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¿Por qué hemos roto el muro las Malasmadres?

¿Por qué hemos roto el muro las Malasmadres?

Ayer fue un día emocionante en el que muchas mujeres paramos por todas, por todas las que no podía parar, por ti, por mi… Un día en el que los gritos resonaron bien fuerte en las distintas manifestaciones y parones, muchos de esos gritos ya retumbaron en nuestro muro cuando el 13 de febrero celebramos nuestro día de la conciliación gritando por una conciliación real y por una sociedad más igualitaria. Lanzamos nuestra acción #RompeElMuro y más de 15.000 gritos llegaron formando una particular marea amarilla, ya no hay quien la pare. Hoy nuestra colaboradora Maite Egoscozabal nos hace un primer análisis de los gritos que más han resonado en nuestro muro. Renuncia y corresponsabilidad han sido algunos de los principales y que ayer tomaron, entre otros, las calles de nuestro país. ¡No te pierdas este análisis!

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15.968 es el número de gritos que habéis dejado desde el pasado 13 de Febrero, cuando lanzamos la página #RompeElMuro. 

15.968 gritos que hablan de experiencias personales injustas, de malestares o de necesidades relacionadas con la conciliación y la corresponsabilidad.

15.968 gritos que han traspasado la frontera de lo privado para convertirse en una reivindicación pública y colectiva.

Hoy queremos presentaros un primer análisis de los gritos que habéis dejado en #RompeElMuro por la conciliación con el objetivo de convertirlo en una herramienta de lucha que nos permita ir a la Comisión de Igualdad para reivindicar la necesidad de un acuerdo conjunto para implantar medidas que favorezcan la conciliación y la corresponsabilidad.

¿Por qué gritamos?

1. Porque ser madre nos penaliza en el mercado laboral

Los gritos más destacados tienen que ver con la denuncia a la penalización de la mujer en el mercado de trabajo por ser madres. Como apuntábamos en nuestro estudio concilia13f, el 51% de las mujeres han vivido experiencias negativas al volver de la baja maternal.

#RompeElmuro está lleno de gritos de mujeres que viven despidos al ser madres, al estar embarazada o incluso al abortar. Mujeres que al reducir su jornada se ven relegadas, apartadas o ninguneadas por no cumplir con las jornadas rígidas y extensas que caracterizan el mercado de trabajo actual. Mujeres a quién les obligan a aceptar que ser madre implica frenar su carrera profesional, algo que supone, en muchos casos, que sintamos que tenemos que demostrar el doble que otros compañeros hombres.

  • “Pedí reducción de jornada con mi primera hija y pasé de secretaria a recepcionista, con la segunda fui a la calle”.
  • “Recomendé a mi marido en mi trabajo. Al quedarme embarazada (tras 6 años) me echaron, pero a él se lo quedaron “como un favor”.
  • “Me dijeron que debía aceptar que mi carrera profesional se iba a estancar por haber decidido ser madre (sin haber cambiado mi ritmo de trabajo)”.
  • “Una constante lucha para demostrar que sigues valiendo como profesional y puedes ser productiva sin calentar sillas, siendo madre”.

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2. Porque la incompatibilidad de horarios laborales con el cuidado implica renunciar

¿Elegir o renunciar? Los gritos dejan claro que las elecciones que se toman para poder “conciliar” los tiempos no son decisiones libres. Los gritos más bien muestran que no queda otra: Tal y como está estructurado el sistema, las jornadas laborales y el cumplimiento de objetivos, el trabajo del cuidado no tiene cabida a no ser que pase por una renuncia.

Una elección entre cuidar y ver crecer a tus hijos/as o a desarrollar tu carrera profesional deja de ser una decisión libre e igual entre hombres y mujeres para convertirse en una renuncia, que generalmente asumen las mujeres. Según nuestro estudio Somos Equipo, el 58% de las mujeres han renunciado a su carrera profesional al ser madres, frente al 6% de sus parejas.

Los gritos que más destacan son aquellos que reivindican el “no renunciar”, el querer y deber compatibilizar las dos esferas de forma corresponsable. Reivindicaciones que ponen en alerta a un sistema que mira de lado al cuidado, al trabajo reproductivo y, sobre todo, a un sistema que da por supuesto que ese “otro” trabajo lo hacen las mujeres y que “para eso están las medias de conciliación actuales”.

  • “Mi pareja y yo cobramos lo mismo, pero fui yo quién cogió la reducción. Ahora pago la factura de la renuncia: me quitaron responsabilidades”.
  • “Soy madre soltera y tengo que decidir entre trabajar y estar con mi hijo, pero si no trabajo ¿cómo come? Y al trabajar ¿quien lo cuida?”.
  • “Para poder estar con mi hija por las tardes, y no llegar a casa casi a su hora de acostarse, tuve que coger una reducción de jornada”.

renuncia

3. Por el estigma de “ser madre”

Las medidas de conciliación actuales- diseñadas para que exista mano de obra femenina en la esfera laboral, sin olvidar que son ellas las que después irán a casa a cuidar de los hijos- son las mismas que provocan que “ser madre” esté estigmatizado. Coger la reducción de jornada o cumplir el horario se asocia a la no productividad, a no llegar, a no poder cumplir objetivos. Esta creencia es la que acaba penalizando a la mujer en el mercado laboral y la va alejando de la motivación por seguir creciendo profesionalmente.

