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Expatriarse sin renunciar

Expatriarse sin renunciar

La vida cambia constantemente y nosotros/as también. La expatriación puede conllevar una renuncia si eres tú el que lo dejas todo para acompañar a tu pareja. Sin embargo, la idea es que esa renuncia juegue a nuestro favor y podamos encontrar nuestro hueco. Hoy en el blog nuestra colaboradora y coach Anna Fargas nos ofrece un plan de ruta para poder llevar a cabo este cambio. Y, además, nos recuerda que no hace falta expatriarse para sentirse fuera de tu propia vida. ¿Cambiamos juntos?

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* Podéis seguirla en @annafargas o en Instagram 

Si bien es verdad que la mayoría de mujeres que toman la decisión de acompañar a su familia en una expatriación están totalmente convencidas de la decisión que han tomado, no siempre es así. Estoy segura de que muchas de vosotras habéis tenido que renunciar a un trabajo que os gustaba y, en ese caso, el coste siempre es mayor.

Pasar de una vida profesionalmente activa a una vida más centrada en la familia tiene un coste emocional, independientemente de si lo haces de forma voluntaria o no.

Encontrar nuestro espacio

Hay muchos factores que entran en juego y cada caso es un mundo pero, en general, la mayoría de mis clientas coinciden en que les cuesta encontrar su espacio, echan de menos su vida profesional y están dispuestas a lo que haga falta por reinventarse y encontrar su hueco profesional.

A estas alturas de sobras conocéis ya todas mi historia, yo tenía un trabajo que no me ilusionaba lo más mínimo con una trayectoria profesional que cada vez veía más negra. Negra en el sentido que veía a dónde me dirigía y no era la meta a la que quería llegar. Me sentía en un bucle del que era muy difícil salir por lo que cuando mi marido llegó con la oferta de irse a París en la mano, no lo dudé ni un segundo. Además, uno de mis valores es la aventura y me encanta viajar… Vamos, que la cosa estaba clara.

El sentimiento de vacío

Y aún así, aunque yo llegué totalmente convencida y sabiendo que me iba a comer el mundo, no pude evitar sentir ese vacío inmenso de estar en una ciudad en la que no conoces el idioma, convertirte en Mamá y ama de casa a tiempo completo de la noche a la mañana y sin ningún tipo de proyección profesional.

Puedes sentirte feliz y estar entretenida porque cada día tienes millones de cosas que hacer y los días pasan volando, pero ese vacío de no saber qué será de tu vida profesional crece y crece. En parte porque la sociedad nos impulsa en esa dirección y, en parte, porque todas necesitamos tener nuestro proyecto y espacio profesional.

Expatriada de tu propia vida sin salir de tu país

Ya sabes que siempre escribo este post para expatriadas pero pienso que no hay que vivir fuera para sentirse expatriada en tu propia vida. Yo me sentía así cuando vivía aquí. Por lo que te animo a seguir leyendo, a todos nos viene bien de vez en cuando hacer un estatus de nuestra propia vida.

Supongo que a estas alturas ya te estarás empezando a preguntar qué puedes hacer para expatriarse sin renunciar, ¿verdad? Pues bien, todo es un proceso y lo más importante es que tengas claro en el momento en el que quieres ponerte manos a la obra, que lo hagas con ganas, entusiasmo y motivación.

Aunque la mayoría de mis clientas recurren a mi cuando ya están bajo mínimos, yo siempre recomiendo hacerse un plan con previsión, incluso antes de empezar tu nueva vida. No somos muy buenos luchando contra la incertidumbre ni improvisando sobre la marcha. La planificación será nuestra mayor aliada y siempre actuaremos desde la conciencia.

También es importante ponerte a ello con antelación porque es cuando tienes esa ilusión inicial de empezar un proyecto nuevo, tienes el subidón de la nueva vida y seguramente estés más positiva. No olvides esto, menor motivación, mayor esfuerzo. Recuerda el caso de Carmen en el post ‘Cuando dejarlo todo pierde su sentido’.

¿Por dónde empiezo?

El punto de partida eres tú. Antes de empezar quiero que tengas claro que lo más importante en tu vida eres tú y que vas a hacer esto porque quieres hacerlo y aquí no entran sentimientos de culpa ni obligaciones ni nada que no tenga que ver con no buscar aquello que realmente te llene y te haga feliz.

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Evidentemente depende de cada situación y cada Malamadre es un mundo, pero dejando el primer punto claro, lo siguiente que te sugiero hacer es un análisis objetivo de la situación.

En mi caso, tenía claro que no quería volver al mundo de la Publicidad ni encontrar un trabajo en el que pasarme diez horas fuera de casa teniendo una hija de dos meses. Mi marido se iba a primera hora y volvía de noche y sentía que tenía que llenar ese vacío profesional. Además, no voy a negarte que tanto tener a mi hija como el trabajo de mi marido me condicionaban y limitaban mucho mis decisiones.

