso termina muy pronto. Concretamente en el momento en que empiezas a vivir con tu pareja. En este tipo de clanes el ciclo de la vida está algo desordenado: no empiezas fortaleciendo la pareja para finalmente decidir formar una familia, sino que cuando te enamoras la familia YA ESTÁ AHÍ, con sus problemas derivados de la separación y no del todo predispuesta a abrirte las puertas. Créeme, esos sentimientos difíciles y esas conversaciones de las que hablaba antes son lo bastante afilados como para pinchar tu globito de amor y en menos que canta un gallo te encuentras poniendo los pies (o los morros) en el suelo.
  • Los niños llegan sin oxitocina. Tener buenoshijos es agotador, sus pataletas son insoportables y el día con ellos se hace laaaaaargo. Pero la naturaleza nos bendice con el don de la oxitocina, esa hormona que empezamos a generar durante el parto y que nos hace morir de amor por nuestros buenoshijos, hagan lo que hagan. Mi pregunta es ¿cuándo inventarán las pastillas de oxitocina para malasmadrastras? Porque cuando tus buenoshijastros, que todavía no te gustan demasiado y han consumido en dos horas toda la energía que habías reservado para el fin de semana, se arrancan con la enésima pataleta, te juro que quieres matar o huir. En general las malasmadrastras huimos, por el bien de la humanidad. Pero ah… qué bien nos haría un poco de ese amor incondicional para mantener la cordura.

Llegados a este punto me preguntarás… ¿Es posible disfrutar de la madrastridad? Pues inexplicablemente sí.

La relación con los buenoshijastros es difícil, pero si tu pareja y tú sobrevivís a los dos primeros años, ver cómo se afianza la relación con ellos es casi mágico. Nunca sabes cual será el punto de unión, ese clic que activará la relación, pero sí sabes que no ha habido nada automático. Has tenido que avanzar a tientas, sin modelos que seguir, para crear una relación que sólo puede basarte en la voluntad de todos de crear algo juntos y muy pronto te das cuenta de que es algo único.

En cuanto a tu relación de pareja, el proceso de crear una familia ensamblada la ha puesto a prueba desde los primeros momentos. De hecho la tasa de separación es mayor en las parejas ensambladas que en las primeras parejas. Eso sí, después de correr esta maratón de años, la relación que tienes con tu compañero no se puede comparar con ninguna. Habéis conocido lo peor de cada uno, os habéis apoyado cuando habríais querido deshaceros del otro, habéis discutido hasta la saciedad para hacer encajar todas las piezas del puzzle, habéis luchado y quizás habéis llegado a los tribunales tratando de formar la familia que queríais. Bueno, pues al fin llega el momento de sentarse a saborear los frutos de todo este trabajo. Creo que a las parejas ensambladas el idilio nos llega con unos años de retraso, pero lo vives con mucha más intensidad: ya no hay sitio para ensoñaciones, es todo realidad, y la habéis creado juntos.

Tu familia siempre va a estar hecha a trozos, y en casa andará cada uno con sus locuras. Sin embargo con el tiempo llegas a sentir un calor muy especial: el de un hogar donde cabemos todos.

¿Y vosotras sois Malamadrastras? ¿Cuál es vuestra experiencia tanto si lo eres como si estás al otro lado? Os esperamos en los comentarios.

