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Ellas opinan: mi parto inducido

Ellas opinan: mi parto inducido

Amaya Ruibal es una Malamadre primeriza que se enfrentó a su primer y único parto con la idea de que todo iría de una manera favorable. Sin embargo, su experiencia la recuerda con tristeza y dolor, fue un parto inducido en el que no le fueron explicando absolutamente nada y que acabo con una cesárea muy urgente. A Amaya la duermen completamente y cuando despierta y pregunta por su bebé estaba en la UCI de neonatología, como consecuencia del estrés tu hijo no es capaz de usar sus pulmones, y esta conectado a una máquina que le insufla aire. Hoy nuestra protagonista de ‘Ellas opinan’ nos cuenta su historia”.

parto

*Puedes seguir a Amaya en Facebook e Instagram.

Cuando estaba embarazada siempre me decían que “sea una horita corta” y la verdad que nunca me paré a pensar el porqué me lo decían hasta que llegó el día. Mi embarazo fue muy bueno, tanto que desde que me enteré que estaba embarazada pude disfrutar del momento y no tenía tiempo para pensar en el momento del parto: ¿cómo iba a tener miedo a algo que no había vivido nunca?

Pasada la fecha probable de parto, los monitores en el hospital eran con mas frecuencia así que en el control de la semana 41+3 me detectaron que la tensión arterial la tenía un poco alta y como ya estábamos en el “limite” para inducir el parto sino se producía sólo, me aconsejaron quedarme ingresada y empezar a inducírmelo.

En ese momento, he de confesar, si que sentí nervios, por fin el momento había llegado sabía que antes o después iba a ver la cara de mi hijo y la emoción era enorme. Mientras se informaba a mi pareja del ingreso, yo me encontraba en una sala “de exploración” con la ginecóloga explicándome que me iban a introducir un propess, es decir, un tampón de prostaglandina para que el cuello del útero se fuera dilatando y empezarán las contracciones. Una vez puesto me subieron a la habitación y aunque alguna que otra contracción sentía no parecía que hiciese mucho efecto… a la mañana siguiente la ginecóloga de ese turno me quitó el propess y decidió ponerme otro segundo propess y vuelta a la habitación, esa noche rompí aguas. Recuerdo la emoción de haber roto aguas por fin. Ahora si que estaba cerca el momento. Toda esa emoción se fue poco a poco transformando en dolor a medida que venía una contracción, avisé a la enfermera de planta y vinieron a buscarme para llevarme al paritorio, a la sala de dilatación. El dolor de las contracciones era cada vez más fuerte, la matrona y ginecóloga de ese turno de noche supuestamente “estaban desbordadas”, sólo a nosotras se nos ocurre romper aguas un día festivo, sí señores rompí aguas el 15 de agosto siento no haber planificado dar a luz en Agosto, a quien se le ocurre por favor…

Dos horas y media sola en la sala de dilatación

Pues sí, las profesionales de ese turno estaban desbordadas y a mi me dejaron 2 horas y medias sola en una sala de dilatación con un dolor insufrible e ignorando lo que les decía y sentía las 2 veces que entraron en la sala. Me volvieron a subir a la habitación pero resulta que la exagerada madre primeriza, es decir, yo, no aguantaba el dolor y la enfermera de planta cuando me vio volver a la habitación volvió a llamar a paritorio porque yo no podía estar ahí “sólo faltaba que diera a luz en planta”. Así que esperados 15-20 minutos volvieron a bajarme y gracias a que está vez mi pareja exigió entrar a la sala de dilatación pudo entrar. Yo sólo recuerdo dolor y más dolor, no podía hablar, sólo concentrarme en mi respiración que, por supuesto, “no estaba haciendo bien”. Resulta que aparte ser una madre primeriza exagerada no sabía respirar. Cuando la ginecóloga volvió a la sala de dilatación para decirme “no estás de parto “, “no estás para la epidural”, “no puedes sentir tanto dolor “… lo único que podía hacer era quitarme el propess porque igual no lo estaba tolerando y, una vez quitado el propess , decidieron sedarme y subirme a la habitación “así descansar un poco”. aA día de hoy no tengo muy claro quien era la que tenía que descansar un poco si yo o ellas…

Por fin llegó la mañana siguiente volvimos a bajar a paritorio y sí, está vez si, la ginecóloga de ese turno sí decidió poner oxitocina no sin antes tener otra charla de otra matrona “sabia”, recordaros que a parte de ser una madre exagerada primeriza que no sabía respirar y tampoco soportar el dolor (“por que parir no duele”) ahora también resulta que tenía una lucha interna con mi bebé, sí, eso era, yo no quería que mi hijo naciera y el peor parado iba a ser mi hijo. (Ahora recordad y guardar estas palabras para más adelante).

La matrona me volvió a subir a planta para que me duchara, desayunara algo y me pusieran un enema, entonces una vez hecho esas 3 pautas ya empezaríamos con la oxitocina. Ahora si que parecía que llegaba el momento y podía ser cierto eso de que después de la tempestad llega la calma pero sin embargo algo ocurre, algo que trunca todo lo que podías haber soñado hasta ese momento… después de estar con la oxitocina puesta, que la anestesista me pusiera la epidural, dos horas escasas el monitor empieza a marcar una bajada, mi pareja sale al pasillo a avisar, acude la ginecóloga ve el monitor, me observa a mi, avisa al personal que vengan que “es urgente” me ponen oxígeno, empiezan a moverme las piernas sin explicarme el motivo, empiezo a asustarme… ¿qué pasa?, ¿qué ocurre? Parece que con la pierna izquierda levantada el monitor vuelve a marcar el pulso. Me dice la matrona que intente aguantar así, salen de la sala ante el silencio de mi pareja y mío. ¿Qué está pasando?, ¿por qué me tiene que estar sucediendo esto ahora?