Tenía una lucha interna, por un lado había una parte de mi que estaba deseando salir a la calle y encontrar un trabajo en París, y por otro, no concebía dejar a mi hija con alguien. Pesó más la segunda parte con lo que me olvidé de la primera.

Toma las riendas de tu vida

Tu eres dueña de tus pensamientos y todo lo que pasa a tu alrededor tiene mucho que ver con ellos. Decidí que nunca más pensaría en cómo sería mi vida con un trabajo allí, ni comparar mi situación con la de mi pareja, etc. Dejar de lado todos esos pensamientos dañinos que no podían llevarme a ningún sitio. Asumí la responsabilidad de la decisión que había tomado y tomé las riendas de mi vida. Aunque en mi caso no fue así, muchas de mis clientas tienen que luchar con la idea de que su vida antes de la expatriación era mucho mejor. Si es tu caso, no te apegues a ese pensamiento porque no te dejará avanzar hacia tu objetivo y te va a limitar. No merece la pena gastar energía en algo que sabes que no va a cambiar.

Pero ¿qué pasaba? Que entre llenar el vacío y estar las 24 horas al día con ella tenía que encontrar un punto medio en el que todos saliésemos ganando.

En esta fase es muy importante que tengas presente la situación que tienes y seas realista con lo que estás dispuesta a hacer o no. Tienes que ver cómo de satisfecha te sientes con tu situación, qué cosas echas de menos, qué te gustaría hacer, etc. En mi caso era trabajar, relacionarme con gente, tomar algo con los amigos,…

Haz una lista de lo que quieres 

Ahora es momento de soñar, después ya veremos cómo lo hacemos. Puedes utilizar todos los ámbitos que te resulten interesantes pero te recomiendo que, por lo menos, estén estos:

  • Estilo de vida y trabajo
  • Cuerpo y bienestar
  • Relaciones y sociedad

Hay diferentes maneras de hacerlo. Puedes utilizar tres tablas con dos columnas diferentes. Si por ejemplo, empiezas por trabajo y estilo de vida, en la primera columna pones tu situación actual y en la segunda tu realidad deseada. Es importante que seas el máximo de concreta posible, tanto con tu situación actual, como con tu situación deseada.

Toma nota de este ejemplo:

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En esta fase habremos fijado unos objetivos implícitos que nos servirán de punto de partida para el siguiente punto: definir el plan de acción. Este es el momento más importante en el que muchas veces os perdéis.

¿Cómo lo hago? 

Se trata de poner pequeñas acciones que te hagan conseguir el objetivo. En el caso de tener un grupo de amigas con las que malamadrear, tu plan de acción en el próximo mes sería:

1. Organizar una cena con otras malasmadres del cole.
2. Montar una merienda en casa e invitar a las madres de los niños.
3. Apuntarme a un curso de lo que sea para conocer a gente nueva.
4. Apuntarme a un meetup para encontrar gente con mismas afinidades.

Y así sucesivamente.

Muchas veces me preguntan el por qué se tendrían que plantear tener un coach o empezar un proceso de coaching. Pues bien, es muy sencillo, porque aunque le ponemos muchas ganas y entusiasmo al principio, no todas tenemos la voluntad de hacer un plan de acción y cumplirlo. Nuestro cerebro es cómodo y no quiere complicarse la vida. Introducir nuevos hábitos le va a costar y tenemos que ponérselo fácil para que se convierta en nuestro mayor aliado.

Si quieres hacerlo por tu cuenta te recomiendo que las acciones sean sencillas y motivadoras. Que revises tu plan constantemente y lo adaptes a tu situación personal. También es muy importante que sea realista y que lo hagas de un modo consciente teniendo claro lo que vas a cumplir y lo que no.

Lo más importante es que cumplas tu plan de acción y si para cumplirlo tienes que empezar poniendo pocas acciones, hazlo así porque lo que nos interesa es que te mantengas animada y motivada.

¿Qué me dices? ¿Estás preparada para tu nueva vida? Esperamos tus experiencias e inquietudes en los comentarios.

Antes de irnos…

Nuestra colaboradora y coach para expatriadas Anna Fargas está a punto de lanzar su programa ‘Tu mejor año’. En él se trabajará en definir la vida de tus sueños, en  identificar qué es aquello que te hace feliz y se trazará un plan de acción basado en unos objetivos que se establecerán junto a Anna y desde el corazón.

¡Será un viaje genial!

Han comentado...