10 Comentarios
  • Nuria

    5 Marzo, 2017 a 1:32 pm Responder

    Me ha encantado este artículo! Y cómo me he visto reflejada… en alguna ocasión busqué información sobre cómo llevar mi nueva situación y cómo encajar en la nueva familia. Hace ya casi cinco años que llegué a sus vidas y nunca me había sentido tan vulnerable y con tanto miedo. El primer año fue una lucha por la aceptación de mi persona en la familia, ya que como decían los buenoshijos, yo no tenía los mismos apellidos… El segundo año aprendí la importancia de compartirlo TODO, mi tiempo, mi dinero, mi espacio…poco a poco desaparecían mis espacios de intimidad. El tercer año aprendí a tomar la distancia necesaria, me di cuenta de cuál era mi papel y el papel del buenpadre, encontré mi LUGAR en esta familia ensamblada. El cuarto año tomé la decisión más difícil, irme a vivir a mi propia casa para mantener el equilibrio familiar y sobre todo mi equilibrio personal,ahora tenemos dos casas y podemos elegir todos. En este quinto año mi reto está en aprender a disfrutar del AMOR tan grande que recibo de ellos, cada día, en cada momento, aprender a aceptar las cosas como vienen y no cómo yo creo que deberían ser. Me veo en ellos, aunque no son mis hijos, veo en ellos mis sombras, mis aprendizajes, mis dudas y también mis miedos. Ahora ya no quiero cambiarles, solamente les miro y vuelvo la mirada hacia mí misma. Los tres son lo más bonito que me ha pasado nunca y mi relación de pareja es la más especial que he tenido en toda mi vida, AMOR en grande!

  • Berta

    5 Marzo, 2017 a 5:42 pm Responder

    Nuria, tu comentario es precioso. Destila mucha historia, muchas dudas, aprendizajes y amor. Muchas gracias por compartirlo. Ojalá oyéramos más voces como la tuya hablar de la experiencia real de ser madrastra, con todo el caos y también todos los bienes inesperados que encontramos. Te deseo mucha felicidad junto a tus 4 AMORES en esa familia sin igual que habéis construido.

  • María mercedes Salom

    6 Marzo, 2017 a 12:48 am Responder

    Yo me casé de segundas y del juzgado llegamos a casa con cuatro hijos , tres por parte de mi marido y una por mi parte. Sus edades eran 22-18-13-9
    Fuimos a vivir mi hija y yo a casa de ellos, que era muy grande…
    decir que fue fácil , no lo diré, tuvimos momentos difíciles, incluso en algún momento alguna pequeña duda de si esto podía funcionar, pero han pasado 20 años y estamos muy unidos y nos queremos mucho y poco a poco se fueron independizando y ahora es cuando mi marido y yo disfrutamos de vivir , sabiendo que ellos están bien, nosotros también lo estamos. Y lo que más nos alegra es que el día que los queremos tener todos juntos, lo ponemos en el wasap de familia y ellos reajustan sus agendas y vienen .
    Me llaman por mi nombre, pero en alguna ocasión, para no tener que dar explicaciones me han mencionado como su madre y yo me he sentido feliz , de todas formas se el papel que me corresponde.
    Un slaudo

  • Tere

    6 Marzo, 2017 a 8:52 am Responder

    Reconozco que a mi edad, y tal y cómo están las cosas fuera, si acaso llega una pareja hay un 90% de posibilidades de que me convierta en madrastra. Pero no sería una buena madrastra…. porque no me plegaría a las circunstancias. Sí, sería una madrastra-madraza porque me implicaría de lleno con los buenoshijastros, pero ser la última a quien se le escucha la opinión o de hecho que dicha opinión se ningunee, o callar la boca si lo que se está haciendo no me parece correcto… difícil, difícil. Madrastra sí, pero con una tercera persona por medio, no. Conozco padrastros que son una maravilla y los buenoshijastros les adoran, pero para una madrastra es siempre más complicado; digan lo que digan la figura de “madre” se vive distinto por parte de los niños que la figura de “padre”. Y también está que juntando los niños, los del otro te digan que favoreces a los tuyos, y al revés… mantener la paz en familias mixtas tiene que ser bastante esfuerzo y necesitar muuuuucha paciencia, fuerza de voluntad, y sobre todo amor hacia la pareja. La verdad, madrastras y padrastros, sois un@s auténtic@s valientes. Olé por vosotr@s.