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“Avisad, cesárea muy, muy urgente…”

Unos diez minutos después el monitor registra otra bajada, vuelven a entrar en la sala pero está vez mucha más gente, me dicen que respire, me preguntan si estoy mareada, comienzo a ver caras de preocupación, una de ellas se lleva la mano a la cabeza, otra a la boca… algo malo está sucediendo, lo veo en sus caras y de repente se escuchan las palabras “avisad, cesárea muy muy urgente”.

¿Por qué?, ¿qué le ocurre a mi hijo? Me dicen que no consiguen estabilizar el pulso del niño, escucho que están perdiendo el pulso, echan a mi pareja le dicen que le avisarán tan pronto acaben y de repente me encuentro sola, asustada, mi cabeza no deja de repetir que no hay pulso mientras me llevan al quirófano repitiendo las siguientes palabras “rápido, rápido, corre, corre…”. En esos momentos sinceramente pienso lo peor.

Cuando llego al quirófano están todos los profesionales del mismo preparados y todo ocurre muy rápido, me duermen completamente y cuando despierto están acabando de cerrar el corte. ¿Y mi bebé?, ¿qué ha pasado?, ¿alguien me va a explicar algo? Me dicen que mi bebé está bien que no me preocupe y me llevan a reanimación durante dos horas sin haberle visto la cara a mi bebé.

Ahora imagínate que te ocurre a ti, tu bebe está en la planta de neonatología.  Como consecuencia del estrés tu hijo no es capaz de usar sus pulmones, y esta conectado a una máquina que le insufla aire. Tu hijo también ha estado 3 minutos sin usar los pulmones por sí mismo, todo el aire se lo insuflaba una máquina, hasta adquirir fuerza. Además si fuera poco tu bebé salió con la piel gris, aunque ya ha cogido algo de color y está evolucionando favorablemente, pero debe estar unos días ingresado, puesto que su metabolismo ha sufrido mucho debido al estrés, y aunque los pulmones están ganando fuerza, su sistema digestivo no funciona correctamente.

Imagínate el dolor que puedes estar sintiendo como madre, estás rota emocionalmente sin poder articular palabra, subes a una habitación (de maternidad) sin tu bebé, escuchas a otros bebés llorar y cuando quieres ver a tu hijo te enfrentas a las enfermeras que te dicen que es mejor que lo veas mañana, que tu hijo seguirá ahí pero mejor mañana. Claro que seguirá ahí mañana pero no has visto nacer a tu hijo, te han privado de ese momento y ¿pretendes que no lo vaya a ver? Imagínate lo que es ver por primera vez a tu hijo rodeado de cables… eso no era lo que tú te imaginabas, nunca te habían hablado de algo así y sí, tu bebe está ahí, sólo en una cuna de la UCI, separados porque según tu matrona has tenido una lucha interna con tu hijo y el peor parado iba a ser el, sólo le falta decir ahora “te lo dije”.

“Lo importante es que estáis bien,” “lo importante es que lo podéis contar”… pues no, lo importante son las vidas con las que se puede llegar a jugar, lo importante es que te respeten, que no te traten de menos por ser madre primeriza, poder ver nacer a tu hijo y cuidar ciertas palabras y comentarios.

Y a pesar de estar 3 días en un hospital para dar a luz, otros tres para recuperarte de la cesárea, marcharte a casa sin tu bebé (no te puedes imaginar la ansiedad que eso provoca) mientras se queda ingresado en neonatos… resulta que no puedes denunciar porque no hay secuelas en el niño ni en la madre. Estamos seguros? Seguros que no hay secuelas? Ningún trauma? Y tu? Volverías a quedarte embarazada? Repetirías en ese hospital?

Sí señores, mi hijo está bien pero lo siento no todo vale.

Y vosotras Malasmadres, ¿cómo fue tu experiencia de parto?, ¿fue negativa como la de Amaya o, por el contrario, todo fue como esperabas?

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Han comentado...

  1. Hola!

    Ay, que casi, casi me has recordado mi desastroso parto. A mí, todo el seguimiento se me hizo por seguro médico privado (cosas del padre) hasta que, con la fecha de parto más que cumplida, el susodicho seguro privado dice que no cubre el parto por quince días, aun a pesar de que cuando se contrató no estaba ni siquiera embarazada.

    Así que vámonos a la (in)seguridad social. Monitores. Todo bien hasta que la matrona (una que espero tenga un sitio especialmente calentito en el infierno) me dice “¿no te duele nada? Porque mira qué contracciones tan estupendas”. Me pasa con el ginecólogo para exploración (por cierto, que tenía las manos más grandes del mundo) y dictamina que “3´5 cm de dilatación, te quedas ingresada”.

    Recuerdo que ahí, un enfermero que terminaba turno me dijo eso de “ya verás, va a ser una horita corta”.