  • “Grito a aquella jefa que me dijo que qué pena porque había echado a perder mi carrera profesional como abogada por quedarme embarazada tan pronto…”.
  • “Cuando tienes jornada reducida no paras de escuchar “como tú te vas antes…”.
  • “Lucho por mi horario adaptado (que no reducido), pero me miran mal al ser la primera al salir, pero no se dan cuenta que soy la primera en llegar”.
  • “Aún siendo funcionaria, me he visto aislada y ninguneada por solicitar excedencias y reducciones de jornada. Basta ya”.

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4. Porque conciliación y corresponsabilidad van de la mano

Los gritos que habéis dejado no solo tienen que ver con lo que ocurre en los puestos de trabajo. También hay gritos que se refieren al trabajo en el hogar, a la necesidad de repartir tareas, de ser equipo en casa con tu pareja, con tu familia. Hay que entender la conciliación desde la corresponsabilidad ya que las medidas de conciliación actuales (reducción de jornada, excedencias, etc) no tienen que recaer únicamente en los hombros de la mujer.

Y es que podemos pensar que como generalmente las mujeres son las que aportan menos ingresos al hogar, son ellas las que asumen el trabajo del cuidado. Pero si esto fuera así, cabría esperar que aquellas que aportan los mismos ingresos que sus parejas, vivirían en hogares corresponsables. Pues según los datos que recogimos en Somos Equipo, el 45% de las mujeres conviviendo en pareja y aportando la misma cantidad de dinero, siguen siendo las responsables principales de las tareas doméstico-familiares, frente al 9% de sus parejas.

  • “Mi marido no quiere cogerse la reducción de jornada porque dice q le miran mal en el trabajo: está mal visto q los hombres se cojan una reducción”.
  • “La sociedad da por hecho que la madre es la q renuncia, concilia ,falta al trabajo, deja sus actividades, ,reduce sus posibilidades económicas por ser madre”.
  • “Las mujeres lo tenemos fatal, y los hombres no lo tienen fácil pues se supone que la mujer cubre cualquier situación. Crece la bola…”.

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Y muchos gritos más que seguimos analizando cada día. Si todavía no has dejado escrito tu reivindicación o tienes más motivos para seguir reivindicando entra en www.rompeelmuro.com y deja tu grito! Porque un grito aislado se esfuma, pero la voz de todas juntas RETUMBA y entonces Rompe el Muro!

Y vosotras Malasmadres., ¿por qué gritaste ayer?, ¿por qué gritáis cada día? Queremos conocer vuestras impresiones.

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4 Comentarios
  • La flor de la mañana

    9 Marzo, 2018 a 8:17 am Responder

    Estoy embarazada de mi tercer hijo. Llevo 10 años en mi empresa con alta cualificacion y formación por encima de mis compañeros y constante consecución de objetivos. En los cambios organizativos de mi empresa recientemente ha ocurrido lo siguiente : somos 5 hombres y 5 mujeres incluyendo la administrativa. Han ascendido a dos hombres y a los otros dos los han propuesto para otro departamento donde cobran más que nosotras. El quinto fue contratado durante mi anterior baja maternal para ocupar un cargo que me habían ofrecido a mí y cobra mucho más que yo, por supuesto. Les han subido el suelto a TODOS menos a nosotras. En fin. Una embarazada y la otra con reducción de jornada. No digo más. Aun así ayer tuvimos que escuchar los chistes malos de algunos de ellos por ser el día de la mujer. Bajjjjjj que asco de verdad! Gracias por luchar por todas las que no pudimos salir a la calle. Queda tanto por hacer…..

  • Marta Monge

    9 Marzo, 2018 a 9:26 am Responder

    Hola! soy madre soltera desde hace 5 años y mi hija tiene seis y medio, hace tres años me despidieron después de 10 años siendo Tecnico de RRHH en una gran empresa y anteriormente, desde que me incorporé de la baja maternal, todo fueron desplazamientos y exclusión de mis responsabilidades, ahora llevo 3 años emprendiendo, soy Coach y Mentora y he dado una vuelta a mi vida para poder conciliar, ver crecer a mi hija con poder darla de comer, y aún así sigo adelante, enseño a conciliar vidas a mujeres que están o han pasado una situación parecida, e incluso cuento mi experiencia en formaciones para motivar y mostrar que somos muchas y estamos unidas….si podemos, si debemos, si a una actitud de éxito y si a la vida que merecemos….

  • Lara

    9 Marzo, 2018 a 7:18 pm Responder

    Hola, soy madre de un niño de siete años, me quedé en el paro después de un ERE que hizo mi empresa. Una vez que me llamaron del INEM para hacerme una entrevista para trabajar en una cadena de jugueterias, la encargada (mujer y madre como ella me contó) de selección del INEM lo primero que me dijo “no diga en ningún momento que eres madre porque no serás seleccionada” por supuesto le dije que no me interesaba el trabajo porque soy madre y no tengo que mentir.

  • Guillermina Falcioni

    9 Marzo, 2018 a 11:47 pm Responder

    Hola!!!! Soy mamá, tengo 37 años. Soy profesora de teatro pero trabajo como COCINERA. Me despidieron ,siendo jefa de cocina cuando se enteraron que estaba embarazada. Por supuesto no me pagaron lo que me correspondía. Me sentí tan triste que no pude hacer nada. Ya que además de un vínculo LABORAL yo me había encariñado con el sitio y mi puesto. Casi dos años después este suceso sigue latente y la herida abierta. No me perdono no haberme defendido !
    Igualmente en la actualidad Trabajo con una sonrisa, con mucha energía y mucho amor ,esperanzada en que la CONCILIACIÓN LABORAL sea una realidad . Aprendí mucho en este tiempo y eso es GRACIAS a todas vosotras. Yo no renuncio 🌟

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