  • Ana Zamarro Barrado

    6 Marzo, 2017 a 9:34 am Responder

    Me encanta el artículo y me alegra y consuela saber que no soy la única malamadrastra que ha experimentado todos esos sentimientos de celos, rechazo, rabia, tristeza y demás. En mi caso llevo casi 12 años con mi pareja, que venía con una niña de 1 año cuando nos conocimos y se encontraba en plena lucha judicial con el tema de régimen de visitas, búsqueda de vivienda y demás conflictos que conlleva un divorcio. Enseguida se vino a vivir a mi casa, y claro, su buenahija estaba con nosotros fines de semana alternos y no tengo palabras para describir los años que he pasado de insatisfacción e impotencia total, con respecto a mi pareja, a su hija, a mis suegros… ya que como nos pasará a todas, no tenemos ni voz ni voto y encima se espera de nosotras que estemos a la altura de las circunstancias haciendo los mismos sacrificios que haría una madre. No hombre no, así no vale. Para no desbarrar más, hace tres años y medio tuve a mi primer buenhijo y me cambió la vida radicalmente, que derroche de amor puro y desinteresado me invadió!! Tal fue la experiencia, que hace un año y medio tuve a mi segundo buenhijo, llenando mi vida por completo. Ahora somos una familia de cinco miembros, la buenahijastra de 12 años que es fija-discontinua y a la que empecé a aceptar hace relativamente poco tiempo, ya que con el tiempo me he ido dando cuenta que proyectaba en ella mi ira contra el mal hacer de su madre, mis niños de 3 y 1 año y mi marido y yo. Hemos conseguido sobrevivir a todo este caoso y a una mudanza, si esto no es amor, que baje Dios y lo vea!!!

  • Fernanda

    6 Marzo, 2017 a 9:54 am Responder

    Ufff me siento muy identificada, yo llevo con mi marido casi 11 años, y cuando lo conocí estaba separado y con un buenhijo de casi 5 añitos, al principio es dificil porque piensas en que te hubiese gustado enamorarte de un hombre sin ataduras y que cuando fueras madre el buenhijo fuera el primero para ambos… pero no siempre es así. En mi caso como el niño era tan pequeño no hubo problemas con que me aceptara y la verdad que nos queremos mucho. Tiempo después las cosas no iban bien con el niño porque su madre lo descuidó bastante y mi marido y yo tomamos la decisión de traerlo a vivir con nosotros, para su madre fue una liberación (no todas las mujeres nacen para ser madres), y así empezamos a convivir los tres juntos. La verdad pensé que iba a ser más complicado, pero no, nos ha ido muy bien y hace dos años llegó mi buenhijo y como siempre digo ya somos 4, no he hecho distinción entre ninguno y el mayor jamás podrá decir que se haya sentido hecho a un lado por mi. Es muy complicado, pero también es muy bonito. Él desde hace muchos años, cuando habla de mi se refiere como mi madre, nunca se lo hemos pedido y de hecho nunca he querido reemplazar a su madre, pero ese niño también es mi hijo, lo he criado yo junto con su padre, lo conozco más yo que su propia madre, lo he visto crecer y convertirse en un adolescente. Soy muy feliz por como han salido las cosas y disfruto mucho de mi familia de 4 miembros. Un saludo y a todas las malamadrastras, que a veces se nos juzga y no se nos da el reconocimiento que nos merecemos.

  • Raquel

    6 Marzo, 2017 a 9:57 am Responder

    Nosotros tenemos tres niños: 2 años de 6 años y medio (cada uno de su madre y de su padre) y uno común de tres años.
    Ya llevamos tres años viviendo juntos. La verdad que era más fácil cuando cada uno vivía en su casa pero estos tres años, han resultado una experiencia “complicada”. Los reajustes son complicados y, cuando parece que están, pasa algo y da al traste con parte de lo conseguido. Conseguir con todas las partes se encuentren que forman parte de un todo y que se sientan implicados es una labor titánica.
    Como madrastra estoy totalmente de acuerdo con la primera afirmación “eres la persona de la familia que más se ve afectada por decisiones en las que tiene poca voz”, yo añadiría que no tienes voz y, desde mi punto de vista, empiezas a tenerla, cuando como ha comentado Nuria, empiezas a tomar distancia y tomas decisiones para reajustar esa implicación, los espacios, los tiempos,.. En definitiva, como ha señalado Nuria, decides tu papel y el del buenpadre – buenpadrastro.
    Enhorabuena a Berta y Aina! Su proyecto es increible. Lo conocí de casualidad y esta semana ya estoy apuntada a su iniciativa del grupo de apoyo.