    Genial. Hasta ahí, todo correcto. Para variar, no quedan camas, así que toca esperar enganchada a un suero, con el monitor puesto, dando paseítos, por las urgencias de maternidad, pero quitada de la vista, hasta que queda una cama libre, sobre las ocho de la tarde.

    Antes de eso, comienza el calvario. Esa matrona decide, tras una segunda exploración, que como no dilato (“hija, qué esperas, si es que eres una primípara añosa” ¿Quéeeeee? ¡Porras, que tengo 36 años!” pues que me va a poner lo que ella denominó “la tirita”, es decir, el propess. Sin problema nuevamente, hasta que decide quitármelo para subirme a la habitación y “así descansas”. El alarido que dí cuanto me lo quitó se escuchó desde fuera. No sé si se adhirió o qué, pero me tocó un “vamos, que eres de las gritonas, no?”

    A planta y hasta las dos de la mañana, en que me despierto y le digo al padre de mi hijo que no me encuentro bien, que no me duele nada, pero no estoy bien, que llame a una enfermera. Y, sin examinarme ni nada, me envían a una sala de dilatación, que para colmo, era paso obligado para la zona de almacenamiento de limpieza, así que el trasiego de gente, increíble. Intimidad, cero… y sola, porque no dejaron entrar al padre.

    Si digo que perdí la noción del tiempo, no exagero, hasta que nuevamente, la matrona, tras examinarme me dice “tú qué, que no piensas dilatar, ¿no? Pues el gotero que te ponemos”. Y ahí, yo, que según el monitor tenía unas contracciones enormes y que no notaba, es cuando literalmente dejé de ser consciente de mi parto, salvo ratos.

    Resumo: bajadas de tensión, tortas (literales) de la matrona (“oye, que te duermes, ¡a ver si espabilas!”, periodo en negro, más tortas de la matrona “desde luego, mira que no vas a poner las cosas fáciles, de 3’5 no pasas”. Respuesta mía: “dime cómo hacerlo y dilato lo que haga falta”. Ella: “Mira, es graciosilla y todo!”). Recuerdo haber escuchado a alguien diciendo que tenía una contracción que no se me bajaba, al padre de mi hijo diciendo “se le baja la tensión, es de tensión baja, ¿no podéis ponerle algo?, nuevamente la matrona diciendo “es que chilla hasta dormida”, otra voz que dice “le hemos puesto todos los calmantes posibles y nada” y así, hasta que viene el mismo enfermero que me deseó la horita corta y me dice “¿todavía estas aquí?”

    Fundido en negro y un celador que viene para decirme que “guapa, te van a hacer una cesárea, vengo a afeitar” y yo de haberle respondido “haz lo que te dé la gana, yo quiero irme a mi casa con mi madre”.

    Otro fundido en negro y estamos en quirófano. Me quitan la oxitocina y me enganchan la epidural. Ahí, magia. Ya no tengo contracciones, ya no me duele nada. Hasta bromeo con las enfermeras que me están preparando, que aquello, más que un parto, parece una crucifixión (brazos en cruz, piernas estiradas, bien sujeta por todos lados, patucos, guantes, gorro)… y problema nuevo: pertenezco a ese selecto mínimo porcentaje de personas a las que no les hace efecto la epidural, así que me noto todo, todo y todo.

    A las ocho y veinte nace mi hijo. Para mí, seguía siendo sábado, cuando fui a monitores. Vistazo rápido y fuera, a recuperación. Me da tiempo a darle un beso a mi peque y al salir, decirle al padre “es rubito”. Fundido en negro hasta que me despierto sobre la una o así, me examinan y me mandan a planta.

    A la una y media, me traen por fin a mi hijo. Al día siguiente, me doy cuenta de que es martes. ¡Martes! La historia completa me la cuenta el padre de mi hijo, mi madre y una enfermera. Yo me encuentro tan bien que pido el alta voluntaria… pero aun más problemas. Para empezar, “le tenemos que repetir las pruebas del oído, que no han salido bien.” Al segundo día “le vamos a repetir las pruebas, porque no salen como deben”. Al tercer día, directamente sin decirme nada, se lo llevan para repetir las pruebas y me dejan un folleto sobre sordera infantil que a mí me deja hundida.

    Tras mucho recorrer pasillos, al fin alguien tiene la caridad de explicarme que “sordo no está, mujer, es que al haber sido cesárea, tiene los oídos llenos de líquido, por eso salen mal”. Le digo lo del folleto y me dice que “igual es que el celador se ha confundido, que sois muchas, tampoco es para tanto”

    ¡Tampoco es para tanto!

    El remate: mi hijo, como tantos, se pone completamente amarillo y, al final, pasamos allí cinco días. Tampoco se pudo denunciar nada, porque, en todo momento, según ellos, se siguió el protocolo adecuado (no lo dudo, pero, al mismo tiempo tengo mis dudas, sobre todo en los escasos tres segundos que vi a mi hijo), la matrona aplicó la praxis adecuada (si, creo que las tortas y señalar la incompetencia de la madre para dilatar, como si eso fuese físicamente posible, se recogen en algún manual de medicina, sí) y, dado que ambos estábamos bien, “son ganas de sacar problemas de dónde no los ha habido”.