    1. Hola Elena! El secreto está en hacer pequeños cambios poco a poco y no marcarnos grandes retos porque lo importante es que cumplamos aquello con lo que nos comprometemos. Mucho ánimo, ¡seguro que lo consigues! Un abrazo, Anna

  1. Me ha encantado el post! Hay que ponerse manos a la obra. Es difícil, claro…pero nadie lo va a hacer por nosotras. Nosotras somos las que tenemos que tomar las riendas

  2. Hola! Cómo puedo contactar con Anna en privado??? Efectivamente el cambio se ve fácil, pero cuándo es el momento???? Yo siempre lo post pongo…..
    Gracias por el post, realmente motiva

    1. Hola! La verdad es que nuestra mente siempre nos dirá que nunca es el momento de un cambio, por eso es tan importante tomar las decisiones con el corazón y tener claro lo que quieres…

      Puedes contactar conmigo a través de mi email: info@annafargas.net.

      Un abrazo, Anna

  3. Hola! Que interesante me parece, porque muchas veces sin tenerte que irte de tu país, te puedes encontrar igual de perdida. Me parece genial lo de hacer la lista con las cosas como están, y los objetivos que quieres conseguir! me voy a poner a ello ( ahora que tengo más motivación y el esfuerzo es menor).
    Un saludo.

  4. Yo ahora estoy en la repatriación, y me lo estoy tomando como una expatriación, y eso que mi ciudad de nacimiento.Mantenerse ocupada ayuda,pero igualmente,cuesta encontrar el ritmo y tu sitio de nuevo.Mi consejo es rodearte de gente positiva,que te hagan ver la botella medio llena.

    1. Estoy contigo! A mi me costó volver a Barcelona y reencontrarme a mi misma.. Hay que ir haciendo poco a poco sin exigencias y escuchando el ritmo que nos pide el cuerpo… Mucho ánimo! Un abrazo, Anna

  5. En dos días hace 2 meses que soy expat. Es cierto lo que dices, hay que encontrar tu lugar.
    En mi caso, estoy actualmente con una sensación de no tener tiempo para mí porque me dedico a intentar apagar fuegos; trato de ayudar a los demás de mi familia para que ellos encuentren su sitio (sobre todo a uno de los niños le está costando un poco). Me imagino que lo viene después es mi propio descoloque, ya que cuando todos los demás estén organizados llega mi turno.
    En.previsión de ello, voy a un curso y me apunto a distintas actividades, tanto con el fin de conocer gente de otras nacionalidades como para llenar mi tiempo con actividades que me faciliten la vida.
    Pero lo cierto es que temo y tebgo ganas de ese momento a parte iguales. Aquí dependo mucho más de mí misma y de horarios externos, además de que ya no vivo en una gran ciudad llena de actividades y planes. Así que ya veremos cómo avanzan las cosas.

    Me encantan estos posts en los que no todo es color de rosa y se dicen las verdades.

    Gracias.

    1. Hola! Pues la verdad es que tienes toda la razón. Cuando estás expatriada te puedes pasar los días apagando fuegos. Al final es cuestión de escucharse a una misma e ir viendo las necesidades que tienes en cada momento porque si no el día a día se nos tira encima. En cualquier caso todo nos sirve de experiencia y para aprender mucho de nosotras mismas. Te deseo muchísima suerte y que disfrutes mucho de tu experiencia! Un abrazo fuerte, Anna

  6. Como siempre genial Anna. Ya te dije en los post anteriores que me habías dado el empujón para tomar la decisión de cambiar mi vida profesional que había empeorado notablemente a raíz de tener a la buenahija. No estaba agusto, ni satisfecha laboralmente ya que había renunciado a todas mis expectativas por seguir al buenpadre. Pues todo eso ha cambiado…
    Estoy empezando de nuevo, haciendo algo que me apasiona desde hace muchos años…el diseño gráfico. Estoy estudiando con gente mucho más joven que yo, veo a mi hija menos que cuando trabajaba,,,pero sabes qué,,,soy feliz, y nuestra familia desde mi cambio es más feliz.
    Gracias de nuevo

    1. ¡Qué bien! Muchísimas ganas por tus palabras y por compartir tu experiencia, así se demuestra que querer es poder, aunque no sea fácil. Un abrazo enorme y sigue así! Anna

  7. Hola,
    Este post ha hecho que me sienta un poquitiiiiiito mejor.

    Llevo unos meses expatriada también, no lo dudé porque en mi trabajo ya estaba “estancada”. Sin embargo yo me he venido con dos niños, uno de dos años en plena ebullición de rabietas y celos, que lo está pasando fatal con el idioma nuevo y un bebé que se despierta cada dos horas mas o menos.

    Intento tomarme esto como una etapa en la que puedo disfrutar de mis hijos pero hay días muy estresantes en los que procuro mantener la calma ya que me siento responsable de lo que ellos van a aprender con mi forma de actuar, pero claro, no siempre lo consigo.

    No puedo evitar compararme con mi marido, pensar que él tiene una proyección profesional y yo no.