  • Gemma De Vega

    6 Marzo, 2017 a 11:30 am Responder

    Yo hace más de 10 años que ejerzo de madrastra, cuando conocí a mi pareja, su hija vivía con su madre y sólo la veía fines de semana alternos y todo era muy bonito porque cuando estaba con nosotros todo era diversión y buenos ratos, pero un año después de que empezáramos a vivir juntos, la madre desapareció (si, nos la dejó para pasar el finde de semana con ella y no volvimos a saber más de ella) y de la noche a la mañana nos me vi con una hijastra las 24 horas del día, los 365 días al año.
    No fue fácil, aunque muchos opinan que al no tener figura materna con la que competir que todo iba a ir bien, pero encontrarme con 28 años todo eso de repente fue muy duro.
    Por mi forma de ser, desde el principio me impliqué mucho en al crianza de una niña de 7 años y ese fue mi gran error y ahora que soy madre de un niño de 10 años me he dado cuenta. Todos los esfuerzos que se hace por un hijo, se ven recompensados por el amor que te da, pero en el caso de mi hijastra, eso no pasaba, yo lo daba todo y no recibía nada a cambio.
    Cuando nació mi hijo, al tener que repartirnos las tareas, las cosas volvieron un poco a su cauce, pero 10 años después aún siento muchas veces que estoy fuera de lugar, porque hay muchas decisiones que se toman en las que yo ni pincho ni corto.
    Ser madrastra es muy duro y a tiempo completo aún más, pero nada es fácil en esta vida y me consuelo con que a lo mejor cuando tenga su propio hijo se de cuenta de que lo hago lo mejor que puedo.

  • Yolanda

    6 Marzo, 2017 a 3:05 pm Responder

    Gracias por este post!! Me miraré con cariño e interés el blog, porque es un tema donde hay muchas incertidumbres… muchas dudas y “vacíos”, yo soy madre a tiempo completo y madrastra a ratos, y encajar los sentimientos que tenemos todos, lo que esperas y lo que hay, los derechos, aciertos y errores de sus otros padres… vaya, no es nada fácil. Aún tenemos mucho camino por recorrer, pero saber que hay un lugar donde leer y compartir del tema, ya consuela!

  • Arantxa Lozano

    16 Noviembre, 2017 a 8:28 am Responder

    Soy madre de dos hijos y madrastra de otro fines de semana alternos y de una a tiempo completo. No vivimos juntos ante mi negativa por el comportamiento de esta niña durante 4 años. Ha mentido, robado, roto cosas….
    No me acepta. No consigo hacerme con ella.
    La madre es la mas importante. Hasta que ella no asuma que su ex tiene nueva mujer, que no pretende ser la madre de su hija y que quiere lo mejor para todos, no hay nada que hacer.
    La madre de esta niña se dedica a poner piedras en nuestro camino, a hablar mal de su padre, de mi, de mis hijos,de donde vivimos,… de todo. Y eso crea unos conflictos emocionales en su hija que no alcanza o no quiere ver. La niña me necesita como me necesitaria cualquiera en su caso, porque soy el unico referente femenino que tiene a su alrededor. La veo mas que a mis propios hijos, pero no hay nada que hacer. Estamos bien y de repente… salta el chispazo…
    Lo que quiero decir es que si la madre no colabora, la relacion, la convivencia y el bienestar de esos niños es casi imposible.

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