    No tuve más hijos, pero tengo muy claro que, de haberlos tenido, no habría vuelto a ese hospital. Antes, habría dado a luz en una cuneta.

  2. Qué parecida a la tuya fue mi experiencia! También cumplida, también tensión alta,también tres días para inducir con oxitocina, después de 8 horas y tactos absolutamente dolorosos (de ser igual que la niña del exorcista retorciendome en la camq) cesarea de urgencia, porque el niño sufría. No me durmieron entera pero no me dejaron verle porque había tragado meconio y tenía las vías respiratorias obstruidas….me llevan a reanimación, nadie me dice nada,yo sólo lloro y lloro, cuando hacen el cambio de turno me presentan entre ellas como “la cesárea que está muy nerviosa porque no vio al bebé” gracias a que una enfermera que entró les dijo que por qué no llamaban a mi familia que me dijese algo, así fue, primeras fotos de mi pequeño, lleno de cables…hasta el día siguiente no pude tocarle la manita, qué difícil recordar todo….

    1. Mucho ánimo Carolina! Que importante es dar a conocer nuestras historias. Un abrazo

  3. Mi parto fue un poco desastroso también. Cuando me pincharon la epidural la primera vez todo funcionó a la perfección. Sentí un enorme alivio cuando todo el dolor desapareció, pero poco a poco el dolor volvió con una fuerza tremenda. Pedí que me pusieran más epidural y me la pusieron por la vía, pero a diferencia de la vez anterior no hacía ningún efecto y me moría de dolor ya dilatada de 8. La volví a pedir y la volvieron a poner por la vía, pero otra vez, el dolor no desaparecía. Así, que yo insistí otra vez, esta vez llorando de dolor, que me lo miraran porque no notaba ningún alivio. Entonces me quitaron el parche en la espalda donde me habían pinchado la primera vez y vieron que todo el artilugio se había soltado, de forma que toda la epidural que me estaban poniendo se estaba derramando en la camilla.

    Decidieron entonces volver a pincharme, pero no funcionaba y así me pincharon hasta cuatro veces. A la quinta vez algo pasó y cogida a mi matrona le dije que la lengua se me empezaba a dormir, y la cabeza y estaba cayendo en un profundo sueño.

    Entonces me tiraron contra la camilla y llamaron a todas las enfermeras de la planta que vinieran urgente. Me pusieron oxígeno y solo recuerdo como aparecieron un montón de personas, la cara del anestesista era un poema y yo al ver su cara de pánico pensé que me moría. Solo podía decir, mientras me iba durmiendo y nadie me decía nada, que lo único que quería era ver la cara de mi bebé (pensando, no sé si muy dramáticamente o no, que me estaba muriendo). Pero claro, si ves al anestesista con cara de pánico e inmóvil sin saber qué hacer, el terror se apodera de ti y piensas que nada bueno puede estar pasando.

    Por suerte al rato desperté y me dijeron que me había puesto muy nerviosa y que me había desmayado. Permitidme que dude que la culpa fuera mía y no de que me pusieran mal la epidural… ya que nunca por nervios se me ha dormido la lengua.

    Aún así, lo único que intenté cuando desperté, fue calmarme ya que aún tenía que hacer el expulsivo y solo podía pensar en estar lo más tranquila para hacerlo bien. Después de ese enorme susto y de que intentaran tapar un poco lo que realmente sucedió, a las 2 horas nació Hugo. Un bebé precioso y sano.

    Por suerte, aunque pasé auténtico terror, creo que volvería a tener otro bebé. Cuando vi su cara y lo pusieron encima de mí, todo lo anterior se me olvidó.

    1. Que bueno saber que al verle la carita y tenerlo encima tuya se te olvidó todo. Un abrazo

  4. Mi parto fue prácticamente igual. Ese dolor de no poder coger en brazos a tu recién nacido hasta pasados unos días es desgarrador, tanto tiempo imaginándolo, tanto tiempo esperando ese momento….. Nadie te prepara para algo así. Han pasado más de 5 años pero sigo emocionándome al pensar en ello y siento un gran dolor al leer tu relato.