    Por ahora no me veo capaz de hacer una lista, ni de iniciar un plan de acción porque no tengo tiempo para mí, por la noche cuando se duermen ya estoy demasiado cansada para nada…

    Sé que es cuestión de tiempo que la situación mejore, pero por ahora está siendo,duro.

    Gracias!

    1. Hola Mar, muchas gracias por explicar tu vivencia. Lo importante es que no te exijas y, seguramente, habrá días en los que sientas que eres afortunada por disfrutar de tus hijos pero muchos otros que no pienses así, porque estar con los niños sin trabajar es duro y se hace pesado especialmente cuando estás en un país expatriada. Te animo a que vayas haciendo poco a poco. En tu caso puede ser suficiente con identificar pensamientos tóxicos y ver si cuando te comparas con tu marido te pones de peor humor y prestar atención en que momentos lo haces. Si por ejemplo es cuando estás saturada de los niños o más en general… Tener la mente en positivo te será de gran ayuda pues siempre está dispuesta a ponernos la vida un poco más difícil de lo que es.

      Te mando un abrazo enorme y te deseo mucha suerte! Para cualquier cosa, aquí me tienes 😉

      Ya sabes qué dicen: al final todo sale bien y si no sale bien, es que no es el final.

  8. Expat desde hace 10 años, expat a otro país diferente desde hace año y medio. Por ahora estoy feliz porque me gusta estar con mi hijo y de no habernos mudado no habría podido quedarme en casa. Será otra cosa cuando tenga que volver al mundo laboral, pero es posible que tantos años ya fuera me den cierta ventaja o experiencia, el hecho de que no sea la primera vez. Aunque si será la primera vez como madre y con un deseo fuerte de conciliación, así que fácil tampoco será. Buen post!

  9. A punto de convertirme en expat, con un marido trabajando allí y veré poco, y dos niñas de uno y tres años… Tengo muchas ganas, mucha ilusión y mucha motivación, pero ya he vivido fuera (estando soltera) y sé de las dificultades… Me viene de maravilla este post y leer las experiencias de otras Malamadres. Voy a poner en marcha tus consejos aunque me cuesta tener tiempo libre para mi aquí, así que veremos allí…
    Un abrazo

    1. ¡Hola Patri! Al final encontrar tiempo es lo más difícil, recuerdo que estando en París tenía un horario por horas en el que colocaba todo lo que hacia y cuándo lo quería hacer porque si no, se me pasaban las semanas volando… A mi me funcionó estar muy planificada. Un besazo,
      Anna

    1. La cuestión es ponerse 😉 Hay veces en las que perdemos más tiempo tomando la decisión que haciendo las cosas… Te mando un abrazo fuerte, Anna

  10. Me ha encantado este post, y en cuanto empecé a leerlo me vi totalmente reflejada en él. Así que lo voy a seguir al dedillo para esta reinvención que tengo pensado llevar a cabo. El pequeño inconveniente es que yo me he expatriado con dos buenoshijos que todavía no tienen guarde aquí, y no hablo ni papa del idioma, por lo que estoy todo el día sola con ellos y no puedo ni comunicarme con otras malasmadres en el parque (sumándole que aquí las malasmadres son bastante de no comunicarse con desconocidos jajaja).
    En fin… que estoy deseando tener el tiempo de ponerme con mi lista y empezar a hacer pequeños cambios, pero hasta que los buenoshijos no estén “colocados” lo veo francamente imposible, muy a mi pesar.
    Cuestión de tiempo! sólo eso!
    Un abrazo!

    1. ¡Hola Natalia! A mi me pasó lo mismo… pero con una buenahija en vez de dos. Así que me pasé casi un año sola con mi bebota… fue duro pero intenté enfocarlo en positivo. Un besito fuerte y mucho ánimo! Anna

  11. Leyendo los post de malasmadres en el momento en que el pequeño está dormido me encuentro con este y al leerlo me siento muy identificada, y me gustaría ser positiva y pensar que es cuestión de organización y de pequeños cambios para adaptarse a la expatriación pero después de llevar aquí 4 meses cada día que pasa extraño más mi vida anterior, mi familia , mis amigos y sobre todo mi trabajo, solo pienso en comprar el billete de vuelta!!! echo de menos el sol, mi tierra y el buen tiempo, incluso el frío de invierno en mi ciudad y aquí no para de llover y el otoño y el invierno es casi la misma estación… no quiero echar raíces en este lugar y me aterra que pase el tiempo y que cada vez sea más difícil volver, porque el pequeño crece y empezará el cole y tendrá amigos y quizás prefiera estar aquí porque es lo que conocerá… en fin que no puedo pensar en positivo porque no quiero estar aquí! Pero claro si me vuelvo me vuelvo sola…

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