  5. Hola! Soy Catalina de Canarias, madre primeriza en diciembre. Yo tengo que decir que tuve buen embarazo, buen parto y estoy teniendo un cielo de hijo. No obstante estoy muy de acuerdo con Amaya, mi experiencia pese a ser buen en general también tengo que decir que llegue al hospital, que de mi casa al hospital son unos 40 min en coche por carretera no hay autopista en esta isla, llégue de 38 semanas y con 2 centímetros, como debe ser por isla menor me habían hecho control del registro desde la semana 36 (ya había tenido 2 controles de registro previos) y ya tenía algo alta la tensión(que estuve controlándome en casa yo misma y las analíticas estaban ok) y alguna contracción (pero porque me lo dijeron porque no las notaba). Pues al llegar me hicieron otro registro, tenía contracciones pero según ellos no eran de parto y estaba cm dije antes de 2 cm, pero que por ahora no estaba de parto…(pero tenía dolores bastantes, llegaron a decirme q podía estar días, semana con esos dolores!!!) en fin por la lejanía de mi hogar me ingresan, no podía sentarme, ni acostarme, sino de pie estaba más aliviada y caminando, aquello fue a más pedi q me volvieran a ver en registro, y nada que no eran contracciones de parto( que sigo sin entender esa frase) y estaba de 3 cm. Me hablan d la epidural, análisis, esperas tiempos, pero nada que alguien pueda considerar un consejo útil, vuelvo a la habitación y me doy una ducha caliente y el dolor cambio totalmente tenía muchísimas ganas de empujar (no de hacer de vientre, de empuñar empujar) así que vuelvo y directamente me ven en paritorio y estaba de 10 cm! Y dicen bueno ni epidural ni nada a empujar(realmente es lo q quería q fuese natural) a partir de ahí todo fue muy bien. Estuve una hora y media d parto, pero antes de nada dije como está el bebé? Como estoy yo? Que tengo que hacer? Cuánto durará? En respuesta a todo yo fui la que me dije a mi misma que podía y que salía hoy. Todo lo que me hacían me iban explicando me ayudaban a que llevara control de mi respiración e hicieron partícipe a mi marido de todo. Con esto quiero decir que estoy de acuerdo con Amaya en que uno llega a algo q es la primera vez y no te tratan como tal (cm ellos es su pan de cada día…) cosa que deberían tener en cuenta, yo exigía siempre que me explicaran todo, que antes de hacer dijesen, también decir que leí mucho pregunté mucho a gente que me rodea y aún así iba haciéndome la tonta preguntando por qué? Cuando? Donde? Que es eso? Por que hace eso?. Creo que confiamos mucho en las manos en las que dejamos que nos ayuden a traer a nuestros hijos al mundo, yo era completamente desconfiada (y soy hija de médicos!) pero mi marido siempre me ha dicho que no dejamos de ser seres de que el instinto y la naturaleza están ahí y debemos dejarnos llevar por ella. Yo desde el principio me cuide, camine mucho por consejo de mi suegra (que ella recuerda que fue lo mejor pra el embarazo y el pero) también nadaba, etc. Puede hablarse de que he tenido suerte pero no considero que haya tenido suerte estar embarazada y traer vida al mundo no deja de ser algo muy grande por lo que no debemos dejar que nos traten como si de un número más se tratase y q no somos
    Médicos ni entendidos, que exijamos
    Que se nos expliquen las cosas y se nos ayude en la gran labor final. Bueno y también tengo que decir de los tres dias que estuve en el hospital (como dije al principio isla menor y lejanía no tenía puntos y el niño santísimo
    Pero te dejan días de observación) más experiencia negativa, que en vez de sentirme en la planta más bonita y feliz del hospital…no quería ni imaginar como era la planta de terminales pobres personas. Pero eso pra otro comentario. Muchas gracias a Malasmadres por el gran grupo que han formador y la lucha que llevan por la conciliación y las no renuncias! Animo a madres primerizas y mi consejo escuchen lean y pregunten pero no dejen de escuchar a su instinto! Saludos

    1. Muchas gracias por tu comentario Catalina. Me alegro que tu experiencia haya sido buena y que tengas un cielo de hijo ? mi niño la verdad que también es un santito jeje

  6. Como la entiendo… mi caso por suerte no fue tan grave, pero sí me sentí abandonada.
    Yo empecé con contracciones en casa sobre las 2 y media de la madrugada. Espere hasta cerca de las 4 y media para ir al hospital que está a media hora de casa… nada, sólo estas dilatada de 1cm y las contracciones no son seguidas.. a casa. De camino a casa el Dior empieza a ser más intenso y le comento a mi pareja que probablemente y al contrario de lo que Pensaba, necesitaré epidural cuando llegue el momento. Nos vamos a casa y me tumbó en la cama con dolores bastante intensos, pero por no pecar de exagerada me pongo el ventilador delante (hacia un calor horrible) y me coloco de mil maberas para ir aguantando las contracciones. Mi chico cansado de verme pasarlo mal, me obliga a levantarme,me ayuda a vestirme y me lleva al hospital de nuevo, eran las 9 de la mañana. No puede comerte tanto,sólo estas de 2cm. (No podía ni hablar del dolor) me ponen en la sala de correas,sentada en una silla que no se podía reclinar y allí me deja,monitorizada y se va sin decir nada. Al cabo de unos 15 min. Entra me hace ponerme de lado,y como la silla no se declina me pone una papelera a los pies y se va. Yo no puedo más de dolor, no puedo hablar y la espalda me mata, por lo que me vuelco a sentar apoyándola. A cada contracción noto como la niña da un respingo dentro de mi hacia arriba.
    Al cabo de media hora entra otra vez, me ve ,me riñe por no estar de lado, ya que es lo mejor para el bebé y antes de que le diga que no puedo con la espalda mira el monito y se va. Sólo entro 1 vez más, hasta las 13h que u matrón entraba con una mujer y al que le pude decir que creía que había roto aguas. Ya llevaba 4 horas con las correas puestas son que me hubieran dicho si algo iba mal,lento,normal… nada.
    Me pasan a mirarme… no, sigues son estar de parto, sigues con 2 cm y las contracciones no son cada 5 min. (Pues a mi no me daba tiempo a recuperarme entre una y otra) pero bueno, si te pones así te pasaremos a un paritorio. Y allá Vamos, me tumban en una cama y correas otra vez, Dios como me dolía el aparato ese ya! Pero al menos el puede estar conmigo y no estoy sola. La matrona se vuelve a ir y no la veo hasta una hora después. En algún momento de este proceso he oído que las pulsaciones de la niña no puede bajar de 120, recuerdo haberlas visto en 86 varias veces en la sala de correas. Y cuando soy capaz de concentrarme me fijo en ella, lo que por desgracia no es mucho rato. A las 14h vuelve a aparece, le digo que ya no aguanto más, y me dice “esperaremos un poco más” y se vuelve a ir… ” a que quiere esperar?”le digo a mi pareja que no sabe ya como consolarme “me quiere matar??”… Y allí seguimos una hora más… A las 15h llega el matrón que vi anteriormente al paritorio, me mira y muy sereno me Dice, “a partir de ahora te atender Yo,y veo que ya no puedes mas” “hay 2 opciones, como en teoría no estás de parto, puede que te manden a casa, yo te medico y te ingreso, otra opcion es es que voy a hablar con la ginecóloga a ver si te ponemos la epidural y te inducimos el parto.”
    5 minutos tardo aquel hombre en buscarme soluciones… la ginecóloga me revisa y me si e que no me preocupe que el dolor es muy subjetivo, y que induciremos el parto… pero antes me tienen que poner suero.. A las 17h me ponían la epidural… gloria bendita. Desde las 15h el matron entra con su residente cada 5 o 10 minutos a explicarnos todo lo que va a pasar, y nos ayuda mucho, después de la epidural incluso se sienta con nosotros y nos cuenta anécdotas. Todo va relativamente bien hasta que cerca de las 20h vuelven a bajar las pulsaciones, le comento que lo he visto durante todo el dia, llama a la ginecóloga y deciden extraer una gota de sangre de la cabecita que empezaba a asomar. En un minuto se llenó el paritorio de gente.
    “No os asustes, vereis mucha gente, pero hay que hacer una cesárea de urgencia” nos decía el marrón. A las 20:10 entro en quirófano, la residente me da la mano todo el tiempo. Noto algo frío en la barriga, la ginecóloga no para de preguntar si puede cortar mientras el anestesista aún está preparando la anestesia, que empieza a ponerme cuando y me han cortado y noto un dolor horrible cuando meten las manos dentro de mi. Empiezo a gritar que me duele a lo que el anestesista me pregunta ” que es lo que te duele?” “Todo, lo estoy notando Todo, duele mucho!” “Ya, esque no da tiempo a que la anestesia haga efecto, pero hay que sacar a la niña” sólo me queda callar, agarrarme a la camilla, mientras se me caen las lágrimas y oigo a la residente intentando consolar.e. Todo pasa relativamente rápido pero par mi fue eterno, el matrón me dice que ya está, ella esta perfecta, pero no me la enseñan, mientras me cierran me pregunta si ya la he visto, y cuando le digo que no, grita u que no se les ocurra llevársela sin enseñarme la. Ya ha pasado, es preciosa,pero tengo una sensación amarga, cuando llegó a postoperatorio se sorprenden de que pueda mover las piernas… ja ja ja… hasta las 22h que me suben a planta con 14 grapas en el abdomen. Mi pequeña venía con 3 vueltas de cordón. Y después de año y medio. Aún sigo pensando que si esa matrona que me abandonó cuando llegue al hospital me hubiera atendido hasta el final, me hubiera matado a mi pequeña, ella esperaba que yo pariera por mi misma a pesar de que pasaban las horas y no dilataba, a pesar de que a la niña le bajaban las pulsaciones…
    Soy gracias porque aún hay gente que hace su trabajo por vocación, y el matrón y su residente fueron totalmente cercanos , tranquilizadores. Por desgracia no pudieron evitar las complicaciones que yo creo que se hubieran evitado de tener un buen tratamiento al principio. A día de hoy aún me siento culpable por no haberle dicho algo a esa mujer. Por no haberle dicho que algo iba mal, que yo lo notaba. Quizá el parto de mi primera hija no hubiera sido la peor experiencia de mi vida.

  7. Mi experiencia fue horrible y era mi segunda hija, fue en un hospital de barcelona y siempre digo que si mi primer parto era como la segunda, jamás hubiese querido quedar embarazada otra vez. El anestesiologo fue el peor hasta me puso mal la epidural, me la querían sacar por parto natural como fuese, un día entero así y a la media noche dijeron no se puede cesárea, para eso vi pasar a miles de doctores, enfermeras por cambios de turno y como mi anestesia era para parto normal cuando empezaron a abrir grité de la sensación, lo último que recuerdo es que la doctora le dijo al anestesiologo ponle más y me durmieron, gracias a Dios mi hija nació bien pero la vi luego, y me tuve q someter a un nuevo proceso días después porque el anestesiologo hizo algo mal al ponerme la epidural, ingresé a quirófano de nuevo me sacaron sangre del brazo y me la pusieron como si fuese la anestesia de la epidural… y claro son cosas q pueden pasar, no hay q denunciar porque estábamos bien

  8. Madre mía hacen con nosotras auténticas barbaridades.en mi caso hace 20 días q tuve a mi segundo hijo y cuando fui a unos monitores y buscaron el historial de mi primera hija resultò q no ponía nada de lo q había sucedido cuando mi hija acabò en neonatos x su culpa,gracias a los de neonatos 5 años después nos enteramos q mi hija naciò con prolapso de cordón y vuelta del mismo,cosa q ni en su alta ni en el historial viene reflejado,la sacaron con fórceps y se fue a neonatos xq pensaban q la habían echo un derrame cerebral,x suerte está sana pero pensar en lo q podía haber pasado y q no nos informarán x ser primerizos de vergüenza,cosa q con El Segundo fue todo bien distinto

  9. Mi parto también fue inducido, 40+4, finalizando en una cesárea, aunque no de urgencia.

    Me emociono al leer tu testimonio, recuerdo mi parto con angustia por todo el desarrollo y la cesárea, por lo que no puedo ni imaginar tu sufrimiento. Por suerte, tienes a tu bebe contigo y eso te dará toda la felicidad del mundo.

  10. Obviamente algunas de vuestras historias son de terror, pero hay una cosa que no entiendo, ser primeriza no te tiene que convertir en una ignorante ni “inculta” en partos, por llamarlo de algún modo. Yo di a luz hace poco más de cuatro años, era primeriza, fui a un hospital público de la Comunidad de Madrid y no me hicieron absolutamente nada sin mi permiso. Lo primero que debes hacer es saber dónde vas a dar a luz, saber cuál es el protocolo que siguen en cualquiera de las situaciones que puedan darse, ahí estás tú para pedir información de todo y buscarla donde haga falta, no vale eso de: “es que yo no sabía o no me explicaron” el parto es tuyo y para decidir has de saber, busca información de profesionales, pregunta, investiga, no des nada por hecho y ve teniendo claro lo que quieres y lo que no

    1. Ya bastante idiotas y culpables nos sentimos las que hemos pasado por esto, cuando no es culpa nuestra. Solamente confiabamos en los profesionales y jamas pensamos que nos pasaria esto. Yo di a luz en la maternidad mas grande de Madrid. Hospital publico donde nacen al dia muchos bebes y despues de practicarme alli una Fecundacion in Vitro. Conozco gente que incluso se cambiaba a ese hospital porque en caso de ocurrir algo contaba con todo lo necesario para atender a la madre y el bebe y no separarlos. Jamas pense ( y creo que el resto de las mamis igual) que no estaba en buenas manos.

  11. Con toda la droga y dolor por la cesárea no entendía mucho, salvo aquella frase: «cesareada, sin RN». Mi hijo, como no pasó por el canal de parto, no podía respirar. Y para colmo tuve una infección en el embarazo (citomegalovirus) que obligó a hacerse todos los estudios para descartar la infección en el bebe. Hasta ahí, entendía todo. Era lógico, me habían explicado bien. Entonces porque después caí en depresión? Porque levantaba por las noches a chequear que mi bebé estuviera bien, conmigo? No es natural que te quiten el bebe, no es natural que el primero que quite la leche sea un aparato, no es normal que tu bebé te mire por segunda vez con un halo de por medio, y no es normal que un bebe este con visitas de la mamá… los bebés y las mamás están juntos, danzan juntos desde la concepción. Pregunto si algunos de los sabios médicos se puso a pensar si para el bebe es mejor estar infectado con la mama? Nunca voy a olvidar aquellos días de angustia, incertidumbre. Yo estaba para normal, entre a cesárea por 4 causas… Era justificable. Pero sin el bebe… No justifica nada. Gracias por compartir

  12. Al leerlo no he podido evitar que se me salten las lágrimas. Me ha recordado mucho a mi parto y he recordado a mi bebito en la UCI.

    La respuesta es no, no volvería a parir. NO NO Y NO.

    Todavía me duele el recuerdo. Y no es dolor físico, es un dolor de alma.

  13. Pues yo acabo de parir hace 12 días. Pasé muchas horas con contracciones muy dolorosas, y si, es horrible, pero inevitable. Cuando fui al hospital, dilatada de 4 cm, me pasaron a la sala de dilatación con mi pareja, me pusieron la epidural rápidamente porque tenía mucho dolor, y estuve 13 horas hasta que finalmente parí. Todo el personal me trató de maravilla, claro que hubo ratos de entrar y salir gente, porque estaban haciendo su trabajo. Fueron empáticos, me explicaron las cosas, me pusieron oxitocina porque se ralentizó el parto y no podía seguir más horas estancada, y una pequeña episiotomía porque la niña no salía.Y lo hicieron con mi consentimiento y porque consideramos que era mejor para las dos. Considero confiable la opinión de una ginecóloga experta en partos. Y como había meconio allí estaba la neonatóloga para comprobar que la niña estaba bien, la examinó 2 minutos y me la pusieron encima.
    Y en nigún momento me sentí mal tratada, al contrario, las matronas maravillosas y la ginecologa excelente, pendiente en todo momento. Los anestesistas vinieron rapidisimo porque les dijeron que tenía muchísimo dolor. Sólo puedo dar las gracias por un trato magnífico, todo esto en un hospital público. Y en la planta igual, pediatras, enfermería, matrones y ginecólogas, amables y dispuestos a ayudar y explicar lo necesario de postparto y de lactancia. Creo que a veces sólo cuentan su experiencia las que lo han pasado fatal, que no digo que no tengan razón, pero en mi caso fue lo contrario. Claro que habrá profesionales muy bruscos, pero creo que la gran mayoría saben perfectamente lo que hacen, e intentan correr los mínimos riesgos, ya siento que muchas os sintáis tan maltratadas y ojalá cada vez sea menos frecuente.

  14. Me duele muchisimo leer tu post. Mi parto fue terrible tambien y tuve muchas secuelas debido a la instrumentalizacion pero lo que mas me dolio fue el trato recibido en el hospital. Estar tan asustada y que nadie te explique nada, crean que exageras y te hagan sentir tan mal se llama violencia obstetra y aunque parezca mentira debido a los recortes y como van las cosas en la sanidad cada vez se ven mas casos (da igual publica y privada tampoco esta bien que en la privada hagan cesarias sin ton ni son porque es peligroso). Un abrazo enorme a todas, yo solo puse una hoja de reclamacion por sentirme un poco mejor pero aunque tengo ya pocas secuelas fisicas por dentro estoy muy rota y tener otro hijo por ejemplo es impensable. Animo a todas.

  15. Pues yo tu celular una cesárea urgente y cada vez que leo casos parecidos m hierve la sangre…..porq parece que estamos peor ahora que hace años…..lo d tratarte como si fueras tonta debe ser tb parte del protocolo, porq si no no lo entiendo….en mi caso fui al hospital cuando tenía unas contracciones leves pero muy seguidas y como en las preparto lo que te dicen es que para que te dejen ingresada tienen que ser cada muy poco…pues allí que fui con mis contracciones cada 3 minutos…y m dicen que no, que para casa porq no había dilatado…y m fui a mi casa y empecé a tener dolores horribles y espere a estar medio muriéndome de dolor para volver al hospital no vaya a ser que m manden a casa d nuevo….una vez allí la máquina empieza a pitar y me dicen que la máquina va un poco mal y a veces hace tonterías…..tonterías?? Mi bebé se estaba ahogando! Mi pequeña quería salir pero yo no dilataba…Me rompen la bolsa…algo que no t explica nadie y duele horrores….y ven que sale sucia…cesárea a todo correr…yo asustadisima porq no sabía que pasaba y mi marido el pobre que nadie le contaba nada…al final todo salió bien y tengo una niña maravillosa….pero el miedo que pasas no t lo quita nadie y el sentirte mal porq los profesionales te tratan d tonta… inaceptable…

  16. Creo que hay que respetar las malas experiencias de las otras mujeres y contarlo, sobre todo contarlo, no es malo confiar y creer que vas a estar en buenas manos y que las personas que te van a a tratar son profesionales y empaticos, yo soy sanitaria y esa es una cualidad imprescindible para trabajar en esta rama profesional, son momentos de mucha fragilidad y todas nos merecemos ser tratadas con respeto, da igual si no “debería” doler tanto, a la persona le duele y hay que saber atenderla como se merece, el único fallo de las personas que han sido mal atendidas es confiar en que el profesional que tenían delante sabía lo que hacía, no estar poco informadas o ser poco exigentes…Mi parto fue inducido por una colestasis intrahepatica que yo misma me detecté y que las “profesionales” que me atendieron en urgencias no sabían ni que entrañaba riesgo para el feto, gracias a mi insistencia me subieron a obstetricia y pese a que en los analsis no se veía claro me provocaron el parto porque estaba casi cumplida, no sin antes dudar de la veracidad de mis síntomas…como si hubiese acudido porque me apetecía parir, dos días después de nacer mi bebé llegan los resultados del análisis específico que se pidió y oh, sorpresa, yo tenía razón, gracias a mí mi pequeño nació sano, si no, quién sabe, así que no, no todos los profesionales lo son y es mejor confiar siempre en una misma y exigir un trato digno, nunca os conforméis con menos.

  17. Ay madre mia! Jo, ojala hubiera mas personal sanitario como tu Tania. Yo no digo que todo el mundo sea igual por supuesto pero tras mi lesion por el parto he visto muchos medicos que me han contado que desgraciadamente cada dia se ven mas casos y en pleno siglo XXI es terrible!! Hay muchos hospitales que lo hacen genial donde el personal esta muy bien formado pero en otros todavia las cosas se hacen muy mal, hemos pasado de parir en casa que podia ser peligroso en algunos casos a robotizar los partos y no puede ser asi. Cada caso es diferente y cada parto necesita su tiempo y ser tratado de una forma distinta y actuar por supuesto si hay riesgo para la madre o el bebe. Un abrazo y esperemps que se solucione el problema o no quiero pensar en mas mamas y bebes con problemas… 🙁

  18. Amaya, leer tu historia me ha puesto los pelos como escarpias. Porque es tan, tan parecida a la mía. A 7000 kilómetros de distancia, pero igualita, a excepción de que a mi me hicieron la cesárea con epidural, y a mi marido le dejaron estar conmigo. Pero sé cuál es esa sensación de llegar a la habitación y no saber si tu bebé está vivo, si está bien, de verle la carita cubierta de cables más grandes que sus brazos, de no poder cogerlo, ni tocarlo… De llegar a casa y ver una cuna vacía. Mi hijo tiene ahora once años, pero me costó muchísimo superarlo. Muchas gracias por compartirla, porque cuanta más visibilidad se dé a este asunto, más apoyo habrá. Yo tuve la suerte de encontrarme con un grupo de apoyo que me ayudó a superarlo, y con una terapeuta que me llevó durante años hasta que me recuperé del trauma. Pero hace falta mucha más concienciación. Un abrazo.

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